Novela posterior a 1936

Literatura española contemporánea del siglo XX. Novela de posguerra. Exilio. Realismo social. Técnicas, Estilo, Temática. Camilo José Cela

  • Enviado por: Laura
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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NOVELISTAS ESPAÑOLES EN EL EXILIO

La prosa narrativa de estos novelistas adquiere gran importancia. Las obras de estos novelistas no fueron conocidas en España pronto por su exilio:

  • Ramón J. Sender. Parte de su obra está dedicada a la España del primer tercio del siglo XX y a la Guerra Civil. Sobre la España anterior a la guerra escribió Crónica del Alba. En la novela Réquiem por un campesino español, el protagonista es un sacerdote que recuerda el asesinato de un amigo suyo durante la guerra. La aventura equinoccial de Lope Aguirre es una novela histórica que trata sobre el conquistador español de América y su locura.

  • Francisco Ayala. Es conocido por sus cuentos y narraciones cortas. El subgénero de las novelas del dictador constituye una indagación en el régimen dictatorial de una imaginaria república hispanoamericana, con la consiguiente corrupción política y social y la absoluta degradación del ser humano.

  • Max Aub. Escribió un magno ciclo novelesco sobre la Guerra Civil.

  • Rosa Chacel.

LA NOVELA DE POSGUERRA: DIFÍCILES AÑOS 40

La novela se caracteriza por una desorientación cultural. Se prohiben las novelas sociales de preguerra, así como las obras de los exiliados. Por otra parte, la novela deshumanizada no puede servir de ejemplo, ya que no refleja los sentimientos. Solo la obra servirá de ejemplo. Es una época de búsqueda.

Dos fechas son importantes: 1942, con La familia de Pascual Duarte de Cela; y 1945, con Nada de Carmen Laforet.. Carmen recibió el Premio Nadal. La obra se centra en una muchacha que había ido a estudiar a Barcelona, donde vive con unos familiares es un ambiente sórdido, de ilusiones fracasadas, de vacío...

Delibes habla de tristezas y frustraciones en su obra La sombra del ciprés es alargada.

Temas

El tema más frecuente es el reflejo amargo de la vida cotidiana, con un enfoque existencial. Destacan: la soledad, la inadaptación, la frustración, la muerte... Hay abundancia de personajes marginales, desorientados y angustiados. Esto revela el malestar del momento.

Por el contrario, están los autores triunfalistas, conformistas al Régimen; como García Serrano con su obra sobre la guerra La fiel infantería.

Durante esta época destaca la pobreza creadora.

EL REALISMO SOCIAL EN LA NOVELA (1950-1962)

De la angustia existencial se pasa a las inquietudes sociales. La novela social puede ser en varios sentidos: sentido amplio, refleja la sociedad; y sentido estricto, crítica a la sociedad con ánimos de solucionarla.

La colmena es la precursora de la novela social. Otras obras destacan: La noria, de Luis Romero (personaje colectivo en Barcelona); y El camino y Mi idolatrado hijo Sisí de Delibes.

El año inaugural de la novela social fue en 1954. Destacan algunos autores: Aldecoa, Fernández Santos, Sánchez Ferlosio, Ana María Matute y Carmen Martín Gaite.

Entre estos autores hay varios rasgos en común: solidaridad con los humildes y los oprimidos, la disconformidad con la sociedad española y el anhelo de cambios sociales.

Aparecen los ensayos donde se reflejan los sentimientos personales del autor. Se piensa que el autor debe tener la voluntad de transformar la sociedad; por lo que querían reflejar sus opiniones pero no podían hacerlo por medio de la prensa porque estaba censurada.

El realismo se distingue en: objetivismo y realismo crítico:

  • En el objetivismo no hay intervención del autor, se limita a reflejar los datos sin comentarios ni interpretaciones.

  • El realismo critico denuncia las miserias e injusticias

- Realismo lírico, donde destaca Ana María Matute

En la practica es difícil establecer la frontera entre el objetivismo y el realismo critico.

LA SOCIEDAD ESPAÑOLA COMO TEMA NARRATIVO

  • La dura vida del campo. Destaca la obra de Aldecoa El fulgor y la sangre

  • El mundo del trabajo. Destaca la obra de López Pacheco Central eléctrica y de Aldecoa Gran Sol

  • Novelas de tema urbano. Presenta el mundo fronterizo a la ciudad que es el suburbio. Destacan las obras: La colmena, La noria y La resaca (Goytisolo).

