Obesidad infantil en México

Sociología. Obesidad infantil en México. Enfermedades. Nutrición. Rechazo en el colegio. Sedentarismo. Conducta alimentaria. Tratamiento. Actividad física. Dieta equilibrada

  • Enviado por: Fayo
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 30 páginas

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¿QUE HERMOSO NIÑO?

OBESIDAD INFANTIL EN CAMPECHE

ADMINISTRACION DE EMPRESAS

COMERCIALIZACION

ASIGNATURA: FUENTES DE INFORMACION

PROFESOR: ING. JENNER NOEL CHE

FECHA DE ENTREGA:

ABRIL13 DEL 2007.

¿QUÉ HERMOSO NIÑO?

OBESIDAD INFANTIL EN CAMPECHE

¿QUÉ HERMOSO NIÑO?

OBESIDAD INFANTIL EN CAMPECHE

INDICE

¿QUE CREES? AQUÍ NO HAY ÍNDICE PARA QUE LEAS TODO Y SEPAS TODO SOBRE LOS GORDITOS, PERO SI QUIERES TE PUSE LOS TÍTULOS EN GRANDE PARA QUE ESCOJAS LOS QUE MAS TE GUSTE.

LA NOTICIA

La obesidad infantil esta ganando terreno en el estado y ante el “boom” que hay en el ingreso de franquicias de comida rápida, el sector salud hace un llamado a las familias Campechanas para que cuiden la alimentación de los niños.

Juan Saldivar Báez, vocero del instituto descentralizado de salud en el estado, señala que hay registrados en campeche unos 75,000 menores de cinco años y de estos ya presentan un problema de obesidad o sobrepeso.

¿DE QUE TRATA?


La obesidad es la enfermedad nutricional más frecuente en niños y adolescentes en los países desarrollados, aunque no sólo se limita a éstos. Estudios recientes realizados en distintos países demuestran que el 5-10% de los niños en edad escolar son obesos, y en los adolescentes la proporción aumenta hasta situarse en cifras del 10-20%. Similar incidencia ha sido encontrada en nuestro país, sobre todo en el sureste siendo la Ciudad de Sn. Fco. de Campeche el segundo lugar de incidencia en obesidad infantil con un 5% de la población de esta respecto a 75,000 niños en dicha ciudad. Además, la frecuencia tiende a aumentar en los países desarrollados, constituyendo la obesidad un problema sanitario de primer orden, al ser un factor común de riesgo para diversas patologías como son la diabetes, la enfermedad cardiovascular, y la hipertensión arterial. 

Su tratamiento es difícil y muchas veces refractario. A pesar de las dificultades en el tratamiento de la obesidad, es necesario insistir en él, debido a las consecuencias tan negativas que tiene la obesidad, tanto en la salud médica como psicológica del niño y del adolescente. Por lo tanto es necesario actuar cuanto antes y estar convencidos de que el niño obeso pierda el exceso de grasa y aprenda qué es una alimentación y estilo de vida saludable. En este sentido, es esencial trabajar en la prevención de la obesidad, concienciando a los pediatras, enfermeras, profesores y padres de la importancia de la educación nutricional de los niños desde las edades más tempranas.

¿ES UNA ENFERMEDAD?


La obesidad es una enfermedad compleja, cuya etiología está todavía por esclarecer debido a los múltiples factores implicados: genéticos, ambientales, neuroendocrinos, metabólicos conductuales y de estilo de vida.

¿TODOS LOS GORDOS SON IGUALES?

Han sido numerosos los intentos para clasificar la obesidad así como para relacionarla epidemiológicamente según sus diferentes características. Ninguno de estos métodos parece particularmente útil o significativo en la infancia y, probablemente la única distinción importante que puede hacerse en la obesidad infantil es diferenciar aquellos niños que tienen un “patrón patológico”, debido a enfermedades genéticas o endocrinas, de otros cuya obesidad está ligada etiopatogénicamente a la ingesta de dietas hipercalóricas y/o a la escasa actividad física y, quizás también a una predisposición genética para conservar y almacenar energía. Esta última, denominada “obesidad simple”, abarca el 95% de los casos. 

¿QUE PIENSA EL GORDITO?

Es muy importante la repercusión que la obesidad tiene sobre el desarrollo psicológico y la adaptación social del niño. En general, las personas afectas de obesidad no están bien consideradas en la sociedad. En los medios de comunicación los niños y adultos obesos suelen desempeñar un personaje cómico, chusco y glotón. Un niño de 7 años ya ha aprendido las normas de atracción cultural y de aquí que elija a sus compañeros de juego basándose en sus características físicas, hasta el punto de que muchas veces prefieren elegir a un niño con una discapacidad antes que a un niño obeso. Se ha comprobado que los niños obesos tienen una pobre imagen de sí mismos y expresan sensaciones de inferioridad y rechazo. Por lo tanto, suelen presentar dificultades para hacer amigos. La discriminación por parte de los adultos o de los compañeros desencadena en ellos actitudes antisociales, que les conducen al aislamiento, depresión e inactividad, y frecuentemente producen aumento en la ingestión de alimentos, lo que a su vez agrava o al menos perpetúa la obesidad. En la adolescencia el concepto de sí mismo es de tal importancia que cualquier característica física que les diferencie del resto de sus compañeros tiene el potencial de convertirse en un problema más grave, en concreto disminuyendo su autoestima. 

OBJETIVOS REQUERIDOS PARA CORREGIR LA OBESIDAD

  • Mejorar los hábitos alimentarios, con una alimentación atractiva.

  • Incrementar la actividad física.

  • Pactar con el niño-adolescente la perdida de peso.

  • Mantener la perdida de peso

  • Preservar el gusto y la satisfacción por la comida.

  • Mejorar la calidad de vidad.

MEDIDAS BÁSICAS PARA EL TRATAMIENTO

  • dieta con restricción energética.

  • Aumento de la actividad física.

  • Apoyo familiar.

  • Aplicación de técnicas sencillas de modificación de la conducta.

  • Reeducación nutricional.

¡GORDITO!

Una razón que con frecuencia se utiliza para no tratar a un niño obeso es pensar que el niño dejará de serlo sin tratamiento al llegar a la edad adulta; sin embargo la realidad es diferente, pues dependiendo de:

  • Edad de inicio de la obesidad

  • Gravedad de la obesidad

Se incrementará el riego de obesidad en la edad adulta. Cuando la obesidad se inicia entre los seis meses y siete años de vida el porcentaje de los que seguirán siendo obesos en la edad adulta es de hasta el 40%, mientras que para los que comenzaron entre los 10 y 13 años, las probabilidades serán del 70%.

¿CÓMO SE SI ESTA GORDITO?

La obesidad es una alteración de naturaleza metabólica, caracterizada por un aumento excesivo de la grasa del cuerpo. Un niño se considera obeso cuando su peso es superior al 20% del ideal. Sin embargo existen otras medidas más exactas:

  • Índice de peso/estatura.

  • Calibración de la grasa subcutánea.

  • Medidas del pliegue de la piel/peso.

