Noviazgo

Religión. Sexualidad. Moral. Ética. Educación sexual cristiana. Desarrollo personal

  • Enviado por: Maria Alba Gómez Sanson
  • Idioma: castellano
  • País: Venezuela Venezuela
  • 39 páginas
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República Bolivariana de Venezuela

Instituto Universitario Adventista de Venezuela.

II Semestre de Administración de Empresas.

Nirgua - Edo. Yaracuy.

Trabajo presentado en cumplimiento parcial bajo los requisitos de la materia de Desarrollo Personal.

Elaborado por:

Gómez Alba.

Isaac Katty.

Mendoza Lérida.

Ramírez Ronald

Nirgua; 10 de abril de 2003

'Noviazgo'

A continuación les presentamos una definición sobre el noviazgo; es la relación que existe entre dos personas de sexo opuesto por un periodo de tiempo con el propósito de conocerse.

  • ¿Qué son las amistades sentimentales?

  • Las amistades sentimentales plantean uno de los problemas mayores que enfrentan los Jóvenes de ambos sexos en la actualidad. Con frecuencia experimentan frustración, desanimo y depresión en relación con este importante aspecto de sus vidas. Algunas se sienten culpables debido a su participación en actividades sexuales. Otros sufren depresión porque no tienen a madre con quien establecer una amistad sentimental o porque le agreda alguien que no se interesa en ellos.

  • Las amistades sentimentales y sus etapas

  • ¿En que consiste una amistad especial? Es una amistad especial que surge entre dos personas del sexo opuesto que cultivan relaciones afectivas que pueden conducir al amor, al noviazgo y al matrimonio. Comienza con una clase especial de amistad. El amor y las actividades románticas y vienen después del desarrollo de la amistad. Pero con frecuencia se hacen las cosas al revés ya que primero se convierten en enamorados antes de llegar a ser amigos.

    La amistad sentimental comprende cinco etapas:

  • La amistad desinteresada; si la amistad surge de la amistad que se forma entre un hombre y una mujer. Para tener una amistad sentimental de éxito, hay que aprender a tener amistades positivas.

  • La amistad se intensifica y adquiere una tonalidad sentimental; esta etapa de sentimentalismo incipiente puede adquirirse en tres fases: casual, especial y definitiva. La amistad sentimental casual no contiene una participación emocional especial. En este caso, los adolescentes establecen amistad con alguien del otro sexo.

  • Pre-Compromiso; este es un concepto relativamente nuevo que se aplica al periodo que transcurre entre la amistad sentimental definitiva y el compromiso oficial que inicia el noviazgo.

  • Noviazgo formal; en el noviazgo, la pareja se compromete a casarse intercambiando algún símbolo de su compromiso mutuo, también anuncian públicamente su intención de casarse, concluyen su exploración de las personalidades y establecen una fecha para planear la boda.

  • La quinta y ultima etapa es el matrimonio; el matrimonio es la culminación del noviazgo. Lamentablemente del 40 al 50% de los noviazgos no se concretan en el matrimonio porque rompen prematuramente.

  • 3. El noviazgo desde el punto de vista de los padres

    Nadie se preocupa más que tus padres de tu elección final del que será tu cónyuge para toda la vida. En cierto sentido, tus padres participan contigo de tu amistad sentimental. Reviven lo que ellos mismos experimentaron años antes y eso los rejuvenece.

    4. Los conflictos de una pareja

    Los malos entendidos no son necesariamente malos. En efecto, los miembros de cualquier pareja que interactúan sinceramente experimentan conflictos. Cuando la relación deja de ser casual y se convierte en una amistad mas seria, ocurren diversos cambios. Vivo de ellos es el aumento de conflictos y sentimientos negativos. Esos conflictos pueden utilizarse para producir efectos positivos, ya que son los medios por los que la pareja procura resolver las diferencias con el aumento de intimidad y al conocer más de cerca las necesidades mutuas. Sin embargo, cuando esos conflictos son más numerosos y duran más que los momentos de felicidad, cuando quedan sin resolver y se toman cada vez más dolorosos, entonces tal vez a llegado el momento de preguntarse:

    ¿Vale la pena continuar con el noviazgo?

    Aunque pueda resultar admitirlo, tales conflictos con frecuencia indican las necesidades de un mayor desarrollo de ciertos aspectos de la personalidad. Tal vez ninguno de los integrantes de la pareja está listo para una amistad sentimental más seria.

    Valores y objetivos en un conflicto

    Cuando los integrantes de la pareja se conocen mejor durante el noviazgo y realizan planes específicos para el futuro, no es infrecuente que encuentren en él otras maneras de ser o de pensar que no habían notado que no habían querido tomar en cuenta. Sin embargo con el tiempo se percatan de que tienen objetivos y preferencias divergentes y totalmente incompatibles. A uno le gusta vivir en el campo, estar en contacto con la naturaleza y trabajar con las manos; en cambio al otro le agrada la vida en la ciudad y participar en diversas actividades artísticas. Uno cree que la religión deberá constituir una parte importante en la vida de la familia, mientras que al otro no le interesa un estilo de vida religioso. Estas diferencias fundamentales deben tomarse en serio. El amor puede suavizar muchas asperezas pero no se puede esperar que llene profundas hendeduras.

     

    EL NOVIAZGO TEMPRANO

    1. ¿Es recomendable el noviazgo a edades tempranas? Hay personas que alcanzan pronto la madurez, dominio propio y capacidad de sacrificio necesarios para amar y casarse. Pero en general, el noviazgo temprano no es aconsejable:

    • No conviene que el noviazgo dure muchos años por el peligro de confianzas excesivas.

    • En edades tempranas suele haber menos dominio propio y es más difícil vencer las tentaciones de impureza que siempre hay en ese trato intenso.

    • En esas edades se confunde más fácilmente el amor con el placer o el gusto. Si se fomenta esas apetencias, el corazón se hace egoísta y en el futuro le será más difícil la entrega y sacrificio propios del verdadero amor y del auténtico noviazgo.

    • La naturaleza pasa factura cuando se alteran sus ritmos normales.

    • Amar a alguien es desear su bien, aún a costa del esfuerzo propio. El amor incluye la capacidad de sacrificarse, y un buen entrenamiento es esperar. Respetarse, quererse, saberse queridos, y saber esperar.

    2. En qué sentido la naturaleza pasa factura? Normalmente suele ser en el mismo terreno donde se lesiona lo natural. Ejemplos:

    • Supongamos alguien todavía inmaduro que busca relaciones propias de personas ya hechas. La factura de la naturaleza suele ser una tardanza mayor en alcanzar la madurez.

    • Supongamos otra persona que confundiera el amor con los placeres. La factura de la naturaleza es una gran dificultad para amar realmente, y que los placeres cada vez le placen menos.

    • Igualmente si alguien intenta llenar el corazón a base de satisfacer gustos, se encontrará con un corazón cada vez más vacío y menos satisfecho.

    • Un último ejemplo es el caso de quien trivializa y juega en las relaciones con personas del otro sexo (hoy con una, mañana con otra). La factura de la naturaleza consiste en una dificultad mayor para conseguir una relación estable. A eso se añaden problemas en la profesión pues cuesta ser responsable a quien no supo serlo en algo tan serio como el noviazgo.

    3. ¿Es recomendable la relación frecuente de chicos y chicas a edades tempranas? En general es mejor espaciar ese trato. Es preferible que los chicos se diviertan por un lado y las chicas por otro; el tiempo hará que las coincidencias sean más frecuentes. Algunos motivos para este distanciamiento inicial:

    • Se madura mejor la personalidad varonil y femenina.

    • Los planes por separado suelen ser más divertidos.

    • En esos años de crecimiento el corazón y la mente andan algo revueltos, falta serenidad y es preciso aprender a dominarse. En esas épocas el trato con personas del otro sexo suele ser contraproducente pues revoluciona más cabeza, corazón y sentimientos.

    • Los enamoramientos iniciales son muy intensos y necesitan de distancia para aprender a amar: si se alimenta demasiado el amor-sentimiento, acaba ahogando el amor-caridad, pues el corazón se vuelve egoísta.

    Oraciones del Noviazgo

    Oración de los Novios

    En mi corazón, Señor, se ha encendido el amor por una criatura que tú conoces y amas. Tú mismo me la haz hecho encontrar y me la has presentado. Te doy gracias por este don que me llena de alegría profunda, me hace semejante a Ti, que eres amor, y me hace comprender el valor de la vida que me has dado. Haz que no malgaste esta riqueza que tú has puesto en mi corazón: enséñame que el amor es don y que no puede mezclarse con ningún egoísmo; que el amor es puro y que no puede quedar en ninguna bajeza; que el amor es fecundo y desde hoy debe producir un nuevo modo de vivir en los dos. Te pido, Señor, por quien me espera y piensa en mí; por quien camina a mi lado; haznos dignos el uno del otro; que seamos ayuda y modelo. Ayúdanos en nuestra preparación al matrimonio, a su grandeza, a su responsabilidad, a fin de que desde ahora nuestras almas dominen nuestros pensamientos y los conduzcan en el amor.

    ¿QUÉ ES ENAMORARSE?

    LAS ETAPAS DEL AMOR

    A la hora prevista Romina y José se reúnen en la cafetería de la facultad de Omar, su profesor de antropología. Es propio de la vida universitaria que maestro y estudiantes continúen la labor de enseñar y aprender, a través de consultas y charlas realizadas fuera del ámbito físico del aula. Aprender es entender y enseñar es ayudar a entender. A través del diálogo, Romina y José, novios desde hace un año, quieren profundizar algunas cuestiones referidas al amor entre varón y mujer que fueron tratadas en clase, siguiendo al destacado especialista español Pedro Juan Viladrich. Su inquietud es importante, porque ciertamente les permitirá vivir su noviazgo con más aciertos y menos errores.

    Romina y José: ¿Enamoramiento es sinónimo de amor?

    Omar: El enamoramiento es el momento inicial, la primera fase del proceso natural de desarrollo del amor entre varón y mujer. Sin embargo, no se puede identificar con todo ese proceso. Algo así como la infancia y la adolescencia no constituyen todo el proceso biográfico o de vida de una persona, sino sólo dos fases de su desarrollo.

    Romina y José: ¿Hay entonces otras fases o etapas del amor?

    Omar: Un proceso natural completo de amor entre varón y mujer tienen tres etapas naturales: la primera es la del encuentro o enamoramiento; la segunda es la prueba o noviazgo; y la tercera, la unión y la comunidad. A veces cuesta distinguirlas en la práctica.

    Para ingresar a un proceso amoroso es necesario estar predispuesto, lo que es común a chicos y chicas en la adolescencia. Se encuentra en esta actitud quien "todavía no ama a nadie pero quiere amar y ser amado". Estar predispuesto es lo que permite enamorarse, ya que los predispuestos acuden a los lugares donde saben que encontrarán a otros predispuestos (por ejemplo, las discotecas) y se visten, peinan, miran y actúan como predispuestos.

    Romina y José: ¿Qué es enamorarse?

    Omar: El enamoramiento se produce con el encuentro de dos predispuestos entre los que existe una sintonía física y espiritual. Es el conocido "flechazo" que se manifiesta en sus protagonistas a través de varios signos muy concretos.

    Romina y José: ¿Cómo saber si se está enamorado? ¿Cuáles son sus señales?

    Omar: En primer lugar, se suspende la predisposición. Los enamorados dejan de tener interés por salir y conocer a otros chicos y chicas, ya que quien los flechó atrae totalmente su atención: tanto que sabemos por experiencia cuánto cuesta no distraerse al estudiar o trabajar. La afectividad se concentra: "quiero estar sólo con vos" (permanencia). Finalmente, los enamorados recrean todas las cosas haciéndolas únicas e irrepetibles. Una canción, un banco de plaza o un árbol se transforman en: "nuestra canción", "nuestro banco", "nuestro árbol". Por eso, otra señal del enamoramiento es la fecundidad, en el sentido de que los enamorados dan nueva vida a sus cosas. La máxima expresión de esa fecundidad, en una fase ulterior del desarrollo amoroso será el hijo, que constituye una novedad de tipo personal.

    La suspensión de la predisposición, la exclusividad, la permanencia y la fecundidad, son pues los signos o señales del enamoramiento. Por lo tanto, como expresa el profesor Viladrich, "si me dice que me quiere, pero no está nunca conmigo, o sólo a ratos...; si estamos siempre juntos, pero nunca solos...; si confía su intimidad a mucho/as...; si sólo quiere horas de mi pero no mi vida...; si ocurre todo esto, estamos ante una fase de enamoramiento extremadamente pobre, que debe servir de llamado de atención para decidir o no el avance a otras fases del fenómeno amoroso".

    Romina y José: Pero, ¿el amor no es ciego?

    Omar: Para responder esta pregunta clave es preciso distinguir dos aspectos del fenómeno del amor. De una parte "el aspecto activo", que consiste en tender a hacer realidad el bien de la persona amada con decisiones y acciones a través de la intervención de la inteligencia y la voluntad; de otra "el aspecto pasivo", la atracción y el sentimiento, es decir la reacción de los sentidos y emociones a los estímulos provocados por el otro/a, que es especialmente preponderante en la fase de encuentro o enamoramiento.

