Novela española (1960-1980)

Evolución histórica. Contexto. Narrativa. Literatura hispanoamericana. Faulkner. Proust. Joyce. Kafka. Exiliados. Torrente Ballester. Martín Santos

  • Enviado por: Raul Franco Benavent
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 15 páginas

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LA NOVELA ESPAÑOLA 1960-1980

INDICE:

1.-CIRCUNSTACIAS POLITICAS Y SOCIALES

2.-VINCULACIONES:

2.1.- PROUST, JOYCE, KAFKA y FAULKNER

2.2.- LITERATURA HISPANOAMERICANA

2.3.-RECUPERACION DE LAS OBRAS DE LOS AUTORES EXILIADOS

3.- CARACTERES Y TEMAS

4.- TENDENCIAS

5.- AUTORES Y OBRAS:

5.1.- LUIS MARTIN SANTOS

5.2.-GONZALO TORRENTE BALLESTER

LA NOVELA ESPAÑOLA 1960-1980

1.- CIRCUNSTANCIAS POLITICAS Y SOCIALES:

Los años sesenta fueron años de expansión y desarrollo económico. El franquismo se consolido y se doto de un marco legal con la aprobación de la ley Orgánica del estado. Pero, a la vez, empezó a desarrollarse una posición al régimen cada vez mas sistemática.

En literatura se produjo un agotamiento del realismo social y se despertó el interés por encontrar nuevas formulas de expresión. El experimentalismo vuelve a imponerse en la producción literaria.

En los últimos años del franquismo se confirmo la apertura de España al exterior. El desarrollismo de la década anterior sitúo al país entre los industrializados. Se multiplicaron las inversiones extranjeras y entraron divisas procedentes del turismo.

En lo que afecta a la literatura, la notable regresión de la censura permitió la llegada masiva de materiales literarios extranjeros de todo tipo, empezaron a regresar los exiliados y se difundió la nueva literatura hispanoamericana. El experimentalismo fue cediendo paso a paso a una especie de electicisno literario que se resolvió en una cierta vuelta a lo clásico.

2.- VINCULACIONES:

2.1.- PROUST, JOYCE, KAFKA y FAULKNER:

La novela europea tras el gran desarrollo que había conocido con los escritores realistas y naturalistas sufrió una crisis profunda. Algunos escritores intentaron transformar las estructuras y la forma de la novela por la vía de renovación y de la ruptura. La obra de tres novelistas muy diferentes revolucionó la técnica novelesca en los primeros treinta años del siglo XX; estos escritores fueron Marcel Proust, James Joyce y Franz Kafka.

Marcel Proust (1871-1922) perteneció a una rica familia francesa y frecuentó el ambiente mundano y aristocrático de los años anteriores y posteriores a 1900. Con la observación de ese mundo construyó su obra más importante Á la recherche du temps perdu (En busca del tiempo perdido), una novela en siete tomos, cuyos títulos y fechas de publicación fueron:

-Du Côte de chez Swan (Por el camino de Swan), 1913.

-Á l'ombre des jeunes filles en fleuer (A la sombra de las muchachas en flor), 1918.

-Le côte de Guermantes (El mundo de Guermantes), 1920.

-Sodome et Gomorrhe (Sodoma y Gomorra), 1922.

-La prisonnière (La prisionera), 1923.

-Albertine disparue (La fugitiva), 1925.

-Le temps retrouvé (El tiempo recobrado), 1927.

En este gran ciclo novelesco Proust utilizó un método sistemático de observación para reflejar la realidad pero tal como aparecía en su conciencia individual, no de la forma realista de los novelistas del siglo XIX. La obra parte de la evocación de la infancia del personaje central y a través de su vida va apareciendo el ambiente aristocrático en que se movió el autor. La síntesis de la obra de Proust y de su teoría sobre la novela podría ser ésta: la vida es el tiempo pasado y perdido, y la obra de arte no es más que la forma de recobrar o recuperar ese tiempo.

James Joyce (1882-1941) revolucionó la técnica novelesca por caminos muy diferentes a los de Proust. Nacido en Dublín (Irlanda) fue un escritor de expresión inglesa, culto, conocedor de varios idiomas, que residió muchos años en ciudades del continente. Inició su vida literaria con poemas de signo vanguardista y con algunos relatos más realistas. Cuando publicó su principal obra, el Ulises, ya era conocido en el mundo literario europeo. Sus obras más destacadas fueron:

-Chamber music (Música de cámara), 1912, poemas.

