Niño y niña

Ciencias de la Tierra. Fenómenos climáticos y meteorológicos. Efecto invernadero. Volcanismo submarino. Ciclones. Variaciones climáticas

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Índice

Introducción

1

El Niño

¿Qué es?

Efectos

Predicción

Medidas preventivas

El efecto invernadero y El Niño

¿El volcanismo submarino causante del efecto El Niño?

Listado de fenómenos El Niño

2

3

5

7

9

10

11

12

La Niña

¿Qué es?

Características

Efectos

La Cuba de los ciclones

La Republica Dominicana

“Mitch” y “George”, engendros de La Niña

Listado de fenómenos La Niña

13

13

14

15

17

Conclusión

17

Objetivos

18

Bibliografía

19

INTRODUCCIÓN

Los índices de mortalidad de los últimos años presentan grandes pérdidas, tanto humanas como de orden natural que, poco a poco, han ido limitando y destruyendo los recursos del mundo que nos rodea.

Los grandes avances tecnológicos y la creación de métodos de prevención y predicción, no han podido evitar que la vida siga su curso, y así la principal causa de la mortalidad en la Tierra es la provocada por huracanes, terremotos, inundaciones, sequías y otros fenómenos naturales, que a su vez son agravados por efectos como “El Niño” y “La Niña”. También la presión humana sobre el entorno se ha duplicado en los últimos 100 años tras el aumento de la población mundial, creciendo el peligro para nosotros: se han edificado y ocupado zonas inundables e incluso áreas de peligro, como laderas de volcanes y zonas sísmicas activas.

Un ejemplo es el ocurrido en el año 1998, el año de El Niño, época en la que los desastres naturales se han ido sucediendo uno tras otro, al tiempo que la alerta sobre la posibilidad de un cambio climático que ya pudiera estar manifestándose, se extiende entre los conocedores del tema. Esta catástrofe supuso además de muertes, una disminución de la pesca que afectó a gran parte de la población que se alimentaba de ella. Una vez más son las zonas del Tercer Mundo, como Perú, Bolivia y Ecuador, las más afectadas por estos fenómenos que limitan nuevamente sus posibilidades para el desarrollo, ya entorpecidas por el excesivo poder de las principales potencias mundiales. Estas potencias en masa, preocupadas únicamente por adquirir el máximo poder, imponen su política capitalista y cierran las puertas a la realidad: el caos surgido del desequilibrio económico mundial que nos llevará a nuestra propia destrucción.

Todos estos fenómenos de la naturaleza continuarán sucediendo y la única manera de disminuir sus efectos sobre la sociedad es predecirlos, evitando la construcción innecesaria en lugares peligrosos, y tener la suficiente capacidad para actuar en caso de peligro, aumentando, por ejemplo, los sistemas de seguridad. Esto supone colaborar y prestar ayuda a aquellos países que carezcan de recursos para hacer frente a estas situaciones catastróficas. Para ello es preciso también que nuestra sociedad se preocupe por el futuro, y los más de 16000 muertos en Centroamérica son otras de tantas razones para concienciarnos de que la Tierra es una unidad que afecta a todos por igual.

Tal vez, en un futuro, los adelantos y nuevas tecnologías nos permitan vivir en este mundo sin tener que cuidar de él ni preocuparnos de lo mucho que lo dañamos, pero hoy en día, sólo con nuestra colaboración podremos mantener la fuente de la vida que supone para nosotros el Planeta Azul.

El Niño

El mayor reto de las Ciencias Atmosféricas siempre ha sido entender las variaciones climáticas que se producen año tras año. Hoy en día la variabilidad interanual en el clima afecta a la agricultura, a la generación de energía eléctrica, a la pesca e incluso a la salud humana. En las ultimas tres décadas se ha descubierto que dicha variabilidad en el clima está relacionada en gran medida con el fenómeno denominado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).