  • Novelas de la burguesía. Destaca la juventud desocupada. Destaca Juan Goytisolo con su obra Juegos de manos y Carmen Martín Gaite con su obra Entre visillos, donde critica la condición de la mujer en un ambiente burgués provinciano.

  • Novela sobre la guerra civil. Presentan los lamentables efectos de la guerra sobre niños o adolescentes. Estos autores han vivido la guerra en su niñez, por lo que reflejan las secuelas. Destacan: Goytisolo con su obra Duelo en el Paraíso, y Primera memoria de Ana María Matute.

LAS TÉCNICAS Y EL ESTILO

La novela social ha sido tachada de pobreza técnica. Esto es porque se le da más importancia al contenido que a la belleza para adquirir un mayor número de lectores.

La estructura del relato es sencilla, se prefiere narración lineal. Las descripciones se caracterizan por sencillez y brevedad y cuyo papel es la presentación de los ambientes.

Tras la sencillez se oculta un esfuerzo de construcción. Hay abundantes novelas donde se sucede la acción en un espacio y un tiempo reducido.

Destaca el personaje colectivo. La colmena y La Noria fueron pioneras en esto.

El personaje representativo es la síntesis de una clase o grupo. Esto enlaza con el rechazo de la novela psicológica, que se centra en el análisis detenido del carácter de una persona. Este rechazo nos conduce a las técnicas derivadas del objetivismo. No se interioriza en los personajes y la mirada del novelista se asemeja a una cámara, mientras que los diálogos parecen recogidos por un cassette. El novelista no comenta, esto es lo que se denomina “desaparición del autor”. La documentación es muy exigente.

El dialogo ocupa un lugar importante en las novelas sociales. Destaca el empeño de los autores por recoger el habla viva.

El lenguaje adopta une estilo directo, lo que en muchos casos supondrá un empobrecimiento. Destaca la riqueza estilística en novelistas como Cela, Delibes y Ana María Matute.

OTRAS TENDENCIAS, OTRAS FIGURAS

La novela existencial no se agota, los problemas vitales y religiosos están en las obras de José Luis Castillo Puche.

La independencia creadora es característica de Torrente Ballester, que escribió la novela Los gozos y las sombras.

La imaginación de mundos inexistentes es propio de Alvaro Cunqueiro.

CAMILO JOSÉ CELA

Datos biográficos

Tras una enfermedad estuvo obligado a mantener reposo y tuvo tiempo de profundizar en autores clásicos. Tras el éxito de su primera novela se dedica exclusivamente a la literatura. Ingresó en la Real Academia Española. Recibió el Premio Nobel.

Ideas, arte

En su lectura se percibe una concepción de la vida negativa: ”La vida no es buena; el hombre tampoco lo es”. Este pesimismo recuerda a Baroja. Se dedica a observar la vida y a reflejar lo que ve, disfruta sin pensar en las consecuencias y otras veces destaca su rechazo. En su obra domina el tono cruel y amargo. Hay restos de ternura y compasión por los demás.

Unas veces refleja la realidad directa, como Baroja; y otras, de una forma distorsionada, selecciona lo negativo como Valle-Inclán. Su estilo es el resultado de trabajo sobre nuestra lengua. Realiza muchos tonos: dureza, humor, obscenidad, tono lírico y experimentos.

Variedad de su obra

Su obra poética no tuvo gran éxito, además escribió novelas cortas y cuentos.

Invento el “apunte carpetovetónico”: es como un boceto de vidas peculiares de un determinado mundo, la España interior. A veces los textos tienen cierta lírica, y otras es una simple descripción.

Escribió algunos libros de viajes: Viaje a la Alcarria (fue un viaje que el autor realizó a pie).

También escribió ensayos y artículos. Escribió un libro de memorias.

Trayectoria novelística. Los comienzos

Destaca la diversidad de construcción. Lo que define su trayectoria es la facilidad para no repetir formas narrativas.

Se caracteriza por un carácter abierto del género y sus posibilidades de cambiar la forma. El autor opina que en la novela hay que buscar nuevas estructuras.

