Nixon y el escándalo Watergate

Historia universal. Gobierno americano. Unidad de investigaciones especiales. Comité para la reelección del presidente

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Índice

Página 2 ---------------------------------------------------------------------------------------Introducción

Página 3 -------------------------------------------------------------Richard Nixon: Un joven ejemplar

Página 3 --------------------------------------------------El comienzo de una carrera política brillante

Página 4---------------------------------------------------------Elecciones de 1968 y Nixon presidente

Página 6-------------------------------------------Reelección de 1972: El comienzo del fin de Nixon

Página 7---------------------------------------------------------------------------El Escándalo Watergate

Página 10---------------------------------------------------------------------------------------La Renuncia

Página 12-----------------------------------------------------------------------------------------Conclusión

Página 14-----------------------------------------------------------------------------------------Bibliografía

Introducción

Watergate es sin duda, el mayor escándalo político de la historia de los Estados Unidos, que como ya se

sabe terminó con la dimisión del entonces presidente Richard Milhous Nixon, hecho que ocurría por

primera vez en toda la historia Estadounidense.

El objetivo de esta investigación se centra en analizar las causas que hicieron que se desencadenara

esta “tormenta política” y los efectos de la misma, en el entorno político y judicial de Estados Unidos.

Para ello es necesario empezar explicando el ascenso político que experimentó Nixon antes de llegar a

la presidencia de los Estados Unidos. Después de una reseña de datos biográficos y de una revisión del

desarrollo de su administración previa al escándalo se intentará a explicar cómo se fue gestando la

corrupción encubierta por el gobierno encabezado por Nixon, , tema que se analizará con más detalle a

lo largo del presente trabajo, y que a la postre originaría la renuncia a la presidencia por parte de Nixon,

lo que marcó un hito en la historia democrática de los Estados Unidos y una claro remezón a su

desarrollo constitucional

Richard Nixon: Un joven ejemplar

Richard Nixon nació en el seno de una familia de agricultores de origen humilde. Cuando el pequeño

Richard sólo tenía nueve años, se tuvo que trasladar con su familia a Whittier, una pequeña localidad

californiana, donde Nixon alternó sus estudios primarios con un trabajo en la gasolinera de sus padres y

una tienda de comestibles. Como era un excelente estudiante se graduó en 1934 en la escuela de

Whittier con mención especial, lo que le valió conseguir una beca en la Universidad de Duke de

Carolina del Norte , donde se licenció en Derecho en el año 1937. Apenas terminó su carrera,

emprendió rumbo hacia Nueva York, precisamente a Wall Street, para buscar empleo en algún bufete

del sector. como no consiguió empleo en este intento optó por regresar a Whittier para ejercer de

abogado en la empresa de más renombre de la ciudad, llamada Winger & Benley , de la que acabó

siendo socio. Posteriormente se alistó en la Marina de Estados Unidos en 1942 y sirvió en el Pacífico

Sur durante la Segunda Guerra Mundial, alcanzando el grado de capitán de corbeta.

El inicio de una carrera política brillante

Cuando termina la guerra, Nixon regresa a Whittier para dedicarse de lleno a la política. Su carrera

política comienza en el año 1946, cuando fue elegido miembro de la Cámara de Representantes, como

representante de Whittier, tras una campaña que fue caracterizada por un discurso patriótico y sobre

todo, anticomunista, que fue el factor fundamental que derrotó a su oponente, Worheer, de una manera

tan holgada, ya que éste, prácticamente fue “borrado” por el beligerante discurso de Nixon, que

acusaba a Worheer de ser un “instrumento de Moscú”.

Luego, entre los años 1948 y 1949, fue miembro del Comité de Actividades Antiamericanas del

senador Joseph Mac Arthur y consiguió que éste abriera una investigación para juzgar a Albert Hiss,

antiguo oficial del departamento de Estado, sospechoso de filtrar documentación clasificada a

Whithaker Chambers, un antiguo y reconocido miembro del partido comunista estadounidense

clandestino.

Este fue un inicio de una carrera política brillante para Nixon, lo que posteriormente se confirmaría

cuando en 1952 los republicanos nominan a Nixon como candidato a la vicepresidencia de Dwight D.