Tabla de talla y peso del Niño Mexicano*

(Revisada y aprobada por la Academia Mexicana de Pediatría)

Niños

Peso en Kilogramos

Niñas

Peso en Kilogramos

Edad

Bajo

Promedio

Alto

Talla en cm. ±6%

Bajo

Promedio

Alto

Talla en cm. ±6%

Al nacer

2.8

3.1

3.4

50

2.8

3.1

3.4

50

1 mes

3.6

4.0

4.4

53.5

3.6

4.0

4.4

53.5

2 meses

4.5

5.0

5.5

56.5

4.5

5.0

5.5

56.5

3 meses

5.1

5.7

6.2

59

5.1

5.7

6.2

59

4 meses

5.6

6.3

6.8

61

5.6

6.3

6.8

61

5 meses

6.3

7.0

7.7

63

6.3

7.0

7.7

63

6 meses

6.6

7.4

8.2

64

6.6

7.4

8.2

64

7 meses

7.0

7.8

8.6

65

7.0

7.8

8.6

65

8 meses

7.2

8.2

8.8

66

7.2

8.2

8.8

66

9 meses

7.6

8.4

9.3

67

7.6

8.4

9.3

67

10 meses

7.7

8.7

9.6

68

7.7

8.7

9.6

68

11 meses

8.0

8.9

9.8

69

8.0

8.9

9.8

69

12 meses

8.3

9.2

10.1

70

8.3

9.2

10.1

70

2 años

10.8

12.0

13.2

80

10.8

12.0

13.2

80

3 años

12.6

14.0

15.4

90

12.6

14.0

15.4

90

4 años

14.4

16.0

17.6

100

14.4

16.0

17.6

100

5 años

16.6

18.0

19.8

106.5

16.6

18.2

19.8

106.5

6 años

18.2

20.0

22.0

113

18.2

20.0

22.0

112

7 años

19.8

22.0

24.2

118

19.8

22.0

24.2

117

8 años

22.1

24.5

26.9

123

21.8

24.2

26.7

123

9 años

24.3

27.0

29.7

127.5

24.1

26.8

29.5

127.5

10 años

27.0

30.0

33.0

132

27.4

30.4

33.4

133.5

11 años

29.8

33.1

36.4

139

31.2

34.7

38.2

141

12 años

33.0

36.6

40.2

142

35.5

40.5

44.5

150

13 años

34.0

38.0

41.8

147

41.6

46.2

50.8

154

*Una variación del 6 por ciento en la talla puede considerarse dentro de los límites normales

¡POBRE GORDITO!

La obesidad tiene varias consecuencias de orden psíquico:

  • Problemas familiares

  • Censura de los hermanos y amigos

  • Rechazo por los compañeros de clase

  • Pobre desempeño de actividades deportivas

  • Baja autoestima

Asimismo, puede ser causa o efecto de enfermedades:

 

¿POR QUÉ ESTA GORDITO?

La causa es la conversión del exceso de alimentos ingeridos en grasas que quedan almacenadas en el organismo. Este desequilibrio en el proceso energético se puede deber a:

  • Un consumo excesivo de nutrientes

  • Un descenso en el gasto energético

Sin embargo el mecanismo por el cual el cuerpo promueve este acumulo es aún desconocido. Entre los factores que intervienen se encuentran:

  • Conducta alimentaría. Iniciada por el apetito y finalizada con la sensación de saciedad. Los factores alimentarios que influyen directamente en la generación de la obesidad están relacionados con la velocidad de alimentación (cuanto más rápido coma, más probabilidad de aumentar el peso), el hecho de comer en exceso aún después de haber alcanzado la saciedad.

  • Consumo de energía, es decir, gasto de energía. Cuando el gasto (generado por los procesos metabólicos básales, en reposo, más la energía consumida en la actividad diaria) es inferior al ingreso, se produce un exceso que es acumulado en forma de grasas

  • Factores hereditarios: Se ha demostrado una cierta relación familiar. El riesgo de llegar a ser obeso cuando los miembros de la familia son obesos es del 27.5% para el varón y del 21.2% para la mujer. Habiéndose identificado el gen que codifica la obesidad en el cromosoma 6, denominado gen ob.

  • Factores Hormonales. Donde intervienen hormonas tales como: Insulina (suele encontrarse elevada), Hormona del crecimiento (puede encontrarse disminuida), leptina (puede estar disminuida), hormonas asteroideas y las hormonas tiroideas.

  • Factores Psicosociales y ambientales. El comer en exceso puede representar una dinámica familiar alterada. Los padres tienden a sobrealimentar a sus hijos como una forma de disipar sus culpas, como expresión de sus propias necesidades no satisfechas o como manifestación deformada de cariño. Las madres obesas tienden a servir raciones mayores que las madres no obesas y a esto se une la regla común de que el niño debe acabarse forzosamente todo lo que se sirva en el plato. La obesidad y la hipoactividad pueden surgir de estrés o duelo por ruptura de la unidad familiar, presiones o fracasos escolares o laborales.

 

¿Y COMO SE SI ESTA HERMOSO?

El síntoma más característico es el incremento de peso, es decir, el aumento de volumen por parte de la persona. Asimismo, pueden asociarse a este problema como causa o efecto otras enfermedades tales como:

  • Diabetes

  • Insuficiencia cardiaca

  • Hipotiroidismo

Asimismo, se puede asociar a conductas como:

  • Sedentarismo

  • Hipo actividad

  • Ingestión abundante de alimentos

  • Estrés

 

¿LLAMO AL DOCTOR?

Es importante que de forma cotidiana el pediatra vea a su hijo para valorar como es su proceso de desarrollo y maduración, y en el caso de encontrar alguna anomalía, obesidad, poner inmediatamente las medidas oportunas para evitar su evolución.

¿QUE LE DOY?

El tratamiento de la obesidad presenta dos grandes pilares:

  • Una dieta balanceada, en la que se debe tener presenta: la edad del niño, sexo, estatura, etc.

  • Ejercicio

 

¡LO CUIDO!

Los cuidados se encuentran dirigidos a evitar la aparición de obesidad, para ello controle:

  • La comida de sus hijos

  • Lo que el niño ingiere entre comidas

  • El ejercicio que realiza

¡MI NIÑO COME BIEN!

La mentalidad: “limpiar el plato”, que puede alentar a los niños  a comer más de lo  necesario, no es la correcta. Por generaciones se ha tenido la convicción de que el comer mucho tiene que ver con una buena salud, cosa que es totalmente equivocada, al contrario, es un riesgo muy grave. El comer mucho, no tiene que ver con el comer bien.

Por otro lado, en nuestra sociedad casi todo lo celebramos con la comida, el cumpleaños, Navidad, el inicio de las vacaciones, incluso, si sale bien en las notas, a los niños se les premia con golosinas y postres, por lo tanto se relaciona el placer y las cosas buenas de la vida siempre con comida, también la integración social interviene en esto, ya que las convivencias con otros niños siempre está presente la comida.

Sin embargo, hay cosas que podemos cambiar al respecto, premiar a los niños con cosas agradables que no sean comida por ejemplo: un paseo familiar, un juego de mesa, una mascota, etc. Tratar de integrarlo a grupos sociales que convivan haciendo deporte o actividades de interés para los niños que no tengan que ver necesariamente con la comida.

¿Y QUE HAGO CON EL BEBE?