-Dubliners (Dublineses), 1914, relatos.

-A portrait of the artist as a young man (Retrato del artista adolescente), 1914, narración de tipo autobiográfico.

-Exiles (Exiliados), 1918, teatro.

-Ulysses, 1922, novela.

-Finnegan's wake (El despertar de Finnegan), 1939, novela.

En el Ulises, el estilo de Joyce supuso la ruptura absoluta con la narrativa anterior: utilizó el lenguaje de manera muy innovadora, mezclando, inventando o transformando palabras, recurrió sistemáticamente al monólogo interior y a la mezcla de estilos (poético, épico, cotidiano); y todo ello para representar de forma total la vida y los problemas del hombre de su época. La obra transcurre en un solo día, en un largo recorrido por la ciudad de Dublín que realizan los dos personajes principales.

El intento de desintegración lingüística que se produce en el Ulises hace de este libro una obra sumamente difícil; pero tanto esto como la renovación que supuso de la técnica narrativa la convierten en una de las obras más influyentes de este siglo, sobre todo en la etapa del experimentalismo novelesco que se produjo en los años 60.

Franz Kafka (1883-1924) fue un escritor checo de lengua alemana. De familia judía, llevó una vida desgraciada que acabó a consecuencia de una tuberculosis. La mayoría de sus obras importantes se publicaron después de morir su autor, que había ordenado su destrucción. Sin embargo, ésta no se llevó a cabo y así aparecieron Der Prozess (El proceso) en 1925; Das Schloss (El castillo) en 1926, y Amerika en 1927. Una de sus obras más famosas apareció en 1913: Die Verwandlung (La metamorfosis).

Las novelas de Kafka presentan al hombre en un mundo absurdo y opresivo, frente al que nada puede hacer. La interpretación de estas obras se ha hecho desde posiciones muy diferentes (religiosas, sociales, psicológicas); influyeron en la corriente surrealista y en la narrativa posterior a la segunda guerra mundial.

Faulkner Presenta en sus novelas un mundo en crisis, violento y de fuertes pasiones, ubicado en el imaginario condado de Yoknapatawpha, en las tierras sureñas de Estados Unidos. En sus narra­ciones, Faulkner sigue los procedimientos behavioristas: presenta los hechos con frecuencia discontinuos, y el diálogo o el monólo­go interior de unos personajes problemáticos, agresivos e, incluso, anormales, que enfocan la historia desde tan distintos puntos de vista que, a veces, dan una versión de los hechos contradictoria con la de otros personajes.

Las principales obras de Faulkner -además de La paga de los soldados (1926), fuerte alegato antibelicista- son El ruido y la furia (1929), Mientras agonizo (1930), Santuario (1931) y¡Absalón, Absa­lón! (1936), entre otras varias.

2.2.- LITERATURA HISPANOAMERICANA:

En los años 60, los lectores europeos «descubren» con asombro autores como Cortázar, Vargas Llosa, García Márquez... Ellos y otros -sumados a los que acabamos de citar- sitúan a la novela hispanoamericana, a la cabeza de la narrativa mundial del momento.

Estos nuevos novelistas trataban temas urbanos, los problemas humanos, la fantasía y hay mayor preocupación por las estructuras y el estilo. Así, se confirma la ampliación temática, los nuevos tratamientos de lo rural y él «realismo mágico»; se avanza en la renovación de las técnicas narrativas; se enriquece el lenguaje con diversas experiencias... En suma, un derroche de creatividad.

Todo ello no supone necesariamente un alejamiento de la realidad, sino una voluntad de abordarla de forma más válida estéticamente. Y con ello son compatibles los pro­pósitos de testimonio o denuncia.

• Ernesto Sábato (Argentina, 1911) es considerado un «novelista intelectual» por el rigor y la densidad de ideas. Es autor sólo de tres novelas impresionantes: E¿ túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961) y Abaddón el exterminador (1974). Las dos últimas constituyen una estremecedora visión crítica y apocalíptica de nues­tro mundo, con estructuras narrativas muy libres y complejas.