Eisenhower, donde sale elegido, pero no exento de grandes dificultades ya que al descubrirse que,

anteriormente, siendo senador, Nixon había aceptado dieciocho mil dólares para “gastos políticos” de

manos de empresarios californianos, estuvo a punto de ser expulsado del Partido Republicano. La

defensa que hizo Nixon de sí mismo salvó su carrera política. Después como vicepresidente, fue un

vigoroso portavoz de los republicanos durante el gobierno de Eisenhower y también inició diversas

actividades de política internacional, al visitar varios países, incluida la URSS. Luego, en 1962, fue

derrotado en las elecciones de gobernador de California, por lo que Nixon anunció después de este

episodio su retiro de la política activa, aunque conservó su poderosa influencia en el Partido

Republicano por lo que en 1968, estaba nuevamente con confianza para enfrentar unas nuevas

elecciones, esta vez presidenciales.

Elecciones de 1968 y Nixon presidente

“El resultado de la elección de 1968 inició el malhadado curo de la presidencia de Nixon. Pese a todo

lo ocurrido al gobierno demócrata, Nixon había triunfado apretadamente, con el más pequeño

porcentaje del voto popular de ningún vencedor desde 1912.”

Nixon inició su gobierno presentándose a sí mismo como un promotor de la paz interna, que tuvo un

relativo éxito, puesto que “cuando los analistas estudiaron los resultados de 1968, descubrieron que los

votantes estaban más preocupados por la ley y el orden que por ningún otro problema, ni siquiera en la

guerra de Vietnam, y Nixon sacó a esto el máximo partido”

Los problemas de violencia que se presentaban el los “ghettos” negros se controlaron rápidamente,

aunque Nixon no había dado muchas expectativas sobre el tema, por lo que al no crear falsas

esperanzas, no habpian muchas posibilidades de desilusión.

En cuanto a la guerra de Vietnam, siguieron ocurriendo muertes norteamericanas en gran cantidad, al

punto de que un tercio de las muertes de las tropas de guerra estadounidenses tuvieron lugar bajo la

administración de Nixon.

Nixon también fue propulsor de un programa político llamado “New Federalism”, que asignó treinta

mil millones de dólares para reactivar la economía del los estados y de las ciudades más importantes

del país, al tiempo que no dejó de favorecer los intereses económicos de las elites financieras y grandes

corporaciones. Después de propugnas la implantación de un presupuesto equilibrado, el déficit público

del país aumentó considerablemente y la inflación se hizo constante, lo que obligó a intervenir

directamente en la economía nacional en 1971, decretando la congelación de salarios y precios, dando

una vía libre a una ley proteccionista frente a las importaciones, por lo que también devaluó el dólar,

para hacer más competitivos los productos estadounidenses.

Hacia la reciente década de los sesenta , dos tercios de los nuevos empleos fueron para las mujeres y ya

para 1970, el 43% de las mujeres adultas formaban parte de la fuerza laboral, por lo que el movimiento

de liberación femenina se puso de manifiesto con esta aumento ostensible de empleos desde los

sesentas y el gobierno de Nixon, ya en 1970. “Los partidarios de la igualdad de oportunidades

consigueron que se aprobaran leyes que lograron aprobar una legislación similar a la Ley de Derechos

Civiles de 1964, que prohibía discriminación en el empleo sobre la base del sexo, a veces sólo pidieron

que las mujeres recibieran igual paga por igual trabajo.”

Con esto, Nixon empezaba a ganar más y más prestigio, pero lo más relevante en torno a su

popularidad y reputación es sin duda cuando sorprende a todo el mundo al visitar oficialmente en 1972

la República Popular China, lo que constituyó un gran triunfo diplomático.

“El hombre que había hecho toda una carrera por su implacable animosidad contra el mundo

comunista, se había convertido en el primer presidente en ofrecer una apertura a la República Popular

de China.”

Con esto, se suponía dejar fuera de juego a la Unión Soviética ya que por ese tiempo era enemiga

declarada de la China de Mao. Meses depués, Nixon visita Moscú, donde negoció el primer paso para

un acuerdo sobre la limitación del armamento nuclear entre ambos países.

Aunque Nixon con esto demuestra un acercamiento a las dos principales potencias comunistas, éste no

abandonara su anticomunismo, ya que apoyó fervientemente a una serie de presidentes dictadores en

Sudamérica. En septiembre de 1973, dio el visto bueno para que la CIA colaborase en el golpe de

estado de Pinochet en Chile contra el gobierno marxista de Salvador Allende.

Otro hecho que lo hizo ganar popularidad fue la llegada del hombre a la Luna en 1969, aunque

realmente no significara tanta importancia para su gobierno, exceptuando el hecho de que la nación

estaba un paso más adelante que la URSS en la “carrera espacial.” “La gente quedó impresionada por

esta realización y Nixon, que compartió las pantallas de televisión con los astronautas, aprovechó de

dar la aprobación general del viaje al Mar de la Tranquilidad.