DE 2 A 6 AÑOS

Hacia los 2 años de edad, las funciones digestivas y metabólicas de los niños y niñas han madurado de manera que ya pueden comer de todo, si bien se han de ajustar las cantidades y los alimentos a la propia evolución y costumbres del niño; sin sobreestimar ni su apetito ni sus necesidades. A los 2 años la velocidad de crecimiento del niño es grande, aunque va desacelerando hasta los 3 años. Y es a partir de esa edad cuando su ritmo de crecimiento y desarrollo se reducen aún más, hasta llegar a la pubertad donde se da el estirón de la pubertad.

¿EL CHAMACO YA NO QUIERE COMER LO MISMO?

Lo cierto es que a partir de los dos años, el niño suele comer menos. Se trata de una respuesta fisiológica normal de su cuerpo ya que su ritmo de crecimiento es más lento en comparación con el primer año, por lo que sus necesidades de energía y nutrientes, inevitablemente son menores. Estos cambios de apetito deben ser entendidos y atendidos por la familia para no forzarle a comer al niño más cantidad de alimentos, que en realidad su organismo no necesita.

Asimismo, en esta etapa el niño va descubriendo todo lo que le rodea y centra su atención en otros temas que no son precisamente la alimentación, suele manifestar manías y caprichos con la comida, por lo que es una oportunidad para que padres y madres, y responsables de su alimentación le guiéis de la mejor manera posible para que vaya adquiriendo hábitos de alimentación y de vida saludables.

CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA DIETA...

  • Haz que la dieta de tu hijo sea equilibrada y variada en platos, sabores, texturas y consistencia e incluso colores, para acostumbrar a su paladar a comer de todo. El olor, el color, el sabor, la forma y la textura van a influir y a determinar en parte sus gustos personales.

  • Si le vas a dar a probar un alimento nuevo, inténtalo al principio de cada comida, cuando el niño tiene más apetito; e insiste varias veces, cocinando el alimento de distinta forma, hasta que el niño descubra el nuevo sabor, se aficione y se acostumbre a él.

  • Si empleáis los alimentos como premio o castigo podéis hacer que vuestro niño sea un caprichoso y tenga manías a la hora de comer los alimentos más nutritivos. Es necesario que dediquéis el tiempo necesario para que el niño aprenda a comer disfrutando de lo que come.

  • A medida que van creciendo, los niños van marcando sus preferencias sobre los alimentos y deberéis orientarlas adecuadamente, pues suelen presionar para comer sólo aquello que les gusta.

  • Evita que coma a menudo golosinas, patatas fritas de bolsa, bollería, refrescos y similares, que no le nutren y le quitan apetito para que coma lo que tiene que comer a sus horas.

  • Convierte el desayuno en una de las comidas más importantes del día. Para ello el desayuno debe incluir al menos un lácteo, cereales (galletas, cereales, pan, bollería sencilla…) y fruta o zumo.

  • Ofréceles almuerzos y meriendas, mejor a base de bocadillos preparados en casa, frutas y lácteos, sin abusar de embutidos, patés y quesos grasos.

  • ¿Sabes si su comida es equilibrada? ¡Compruébalo!

  • Primer plato: Arroz, legumbres, pasta, ensaladas o verduras y patata; alimentos energéticos ricos en hidratos de carbono. Si combinas legumbres y cereales en el mismo plato, lo conviertes en un segundo plato muy nutritivo, que puede sustituir perfectamente alguna de las raciones semanales de carne, pescado o huevo.

  • Segundo plato: Carnes, pescados y derivados o huevos. Una cantidad moderada de estos alimentos aporta parte de proteína, hierro y otros nutrientes, que el niño necesita. Acompáñalos siempre de guarnición vegetal; ensalada, verduras, legumbres o patatas (¡y no siempre fritas!).

  • Postres: ¿qué mejor que fruta fresca o un lácteo sencillo como el yogur?

    • La cena os puede servir a toda la familia para equilibrar la dieta teniendo en cuenta los alimentos que habéis tomado el resto del día. Procurad que la cena sea más ligera y sencilla que la comida; ensaladas, verduras, purés, cremas o sopas y como complemento pescados, carnes o huevos, según lo que se haya comido al mediodía. ¡Ayuda a dormir mejor y a descansar más!

    • ¿Conocéis los menús del colegio? Es la única manera de que podáis completar la dieta con el resto de comidas que se hacen en casa.

    ORIENTACIONES SOBRE RACIONES DE ALIMENTOS ACONSEJADAS SEGÚN LA EDAD

    Alimentos

    3 a 6 años

    Una ración (r) es

    Raciones/día

    Lácteos

    1 taza de leche (200-250 cc)
    1 cuajada
    2 yogures ó 2 petit suisse
    4 quesitos
    80 g queso fresco
    30-40 g queso magro

    2-3

    Carne, Pescado,Huevos

    60-70 g de carne o
    70-90 de pescado
    1 huevo mediano
    25-30 g de jamón, fiambre,
    embutido o similares

    2

    Cereales Patatas Legumbres

    Plato de arroz, pasta
    o legumbre (50-60 g en crudo)
    Rebanada de pan (4 dedos grosor)
    Patata como plato (150-200 g)
    y como guarnición (60-90 g)

    3-4

    Verduras

    Plato (120-150 g)
    y guarnición (60-90 g)

    2

    Frutas

    1 pieza mediana (120-150 g)
    2-3 pequeñas
    1 vasito de zumo

    2

    Frutos secos

    Un puñado (20-30 g)

    3-7 a la semana

    Azúcares

    2 terrones

    2

    Aceite y grasas

    Recomendada especialmente el aceite de oliva. Complementar con aceites de semillas. Sin abusar de otras grasas (mantequilla, margarina, nata...)

    Agua

    Cada día unos 6-8 vasos

    Frecuencia de consumo de alimentos recomendada

    Frutas, verduras, ensaladas, lácteos y pan

    Cada día

    Legumbres

    2-4 veces por semana (2 como primer plato, y 2 como guarnición)

    Arroz, pasta, patatas

    2-4 veces por semana. Alternar su consumo.

    Pescados y carnes

    3-4 veces por semana. Alternar su consumo.

    Huevos

    Hasta 4 unidades a la semana, alternando su presencia con carnes y pescados.

    Bollería, repostería, patatas fritas de bolsa y similares, refrescos, precocinados (pizza, hamburguesa y similares), golosinas...

    Ocasionalmente.
    Sin abusar.

    ¿Y EN LA ESCUELA QUE HAGO O HACEN CON EL CHAMACO?

    DE 6 A 12 AÑOS

    Los niños y niñas a estas edades están en constante crecimiento y desarrollo, lo que hace posible que adquieran numerosas capacidades y habilidades. En estos años los niños y niñas crecen entre 5 y 8 cm. y aumentan entre 2,5 y 3,5 Kg. por año, respectivamente. Si su ritmo de crecimiento y desarrollo es normal, el pediatra dará en cada seguimiento los consejos oportunos sobre alimentación de acuerdo a su edad y sus necesidades. Pero si su hijo está cogiendo mucho peso en estos años, sois los padres como responsables de su salud, los que debéis revisar su dieta y hacer todos los esfuerzos para conseguir que haga más actividad física.

    CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA DIETA...