• Julio Cortázar (Argentina, 1914-1984) comenzó cultivando un tipo de cuento fantástico con Bestiario (1951); En este y otros libros, lo fantástico surge dentro de lo cotidiano mostrando la inquietante complejidad de lo «real». Su novela Rayuela (1963) fue una bomba por su complejidad estilística y su estructura (admite varias formas de lectura), compatibles con una gran hondura humana. Otras experiencias del autor: Historias de cro­nopios, La vuelta al día en ochenta mundos, etc.

• Carlos Fuentes (México, 1928) aúna el virtuosis­mo técnico y la carga crítica. La región más transpa­rente (1958) es una novela urbana. La muerte de Arte­mio Cruz (1962) reconstruye la vida de un hombre poderoso que está agonizando, a través de saltos en el tiempo, cambio de las personas narrativas, etc. Otras obras: Cambio de piel, Terra nostra, etc. Premio Cer­vantes en 1987.

Mario Vargas Llosa (Perú, 1936) asombró ya con La ciudad y los perros (1962), que en el ambiente ce­rrado de un colegio parece compendiar toda la composición y violencia del mundo actual. Su obra cumbre es quizás Conversación en la catedral (1969), extensa novela en que dos personas hablan de sus vidas fracasa­das, con lo que se logra evocar todo un mundo. En arri­bas las novedades técnicas no empañan la fuerza de 'a realidad. Otros títulos: Las cachorros, La guerra del fin del mundo, Lituma en los Andes...

Gabriel García Márquez (1928), colombiano. Es uno de los más famosos escritores hispanoamericanos y su obra ha sido traducida a numerosos idiomas. En 1982 recibió el Premio Nóbel de Literatura. Comprometido políticamente con los movimientos revolucionarios americanos, ha vivido muchos años en España y México. Ha escrito abundantemente en la prensa y ha reunido sus artículos en varios tomos. Es autor de relatos cortos (Los funerales de la Mamá Grande, 1962; La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada, 1972), que ha publicado en 1975 con el título Todos los cuentos. Sin embargo, sus obras más importantes corresponden al género novelesco, donde ha creado un mundo mítico y mágico, localizado en Macondo, lugar ficticio donde transcurren varias de sus obras: La hojarasca (1955), El coronel no tiene quien le escriba (1961), La mala hora (1962) y Cien años de soledad (1967), la novela que le ha hecho famoso en todo el mundo. Después ha publicado El otoño del patriarca (1975), Crónica de una muerte anunciada (1981), El amor en los tiempos del cólera (1985), Doce cuentos peregrinos (1992), Del amor y otros demonios (1994) y Crónica de un secuestro (1995).

2.3.-RECUPERACION DE LAS OBRAS DE LOS AUTORES EXILIADOS:

A partir de 1975: el cambio de las condiciones político-sociales de España supuso la recuperación de las libertades y la desaparición de la censura. Esto conllevó el conocimiento de muchas obras de autores exiliados (y, en muchos casos, su regreso) y también un ajuste en las valoraciones que de ellas se habían hecho durante la dictadura. Por lo que respecta a las nuevas orientaciones literarias, el experimentalismo de los años anteriores va mitigándose y se inicia un nuevo periodo de búsqueda, a la vez que de síntesis de las líneas precedentes.

3.- CARACTERES Y TEMAS:

A partir de 1960, hay quienes manifiestan el cansancio del realismo: se lamenta una <<despreocupación por el lenguaje>> y se pide <<un enriquecimiento artístico>>. Y en 1962 Luis Martín Santos abría un nuevo camino con tiempo de silencio: no faltaba en ella la denuncia social; pero el autor se proponía también nuevas maneras de narrar.

Los novelistas comienzan a tener en cuenta a los grandes innovadores extranjeros. Causa un gran impacto la novela hispanoamericana cien años de soledad. Y se <<rehabilita>> a ciertos novelistas no <<sociales>> sino imaginativos y creadores.

Las inquietudes experimentales afectan al tratamiento de los temas(con la entrada de lo imaginario, etc.), a la estructura (por ejemplo, desorden cronológico), y a las diversidades técnicas (narración, descripción, dialogo...; es importante, por ejemplo, el llamado <<monologo interior>>). El estilo dará entrada a muchas variedades y audacias. En fin, la novela experimenta cambios profundos en todos sus aspectos.

