Objetivos del centro escolar

Pedagogía. Educación democrática. Escuelas tradicionales y nuevas. Función social. Formación de los ciudadanos. Meritocracia. Aprendizaje y desarrollo. Deberes. Profesorado. Motivaciones

  • Enviado por: Carolina Penades Ortiz
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 37 páginas
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  • INTRODUCCIÓN:

  • Este tema, objetivos del centro escolar, es algo amplio y nosotros nos vamos a centrar en la información que hemos recopilado porque comprendemos que los objetivos de un centro son distintos dependiendo del contexto social en que esté enclavado.

    Desde un punto de vista global, vamos a hablar de los objetivos de la escuela tradicional y de la evolución de éstos en la escuela actual o escuela nueva.

    Según M.A.Santos, en uno de sus artículos propone que “la escuela ha de ser un espacio donde se recree la cultura no sólo donde se transmita de forma mecánica y acrítica”.

    Este tema, realiza un breve recorrido por las distintas funciones y objetivos que ha tenido la escuela a lo largo de la historia. Así, la escuela antigua (o vieja escuela) es únicamente, una institución que da respuestas a las demandas de una élite.

    Los objetivos que se plantea pretenden mantener una estabilidad social y política. Una estabilidad social, manteniendo una sociedad de clases, y una estabilidad política haciendo que los ciudadanos acepten la ideología imperante, creando personas sumisas, acríticas y no autónomas.

    En la escuela nueva, el objetivo primordial es entender a ésta, como un lugar en el que la sociedad debe condensar la reflexión y el pensamiento. Debe convertirse en el lugar en el que se reconstruya críticamente el conocimiento, y en el que se desarrollen las convicciones democráticas (participación, libertad, justicia, tolerancia, respeto, pluralismo,…). Las concepciones sobre las funciones y objetivos de la escuela (antigua y actual) han experimentado un notable cambio; pero diremos, que buena parte del discurso oficial (actual) es puramente teórico.

    Pretendemos educar en la libertad obligando a los niños a adoptar nuestro pensamiento. Hay una contradicción entre lo que se establece (base teórica muy buena) y lo que se hace.

    “Nos enfrentamos con violencia para imponer el criterio de cómo educar para la tolerancia”.

    La escuela a de educar para y en la democracia y la libertad. Sin embargo, está dominada por patrones de comportamiento autoritarios.

    ¿No contradice todo esto, a los objetivos establecidos (personas libres, felices, autónomas,…)? ¿No siguen primando unos intereses subyacentes?

    La escuela actual, no sólo la antigua nos enseña a ser sumisos. Nos transmite los valores dominantes. Favorece la homogeneidad y nos anula la capacidad de reflexión y la moral.

    Los libros de texto no tratan del carácter humano, ni del amor, ni de la libertad, ni de la independencia, y así va el sistema, atenido únicamente a normas de aprendizaje en libros, alejando la cabeza del corazón.

    Sabemos muchas cosas, brillamos en dialéctica, podemos citar a los clásicos, pero en nuestros puntos de vista sobre la vida somos niños; porque se nos ha enseñado a saber pero no se nos ha dejado sentir.

    Sólo cuando el fin supremo de todo esfuerzo social sea el hombre mismo y su desarrollo germinará la secuela de una buena enseñanza, en la que no existan contradicciones entre teoría y práctica.

    2. EXAMEN A LA ESCUELA TRADICIONAL

    2.1. LA ABORRECIDA ESCUELA, (ESCUELA TRADICIONAL): BUENAS Y MALAS ESCUELAS TRADICIONALES.

    Escuelas tradicionales las ha habido fundamentalmente de dos clases: buenas y malas. Las buenas serían aquellas que, asumiéndose como tradicionales, han querido y conseguido funcionar bien: con seriedad, responsabilidad, coherencia... Para muchos, estas buenas escuelas tradicionales seguirían siendo malas porque discrepan de sus objetivos, ideología, métodos o formas de organización, pero no por eso dejan de constituir una opción pedagógica, cuanto menos, respetable. Las malas escuelas tradicionales serían las escuelas simplemente malas, aquellas en las que reina la estulticia y la ineficacia; aquéllas de las que se debe discrepar no porque se discrepe de sus métodos sino porque en ellas no hay ni método visible; no porque se esté en desacuerdo con sus finalidades, sino porque ni se las han planteado o, si se las plantearon, ni ellas mismas se las creen; no porque pongamos en cuestión su sentido, sino porque no tienen ningún sentido; no porque las podamos considerar anacrónicas o desfasadas de su realidad coetánea, sino porque en ninguna realidad ni época deberían tener su lugar. Es decir, aquellas escuelas que cualquier persona razonable (fuera conservadora o progresista, tradicionalista o innovadora) las consideraría como escuelas indeseables, se miren como se miren.
    Puede aceptarse que la escuela tradicional ha sido fundamentalmente autoritaria o incluso, y para enfatizar más, autoritarista; pero no necesariamente los maestros de una escuela tradicional han de ser individuos crueles que se dediquen a ejercer sistemáticamente y con fruición la tortura con sus alumnos. Sin duda, la pedagogía tradicional no suele ser del tipo hedonista, pero ello no significa que se haya propuesto como meta principal el tedio de los alumnos.

    LOS RECUERDOS DE LOS NARRADORES

    Las imágenes y los recuerdos de la escuela en el transcurso de la historia suelen estar teñidos de colores tristes y oscuros: se asocian al envejecimiento del edificio, del mobiliario y de los programas; al abandono y la indefensión del alumno; a la crueldad y a la mediocridad del maestro; a la hostilidad del ambiente; al aislamiento del internado; al aprendizaje mecánico y absurdo; a la absurdidad de la escuela en su conjunto.
    Veremos a continuación algunos ejemplos de las numerosísimas páginas que sobre la escuela  ha dejado la literatura del siglo XX y de finales del  XIX, ejemplos que ofrecen el retrato menos agraciado y frecuente de la escuela tradicional.
    Podemos empezar con la descripción física de la escuela-barraca que hizo Blasco Ibáñez en su popular novela La Barraca (1898):
    -Era una barraca vieja, sin más luz que la de la puerta y la que se colaba por las grietas de la techumbre, las paredes de dudosa blancura, unos cuantos bancos, tres carteles de abecedario mugrientos, rotos por las puntas, pegados al muro con pan mascado, y en el cuarto inmediato a la escuela unos muebles, pocos y viejos, que parecían haber recorrido media España. En toda la barraca no había más que un objeto nuevo: la luenga caña que el maestro tenía detrás de la puerta, y que renovaba todos los días en el cañaveral vecino, siendo una felicidad que el género resultase tan barato, pues se gastaba rápidamente sobre las duras y esquiladas testas de aquellos pequeños salvajes.
    Libros, apenas si se veían tres en la escuela: una misma cartilla servía a todos. ¿Para qué más?...Allí imperaba el método moruno: canto y repetición, hasta meter las cosas con un continuo martilleo en las duras cabezas. El aprendizaje de contenidos sin significación alguna para el aprendiz,  ha sido uno de los componentes más característicos de los métodos tradicionales.
    Aburrimiento, monotonía, tedio, rutina, tristeza, infelicidad...siempre, machaconamente, aparecen las mismas palabras para describir la experiencia escolar de aquellos niños y adolescentes. Goytisolo y Umbral en los años treinta y cuarenta del siglo XX español:
    -Si he de ser sincero, toda mi época escolar no fue sino un aburrimiento constante y agotador que aumentaba de año en año debido a mi impaciencia por librarme de aquel fastidio rutinario. No recuerdo haberme sentido “alegre y feliz” en ningún momento de mis años escolares (monótonos, despiadados e insípidos) que nos amargaron a conciencia la época más libre y hermosa de la vida. Para nosotros, la escuela era una obligación, una monotonía tediosa, un lugar donde se tenía que asimilar, en dosis exactamente medidas, la  “ciencia de todo cuanto no vale la pena saber”, unas materias escolásticas que para nosotros no tenían relación alguna con el mundo real ni con nuestros intereses personales. Era un aprendizaje apático e insulso, dirigido no hacia la vida sino al aprendizaje en sí, cosas que nos imponía la vieja pedagogía. Y el único momento realmente feliz y alegre que debo a la escuela fue el día en que sus puertas se cerraron a mi espalda para siempre.
    Lo que más recuerdan los escritores de su etapa colegial son los olores de la escuela: sobre todo el olor a cerrado y a petróleo con el que se limpiaban los suelos. La cárcel de nuestra infancia, aburridos como presidiarios que decía Trapiello, o el cautiverio que la escuela representó para Azorín.
    Una de las causas principales del odio que algunos y algunas llegaron a sentir hacia su escuela fueron los castigos. Los castigos como medio omnipresente para la disciplina, la penalización sobre el tiempo libre y las copias interminables.
    Resumiendo para nuestros narradores la escuela tradicional es: autoritaria, jerárquica y jerarquizadora, memorística, verbalista, enciclopédica, pedante, aburrida, clasista, sexista, selectiva, disciplinaria, rutinaria, monótona, transmisiva, uniformalizadora, despersonalizadora, represiva, punitiva, cuartelaria, acrítica, dogmática y alejada de la realidad y de la vida.

    EL RECREO, LA TARIMA Y EL LIBRO DE TEXTO.