La familia de Pascual Duarte (1492), su primera novela, fue el primer gran acontecimiento de la novela de la posguerra. Es un experimento violento y amargo.

La novela ejemplifica una concepción del hombre: criatura arrastrada por la doble presión de la herencia y del medio social. El autor se siente “un hombre maldito”, condenado de antemano, sobre el pesa el destino. Es visible el pesimismo existencial del autor.

Esta primera novela produce un gran entusiasmo y dio origen al tremendismo (búsqueda de la cara más horrible de la realidad.

Otros experimentos narrativos

Pabellón de reposo es un experimento pacífico. En ella se transcriben los monólogos de unos enfermos de un sanatorio antituberculoso. La base es autobiográfica y su sentido se mantiene en una línea existencial.

Su obra más ambiciosa es La colmena (1951).

Mrs. Cadwell habla con su hijo recoge las imaginarias cartas o reflexiones que una mujer loca dirige a su hijo muerto. Son capítulos brevísimos, son poemas en prosa con imaginación del mundo de los sueños.

La catira es un canto a la mujer y a Venezuela. Su capacidad lingüística es que la obra está escrita en español de América.

Las últimas novelas

San Camilo 1936 y Oficio de tinieblas 5 son dos de sus últimas obras. Son muestras de un experimentalismo sumamente audaz. Fue tachado de incorporarse a la línea vanguardista de autores jóvenes.

Vísperas, festividad y octava de San Camilo del año 1936 en Madrid es un largo monólogo interior basado en Madrid a comienzos de la guerra. Del ambiente de aquellas fechas se recoge lo más sórdido: rincones inmundos, tipos monstruosos, violencia y sexo.

Oficio de tinieblas 5 se compone de más de mil párrafos que son fragmentos narrativos, monólogos que fluyen sin puntuación y con un ritmo poético.

Mazurca para dos muertos presenta un mundo rural de Galicia, con vivencias de la guerra.

Cristo versus Arizona es un largo monólogo sin separación de párrafos, sin puntos. El narrados es un personaje de mente deforme que va hilvanando una mezcla de anécdotas, de personajes, de observaciones. Todo enmarcado es el Oeste americano y presidido por una desolada idea del mundo.

Su última obra es Madera de Boj (1999).

LA COLMENA

Introducción

En 1946 presentó una primera versión más corta pero fue censurada. Más tarde, en 1951, consiguió ser publicada en Buenos Aires sin censura.

Los críticos señalaron la importancia de la obra. Hoy es obra clave en la novelística española contemporánea.

Estructura de la Colmena

Cela dijo de la obra que era una “novela reloj”. Se compone de seis capítulos y un final. Los cinco primeros son de dimensiones semejantes. El capítulo VI y el final son más breves.

Cada capítulo está integrado por secuencias separadas por un espacio es blanco y de longitud variable. Cada secuencia se centra en un personaje. A menudo se trata de una composición simultánea: varias secuencias transcurren en un mismo momento. La suma de las secuencias es como el conjunto de las celdillas de la colmena. Cada celdilla es individual, como las secuencias.

El resultado es un ir y venir de personajes, que el autor coge y deja. Son vidas que transcurren paralelas. La vida de cada uno sería como un cuento si se hubiera narrado independientemente.

Las vidas tejen un vivir colectivo que sería el objetivo primordial del novelista: la vida de Madrid en 1943.

La unidad de la novela se apoya en que el autor establece relaciones entre los personajes. La unidad se debe al ambiente social y moral, y a la reducción espacial y temporal. La colmena abarca poco más de dos días de invierno de 1943.

  • Capítulo I: primer día, por la tarde.

  • Capítulo II: primer día. Al anochecer.

  • Capítulo III: segundo día, por la tarde.

  • Capítulo IV: primer día, por la noche; enlaza con el capítulo II

  • Capítulo V: segundo día, tarde y noche; enlaza con el capítulo III.

  • Capítulo VI: segundo día, amanecer; entre los capítulos II y III

  • Final: una mañana, tres o cuatro días después.

Esta estructura está realizada a conciencia: a esta organización del tiempo se debe la impresión del laberinto o caos humano que produce la novela.