Aunque la variedad de registros que adoptan estos autores es grande, pueden citarse algunas características generales:

-Los personajes protagonistas se desdibujan. No son individuales, sino personajes colectivos o representantes de una clase social.

-Se anula la sucesión temporal lógica y se altera voluntariamente la sintaxis para buscar nuevos caminos.

- Se resta importancia al argumento para hacer que la tensión del relato recaiga en reflexiones sobre temas como la muerte, los sentimientos, el sentido de la vida... o en aspectos simbólicos y fantásticos,

De la temática se puede decir que la inquietud social no desaparece, pero la novela deja de reflejar la realidad social para ofrecer una interpretación de esta realidad.

4.- TENDENCIAS:

En la década de los sesenta se producen cambios muy importan­tes en la evolución de la novela española. Aunque al principio se siguen las técnicas realistas y objetivistas y la temática es preferen­temente social, poco a poco se va llevando a cabo un proceso de renovación narrativa, tanto en las obras de los autores mayores -los llamados de «la generación del 36» o «de la guerra»: Torrente, Cela y Delibes-, como en las de los autores de «la generación del me­dio siglo», a los que se añaden a partir del año 68, aproximadamente, algunos novelistas más jóvenes con obras de atrevida tendencia ex­perimental.

Esta renovación se produce, en principio, por una puesta en cues­tión de la validez estética de la novela social, ya que comienza a percibirse como medio inútil para cambiar las condiciones socio-políticas de la España franquista; y, además, el estar puesta esta no­vela al servicio de afanes extraliterarios, reducía sus posibilidades temáticas y expresivas y provocaba la repetición de formas y con­tenidos, lo cual conducía a un evidente empobrecimiento artísti­co. Por otra parte, los autores captan que el creciente desarrollo soci-económico que se produce en España en este decenio exige una narrativa renovada, no sólo en sus temas, sino también en sus for­mas de expresión y en el tratamiento de la nueva temática.

El año 1962 constituye una fecha clave en la renovación de la novela española. En este año Torrente remata con La Pascua triste su trilogía Los gozos y las sombras; Delibes publica Las ratas y con ella culmina su segunda etapa de narrador realista; Caballero Bo­naid crea la novela social de mayor calidad literaria: Dos días de septiembre; Goytisolo termina su tercera etapa -objetivista- con la publicación de Fin de fiesta, y Juan Marsé -autor del que vamos a hablar más adelante- edita la segunda de sus novelas primerizas:

Esta cara de la luna.

-La renovación y el experimentalismo de los «novelistas mayores»

Como ya decía, también los novelistas mayores manifiestan su «cansancio de realismo» y se lanzan por vías renovadoras y experimentalistas; por ejemplo, Delibes, después de la renovación que en su quehacer novelesco supuso Cinco horas con Mario publica en 1969 Parábola del náufrago y Cela, en el mismo año, San Camilo 1936; ambas -aunque muy distintas- son novelas decididamente experimentales. Pero el primero en abandonar la narración tradi­cional y realista fue GONZALO TORRENTE BALLESTER, quien, habien­do rematado en 1962 su trilogía de Los gozos y las sombras, publica al año siguiente Don Juan. Es esta una novela-ensayo o intelectual que presenta una recreación del viejo mito de ascendencia españo­la y que, partiendo de un don Juan actual, nos conduce, a través de las distintas concepciones que de este personaje se han creado en la literatura universal, a una nueva interpretación muy original y profunda del mito donjuanesco.

En 1972 Torrente publica la más experimental de sus novelas. La saga/fuga de J.B., que tuvo un gran éxito inmediato, es un divertido relato en el que se combinan hechos míticos y fantásticos con los aspectos más prosaicos de la vida cotidiana. La novela está ubicada en Castroforte del Baralla, imaginaria ciudad gallega, de donde -se nos dice de entrada- ha desaparecido «el Cuerpo Santo» y han huido del río las lampreas, de las que viven los habitantes de la ciudad; pero según una leyenda local Castroforte será salva por un «elegido» cuyo nombre responda a las iniciales J.B.; e, igual que en el pasado otros J.B. habían sido figuras salvadoras de la ciudad, en el presente hay tres castrofortinos que poseen estas iniciales, entre ellos el pobre profesor de gramática José Bastida que es el protagonista de la novela. Sobre este curioso asunto, Torrente construye una complicadísima trama con múltiples personajes que mantienen complejas relaciones.