    Los recreos se establecieron en la escuela tradicional para romper la sucesión de las clases en las que el alumno permanecía pasivo, y evitar la fatiga de éste. El recreo es como una catarsis necesaria (física y psíquica) para volver a clase. El recreo es movimiento, a veces frenético, porque en las clases los alumnos han de estar estáticos, sentados con la mirada fija, al frente, inmóviles. Han de estar así, ya que se supone que la de aprender es sólo una actividad sedentaria. Al recreo los escolares salen de estampida, en desbandada, como si salieran de una jaula o de un encierro. El recreo es una explosión de alegría, es un paréntesis de vida en la mortecina escuela tradicional, una burbuja de libertad. Recreo es poder elegir a los compañeros de juego porque, los vecinos en el aula son obligatorios, es poder hablar con los compañeros, hablar de sus cosas que antes han tenido que dejar aparcadas justo en la puerta del aula. En el patio privan las relaciones horizontales porque en la clase muchas de ellas están prohibidas (No hablaré en clase).
    En el recreo es cuando los alumnos se manifiestan tal y como son de verdad, por eso se aconseja que los maestros los observen entonces para poder conocerles bien. En la clase tradicional los escolares están inhibidos, no son ellos mismos. Si para que los escolares puedan expresar su personalidad genuina y si para que los maestros puedan conocerla bien hay que esperar al recreo, es que lo que ocurre en clase deja bastante que desear. Ya se ve que el recreo tradicional dice mucho y no muy bueno de la escuela tradicional.

    Otro elemento emblemático del espacio tradicional es la tarima del profesor. La función de la tarima es clara: que el maestro pueda ser visto con facilidad y que con la misma facilidad él pueda ver a todos y cada uno de los alumnos. En cualquier caso, la tarima de la pedagogía tradicional reserva al maestro los roles principales y relega a los alumnos a la condición de receptores, sin que, a diferencia de lo que ocurre en cualquier otro espectáculo, aquéllos tengan la oportunidad de aplaudir o patear. Se les exigirá que también se aprendan de memoria la obra recitada, han de tomar apuntes y como hemos dicho antes ha de ser bien visible para que pueda ser controlado desde la tarima, no fuera el caso de que algún espectador al que la “obra” no interesara acabara dormitando: tentación frecuente del oyente de las malas lecciones tradicionales.
    La tarima tiene también una función simbólica; es un signo más de la asimetría entre profesor y alumnos.

    El libro de texto ha sido uno de los elementos omnipresentes en la escuela, un dispositivo tan consubstancial a una forma de entender el proceso de enseñanza-aprendizaje que quizá algunos profesores (desde primaria o antes, hasta la Universidad) no sabrían qué hacer sin él, se encontrarían desvalidos, no sabrían que enseñar ni cómo hacerlo. Porque, demasiado a menudo, el maestro se refugia detrás del libro de texto, y acaba haciendo él mismo lo que luego va a exigir a sus alumnos, recitar el manual. Y así, los libros de texto han llegado a ser como la prótesis imprescindible para suplir las carencias culturales y científicas de ciertos enseñantes.


    Es el libro de texto el que establece en gran parte las condiciones materiales de la enseñanza y el aprendizaje en las aulas de muchos países de todo el mundo, y es también el que muchas veces define cual es la auténtica cultura de élite y quien legitima qué es lo que debe transmitirse. Nos habla de la memorización como forma de aprendizaje por excelencia. El libro de texto resulta igualmente diáfano para expresar el alejamiento entre la escuela y la realidad circunstancial y coetánea que viven sus usuarios: el manual tiende hacia el polo de lo esencial más que al de lo existencial, hacia lo abstracto y no a lo concreto, a lo universal y no a lo particular. Y, en relación a eso, el libro de texto nos habla también del saber escolar, un saber presentado como estático, inalterable, indiscutible. El manual escolar es como el depositario de la verdad que debe ser transmitida.


    Al hablar del libro de texto hay que entenderlo también como portador privilegiado de ideología, es de todos los libros, por lo general, el más fácil y directamente controlable por el poder, esto es, la imposición de unos determinados contenidos que aparecen como legítimos (científicos, objetivos...) cuando en realidad son fruto de una selección (con su consiguiente exclusión) realizada a partir de criterios ideológicos fundados en puras relaciones de poder.

    ¿A QUÉ SE HA LLAMADO, PUES, ESCUELA TRADICIONAL?

    La escuela tradicional (o sus variantes: educación, pedagogía, enseñanza, método, sistema, maestro... tradicionales) se aposenta en el discurso pedagógico a partir sobre todo del movimiento de la Escuela Nueva. En general ha servido para nombrar al contramodelo de la escuela que cada una de las pedagogías renovadoras pretendían construir. Pero más allá de esta suerte de definición en negativo (lo tradicional es lo que no es nuevo), cuando se entra en contenido lo que encontramos es una variedad de significados. Al menos, los cuatro siguientes:

    a) LAS ESCUELAS TRADICIONALES SON ESCUELAS DEL PASADO.


    Según este primer sentido, la escuela tradicional quedaría identificada como una escuela que sigue modelos pedagógicos que pertenecen al pasado. Modelos que ya forman parte de la historia de la educación. Sería tradicional la escuela que diseñó Comenio, la pedagogía jesuítica clásica, el sistema preventivo de san Juan Bosco, las escuelas lancasterianas,... o incluso teorías pedagógicas y concepciones de la escuela como las de Herbart o Durkheim.

    b) LAS ESCUELAS TRADICIONALES SON ESCUELAS OBSOLETAS.


    Escuela tradicional designaría ahora a un conjunto de concepciones, métodos y técnicas didácticas, formas organizativas y disciplinarias que, no sólo proceden del pasado, sino que además se las considera como obsoletas, anacrónicas o superadas, aun cuando, en su caso, se sigan utilizando incluso de manera generalizada.

    c) LAS ESCUELAS TRADICIONALES SON LA INMENSA MAYORÍA DE LAS ESCUELAS EXISTENTES.


    Lo tradicional ya no es lo del pasado o lo obsoleto, sino simple y llanamente lo que hay. Y lo que hay, en general y salvo excepciones, no son escuelas que sigan pedagogías concretas e identificables, con nombres y apellidos, sino escuelas que practican una amalgama de procedimientos: maneras de hacer que probablemente tengan su origen en concepciones incluso teóricas o epistemológicamente contradictorias, estilos docentes tradicionales (en la primera acepción) bajo estructuras que pretenden ser innovadoras, o viceversa, artilugios tecnológicos de ultimísima hora instrumentalizados mediante paradigmas didácticos de anteayer, nuevos diseños curriculares para los contenidos de siempre, etc.

    d) LAS ESCUELAS TRADICIONALES SON LAS MALAS ESCUELAS.


    Escuela tradicional ha sido el lema para estereotipar al conjunto de atributos educativos que quien califica consideraba indeseables. Una especie de contenedor de basura pedagógica que cada cual ha podido llenar a su gusto de improperios. Las pedagogías que han querido acreditarse se han autocalificado como modernas, nuevas, innovadoras, renovadoras, progresistas... nunca como tradicionales. Éste es un epíteto que, al menos hasta el momento, no suele aparecer en la propaganda de las escuelas.

    2.2. LA ABORRECIDA ESCUELA, (EXAMEN A LA ESCUELA TRADICIONAL HOY:

    El término de “escuela tradicional” aparece a principios del siglo XX, surgiendo una corriente nueva, llamada “Escuela Nueva” que es la que acuña el término anterior como contrapunto de su visión más actualizada y pedagógica de lo que debía ser la escuela en ese siglo. España en este siglo vivió unas circunstancias especiales por la imposición dictatorial del franquismo, el cual produjo un estancamiento cultural, social e ideológico

    de la población, arrastrando por ende al sistema educativo español a ser el último vagón dentro de una Europa democrática, en la cual, el cambio y la evolución educativa se fue presentando de una forma más gradual.

    En la actualidad, la llamada escuela tradicional, no está muy claro si sigue siendo un constructo funcional para el discurso pedagógico, pero sí podemos lanzar algunas hipótesis al respecto, las cuales nos pueden ayudar a entender el porqué antes era pertinente y ahora no está tan claro que lo sea:

    1ª. Transformaciones en la realidad educativa:

    El panorama global educativo, durante las últimas décadas ha

    evolucionado muy positivamente, homogeneizándose en un sentido

    democrático, la cual debe ser la primera condición de calidad del

    sistema escolar. El corte entre los referentes positivos y los

    negativos han tendido ha difuminarse a través del tiempo.

    2ª. Cambios en el discurso pedagógico:

    Ha sido una evidencia del siglo XX, que las pedagogías reformistas

    han ido quedando legitimadas y se han incorporado a las legislaciones

    educativas.

    En la actualidad sigue quedando algo de “pedagogía tradicional” y se mezcla y yuxtapone con elementos de la “pedagogía renovadora” (reformadores del siglo XX; Escuela Nueva, Freinet, Neill, etc.). Se buscan otros términos para sustituir la cara y la cruz de escuela moderna versus escuela tradicional, mientras el debate pedagógico se sitúa entre estos términos, significa que aún se mantiene un componente ideológico.

    Hoy todos hemos de estar de acuerdo con “una escuela de calidad”, pero la realidad es que nos quedamos en la superficie del tema, escamoteando el debate de fondo sobre el sentido y la función de la escuela.

    3. OBJETIVOS DE LA ESCUELA NUEVA:

    3.1. “FUNCIONES SOCIALES DE LA ESCUELA”:

    La escuela es una institución multifuncional, en la que se desarrollan las funciones en relación con las esferas del Estado, la economía, el resto de la sociedad civil y la formación de consenso social en torno al orden global. Vamos a ir viendo las funciones de la escuela, pero no sin mencionar otras no menos dignas, como es la “función de custodia” que está ejerciendo en la actualidad (incorporación de la mujer en la vida laboral), la “función de nueva planta” (retrasar la incorporación de los jóvenes a la vida activa), la “función de conformar una conciencia nacional” y la “función del adroctrinamiento religioso”, pues qué habría sido de las distintas iglesias si no hubieran contado con ese formidable recurso que es la escuela.