    • Haz que la dieta de tu hijo sea equilibrada y variada en platos, sabores, texturas y consistencia e incluso colores, para acostumbrar a su paladar a comer de todo. El olor, el color, el sabor, la forma y la textura van a influir y a determinar en parte sus gustos personales.

    • Si le vas a dar a probar un alimento nuevo, inténtalo al principio de cada comida, cuando el niño tiene más apetito; e insiste varias veces, cocinando el alimento de distinta forma, hasta que el niño descubra el nuevo sabor, se aficione y se acostumbre a él.

    • Si empleáis los alimentos como premio o castigo podéis hacer que vuestro niño sea un caprichoso y tenga manías a la hora de comer los alimentos más nutritivos. Es necesario que dediquéis el tiempo necesario para que el niño aprenda a comer disfrutando de lo que come.

    • A medida que van creciendo, los niños van marcando sus preferencias sobre los alimentos y deberéis orientarlas adecuadamente, pues suelen presionar para comer sólo aquello que les gusta.

    • Evita que coma a menudo golosinas, patatas fritas de bolsa, bollería, refrescos y similares, que no le nutren y le quitan apetito para que coma lo que tiene que comer a sus horas.

    • Convierte el desayuno en una de las comidas más importantes del día. Para ello el desayuno debe incluir al menos un lácteo, cereales (galletas, cereales, pan, bollería sencilla…) y fruta o zumo.

    • Ofréceles almuerzos y meriendas, mejor a base de bocadillos preparados en casa, frutas y lácteos, sin abusar de embutidos, patés y quesos grasos.

    • ¿Sabes si su comida es equilibrada? ¡Compruébalo!

    • Primer plato: Arroz, legumbres, pasta, ensaladas o verduras y patata; alimentos energéticos ricos en hidratos de carbono. Si combinas legumbres y cereales en el mismo plato, lo conviertes en un segundo plato muy nutritivo, que puede sustituir perfectamente alguna de las raciones semanales de carne, pescado o huevo.

    • Segundo plato: Carnes, pescados y derivados o huevos. Una cantidad moderada de estos alimentos aporta parte de proteína, hierro y otros nutrientes, que el niño necesita. Acompáñalos siempre de guarnición vegetal; ensalada, verduras, legumbres o patatas (¡y no siempre fritas!).

    • Postres: ¿qué mejor que fruta fresca o un lácteo sencillo como el yogur?

  • La cena os puede servir a toda la familia para equilibrar la dieta teniendo en cuenta los alimentos que habéis tomado el resto del día. Procurad que la cena sea más ligera y sencilla que la comida; ensaladas, verduras, purés, cremas o sopas y como complemento pescados, carnes o huevos, según lo que se haya comido al mediodía. ¡Ayuda a dormir mejor y a descansar más!

  • ¿Conocéis los menús del colegio? Es la única manera de que podáis completar la dieta con el resto de comidas que se hacen en casa.

  • Orientaciones sobre raciones de alimentos aconsejadas según la edad

    Alimentos

    6 a 10 años

    Una ración (r) es

    Raciones/día

    Lácteos

    1 taza de leche (200-250 cc)
    1 cuajada
    2 yogures ó 2 petit suisse
    4 quesitos
    80 g queso fresco
    30-40 g queso magro

    3-4

    Carne, Pescado,Huevos

    80-100 g de carne
    o 100-120 g de pescado
    1-2 huevos medianos
    30-40 g de jamón,
    fiambre, embutido o similares

    2

    Cereales Patatas Legumbres

    Plato de arroz,
    pasta o legumbre (60-80 g en crudo)
    Rebanada de pan (4 dedos grosor)
    Patata como plato (200 g) y como guarnición (100 g)

    3-6

    Verduras

    Plato (200 g) y
    guarnición (80-100 g)

    2

    Frutas

    1 pieza mediana (120-150 g)
    2-3 pequeñas
    1 vasito de zumo

    3

    Frutos secos

    Un puñado (20-30 g)

    3-7 a la semana

    Azúcares

    2 terrones

    2-3

    Aceite y grasas

    Recomendada especialmente el aceite de oliva. Complementar con aceites de semillas. Sin abusar de otras grasas (mantequilla, margarina, nata...)

    Agua

    Cada día unos 6-8 vasos

    Frecuencia de consumo de alimentos recomendada

    Frutas, verduras, ensaladas, lácteos y pan

    Cada día

    Legumbres

    2-4 veces por semana (2 como primer plato, y 2 como guarnición)

    Arroz, pasta, patatas

    2-4 veces por semana. Alternar su consumo.

    Pescados y carnes

    3-4 veces por semana. Alternar su consumo.

    Huevos

    Hasta 4 unidades a la semana, alternando su presencia con carnes y pescados.

    ¿YO GORDO, EL GORDO?

    Seguro que muchos padres y madres que sufren de obesidad se han planteado en algún momento si su enfermedad afectará también a sus hijos e hijas. ¿Es la genética un factor decisivo? ¿Se puede hacer algo por evitarlo o hay que asumir lo inevitable?

    Padres y madres deben tomar conciencia y asumir los errores que comenten en su dieta y estilo de vida para evitar trasladarlos a sus hijos, ya que la clave se centra en "comer mejor y moverse más".

    • ¿De padres obesos, hijos obesos? Cuando los padres son obesos o uno de ellos lo es, la probabilidad de que sus hijos sean obesos aumenta. De hecho, se estima que los hijos tienen entre un 50% (si uno de los dos progenitores es obeso) y un 80% (si ambos lo son) de probabilidades de serlo también, eso sí, considerando que la genética no es un factor decisivo.

    Para entenderlo mejor, aun considerando que ciertos genes predisponen a esta enfermedad, si a ello no se suman otros factores como la falta de ejercicio o una dieta inadecuada rica en grasas o azúcares; en la mayor parte de los casos la obesidad no se desarrollará.

    Analicemos el papel que juegan los genes y los últimos avances científicos al respecto.

    • Últimos avances científicos Los estudios en torno al papel que desempeñan los genes en el desarrollo de la obesidad son constantes, si bien aún queda mucho por investigar y por aprender. Lo más importante de todo lo descubierto hasta ahora radica en que se abren nuevas vías de tratamiento que consideran los genes a nivel individual. Esto permite individualizar aún más, si cabe, su terapéutica y que ésta sea más eficaz.

    • Los genes de la obesidad En el desarrollo de la obesidad, además de la influencia que tienen ciertos factores ya conocidos (dieta, ejercicio, factores socioculturales, etc.), otro elemento a considerar es el perfil genético individual. De hecho, está plenamente demostrado que los genes intervienen en el centro del hambre, en la regulación del peso, en el número y tamaño de los adipositos y en la distribución del tejido graso en diferentes partes del cuerpo, así como en el gasto energético.

    Se intuye que el balance energético de una persona puede estar influenciado hasta en un 40% por su herencia genética, afectando tanto a su apetito como a su metabolismo y composición corporal. Por el momento tan sólo han sido detectados algunos de los genes implicados en la aparición de la obesidad, ya que es posible que su número supere la cifra de los 25.000. Algunos de los genes más estudiados en los últimos años son: leptina (gen obese -Ob-) y su receptor (gen diabetes -DB-), moléculas implicadas en la diferenciación de los adipositos y en el transporte de lípidos (PPAR, Ap 2) y receptores adrenérgicos (ADR 2 y 3), entre otros. ¿Cuál es la aplicación práctica de todo esto? Para tener una idea más clara, se ha demostrado que la alteración del gen receptor adrenérgico beta 3, hace que la persona engorde si no hace ejercicio con regularidad.

