Obesidad

Exceso de peso. Desequilibrio calórico. Alimentación. Acumulación de grasas. Tejidos adiposos. Genética. Masa corporal. Hambre. Órdenes dietéticas

  • Enviado por: Paula Pieretti
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 15 páginas
publicidad

INTRODUCCIÓN

El peso corporal está formado por varios componentes: grasa, músculos, órganos, hueso y líquidos. Al valorar el estado ponderal de un sujeto es de suma importancia el porcentaje que corresponde a cada uno de los citados componentes en el peso total. Una forma de abordar el problema es el intento de clasificar al ser humano por su complexión corporal usando los términos pequeño, mediano y grande. Sin embargo, todavía no hay criterios clínicos de uso corriente con los cuales calcular el tamaño constitucional de una persona para identificar su complexión corporal.

NORMAS REFERENTES AL PESO IDEAL

Se ha revisado ampliamente el concepto de lo que constituye el peso ideal en cualquier etapa de la vida. Aún hoy se discute intensamente la definición de los términos normal o ideal.

En la valoración del estado ponderal de los individuos tradicionalmente se han empleado como normas las tablas de relación entre talla y pero y continúan empleándose, mientras que muchos investigadores tratan de encontrar métodos más precisos para estimar la composición del organismo y su relación con el estado ponderal.

OBESIDAD

Si bien las opiniones difieren, las siguientes definiciones de exceso de peso y obesidad, son las utilizadas actualmente.

Exceso de peso: significa “demasiado peso”, sin que el término indique relación directa con la gordura. La obesidad se describe como un estado del organismo caracterizado por exagerada acumulación y almacenamiento de grasa en el tejido adiposo.

Algunos investigadores la definen como presente en la persona cuyo peso sobrepasa en un 20% la cifra ideal según la edad y el sexo que aparecen en las tablas; otros utilizan de 5 a 10% como criterio. Dichos criterios no distinguen entre obesidad y exceso de peso. Sin embargo, se seguirá valiéndose del peso para definirla, hasta que las mediciones del espesor de grasa subcutánea adquieran mayor uniformidad y se pueda calcular el número de kilogramos y el porcentaje del peso corporal total que corresponda a la grasa.

SÍNTOMAS

El sistema básico de la obesidad es el aumento de peso desproporcionado y continuado. El obeso no se queja solamente de la deformación de su cuerpo, sino también de otras molestias, como ser: agitación al menor esfuerzo, cansancio fácil, tendencia excesiva al sueño, trastornos generales, etc.

En casos extremos puede llevar a la incapacidad prácticamente total de movimientos. Consecuencia del incremento de corpulencia es la lesión de los pliegues cutáneos, frecuente en los obesos. Por otra parte se registran alteraciones circulatorias y respiratorias. Así, son relativamente comunes en los enfermos de obesidad, la insuficiencia cardiaca, la hipertensión pulmonar, la hipo ventilación alveolar (disminución del grado de intercambio aéreo en las estructuras más pequeñas de los pulmones), tendencia a diabetes, afección de las articulaciones de los miembros inferiores y otros trastornos de éste tipo.

Se describen el obeso pletórico y el obeso anémico. El primero tiene l cara roja, la presión arterial aumentada y suele ser bastante activo, presentando aspecto de robustez. El obeso anémico presenta aspecto enfermo. Es pálido y su actividad es escasa.

FRECUENCIA GENERAL Y PARTICULAR

Se considera la obesidad un grave problema de salud pública, si bien pocas estadísticas sobre su frecuencia general particular en la población global, que comienza a aumentar.

El aumento excesivo de peso aparece con más frecuencia en determinadas edades o períodos de la vida. La obesidad suele ocurrir durante la adolescencia en uno y otro sexo y después de los 45 años en la mujeres

La frecuencia de obesidad guarda también relación con la clase social a que se pertenece, hay menos obesidad en la clase socioeconómica alta, particularmente en las mujeres, que en un nivel inferior.