    En el 90% de lo que hoy se escribe, se canta, se filma o se habla acerca del amor, se reduce a su aspecto pasivo, que es esencial, pero que no lo agota. Esto explica la fragilidad de muchos matrimonios y parejas, que en realidad no van de amor en amor, sino de enamoramiento en enamoramiento, Más que amar plenamente a una persona, aman la sensación de estar enamorados. El sentimiento se desgasta si no se lo estimula. Y cultivar el sentimiento exige actos de amor voluntario (ayuda, respeto, comunicación, atención, disponibilidad, reconocimiento, promoción, interés, cariño, etc.).

    Si hablamos de la fase inicial del encuentro o enamoramiento, puede decirse que el amor es "ciego" porque, como antes se destacó, existe un predominio del sentimiento (pasividad) y poca intervención de la voluntad. Se idealiza al otro/a. El amor de enamoramiento no distingue ni valora al otro por sí mismo. Por eso, desde sus tendencias naturales (quiero estar "sólo y siempre con vos") puede invitar al joven a realizar actos propios de una fase posterior del proceso amoroso. Incluso, puede invitar a constituir una unión o una relación de convivencia con gran riesgo de fracaso, por falta de conocimiento recíproco real y de mutuo entendimiento de sus protagonistas.

    Romina y José: ¿Tiene entonces sentido el noviazgo?

    Omar: Así es. Lo que decíamos permite afirmar que existe otra fase natural del amor: la prueba o noviazgo. Es una etapa fundamental para conocer realmente a la persona de la cual alguien se enamora. El entendimiento o desentendimiento en temas fundamentales (hijos que se quieren tener, valores educativos, ejercicio de la vocación profesional, relación con las familias políticas, relaciones sociales, vida religiosa, lugar de residencia, presupuesto económico, pasarla bien juntos). Le sirve al chico o a la chica para visualizar si será posible o, por el contrario, si será muy difícil o imposible vivir "sólo" y "siempre" con la persona que ama. Aquel mito tan común "voy a cambiar lo que no me gusta de él / ella" es falso. ¡Cuántas crisis familiares -con su consiguiente dolor y graves efectos personales y patrimoniales- podrían evitarse si en la selección amorosa interviniera no sólo el corazón sino también la cabeza!

    Romina y José: No es infrecuente que, durante el noviazgo, se opte por la convivencia a prueba y por las relaciones sexuales...

    Omar: Hay un momento, que varía según la historia y edad de cada pareja, en que, desde la libertad, caben dos opciones frente a la realidad pasivamente sentida y activamente valorada de "querer estar sólo y siempre con el otro/a". Una opción es, sin duda, iniciar una relación de convivencia de hecho. Pero ¿hasta cuando? Hasta que ya no se lo desee. Es una relación de amor precaria y de entrega parcial donde, además, generalmente faltan los hijos.

    Otra posibilidad, es avanzar hacia la tercer fase del proceso amoroso; la unión. Esto exige hacer un acto de amor voluntario que concrete, no en forma simbólica sino real, las tendencias auténticas y naturales del sentimiento que llevan al sólo y al siempre juntos. Este acto es la entrega comprometida de sí mismo en tanto varón o mujer. Pro indica futuro. Com-pro-meter significa meterse en el futuro con el otro/a. Así, a través de la entrega comprometida de la total masculinidad y feminidad de sus personas, los que se aman se entregan recíproca y totalmente como varón y como mujer (lo cual incluye la paternidad y maternidad como una de sus potencialidades). Ni más ni menos que esto es casarse, lo cual implica un acto de amor pleno, y no el mito de los meros papeles, una ceremonia legal o religiosa, una construcción cultural, o una formalidad desconectada del sentimiento y la sexualidad reales.

    Desde este punto de vista, hablar de "matrimonio a prueba" es un contrasentido, ya que no se puede probar una entrega "total" a través de una entrega "parcial". No es una prueba del matrimonio, es una prueba de otra cosa. En cuanto a las relaciones sexuales fruto de la atracción física y también espiritual, es preciso distinguir el impulso por tenerlas, que es obviamente natural y propio de este amor, del hecho de tenerlas efectivamente, lo cual se revela inoportuno en las fases de enamoramiento y noviazgo.

    En efecto, sin perjuicio del riesgo de jugar con la vida de un tercero/a -ya que no hay un método anticonceptivo 100% seguro-, la realización óptima de la entrega sexual, requiere, de una parte, de un clima de seguridad, de intimidad y de confidencia, que sólo se dan en plenitud en la fase amorosa de unión y compromiso; de otra, la generosidad en dicha entrega, exige el hábito del dominio de uno mismo, para cuyo entrenamiento sí resulta apropiada la fase de prueba o noviazgo.

    Romina y José: Si tuviera que dar una receta para el amor duradero, ¿cuál daría?

    Omar: Producida la unión a través del matrimonio, se inicia también la fase de la comunidad (como-uno) que se concreta en vivir dos como uno. Los esposos co-deciden, co-munican, com-parten. Es decir, son un único nosotros. ¿Cuál es la clave para lograrlo? Cuando los cónyuges se empeñan recíprocamente en hacerse la vida agradable a través de las pequeñas cosas cotidianas, hay armonía. Si la actitud es, por el contrario, esperar todo del otro/a, estamos en el principio del fin. Para los creyentes, a esta clave se suma la de contar con Dios, de quien esperan recibir lo que le puede faltar -involuntariamente- al esfuerzo del amor voluntario.

    EL MUNDO EN EL QUE VIVIMOS: LA PRESIÓN SOCIAL

    Cuando los padres vivimos cerca la problemática del noviazgo de los hijos, nos enfrentamos a una realidad completamente alejada del concepto correcto de lo que el noviazgo significa; por ello nos sentimos amenazados y temerosos de que ante la primera experiencia de enamoramiento, nuestros hijos no puedan resistir las presiones sociales y educativas a las que se ven expuestos.

    En la actualidad las relaciones de intimidad entre jóvenes de ambos sexos se dan a edades más tempranas y si no sabemos manejar las situaciones adecuadamente, quizá tendremos hijos precozmente frustrados.

    Durante la pubertad los jóvenes buscan una imagen idealizada del amor y del sexo, y además sienten que se afirman como adultos. Desde niños han observado a través de los medios de comunicación y de los casos de la vida real, que en su mayoría los adultos forman parejas, y ellos por el deseo de llegar a la adultez, también desean tener una pareja, e incluso en ocasiones tienen comportamientos de intimidad sexual para los que no están preparados, porque todavía no alcanzan un crecimiento, conocimiento y maduración personal.

    Ciertos jóvenes planean utilizar a otra persona para lograr una experiencia sexual, sin importarles sus sentimientos ni el daño que le puedan causar, ya que no consideran que a esta edad existe una gran vulnerabilidad.

    Otros más, por sugerencias de su grupo de amigos, de la sociedad y a veces hasta de su familia, se ven presionados a tener un noviazgo, pues sienten que si no cumplen lo esperado a su edad, serán rechazados.

    Todas estas actitudes contribuyen a deformar la esencia del noviazgo, cuyo fin es el posible matrimonio.

    Los padres nos encontramos ante un dilema importante al constatar que la mayoría de los programas de educación sexual de que disponen los jóvenes ofrecen soluciones a corto plazo, generalmente utilitaristas y hedonistas porque sólo buscan prevenir las enfermedades de trasmisión sexual y los embarazos no deseados, y no precisamente educar en los valores de la sexualidad humana para un futuro ya inminente; tratan de evitar las consecuencias naturales del uso del sexo, sin darse cuenta que con ello están formando personas egoístas e irresponsables.

    Los padres solemos sentirnos protegidos por el prestigio de la institución educativa y no nos atrevemos a oponernos a programas que van en contra de nuestros principios, aún cuando deforman a nuestros hijos.

    En la aplicación de estos cursos, no se considera la formación para el amor, sino sólo la instrucción para obtener el placer "sin riesgos", promoviendo en los jóvenes el deseo de experimentar y, por lo mismo, creando la necesidad ficticia de un noviazgo temprano.

    Los jóvenes se exponen al fracaso pues experimentan una situación de sufrimiento sin elementos para enfrentarla y entran en terrenos afectivos para los que no tienen madurez.

    EL NOVIAZGO: PRUEBA EDUCATIVA PARA PADRES E HIJOS

    Cuando los hijos han crecido les llega el momento de tomar decisiones para orientar su vida en forma autónoma, realizando su vocación profesional y en la mayoría de los casos escogiendo un compañero o compañera, según el caso, para formar una nueva familia. He aquí una primera prueba educativa, en la cual los padres nos podremos auto calificar en relación con nuestra capacidad de confiar en la ecuación que hemos dado a nuestros hijos para ese momento clave en la vida de las personas: la decisión por un estado de vida y la elección de una pareja. También representa para los hijos una prueba, nada fácil, la emancipación del hogar paterno y la búsqueda de una persona con quien compartir su vida.

    Ante una decisión tan importante, existe la posibilidad de probar la firmeza de los principios obtenidos durante los años anteriores por medio de la educación y de encontrar "alguien especial" con quien realizar los ideales y las metas que los(as) jóvenes han soñado, alguien con quien buscar la felicidad a la que todas las personas aspiramos. Esta prueba o experiencia es el noviazgo.


    ¿QUÉ ES EL NOVIAZGO?

    Es un período variable en el cual una pareja, después de la elección mutua, se conoce en aspectos sustanciales de la personalidad de cada uno, para que ambos decidan si la vida matrimonial y el compromiso definitivo que ésta implica es lo conveniente para ellos. Para ambos, la pareja elegida es ese "alguien especial" en quien encuentran cualidades que le atraen y que no ve en otras personas; estas cualidades hacen nacer una simpatía mutua que deriva en afecto y amor.

    Por definición, el noviazgo es una etapa transitoria, no es para siempre, como el matrimonio. Durante ese período, si se confirma la elección, también se consolidan las bases para el matrimonio.

    El fin u objetivo del noviazgo es saber si los jóvenes se complementarían en un matrimonio, si serían capaces de amarse y respetarse y de estar abiertos a la procreación y educación de sus hijos. La función primordial del noviazgo no es tener un compañero(a) para salir los fines de semana, ni tampoco es un paliativo para resolver los problemas de autoestima.


    El conocimiento personal que se busca especialmente durante el noviazgo es el de la comunicación de valores, lo cual se logra dialogando, compartiendo experiencias que puedan enriquecer la relación y le den la consistencia profunda que se requiere para compartir más adelante la intimidad en todos los aspectos, como lo exige el matrimonio.

    Muchos novios terminan por conocerse sólo físicamente, pero el mundo interno y personal de cada uno es desconocido para el otro y por ello, al llegar al matrimonio, se dan cuenta que son personas diferentes de la que ambos creían conocer. Han desaprovechado una etapa de la vida que proporciona una oportunidad única para la pareja, de conocerse y aprender a quererse con el amor de donación.


    Desde luego, no existen reglas fijas, pero intentar un noviazgo formal sin posibilidades reales de casarse en un término de tiempo razonable, o sin la idea de formalizar la relación, crea expectativas falsas y muchas veces decepciones que generan sentimientos de baja autoestima, pues aunque el noviazgo por sí mismo no es algo definitivo, sí debe preverse un término para él. Si la elección ha sido correcta, el siguiente paso es el matrimonio; si no hay coincidencias suficientes, la ruptura de la relación.

    En la práctica, algunos jóvenes creen que el deseo es amor; dicen: "Cómo me ama...", "Se sacrifica tanto por mí...", "Es tan cariñoso(a)...". ¿Cómo un joven o una muchacha pueden saber lo que es el amor si confunden amor con deseo? Para responder a esta pregunta es necesario analizar la personalidad de su pareja, ver que sea tal como el novio o la novia percibe a su compañero(a) y no sólo esté tratando de mantener una imagen que no concuerda con la realidad. "Si es así con todos y no sólo contigo, llevas ventaja", podemos responderle.

    Si es una persona respetuosa, servicial, considerada con todas las personas, es más seguro que así sea su forma de ser. ¿Cómo es con su familia, con sus amigos, en el trabajo? En la convivencia las caretas se desgastan, aunque se hayan puesto con buena intención, pues tarde o temprano se descubre el modo de ser verdadero de la pareja, si se pone atención a esos detalles; si no, ¡puede ser demasiado tarde!

    La educación se percibe en la forma como cada persona trata a aquellos de los que no espera nada, ni teme, ni necesita; en el trato con su familia íntima, donde no existe compromiso y por ello la conducta es espontánea. Cuando no está condicionado por formalismos sociales en la forma como trata a sus enemigos o a las personas con las cuales no simpatiza. "Obras son amores, y no buenas razones", dice el dicho. El comportamiento con los demás manifiesta los valores personales.

    Frecuentemente los novios sólo juzgan la forma como son tratados por su pareja. "Conmigo es diferente", es una frase común para justificar el comportamiento del novio(a). La personalidad y el carácter acabarán por imponerse, cuando la diaria convivencia despoje de formalismos el trato personal. Es importante hacer notar esto a los hijos.

    Muchas personas confunden amor con necesidad o costumbre. Este seudoamor se funda en las ventajas que el otro pueda proporcionar y dura mientras duran éstas. Quien se casa con la belleza o con la riqueza exclusivamente, cuando éstas se pierdan, experimentará que también el amor se acaba, pues no fue sustentado sobre bases sólidas.