5.- AUTORES Y OBRAS:

5.1.- LUIS MARTIN SANTOS:

• Luis Martín-Santos de Ribera nació en Larache (Marruecos) en 1924, pero a los cinco años se traslado a San Sebastian donde su padre -médi­co militar- había sido destinado. Estudió Bachi­llerato en un colegio religioso de la capital donos­tiarra. Cursó Medicina en Salamanca y se doctoró en Madrid en 1947. Como cirujano, su primera especialidad, realizó prácticas en el Consejo Su­perior de Investigaciones Científicas (satirizado en Tiempo de silencio).Pero abandono aquel camino para especializarse en Psiquiatría, tanto en Madrid como en Alemania.

A su regreso, gana el puesto de director del sanatorio psiquiátrico de San Sebastián, pero son frecuentes sus estancias en Madrid, donde cuenta con amigos como Sánchez Ferlosio, Aldecoa, Sas­tre, Juan Benet, etc., si bien tardará en seguirles por los caminos de la literatura (y aún entonces. con una orientación muy particular). Por otra parte, se mueve en círculos de la oposición política (milito en el partido socialista), lo que le valió ser detenido en diversas ocasiones. A principios de 1964 perdió la vida en un accidente de automóvil

• Luis Martín-Santos fue hombre de excepcio­nales dotes intelectuales. Unió a su preparación científica una sólida formación filosófica, cuyos dos polos fueron el existencialismo y el marxismo (como psiquiatra, cultivó el «psicoanálisis existen­cial»). Confesó una especial admiración por Sar­tre, dato que ha de tenerse presente al estudiar su obra.

• Su formación literaria era muy extensa, y abar­caba desde los clásicos griegos a los autores más recientes. Conocía con profundidad a los clásicos españoles y sentía particular fervor por Cervantes (atestiguado en su obra). Por lo que se refiere a los novelistas contemporáneos, es significativo su interés por Kafka, Faulkner y el «nouveau ro­man», pero debe destacarse su proclamada admi­ración por Joyce: en efecto, Tiempo de silencio tiene muy en cuenta el Ulises y representa una incorporación a nuestra novelística de algunos de los procedimientos del genial irlandés.

• En suma, Martín-Santos estaba muy al día de las corrientes renovadoras de la novela mundial. Véase, en cambio, su opinión sobre la narrativa española del momento: «En España, hay una es cuela realista, un tanto pedestre y comprometida,

que es la que da el tono. Tendrá que alcanzar un mayor contenido y complejidad, si quiere escapar a una repetición monótona y sin interés.» A tal necesidad de enriquecimiento, tanto de contenido como de formas, responderá su propia creación, que es la que da el tono. Tendrá que alcanzarse un mayor contenido y complejidad, si quiere escapar a una repetición monótona y sin interés.>> A tal necesidad de enriquecimiento, tanto de contenido como de formas, responderá su propia creación.

SU OBRA

Tiempo de silencio apareció en 1962 (aunque la primera edición lleva la fecha de 1961) y causo gran sorpresa y alguna incomprensión; pero pron­to se pasó a una valoración entusiasta: la crítica percibió que se había abierto un camino nuevo y esperaba nuevos frutos del talento del autor cuan­do llegó la noticia de su muerte.

Póstumamente, se publicaron dos libros suyos. Uno de ellos, Apólogos (1970), contiene re­latos breves, algunos de corte kafkiano, de interés muy relativo. En 1975, el profesor J.C. Mainer con un prólogo fundamental, publica los abundan los fragmentos de una segunda novela de Martín-Santos: Tiempo de destrucción. Lo que de ella conservamos confirma la fuerza creadora del autor y hace lamentar más su temprana muerte. Como Tiempo de silencio es una novela del fracaso y una disección de la vida española, con voluntad destructora de mitos. Además, en ella el autor lleva adelante sus innovaciones técnicas, dentro de una libertad aún mayor de composición y de lenguaje.

TIEMPO DE SILENCIO:

En la evolución de la novela española de postguerra, Tiempo de silencio, de LUIS MARTÍN SANTOS, constituye un importante hito renovador y señala el comienzo de una nueva etapa de nuestra narrativa.