    Nuestro objetivo no es explicar cuáles deberían ser las funciones de la escuela, si no cuales son, tanto si nos gustan como si no, condición “sine qua non” para que cualquier propuesta de cambio pase a ser articulable en una u otra estrategia de transformación o una orientación para la actividad individual.

  • LA PREPARACIÓN PARA EL TRABAJO:

  • La preparación de los jóvenes para su incorporación al mundo laboral, es decir, su capacitación y socialización para el trabajo es en la práctica la función más importante. Se le reclama a la escuela que en su tronco común ofrezca a todos ese denominador común general más las bases necesarias para emprender aprendizajes específicos, debiendo tener presente la escuela que no puede reproducir las condiciones necesarias para ofrecer la amplísima gama de aprendizajes. Por otra parte los títulos expresan algo y las destrezas y capacidades adquiridas, que a su vez dependen de sus capacidades, de su esfuerzo personal, sus disposiciones, siendo estos factores fundamentales para determinar el lugar que va a ocupar la gente en la estructura ocupacional del país. La escuela es el mejor instrumento para garantizar a todos una igualdad de oportunidades.

  • LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS:

  • Las naciones han tenido en las aulas un instrumento privilegiado para crear o reforzar su identidad, así como la transición de la dictadura a la democracia parlamentaria en España, trajo consigo la desaparición de la vieja “Formación del Espíritu Nacional” y su sustitución por la “Formación Cívica” primero y la “Educación para la Convivencia” después, al igual que los cambios paulatinos en materias como la historia, la literatura, la religión o la ética…La escuela es una institución que gestiona colectivos más que individuos, y los alumnos aprenden en ella a comportarse como miembros de aquellos porque así es como la sociedad espera de ellos que se comporten el día de mañana.

    En las escuelas existen estructuras que permiten la participación en su gobierno, aunque al igual que en la sociedad, en las escuelas también existe una especie de dualidad consensuada que no permite que se participe en todos los aspectos de la vida escolar. Esta dualidad es similar a la se encontraran mañana como ciudadanos de un Estado democrático y como trabajadores dentro de una política del capitalismo. La ambivalencia entre el mensaje democrático y el autoritarismo ejercido en la práctica de las materias en bien simple, pues la política se basa en la democracia, pero organización del trabajo tiene su fundamento en la autoridad.

  • LA INTEGRACIÓN EN LA SOCIEDAD CIVIL:

  • En este tema abordaremos dos campos que revisten especial relevancia: el patriarcado y el consumo.

    El término patriarcado engloba realidades muy distintas, pero que conservan en común lo esencial; en todo caso, nos parece más adecuado que otros como “machismo”, “sexismo”, “familia autoritaria”, “discriminación sexual”, etc. La escuela se basa en tres líneas distintas de autoridad: el profesor y el maestro representan a la sociedad, al grupo de adultos y al saber, mientras el alumno ocupa el lugar del individuo, el no adulto y el que no sabe, en cambio, no tiene base alguna en el predominio del hombre sobre la mujer.

    El consumo trasciende sus funciones primigenias para configurarse como un campo de libertad alternativo, como una fuente de identidad, como un espacio de igualdad y como un elemento de distinción. La instrumentalidad de las credenciales educativas a la hora de competir por los puestos de trabajo más deseables en el mercado laboral para su incorporación hacia los papeles sociales adultos, conduce a los individuos a demandar cada vez más educación para no verse apartados del sistema. Esto convierte al consumo de la oferta educativa en una carrera individualista en la que lo más importante es acumular más que otros.

  • MERITOCRACIA ESCOLAR:

  • La escuela trata a todos, al menos en principio por igual, sometiendo a los niños a procesos similares de aprendizaje, evaluando después sus resultados con instrumentos comunes y certificando sus respectivos logros, aunque las diferencias de origen no se han tenido en cuenta o compensadas, pero tales problemas parecen poder resolverse con nuevas reformas, que convertirán a la escuela en el deseado mecanismo meritocrático de distribución de las oportunidades sociales: “igualdad de oportunidades”.

    La escuela, a diferencia de como se ha concebido en épocas anteriores, no debe cumplir la función prioritaria de transmisión de información sino la función de provocar la reconstrucción del conocimiento vulgar, acrítico, solidificado y configurado en la mente del alumno provocando la reconstrucción del conocimiento. Para entender este planteamiento se deben explicar tres dilemas fundamentales:

    d.1) Contraposición entre información y pensamiento:

    Este dilema en la escuela opta en aras de un cientifismo mal entendido, provocando que el individuo forme su pensamiento al margen de la escuela y teniendo en cuenta que una de las dimensiones fundamentales para la configuración del pensamiento es el componente ético, valorativo, interpretativo de cualquier fenómeno de características sociales, lo que requiere esfuerzos imprescindibles de síntesis. Tenemos la necesidad de ir provocando la reconstrucción del conocimiento y del pensamiento de los individuos, esto implica ofrecerles una serie de instrumentos conceptuales de contraste; ofrecerles alternativas y provocarle continuamente el contraste de esas diferentes concepciones.

    d.2) El dilema entre formas y contenidos:

    La investigación científica y práctica ha demostrado que las capacidades formales están estrechamente vinculadas a las estructuras lógicas de los contenidos, sino que todos nosotros tenemos experiencias en nuestra vida cotidiana, de las personas que nos rodean, que nos llevan al convencimiento de que no existe tal polivalencia funcional de las capacidades formales.

    d.3) La contraposición entre el desarrollo del conocimiento y el desarrollo de las actitudes:

    Hay dos formas claramente diferenciadas de concebir el problema de la derivación de la teoría a la práctica: el enfoque tecnológico y el enfoque clínico.

    Enfoque tecnológico: el maestro se concibe como un simple técnico que no tiene que acceder al conocimiento científico, sino simplemente a las derivaciones prácticas del mismo, asimilando sus características y desarrollando las capacidades y habilidades requeridas para ponerlas en práctica.

    Enfoque clínico: requiere conocer la singularidad de la realidad sobre la que se interviene, el carácter cambiante e irrepetible de esa realidad. Para poder intervenir en ella hay que diagnosticarla, y el diagnóstico exige conocimientos, no recetas; una vez definida hay que elaborar los tratamientos adecuados a las características peculiares de la misma.

    Conclusión: la lógica de la homogeneidad, lo único que provoca es la reproducción de las desigualdades. La formación del individuo requiere el propósito decidido de compensar las deficiencias de origen. Ese sería el eje del servicio público que realiza la educación. Para poder desarrollarlo, no queda más remedio que diagnosticar las diferencias individuales y acomodar el tratamiento educativo a las peculiaridades de las mismas, lo que requiere capacidades científicas en el profesional docente, para analizar los fenómenos y diseñar, experimentar y evaluar procesos de intervención.

    3.2. LA FUNCIÓN DE UNA NUEVA ESCUELA

    La escuela puede ser un instrumento importante para hacer a los hombres más libres. El aprendizaje escolar es en la actualidad aprender a repetir cosas alejadas de la vida del niño. Por ello los niños identifican la tarea escolar con algo árido, difícil, que se realiza con trabajo y no con algo placentero. Para cumplir la función de hacer más libres a los hombres en vez de esclavizarlos, la escuela tiene que cambiar y debe hacerlo adaptándose a las necesidades del niño. Para esto es imprescindible que se apoye en la evolución psicológica del niño, siguiendo las fases de su desarrollo y también en el nivel del conocimiento científico existente en el momento, que debe orientar los contenidos de la enseñanza. Por esto resulta muy diferente enseñar a niños o a adultos, ya que éstos sólo tienen que aprender unos contenidos, mientras que los niños han de formar al mismo tiempo su inteligencia y esta tarea es condición previa para aprender.

    Creemos que la escuela tiene una tarea indiscutible que cumplir, hacer hombres más libres, más felices y más autónomos. Pero para cumplirla necesita modificarse.

    CÓMO VE EL NIÑO LA ESCUELA

    En la actualidad el trabajo escolar se identifica con un trabajo pesado, laborioso, indeseable. Ir a la escuela se considera una obligación ineludible para “hacerse una persona de provecho”, “para aprender y educarse”, “para ser algo el día de mañana”. Algunos alumnos van a gusto, otros a disgusto, pero es general, como se ha comprobado en numerosas investigaciones, considerar que el único sitio donde se aprende es en la escuela y que aprender es algo trabajoso, difícil, duro y muy distinto que jugar. Los niños consideran que estudiar es siempre más aburrido que jugar y que jugando no se puede aprender. Pero también consideran que lo que se aprende fuera de la escuela no es aprender, precisamente porque aprender se identifica con un trabajo duro, y necesariamente poco agradable. Por esto, la escuela está separada de la vida y el niño establece dos mundos: el de su vida y el de lo que se enseña en la escuela, sin que sea capaz de conectar unas cosas con las otras. Los conocimientos que adquiere cotidianamente apenas le sirven en la escuela, no está acostumbrado a utilizarlos; mientras que lo que aprende en la escuela tampoco lo utiliza en su vida cotidiana porque su ámbito queda restringido a los libros, las clases y los exámenes.