Reeleción de 1972: El comienzo del fin de Nixon

Preparado para la reelección presidencial de 1972, Nixon exhibía los éxitos diplomáticos, tras sus

exitosas visitas a Pekín y a Moscú, y disfrutaba de su máxima popularidad. “Nixon alcanzó la victoria

presidencial republicana más grande de la historia, con 520 votos electorales contra 17 para Mc

Govern.” Cabe destacar también, que en el voto popular Nixon arrasó, con 47,2 millones de votos,

contra 29,2 millones de Mc Govern.

“Reelegido por uno de los márgenes más convincentes de la historia, Nixon abandonó toda pretensión

de ser un hombre de centro, e inmediatamente giró bruscamente hacia la derecha.” Comenzando su

gobierno sobrevino una grave crisis constitucional, ya que Nixon no respetó la autoridad del congreso,

pues desmanteló la Oficina de Oportunidades Económicas que había administrado la guerra contra la

pobreza. “Retuvo fondos que es congreso había destinado a propósitos sociales y desafió las peticiones

de información del Capitolio acerca de la conducta de los servidores civiles.” Quedaba de manifiesto

el abuso de poder.

Esto, desencadena una serie de hechos que comprueban los primeros atisbos de corrupción dentro

del gobierno de Nixon, ya que se inician investigaciones penales contra sus más cercanos

colaboradores, como es el caso del vicepresidente Spiro Agnew, a quien se le acusaba de aceptar

sobornos, por lo que tuvo que renunciar a su cargo. Fue multado, procesado y condenado a tres años de

cárcel. Nixon entonces nombra como vicepresidente a Gerald R. Ford, un dirigente conservador

proveniente de Michigan. Todo parecía volver a su cauce normal, pero era sólo una ilusión, pues el

Escándalo Watergate, fue el detonante lo suficientemente poderoso para dejar al descubierto toda la

corrupción el la cual estaba sumido el gobierno de Nixon y precisamente, la campaña para su

reelección.

El Escándalo Watergate

Watergate, podría decirse que empezó ya en 1971 cuando “la Casa Blanca no solamente formó el

CREEP(Comité para la reelección del presidente), sino que también la Unidad de Investigaciones

Especiales, conocida más familiarmente como los fontaneros, cuya misión era evitar que ocurrieran

filtraciones de información confidencial hacia los medios de prensa”

Fueron precisamente, los fontaneros quienes irrumpieron el 17 de junio de 1972 en la sede del Comité

Nacional Demócrata, para fotografiar documentos e intervenir las líneas telefónicas, pero fueron

descubiertos por un guardia de seguridad del edificio y posteriormente arrestados por la policía. “Fue el

mismo Comité para la reelección del Presidente que le pagó a los fontaneros para que hicieran su labor.

El Comité había logrado reunir 60 millones de dólares aproximadamente, casi todo donado ilegalmente

por corporaciones que simpatizaban con la campaña de reelección de Nixon.

Aún con estos antecedentes, los culpables fueron procesados y encarcelados y Nixon, por su parte,

calificó el asalto como un “extraño incidente”, sin hacer mayores comentarios. Pero habían personas

que no se conformaban con estas declaraciones, que daban por zanjado el asunto. Ellos creían que

había algo detrás de todo eso. Una de estas personas era el juez John J. Sirica y los periodistas del

Washington Post, Carl Bernstein y Bob Woodward, quienes denunciaron el escándalo.

“El rastreo de evidencias hecho por el juez Sirica, un gran jurado y varios fiscales especiales, y una

insvetigación televisada del Senado, encabezada por Samuel J. Ervin Jr., de Carolina del Norte,

condujo directamente a la Casa Blanca” No hubo evidencia alguna que saliera a la luz pública, que el

presidente Nixon hubiese ordenado la incursión ni de que hubiese estado al tanto de los planes de

irrumpir en la sede del Comité Demócrata Nacional. Tal vez lo más preocupante de todo, fue descubrir

que el asalto a Watergate esa solo una pequeña parte de un patrón más grande de corrupción y

criminalidad, ejercido por la Casa Blanca. “Desde 1970 Nixon había ordenado a las agencias de

inteligencia, espiar a sus opositores más francos, abrirles el correo, e incluso violar sus domicilios, en

un esfuerzo por conseguir información comprometedora.”