-Argumento: En el Madrid de 1949 un joven médico e investigador, con objeto de conseguir las ratas necesarias para sus investigaciones y por medio de Amador, ayudante del laboratorio, entra en contacto con el submundo urbano de las chabolas y con un siniestro personaje llamado El Muecas. Este le requiere una noche para que atienda a su hija Florita, que sufre una fuerte hemorragia; a pesar de los esfuerzos de Pedro por salvarla, la chica muere, víctima de un aborto practicado en las peores condiciones. En un primer momento, Pedro es encarcelado por no tener licencia para ejercer la medicina y por aparecer como sospechoso, y, aunque su influyente amigo Matías se esfuerza en liberarlo, será, sin embargo, la mujer de El Muecas quien le libre de la cárcel al declarar en el proceso que había sido la familia la que, obligada por el propio Muecas, había practicado el aborto para ocultar que la criatura era fruto de la relación incestuosa de Florita con su padre. Pedro, expulsado del laboratorio de investigación por el escándalo originado, trata de casarse con Dorita, hija y nieta de las dueñas de la pensión en la que se hospeda, pero El Cartucho delincuente y antiguo novio de Florita y que culpa a Pedro de la muerte de la chica, apuñala y mata a Dorita. La novela finaliza con la marcha de Pedro, totalmente desmoralizado, fuera de Madrid decidido a dedicarse a la medicina rural.

-Estructura La obra está formada por sesenta y tres se­cuencias narrativas, separadas por espacios en blanco. Está narrada linealmente, siguiendo el esquema tradicional de planteamiento, nudo y desenlace, y en un indeterminado pero bastante breve período de tiempo. La exposición de la trama argu­mental -algo truculenta y folletinesca- se reduce al mínimo, tan­to, que casi podría considerarse un pretexto para dar ocasión a las abundantes y morosas descripciones, los análisis sociológicos, la in­trospección de la conflictiva personalidad del protagonista, etc.

-Personajes El protagonista es un complicado y débil inte­lectual de clase media que no es capaz de resol­ver sus más íntimas contradicciones y se mueve constantemente en la ambigüedad social y moral. En torno a él, gira una sociedad ago­biante representada por las principales clases: la alta burguesía, eco­nómicamente holgada, culturalmente frívola y socialmente inútil; las clases medias, ambiguas y contradictorias -como el protago­nista-, que oscilan, por un lado, entre la admiración envidiosa y el desprecio a los poderosos y, por otro, entre la solidaridad -más sentimental que efectiva- con los desvalidos y la repulsión ante el espectáculo de la miseria. Además, y representado por las due­ñas de la pensión, se encuentra el grupo de «los venidos a menos» o clases medias bajas que se debaten sordamente con la pobreza que los amenaza. Y, por último, el sórdido mundo de los subur­bios, los bajos fondos de la sociedad, donde reina la violencia y la explotación más brutal: el compendio de la miseria humana. Aun­que el panorama social es bastante completo, se echa en falta una representación explícita o personalizada del mundo del trabajo -el proletariado- que solamente como masa anónima y sumisa se adivina.

-Temática El tema central de la novela es el fracaso exis­tencial del protagonista en un mundo socialmente enfermo y moralmente mísero; y la historia de Pedro fun­ciona como símbolo de lo amarga que es la aventura personal en tan patético mundo y, al mismo tiempo, es la visión de las muy estratificadas y viciadas relaciones entre las diversas clases sociales en la España de los años cuarenta.

Con pretensión culturalista, el autor introduce en su novela múltiples disquisiciones sobre diferentes aspectos de la mentalidad y las costumbres de los españoles; así, por ejemplo, sobre los toros y, en general, sobre nuestro carácter socialmente violento; sobre la mezquina y chabacana vida cultural, sobre el tradicional desprecio por la actividad intelectual y científica y sobre valores sociales y morales que el autor pretende desmitificar por considerarlos ana­crónicos o nefastos. También pasa revista a diferentes aspectos de nuestra historia, con referencias que van desde los godos al perío­do del hambre en la postguerra, pasando por la Reconquista, la ex­pulsión de los judíos, la banalidad del teatro en el siglo XVIII o la guerra civil, entre otras; y, además, se encuentran alusiones al na­turalismo francés, a la novela norteamericana, a la tragedia griega, al Siglo de Oro español, etc.