Durante el siglo pasado se dieron los primeros intentos por entender la variabilidad del clima. El primero en hacerlo fue Gilbert Walker, científico ingles que trabajó en el estudio del fenómeno conocido como el monzón de la India. Sus observaciones mostraron que en años en que la presión en superficie en Australia era en promedio más baja que lo normal, en el océano Pacifico central era más alta de lo normal. Esta especie de sube y baja en la presión, con periodos de dos a cuatro años, se denominó Oscilación del Sur.

Por otro lado, los pescadores de las costas del Perú encontraron que en ciertos años las aguas donde pescaban estaban más calientes de lo normal, lo que ocasionaba que la pesca fuera mala. En esos mismos años, lluvias torrenciales afectaban a esta región de Sudamérica. Como la anomalía en la temperatura del océano alcanzaba su máximo hacia finales de año, durante diciembre, los pescadores asociaron esta especie de corriente de agua caliente con la llegada de El Niño Jesús, por estar próxima la Navidad. Debido a esto este fenómeno recibe el nombre de El Niño. Dicha anomalía en la temperatura superficial del océano se extiende en los trópicos, desde el océano Pacífico central hasta las costas de Sudamérica.

En 1969, el meteorólogo Jakob Bjerknes, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), presentó la teoría de que la aparición de agua cálida a lo largo de la costa del centro de Sudamérica estaba relacionada con trastornos atmosféricos al otro lado del océano Pacífico. Con ello, Bjerknes fue el primero en sugerir que El Niño era una perturbación climática que abarcaba todo el océano Pacífico, un fenómeno conocido actualmente como la Oscilación Meridional (en inglés Southern Oscillation, cuyas siglas son SO).

Las campañas de observación, el uso de satélites y el aumento de las comunicaciones han permitido aumentar nuestro conocimiento sobre el fenómeno ENOS. Hoy sabemos cual es el patrón de anomalías en superficie del mar que lo caracteriza. También hemos determinado en que medida afecta el clima del planeta. Incluso se habla de que este fenómeno, sin periodo regular (a veces ocurre cada dos, cuatro, cinco años o incluso en años consecutivos), se puede pronosticar.

¿Qué es?

Niño y niña
El nombre de “El Niño” se refiere a la aparición periódica de agua cálida en la zona oriental y central del océano Pacífico, a lo largo del ecuador. En dicho océano los vientos dominantes cerca de la superficie son del este y se denominan alisios. Tales vientos tienden a acumular el agua tropical más caliente hacia el lado oeste, es decir, en la región de Indonesia, etc.(Fig. 1). Por ser la temperatura de superficie del mar elevada (>28°C) en esta región, el aire es más ligero formando una atmósfera inestable en la que hay gran formación de nubes y lluvias intensas. Por otro lado, el Pacifico tropical del este es en general mas frío (<27°C), por presentarse en el fondo del océano abombamientos, las cuales son ricas en nutrientes, razón por la cual algunas de las pesquerías más ricas se presentan frente a las costas de Perú. Sin embargo, la presencia de aguas relativamente frías impide la formación de nubes, por lo que en las costas de Perú y Chile solo se tienen nubes estratos bajas que producen muy poca lluvia.

Durante los años de El Niño o ENOS, los vientos que soplan hacia el oeste a lo largo de la región ecuatorial se debilitan y a veces invierten su sentido soplando hacia el este, con lo que la corriente ascendente litoral se frena drásticamente. Al debilitarse el viento, el agua superficial acumulada en el océano Pacífico occidental vuelve a fluir hacia el este. Cuando esto ocurre, el depósito cálido (acumulación de agua superficial calentada por el Sol en la parte occidental del Pacífico ecuatorial, cerca de Australia, Filipinas e Indonesia) se desplaza hacia la zona central y oriental del Pacífico (Fig. 2). El agua superficial que fluye hacia el este se divide al llegar a la costa de Sudamérica. Parte del agua va hacia el sur, mientras que otra se dirige hacia Norteamérica y se desplaza a lo largo de la costa occidental de Estados Unidos.