    La afinidad no es sinónimo de amor. El pasarla bien, divertirse y ser amigos, no es amor, es parte del amor, igual que la atracción sexual que es parte importante, pero no es todo. Debe haber afinidad de convivencia para poder compartir una vida común, tener una educación similar y valores comunes, ideales y metas semejantes. Es necesario analizar si los novios son afines en varios aspectos o sólo les gusta estar juntos por algo específico. "Ser muy buen bailarín, simpático en las fiestas o besar muy bien", no es suficiente argumento para comprometerse en una relación de convivencia plena.

    La afinidad también debe ser social y cultural. Los jóvenes deben ser conscientes de las dificultades a superar cuando las diferencias en estos aspectos son muy marcadas. La familia política de ambos va a ser su familia. Muchos jóvenes creen que esto no es importante; sin embargo, aún cuando se establezca una sana distancia entre los esposos y sus familias, la relación que también puede significar ayuda en las necesidades, oportunidades de convivencia familiar, alegrías compartidas, será difícil si no se ha considerado durante el noviazgo. Ello sin contar con los casos en que los parientes cercanos no respetan la autonomía del nuevo matrimonio, o padecen graves problemas personales o sociales en los cuales los casados se ven frecuentemente involucrados.

    Tratar de razonar con los jóvenes sobre estos temas no es fácil en el período de enamoramiento, por lo cual se requiere haber hablado antes de ello. Durante el noviazgo sólo queda la confrontación con la realidad, al solucionar los problemas que se van presentando, para conocer puntos de vista y actitudes que después serán la constante de la conducta de él o de ella. Son recomendables noviazgos con un tiempo mínimo de uno o dos años, de convivencia sincera para no engañarse y poder conocerse mejor.

    "Mi caso es diferente", afirman algunos ante el amor a primera vista. "Yo lo voy a cambiar", dicen ellas. La realidad es distinta y no siempre coincide con nuestras expectativas. Los hábitos son difíciles de cambiara aunque medien promesas o juramentos de que se modificará la conducta. Por supuesto, todos podemos cambiar porque el ser humano tiene la libertad de hacerlo, pero se requiere decisión; nadie cambia por la voluntad de otro y cuando pasa la ilusión o la etapa de conseguir concesiones, la situación vuelva a su estado original. Cuando no hay convicción personal de la necesidad de cambiar, con frecuencia el esfuerzo por lograr el cambio se detiene al sentirse seguro de haber conseguido lo que se pretendía.

    Se puede ser sincero al decir que se tiene la intención de cambiar; pero demostrar que realmente se desea cambiar requiere una firme decisión para probar la voluntad. "No me importa", "Es el hombre o la mujer de mi vida", son afirmaciones que pueden representar dolor y desengaño cuando ya no hay remedio.


    Para lograr un matrimonio estable es necesario recordar a los jóvenes que se requiere madurez no sólo biológica sino también psicosocial; es decir, que haya la capacidad de comprometerse y la posibilidad de sustentar una familia, con todo lo que ello implica.

    El enamoramiento suele idealizar; la experiencia emocional es intensa y el sentimiento, por definición, voluble. El verdadero amor, en cambio, es el que está dispuesto al compromiso, a la aceptación plena de la otra persona, a mirar por el bien del otro, antes que por el propio; todo ello con un deseo de serle fiel en forma exclusiva, definitiva y de encontrar en el otro una correspondencia semejante.

    Lo mejor para iniciar el conocimiento de la persona es no apresurar la relación, las cosas se dan si no se presionan. El refrán "A fuerza, ni los zapatos entran", tiene mucho de verdad, porque el "zapato" debe quedar bien a los dos, ya que forzar una relación la condiciona a terminar mal a la larga.

    El primer paso en una relación es el desarrollo de la amistad, lo cual implica un conocimiento más real del otro. En la amistad debe haber sinceridad, por tanto, deben mostrarse como son, sin disfraces, buscar el bien de la otra persona, tener comunicación, compartir alegrías y buenos momentos, no utilizar al otro por interés. La amistad es siempre desinteresada.

    En la amistad hay una cierta apertura de la intimidad de donde entra el pudor, que es el respeto por las partes vulnerables del amigo, como su autoestima, su confianza al participar sus sentimientos o pensamientos privados. En la amistad existe reciprocidad, pues ambas partes de la relación quieren compartir y ayudar al otro, espontáneamente, porque no hay obligación ni es una relación condicionada.

    Muchos noviazgos no funcionan desde el principio porque nacieron de una intención diferente de la amistad, como puede ser la atracción física o la conveniencia. En estos casos se parte de la idea de que "me tiene que hacer caso, porque me conviene, o me gusta", independientemente de qué tipo de conveniencia se trate, y no de un conocimiento desinteresado de la persona, como sucede con la amistad.

    Primero se debería ser amigo(a) y si de ahí surge una atracción especial, una amistad especial, podría considerarse la posibilidad de un noviazgo. En la práctica, muchos jóvenes empiezan por el noviazgo, sin haberse conocido en el plano de la amistad desinteresada; son novios a los pocos días de haberse visto por primera vez, sin haber hablado o compartido alguna experiencia positiva, y por eso no han podido partir de una base más sólida, como la amistad. La atracción física y la conveniencia económica o social no son desinteresadas.

    El siguiente paso después del desarrollo de la amistad, sería la elección que está unida al sentimiento de admiración, es decir, cuando consideramos que alguien es especial para nosotros, que posee cualidades que apreciamos, valores que no hemos encontrado en otras amistades y cuyos defectos nos parecen soportables. Si no existe admiración y elección previa, hay un error grave en la constitución del noviazgo; de ahí surgen la mayoría de las codependencias. Cuando una persona no elige, sino que sólo espera tener a "quien sea", con tal de estar acompañada, piensa que es la única oportunidad de su vida, o se siente insegura al estar sola. Entonces, el noviazgo no se realiza por admiración ni selección, sino por condicionamientos psicológicos como puede ser el miedo a la soledad, a no poder subsistir económicamente, a ser considerado por los demás como una persona sin pretendientes, etc.

    De esa selección se origina un compromiso, porque al elegir se renuncia a lo que no se eligió. Este compromiso es de exclusividad, para poder atender exhaustivamente al conocimiento mutuo, sin otras distracciones. Cuando no existe compromiso, no hay fidelidad, que es un componente del noviazgo. Si no se siente a la persona verdaderamente especial, ni hay amistad; si solamente se tiene el noviazgo mientras se encuentra otro mejor, o se quiere tener "encendidas varias velas", no existe disposición a la fidelidad. Esta es una postura egoísta y pobre, pues no considera la relación de amistad, ni genera confianza, ni piensa en los sentimientos de la otra persona.

    Algunos jóvenes creen que no pedir fidelidad es dar libertad a la otra persona, pero ese concepto parte del desconocimiento de lo que significa la verdadera libertad, la cual no puede existir sin responsabilidad, y ese aparente "dar libertad" en el fondo denota inseguridad en la relación y en la calidad de la persona. Se piensa: "Mejor aseguro esta relación, por si no sale otra mejor...".

    En el noviazgo se practican muchos valores que van a ser necesarios en el matrimonio, y no puede esperarse hasta la consumación del mismo para empezar a cultivarlos. Para la maduración de una relación amorosa se necesita desarrollar aspectos que van de lo más sencillo a lo más complejo, y que recorren el camino desde la posición egocéntrica (y a veces egoísta) hasta la altruista; del "me gusta o me conviene" hasta el "quiero ayudarte a ser mejor"; de una posición de "yo", al "tú" y al "nosotros".

    El logro de niveles superiores nunca indica que haya que perder los inferiores, sino solamente profundizarlos y darles el sentido hacia la unidad de "nosotros".

    LAS ETAPAS PREVIAS A LA RELACIÓN AMOROSA

    Cuando dos personas se conocen y establecen entre ellas una amistad, surge en ocasiones la atracción física. Esta primera reacción tiene un origen sentimental, basado en apremios inconscientes; por eso no se sabe "por qué" nos gusta alguien, sino simplemente se siente que alguien nos atrae sexualmente. Este apremio surge de símbolos y modelos que quedaron grabados en la niñez y la adolescencia temprana, frecuentemente cercanos a las figuras masculina o femenina con quienes nos criamos o educamos. Por eso, a veces se tiene patrones inadecuados. Quizá los modelos de hombres y mujeres que tenemos grabados no son los mejores; de ahí surge la consideración que hacen algunos psicólogos sobre la repetición de conductas de trato sexual semejante al de la familia de origen, y la aceptación de actitudes como el machismo o la subordinación femenina.

    Afortunadamente, muchos niños y jóvenes por razonamiento y reflexión, comparan sus modelos caseros con otros que pueden ser mejores y desean cambiar sus conductas futuras, lo cual pueden conseguir con la decisión de voluntad.

    El hecho es que "lo que atrae"a una persona de otra es algo que no se sabe explicar. El inconsciente representa un modelo propio y subjetivo de belleza, lo que garantiza, por ejemplo, que lo que le gusta a Juan, no le gusta a Pedro; así, a Juan le atraen las jóvenes de bonita sonrisa, a Pedro las altas y a Mario las gorditas.

    Aunque los patrones sociales son estereotipados (por ejemplo, las mujeres deben ser altas y lindas; los hombres, fuertes y ricos), la atracción inconsciente hace que nos sintamos atraídos por otros detalles que nos producen confianza o seguridad. Cada persona es atrayente para otra, y por ello los jóvenes no deben presionarse por los modelos sociales de publicidad.

    Con el acercamiento surge un sentimiento también inconsciente y por tanto espontáneo: la simpatía. Generalmente no tenemos razones para explicar por qué nos "cayó bien" una persona, sin haber hablado siquiera con ella. Esto forma parte de esa atracción de símbolos de la memoria. Quizá su trato o su sonrisa nos recuerde inconscientemente, por ejemplo, a nuestra tía, a nuestra madre o a alguna figura significativa para nosotros.

    Atracción física y simpatía llevan a querer agradar, para continuar con esa cercanía, y así se da el paso a la complacencia. Cuando se pretende consolidar el noviazgo, todos estos pasos deben ser mutuos; no sólo una de las personas debe siempre agradar a la otra.

    Al frecuentarse los novios hay convivencia, y así se da la oportunidad de conocer en las buenas y en las malas las reacciones del otro. Para poder saber si existe complementación, no basta con gustarse, simpatizarse, querer agradar; hay que saber aportar en una relación común lo que falta y lo que debe tenerse en común. Por ejemplo, no basta decir: "Me gusta y haré todo por él hasta que me corresponda", porque ahí no hay complementación ni amistad espontánea. Tampoco es suficiente afirmar: "No me importa que sea un borracho y desobligado, es tan simpático...", porque ahí hay egoísmo y falta también de amistad y de valores, como la responsabilidad.

    Al complementarse una pareja se siente que se es "el uno para el otro", y de ahí parten "planes en común" que se realizan en función del bien mutuo, del perfeccionamiento mutuo. Cuando se desea el bien del otro, existe amor de benevolencia, imprescindible en la madurez del amor. Si no se desea el bien del otro, no hay madurez amorosa.

    Cuando se ama con benevolencia se comparten los pensamientos íntimos y se conoce verdaderamente al otro, se le comprende a tal grado que se llega naturalmente a la incondicionalidad, "te quiero como eres", aunque se reconozcan los defectos. "Comprender" no significa necesariamente estar de acuerdo o promover, como en el caso de los defectos, sino ponerse en el caso del otro. "Incondicionalidad" no significa "sé que es mujeriego, pero no me importa...", sino darse cuenta de que la persona tiene problemas psicológicos de inseguridad que debemos ayudar a superar, pero que no por eso aprobamos ni toleramos, como la infidelidad.

    La incondicionalidad no significa tampoco que cuando vemos incompatibilidad grave en la relación, se deba seguir poniendo toda la carga de responsabilidad en sólo una de las partes (la más comprensiva...), sino con madurez, y a pesar de que se ama a la persona, no continuar esa relación porque sería destructiva. El noviazgo no tiene sentido si su finalidad no es el matrimonio, donde esos problemas tendrían que solucionarse. No se trata de hacer una relación sadomasoquista. La incondicionalidad más bien se relaciona con querer el bien del otro y ver sus posibilidades de perfección y las de uno mismo, no de continuar la relación a pesar de existir circunstancias adversas.

    Por ello, el verdadero amor es exigente, aunque no impositivo. Se exige lo que se ve posible realizar en el otro, pero que quizá ni siquiera esa persona se haya dado cuenta de su capacidad para lograrlo. Impulsar a ser mejor trabajador, a ser menos egoísta, a elevar sus valores, es ver incondicionalmente a la persona amada. "Yo sé que tú puedes ser mejor, y te voy a ayudar, si me lo permites", es la posición madura de una relación estable.

    El amor así constituido cae por sí mismo en la trascendencia, el ámbito del bien espiritual, de valores y de procreación, al descubrir el deseo mutuo de prolongarse en los hijos. Quien dice que te ama, pero quiere quitarte tus valores espirituales, no te quiere verdaderamente, porque no te ama a ti, no ama tu espiritualidad, que es parte de ti.