    Es sorprendente ver hasta qué punto se parece el aprendizaje del Corán, los Vedas o el Catecismo con el que se realiza en la escuela de las matemáticas, la gramática o incluso de la historia.

    POR QUÉ ES NECESARIA LA ESCUELA.

    Frente a las posiciones que sostienen que la escuela debe desaparecer, vamos a defender que la escuela hoy por hoy cumple una función importante, y que resulta necesaria en tanto que no se produzcan cambios muy profundos en nuestra sociedad, cambios casi inimaginables hoy. Sin embargo, defendemos igualmente que la escuela tiene que cambiar, a su vez, de forma radical. La necesidad de la escuela deriva de la complejidad tanto del orden social como del propio saber. Es posible aproximar más la escuela a la vida real y no mantenerlas como algo completamente aislado. La aproximación de la escuela al trabajo y a las tareas de producción parece algo indispensable y que tendrá que desarrollarse en el futuro.

    ¿ES POSIBLE CAMBIAR LA ESCUELA?

    Un cambio de la escuela en esta dirección es algo muy complejo, pero aún así creemos que es posible provocarlo, en contra de lo que piensan algunos autores. Para muchos escritores, la escuela es una institución social que se corresponde exactamente con un tipo de sociedad. A cada sociedad le corresponde una escuela y sólo es posible cambiar la escuela cuando cambia la sociedad. La conciencia es, sin duda, un importante factor de cambio social, aunque desde luego no el único, ni puede aislarse de los demás; la escuela puede contribuir grandemente al desarrollo de la conciencia.

    ¿Cómo conseguir entonces una escuela que no desempeñe las mismas funciones represivas que ha venido realizando hasta ahora? Creemos que uno de los aspectos esenciales que hay que tener en cuenta es tratar de satisfacer las necesidades de los escolares, que no son adultos sino que están completando su desarrollo psicológico y social, por lo que la escuela debe atender a ese desarrollo y contribuir a él.

    LA FUNCIÓN SOCIALIZADORA DE LA ESCUELA.

    La escuela tiene un importante papel en la socialización de los niños. Dentro de nuestras sociedades la primera función socializadora la realiza la familia pero por las exigencias de la producción, por el hecho de que la mayor parte de los adultos de la familia trabajan fuera de casa, los niños empiezan a ir cada vez más pronto a instituciones en las que permanecen buena parte del día, adquieren conocimientos y se socializan. Esa socialización se produce en contacto con los propios compañeros (y cada vez se atribuye más importancia al papel del os compañeros en el desarrollo del niño) y con los adultos, principalmente los maestros. En las instituciones escolares se le enseñan al niño explícitamente una serie de conocimientos y de prácticas o hábitos sociales. Pero además de eso aprende otras muchas cosas por la propia permanencia dentro de la institución y por el contacto con los adultos y con sus compañeros.

    Los maestros hacen mucho más que enseñar al niño una serie de cosas en el terreno intelectual o social ya que su propia conducta y la forma en que están organizadas las actividades en la escuela están influyendo y determinando la conducta del niño.

    LOS OBJETIVOS DE LA ESCUELA

    Podríamos formular como objetivos más generales de la educación escolar los siguientes:

    La educación debe apoyarse y contribuir al desarrollo psicológico y social de los alumnos. Debe contribuir tanto al desarrollo de su inteligencia, es decir, a su capacidad para resolver problemas nuevos, como a su madurez social que le permite relacionarse más plenamente con los demás.

    Debe permitirle entender, explicar racionalmente y actuar sobre los fenómenos naturales y sociales.

    Debe aprender a expresarse y comunicarse con sentido con los demás, transmitiendo y recibiendo información y ser capaz de expresarse no sólo de forma intelectual sino también emotiva.

    Para conseguir estos objetivos la escuela tiene que hacer que converjan los intereses del niño y los intereses de la sociedad y tiene que fomentar su desarrollo intelectual y su capacidad de iniciativa.

    EL PAPEL DE LOS CONOCIMIENTOS.

    Se supone que el individuo, al término de la escolaridad, tiene que tener una serie de conocimientos que la sociedad le exige. En la actualidad hay una tendencia a ir aumentando más y más los contenidos de los programas escolares y esto no tiene el efecto de que los niños aprendan más, sino a veces el contrario, porque lo que se aprende no depende de la cantidad que pretendamos enseñar sino de cómo lo hagamos.

    Los conocimientos concretos, sobre todo durante la enseñanza básica, tienen un papel secundario y son intercambiables unos por otros. Las razones para sustentar esta opinión son de dos tipos:

    En primer lugar, no hay que olvidarse de que vivimos en una sociedad en rápido cambio en la que los conocimientos concretos que un individuo adquiere pueden quedar atrasados en poco tiempo. Si por el contrario contribuimos a su desarrollo intelectual eso les preparará para entender situaciones nuevas, y para adquirir nuevos conocimientos, porque precisamente la inteligencia es la capacidad de adaptación a situaciones nuevas.

    La segunda razón es que durante la etapa de la enseñanza básica los individuos no han completado su desarrollo y ésa es la tarea primordial que tienen que realizar. Para seguir aclarando este punto tenemos que referirnos a los conceptos de aprendizaje y desarrollo.

    APRENDIZAJE Y DESARROLLO.

    Se suele entender por aprendizaje un cambio en la disposición o en la conducta de un organismo, relativamente permanente y que no se debe a un proceso de simple crecimiento. Hay otros cambios de mayor duración, que se producen a lo largo de períodos de tiempo más extensos y que afectan a más aspectos de la conducta a los que se suelen denominar desarrollo. Muchos consideran el desarrollo como un proceso más espontáneo que hace intervenir a todo el organismo. Por el contrario el aprendizaje es el producto de una situación determinada y que tiene un aspecto mucho más limitado.

    El desarrollo es, pues, un proceso general, producto de la interrelación de diversos factores, uno de los cuales es la influencia del ambiente.

    EL APRENDIZAJE DE NIÑOS Y ADULTOS

    Una diferencia fundamental entre los niños y los adultos respecto al aprendizaje es que los adultos forman, construyen, nuevos conocimientos sin necesidad de que se modifiquen sus estructuras intelectuales, mientras que los niños están formando al mismo tiempo su inteligencia. Al nacer, los niños disponen de un limitado repertorio de respuestas reflejas, y sobre ellas tiene que construir su inteligencia hasta llegar a la edad adulta.

    Durante la primera parte de su vida el trabajo fundamental del sujeto va a ser construir esas estructuras intelectuales que le van a permitir convertirse en un individuo adulto, actuar sobre la naturaleza, y relacionarse con los demás. Si nosotros tenemos que transmitir un conocimiento a una persona adulta, lo que tenemos que hacer es transmitirle de la forma más clara posible una serie de instrucciones concretas. No suponemos en cambio que de esa manera estamos cambiando las estructuras intelectuales de esa persona que, al ser un adulto, ha llegado a su estado de equilibrio y no las modifica.

    Con un niño, en cambio, la situación es muy diferente pues muchas veces no podemos transmitirle una información que nos interesa, o una habilidad, porque no dispone de los instrumentos intelectuales o físicos para asimilarla. Hay, pues, limitaciones en el aprendizaje que están ligadas a la edad y que debemos tener en cuenta cuando tratamos de enseñar algo. Por esto creemos que el objetivo de la educación no puede ser simplemente el de transmitir un conjunto de habilidades, sino que tiene que ser el de contribuir al desarrollo.

    DESARROLLAR LA INTELIGENCIA, PERO NO ENSEÑARLA.

    Desarrollar la mente permitirá aprender las cosas con menos dificultad y un buen desarrollo intelectual permite comprender mejor el mundo, tanto el mundo físico como el social, y ello hace a los individuos más libres. Lo que no se puede es desarrollar la inteligencia suministrando un conjunto de recetas o de técnicas que se pueden transmitir directamente. La inteligencia sólo se desarrolla ejercitándola y no enseñando a ser inteligente.

    Evidentemente lo que si se puede hacer es proporcionar a la gente técnicas de trabajo intelectual que pueden ser un complemento útil de las labores escolares. Pero la auténtica mejora de la inteligencia de los ciudadanos sólo se puede lograr sumergiéndolos en un medio rico intelectualmente, que les plantee problemas y que les ayude a resolverlos.

    ¿QUÉ HAY QUE APRENDER?

    Uno de los aspectos de la disociación entre la escuela y la vida es que el niño no entiende el sentido de las actividades escolares. No entiende que tenga que estar muchas horas al día sentado escuchando lo que dice otra persona que le habla de cosas incomprensibles para él en lugar de estar actuando. Una escuela basada en el desarrollo es una escuela que tiene que partir de las necesidades del sujeto en cada edad y facilitar la construcción a partir de ahí. Los niños, que están acostumbrados sobre todo a actuar, deben comenzar actuando y posteriormente reflexionar sobre lo que hacen. Sólo cuando se parte de problemas que se plantean delante del sujeto y se va ascendiendo en la explicación es posible entender la naturaleza del saber y del trabajo intelectual. Y éste tiene que ser uno de los objetivos primordiales de lo que se aprende en la escuela pues es el que permite dar sentido a lo que se hace en ella. Hacer que los niños entiendan el significado de lo que aprenden en la escuela es una de las tareas primordiales que tiene que cumplir una escuela mejor.