El aumento de las temperaturas superficiales del agua viene acompañado por una mayor evaporación del agua cálida. La evaporación lleva a la formación de nubes y la aparición de lluvias, que coinciden con la localización del agua cálida en la superficie del mar. Como resultado de ello, zonas normalmente húmedas como Indonesia, Filipinas y el este de Australia sufren sequía. Por el contrario, zonas normalmente secas como la costa occidental del centro de Sudamérica o las islas Galápagos reciben precipitaciones excesivas.

Los fenómenos de El Niño presentan diferentes intensidades: débil, moderada, fuerte y extraordinaria, siendo estos últimos muy infrecuentes. Un fenómeno débil es aquel en el que la temperatura superficial del mar es de uno o dos grados por encima de la media y cubre la parte oriental del Pacífico ecuatorial. Un fenómeno fuerte se caracteriza por un aumento en la temperatura superficial de tres o cuatro grados y cubre una gran parte del Pacífico ecuatorial. Un fenómeno extraordinario tiene lugar cuando la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial aumenta unos cinco grados o más. Una vez que comienza un fenómeno de El Niño suelen pasar entre 12 y 18 meses hasta que las temperaturas superficiales del mar vuelven a sus valores normales.

Efectos

Los efectos que produce El Niño son muy diversos y de gran alcance. Suelen incluir sequía en el sur de África, el noreste de Brasil, Indonesia, el este de Australia, el sur de Filipinas y América Central. Son probables las inundaciones en el norte de Perú, el sur de Ecuador, el sur de Brasil, el norte de Argentina y Uruguay, entre otras zonas. En la India, la llegada del monzón trae consigo precipitaciones abundantes que son de vital importancia pero, cuando llega El Niño tiende a hacerlas irregulares y como consecuencia se produce una producción anómala de alimentos.

Por ejemplo, los científicos han relacionado El Niño que empezó en 1997 con las condiciones extraordinariamente secas que agotaron las cosechas y que provocaron inmensos incendios forestales en Indonesia y Brasil. En Indonesia, los incendios afectaron a más de un millón de hectáreas de selva tropical y produjeron una espesa nube de humo que cubrió gran parte del Sureste asiático durante al menos seis meses. La contaminación del aire debida a los incendios causó decenas de miles de infecciones respiratorias y provocó la cancelación de numerosos vuelos comerciales en la región.

Los científicos definen tres zonas de Estados Unidos fuertemente afectadas por El Niño. En la costa pacífica del noroeste, el invierno tiende a ser cálido y seco. Esto provoca problemas para los gestores de embalses y pantanos. El invierno del nordeste suele ser cálido y húmedo, lo que a menudo resulta positivo. En cuanto a los estados de la costa del golfo de México, suelen verse afectados por un invierno fresco, húmedo y tormentoso. Los científicos también han observado una fuerte reducción del número de huracanes a lo largo de las costas del Atlántico y el golfo de México. Por tanto, El Niño suele tener efectos tanto positivos como negativos sobre Norteamérica.

Se sabe que la llegada de agua cálida al Pacífico oriental perturba fundamentalmente la cadena trófica marina y pone en peligro a muchas clases de peces, aves y mamíferos. Las temperaturas cálidas obligan a muchas especies marinas (como anchoas, salmones, pulpos o calamares) a migrar en busca de aguas más frías donde obtener alimento. Cuando esto ocurre, las aves y mamíferos marinos que se alimentan de esas especies sufren a menudo pérdidas espectaculares. Durante el fenómeno de El Niño de 1997, por ejemplo, la costa californiana se llenó de miles de cadáveres de osos marinos septentrionales y leones marinos de California que habían sucumbido al hambre. En cambio en Perú, la aparición de aguas más calientes provoca que especies de peces como la anchoveta, emigren hacia regiones donde la temperatura es más baja y el alimento más abundante, ya que el debilitamiento de los vientos produce una reducción en la turgencia de aguas frías en el fondo, impactando sobre la pesca peruana. Pero no sólo los pescadores se ven afectados, las aves marinas de las Galápagos pierden su fuente de alimento y sus poblaciones decrecen. Es tan importante el efecto de El Niño en las pesquerías, que las acciones de la harina de pescado en la bolsa de valores de Nueva York cambian de precio al recibirse las primeras informaciones de la aparición de El Niño.