    Muchos noviazgos precisamente se rompen en este punto, en donde el egoísmo debe dar paso a "tu bien" sobre "el mío", cuando hay "celos profesionales", "celos por compartir el amor con los hijos", "celos de que sea mejor que yo".

    EL ENAMORAMIENTO

    Las etapas primarias que impulsan el deseo amoroso se conocen con el nombre de enamoramiento. Generalmente este proceso es lo primero que sucede en el noviazgo.

    ¿Qué es lo que hace capaz a alguien de enamorarse? Nada menos que la capacidad de la conquista amorosa.

    El enamoramiento es el período de incertidumbre que implica el ejercicio y reconocimiento de la masculinidad y feminidad, en donde se presenta lo mejor de sí mismo y entra la seducción, tomando en cuenta que una cosa es el juego y otra el engaño. Actualmente se invierten los papeles y no se refuerzan ni se buscan los roles esperados, por lo cual se toleran maltratos, "plantones", tener varios novios(as), etc... Además, el hombre ya no quiere arriesgarse pues tiene temor a fracasar en su conquista. Por esto, hay que hacer conciencia en la juventud de lo importante que es esta etapa, formar actitudes, trabajar el nacimiento del amor y la amistad.

    El inicio del amor de complementariedad se da cuando la otra persona se convierte en alguien muy especial, se descubre el sentido de la vida con ello, todo un sentido nuevo mediante lo que la otra persona da. Los ojos brillan y expresan mucho de la intimidad, pues "los ojos son el espejo del alma". En el inicio de amor surge alegría, "me alegro de tu existencia, qué bueno que existes", y toda la atención se vuelca en la otra persona.

    El ser humano necesita este tipo de amor, no el que se vuelca en una simple relación genital, sino el que prepara el encuentro amoroso, abierto a la relación carnal como señal de entrega incondicional y permanente y a la trascendencia por medio de los hijos.

    Las Etapas del Enamoramiento

    El proceso de enamoramiento tiene las etapas siguientes:

    A) Trastorno de la atención: Cuando toda la atención se vuelca sobre la otra persona y no podemos pensar más que en ella.

    B) Cristalización: Se atribuye a la otra persona todo el bien y todo lo bello. Al haber correspondencia, el amor hace surgir lo mejor del otro.

    C) Admiración: Al descubrir la realidad y el verdadero ser de la otra persona, se da el verdadero conocimiento del tú. Por ello hay que formar personas amables, que valgan, para entregar lo mejor de uno al otro. Hay que admirar a la persona por lo que es y no por lo que se cree que va a ser. Cuando se es cómplice de los defectos y errores, cuando no hay sacrificio, se pierde esta capacidad de admiración; por ello hay que ayudar al otro a ser mejor para seguir admirándolo.

    D) Trastorno del tiempo: El tiempo vuela junto a la otra persona, se ve la vida como un suspiro. Es el querer compartir la intimidad sin alcanzar el tiempo para hacerlo. Lo emocional debe basarse en la realidad, pues la verdad del amor exige la objetividad en el conocimiento del otro.

    En el enamoramiento no se concibe la vida sin el otro, no hay proyectos sin que aparezca el otro, lo cual sienta las bases del compromiso: "Para siempre, contigo, sólo contigo." Para el enamorado ese proyecto se asume como un compromiso, el proyecto de ser feliz y mejor no puede concebirse sin la otra persona, pues sin ella no tendría sentido la vida ni la capacidad de encontrar la felicidad. La otra persona le da brillo, sentido y valor a la vida. Para ello se debe conocer a uno mismo, tener valores, proyectos, metas y esperanza en el futuro.

    En el "proyecto contigo" entra el sentido de la abstinencia sexual hasta el matrimonio, pues se busca fraguar ese proyecto común alcanzando metas juntos, cultivando otros aspectos de la relación para después pensar en algo más.


    La importancia de tener un proyecto

    Una de las características principales del ser humano es su capacidad de comprometerse con otros y con él mismo, lo cual significa que es capaz de "concebir, secundar y satisfacer un proyecto determinado que sólo se realizará en el incierto futuro; el hombre no sólo puede prometer, sino también cumplir su promesa. Admitamos pues que el hombre es un ser al que conviene naturalmente tener proyectos.

    El noviazgo implica un proyecto: personalizar la relación, avanzar en el conocimiento de la otra persona, si ella permite el conocimiento propio y comparte el mismo deseo de conocer mi proyecto interior, lo que quiero de mí mismo, y si me puede ayudar a lograrlo. Al hacer de nuestro proyecto uno común, ponemos las bases para un futuro matrimonio.

    Este proyecto debe tener las siguientes características:

    • Tener planes, metas, creencias, convicciones relacionadas con los mismos valores que ambos deseamos, pues éstas son parte de la emoción que implica el noviazgo, al encontrar a alguien con proyectos valiosos también.

    • Ser exigente y realista. Es necesario ser capaces de ayudarse y de exigirse para mejorar. El esfuerzo de sacar adelante el amor exige renuncias, sacrificio y requiere trabajo.

    • Poder reorganizarse, renovarse y perfeccionarse para adaptarlo a las circunstancias y asumirlo con responsabilidad, para fortalecer el compromiso que tiene como fin la elección libre y recíproca para la vida matrimonial.

    EL NOVIAZGO FUNDADO SOBRE BASES EQUIVOCADAS

    Para algunos novios es difícil realizar un proyecto adecuado, por una o varias de las siguientes causas:

    A) Admiración que no es amar: cuando se da la idealización de algunas cualidades.

    B) Compasión: cuando se involucran personas inseguras que obtienen seguridad protegiendo a otro.

    C) Culpa: "si terminamos se suicida".

    D) Considerarse el "salvador(a)": "yo lo voy a cambiar".

    E) Pensar que es la última oportunidad.

    F) Miedo a la soledad: se debe enseñar a las personas a estar solas para que no se involucren en una relación sólo por el miedo a la soledad. "El que no sabe estar solo, no sabe estar acompañado", dice un dicho.

    G) Atracción sexual, exclusivamente centrada en los atributos físicos y en el placer.

    H) Ser salvado de determinadas circunstancias que se juzgan como negativas; por ejemplo, cuando se desea huir del hogar paterno, por los conflictos y problemas que se dan en él. O salvar al otro de tales circunstancias.

    I) Diversión o pasatiempo.

    J) Interés económico o de convivencia social o utilitarista.

    También existen otros motivos o presiones externas no relacionadas con los fines del noviazgo y del matrimonio.

    ¿CUÁL ES LA EDAD APROPIADA PARA LAS CITAS Y LOS PERMISOS?

    Antes del noviazgo, los padres podemos poner bases firmes para orientar la conducta posterior de nuestros hijos. Con frecuencia, uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos cuando nuestros hijos han pasado de la niñez a la adolescencia es decidir a qué edad es conveniente permitirles citas con otros jóvenes del sexo opuesto, presionados muchas veces por la exigencia de parte de los hijos de que se respete su libertad y se les conceda la independencia que les parece les corresponde por ser "mayores".

    La atracción y el deseo de conocerse entre ambos sexos es una necesidad natural a partir de la pubertad. La complementariedad del hombre y la mujer está en su naturaleza y no necesariamente se refiere a la genitalidad, sino al intercambio de experiencias y puntos de vista enriquecedores que se suscitan en las conversaciones y el trato directo entre ambos sexos. La feminidad y masculinidad se auto afirman por los contrarios; para ello es necesario que los hombres, al frecuentar mujeres, aprendan el trato masculino adecuado y viceversa.

    Una niña empieza a interesarse en los muchachos cuando éstos le hacen saber que es mujer, mediante sus comentarios o miradas. Una joven, de la noche a la mañana puede cambiar los patines por el lápiz de labios, si alguno de sus compañeros de la escuela le ha dicho que tiene linda sonrisa . . .

    Pero lo que nos preocupa a los padres no son tanto las amistades, sino los noviazgos de nuestros hijos. Sin embargo, a veces los jóvenes comienzan a tener citas porque sus padres y los adultos en general, con sus comentarios, aparentemente inofensivos, los orillan a buscarlas. Preguntas como: ¿Ya tienes novio?, ¿cuántas novias tienes?, o comentarios como "Pedro es el más asediado en su clase por las niñas...", "Seguro que traes muertas a todas...", "Es muy coqueta", etc., son mensajes directos o indirectos. En algunos se señala en forma abierta lo que se espera de ellos o de ellas: que ya tengan citas, que busquen compañero del otro sexo. En ocasiones implican dobles mensajes que alientan el comportamiento donjuanesco o de rompe corazones, como lo que esperan de ellos. Las madres, ya desde el jardín de niños, suelen presentar al amiguito de su hija como su novio, e incitarlas a darles un beso. Este juego, aparentemente inocente, no lo es, porque induce a los niños a pensar en la necesidad de tener siempre una pareja de sexo complementario, y que el acercamiento físico o la creación de vínculos es también un comportamiento apreciado por los adultos.

    Durante la infancia y la pubertad los padres generalmente vigilamos las amistades de nuestros hijos. Estas edades no son apropiadas para favorecer la concertación de citas entre niños y niñas. Sin embargo, al llegar a la adolescencia los hijos exigen libertad y en ocasiones hacen sus propias citas sin pedir permiso o autorización de sus padres. El grupo de amigos en la adolescencia también presiona en este sentido, con el "todos lo hacen", y los jóvenes se sienten fuera de círculo y poco maduros si no toman los roles que subjetivamente les dan categoría de adultos.

    La autoafirmación necesaria en esta edad para combatir la inseguridad, crea una imperiosa carga en los jóvenes para que "alguien se fije en ellos(as)", no importa quién sea como persona, pero se considera mejor si éste(a) alguien tiene un reconocimiento apreciado para el grupo (el más guapo, el más rico, el más difícil de conseguir, etc.).

    Los adolescentes sienten la necesidad de hacerse notar. Por ello siguen modas estrafalarias o tienen conductas a veces cómicas o en definitiva antisociales, o relaciones de noviazgo prematuras. En el área de la sexualidad los jóvenes se preguntan: ¿Cómo conseguir a alguien que se fije en mí?, e inician la búsqueda de "su pareja" en los diferentes ambientes y fuera de los que se desarrolla su vida cotidiana.

    Según los adolescentes, la pareja es esencial y desde luego a medida que maduran intencionalmente buscan una pareja con la finalidad de establecer un trato más íntimo. En general, se encuentran amigos y novios según el ambiente en el que se buscan. No es extraño deducir que se encontrará un novio(a) con problemas en su forma de beber, si sólo se va a buscar pareja en los bares.

    Es necesario que los jóvenes reflexionen y se pregunten: ¿Qué tipo de personas van a un lugar determinado en forma habitual? Generalmente, en los grupos de ayuda social se encuentran personas interesadas en estos problemas, generosas y dispuestas al servicio a los necesitados. En los círculos culturales encontrarán personas interesadas en la cultura; en los clubes deportivos, deportistas; en los bares o cavares, personas a quienes gustan estos ambientes, etc.

    Como padres, debemos analizar con ellos diversas situaciones. Por ejemplo, si unos jóvenes se conocen porque la muchacha le pidió "aventón" en la calle y él aceptó dárselo, puede suponerse que esa forma de actuación es habitual en ella. En algunos casos una conducta puede no representar un hábito o una forma interna de pensar, pero generalmente lo es. Por eso es tan importante parecer lo que se es realmente. Las demás conductas implican dobles mensajes. Por ejemplo, la joven vestida provocativamente quizá se asombre de experimentar que llama la atención de los muchachos, alegando que ésta no era su intención. Pero los jóvenes deben saber que el lenguaje corporal en la adolescencia y juventud es casi tan importante como el verbal. La actitud provocativa no pasa inadvertida para los muchachos. Para la joven, una forma atrevida de vestirse quizá represente sólo "estar a la moda", pero la interpretación masculina es: "desea tener sexo...".

    Los hombres y las mujeres tienen diferente psicología. Como veremos posteriormente, el hombre se estimula visualmente con mayor facilidad, por lo que la actitud y la manera de vestir de las jóvenes es muy importante.

    No es posible definir con precisión cuál es la edad apropiada para permitir las citas, sin embargo, los padres debemos entablar un diálogo con los adolescentes sobre cuáles serán las reglas para las citas, antes de que el permiso deba ser otorgado. Es desorientador para los adolescentes, y fuente de situaciones de "chantaje" entre hijos y padres, otorgar concesiones en los permisos alterando las reglas de lo razonable, lo cual puede evitarse si ambos se ponen de acuerdo con anticipación.

    Cada familia puede tener una regla y horarios, de acuerdo con su propio funcionamiento, pero las reglas se aceptan, se respetan y son convenios que hay que realizar posteriormente junto con los hijos. Cuando a un(a) joven se le permite realizar un pacto con sus padres, establecer premisas, derechos, obligaciones y sanciones, es más fácil llegar a controlar las situaciones a futuro. Primero debe haber un acuerdo entre los padres, después uno entre éstos y sus hijos. Lo permitido y no permitido puede ser flexible en materia circunstancial, pero no en materia moral. Lo bueno evita problemas no exponiéndose en circunstancias dudosas a experiencias de las que después puedan arrepentirse. Es necesario hablar de ello con los hijos(as) desde la adolescencia, mencionando temas como los siguientes:

    • La bebida ocasiona enfrentamientos a veces violentos entre las personas.