Se ha observado que existen dos tipos de adultos gordos: los que engordan durante la niñez y la adolescencia y los que lo hacen después. La época en que aparece la obesidad tiene consecuencias terapéuticas.

FORMAS DE OBESIDAD

Obesidad hipofisiaria

Cuando aparece antes de la edad adulta se observa falta de desarrollo genital. La grasa se acumula generalmente a nivel del abdomen, respetando las manos y los pies. En algunos casos puede haber síntomas de tumor hipofisiario. Uno de los tipos de obesidad hipofisiaria es el síndrome adiposo genital de Frölich, en el que hay falta de desarrollo en los genitales externos y que suele sobrevenir a la pubertad. La estatura es menor que la normal. Otro tipo es el adenoma basófilo, en el que hay aumento del vello, y en la mujer virilización (masculinización).

Obesidad debida a glándulas sexuales

La extirpación de los testículos o su atrofia provocan el eunuquismo, uno de cuyos síntomas primordiales es la obesidad. La relación de la vida genital femenina con la obesidad se pone de manifiesto cuando se piensa cuán frecuentemente se hace obesa una mujer en la pubertad, después de castración, menopausia, durante el embarazo, la lactancia, etc. Para algunos la obesidad en dichas circunstancias se debería a la influencia del ovario sobre la pituitaria y la glándula tiroides. El aumento de la grasa en esos casos se hace principalmente en los senos, as caderas y la parte alta de los muslos.

Obesidad de causa tiroidea

Hay hipotiroidismo. La grasa se distribuye uniformemente en todo el cuerpo. La piel es seca, la presión arterial es baja y el metabolismo basal disminuido. Hay tendencia a la inactivada.

DESEQUILIBRIO CALÓRICO (alimentación y actividad física)

Obesidad es el resultado de un equilibrio positivo de energía y puede originarse en una ingestión calórica diaria que rebasa las necesidades de energía de un individuo. Generalmente se admite que 460 g de grasa corporal proporciona 3500 calorías más o menos. En teoría, un aporte que sobrepase a la necesidad incluso en 100 calorías diarias sumará 3000 calorías al mes, o sea casi 460g de peso corporal. Al cabo de un año esa cantidad equivaldrá una ganancia ponderal de más de 4.60 Kg.

Pero no todos los pacientes gordos presentarán un excesivo ingreso de calorías, pues el consumo de energía es tan importante como la alimentación en la aparición de la obesidad. En los últimos 50 año la vida del ser humano ha experimentado grandes cambios en las zonas más desarrolladas del mundo. Se han acortado las horas laborales, en hogares y en fábricas se han instalado maquinarias que ahorran trabajo, el transporte es más fácil, las casa están provistas de buena calefacción y hasta nuestra actividades de tiempo libre son más bien sedentarias que activas. Todo ello ha reducido considerablemente las necesidades energéticas del organismo, pero en términos generales las costumbres alimentarias no han cambiado lo suficiente para contrarrestar dicha disminución.

Varios investigadores han observado que el obeso, y en particular el niño o el adolescente, son menos activos que los individuos de su misma edad. Se debe a su incapacidad de mantenerse a la par con los otros niños o a una apatía nacida de conflictos emocionales, la inactividad aminora las necesidades calóricas del organismo y así contribuye al exceso de peso. Lo mismo sucede con las mujeres gordas en comparación con las de peso normal. En varones obesos la diferencia de actividad es menos notable, aunque no deja de tener importancia.

POR QUÉ Y CÓMO SE ACUMULA GRASA EN EL ORGANISMO

Para que se acumule grasa en el organismo es necesario que el número de calorías ingeridas sea mayor que las gastadas por el organismo. Hablando comúnmente, en el organismo la “ganancia” sería el engorde y la “pérdida” sería la disminución de peso. Hay dos maneras de aumentar las ganancias: aumentando las entradas o disminuyendo las salidas. El organismo aumentaría de peso, sea por recibir y asimilar exceso de alimento o por gastar poco de lo asimilado.