El efecto de El Niño también puede provocar situaciones chocantes. A finales de 1997 se localizaron peces tropicales (como el marlín, el pez espada y otras especies de aguas cálidas) en las aguas generalmente frías de las costas del norte de California, Oregón y Washington. Ante esta situación los pescadores estaban encantados. Sin embargo, las aguas cálidas también atrajeron a la caballa del Pacífico, un pez que actúa como predador de los salmones jóvenes cuando éstos dejan los ríos para entrar en el océano. Aunque no están claros los impactos a largo plazo de esta predación, algunos biólogos expresaron el temor de que las poblaciones de salmón de la costa oeste de Estados Unidos sufrieran caídas drásticas.

En algunas partes del planeta, El Niño también parece fomentar el crecimiento de organismos que transmiten enfermedades del ser humano. Por ejemplo, la humedad excesiva en zonas normalmente secas fomenta la difusión de organismos transmitidos por el agua que provocan enfermedades como la hepatitis, la disentería o el cólera. Además, las tormentas e inundaciones tienden a concentrar agua en charcas estancadas que proporcionan un hábitat idóneo para la reproducción de mosquitos. Los mosquitos pueden transmitir enfermedades como la malaria, la fiebre amarilla o la encefalitis. En Perú, Colombia y la India se registraron brotes de malaria tras El Niño de 1982 y 1983.

En conclusión, el impacto de El Niño va mucho más allá de la alteración de los patrones meteorológicos típicos. Los fenómenos de El Niño pueden trastornar ecosistemas, poner en peligro a muchas especies y contribuir a la difusión de organismos patógenos que suponen una grave amenaza para la salud humana.

No obstante, aunque a El Niño se le vincula con numerosas anomalías meteorológicas y climáticas adversas en todo el mundo pero, sólo unas pocas de ellas pueden relacionarse con seguridad con este fenómeno. Las conexiones entre un fenómeno de El Niño en el océano Pacífico y un fenómeno meteorológico extremo en otro lugar del globo se determinan objetivamente de dos formas. En primer lugar, los científicos pueden observar directamente los mecanismos físicos implicados, como la forma en que las nubes y las precipitaciones siguen el depósito cálido del océano Pacífico. De modo similar, los científicos han observado que los cambios climáticos en Norteamérica inducidos por El Niño son un resultado directo del desplazamiento de la corriente en chorro (una corriente de aire muy rápida que circula a gran altitud en la atmósfera) al cruzar el océano Pacífico anormalmente cálido.

En segundo lugar, cuando los mecanismos físicos se desconocen, como ocurre a menudo en las perturbaciones alejadas de la cuenca pacífica tropical, los científicos echan mano de la correlación estadística. Por ejemplo, la conexión entre el fenómeno de El Niño y la sequía en el noreste de Brasil o el sur de África es fundamentalmente estadística. En esos casos, las estadísticas ayudan a establecer la probabilidad de los impactos regionales de El Niño, pero no explican por qué tienen lugar esos impactos.

Predicción

En la actualidad, los científicos emplean un amplio sistema de barcos, boyas y satélites en el océano Pacífico para ayudar a predecir el impacto y extensión de los fenómenos de El Niño incipientes. La información de este sistema de seguimiento se analiza con ayuda de potentes ordenadores en el Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) de Estados Unidos, situado en Boulder (Colorado). A continuación, los datos se suministran a los modelos meteorológicos informáticos para generar pronósticos del clima a largo plazo.

Por ejemplo, los investigadores emplean una red de boyas situadas a lo largo del océano Pacífico (fondeadas o a la deriva) para controlar la temperatura del agua a diferentes profundidades, la velocidad y dirección del viento, las corrientes oceánicas, la humedad y la temperatura del aire. Esta red, conocida como sistema Océano/Atmósfera Tropical (TAO), es administrada conjuntamente por Francia, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Estados Unidos. La información del sistema es transmitida en tiempo real vía satélite a los centros de investigación.