    En este caso el tratamiento debería apoyarse en el ejercicio físico, más aún que sobre la propia dieta. Por otro lado, las personas no asimilamos por igual todos los nutrientes según nuestra base genética; es decir, asimilamos de forma diferente las proteínas, los hidratos y las grasas. Por tanto, si conocemos dicha información genética, podría recomendarse a cada persona que limitara en menor o mayor medida la ingesta de uno de dichos nutrientes, por ser el que más le perjudicaría frente al tratamiento de su obesidad. De hecho, aquellas personas que sufren de una mutación en el gen PPAR, deben limitar la ingesta de grasas por encima del resto de consideraciones terapéuticas.

    Otros ejemplos de defectos genéticos son aquellos que afectan al centro del hambre y de la saciedad situado en nuestro cerebro. Tal es el caso del síndrome de Prader-Willi, una enfermedad de origen genético que provoca en la persona un hambre insaciable y una obesidad extrema desde la infancia. Otros síndromes genéticos reconocidos en la actualidad son: Bardet-Bield, Cohen y Alström-Hallgren, entre otros. En este contexto se abre un amplio horizonte de futuro para el desarrollo de la terapia génica de la obesidad. Un futuro prometedor, puesto que cuando la obesidad esté causada por ausencia o defecto de determinados genes, la incorporación de un gen o fragmento de ADN permitirá subsanar el defecto existente.

    • La obesidad, ¿cómo evitarla? Los avances sobre la obesidad son constantes, si bien nuestro esfuerzo y motivación siguen siendo el arma más eficaz para vencerla. De hecho, la solución más razonable sigue siendo la dieta y el ejercicio, mediante un cambio cultural que suponga aprender a comer mejor y a moverse más, y reduciendo la ingesta de calorías de forma permanente.

    Los niños y niñas aprenden por imitación de todo lo que les rodea, en especial de la familia. Por tanto, si quieres evitar que tus hijos desarrollen obesidad, como padre o madre debes adoptar como primera medida "descubrir los errores que cometes en la dieta y el estilo de vida". Ello exige que te informes de cuales son las causas que conducen a la obesidad, que analices las dificultades y busques estrategias o soluciones empleando los recursos necesarios y que solicites ayuda cuando sea preciso a profesionales cualificados.

    • Cuanto antes actúes, mejor Ante la obesidad se ha de actuar cuanto antes para prevenir dificultades mayores y más permanentes. De hecho, se ha demostrado que si el niño/a padece sobrepeso entre los 6 meses y los 7 años de edad, tiene un 40% de posibilidades de ser un adulto obeso, mientras que si éste se presenta entre los 6 y 13 años, la posibilidad aumenta hasta el 70.

    ¡EL TIENE TUS GENES, NO LOS MIOS!

    La obesidad es una enfermedad crónica calificada recientemente por la Organización Mundial de la Salud -OMS- como la 'epidemia del siglo XXI'. La mayor disponibilidad de comida, el mayor contenido energético y nutritivo del que el cuerpo puede quemar o asimilar y el modo de vida sedentario, son las causas principales que han conducido al aumento de esta enfermedad.

    Otros factores implicados son la herencia, la presencia de ciertos trastornos o incluso la toma de ciertos medicamentos. Las enfermedades que afectan al funcionamiento de glándulas como el tiroides o las suprarrenales, los trastornos de alimentación como la bulimia o la toma de fármacos como corticoides, antidepresivos, etc. Son también otros factores desencadenantes.

    ¿QUÉ ES LO QUE CONDUCE A SER GORDITO?

    • Comemos demasiado: En la mayor parte de los casos de obesidad la causa se centra en que se come más, en cantidad y variedad, de lo que el cuerpo es capaz de quemar, pero ¿qué es lo que lleva a la persona a comer más de lo que necesita para vivir?

    • La falta de ejercicio: Los cambios laborales, de pautas de ocio, y de costumbres en general, aparecen como las causas más importantes ante la falta de actividad física. Los trabajos implican cada vez un menor desgaste físico, y en cuanto al ocio, los niños han sustituido las carreras, la bici y otros juegos al aire libre por la TV, el vídeo, el ordenador y las consolas.

    • La publicidad y las modas: Los medios de comunicación y las modas ejercen una influencia notable en el comportamiento en la compra y en el patrón de consumo de alimentos de los consumidores, sea cual sea su edad. De hecho, las empresas del sector alimentario conocen muy bien las técnicas que permiten incorporar con éxito sus productos en el mercado.

    ¡ASU COMO COMES!

    ERRORES EN LA EDUCACIÓN FAMILIAR

    • Mitos. A pesar de que cada vez somos más conscientes de las ventajas que nos reporta una alimentación equilibrada, aún persisten algunas creencias erróneas en torno a este tema. Entre ellas, aunque con una afortunada tendencia a disminuir, se cuenta la de que un niño rollizo (obeso) es más sano que uno delgado. De hecho, muchos niños y niñas son sobre alimentados sistemáticamente en la infancia bajo ésta creencia.

    • Desconocimiento. En numerosas ocasiones no se conoce muy bien cuales son las cantidades de alimentos que se han de presentar a los hijos según su edad, por lo que se les ofrece cantidades exageradas o que superan lo que su organismo es capaz de quemar o asimilar. Cuidado, no son pequeños adultos, su capacidad para digerir y nutrirse es distinta a la nuestra.

    • ¡No tengo tiempo! Adentrarse en el mundo de la cocina puede representar todo un desafío para quienes apenas tienen tiempo de hacer la compra, planificar menús o cocinar de manera regular. Pasta, salchichas, precocinados y los socorridos huevos fritos con patatas acaban aburriendo, además de que su consumo habitual no es precisamente el paradigma de una dieta sana y equilibrada.

    • Compensaciones y premios. En ocasiones no dedicamos a los hijos el tiempo que quisiéramos e intentamos compensarles o premiarles con los alimentos que más les gustan, que por lo general, resultan tentadores pero poco saludables. Los niños no tienen capacidad para elegir lo que más les conviene. Guiarles en esa tarea es tu responsabilidad.

    DIFICULTADES QUE SE PRESENTAN EN LOS HIJOS E HIJAS

    • Rasgos diferenciales. Hay niños que comen "con los ojos" y que poseen una gran sensibilidad hacia los estímulos alimenticios, así como otros manifiestan una fuerte tendencia hacia determinados alimentos o sabores (dulces o salados). Es fundamental evaluar las conductas y hábitos alimenticios de nuestros hijos para conocer cuáles son adecuadas y cuáles no, y actuar así sobre el origen del problema.

    • Elementos psico-afectivos. Puede suceder que nuestros hijos trasladen sus dificultades o problemas al terreno de los alimentos. Esto también sucede con los adultos.

    Si estamos tristes, enfadados o nerviosos, no comemos o comemos en exceso. Con frecuencia aplacamos esas emociones con la comida. La pérdida de un ser querido, el nacimiento de un hermanito o hermanita, cambiar de casa o de colegio, son situaciones que generan ansiedad y temor, y según el carácter del niño o de la niña, pueden influir o marcar su comportamiento hacia la comida.