    • El sexos es fuente de embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, confrontación entre los valores morales y materiales de los jóvenes, que repercuten en situaciones que podrían evitarse con una conducta adecuada.

    Algunos jóvenes, presionados por el grupo (amistades y cursos de sexualidad mal conformados) creen que las citas, formales o no, son ocasiones para prácticas sexuales. Así, los jóvenes se ven obligados a probarse o a enfrentarse al rechazo del grupo, lo cual es sumamente difícil para ellos (también lo ha sido para los adultos). Por tanto, hay que fortalecerlos y prepararlos para enfrentarse a las situaciones externas, con principios, con razones tanto biológicas, sociales y psicológicas, como morales, que los ayuden a discernir y a cambiar de actitud cuando su conducta y la de los otros jóvenes represente un riesgo para ellos. Volvemos a insistir en reforzar la autoestima y la asertividad, con base en los valores de la persona.

    ¿EXISTEN REGLAS MORALES EN LA SEXUALIDAD?

    Abordar en estos tiempos el tema de la moral sexual es difícil, sin embargo, como para todos los actos plenamente humanos, existen fundamentos éticos naturales en los que se basan las reglas morales aplicables a la sexualidad.

    Éste es otro tema que requiere ser tratado con los jóvenes antes de que inicien un noviazgo. Es necesario aclarar que "lo que hacen todos" no es lo mejor para "todos", y que los argumentos que utiliza la mayoría pueden estar equivocados. De hecho, la propaganda sistemática que reciben los jóvenes para buscar en el sexo el placer ante todo, y la "erotización" del ambiente favorecen el desconcierto en relación con ciertas reglas y principios aplicables en el campo sexual.

    Por otro lado, se afirma que la moral sexual es un asunto personal, que cada quien tiene sus propios valores. Esto es cierto en parte, pero también lo es que no existe la persona humana aislada de su naturaleza compuesta de cuerpo y alma, y es precisamente por su naturaleza espiritual que el hombre no puede ser instrumentalizado como si fuera sólo materia corporal. Si no fuera más que materia, no habría moral. La inteligencia y la voluntad libre del hombre exigen una serie de reglas para actuar conforme a su naturaleza, que son propias de todos los hombre.

    Ello hace evidente la necesidad de normas morales claras, vividas desde la infancia, para que sean un punto de referencia firme de reflexión y toma de actitud del joven. Resulta difícil en ocasiones establecer con los jóvenes establecer acuerdos totales sobre las normas morales, pero es nuestra obligación como padres aclarar los conceptos, en especial los relacionados con los aspectos básicos de las relaciones entre personas de ambos sexos. Uno de ellos es distinguir la diferencia entre noviazgo, matrimonio, amasiato y "hacer el amor".

    Parece que no se acostumbra ya el uso claro de las palabras y se disfrazan los conceptos, pero la realidad es la realidad, y estos tres conceptos son diferentes: noviazgo, matrimonio y amasiato.

    El noviazgo es un período de conocimiento que tiene como finalidad un posible matrimonio. El conocimiento principal, y en ello están de acuerdo todas las escuelas de orientación familiar, consiste en saber qué valores tiene cada una de las personas y cuál es su escala de apreciación de los mismos. Si, por ejemplo, para el joven el valor más importante en su vida es el trabajo y el logro económico y no tiene intención de educar a sus hijos y convivir con la familia; y para la joven lo más importante es esto último, seguramente tendrán problemas, al igual que si para él los valores religiosos son lo más importante, y a ella eso le parece ridículo.


    La vida genital no está incluida en el noviazgo, primero, porque no pueden compararse las condiciones del noviazgo a las de la convivencia matrimonial, donde la vida sexual tiene una función primordial como expresión comprometida del amor de los esposos y medio para la procreación de los hijos, fines del matrimonio. La llamada "prueba de convivencia" siempre estará condicionada y por tanto falseada, porque no hay verdadero compromiso de permanecer unidos en el que no hay verdadero compromiso de permanecer unidos en el tiempo y ante las circunstancias. Tampoco es válida porque en la eventualidad de un embarazo no hay justicia para con el hijo, que tiene derecho a sus padres y a ser recibido con amor por ellos.

    Lo cierto es que el noviazgo no es un fin, sino un medio para llegar a consolidar una unión. El noviazgo siempre está limitado, es tiempo de prueba, ya sea porque alguna de las partes cambie de opinión y se dé por terminado el compromiso, en cuyo caso siempre debe aspirarse (desde antes de empezar una relación) a dejar un buen recuerdo y ningún problema, ni remordimiento, para que la ruptura de la relación no sea causa de trauma, sino de experiencia; o bien porque después de que se conoce la pareja, su amor aumenta cada día y deciden casarse.

    El matrimonio tiene características totalmente diferentes del noviazgo. Es una unión estable, configurada para la ayuda mutua y cuyo fin principal es la procreación de hijos y el crecimiento de cada uno delos miembros de la pareja como personas. Está basado en el amor, y como requiere una entrega total e incondicional, es para siempre. En él se comparten en lo próspero y lo adverso, la salud y la enfermedad, la pobreza y la riqueza. La vida conyugal, como parte de la entrega mutua, es el espacio adecuado para la unión sexual, pues el fruto natural de esta unión son los hijos, y en este marco, éstos pueden ser acogidos adecuadamente.

    El amasiato es una relación en la cual no hay compromiso personal ni legal, que vuelva la unión estable y abierta a toda la vida, de renuncia a otra pareja mientras ambos vivan (que es renuncia alegre, porque ha sido elegida); en ella es frecuente el cambio de pareja, por la falta de condición de formalidad.

    Aunque en la actualidad se usa románticamente decir "mi pareja", "mi amante", no por ello la unión libre deja de ser una forma de vida sin compromiso total y generalmente no está abierta a los hijos, ni a afrontar problemas serios ni a conservar el amor y la fidelidad durante toda la vida.

    En la actualidad también es común que se recomiende a los jóvenes "hacer el amor" con la pareja en turno, como si se tratara de un deporte o de algo intrascendente, una simple diversión. La tendencia a practicar el sexo premarital está influida por los medios de comunicación, en donde esta actividad se compara con el mayor placer a disfrutar, o, incluso con el amor. Grupos de amistades, sin reflexión, toman estas premisas como verdaderas, o bien se encuentran tan faltos de afecto que por medio del sexo desean tener un encuentro personal e inducen al adolescente a tener experiencias sexuales. Los cursos biologicistas de sexualidad, que describen el acto sexual de la misma forma que describen la digestión o la respiración, sin considerar que el sexo humano no es sólo la unión de los órganos sexuales, sino de personas, y por tanto no solamente requiere un buen funcionamiento hormonal, desorientan a los jóvenes en una decisión trascendental como puede ser iniciar una relación sexual.


    Ahora más que nunca, por las antiguas razones como embarazo no deseado, sentimientos de culpa, desilusión amorosa, etc., y nuevas como adquisición de SIDA, herpes genital u otras 22 enfermedades de transmisión sexual, se requiere que los jóvenes tomen una decisión personal sobre su conducta sexual. Esta decisión libre deben hacerla mucho antes de iniciar las salidas y citas con jóvenes de otro sexo, porque está demostrado que la situaciones imprevistas, así como las presiones a las que con frecuencia se ven sometidos, sin haber reflexionado en otras posibilidades, pueden ser un factor de sorpresa para ellos llevarlos a una decisión equivocada.

    Preguntas como: ¿Qué harías en este caso. . .?: "si tu novio quiere darte un beso", "si te pide que lo acompañes a lugares apartados o que salgas de tu casa a escondidas", "si tus amigos quieren llevarte a una casa de prostitución,", etc., deberían hacerse y comentarse, con calma y buen estado de ánimo, con los hijos un domingo de sobremesa informal o en el momento que se juzgue oportuno, y no esperar a que lleguen las situaciones, para que con ánimo alterado y ofuscación mental por parte del adolescente o del joven, se traten de analizar otras posibilidades.

    Muchos jóvenes se encuentran indecisos, no saben si mantener firmes sus valores personales respecto al sexo o realizar actos que, según la publicidad, sus amigos y aún sus profesores son necesarios y satisfactorios. Orientarlos en este caso es posible mediante la reflexión, basada en razones biológicas, psicológicas y trascendentales para posponer las relaciones sexuales.

    Otros jóvenes ya han decidido mantener relaciones sexuales premaritales, con o sin anuencia de sus padres; y muy probablemente lo harán, porque en su mayoría se encuentran en un estado de "buena fe" respecto a la necesidad de tener vida sexual activa.

    Este último caso es demasiado complicado porque, como dijimos anteriormente, los jóvenes actuales tienen el recurso de acudir con profesionales del área médica y psicológica que los apoyan en su decisión, sin tener que recurrir a sus padres.

    También hay jóvenes que no se han planteado estas preguntas, e inconscientemente caen en un estado de confusión cuando en tales situaciones no tienen los criterios claros al respecto y ello puede llevarlos a acceder a una conducta imprevista. La falta de conocimiento de la respuesta sexual humana ha hecho a muchos jóvenes creer que están capacitados para detener un juego sexual avanzado; se han dado cuenta demasiado tarde que las pasiones son muy difíciles de manejar cuando no se ha creado un hábito al respecto.

    "Mas vale prevenir que lamentar", es un refrán viejo, pero sabio . . . Es mejor hablar con los hijos antes que otras personas bien o mal intencionadas lo hagan; no hay que pecar de "angelismo" al creer que nuestros hijos son inmunes al deseo sexual, o que son muy pequeños para hablarles de ello. Algunas veces los padres caen en una situación que es tema de bromas: "Hijo, quiero hablar contigo sobre algunos aspectos del sexo", comunica el padre; "Claro papá", responde el hijo, "¿qué quieres saber?"

    Todo a su tiempo, pero también a su modo. Es necesario hablar con los hijos oportunamente de la sexualidad y su entorno ético, con palabras asequibles a su entendimiento y a su lenguaje, así como con el debido pudor y respeto.

    LA ABSTINENCIA SEXUAL

    El tema de la abstinencia de relaciones sexuales antes del matrimonio es otro de los puntos que deben tratarse ampliamente con los jóvenes. A continuación mencionaremos algunos argumentos que pueden ser útiles a los padres y a los maestros al dialogar con los muchachos.

    "La virginidad ya está pasada de moda", dicen algunas personas con aire de ser muy liberales. Los valores nunca podrán estar pasados de moda, aún cuando es difícil conseguirlos, porque depende de la voluntad de la persona hacerlos propios, y es indispensable que tengan un significado y representen un bien para ella.

    Los medios de comunicación masiva y algunos seudointelectuales, e incluso la concepción biologicista del sexo humano, han ido desvirtuando la razón profunda de la abstinencia sexual como un valor en la conducta de las personas, antes del matrimonio y fuera de él. Los jóvenes (hombres y mujeres) con frecuencia se apenan cuando confiesan que no han tenido relaciones sexuales, pues sienten como si se tratara de una disculpa por no haber hecho algo que deberían hacer. Todo ello, por supuesto, es reflejo de una sociedad que tiende al libertinaje y de la educación biologicista que padecemos.

    Las personas que no aprecian la abstinencia sexual no han comprendido plenamente lo que ésta significa, y sólo han puesto énfasis en el lado negativo de la misma. Para estas personas, abstinencia es sinónimo de represión, y no libertad como realmente lo es. Como ejemplo, puede ser útil la siguiente anécdota de consultorio:

    Recuerdo que hace pocos años fue enviada a su consulta una joven de 23 años, derivada del departamento de trabajo social. El motivo de su consulta: virginidad a los 23 años.
    Se le preguntó por qué era virgen y ella, apenada, dijo con voz vacilante:
    "Así fui educada, mi familia es muy conservadora."
    "Y tú, ¿qué opinas de eso?", le preguntaron de nuevo.
    Con voz que denotaba casi temor, y vergüenza, me dijo: "Yo estoy contenta así, quisiera llegar así, quisiera llegar virgen al matrimonio. . ."
    "Te felicito -le dije- y deseo que no te dejes manipular. . ."
    Pero esta historia no terminó ahí, pues como no la enviaron a solicitar ayuda psicológica, se acusó de no habérsele atendido de manera adecuada a una paciente (¿enferma de castidad?).
    Seguramente las trabajadoras sociales pensaban que habían dejado ir a una loca furiosa en potencia. . .

    En este caso se nota la influencia y la presión que algunas personas que laboran dentro del área médica o educativa ejercen en los jóvenes; muchos de ellos, si no cuentan con normas claras en sus hogares, sólo podrán tomar como parámetros las impuestas por otros.

    ¿Por qué esta joven estaba apenada?, ¿es mala la abstinencia sexual?, ¿produce daño físico o psicológico ser abstinente sexual?

    De acuerdo con Schiller, en la actualidad algunos valores producen vergüenza, pero no por ellos en sí, sino porque no se han sabido presentar en forma positiva. Es necesario comentar con los jóvenes que la persona humana es un ser de razón, que no está determinada de ninguna forma por sus impulsos o instintos; con su razón debe controlar sus impulsos, y no al revés. Si la sexualidad humana se basa solamente en el funcionamiento hormonal o impulsivo, se deshumaniza, se hace infrahumana, pues aquello que es natural en un animal, que no tiene razonamiento, no lo es en el ser humano, que es dueño de sus actos.