Tras una ardua investigación, en la que colaboraron de manera decisiva Carl Bernstein y Bob

Woodward, los periodistas del Washington Post , se fueron conociendo más datos y detalles de lo

ocurrido.

En abril de 1973, Patrick Gray, el director de la FBI renuncia después de confesar que había destruido

varios documentos incriminatorios. A esto se le suma la renuncia de Ehrlichman, asesor especial de la

Casa Blanca para Asuntos Nacionales, y H.R. Haldeman, Jefe de personal de la Casa Blanca, junto con

la destitución por parte de Nixon del consejero presidencial, John Dean, lo que trae como consecuencia

que Dean, pase de encubridor de la conspiración a uno de los principales narradores de todos los

procedimientos corruptos hechos bajo el gobierno de Nixon y especialmente, en la campaña

presidencial de reelección, no antes sin ser persuadido por el Comité de Sam Ervin Jr.

Las investigaciones también revelaron que los delitos no se limitaban a la irrupción en Watergate. “Los

funcionarios de la campaña se habían dedicado al sabotaje político y a otros “trucos sucios” en New

Hampshire y Florida; la Casa Blanca había tenido complicidad en el saqueo de la oficina del psiquiatra

Daniel Elsberg.”

En las comparecencias de la comisión, John Dean reveló que el propio presidente era conocedor de tdo

este “espionaje telefónico” y que había grabado casi todas las conversaciones que habían mantenido en

la residencia presidencial y en las oficinas de su partido. Asimismo, declaró que Mitchell, el

ex - procurador, había ordenado el allanamiento y había tratado de encubrir la participación de la Casa

Blanca, desde la cual, según su versión, había partido la autorización para que se pagara a los asaltantes

por su silencio.

Pero la revelación más escandalosa de la investigación del comité de Ervin vino cuando resultó que

Nixon había estado grabando disimuladamente discusiones y conversaciones telefónicas.

“Las cintas grabadas fueron el fin de Nixon. Hasta aquella revelación nadie había demostrado que el

propio Presidente fuera culpable, aun cuando se habían planteado preguntas acerca de sus ingresos y

de los grandes gastos del gobierno en sus lujosas residencias de Florida y California hasta tal punto,

que se sintió obligado a decir “yo no soy un estafador.”

(Al final tuvo que pagar al gobierno casi medio millón de dólares en impuestos atrasados e intereses)

Si supuestamente Nixon no tenía nada que ocultar acerca del asunto de Watergate, las cintas

aclararían las dudas. Nixon se negó a entregar las cintas ni siquiera a Archbald Cox, quien era un fiscal

especial, al que había prometido plena cooperación.

“Cuando Cox se dirigió a los tribunales para obtener las cintas Nixon ordenó al procurador general,

Ellior Richardson que lo despidiera, pero, para su crédito, tanto Richardson como su ayudante

Ruckelshaus renunciaron el 20 de octubre de 1973. Entonces el procurador general hizo al presidente el

favor de despedir a Cox.” Esto fue lo que se llamó la “masacre de la noche del sábado”. Cox fue

reemplazado por Leon Jarowsky, quien vuelve a citar al presidente la corte. “El 24 de julio de 1974, la

Corte Suprema determinó por unanimidad que el presidente tenía que entregar las cintas”

Unos días después, una comisión designada dentro de la Cámara de Representantes presentó tres

acusaciones formales contra el presidente y los más altos funcionarios: obstrucción a la justicia, abuso

del poder ejecutivo y quebrantamiento de las normas constitucionales. De esta forma, empezaba el

proceso del impeachement (que formula de una acusación formal contra el Presidente o algún hombre

importante del gobierno), encaminado a depurar las responsabilidades políticas del presidente y de los

más altos funcionarios de la administración.

La renuncia

Ante ese estado de la situación, Nixon decidió finalmente renunciar a su cargo , hecho sin precedentes

en la historia política de EEUU, que fue comunicada el 8 de agosto de 1974, en forma oficial para toda

la nación. Al día siguiente se vicepresidente Gerald R. Ford subió a la presidencia “el primero en llegar

a Jefe del Ejecutivo por la ruta del nombramiento.”

Su primera decisión política fue exonerar formalmente a Nixon de cualquier responsabilidad penal en

la que pudiera haber incurrido. “Nixon fue absuelto más tarde por su sucesor, pero 25 funcionarios de

la administración, inclusive el Fiscal general y dos asistentes superiores de la Casa Blanca, fueron

enviados a prisión. Cuatro integrantes del gabinete de Nixon fueron señalados en casos delictivos.”