  • Exceso de entradas (alimentación excesiva): se puede comer mucho por mala costumbre, por errónea selección de los alimentos y por factores afectivos. Investigaciones de los últimos años han puesto de manifiesto que con cierta frecuencia reacciona una persona a los factores que le desagradan, comiendo en exceso.

  • Disminución de los gastos (del organismo): cuando una persona tiene un trabajo sedentario y camina poco, disminuyen las salidas. Se observa a veces que una persona que come mucho y hace ejercicio vigoroso, mantiene así su peso normal, pero cuando deja de gastar energía física aumenta rápidamente de peso, pues sigue comiendo como antes en lugar de reducir su alimentación. Otras veces el organismo consume menos alimentos por hallarse afectado el funcionamiento de una o varias glándulas de secreción interna (hipófisis, tiroides, glándulas sexuales, páncreas, suprarrenales, epífisis o glándula pineal), o de ciertas zonas del sistema nervioso.

  • FISIOLOGÍA DE LOS TEJIDOS ADIPOSOS

    El tejido adiposos está conformado por células dotadas de grandes vacuolas (corpúsculos en los que se almacenan los triglicéridos que constituyen las grasas). Como referencia para establecer los casos de obesidad se cita, por ejemplo, el valor correspondiente a un varón adulto de unos 70 Kg. de peso en el que el contenido de tejido adiposo normal debe ascender a unos 15 Kg.

    Por cuanto se refiere a su función, los depósitos de grasa almacenan triglicéridos después de la ingestión de alimento y son eliminados entre las comidas, cuando los requerimientos a este respecto son más pronunciados, para proceder al aprovechamiento de la energía que aportan. Tal proceso es la denominada movilización de las grasas. En él intervienen numerosas funciones, como la secreción de las hormonas glucagón (Hormona polipeptídica que constituye un factor hiperglucemiante pancreático. Producida por las células alfa de los islotes de Langerhans) e insulina, el nivel de flujo sanguíneo controlado por el sistema nerviosos autónomo o la producción de otros principios, como la adrenalina o la noradrenalina. Esta complejidad funcional introduce, pues, un notable grado de dificultad en los estudios destinados a destinar las causas precisas del desarrollo de la obesidad.

    FACTORES GENÉTICOS

    Los factores genéticos que causan obesidad han sido confirmados en animales, pero no en el ser humano. Se ha comprobado que los gemelos monocigóticos criados en el mismo ambiente tienen menos diferencia de peso que los dicigóticos. Sin embargo, unos estudios se ha aprobado que el exceso de peso y la obesidad tienden a presentarse como rasgo familiar. Cuando uno de los padres es gordo, la probabilidad de que se hijo también lo seas es de 40%. Asimismo, otro estudio indica que el estado de peso de los niños adoptados se parece al de los padres adoptivos.

    OBESIDAD EN BEBES Y NIÑOS.

    Existe una opinión generalizada de que los bebés con exceso de peso se transforman en niños con exceso de peso, que a su vez se transforman en adolescentes y adultos con exceso de peso. O sea que las semillas de la obesidad se siembran en la infancia. El trasfondo de este razonamiento está en la creencia de que los adipositos solo se desarrollan a partir de preadipocitos durante la infancia. Cuando se sobrealimenta a los bebes, como suele pasar muchas veces, sobre todo si se dan alimentos sólidos a edades tempranas, el número de adipositos en el tejido adiposo aumenta, aumentando así su potencial para almacenar grasa, y por consiguiente para ser obeso. Esta teoría tiene sus atractivos pero se ha descartado mucho últimamente. A pesar de esto no hay duda de que la obesidad se da en familias. Informes epidemiológicos han demostrado que hay una fuerte tendencia a que madres obesas tengan niños con exceso de peso, y que la relación entre obesidad en padres niños es menor clara pero también significativa. No se conoce con certeza la importancia de naturaleza y crianza en esta relación, pero estudios hechos sobre gemelos idénticos y no idénticos muestran que la tendencia a la obesidad está fuertemente ligada a la herencia.