    3.3. LOS OBJETIVOS DE LA NUEVA ESCUELA

    LA ESCUELA: UN ESPACIO PARA LA CULTURA

    La cultura exige la capacidad de situarse en el mundo y de saber desenvolverse en la defensa de unos valores públicos asentados en la diversidad, la solidaridad, el respeto mutuo, la justicia y la libertad (Santos Guerra, 1993). La escuela es el espacio donde la sociedad ejemplifica la convivencia democrática. Para ello, la escuela ha de convertirse en un lugar en el que se desarrollan las siguientes tareas:

  • La escuela, un espacio donde se reconstruye críticamente el conocimiento. Hoy llegan a la escuela los alumnos con un bagaje cultural específico, adquirido a través de los medios de comunicación y su experiencia personal, con unas características como; no está estructurado, poco contrastado, interesado (con alguna finalidad), abundante y muy llamativo. Ante esta realidad la escuela, como espacio cultural, ha de definir su tarea de forma diferente a l a que tenía en otros tiempos, cuando no contaba con competidores tan fuertes y persuasivos. Ahora la escuela ha de poner el énfasis en que el alumno sepa; disponer de elementos para estructurar el conocimiento fragmentario y darle coherencia y sentido, discernir el conocimiento que recibe, descubrir los intereses que mueven la información, contar con criterios para poner el conocimiento al servicio de valores e ideales, ser capaz de indagar y mantener una actitud de diálogo.

  • DISCIPLINA ESCOLAR ¿VALORES?

  • La disciplina escolar es el conjunto de reglas y obligaciones (ir regularmente a clase, tener modales, hacer sus deberes, debe saber su lección...) a las que tiene que someterse. Por medio de la práctica de la disciplina escolar es posible inculcar al niño el espíritu de disciplina.

    Demasiado a menudo, se ha confundido la disciplina escolar como el medio para asegurar el orden exterior y la tranquilidad de la clase, con el fin de facilitar la labor del maestro. Pero este sistema tiene la propiedad de despertar en el alumno sentimientos hostiles contra el maestro, en lugar de fomentar la confianza afectuosa que debería reinar entre ellos. La disciplina es la moral de la clase, así como la moral propiamente dicha es la disciplina del cuerpo social, la clase es una pequeña sociedad; es, pues, necesario que posea una moral propia.

    La sociedad escolar está más cerca de la sociedad de los adultos que la familia, ya que, es más numerosa y no están ligados por sentimientos personales, sino por razones generales y abstractas. El deber escolar se dirige mas a la razón y habla menos a la sensibilidad; requiere más esfuerzos, mayor contención. Respetando la regla escolar, el niño aprenderá a respetar las reglas, adquirirá el hábito de contenerse y molestarse cuando lo deba hacer. Comienza la vida seria.

    Una clase indisciplinada es una clase que se desmoraliza. Cada uno de sus miembros no se comporta como si estuviera solo; todos influyen sobra cada uno y esto debe tenerse muy en cuenta. La acción colectiva, según se ejerza, amplifica tanto el mal como el bien. Se debe pues reaccionar contra la especia de descrédito en que tiende a caer la disciplina desde hace algunos años.

    Los niños son los primeros en sentirse bien con una buena disciplina. Se ha dicho a menudo que los pueblos para ser felices tienen la necesidad de sentirse bien gobernados; esto es aplicable tanto a los niños como a los adultos. La ausencia de disciplina produce, por el contrario, una confusión que sufren aquellos mismos que parecieran beneficiarse con ella. La consecuencia es un estado de agitación nerviosa, perjudicial para el niño. El niño, como el adulto, cuando ya no siente nada que lo limite, lo modere y le obligue a no exceder su naturaleza no está en condiciones normales.

    Una disciplina intensa es contraria a los intereses de la verdadera disciplina por dos razones; en primer lugar, está expuesto a ver en esas exigencias, medidas odiosas o absurdas, destinadas a castigarlo y fastidiarlo. En segundo lugar, si se somete a las reglas pasivamente y sin resistencia, se habitúa a hacer las cosas sólo bajo órdenes, lo que elimina toda iniciativa propia. Entonces cuando no lo convierte en un rebelde, lo transforma en un deprimido moral. Sin embargo, por más graves que sean loas consecuencias de estos abusos, el maestro está fácilmente inclinado a cometerlos, por lo que es necesario que se dé cuenta de ello.

    A la hora de poner en práctica todo lo anterior de mano del maestro, además de sus cualidades personales, este debe sentir realmente la presencia en él de la autoridad que debe transmitir, cuyo sentimiento debe inculcar. El temor al castigo es algo distinto al respeto por la autoridad, el primero no tiene un carácter moral, el segundo debe provenir de él mismo de su fuero interno, debe creer, no en sí mismo ni en las cualidades superiores de su inteligencia, sino en su tarea y en la grandeza de la misma.

    Este respeto por medio de la palabra o del gesto, pasa de su conciencia a la del niño, en la que se graba. (E. Durkheim, La educación moral, Buenos Aires, Shapire Editor, 1972)

    Educación Autoritaria (Antigua escuela)

    *Disciplina escolar impuesta por cada profesor o profesora y sujeta arbitrariamente al espontaneísmo y gusto del maestro o maestra.
    * Énfasis en el castigo como condición de asimilación.
    * Tendencia a sermonear y destacar arquetipos de conducta cada vez que se viola una norma.
    * Énfasis en el conocimiento de reglas para actuar.
    * Educación circunscrita, en el sentido de velar sólo por la conducta escolar.
    * Ideales latentes de pasividad, obediencia, respeto a la jerarquía, silencio y conformismo.
    * Principios y rutinas solidificadas.
    * Reglamentación con énfasis en la conducta prohibida: No gritar, no llegar atrasado, etcétera.
    * Acción idéntica del profesor en todos los cursos, en el entendido de la capacidad que posee el hombre para ordenar su conducta en la dirección que decida su voluntad.
    * Adecuación del alumno a la disciplina impuesta desde el exterior. Conducta del alumno se adecua a lo que él supone que el adulto considera plausible.

    Educación Democrática


    * Disciplina cotidiana elaborada con la participación de los alumnos y objetivada en la formulación de una normativa coextensiva a todos los profesores (as).
    * Énfasis en la motivación como condición de aprendizaje.
    *Tendencia al análisis de los factores que han influido en la ruptura de la norma y a idear procedimientos de corrección.
    *Énfasis en la conformación de actitudes de vida.
    * Educación genérica, en el sentido de velar por la adquisición de patrones generales de vida.
    * Ideales declarados de participación, acción personal, crítica, consenso y respeto mutuo.
    * Principios estables y rutinas modificables.
    * Reglamentación con énfasis en la conducta deseada: ser solidario, ser respetuoso de los demás, etcétera.
    * Acción diferente del profesor según la etapa de desarrollo de la conciencia moral del niño.
    * Acción graduada que se mueve entre la imposición de la conducta esperada y, en estadio superior, al comportamiento autónomo y responsable del alumno.
    * Desarrollo de una disciplina interior, autodisciplina. Conducta del alumno determinada por los valores que han sido internalizados.
    * Comportamiento dirigido por mandatos de una conciencia éticamente formada y no por personas determinadas.

    B) DEBERES EN CLASE

    Transmite las normas de buena educación, cortesía, etiqueta. El conjunto de todos ellos es un buen reflejo de lo que en cada momento se estila como bueno, deseable, aconsejable.

    Se da por supuesto dos tipos de alumnos: buenos y malos, pero por ningún lado se hace referencia a maestros buenos o malos. En algún momento se dice que hay maestros que actúan de una forma u otra, pero no se valoran.

    Algunos aspectos diversos de la pedagogía tradicional:

  • Respeto y decoro al profesor y al resto de compañeros.

  • Presentación adecuada en clase (bien aseado, con blusa, pero nunca con el calzado roto o el pantalón manchado.

  • Entraré con los demás; guardaré silencio; y, saludando al profesor con ligera inclinación, me dirigiré a mi sitio donde permaneceré en pie hasta que el profesor se siente.

  • Siempre que el profesor me dirija la palabra me pondré en pie; si tuviese que dar cuenta de la lección, lo haré en voz alta sin titubear.

  • Si el profesor me reprendiere, le oiré con modestia, aún cuando haya hecho lo posible para saber la lección y a mí me parezca que me la sé. Los susceptibles y/o `rebeldes' serán acreedores de un buen castigo.

  • Excusas justificadas de no saberse la lección debiendo ser sinceros y verídicos y han de darse aún cuando el motivo no sea suficiente.

  • Hablar en clase, falta de atención y respeto tanto a profesor como alumno, mal ejemplo y perjudicial.

  • Falta de respeto a la clase el dar muestras de disgusto, cansancio o poco interés.

  • Grave falta de atención y delicadeza presentar las composiciones borroneadas.

  • No hay dificultad de hacer preguntas al profesor si él las consiente.

  • Si una persona de respeto entrare en clase, deben ponerse en pie todos los alumnos y permanecer así hasta que se les diga.

  • Al oír la señal para salir de clase, me guardaré mucho de cerrar los libros, moverme o dar otra señal, hasta tanto que el profesor dé por terminadas las tareas.

  • Fuera de la clase debo a los profesores respeto y atención pero además el agradecimiento para pronunciar toda la vida en veneración a sus nombres, ya que el buen alumno es el que siempre es honra del profesor:

  • Es un discípulo agradecido por llevarlo de la mano y conducirlo por los primeros pasos en la carrera de la vida.

  • Cuando cumple su deber, se entabla entre profesor y alumno buena relación de paternidad y filiación.