    La energía sexual es una energía de creación, que puede ser canalizada a otras actividades diferentes de la genitalidad. Los humanos no necesitamos relaciones sexuales para vivir, pero sí necesitamos amor. Cuando la relación humana se centra en la genitalidad, sin interiorizarse en el valor y los fines de la persona, la relación sexual se convierte en pensamientos, sus valores, sus metas), sino sólo su cuerpo, porque proporciona placer.

    Ya también habíamos señalado, pero es importante recalcarlo a los jóvenes, que:

    Hay amor sin sexo. Hay sexo sin amor. El amor es querer el bien de la persona amada, sobre nuestro bien personal.

    La abstinencia sexual es una necesidad para la maduración del amor, ya que por ser el impulso sexual muy fuerte en algunos momentos de la vida (en especial en la adolescencia y juventud) y fácil fuente de placer, la persona tiende a quedarse solamente en este nivel, lo cual le impide durante el noviazgo esforzarse por conocer a su pareja y desarrollar la convivencia en las alegrías y dificultades de la vida, que es la base del amor.


    La templanza nos ayuda a renunciar; la fortaleza, a obtener lo difícil.

    ¿Cuántas cosas en la vida son fáciles y deberíamos renunciar a ellas; ¿Cuántas son difíciles y no tenemos fortaleza para poder acceder a ellas?

    Existe otra razón a favor de la abstinencia sexual, y consiste en que en la vida matrimonial, la genitalidad es de pareja. Debido a su fisiología, el hombre, sobre todo, se satisface rápidamente; la mujer es más lenta. Si el hombre se acostumbra a la satisfacción rápida de su impulso genital, ¿cómo podrá satisfacer a su esposa?

    Este problema de eyaculación precoz es la primera causa de consulta actual de los matrimonios en la especialidad de sexología, y para manejarla se enseñan al esposo técnicas para diferir el acto sexual. ¿No habría sido más fácil que lo aprendiera durante la juventud mediante el control de sus impulsos?

    No debería ser por miedo a las enfermedades o a la falta de los anticonceptivos que un joven desee la abstinencia sexual. Ésta debería elegirse por una convicción de que el sexo no es necesario para el desarrollo humano; por el aprecio del dominio de sí mismo, y por el respeto que toda mujer merece como madre potencial de sus hijos y por el amor a ellos, que podrían llegar en un momento inoportuno por su falta de voluntad. Esto es lo que debe motivar a una persona a vivir la abstinencia cuando todavía no ha contraído matrimonio.

    Para quienes por desconocimiento de estas razones o por inducción de sus "amigos", o por lo que han aprendido en informaciones parciales sobre la abstinencia sexual, han tenido relaciones sexuales, existe la experiencia de algunos grupos de jóvenes que se integran porque después de haber tenido una vida sexual temprana, con demasiadas experiencias negativas, y desilusionados de no haber encontrado amor mediante sexo, quieren realizar lo que se llama "virginidad renovada", que consiste en, a partir de esta decisión, saber esperar. . . hasta el momento de comprometerse para formar una familia.

    La abstinencia sexual es igual para el hombre que para la mujer, porque ambos somos seres de razón. Es un mito social pensar que la abstinencia es para las mujeres y no para los hombres (entonces, ¿con quiénes tienen relaciones los hombres?).

    Se ha comentado la necesidad de dar una educación sexual sin dobles mensajes, porque si los padres son los primeros en no considerar la abstinencia como un valor en sus hijos varones, ¿cómo podrán pedirla?, y si no dan ejemplo de abstinencia de relaciones sexuales fuera del matrimonio, practicando la fidelidad conyugal como un valor, ¿cómo podrán pedir a sus hijos la abstinencia sexual en la adolescencia y juventud?

     

     

     

     

    MANIFESTACIONES DEL AFECTO EN EL NOVIAZGO

    "¿Hasta dónde puedo llegar en un noviazgo?", es una pregunta que los jóvenes se hacen con frecuencia. Los educadores podemos decirles que hay de besos a besos; hay besos de cariño y besos apasionados; éstos son preparatorios del acto sexual, por tanto, propios de esposos. Al tener besos apasionados, se pasa a la siguiente fase sexual, como el llamado petting o, en español, acariciarse íntimamente el pecho o los genitales. De ahí al acto sexual, sólo hay un estrecho paso, que no todos los jóvenes (y aún los adultos) pueden dejar de dar. La prudencia obliga a evitar llegar a estos extremos.

    En la práctica, uno de los problemas a los que se enfrentan los novios, y mientras más jóvenes, más dificultad encuentran, es poner un límite a las caricias físicas y los besos apasionados. Como ya señalamos, gracias a la influencia de los medios de comunicación masiva y de determinados programas de "educación sexual", estos jóvenes consideran positivas ciertas situaciones de irresponsabilidad.

    Al respecto, un cambio nocivo en los valores sociales consiste en pensar en la persona como un objeto que puede proporcionar placer y olvidar su aspecto espiritual y emocional, lo cual con frecuencia propicia que los jóvenes tengan una intimidad sexual que puede producir daño a ambos miembros de la pareja, pero en especial a la mujer por tener un espíritu más susceptible. Aunado a ello, la facilidad con que los novios pasan largo tiempo juntos, la costumbre tan arraigada actualmente de asistir a discotecas y bares hasta altas horas de la noche, el consumo de alcohol y el relajamiento de las costumbres, favorecen la multiplicación de las ocasiones en las que se avanza en el terreno de las caricias y expresiones amorosas que exceden lo conveniente y a muchas parejas las conducen a la relación sexual, propiamente dicha, o a un proceso de contención forzada en las últimas fases que es frustrante y negativo para ambos.

    Los padres debemos hablar con los jóvenes al respecto y decirles qué esperamos de ellos y cuáles son las razones por las que deseamos se comporten adecuadamente en esta etapa. Las convicciones firmes en los valores en los padres son imprescindibles para poder orientar de manera segura a los hijos con el fin de que éstos pongan por sí mismos límites a su conducta sexual.

    El límite de las caricias en el noviazgo está fundamentado en la propia finalidad del noviazgo, en su temporalidad como etapa preparatoria del matrimonio, en donde la unión de cuerpos y espíritu es permanente y abierta a la posibilidad de engendrar la vida. También corresponde a la previsión de los propios fines de la excitación física, que son la unión sexual y la necesaria complementariedad de los esposos. Debido a que la genitalidad no es algo fisiológicamente necesario, lo que sí es necesario es el amor y la búsqueda de una complementariedad no física, sino espiritual, que busque un mejor conocimiento de las personas y compartir intereses, en previsión del futuro matrimonio. Por ello las caricias no deben perseguir la excitación sexual, pues no será posible completar la respuesta sexual y continuar hacia sus últimas consecuencias, fines propios de la misma.

    Es por ello importante que los jóvenes conozcan las reacciones corporales a la excitación sexual, para que puedan afrontarlas sin angustia y dominarlas con más facilidad. El desconocimiento de las sensaciones físicas que la excitación sexual provoca, desde un punto de vista conceptual, provoca en los jóvenes un sentimiento de falta de dominio de la situación. Es mejor que conozcan el funcionamiento del cuerpo para que puedan tomar el mando racional en las circunstancias en que se vean expuestos a la tentación de excederse en caricias y besos apasionados con el novio(a).

    PENSANDO EN EL MATRIMONIO

    Cuando las personas tienen tiempo para conocerse en las fases del noviazgo y aprender a no satisfacer su impulso sexual (aunque sin negarlo) para buscar una vida futura libre de las presiones que las relaciones sexuales conllevan, realizan un pacto de mutuo respeto ya sea expreso o tácito. La siguiente anécdota ayudará a conversar sobre este tema:

    Recuerdo una pareja de novios (de 24 y 27 años) que deseaban realizar su matrimonio en breve tiempo; en función de su edad y experiencia, podrían haber tenido vida sexual prematrimonial, pero ellos deseaban la opción de la abstinencia. Una noche, después de una fiesta se encontraron en una situación de avance sexual (el deseo está presente en estos casos y el enamoramiento aumenta la pasión y la necesidad genital). Dándose cuenta del peligro, la novia le dijo a su compañero:

    "Te deseo igual que tú a mí, y me cuesta mucho trabajo mantenerme en la decisión que tomamos. . . pero te pido que me ayudes a que conservemos nuestra palabra . . ."

    El joven, lejos de desilusionarse de su novia (cosa frecuente cuando se quiere el propio bien, sobre el de quien decimos amar), reconoció en ella a la mujer que quería para siempre, una mujer fuerte, con convicciones, con la que pudiera realizar una promesa para toda la vida, y que estaría dispuesta a cumplirla. Ahora están casados y son muy felices. . .

    Algunas personas creen que no hay nada de malo cuando los jóvenes mayores de edad están de acuerdo en tener relaciones sexuales (sin estar presionados), siempre y cuando estén enamorados y usen un método anticonceptivo. Estas personas no valoran suficientemente el fin humano del acto sexual. El acto sexual no es sólo la unión de unos órganos sexuales, ni la unión de dos deseos hormonales, entre el hombre y la mujer. La persona (cuerpo, mente, espíritu) en la relación sexual comparte no sólo su cuerpo, sino también su espíritu. Cuando la relación sexual se realiza verdaderamente por amor, en el contexto de un compromiso estable, el matrimonio, cumple los requisitos de la madurez amorosa:

    Unión.
    Permanencia.
    Exclusividad.
    Apertura a la vida.

    El deseo de los novios de estar unidos se vuelve una necesidad no únicamente física, sino también de cercanía espiritual; es un deseo de que la unión sea para siempre y sólo con la persona a la que se ama; en conclusión, es una unión permanente, fiel y exclusiva. Se desea realizar la vida en común, trascender, dejar constancia de la fecundidad de su amor en el hijo.


    En el enamoramiento inicial priva un principio egoísta: "Te necesito." Cuando la relación va madurando se hace compartida: "Nos necesitamos." En el amor propiamente dicho ya no se ve lo que cada uno necesita en forma independiente, sino que preocupa lo que el otro necesita: "Deseo tu bien." Llega un momento en que el amor es tan grande que ya no basta con amar al otro, sino que se necesita amar a más como él o ella: los hijos, que son la prolongación del ser amado. Por eso la esposa quiere tener un hijo que se llame como su esposo y se parezca a él; y lo mismo quiere el esposo en referencia a la esposa.

    DURACIÓN DEL NOVIAZGO

    ¿Cuánto debe durar un noviazgo?

    La relación del noviazgo puede terminar o continuarse a través del matrimonio. Una buena medida para la respuesta a esta pregunta es: cuando aparezca el deseo de tener hijos, no sólo de estar juntos, sino también trascender, entonces es probable que la pareja, contando con los otros elementos que son indispensables para la formación de una familia, esté en circunstancias óptimas para realizar su unión formal en el matrimonio, para lo cual es conveniente contar con una preparación próxima que les oriente con la finalidad de desarrollar su papel de esposos y padres.

    ¿Cuándo debe darse por concluido un noviazgo?

    Cuando éste ya no contribuye a acrecentar el amor, ya sea porque al conocerse los novios no se identifican en metas e ideales, no comparten los mismos valores, tienen proyectos de vida diferentes o no están dispuestos a compartir y aceptar las responsabilidades que implica el matrimonio.

    Cuando el noviazgo se ha tomado como un pasatiempo, como una costumbre o como un medio para reforzar la autoestima de alguno de los dos o de ambos, o cuando las muestras de cariño exigen ir más allá de lo razonable para mantener la relación de noviazgo y todavía la pareja no puede por diversos motivos casarse, lo más conveniente para ambos es terminar con un compromiso que no puede llevar a la pareja sino al hastío o la frustración. Alargar situaciones de este tipo produce en los jóvenes involucrados, especialmente a la mujer en sociedades como la nuestra, una pérdida de tiempo y de oportunidades para encontrar a la persona que pueda ofrecerle circunstancias diferentes, si realmente desea casarse. También se corre el riesgo de que la costumbre y el tiempo lleven a la pareja a decidirse por un matrimonio que muy probablemente fracasará.

     

     

     

    LOS PADRES Y LA ELECCIÓN DE NOVIAZGO DE NUESTROS HIJOS

    Hasta cierto punto es natural que ante el primer noviazgo de nuestros hijos, los padres nos sintamos desconcertados, quizá celosos, pues en ese momento comprendemos que ya no nos pertenecen totalmente y que esa nueva relación puede no sólo significar compartir el afecto, sino quizá en alguna de sus etapas volverse más importante que el nuestro.

    Aunque racionalmente sabemos que el amor de padres, de amigos y de novios, son diferentes y que no son opuestos, no podemos evitar sentimientos muchas veces surgidos del subconsciente que denotan inseguridad de perder al hijo(a), miedo a su seguridad o a que no realice una elección correcta y que por ello su vida se vea frustrada.