    El consumo alimenticio de los bebés y de los niños varía tanto como en los adultos y hay poca o ninguna relación entre entrada de energía y obesidad. A menudo, los bebés gordos tienen un consumo bastante bajo de leche y engordan porque su gasto energético es bajo. También se da el caso de bebes con peso normal con un apetito prodigioso: seguramente estos bebés queman mucho de su energía dietética y lo desprenden en forma de calor.

    OBESIDAD EN LA ADOLESCENCIA

    Un adolescente ligeramente obeso gana peso con rapidez y se hace sustancialmente obeso en pocos años. Muchos adolescentes obesos tienen una pobre imagen de sí mismos y se hacen progresivamente más sedentarios y socialmente aislados. Los padres, a menudo, no saben como ayudarlos.

    No hay muchas opciones disponibles en los tratamientos para adolescentes. Hay pocos programas comerciales proyectados para ellos, pocos médico que tengan experiencia en el tratamiento específico de adolescentes y en el uso de fármacos que puedan ayudarlos.

    Las escuelas brindan diversas oportunidades para la educación en nutrición y para la actividad física, pero estos programas raramente se ocupan lo suficiente en enseñar a los adolescentes a controlar la obesidad.

    La modificación del comportamiento puede ayudar a los adolescentes a controlar la obesidad. A veces se lleva a cabo una intervención quirúrgica cuando la obesidad es importante.

    PROBLEMAS EMOCIONALES

    La contribución de los factores prisco lógicos a la etiología de la obesidad varía según el individuo. En algunas situaciones las características psicológicas desempeñan una función insignificante o nula, mientras que en otras constituyen un factor decisivo. En el segundo caso, resulta difícil saber si los factores psicológicos causan obesidad o si ocurre lo contrario. Por ejemplo: ¿la adolescente gorda se siente inútil porque está gorda o está gorda porque se siente inútil? .

    Se ha descrito un fenómeno que se llama síndrome de la alimentación nocturna, que se presenta en pacientes muy obesos. Esas personas comen muy poco de día, pero por la tarde y en las primeras horas de la noche ingieren grandes cantidades de alimento. Algunos mostraron síntomas de grave tensión emocional cuando se intentó hacerlos bajar de peso. Los investigadores llegaron a la conclusión de que quizá es preferible dejar que sigan así a precipitar un trastorno psíquico con un programa de adelgazamiento.

    EQUILIBRIO ENTRE HAMBRE Y SACIEDAD

    En los últimos años ha renacido el interés por el control fisiológico del hambre y la saciedad. Muchos guardan un equilibrio entre su alimentación y su consumo de energía, gracias al cual su peso permanece relativamente estable durante largo tiempo.

    El comer es desencadenado por distintas señales en el obeso y en personas de peso normal. En el primero no hay relación entre el estado de hambre y la ingestión de alimentos, sino que las comidas y la frecuencia dependen de algunos factores externos como olor, aspecto, sabor y acciones de los demás.

    Desde hace años se acepta que el hipotálamo lateral y el ventromedial son los reguladores de la ingestión de alimentos y del peso corporal. Al primero se lo calificó de “centro de alimentación” y al segundo se le llama “centro de saciedad”.

    I.M.C.

    Indice de masa corporal

    El IMC es un número que relaciona dos medidas, el peso y la estatura. Se obtiene dividiendo el peso por el cuadrado de la estatura.

    Se considera normal cuando el índice resultante es una cifra que está entre 19 y 25. si la cifra es inferior indica delgadez, si es superior indica un determinado grado de obesidad.

    En ambos casos aumentan las probabilidades de enfermedad.

    IMC= PESO

    Estatura x estatura

    CLASIFICACIÓN SEGÚN EL IMC

    Menos de 17: delgadez excesiva

    Enter 17 y 18.4: delgadez

    Entre 18.5 y 24.9: normal

    Entre 25 y 29: obesidad grado 1

    Bajo riesgo de padecer enfermedades asociadas, suele coincidir con el peso posible.

    Entre 30 y 39.9: obesidad grado 2

    Aumento del riesgo.