  • C) ARTÍCULOS DE REVISTAS:

    I. Sobre valores: artículo de M.A. Santos “Una tarea contradictoria; educar para los valores y educar para la vida”.

    La sociedad deja en manos de los educadores la misión de preparar a los alumnos para los valores sobre la paz, la solidaridad, la tolerancia, la justicia..., sin embargo la vida, o los valores que priman en la cultura, son la violencia, la insolidaridad, la intolerancia, la injusticia... Esta contradicción se suma a la de aquellos padres/madres que llevan a sus hijos para que los eduquen, pero ni quieren que se mezclen o jueguen con niños gitanos o con discapacidad. Muchos pretenden que la solución es la neutralidad de la escuela, pero esta es muy peligrosa, ya que crea inmovilismo, lo cual beneficia a las posiciones ventajosas, lo cual ya no sería neutralidad.

    El problema radica en la formación de los profesionales a los que se les prepara para impartir conocimientos, pero no tanto para la formación de actitudes. Uno de los grandes competidores de la escuela es la fuerte influencia que se viene dando a través de los medios de comunicación, como la televisión y el mundo de la publicidad. Que se basan en una jerarquía de valores que va desde la falsa felicidad que proviene del éxito, hasta la solución de problemas o conflictos mediante la violencia.

    Las soluciones planteadas en el artículo de Santos Guerra, son las de tener una concepción de escuela comprometida que ayude a los alumnos a diagnosticar las realidades sociales, a comprender las causas que determinan su naturaleza y evolución, y a buscar las soluciones a los problemas que en ella se instalan. El conocimiento fragmentario que adquieren los alumnos en su experiencia cotidiana debe ser sometido a la escuela al filtro de la ciencia. En definitiva, la escuela debe; preparar para entender lo que ocurre en la sociedad, preparar para actuar de forma efectiva y preparar para ser y estar en el mundo.

    Para realizar dicha tarea, la escuela ha de valerse de los siguientes caminos de acción:

    • Analizar el currículum oculto; que actúa sutilmente sobre la escuela y ejerce un gran poder que se puede observar, en la construcción del aula o escenarios de acción, en la distribución de espacios (sala de profesores, despachos, todos más grandes que la biblioteca), en el uso de los servicios (aparcamiento, teléfono,...), en los libros de texto, en el tratamiento (¿profesor de tú o de usted?), etcétera. La escuela, para educar en los valores, debe analizar su currículum oculto y desmontar aquellos elementos a través de los cuales los alumnos están adquiriendo actitudes y aprendiendo modos de comportamiento poco relevantes y significativos.

    • La acción colegiada e intencional; es necesario una acción colegiada entre los profesores para conseguir mayor eficacia y romper con el individualismo, que tan mal ejemplo da a los alumnos. Para esto es necesario modificar simultáneamente tres cosas:

  • Los discursos; no basta decir que la evaluación es cualitativa cuando se sigue examinando cuantitativamente.

  • Las prácticas; coordinación del profesorado para evitar desajustes entre los niveles.

  • Los efectos secundarios; no ocuparse solamente de los objetivos propuestos, sino de los efectos que produce, llegando a odiar los estudios en la mayoría de los casos.

    • La reflexión sistemática; someter la práctica a una constante revisión, poner siempre en tela de juicio aquellos que se programa y se hace, para desentrañar su valor real.

    • La apertura al medio; la escuela no debe estar cerrada al contexto que le rodea, debe ser permeable a los problemas que en el barrio o cuidad se halla enclavada.

    Las condiciones necesarias para una tarea auténticamente educativa se basan en:

    • La formación inicial de los profesores, exigencia fundamental para una escuela renovada.

    • El contexto organizativo, que exige:

    - Plantillas aglutinadas en torno a un proyecto coherente.

    - Que el tamaño de la plantilla haga posible el diálogo.

    - Que el hábitat haga posible una convivencia armoniosa.

    - Los espacios sean flexibles, y adecuados a la actividad.

    - Los medios están adecuados.

    • El tiempo disponible. Una acción pedagógica de auténtico valor debe emplear tiempo para pensarla, diseñarla, llevarla a cabo de forma coordinada y compartida.

    • La autonomía profesional. Sólo desde la autonomía profesional es concebible la responsabilidad social, que ha de ir más allá de la exclusiva conciencia profesional sustentada en; “No importa que el alumno aprenda con tal de que el profesora enseñe” o la responsabilidad social de “No importa que el profesor enseñe con tal de que el alumno aprenda”, lo que sería una acción efectiva.

    Lo importante es lo que sucede con los alumnos en la escuela. Qué es lo que aprenden y cómo. Qué es lo que dejan de aprender por estar allí. Y qué valores practican y en qué valores se educan.

    II. Sobre convicciones democráticas:

    A. ¿QUÉ ES UNA ESCUELA PARA LA DEMOCRACIA?

    La democracia es participación en los asuntos públicos mediante el ejercicio de las libertades de organización, de expresión y de crítica respecto a la labor de quienes ejercen el poder…Supone la reflexión colectiva.

    Democracia y educación son dos ámbitos de creación entrelazada para las acciones individuales y sociales que suponen y estimulan la libertad, porque parten de realidades no cerradas cuyos marcos son para decidir lo que queremos ser. Pero la democracia no es algo ya dado y en su progreso encontramos lastres como las diferencias sociales, económicas y culturales que dificultaban el desarrollo de toda comunidad.

    ¿Cómo construye la democracia la escuela? A partir de la creación del individuo como ciudadano capaz, autónomo, honesto, responsable y solidario, bajo la guía de los principales inseparables de la libertad, igualdad y fraternidad o solidaridad.

    Principios

    Exigencias

    LIBERTAD

    IGUALDAD

    SOLIDARIDAD

    El acceso a la educación

    Gratuidad de la etapa obligatoria y libre elección del centro

    Evitar la segregación y favorecer la igualdad de oportunidades

    Financiación y compensación pública de la enseñanza y servicios necesarios para la igualdad de acceso

    Contenidos de la enseñanza y educación

    Apertura y respeto a la diversidad cultural y democracia

    Tratamiento de las desigualdades en el currículo común flexible e interculturalidad

    Solidaridad como contenido de la enseñanza

    Prácticas de organización y metodología

    Tolerancia y estímulo de la innovación. Respeto a las diferencias y autonomía.

    Exclusión de favoritismos y de tratos discriminatorios. Comprensividad

    Solidaridad entre estudiantes y organización de la compensación a grupos desfavorecidos

    Relaciones interpersonales

    Clima abierto y respeto al ejercicio de la libertad de las personas

    Combatir los prejuicios respecto a las diferencias.

    Prácticas de ayuda en los centros y en las aulas

    Relaciones escuela y comunidad

    Participación de la comunidad en general y causas sociales tratadas en la escuela por las libertades

    Supresión de las trabas a la igualdad en la participación

    Prácticas de apoyo recíproco, aprovechar recur- sos externos y participación en tareas solidarias

    B. MANIFIESTO POR UNA ESCUELA DEMOCRÁTICA

    Hay tres principios para avanzar hacia una verdadera escuela democrática: propiciar la reflexión, contribuir y mejorar las condiciones de vida de toda la ciudadanía y, garantizar al profesorado márgenes amplios de autonomía, aunque también los necesarios controles públicos de su trabajo.

    La escuela forma parte de un sistema social que la configura, al mismo tiempo que dicho sistema es influido por lo que en la escuela acontece. En problemas de la sociedad no somos neutrales sino participativos.

    Una escuela democrática debe centrar su tarea en el estudio de los problemas de la humanidad, y sus posibles alternativas económicas, político-sociales y culturales. ¿Qué hacer ante esto?:

    • Una enseñanza democrática no separa la educación en valores de la enseñanza de cualquier materia sino que van ligadas.

    • Una escuela democrática desarrolla programas culturales de reflexión crítica que serán la base fundamental de adquisición de conocimientos.

    • Las propuestas curriculares y su desarrollo del centro y del aula.

    • Es más importante nuestra tarea como educadores que como certificadores de una calificación segregadora.

    Acerca de la concepción de la escuela como institución democrática:

    • Avancemos hacia la gratuidad real de la red pública de los centros. Cualquier servicio que se considere necesario, reclamarlo.

    • Accesible a todos la oferta educativa. Red pública solidaria y no competitiva, con una evaluación formativa de la que aprenderemos.

    • Buscar formas organizativas de los centros que sean un instrumento flexible para la participación y no una losa burocrática de concentración de poder.

    • Definamos nuestras propias líneas de resolución de conflictos.

    Acerca del trabajo del profesorado en una escuela democrática:

    • Menos horas de burocracia y más diálogo, planificación, reflexión, búsqueda de materiales y recursos para la atención a la diversidad, y contraste con otros centros.

    • El horario de trabajo que incluya horario de tareas de docencia, investigación, coordinación y formación.

    NO PODEMOS EMPEZAR A TENERLO TODO CLARO Y PARA EMPEZAR A ACTUAR TENDREMOS QUE APRENDER JUNTOS (TODA LA COMUNIDAD) A EJERCER LA DEMOCRACIA HACIÉNDOLA Y PENSÁNDOLA A LA VEZ.

    4. LA MONOTONÍA COTIDIANA

    Al hablar de monotonía cotidiana en lo que respecta a la escuela, vamos a hacer referencia a las características comunes de una clase, a una serie de palabras clave relacionadas con el ámbito educativo como son: grupo, evaluaciones y poder (autoridad), a las funciones del profesor, motivación extrínseca e intrínseca, a cuatro rasgos de la vida en la clase: espera, frustraciones, interrupciones y distracción hacia el grupo.