    Cuando la obesidad tiene causas psicológicas o afectivas, habrá que tomar conciencia de ello y, en caso necesario, pedir asesoramiento o apoyarse en un profesional.

    LA FALTA DE EJERCICIO

    La falta de ejercicio deriva en un menor gasto de energía, y si a esto se suma que se come más de lo debido, el riesgo de obesidad aumenta de forma notable.

    Anímate y anímales a practicar deporte, todos vais a salir ganando con ello: os sentiréis mejor, más vitales y ganaréis en salud.

    LA PUBLICIDAD Y LAS MODAS

    En los anuncios dirigidos al pequeño consumidor se presentan mensajes que suelen apoyarse en personajes famosos o premios, con la intención de captar su atención.

    Mensajes como "cereales que te convertirán en un deportista de élite", "lácteos que te permitirán ser una supermodelo", "comer el dichoso luncn es divertido y estarás a la última" son muy frecuentes.

    CUANDO EL PROBLEMA ESTÁ EN LOS PADRES

    MI MA` Y MI PA` ME QUIEREN MUCHO ME DAN MUCHOS PANUCHITOS

    Pocas cosas hay más difíciles que educar a un hijo o a una hija. Tan difícil es que no resulta arriesgado decir que por mucho interés que pongamos en esta tarea, y por muy preparados que estemos, siempre lo hacemos menos bien de lo que sería deseable. Así las cosas no es raro que nos asalten las dudas, la angustia, y algunos sentimientos de culpa de no estar dando a nuestros pequeños todo lo que necesitan. Ternura, tiempo, atención, preparación, protección, juegos... Siempre nos queda la sensación de que algo no se lo damos en cantidad suficiente.

    Muchos padres, quizás más hacen las madres, y todavía más las abuelas cuando son ellas las encargada de cuidar a los pequeños, tienen la tentación, más o menos inconsciente, de darles a los hijos un plus de alimentación para calmar su propia angustia ante la desprotección y desatención subjetiva en la que creen que están sus hijos. Sencillamente se da algo en exceso para compensar la escasez con la que supuestamente los hijos reciben protección u otras actitudes de nuestra parte. Otras veces se les "compensa" dejando que ellos elijan el menú, o concediéndoles con demasiada frecuencia el gusto por comer en lugares de comida rápida.

    Si les dais más alimentos de los necesarios, o si éstos son excesivamente calóricos, antes o después os encontraréis con unos kilos de más que en los casos más graves contribuirán a que vuestro hijo o hija presente una auténtica obesidad.

    Si a esto se le añade la experiencia paterno-materna de haber sido atendidos por los propios padres sólo en términos materiales y no tanto en aspectos afectivos, tendremos progenitores que hiperalimentan a sus hijos como forma fundamental de expresarles su amor y su cuidado y de calmar sus sentimientos, casi siempre injustificados, de no estar haciéndolo suficientemente bien.

    Lamentablemente siempre es más difícil detectar esta forma de proceder en uno mismo que en los demás.

    ¿COMO SE COMPORTARA EL NIÑO?

  • Dar satisfacción a los mayores admitiendo el exceso de comida y acostumbrándose a él.

  • Resistirse y rechazar parte del alimento, con lo cuál os angustiaréis e insistiréis, lo cual llevará a más rechazo por parte del pequeño. El círculo vicioso está servido. En los casos más extremos os encontraréis con auténticas luchas llenas de angustia entre padres e hijos.

  • La opinión del pediatra sobre el estado de salud y las necesidades alimenticias del pequeño suele ser suficiente para romper estas estériles luchas. En los casos más graves puede ser además necesaria la intervención del psicólogo.

    ¡POBRE CHIQUITO!

    DICE: CHICHI

    En las familias en las que los padres trabajan fuera de casa a jornada completa, suelen ser los abuelos, y todavía más las abuelas las encargadas de cuidar a sus nietos y nietas varias horas al día; les llevan y les recogen del colegio e incluso les dan de comer. ¿Os encontráis en esta situación?

    Los abuelos juegan un papel trascendental en la educación de vuestros hijos e hijas, pero ¿deben hablado con ellos, entre otros temas, de su alimentación? Los abuelos deben conocer vuestras opiniones y vuestros deseos, para que podáis establecer una relación que sea beneficiosa para todas las partes, tanto para los niños como para los adultos.

    NIETOS "MALCRIADOS"

    Es un comportamiento muy común entre los abuelos obsequiar a sus queridos nietos con chucherías o similares; una forma particular de expresarles su amor y su cuidado. El hecho de que los abuelos se comporten así con sus nietos es algo que casi con seguridad, vosotros los padres y madres conocéis, y muchas veces, con la intención de no molestar, no habláis del tema. Sin embargo, con esta actitud no estáis trasmitiendo precisamente unos buenos hábitos alimentarios, por lo que conviene que tratéis el tema con toda tranquilidad y que expreséis vuestro punto de vista. Y más aun si vuestro hijo o hija tiene exceso de peso.

    Los abuelos, y todavía más las abuelas, que suelen ser las encargadas de su alimentación, han de ser conscientes de que si le da al niño más alimentos de los que necesita, o si éstos tienen muchas calorías, como las paletas, los panes y similares, está contribuyendo a que engorde, e incluso a que sea un niño obeso.

    ¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN?

    Los abuelos han de poner de su parte, y aunque es lógico que quieran que sus nietos tengan cosas que les ponen contentos, no deben decir "sí" a todo, con el fin de no "malcriar" a sus nietos y volverlos muy caprichosos y malos comedores.

    Los padres deben de hacer entender tanto a los abuelos como a los niños que los dulces, los panes, las chucherías, los refrescos y similares son alimentos que no conviene que tomen vuestros hijos cada día, siempre predicando con el ejemplo, y tratando de llegar a un acuerdo con ellos para que los reserven para ocasiones especiales.

    ¡Y recuérdales a los abuelos algo que probablemente ya saben, pero a lo que no le dan más importancia!

    • Que estos alimentos tienen demasiado azúcar, muchos de ellos están compuestos exclusivamente de azúcar, además de innumerables aditivos, aromas, colorantes, saborizantes. ¡Y son una bomba de calorías!

    • Que tienen que tener claro que no los pueden usar para complementar ni para sustituir una comida.

    • Que son alimentos que le quitan el hambre al niño, le provocan caries y pueden ser responsables de su exceso de peso.

    • Que los han de reservar para ocasiones especiales. Aunque no lo parezca, el niño disfrutará mucho más de ellos que si los come cada día.

    FALSOS MITOS SOBRE LA ALIMENTACIÓN

    En muchas ocasiones tendemos a dividir los alimentos en dos grupos, los que engordan y los que no. Lo cierto es que esta clasificación carece de sentido, ya que un alimento no tiene la capacidad por sí mismo de hacer que una persona engorde. La causa de ganar peso se encuentra en el cómputo global de las calorías dieta, y esto depende de los hábitos de alimentación de cada individuo.