    Entre 40 y 40.9: obesidad grado 3.

    Aumento mayor del riesgo

    Mayor de 50: obesidad grado 4.

    Casi todos tienen complicaciones. Discapacidad.

    INDICE CINTURA CADERA. ICC.

    Para reconocer el tipo de obesidad que tiene una persona de acuerdo al lugar de su cuerpo donde se deposite la grasa se puede utilizar el índice cintura-cadera.

    Para calcularlo: tomar la medida de la cintura en la parte más estrecha del abdomen. Tomar la medida de su cadera en la parte mas ancha. Dividir la medida de la cintura por la de la cadera.

    El resultado ideal es: menor que 0.80 en las mujeres, y menor que 1 para los hombres.

    Si el índice es superior a estos valores la distribución de la obesidad se denomina “tipo manzana”, con mayor depósito de tejido adiposo en el abdomen, lo que implica mayores riesgos para la salud.

    También se considera importante la medida de la cintura como factor de riesgo de salud, debido al sobrepeso. Los valores deseables son:

    • Mujeres: menos de 85

    • Hombres: menos de 95

    ADELGAZAR O DISMINUÍR DE PESO

    La obesidad se discutió antes en relación al posible riesgo de muerte prematura que conlleva, pero muchas personas, sobre todo mujeres conscientes de la moda y ansiosas de mantener la línea, no miran a tener un peso excesivo como un riesgo para su salud sino como una condición que las vuelve poco atractivas para ellas mismas y para los demás.

    Las presiones sociales ejercidas en su mayor parte por la industria publicitaria refuerzan la imagen de la figura esbelta e ideal que las sociedades occidentales mantienen en tan alta estima. Los mismos medios que exaltan la figura esbelta tientan el apetito con platos aparentemente deliciosos, creando así un conflicto en el individuo que muchos encuentran difícil de resolver.

    La basa teórica de reducción de peso es muy simple: se consigue con un balance negativo reduciendo la entrada o aumentando el gasto de energía. El único componente de gasto energético que se puede manipular con facilidad es el ejercicio. Así se puede conseguir una reducción de peso o bien reduciendo la entrada de energía, o bien haciendo más ejercicios o las dos cosas a la vez. Esto se dice más fácilmente de lo que se hace. No existen atajos seguros para disminuir de peso. Cualquier persona con exceso de peso que quiera adelgazar y mantenerse así , deberá estar preparada para luchar por ello y para hacer cambios permanentes en sus costumbres dietéticas, y posiblemente en su estilo de vida. Nadie deberá hacer un régimen sin antes familiarizarse con los principios básicos de nutrición y con las tablas de alimentación, deberá afrontarlo y reconocer que la dieta será un largo proceso.

    Es casi imposible reducir lo suficiente la entrada de energía solamente cambiando la naturaleza de la dieta y por consiguiente las personas han de comer menos en total cuando intentan disminuir de peso. El comer y el beber son dos de los placeres de la vida y negarse a alguno de ellos requiere muchísima voluntad. Además se necesita un alto grado de motivación para soportar las punzadas de hambre día tras día hasta que el cuerpo se adapte a una entrada de energía menor, y no es raro el fracaso.

    PREVENCIÓN

    No es fácil adelgazar hasta llegar al peso óptimo y conservarse en ese estado. Confiamos en que, al ir adquiriendo más conocimientos sobre la causa de la obesidad, los especialistas dirijan su atención a prevenirla en todas las etapas de la vida.

    LACTANTES Y NIÑOS

    La prevención comienza con la cuidadosa supervisión de la alimentación de lactantes y niños. El médico y otros trabajadores sanitarios que los atienden pueden participar en la prevención. El trazado de pesos y tallas exactas sobre una gráfica de crecimiento, combinando con la entrevista dietética de la madre, da indicios acerca de la aparición de problemas de tipo ponderal en lactantes y niños. En el primer año de vida el peso y la talla pueden anotarse sobre la gráfica cada seis semanas o dos meses, y por lo menos cada seis meses durante la niñez.