    Características comunes de una clase:

    RARAS VECES SE VE COMO ALGO DISTINTO DE LO QUE EN REALIDAD ES

    • La clase no es sólo un entorno físico relativamente estable, sino que, además, ofrece un contexto social bastante constante.

    • En la clase se da una intimidad social que no tiene término de comparación en otros medios de nuestra sociedad.

    • No todas las clases son idénticas; basta comparar las clases primitivas americanas con bancos de madera y suelos entarimados, con las clases modernas dotadas de sillas de plástico y de pavimentos lavables.

    • Incluso los olores de las clases son bastantes uniformes y parecidos: en cada clase se nota ese olor amargo que produce el polvillo de la tiza y un ligero aroma de madera fresca que surge al sacarle punta a los lápices. En algunas, se percibe también el olor de la piel de naranja y de los bocadillos.

    En resumen:

    Las clases son lugares especiales. Lo que en ellas sucede y el modo en que sucede contribuye a diferenciar este entorno de los demás. Lo que distingue a la clase de otros entornos no es solamente el rasgo distintivo de la enseñanza y el aprendizaje, ni el contenido educativo de cuanto en ella se habla, aunque sean estos rasgos los que destacamos siempre que nos proponemos describir la vida escolar. Es verdad que no encontramos en otros sitios encerados, ni profesores, ni libros de texto, y también es verdad que en ningún otro sitio se dedica tanto tiempo a leer, escribir, a sumar. Pero estas características propias no reflejan la totalidad del medio.

    Hay otros rasgos menos obvios pero igual de presentes, que contribuyen a describir la “vida” a la que los alumnos tienen que adaptarse y los podemos describir con palabras clave como: grupo, evaluaciones y poder (autoridad).

    Aprender a vivir en una clase implica, entre otras cosas, aprender a vivir y a trabajar en un grupo. La mayor parte de las cosas que se hacen en la escuela se hacen en colaboración con otros.

    La escuela es fundamentalmente un lugar en que se evalúa la actividad del alumno. No sólo es importante lo que uno hace, sino también lo que los demás piensan de lo que uno hace. La adaptación a la vida escolar le exige al alumno acostumbrarse a vivir sujeto constantemente a la evaluación de otras personas.

    Al referirnos al poder del profesor, tratamos de explicar la autoridad que debe y ha de ejercer para que los alumnos no “le tomen por el pito del sereno” y no “se le suban a la chepa”. Esto es, el profesor debe ser un poco riguroso (eso sí, lo justo) con sus alumnos, para que no haya discusiones en clase y estos sepan que él es quien dirige la clase. No queremos decir con esto que el profesor tenga que limitar a sus alumnos, sino su comportamiento (debe limitar lo justo, las acciones que sus alumnos puedan o no realizar).

    Funciones del profesor:

    • El profesor hace de canalizador del intercambio social de la clase.

    • Hace las veces de regulador del diálogo de la clase (intermediario). El profesor es quien decide el orden de las intervenciones.

    • Desempeña además la función de sargento de intendencia. El espacio de la clase y el material escolar son limitados y el profesor tiene que ordenar inteligentemente estos recursos.

    • El profesor asignas las tareas por todos deseadas (manejar el proyector, servir en la patrulla de vigilancia, distribuir las gomas de borrar…).

    • Una gran responsabilidad del profesor: distribuir el tiempo para que todo comience y termine a su debido tiempo.

    • El profesor debe descubrir los deseos de sus alumnos y así poder suscitar interés en ellos.

    Motivación extrínseca e intrínseca:

    La motivación extrínseca: los niños tratan de realizar las tareas de la clase pensando en el premio de las buenas notas o de la aprobación del profesor.

    La motivación intrínseca: se trata de realizar las tareas de clase por la satisfacción que brota del trabajo mismo.

    Si queremos que los niños sigan aprendiendo después de abandonar la clase sería conveniente disminuir la importancia de las notas y de otras gratificaciones extrínsecas, centrando nuestro esfuerzo en conseguir que el alumno obtenga sus mejores satisfacciones de la actividad de aprender.

    Rasgos de vida en la clase:

    Espera, frustraciones, interrupciones y distracción hacia el grupo. Cuando veinte o treinta persona se ven obligadas a vivir y trabajar en un espacio reducido, durante cinco o seis horas al día, la mayor parte de las cosas que hemos comentado son inevitables.

    La espera es un rasgo propio en toda clase. Al hablar de espera nos referimos a la toma de turnos que se tiene que dar para que todos los alumnos puedan hacer todas las actividades, hablar, debatir, preguntar… El profesor no puede estar atento a 25 alumnos y a todos sus intereses, peticiones, etc. Por eso se debe enseñar a los niños a respetar a sus compañeros mientras están hablando, usando cierto material… Además de enseñarlos el profesor debe ser el encargado de no hacer esperar durante mucho tiempo (cada alumno tiene un tiempo, no limitado, pero sí prudente), pues hay muchos otros que necesitan de la ayuda del docente.

    La frustración se refiere a que en ciertos momentos de la vida del estudiante, éste puede sentirse triste, decaído o enfadado consigo mismo, por no poder alcanzar las mismas metas que otros compañeros y no conseguir lo que el profesor/a pueda esperar de él. Ha de hacérsele ver, que no todos pueden llevar el mismo ritmo, pues no poseen las mismas habilidades a la hora de trabajar o de estudiar; al igual que debemos insistirle en que nadie es perfecto y que aunque no se consiga un objetivo en 30 min., puede llegar a hacerse en algo más de tiempo, el que se precise.

    Las interrupciones: en una clase es probable que a menudo se produzcan interrupciones de otras personas del equipo educativo (otros maestros, director/a, conserje, jefe/a de estudios, orientador/a…) para comunicar o preguntar algo a la maestra o a los alumnos, lo que provoca que a menudo éstos se pierdan en la explicación, se distraigan, se arme un revuelo… Es algo difícil de evitar; pero sí debemos y podemos estar muy atentos para darnos cuenta de quién necesita que se vuelva a explicar algo, que se haga hincapié en el tema, que necesite que respondamos a alguna pregunta…

    La distracción hacia el grupo se produce por la interacción entre los propios alumnos sin que haya un orden, porque se haga una broma y no se sepa acabarla a tiempo y la cosa se alargue, porque entre los propios compañeros no se respeten y se molesten unos a otros… Es necesario que el docente sepa estar pendiente a todas las acciones que se producen en la clase y que puedan alterar la tranquilidad de la clase y a su vez producir distracciones, pues si el maestro no sabe “llevar a su clase” y “parar los pies a sus alumnos”, llegará un momento en que el proceso de enseñanza-aprendizaje será imposible y muy difícil también, la interacción entre los propios alumnos.

    ANEXO

    30/11/2004. LOS NIÑOS ENTIERRAN FALSOS MITOS EN TORNO A LA DISCAPACIDAD. (SUR).

    En las escuelas se llevan a cabo semanas culturales, las cuales pueden ser de diversión o un espacio de conocimiento. En el caso de este colegio, “Platero” abarcaba un espacio de conocimiento pero también de comprensión, porque se hizo bajo el lema “Aprender a vivir favoreciendo la comunicación y respetando a los demás”. Se llevó a cabo durante cuatro días y principalmente aprendieron de la vida; aprendieron a conocer a otras personas que no por ser diferentes (tener una discapacidad) son raras, sino que son personas; aprendieron a ponerse en el lugar de otros y comprendieron que lo que es tan cotidiano para ellos -el patio- para otros no lo es tanto por las barreras que presentan. Quizá el objetivo sea “mirar fuera de ti mismo”.

    23/11/2004. LOS NIÑOS RECLAMAN SUS PROPIOS DERECHOS. (SUR).

    La escuela como lugar de convivencia, abarca una gran diversidad que deber ser conocida y apreciada, porque todos aprendemos de todos y más del prójimo. En este caso fueron alumnos representantes de hasta 75 nacionalidades que se dieron cabida en una Asamblea celebrada en la Diputación de Málaga donde el lema principal era: “en nuestros colegios tenemos todos los colores y trabajamos juntos para crear un mundo mejor”. En esta asamblea no sólo hablaron los adultos sino también los niños que defendieron que nadie es diferente, es decir, que no hay que discriminar por raza, sexo, religión, idioma o creencia como apuntaba un niño de Ecuador.

    3/11/2004. EL 13% DE ALUMNOS DE LOS COLEGIOS SON EXTRANJEROS. (OPINIÓN DE MÁLAGA).

    Se centra en dos colegios cuyo alumnado es foráneo, de este modo el objetivo principal en esos colegios es la interculturalidad y crear programas específicos para este alumnado para que no fracase y avance dependiendo de sus posibilidades.

    15/11/2004. LA CULTURA GITANA Y TODO SU PROCESO DE ADAPTACIÓN SERÁ OBJETO DE DEBATE EN LAS PRIMERAS JORNADAS UNIVERSITARIAS. (ECCUS).

    Otro objetivo sería dar a conocer la diversidad y heterogeneidad. Hay multi-etnias y pluriculturalidad, por ello no debemos das estereotipos ni prejuicios porque ante todo son personas.

    Se celebra a nivel universitario, pero también sería un ejemplo a dar en las escuelas como principal transmisora de los valores sociales.

    14/11/2004. LA “TELE”. (LA RAZÓN).

    25/11/2004. GOBIERNO Y TELEVISIONES ULTIMAN EL CÓDIGO ÉTICO CONTRA LA TELEBASURA. (SUR).