    Esto último no es un pensamiento irracional, porque al consultar las estadísticas mundiales sobre divorcio y matrimonios disfuncionales, de personas que en una primera instancia deseaban formar un matrimonio estable y no lo lograron, o simplemente al ver estos casos en la propia familia, tememos, y con razón, por la estabilidad matrimonial de nuestros hijos.


    Como padres, siempre deseamos lo mejor para nuestros hijos, quisiéramos evitarles todo sufrimiento, sin reconocer que éste es necesario para desarrollar la madurez y responsabilidad y, por otro lado, es parte de la vida. Algunos padres siguen considerando a sus hijos siempre sus "bebés", temen no ser necesitados por ellos. Hay que recordar que cada etapa de la vida del hijo tiene su término y que en la adolescencia media y adultez, no debemos esperar que nuestros hijos "nos necesiten", sino que estén con nosotros porque nos aman y se nos acerquen para pedir nuestra orientación porque confían en nosotros.

    Es común que los padres fomentemos en los hijos el sentimiento de que somos indispensables de muy diversas formas, que pueden oscilar desde la sobreprotección hasta la manipulación. Establecer una lucha de independencia / dependencia resulta muy perjudicial para ambos, pues crea conflictos y heridas espirituales; por ello es mejor que los padres nos preparemos mentalmente para la separación inevitable de los hijos, consecuencia de la ley de la vida. Después de todo, ésta fue la finalidad con la que se trató de educarlos en la responsabilidad y autoestima.


    Con variaciones, según el caso, los padres experimentamos un sentimiento de tristeza, "duelo" o pérdida sentimental ante los noviazgos de nuestros hijos. Este sentimiento se realiza en las fases siguientes:

    a)Asombro o estrés.
    b)Negación.
    c)Enojo.
    d)Regateo.
    e)Depresión
    f) Aceptación.

    Descritas originalmente por la Dra. Küber Ross, estas fases de duelo varían en duración según cada caso.

    Por ejemplo, recordemos la reacción de gran número de padres ante la noticia de que su bebé de 15 años tiene su primer novio(a):

    "Qué tienes qué?. . .": fase de asombro o estrés.
    "No lo creo, tú estás muy chico(a) para eso", o si se enteró por terceros: "No creo que tenga novio(a). . .": fase de negación.
    "¡De ninguna manera!", "¿quién es ese . . .?": fase de enojo.
    "Te pago un viaje para ver si se te pasa. . .: fase de regateo.
    "¿Qué será de ellos, tan jóvenes?. . ." "¿Quién me acompañará ahora?": fase de depresión.
    "Ni modo. . .": fase de aceptación negativa.
    "Deseo conocerlo(a) y ayudarte. . .": fase de aceptación positiva.

    Otros padres aceptan los noviazgos como una etapa natural en la madurez psicosexual de sus hijos, generalmente son los que ya previeron esta circunstancia y habían pensado en opciones de actuación ante la misma.

    Además, en estas circunstancias puede suceder que no solamente como padres nos angustiamos por compartir el afecto, sino que tenemos fundadas razones para sospechar que esa elección fue mal realizada. A continuación analizaremos este caso.

    ¿Qué podemos hacer ante la sospecha de una elección equivocada?
    En una reunión una amiga preguntó a otra, al saber que la hija dela segunda había terminado con su novio después de tres años de relación: "Y, ¿cómo le hiciste para que terminaran?. . ." Este comentario nos ilustra sobre actitudes frecuentes en los padres, que denotan un criterio manipulador y falto de respeto, las cuales habría que evitar. Ante el peligro real de una mala elección debemos analizar qué podemos hacer por los jóvenes, para ayudarlos a recapacitar en su elección. Lo primero es tratar de razonar fríamente la situación.

    ¿Tenemos pruebas reales de la inconveniencia de ese noviazgo? Muchas veces se actúa solamente en forma emotiva, sin conocer la realidad, lo que conduce a planteamientos subjetivos y en ocasiones equivocados. Otras, existen elementos fundados para pensar que un noviazgo es inconveniente, sobre todo cuando se consideran muy lejanas las posibilidades de matrimonio y los criterios de conducta adecuada en el novio(a) (algo que es difícil averiguar, pues no los externan fácilmente) no coinciden con los principios morales que se han inculcado a los hijos(as).

    ¿Qué actitudes hemos observado en el novio(a) que nos hacen pensar que esa relación será negativa? Cuando éste(a) tiene vicios o defectos graves, es demasiado diferente en educación, nivel socioeconómico, sistema de valores al de nuestro(a) hijo(a) o es casado(a), no cabe duda de que nos encontramos ante problemas reales para establecer una relación de noviazgo que pueda conducir a un buen matrimonio.

    Los aspectos relacionados con los valores y el respeto son esenciales para prever el tipo de relación que se tendrá a futuro.

    Si encontramos motivos para estar en desacuerdo, es importante entablar un diálogo con nuestros hijos en el cual expongamos las razones y las pruebas que tenemos para fundamentar nuestra opinión. Si ello no da resultado, la estrategia podría depender de un primer análisis de la situación: ¿Son menores de edad los novios?, ¿son mayores de edad, pero viven con sus padres?, o ¿son mayores de edad y viven independientemente de los padres?

    Estas tres situaciones son diferentes, porque el grado de dependencia de los hijos respecto a los padres está en relación directa con el grado de derecho de los padres para con los hijos.

    En los años 60 y 70 se desató una corriente pedagógica mundial que propició en casos extremos la pérdida de autoridad de los padres para con los hijos. Como resultado de ello, las generaciones siguientes desconocieron esta jerarquía natural y en consecuencia se produjo una gran frustración social por un conflicto de generaciones artificialmente exacerbado.

    Los padres tienen derecho sobre los hijos en forma legal y moral. Existe el derecho inalienable de la "Patria potestad"; por tanto, el derecho de autoridad de padres a hijos no es una invención, sino una realidad sostenida por el Estado y por el sentido común, cuando éstos son menores de edad y requieren de tutela. Este derecho y obligación no se pierde, más bien se modifica con la mayoría de edad de los hijos, quienes adquieren obligaciones respecto a sus padres, especialmente si viven con ellos; en todo caso, siempre podrán pedir su consejo y ayuda.

    Si los novios son menores de edad, los padres deben intervenir más directamente. No se trata de prohibir, sino de idear estrategias para proteger a estos menores, expuestos a no poder resistir las presiones del ambiente, que los invita por todos los medios a romper las barreras naturales de una adecuada conducta sexual.


    En estos casos lo más recomendable es poner reglas y exigir su cumplimiento, como:

    • No dar permiso para salir solos, sino en grupos.

    • No autorizar visitas en las casas si no se encuentran familiares.

    • No permitir bebidas alcohólicas en las reuniones a las que asisten sólo menores.

    • Conocer a los padres del novio(a).

    • Que los padres lleven y recojan a sus hijos en las fiestas.

    • Que las fiestas sean en casas particulares con supervisión de adultos y no en bares o "antros", como ahora se acostumbra llamar a los lugares de reunión nocturna de los jóvenes.

    Todo ello debería ponerse en práctica especialmente en relación con noviazgos que puedan implicar un riesgo evidente. Ya sabemos que no todos los peligros se evitan, pero sí la mayoría de ellos.

    A continuación sugerimos varias acciones que implican inversión de tiempo y esfuerzo por parte de los adultos, una exigencia que en numerosas ocasiones es rechazada por los adolescentes, pero creemos que por el bien de nuestros hijos, valen la pena.

    · Dar opciones para que los hijos ocupen el tiempo. Ocupaciones como clases extra, deportes, arte, actividades de realización personal, son métodos que además de ser excelentes para el desarrollo integral, acrecientan la autoestima y al requerir inversión de tiempo por parte del joven, le restan posibilidades de dedicarlo a una relación peligrosa, sobre todo si estas actividades son familiares.

    · Hablar con los padres del novio(a). En caso de menores de edad, esta actitud está justificada, pues quizá los padres de la pareja no saben de la relación o de la actitud irresponsable del(la) joven ante la misma. Ya que los padres serán en primera instancia quienes afronten las consecuencias irresponsables de sus hijos menores de edad, tienen derecho a saberlo y a tratar de prevenir el daño.

    · Solicitar ayuda a un psicólogo u orientador familiar. En caso de conductas graves, actitud agresiva o de franco reto de los jóvenes, puede ser valiosa la ayuda de un orientador familiar o psicológico experimentado y con sentido moral, sobre todo porque durante la adolescencia las apreciaciones de terceras personas son mejor recibidas que la de los miembros del núcleo familiar directo con el que se está en conflicto.

    · Recomendar a los hijos lecturas, películas, conferencias o cursos formadores en valores de la sexualidad humana. Este material es importante porque a esa edad es posible que los jóvenes se encuentren ante la dificultad de analizar principios ambivalentes y requieran aclarar sus conceptos en forma adecuada.


    Para solucionar este caso no debe recurrirse a la imposición ni a la agresión, pues con frecuencia este tipo de relaciones son fruto de inseguridad o de un desarrollo exagerado de la imaginación (idealización) de los adolescentes. Al lograr éstos madurez, ese "enamoramiento" desaparece por sí solo. Hay que esperar, dialogar, comunicar, compartir y departir con ellos, permitiéndoles realizar juntos algunas actividades, pero con vigilancia.

    Si los hijos ya son adolescentes medios (18 años o más) y viven en casa de los padres, pueden plantearse diferentes opciones. Muchos jóvenes creen que el papel de los padres se debería limitar a hablar con el novio(a) del clima o de los deportes, sin dialogar nunca sobre sus vidas, ya que eso sería una intromisión a su intimidad. Eso es falso, porque una cosa es la intimidad y otra la necesidad de aclarar lo que consideramos crucial para nuestros hijos, por ello está justificado hablar de sus principios, valores e intenciones respetuosamente.

    De nuevo se recomienda poner reglas, aunque los hijos sean mayores de edad; sobre todo si viven en casa de los padres, pues éstos son en gran parte responsables de ellos.

    En ocasiones de muy buen resultado una pequeña charla familiar cuando se anuncia o se da por hecho un compromiso de este tipo en los hijos, para aclarar el comportamiento que se espera de ellos.

    Con demasiada frecuencia se observa a padres contrariados por el comportamiento de sus hijos, pero que no se atreven a hablar con ellos al respecto, porque se sienten sin autoridad para hacerlo, y menos con el novio(a), lo cual podría ser considerado como falta de tacto y recriminado posteriormente por el hijo(a).

    Cuando un hijo corre peligro en otra circunstancia, ¿no saldríamos en su ayuda? Entonces, ¿por qué en ésta no hacerlo?

    Se recomienda prudencia; pero prudencia no es omisión. En la actualidad debe hablarse con los hijos sobre su relación de noviazgo. El diálogo debe ser tranquilo, pero breve y firme, y es preferible que en él participen los dos novios para exponerles claramente lo que se desea de su relación. Como ejemplo, algunas frases:

    · "En nuestra familia, el noviazgo se toma en serio, es un período para ver si pueden casarse. . ."

    · "En mi familia, consideramos que las relaciones sexuales son para el matrimonio y para nosotros ello representa un gran valor; no estamos de acuerdo con las relaciones prematrimoniales. . ."

    · "En nuestra familia no aceptamos el aborto en ningún caso. Todo hijo tiene derecho a nacer, ser amado y tener una familia. . ."

    · "Creemos que la responsabilidad en el comportamiento sexual en el noviazgo, es de ambos y no es sólo un juego para ver quién cede más. . ."

    Los padres debemos defender nuestros valores familiares con claridad y no vivir disculpándonos por tenerlos. Aclarar las cosas no es falta de respeto a la intimidad, al contrario, la mala comunicación es causa de malos entendidos entre la familia y los novios. Esta actitud puede prevenir muchos conflictos, pero debe aplicarse en forma inteligente.

    Si los hijos no viven con sus padres y son mayores de edad, se impone de nuevo el diálogo y ello implica asentar nuestros valores aunque no necesariamente sean los de ello; aclararles lo que para nuestra familia consideramos importante. Por supuesto, pueden respetarse las decisiones contrarias a las nuestras, pero no por ello tenemos la obligación de estar de acuerdo, ni apoyarlas y fomentarlas. Esto puede ejemplificarse con el siguiente argumento:

    · "No tenemos nada contra ese joven como persona, pero ya que no es casado, no estamos de acuerdo en que lo lleves a casa."

    · "Creemos que tu decisión de planear tener un hijo sin casarse, es una equivocación porque cometes una injusticia contigo misma, con tu pareja y sobre todo, para con tu hijo; siempre serás nuestra hija y tus hijos nuestros nietos, pero no estamos de acuerdo en ello."


    Quisiéramos que nuestros hijos nunca fallaran, sobre todo, porque sabemos lo que cuesta un fracaso y lo que representa un logro; pero la vida continúa y no se detiene, cada problema tiene su propia solución, aunque quizá la que nuestros hijos escojan no sea la que deseábamos. Debemos tomar las experiencias como aprendizaje, ya que siempre seremos padres de nuestros hijos. Siempre existe la posibilidad de una revisión y de un análisis, de una valoración de las circunstancias y aún de un cambio cuando alguien se ha equivocado.