    Una eficaz orientación nutricional de la madre puede corregir el problema y sus etapas iniciales. Al mismo tiempo, hay que recordar que el estado ponderal del niño puede reflejar un problema de la interacción ente madre e hijo y no solo el problema nutricional. El exceso de alimentación durante la infancia proviene, a veces, de la incapacidad de la madre para distinguir cuando su hijo tiene realmente hambre y cuando se trata simplemente de un capricho.

    Para el escolar, los programas de educación física en las escuelas primarias y secundarias y en los grupos juveniles, deben servir para que los niños de ambos sexos se acostumbren a la actividad física. La tendencia actual les ha dado mayor importancia a los deportes que se practican en equipo y proporcionan actividad solo a unos pocos estudiantes; aunque no siempre ayudan al individuo a conservarse activo en sus años de adulto. El excursionismo a pie, viajar en bicicleta, esquiar, el tenis y la natación, constituyen cinco ejemplos de actividades individuales.

    La educación nutricional, incluido los cursos de economía doméstica, pueden centrarse en la prevención de obesidad. Las recetas empleadas en las clases sobre alimentos han de corresponderá la necesidad que tiene la sociedad de regular el aporte de grasas y azúcar refinada.

    ADOLESCENTES

    Los adolescentes presentan un problema especial, pues se trata de un períodos en de la vida en que la conducta del grupo compite con la orientación que dan los padres.

    La comida desempeña una función importante en su socialización. Algunas adolescentes demasiado preocupadas por su peso son propensas a someterse a una dieta rigurosa para controlarlo, mientras que otras se acostumbran a la obesidad durante ese período.

    ADULTOS

    Al caer los adultos en la rutina de la vida diaria, al final del tercer decenio de la vida y el comienzo del cuarto, y si la actividad física es limitada por las exigencias laborales, deber hacerse un esfuerzo consciente y rígido para limitar el ingreso de calorías.

    Para muchos de estos adultos, ello significa disminuir la ingestión de alimentos como el azúcar, postres y bocadillos hipercalóricos, y vigilar con cuidados su consumo de alcohol y refrescos.

    La actividad y el tiempo dedicado el ejercicio deben tomarse en cuenta cuando este último se combina con la alimentación para controlar el peso corporal. Para lograrlo, lo importante es practicar diariamente una actividad física y no una intensa actividad ocasional.

    En nuestra sociedad le es difícil a muchos adultos dedicar una hora diaria a cualquier forma de actividad física. El sujeto puede hacer un esfuerzo consciente para incrementar la actividad física durante el día; por ejemplo: caminar hasta el kiosco, subir por la escalera en vez de usar el ascensor.

    Controlar el peso mediante dieta y ejercicios es un asunto de familia. Los padres tiene la obligación de planear y llevar a cabo diferentes actividades familiares que favorezcan el ejercicio. Sobre el ama de casa recae con frecuencia la principal responsabilidad respecto de la alimentación.

    ELABORACIÓN DE LA ORDEN DIETÉTICA

    Las órdenes dietéticas están destinadas a un determinado paciente, y al prepararla se tiene en cuenta talla, peso, sexo, edad y estilo de vida.

    La obesidad representa una reserva excesiva de energía en forma de lípidos en las células adiposas, por ello la ingestión de alimentos de alto valor calórico debe ser menos que el gasto real diario, si se quiere que el organismo utilice esa reserva y disminuya el sobrante de grasa. Para conservar la perdida ponderal, es necesario la vigilancia continua sobre la parte calórica, de lo contrario las células adiposas volverán a llenarse con exceso de lípidos.

    CALORÍAS.

    Fijar el nivel apropiado de la reducción del aporte calórico para una determinada persona se considera una enorme dificultad. Es posible que su aporte anterior haya sido subestimado o que su consumo de energía hay sido mal estimado. Como no es fácil calcular correctamente la porción de grasa en las comidas ni la cantidad que se segrega para sazonar los alimentos, a fin de evitar una estimación demasiado baja hay que agregar entre 200 y 300 calorías al cálculo que se hace al aporte calórico.