Los científicos también equipan de forma rutinaria “barcos de oportunidad” con diversos instrumentos de medición que recogen información en zonas remotas del océano. Esta información se transmite a estaciones situadas en las costas del Pacífico.

Los cambios en el nivel del mar se siguen desde el espacio empleando un satélite llamado Topex-Poseidon, lanzado en 1992 por Estados Unidos y Francia. El satélite envía señales de radar que rebotan en la superficie del océano, lo que permite medir con precisión los cambios en el nivel del mar en toda la cuenca. Por lo normal, el agua está más caliente allí donde alcanza un nivel más alto, lo que permite localizar el depósito cálido. Por ello, los cambios en el nivel del mar pueden señalar un cambio en las condiciones normales y un inicio del fenómeno de El Niño. Además también controlan otros cambios atmosféricos relacionados con este efecto, tales como la temperatura superficial del agua, el ritmo de evaporación, la circulación atmosférica, la cubierta de nubes, los vientos en la superficie del agua o la circulación oceánica. La tecnología satelital utilizada se denomina " Percepción remota" (Fig. 2). Los datos recogidos por este sistema se emplean en modelos meteorológicos informáticos para predecir el comportamiento de El Niño.

Entre los factores que limitan la capacidad predictiva de los modelos informáticos está el uso de una física simplificada que no refleja adecuadamente la complejidad de las interacciones atmosféricas y oceánicas, así como la relativa naturaleza caótica y causal de los procesos ambientales. También existen grandes lagunas en la red de observación y algunos cambios ambientales significativos pueden no ser detectados.

La previsión de El Niño no ha sido una tarea fácil, y aún se encuentra en sus fases iniciales. Los fenómenos de El Niño que se han producido en los últimos 20 años han tenido características diferentes. El de 1982 y 1983 sorprendió a todo el mundo porque ocurrió en un momento del año más tarde de lo previsto y fue más intenso de lo pronosticado. El Niño de 1991 y 1992 no desapareció como se preveía, sino que reapareció en 1993, y algunos científicos creen que de hecho se prolongó cinco años. El fenómeno de 1997 y 1998 comenzó antes, fue mucho más intenso de lo predicho, y el agua del océano se calentó más rápidamente de lo habitual.

En general, los científicos han conseguido reproducir por computadora el limitado número de fenómenos de El Niño anteriores ya conocidos. Sin embargo, el mayor problema de todos es que los científicos todavía no comprenden los mecanismos físicos que desencadenan un fenómeno de El Niño. Hasta que se descubran y vigilen cuidadosamente estos mecanismos, es probable que las previsiones a largo plazo no sean muy fiables.

En esta imagen podemos ver El Niño visto desde un satélite. En ella el océano Pacífico fue tomada por el satélite franco-estadounidense Topex-Poseidon el 18 de diciembre de 1997 utilizando mediciones de altura de la superficie marina. En esta imagen, las áreas blancas y rojas indican patrones inusuales de almacenamiento de calor; en las zonas blancas, la superficie marina se encuentra entre 14 y 32 cm por encima de lo normal y las zonas rojas no supera los 10 cm. Las áreas verdes indican condiciones normales, mientras que las púrpuras (el Pacífico occidental) indican al menos 18 cm por debajo del nivel normal del mar.

medidas preventivas

En la agricultura, es habitual una buena cosecha de cultivos en otoño e invierno (por ejemplo, de trigo). Para primavera y verano, es importante tener en cuenta que las lluvias podrían adelantarse, pero si prevalecen las condiciones de El Niño, las lluvias de verano podrían escasear. Ante esta situación habría que ver la posibilidad de irrigación o la utilización de semillas más resistentes a la sequía.