    Si trasmites a tus hijos e hijas, ya desde pequeños, la idea de que hay alimentos que "engordan", puede que consigas algo poco saludable: que se obsesionen con el tema y que ya desde pequeños comiencen a eliminar alimentos de su dieta. Imagínate la gran variedad de sabores, aromas, texturas y sobre todo de nutrientes que se pueden perder. Por ello, no es saludable que nadie de la familia deje de comer alimentos con supuesta fama de engordar como la pasta, el arroz, la legumbre o el pan entre otros, ya que lo más probable es que los niños imiten esa conducta.

    Has de saber que todos los alimentos, excepto el agua, aportan calorías. Sin embargo, un alimento por sí solo no tiene capacidad de hacer que una persona engorde, por lo que la clave se encuentra en comer de todo en cantidades moderadas, o lo que es lo mismo "comer de todo un poco". Así que, desterremos algunos mitos.

    EL PAN ENGORDA

    El pan suele ser uno de los primeros alimentos que la persona elimina cuando se pone a dieta por su cuenta. Pero, ¿existe algún motivo que lo justifique? La realidad es que el pan, al igual que el resto de farináceos, es rico en hidratos de carbono, el nutriente que nuestro organismo necesita en mayor cantidad, y además el pan apenas contiene grasa. ¡Y no te engañes! En muchos casos lo que aumenta las calorías de la dieta es la mantequilla, el chocolate o los embutidos con que acompañas el pan, el chorizo que suelen ir con las legumbres, o las salsas de nata y queso que cubren los platos de pasta. Muchos de estos "acompañantes" son ricos en grasa. Para que te hagas una idea: los hidratos de carbono aportan 4 calorías por gramo, mientras que las grasas aportan 9 calorías. Por tanto, recuerda que los alimentos grasos son más calóricos que los ricos en hidratos de carbono.

    EL PLÁTANO ENGORDA

    El plátano aporta más calorías por 100 gramos que la mayoría de las frutas, como la manzana, la naranja, la pera, las fresas, el melocotón, etc. Esto mismo ocurre con los higos o las uvas, que tienen algo más de calorías que el resto, si tienes en cuenta el mismo peso. Pero, ¿has pesado alguna vez un plátano tipo canarias pelado? Apenas pesa 100 gramos, mientras que una fruta cualquiera suele pesar casi el doble. Por tanto, solamente tienes que tomar menos cantidad de las más calóricas para que su aporte de energía sea similar al de una manzana o naranja medianas. No tiene sentido que tu dieta o la de tus hijos no incluya estos deliciosos y nutritivos alimentos.

    CUALQUIER FRUTA ENGORDA SI SE TOMA DESPUÉS DE COMER

    El orden en que se ingieren los alimentos no influye en el total de calorías diarias.

    Una fruta aporta las mismas calorías antes o después de las comidas. La ventaja que te puede reportar tomar la fruta antes de comer es que te da sensación de saciedad gracias a su contenido en agua y fibra. Y esto te puede ayudar a comer menos de otros alimentos.

    COMER SOLO FRUTA DURANTE UN DÍA ENTERO ADELGAZA

    El hecho de que durante un día comas sólo fruta o disminuyas la ingesta de alimentos, no hace que adelgaces, o lo que es lo mismo, que pierdas grasa. Del mismo modo que tampoco engordas porque un día tomes un pedazo de tarta.

    Al tomar exclusivamente fruta durante un día, aportas a tu organismo una buena dosis de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes, pero no de proteínas, hidratos de carbono y grasa. ¿Crees que este es un modo equilibrado de alimentarse?

    SI EL AGUA SE TOMA DURANTE LA COMIDA, ENGORDA

    El agua no aporta calorías. Por lo tanto, no engorda aunque se tome antes, durante o después de las comidas. Si bebes agua antes de comer te aporta sensación de saciedad, lo que te ayuda a calmar el apetito y a moderar más lo que comes.

    SI QUIERO ADELGAZAR NO PUEDO COMER CARNE DE CERDO

    La carne de cerdo tiene fama de ser una de las más grasas y calóricas. Esto no es del todo cierto, ¿sabes por qué? En primer lugar la cantidad de grasa es distinta según el corte. Es decir, un solomillo de cerdo posee 5 gramos de grasa por 100 gramos, mientras que las costillas rondan los 24 gramos. ¿Y qué ocurre con el lomo? Éste contiene unos 9 gramos de grasa, poco más que un entrecot de ternera, que contiene unos 6 gramos. Además, la mayor parte de la grasa del cerdo se ve, por lo que resulta sencillo que la elimines antes del cocinado y así consigas una carne casi magra.

    EL HUEVO FRITO ES UN PLATO PROHIBIDO

    El huevo es un alimento muy nutritivo que no tienes porqué eliminar de tu alimentación ni de la de tu familia. Puedes cocinarlo de muchas formas, no obstante, frito es como más éxito suele tener entre los pequeños, pero, ¿conviene que lo tomen de este modo?

    Es cierto que al freír cualquier alimento su cantidad de grasa aumenta, ya que absorbe aceite durante la fritura. Sin embargo, el huevo tiene una absorción de aceite limitada. Esto quiere decir que no importa que lo frías con más o menos aceite, pues el huevo va a absorber una cantidad de aceite concreta. Pongamos un ejemplo práctico; si un huevo mediano contiene en torno a 6,5 gramos de grasa, después de frito esta cantidad aumenta a unos 8,8 gramos de grasa. Para verlo más claro, transformemos estos resultados en calorías. Un huevo mediano contiene 90 calorías y tras freírlo su contenido calórico pasa a ser de unas 112 calorías. Por tanto, ¿sigues pensando que el huevo frito es una bomba de calorías?

    LOS GUISOS Y ESTOFADOS SON PLATOS CON MUCHA GRASA

    La cantidad de grasa y calorías que contiene un guiso o estofado depende de la cantidad de aceite que emplees y del tipo de alimentos que incluyas. Un cordero al chilindrón va a tener más grasa que por ejemplo un estofado de ternera con verduras o un guiso de patatas con espinacas y gambas. Por tanto, si no abusas del aceite e intentas escoger ingredientes poco grasos, puedes preparar sabrosos guisos y estofados que no tienen porqué ser platos "prohibidos".

    SI QUIERO ADELGAZAR, LOS FRITOS ESTÁN PROHIBIDOS

    No hay duda de que la fritura es una técnica culinaria mediante la cuál los alimentos absorben bastante grasa. Sin embargo, es posible que la idea que tienes de las frituras sea demasiado negativa. Si sigues unos sencillos consejos puedes preparar fritos no tan grasos. ¿Cómo lo puedes conseguir?

    En primer lugar, conviene que no abuses de la cantidad de aceite, y mejor si escoges aceite de oliva, que empapa menos los alimentos que otros aceites. El alimento lo has de introducir en el aceite bien caliente ¡sin que humee! Así consigues que se forme una costra superficial que impide que el aceite entre en exceso en su interior. Y si después de freír el alimento, lo depositas en un papel de cocina, éste absorberá el exceso de grasa. De este modo conseguirás que las frituras sean menos grasas, aunque no te engañes; los alimentos fritos siguen siendo más grasos que los preparados a la plancha, al horno o al vapor, por lo que varía todo lo que puedas la forma de cocinar los alimentos.