    PROTEÍNAS

    Tratándose de adultos, se recomienda que el 20% de las calorías procedan de proteínas, para cubrir las necesidades del organismo respecto a ellas en dietas de 100 a 1500 calorías (entre 50 y 75gr de proteínas). También puede planearse un régimen que aporte de 1 a ½ gr de proteínas por kilogramo de peso corporal. En la dieta tipo, ello permite un consumo más liberal, y a menudo más satisfactorio, de carne muy magra, aves de corral, pescado y quesos poco grasos.

    VITAMINAS Y MINERALES

    Es necesario que el plan dietético hipocalórico aporte los demás elementos esenciales de una dieta normal; por ejemplo vitaminas y minerales que equivalgan cuando menos a las raciones dietéticas recomendadas. Si la ingestión calórica es muy restringida (menos de 1000 calorías), puede ser que se necesite indicar suplementos vitamínicos o de minerales.

    El sodio, componente de la sal, es un mineral que se encuentra en gran cantidad de alimentos. Si se consume en exceso puede producir un aumento

    de la presión arterial. Favorece la retención de líquidos.

    ALCOHOL

    Las bebidas alcohólicas aportan solo calorías vacías, con pocos o ningún nutriente. Un gramo de alcohol aporta 7 calorías. También en algunas bebidas alcohólicas los carbohidratos aportan calorías si se emplean estas bebidas, es necesario incluir su valor calórico en la dieta. En algunos pacientes, las calorías provenientes de bebidas alcohólicas que consumen pueden establecer la diferencia entre la pérdida y la conservación de peso.

    AGUA

    No se hará restricción de agua y otros líquidos no nutritivos, al menos que haya alguna complicación cardiaca o renal. A veces existe retención de agua en mujeres en período pre-menstrual, “enmascarando” temporalmente la perdida real de su grasa corporal.

    GRASAS Y CARBOHIDRATOS

    Su cantidad se limita en el régimen hipocalórico, porque constituyen la fuente más importante de energía en la dieta normal. En nuestros días existe gran diversidad de opiniones sobre si se debe reducir al mínimo los carbohidratos o las grasas en una dieta hipocalórica. Los individuos han notado apreciables pérdidas de peso en los primeros días de una dieta prácticamente desprovista de carbohidratos, lo cual se debe probablemente a la pérdida de agua.

    Grasas:

    Alimentos que la contienen

    Efectos sobre la salud

    POLIINSATURADAS

    • Omega 3: pescados de mar: atún, caballa, abadejo, besugo, pez pollo, brótola, salmón, carpa, arenque. Aceites de girasol, oliva, maíz, soja, semillas de lino, porotos de soja, frutas secas.

    • Omega 6: aceite de maíz, girasol, soja, semillas de sésamo, germen de trigo, porotos de soja, frutas secas

    • Disminuyen el colesterol en la sangre

    • Reducen el riesgo de enfermedades del corazón y accidentes cerebro vasculares

    • Previenen enfermedades de la piel

    • Previenen la pérdida anormal de cabello.

    • Mejoran la cicatrización de heridas.

    MONOINSATURADAS

    Plata, aceitunas, aceite de oliva, frutas secas

    • Dsiminuye el colesterol de la sangre.

    • Reducen el riesgo de enfermedades del corazón.

    SATURADAS

    Manteca, crema, fiambres, embutidos, carnes con alto contenido en grasas, lacteos enteros, yema de huevo, amasados de pastelerías elaborados con manteca, alimentos fritos, cacao, coco.

    • Aumentan el colsterol de la sangre

    • Incrementan el riegos de enfermedades del corazón

    • Incrementan el riesgo de desarrollar algunos de los tipos de cáncer.

    “TRANS”

    margarina sólida, facturas, budines, donuts, tapa para tartas y empanadas, galletitas saladas y dulces, cobertura de chocolate, frituras.

    • Elevan los niveles de colesterol en sangre

    • Aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y cerebrales.

    15