La obra responde al modelo de novela abierta. Frente a la novela cerrada, la obra se presenta como una estructura abierta: sin argumento y sin desenlace. NO se sabe el futuro de los personajes, queda inconcluso. La incertidumbre es elemento decisivo tanto de la estructura como de aquellas vidas.

Protagonista colectivo

La novela colectiva no era nueva. En España la había cultivado antes Valle-Inclán, en su obra El ruedo ibérico. Los personajes que alcanzan un cierto relieve son 45, sobretodo Martín Marco. Es un pobre hombre que va dando tumbos por la vida. Asistimos a su desvalimiento, sus miedos, sus preocupaciones y sus mezquindades. Él es el centro del capítulo final, en el que se refuerza la sensación de incertidumbre, propia de la novela abierta.

Se trata de gentes mediocres y de baja talla moral. Abundan los despreciables y los hipócritas. También hay figuras conmovedoras, desvalidas, apaleadas por la vida.

Un aspecto importante son las relaciones que se van estableciendo entre los personajes. La novela está hecha de “múltiples ruedas y piececitas que se precisan las unas a las otras para que aquello marche”. Destaca el esfuerzo y dominio que revela el manejo de este protagonista colectivo.

Fábula narrativa y estructura

En la obra no se cuenta un suceso, no hay una línea vertebradora. Es un conjunto de historias vulgares y cotidianas, fragmentos de la existencia de unos personajes. Todo surge fragmentario y con carácter repetitivo, envuelto en la mediocridad que rige el existir diario.

La forma es caleidoscópica y abierta. La estructura externa se ordena en seis capítulos más un final. Es un conju7nto de micro historias que se agrupan en 213 secuencias.

Marco temporal y espacial

Se basa en los primeros años de posguerra. Son tiempos de problemas económicos y de falta de comida.

El escenario general es un Madrid hambriento, triste, sombrío. Dentro de este marco, los escenarios exteriores son escasos y predominan los interiores.

Los personajes. La temática

La obra carece de protagonistas. La colectividad es el papel protagonista. Solo doña Rosa y Martín Marco están dotados de una cierta entidad, de mayor presencia que el resto. En una escala menor se mueven: la señorita Elvira, doña Visi, Ventura Aguado, don Roberto, don Roque, Julita, Victorita, etc.

Todos se caracterizan por la mediocridad. Se mueven para solucionar sus necesidades más elementales para sobrellevar el día y las miserias.

La temática se centra en tres núcleos: dinero, hambre y sexo. El dinero es instrumento de dominio y de explotación a los demás; en otros, un medio para solventar el hambre y la enfermedad. El sexo es una opresión para los desfavorecidos y una moneda de cambio para comer. En otros casos es una de las pocas diversiones baratas y liberadoras. Por el sexo se llega a la compraventa.

Las relaciones humanas son: hipocresía, crueldad, tiranía, envidia, indiferencia y chismorrería malediciente. Junto a ello la enfermedad, la especulación, la religiosidad milagrera, la amenaza política, la rutina y la inactividad.

Elementos técnicos y formales

El tiempo interno se caracteriza por su apretada condensación. El novelista reduce la obra a poco más de 2 días. Luego hay un espacio temporal de tres o cuatro días, seguidos por algunos momentos de la mañana. El discurrir del tiempo es discontinuo. En esos escasos días hay saltos e interrupciones de la secuencia temporal.

A la limitación del tiempo hay que añadir la estricta delimitación del espacio en un marco único y exclusivo, Madrid.

Las tres formas narrativas fundamentales son: descripción, diálogo y narración. La caracterización descriptiva de los personajes se realiza por el objetivismo narrativo. En la captación de escenarios y ambientes predomina la no descripción detallista. Los personajes aparecen ridiculizados, sometidos a una violenta deformación que los animaliza en culebras, loros, focas, corderos y otras especies de la fauna.

Recursos

Hay una serie de peculiaridades lingüísticas: vulgarismos, terminología insultante, palabras comodines y genéricas, sufijación apreciativa, onomástica ridiculizante, modismos y locuciones, pleonasmos y reiteraciones, excitantes de atención, ordenación psicológica de la frase y elipsis.

También hay recursos expresivos de la retórica literaria: símiles, imágenes y metáforas zoomorfizantes, epítetos, series enumerativas, antítesis, paralelismos y anáforas.