Tras la resolución política del caso se conocieron nuevas actividades ilegales fomentadas desde la Casa

Blanca, como la filtración de fondos para financiar el espionaje político.

Incluso se llegó a afirmar que desde la Casa Blanca se había intentado atribuir al fallecido ex -

presidente John F. Kennedy un plan para asesinar al máximo mandatario de Vietnam del Sur, Ngô Dinh

Diem.

Ya demás está decirlo, pero el hecho de que a Nixon le cueste la presidencia la denuncia de un

escándalo que bien podría haber sido encubierto en su totalidad, de no ser por la investigación

efectuada, sirve de alguna forma u otra como una “lección” de toda la corrupción y abuso de poder que

podía haber en un gobierno(como en el de Nixon), que muchos presidentes posteriores trataron de

evitar, sin lograr este objetivo del todo, pero siempre actuando con más cautela en su pasar por la Casa

Blanca. “Restaurar la credibilidad y el respeto vino a ser el más grande desafío de los sucesores de

Nixon, pero por desgracia una nueva racha de crisis económicas y extranjeras dificultaría doblemente

la tarea.”

Conclusión

A lo largo de esta investigación sobre Nixon y el escándalo Watergate en especial, podemos colegir

que la corrupción y, por consiguiente, el abuso de poder, influyeron de manera muy negativa en la

credibilidad, popularidad y respeto de los presidentes posteriores. También escribe un capítulo negro en

la historia política de los Estados Unidos ya que ningún presidente había dimitido del cargo antes de

que Nixon lo hiciera y para que lo hiciera, era necesario que hubiera mucha presión por parte de los

acusadores y de los medios investigadores del hecho, en particular los medios escritos, que jugaron un

papel importantísimo en la denuncia pública y posterior investigación del caso. Esta prensa que contó

con el apoyo de un juez que también creía que ya el nivel de corrupción había superado todo límite,

y que llegó hasta las últimas consecuencias, al punto de provocar finalmente la renuncia de Nixon.

Todo esto, si se mira desde cierto punto de vista, constituye la parte positiva de todo este escándalo, ya

que la prensa asumió un rol más preponderante en la investigación y denuncia de hechos corruptos,

trabajando en conjunto con el congreso y las cortes, dirigidas por hábiles jueces. “Si algo bueno tuvo la

oscura nube de Watergate fue el vigor y la resistencia de las instituciones que tumbaron a un

presidente: la prensa, el Congreso, las cortes y una opinión pública despierta.”

También, como la parte positiva del asunto se puede rescatar que todo ésto sirvió como referencia para

que los sucesores de Nixon fueran más cautelosos en cuanto al uso constitucional del poder ejecutivo y

de evitar la corrupción, como también que el Poder Legislativo controlara un poco más las acciones del

Ejecutivo como medida de seguridad. “Las revelaciones de Watergate hicieron que el congreso

aprobara varios actos legislativos destinados a controlar el poder ejecutivo en el futuro.”

Por todo lo anterior, podemos concluir que el Escándalo Watergate fue una conspiración enorme, que

le enseñó al mundo cuán grande puede ser la corrupción en un gobierno y las consecuencias que puede

traer si es descubierta y denunciada a tiempo.

También podemos concluir, que mediante una investigación vigorosa se puede llegar al fondo de los

hechos, descubrir a los verdaderos responsables y castigarlos lo que asimismo constituye un ejemplo

positivo para el mundo, ya que se logra llegar a la verdad en una conspiración

que parecía, iba a quedar encubierta, por muchísimos años más.

Bibliografía

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4.- Tindall, George B., Shi, David E., “Historia de los Estados Unidos” Tomo II

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5.- Rather, D. “Los hombres de Nixon”

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7.- Hernández G., Sánchez, Barba, M., “Historia de Estados Unidos de América: De la República Burguesa al Poder Presidencial”

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Elliot Morrison, Samuel y otros, “Breve historia de los Estados Unidos”, Segunda edición

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Tindall, George B., Shi, David E., “Historia de los Estados Unidos”, Tomo II

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Norton, Jeff y otros, “A people and a nation: A history of the United States”,Volumen II, Segunda edición

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Tindall , George B., Shi, David E., op.cit. pág 415.

Ibídem , pág. 415

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Tindall, George B., Shi, David E., op.cit, pág 417

Ibídem, pág. 416.

Ibídem, pág. 416.

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