    Ambos artículos viene a tratar de lo mismo, la escuela enseña unos valores (participación, diálogo, no competitividad,…) y después la televisión los pone en duda, ya que transmite primero, una serie de frustraciones y miedos - según artículo 1 - y después, esos valores escolares los pone en duda; un ejemplo: no competitividad en la escuela y hablar como personas que así es como se entienden, pones la televisión y con esos programas de última hora en horario infantil (que el niño está en casa) ves todo lo contrario, programas de TV donde reina la competitividad y donde la gente para hablar “se pega voces”. La cuestión está y eso es lo que dice el artículo 2, en racionalizar los contenidos televisivos y el código ético, pero si seguimos así y las cosas como están, ¿Qué veremos?...

    27/11/2004. MALABARES EN EL AULA. (SUR).

    ¿Quién ha dicho que para educar haga falta un colegio? Esto es lo que transmite este artículo, mostrando una atención educativa a la población itinerante de circo, a través de una sola profesora que comenta que el trabajo no es fácil teniendo niños de distintos niveles educativos en un horario de 9 a 14 pero lo organiza de tal modo que todos trabajen (uno hace inglés, otros leen mientras uno dibuja,…) y como ella misma dice “la vida en el circo te atrapa” con una integración recíproca. Algo que si reclama es que se proporcione un profesor más, de Educación Especial, para atender a un alumno con necesidades pero de momento esos intentos han caído en saco roto. La educación es igual que en las escuelas normales ya que con adaptaciones todo es posible.

    22/11/2004. LAS GUARDERÍAS AMPLÍAN SU HORARIO Y EMPIEZAN A CUIDAR NIÑOS DE NOCHE. (SUR).

    En este caso se muestra un cambio de la concepción tradicional de las guarderías, ya que los centros adaptan las necesidades al horario laboral de los padres. Es el caso de una madre que lo primero que vio de la guardería fue el horario en vez (pienso yo) de buscar un lugar de acuerdo a las necesidades de su hija donde se integrase con sus iguales, etc. Guardería-hotel Dumbo (Torre del Mar).

    22/11/2004. EL ORDENADOR DESBANCA A LOS CUENTOS INFANTILES.

    Se centra en las nuevas actividades que potencian el aprendizaje en las guarderías. No se eliminan las tareas básicas pero también se busca entretenimiento y aprendizaje indirecto.

    En este caso, la madre de Pablo por ejemplo, aparte de buscar seriedad y calidad en los profesionales, buscaba conocer que actividades se ofrecían durante las largas horas de estancia.

    El objetivo es que los niños se formen y diviertan a la vez.

    PERIÓDICO MENSUAL DICIEMBRE 2004. (MÁLAGACTIVA). EL ORGULLO DE SER DEMOCRÁTICO.

    El primer aspecto a destacar es que con este sistema político (democracia) sentirnos participativos y conocer una serie de valores que no por llevarlos a la práctica nos critiquen: si hay libertad de expresión, ¿por qué muchas veces se nos critica?; si hay un derecho a la educación (para todos) ¿Por qué a unos se les segrega…?

    Sintámonos democráticos y según este artículo conozcamos que surgió en EE, tras abolir la esclavitud y teniendo la aspiración a crear una sociedad donde cada persona pudiera trabajar por llegar a su meta.

    30/11/2004. LAS MASCOTAS SE PONEN GUAPAS. (SUR).

    Un objetivo que se desprende a partir de este artículo es comprende que los animales de compañía no son un juguete y que hay muchos que benefician a ciertas personas, como los perros lazarillos a las personas ciegas.

    2/12/2004. EL CONSISTORIO DICE QUE ARREGLARÁ EL COLEGIO HOGARSOL EN ENERO. (OPINIÓN DE MÁLAGA).

    ¿Acaso la mejora de un centro hay que negociarla? Las obras estaban previstas para una fecha y se retrasan, ¿por qué? No estamos hablando de un banco que según parece requiere más cuidado que un centro escolar, sino de un lugar cuya reforma hará cercana la educación de 200 niños de entre 3 y 12 años. Las cosas hay que negociarlas y consensuarlas pero cuando se realizara realmente.

    16/10/2004. UNA MALA GESTIÓN EDUCATIVA. (OPINIÓN DE MÁLAGA).

    Este artículo es una crítica de una madre respecto a la educación de su hijo, como madre ve y dice que en la educación de los niños se tiene que implicar tanto padres como profesores, porque con estos últimos pasan la mayor parte del tiempo pero también están con sus padres y aprenden tanto de unos como de otros.

    Un problema que plantea es el etiquetaje, un profesor llega y etiqueta a un alumno sin tener en cuenta las terribles consecuencias que pueden provocar como es el caso de este niño que estuvo en tratamiento psicológico.

    Destacar también el punto 2 de su carta, el incesante uso del libro y creer que eso es lo mejor. A veces los profesores también tienen que reciclarse y reflexionar sobre sí mismos.

    24/11/2004. PADRES DE UN COLEGIO DENUNCIAN QUE ALUMNOS DE TRES CURSOS DISTINTOS COMPARTEN UNA CLASE. (SUR).

    Dentro de la situación que vive el centro de que no deriven más alumnos y tengan que agruparlos, los padres encuentran ventajas en vista a la convivencia de alumnos de distintas edades.

    Tanto padres como profesores no quieren que se cierre el centro, pero sí que se derive más alumnado.

    14/11/2004. LA ESCUELA DEL FIN DEL MUNDO. (LA RAZÓN).

    ¿Qué educación habrá en una escuela que está a 5 Km subiendo empinadas cuestas descalzos?, quizá las quejas de este alumnado no será que el profesor es malo, castiga mucho,… sino más bien que no quieren ir a la escuela por el medio que tienen para llegar.

    Se pide que los padres se impliquen en la educación de sus hijos pero en este caso, muchos de los padres no quieren que sus hijos vayan a la escuela para que sigan jornada continua trabajando.

    Si vemos las vistas son muy bonitas pero ellos ya lo tienen muy visto, y tienen tan poco que algo nuevo (una muñeca o un camión de juguete) les es inmenso.

    24/11/2004. UNA SEMANA MUY NATURAL EN LA GRANJA DE PARAPANDA. (SUR).

    En este artículo destaca el aprendizaje de la naturaleza, tu entorno, es una granja-escuela donde han aprendido a hacer muchos oficios artesanos pero también y, como no, a cuidar animales.

    De este modo se aprende y crece en valores siendo tú mismo testigo y “guiador” de tu aprendizaje, ya que te interesas por cosas a tu alcance y de tu mundo, que muchas veces el libro representa de forma abstracta.

    Es otra forma de aprender disfrutando.

    YO TE EDUCO, TÚ ME EDUCAS. (Miguel Ángel Santos Guerra)

    (Pág. 73-74).

    Es un claro ejemplo en contra de la democracia. Es decir, se dice que lo concierne al espacio escolar implica a la comunidad escolar (profesor, padres, ALUMNOS,…) que debe dialogar, consensuar, participar, implicarse,… en todo lo que ocurra, pero la verdad que siempre se le pone excusas de modo que el alumnado es uno de los que menos participa, al que menos se le pregunta. Es por tanto y de este modo, que el proceso educativo (qué, cómo, para qué,…) queda sólo entre padre y profesor y si el alumno-hijo no sirve o no alcanza los niveles deseados, se le etiqueta ¿eso es democracia?...

    (Pág. 145-146).

    Cuando surgen los problemas es cuando nos lamentamos, porque antes no nos preocupamos en buscar esos objetivos apropiados entre todos y para todos perseguir.

    Muy buena idea la de crear departamentos, pero para qué crearlos si después n o hay tiempo de usarlos. Debemos darle un tiempo para cosas que interesan. Quizá para reunirse no hagan falta los departamentos, es algo optativo, porque para reunirse se puede hacer en cualquier sitio y particular y de forma abierta. Claro está, siempre chocaremos con el tiempo, hay tiempo para dar un temario y cumplir un plan y no para reunirse.

    (Pág. 155-156).

    Explicamos las cosas pero no las asemejamos a la realidad, ese es el gran problema. Por ello, se debería crear un proyecto de granja-escuela donde los niños/as aprenderán de forma más amena y divertido asociando a su vez las cosas a la realidad, ¿de qué sirve llenar la cabeza de conocimiento y no verlo en la práctica?

    En relación con el artículo de periódico del 24/11/2004 del Sur donde se muestra el proyecto de un Colegio “Cerrado Calderón” a una granja-escuela.

    (Pág. 199-200).

    Problema del etiquetaje que pasa de unos cursos a otros, de unos años a otros, de una generación a otra, ¿Cómo veremos el progreso de nuestros objetivos en el alumnado si desde un principio los etiquetamos por un error que cometa y nos resistamos a cambiar esa opinión con el “este sigue igual”?. Analicemos y reflexionemos sobre nuestra actuación al igual que los alumnos deben hacerlo.

    (Pág. 201-202).

    ¿Por qué el castigo? Es la única forma que tenemos de restringir la libertad, pero ¿es acaso con el castigo con lo que aprenden los alumnos? Volvemos a la etapa reflexiva porque los profesores también nos equivocamos pero no reconocemos nuestro error y la culpa, pensamos, es del alumnado.

    (Pág. 207-208).

    Educar en la libertad (objetivo) ! disciplina

    La libertad es un deber, a lo que se contrapone el castigo como algo que “causa rabia, dolor, angustia, agresividad y temor”. Y en el temor nadie madura, nadie se educa, nadie se libera” pero “los profesores se centran en enseñar y los alumnos en no aprender”, ¿por qué no disfrutamos de los aprendizajes, a partir de lo que se quiere saber?