    LOS NOVIAZGOS PREMATUROS Y LAS "RELACIONES PREMATRIMONIALES"

    El hecho frecuente de que la amistad íntima entre dos jóvenes de distinto sexo acabe a muy corto plazo en "otra cosa", no constituye un problema serio en ciertos casos pero sí en otros. No es preocupante (al menos en principio) que a partir de cierta edad y de cierto nivel de madurez personal, la amistad se convierta de forma inesperada en noviazgo. Hay problemas importantes, en cambio, cuando no se dan esas dos condiciones. En ésta última situación estamos ante un noviazgo prematuro.


    Es prematuro un noviazgo cuando los jóvenes no saben situar la atracción física dentro de la dimensión total de la persona; cuando no son capaces de supeditar el instinto a las exigencias de un amor que compromete todo el ser: el cuerpo y el alma. En esta situación de inmadurez existe el riesgo de llegar a las mal llamadas "relaciones prematrimoniales", es decir, a la relación carnal entre los novios. Ello no significa que el noviazgo prematuro sea la única ni la principal causa de dicha anomalía.

    Es difícil establecer una edad a partir de la cual el noviazgo ya no es prematuro. Dos jóvenes con una misma edad pueden tener diferente grado de madurez en el tema de la amistad y el amor. De todos modos y a título de orientación general, puede decirse que son prematuros los noviazgos antes de la edad juvenil, es decir, durante la fase adolescente. Concretado un poco más, opino que el noviazgo no debiera establecerse antes de los 18 años en las chicas y de los 19 en los chicos.

    A un noviazgo prematuro no se llega solamente por la vía inesperada de una amistad íntima que desemboca en el amor. Puede ser también consecuencia de uno de los "flirts" tan frecuentes en la adolescencia media y a los que ya he aludido en otro lugar.

    El noviazgo prematuro es la pretensión de amar antes de tiempo, con un amor que responde sólo a actitudes interesadas. Es simple amor de posesión. Aún no se ha desarrollado el amor de entrega, el querer comprometido.

    Las experiencias precipitadas de amor no desarrollan la capacidad de amar; no son preparación para el verdadero amor, sino que, por el contrario, lo retrasan más.

    Estos acercamientos prematuros entre adolescentes de distinto sexo son "jugar al amor" unas veces y "jugar con el amor" en otros casos. En estas edades sobra instintividad y falta de voluntad para gobernar los propios impulsos. El "primer amor" por ello no suele ser auténtico o verdadero; expresa, frecuentemente, un egoísmo disimulado, en cuanto que se quiere al otro sólo por las satisfacciones que proporciona.

    Dado que en la época actual un hombre no tiene, corrientemente, resuelto su porvenir antes de los 25 años (a veces no lo ha conseguido a los 30) un noviazgo que comienza en la adolescencia, está "condenado", en principio, a ser excesivamente largo. En estas condiciones suele perderse poco a poco la ilusión y el entusiasmo inicial. Además se presentan situaciones muy peligrosas -desde el punto de vista moral- por la acumulación de experiencias amorosas.

    Si no hay posibilidad de contraer matrimonio en un plazo corto o, al menos, razonable, el noviazgo tiende a convertirse en una situación sin salida que perjudica el equilibrio de los dos jóvenes.

    La pérdida creciente de la ilusión explica por qué estos amores tempranos acaban tan pocas veces en el matrimonio. Otro hecho muy significativo es el de que el mayor porcentaje de divorcios se está dando hoy entre matrimonios muy jóvenes fruto de noviazgos prematuros. Ello prueba que muchos problemas conyugales estaban ya en germen en el amor inmaduro de la etapa adolescente o juvenil.

    Pero estos riesgos no suelen ser menores cuando ese noviazgo prematuro desemboca pronto en el matrimonio. A la inmadurez inicial hay que añadir entonces la falta de conocimiento mutuo entre los jóvenes y la insuficiente reflexión acerca de su futuro estado de vida.

    Adolescentes y jóvenes deben saber a tiempo que "el noviazgo -entendido como cambio hacia el matrimonio y no como un simple pasarlo bien- es algo muy bello, pero también muy serio (...). Exige realismo y descubrir la verdad tras las apariencias, y adivinar lo que supondrá vivir después junto a esa persona.

    En muchos de estos noviazgos prematuros existen "relaciones prematrimoniales", como consecuencia de la ya citada inmadurez de los adolescentes para afrontar la realidad del amor. Pero ésta no es la única causa de un fenómeno que se extiende hoy de modo progresivo entre jóvenes de todos los medios sociales. Son muy numerosas, por ejemplo, las parejas de novios que acuden a la consulta médica solicitando medios para evitar la natalidad.

    Entre las diversas causas de este grave problema hay que citar, en primer lugar, la permisividad de ciertos padres (muchas veces ingenua, pero no por ello menos culpable) en las costumbres de sus hijos. Un ejemplo: los campamentos de verano mixtos, en los que los adolescentes de ambos sexos se encuentran, frecuentemente, en situaciones que predisponen al amorío o aventura sexual. Otro ejemplo: los fines de semana fuera de casa pasados por jóvenes de diferente sexo.

    En segundo lugar, debe destacarse la invasión de los medios de comunicación por parte de la pornografía. Imágenes eróticas de todo tipo son difundidas diariamente en una sociedad que aparece obsesionada por lo sexual. A través de la literatura, el cine, la televisión, las revistas, el teatro, la música, las canciones, etc., llegan a los adolescentes y jóvenes estímulos para unas tendencias que ya de por sí no eran fáciles de gobernar a su edad.

    La sociedad está convirtiendo a muchos adolescentes y jóvenes en adultos prematuros en el aspecto sexual, sin ayudarles, en cambio, a descubrir el aspecto afectivo y espiritual del amor humano: "En el lugar de los ritos tradicionales del encuentro entre chicos y chicas, en los que surgía toda una delicada sensibilidad para con el otro (...) encontramos en los adolescentes de hoy impaciencia por imitar a los adultos, por amar como ellos, por ir más lejos arrastrados por una curiosidad nunca satisfecha, por ir más rápido, por quemar etapas".

    Una tercera causa del problema de las "relaciones prematrimoniales" es la difusión de los procedimientos anticonceptivos. Para los jóvenes que carecen de convicciones morales y religiosas el miedo al embarazo era antes el único freno. Pero el descubrimiento de la "píldora" les ha "liberado" de ese obstáculo.

    La impunidad que ofrece la "píldora" está incidiendo seriamente tanto en los chicos como en las chicas, alterando así la menor inclinación de la psicología femenina hacia la dimensión sexual del amor. En nuestra época toma la píldora "la joven que desea vivir el éxtasis de la experiencia sexual, y la que ve en la entrega de su cuerpo el medio de conquistar a aquel muchacho, y la que busca la seguridad de sentirse deseada, y la que cree en la "prueba del amor" que le pide el joven con quien piensa casarse, y la que quiere evadirse de una realidad que le hastía".

    Pero detrás de la permisividad del ambiente actual se encuentra la causa más importante del problema que estoy analizando. Me refiero a corrientes ideológicas que han exagerado el papel de los instintos en la vida humana, con olvido de la condición racional del hombre y de la dimensión espiritual de la persona. Desde esa perspectiva errónea e interesada "se ha llegado a concluir, con demasiada rapidez, que el instinto debe ser liberado y que solamente su satisfacción es capaz de aportar el equilibrio y la felicidad. La sexualidad se ha convertido en un juego y el amor en una pasión".

    Con base en esta "filosofía barata" se está manipulando a los adolescentes y a los jóvenes en el tema de las "relaciones prematrimoniales" con dos "argumentos" principales:

    1) ¿Conviene conocerse mejor antes de casarse?
    2) ¿Por qué esperar cuando hay verdadero amor?

    Es preciso aclarar a los adolescentes, a los jóvenes y a sus padres, que las relaciones sexuales no pueden ser nunca una "experiencia prematrimonial". Ese "experimento" no tiene prácticamente nada en común con lo que será la posterior vida de casados. Esta futura vida no se reduce a "hacer el amor". Además, el amor físico dentro del matrimonio es una expresión del amor generoso y sacrificado y no una mera satisfacción del instinto.

    Siendo muy diferentes las circunstancias y la finalidad de una y otra situación, las experiencias sexuales antes del matrimonio tienen, entre otros muchos peligros, el de llevar a los novios a conclusiones falsas. Este tipo de "experiencias" no ayudan en el conocimiento mutuo. Sucede más bien al contrario, ya que la obsesión por las relaciones sexuales es un serio obstáculo para descubrir al otro como persona.

    Cuando hay verdadero amor (y no simple deseo egoísta del placer) se sabe esperar el momento adecuado para expresarlo a través de la relación sexual. El respeto mutuo durante el noviazgo prepara para la posterior vida de casados, ya que los esposos son mucho más que el varón y la hembra que se entregan físicamente.

    El respeto entre los novios predispone positivamente para el conocimiento completo y la mutua entrega que vendrá después. Quienes, por el contrario, consiguen antes del matrimonio lo que sólo en éste se debe encontrar, perderán la ilusión de llegar a una boda que (ante sus ojos) nada nuevo les puede ofrecer.

    El noviazgo pierde todo su sentido cuando se le convierte en un burdo ensayo de la vida conyugal. Hay que aclarar a los jóvenes que "el noviazgo es un período en que se promete todo, pero no se da todo. Es un período en que la promesa de amor madura gradualmente. Si uno da todo o toma todo en un contexto que no es definitivo, ha querido algo que superaba la condición presente, que era la de conocerse y saberse respetar. Y más pronto o más tarde sufrirá las consecuencias de haber dañado al amor".

    Llamar "relaciones prematrimoniales" o "experiencia prematrimonial" a las relaciones sexuales que desfiguran la idea correcta del amor y de matrimonio es un sarcasmo. Es también un ejemplo de la manipulación del lenguaje que se está haciendo actualmente desde ideologías totalitarias.

    El problema que acabamos de analizar requiere educación preventiva.

    La tarea preventiva debe comenzar muchos años antes de la adolescencia, por medio de una progresiva y correcta educación sexual en el ámbito familiar. Esta función corresponde a los padres, por ser colaboradores directos de Dios en el origen de la vida y por ser los primeros y principales educadores. Los hijos esperan que sean sus padres quienes les expliquen el misterio de la vida.

    Conviene no ceder ante la moda actual de sustituir a los padres con el pretexto de que no están preparados. En el caso de que les falte esa preparación, es más sensato y útil que sus colaboradores (profesores y tutores) les ayuden a adquirirla que sustituirles.

    La correcta educación sexual requiere no limitarla a informar. No es infrecuente que se dé una excesiva información para la capacidad de comprensión de cada edad y, falte, en cambio, el planteamiento educativo. Es preciso situar lo biológico en el contexto del amor espiritual, como algo que entra en los planes de Dios. También es necesario fomentar el autodominio, el respeto a las personas del otro sexo y las virtudes del pudor y la castidad.

    La educación sexual es uno de los aspectos de la educación para el amor. Los hijos la aceptan y entienden mejor en el clima de amor que se vive en la familia, donde es punto de referencia clave el amor generoso y sacrificado de los esposos. Si a lo largo de la infancia se les ha ayudado a descubrir la función del sexo dentro de la realidad global de la persona, cuando llegue la adolescencia y juventud habrá menos riesgo de curiosidades malsanas y culpabilidades injustificadas.

    La educación progresiva de la voluntad, por medio de la adquisición de los hábitos citados más atrás, será un punto de apoyo muy importante para evitar las manifestaciones prematuras de la sexualidad durante la adolescencia y la edad juvenil.

     

     

    HOJA DE TRABAJO

    Todas las personas estamos formadas por cuerpo, sentimientos y espíritu. Dentro del cuerpo se localiza la sexualidad; los sentimientos se expresan a través de la ternura (las caricias, los mimos, etc.), y la parte espiritual del ser humano se manifiesta mediante el amor, que es lo que nos hace trascender como personas y se expresa por la necesidad de buscar el bien de otros.

    ¿Qué porcentaje le darías a cada uno de estos aspectos del ser humano que intervienen en la relación del noviazgo?

    • Cuerpo

    • Sentimientos

    • Espíritu ____________

    • TOTAL 100%


    CASOS PRÁCTICOS

    A) Admirar a una persona no significa estar enamorado

    Una alumna se enamora de su profesor de derecho porque además de estar cerca de él tres veces a la semana, es, según ella, apuesto, brillante, apto, decidido y proyecta una personalidad sólida, fuerte y segura.

    B) Sentimientos de compasión

    Andrea piensa hacerse novia de Alfredo porque él es un hombre muy solo y nadie le ha hecho caso. Nunca antes había tenido novia, ella será la primera que acepte serlo.

    C) Sentimientos de culpa

    Gabriel lleva cinco años de novio con Rebeca, él ya se dio cuenta que ella no es la mujer que quiere como esposa, pero no se atreve a terminar su relación porque Rebeca ya le entregó un tiempo considerable de su vida; así que ya decidió casarse con ella.

    D) Postura de salvador

    Ivonne se va a casar con Rodolfo aún cuando sabe que éste tiene un carácter muy fuerte y que es incompatible con el suyo. Ella lo quiere y piensa que cuando se casen va a cambiar.

    E) La última oportunidad

    Berenice se va a casar con Gustavo a pesar de que no es la persona que desea para compartir su vida. Lo hace porque cree que él es el único hombre que se va a fijar en ella.