Tiempo de silencio es una novela social, ya que en ella se presenta un panorama de las relaciones de las clases sociales, analizada según la dialéctica marxista; pero puede ser considerada, también una novela existencial, puesto que sigue las pautas del existencialismo sartreano; y, además y por último, es una novela intelectual con discurso próximo al ensayo, por las abundantes disquisiciones y análisis sobre la historia y la cultura de España -en las que sigue el pensamiento del filósofo Ortega y Gasset, a quien, por otra parte, ridiculiza- y por su pretensión de ser una interpretación mítica de la realidad española.

-Estilo Formalmente considerada, Tiempo de silencio se aleja definitivamente del objetivismo desarrollado por los novelistas social-realistas y, de nuevo, introduce la vi­sión del narrador omnisciente y un acusado planteamiento subje­tivista, servido por procedimientos narrativos típicos de la novela europea y americana modernas, como el monólogo interior com­binado con la narración tradicional en tercera persona y la innovación -en la novela española de aquellos años- del uso de la se­gunda persona narrativa. Martín-Santos muestra en esta obra un lenguaje muy rico y de exuberancia barroca -aunque resulta a ve­ces algo pedante-, plagado de cultismos y términos científicos y técnicos; es de destacar la prolongación sintáctica de las frases, con uso exagerado de la subordinación, la creación neologista de tér­minos compuestos, la inclusión de vocablos extranjeros, etc., y la utilización de múltiples recursos como la parodia, la ironía y la experimentación lingüística, jugando con los niveles del lenguaje.

El impacto de Tiempo de silencio en la narrativa de la época fue muy fuerte y constituyó una especie de revulsivo en la trayectoria de la novela española, pues a partir de ella el cambio será radical, ayudado sin duda por la conjunción de acontecimientos y circuns­tancias socio-económicas que se producen en la década de los años sesenta.

5.2.-GONZALO TORRENTE BALLESTER:

Nació en El Ferrol. Ha sido profesor de Literatura y ha ejercido la crítica teatral. Académico de la Lengua desde 1975, recibió el Premio Príncipe de Asturias en 1982. Relacionado ideológicamente con los miembros de la generación del 36, su primera novela (Javier Mariño, 1943) siguió la línea de literatura propagandística de las ideas vencedoras en la guerra civil. Posteriormente su obra ha seguido otros caminos: el realismo, en el que aparece la denuncia social en ocasiones, y el experimentalismo. A la primera orientación corresponde su trilogía Los gozos y las sombras (1959-1962), compuesta por El señor llega, Donde da la vuelta el aire y La Pascua triste; a la segunda, una de sus obras más importantes: La saga/fuga de J. B. (1972), en la que la fantasía ocupa un lugar privilegiado; se ha relacionado esta obra con el «realismo mágico» de la novela hispanoamericana. Otras de sus novelas son: Quizás nos lleve el viento al infinito (1984), La rosa de los vientos (1985), Filomeno a mi pesar (premio Planeta 1988), Crónica del rey pasmado (1989), Las islas extraordinarias (1991), La novela de Pepe Antúnez (1994) y La boda de Chon Recalde (1995). Ha publicado también teatro y ensayo; en este último género destacan sus estudios sobre teatro y literatura: Teatro español contemporáneo (1957) y Panorama de la literatura española contemporánea (1961).

LA SAGA/FUGA DE J.B.:

Publicada en 1972, es una brillante e irónica novela incursión en la novela experimental, que alcanzo gran resonancia entre la critica y fue muy bien acogida por el publico. Una imaginaria quinta provincia gallega, Castrofe del Baralla, es el escenario de esta divertida fábula, en la que se combinan elementos mágicos y un trasfondo de mitos celtas con una inteligente reconstrucción de la realidad cotidiana. El autor utiliza una prosa de gran riqueza y maneja con entera libertad la sucesión temporal, pasando sin transiciones del mundo real al mundo fantástico.

BIBLIOGRAFIA

-Literatura española e hispanoamericana moderna y contemporánea COU editorial TEIDE

-Lengua y literatura 4º curso SANTILLANA.

-Literatura española contemporánea SANTILLANA.

-Literatura española 3º BUP editorial ANAYA.

-Enciclopedia Multimedia Vox.