    EL GAS DE LOS REFRESCOS ENGORDA

    Por lo general, los refrescos con gas contienen un buen número de calorías, pero no se deben a la presencia de gas sino a la de azúcar. Una lata (33cl) de refrescos contiene unas 140 calorías, procedentes todas ellas de su contenido en azúcar, por lo que tomar uno de estos refrescos es lo más parecido a ingerir un vaso de agua con 3 ó 4 sobres de azúcar disueltos en ella. Si quieres evitar estas calorías extras, puedes elegir los refrescos light, que contienen prácticamente cero calorías. Pero recuerda, el agua es la bebida que más te hidrata y mejor te refresca y además, no contiene calorías.

    ACEITUNAS, AGUACATES Y FRUTOS SECOS, ¿DEMASIADO GRASOS?

    La grasa es el principal componente de todos estos alimentos, por lo que a simple vista puede parecer que su consumo no es recomendable dentro de una dieta equilibrada. Sin embargo, ¿conoces la calidad de las grasas que ingerís tú y tu familia? Porque la grasa que tienen estos alimentos es insaturada, también llamada "grasa buena", que contribuye a proteger la salud de tu corazón. Y además, ¿coméis estos alimentos tan a menudo? Si es así, tan solo tenéis que proponeros tomarlos más asiduamente, o menos cantidad cada día, y alternándolos. Es decir, un día uno, otro día otro. La clave está en "comer de todo un poco".

    LOS ALIMENTOS INTEGRALES NO ENGORDAN

    Los alimentos integrales aportan más fibra que los refinados, pero su composición en calorías no varía tanto. Es decir, a igualdad de peso el pan blanco te aporta las mismas calorías que el integral. Y lo mismo para el resto de alimentos integrales.

    LOS ALIMENTOS LIGHT ADELGAZAN

    Los alimentos light nos aportan menos cantidad de calorías que sus equivalentes normales si tomamos la misma cantidad, pero eso no significa que nos vayan a servir para adelgazar.

    Muchos alimentos light siguen siendo calóricos por su propia naturaleza, pues parte de sus ingredientes son grasas necesarias para su elaboración, para conferirles su sabor, textura… Ejemplos de esto son la mayonesa light, las patatas fritas light o el paté light. Tienen menos calorías que los normales, pero ¡no dejan de ser alimentos con muchas calorías! Así que, no conviene trasmitir a niños y jóvenes la idea de que pueden comer sin límite cualquier alimento light pensando que éstos no contienen calorías.

    LO MEJOR PARA PERDER PESO: SALTARSE COMIDAS

    Los jóvenes suelen saltarse comidas pensando que éste es el mejor modo de perder peso. Pero piensa que tal vez lo hacen porque es lo que ven en casa.

    Saltarse las comidas no es un buen hábito, ni la forma de adelgazar. Lo más adecuado es que repartáis la ingesta diaria en varias tomas, lo que os ayudará a no llegar con excesiva hambre y ansiedad y con ganas de devorar la comida.

    EL ACEITE CRUDO NO ENGORDA

    Son muchas las personas que piensan que el aceite que se añade a una ensalada no engorda porque está crudo, mientras que el que se emplea para freír o guisar sí engorda porque está cocinado. Pero, ¿es esto cierto?

    El aceite, sea de oliva o de semillas, aporta las mismas calorías tanto si está crudo como cocinado, exactamente 9 por cada gramo, lo que supone aproximadamente unas 100 calorías por cucharada.

    LOS SUPLEMENTOS DE VITAMINAS Y MINERALES ENGORDAN

    Las vitaminas y minerales, al contrario que grasas, proteínas e hidratos de carbono, son nutrientes que no aportan calorías, por lo que sus suplementos tampoco lo hacen.

    ¿VAMOS A JUGAR CHAVO?

    Los hábitos de alimentación inadecuados y la falta de ejercicio son dos factores que, combinados, explican por qué la tasa de niños obesos se ha duplicado en nuestro estado en los últimos 15 años. Para frenar esta tendencia, además de inculcar a tus hijos e hijas unos buenos hábitos de alimentación, es importante que les animes a hacer ejercicio. ¿Qué tal si lo haces con ellos?

    En muchos casos, los niños y adolescentes relacionan el ejercicio con un esfuerzo innecesario que no les aporta ningún beneficio, por lo que el tiempo que deberían dedicar a moverse, lo pasan frente a la television.

    Es probable que tus hijos e hijas piensen del mismo modo, pero ¿has intentado hacerles cambiar de idea?

    Si es así, habrás comprobado que no es tarea fácil, ya que las modas y costumbres van cambiando. La sociedad en la que vivimos fomenta estilos de vida poco activos y sedentarios. Ya no es tan frecuente como hace algunos años, ver a niños y niñas jugando en la calle, debido en parte a que cada vez se planifican menos zonas de juego para ellos y en muchos casos las que existen, no están en las mejores condiciones. Actualmente juegan en sus casas y su mayor entretenimiento suele encontrarse delante de una pantalla.

    La tele o el video juego, son pasatiempos sedentarios y se han convertido en una de las principales causas de la obesidad infantil, ya que su uso implica un bajo gasto de energía.

    Para evitar que las cifras de obesidad sigan creciendo, además de inculcar a tus hijos hábitos de alimentación saludables, ¿por qué no les animas a que hagan ejercicio?

    Hazles ver que es algo divertido, que les ayuda a sentirse sanos, fuertes y llenos de energía, y que además, les ayuda a controlar su peso.

    Es importante que introduzcas el ejercicio dentro de sus hábitos como un juego más. Para ello, puede resultar útil que realicen deportes en grupo como baloncesto, fútbol o voli...

    Si ves que no se animan, proponles hacer ejercicio juntos o realiza actividades con ellos que no relacionen con el deporte puro y duro. Intenta utilizar menos el coche y sube a casa por las escaleras en vez de coger el ascensor para darles buen ejemplo. Acompáñales a andar en bicicleta, a nadar, a pasear por el monte, o ¿por qué no proponerles que te acompañen a hacer la compra y te ayuden a llevar las bolsas hasta casa? Así tanto ellos como tú haréis ejercicio y "quemaran" calorías casi sin darse cuenta.

    ¡EN FIN!

    Para poner fin a este ciclo, la clave es ayudar a los niños a hacer cambios que van a ser benéficos y sustanciosos. Parte de esa transformación tiene que ver con cambiar lo que comen, la cantidad que comen o con quien comen. Seguir un plan nutrimental adecuado para los niños, no restringir alimentos, proporcionales los nutrimentos adecuados y tratar de cambiar la mentalidad comida = placer. Otras veces esos cambios tienen que ver con su ambiente, así que se tienen que concentrar más en como van a pasar el tiempo, incrementar la actividad y reducir  el tiempo pasado con la Televisión, los videos y la computadora.

    Asimismo, en esta etapa el niño comienza a establecer patrones de conducta y de comportamiento más firmes. Para muchos niños la alimentación sigue sin ser algo que les llame la atención, salvo para conseguir sus caprichos, o para llamar vuestra atención. En cualquier caso es importante ser disciplinado en todo lo que concierne a la alimentación; los horarios de las comidas, la variedad de menús, sin ceder siempre a sus caprichos. El niño necesita una alimentación variada que le permita crecer, desarrollar su actividad física y estar sano.

    BUSCADORES:

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