Con la recarga de las presas en invierno, puede aconsejarse su administración en función de las prioridades productivas de la región. Por ejemplo, irrigación y ganadería. Las presas de capacidad media tienen que permanecer en estado de alerta ante un posible desbordamiento. Con la recarga de las presas en invierno se debe de considerar la perspectiva de condiciones de sequía en verano (de prevalecer El Niño) por lo que se puede considerar la posibilidad del uso racional del agua almacenada.

En las regiones urbanas, es importante prevenir para el invierno las posibles inundaciones por lluvias intensas. Si en el verano se presentan condiciones de sequía, es importante considerar la educación urgente a la población y a las industrias para un uso racional del agua.

Durante los veranos bajo condiciones fuertes de El Niño, es fundamental prevenir los incendios forestales. Además es conveniente difundir las medidas de seguridad entre los grupos de productores agrícolas que queman parte de los bosques. Es importante difundir las medidas de alerta por la posibilidad de incendios naturales.

El efecto invernadero y El Niño

Algunos científicos han sugerido que el efecto invernadero (la acumulación de gases como el dióxido de carbono, el metano y el ozono que atrapan el calor del Sol en la atmósfera terrestre) junto con las actividades humanas está alterando fundamentalmente El Niño al calentar artificialmente la atmósfera de la Tierra. Estos científicos señalan que, hasta hace poco, los fenómenos de El Niño llegaban con una frecuencia de dos a siete años y eran generalmente suaves. Sin embargo, en el transcurso de 15 años se han producido dos fenómenos extraordinarios de El Niño. Además, entre 1990 y 1995 se produjeron tres fenómenos de El Niño seguidos. Algunos expertos afirman que, el conjunto de esos tres fenómenos constituyó el Niño más largo en 2.000 años. Otros científicos, sin embargo, no están de acuerdo en que la historia reciente de El Niño demuestre el calentamiento planetario. Para ellos, El Niño constituye el reflejo de fluctuaciones causales en el ciclo natural.

En noviembre de 1991, el Programa de Estrategias de Respuesta e Impactos del Clima Planetario (WCIRP), creado por el Programa Medioambiental de Naciones Unidas (UNEP), hizo la primera reunión de trabajo sobre la relación entre El Niño y el calentamiento planetario, en un intento de diferenciar la especulación y la ciencia. Los participantes en la reunión llegaron a la conclusión que una tendencia hacia temperaturas planetarias medias más elevadas podría provocar que los futuros fenómenos de El Niño fueran más intensos. Sin embargo, también resaltaron que El Niño ha aparecido con bastante constancia a lo largo de un periodo de 5.000 años, tanto durante periodos cálidos como fríos, lo que sugiere que es poco probable que cambie la frecuencia de esos fenómenos.

¿El volcanismo submarino causante del efecto El Niño?

Los volcanes y mini volcanes submarinos son abundantes en ciertas zonas del suelo del Pacifico Sur, en especial cerca al trópico de Capricornio, entre los meridianos 105w y 115w. El fenómeno "El Niño", ocurre cada 4 a 7 años, por lo que, se podría deducir que la causa de este fenómeno periódico es de origen geofísico -terráqueo.

La causa de "El Niño" es todavía una incógnita pero, recientemente se descubrió más de 1.000 mini volcanes submarinos, no mapeados, y en actividad, en el fondo del Pacifico Sur Oriental que hace pensar que la abundante actividad volcánica seria la verdadera causa de este fenómeno global.

La sincronizada erupción de casi 90, entre volcanes y mini volcanes submarinos, en esta zona pacifica, generan el calentamiento de las aguas oceánicas desde el fondo del mar y hacia los alrededores, que asimismo, producen un ligero calentamiento del aire superficial del océano, provocando la aparición anómala de áreas de altas presiones.

Esta área de intensa actividad volcánica cubre un área de 430 por 430 kilómetros del fondo marino, justo donde las placas tectónicas Pacifico y Nazca, están separándose.

El calentamiento del aire superficial del mar es también causado por chorros de agua, tipo géiseres, que brotan a borbotones a casi 480 grados centígrados, en esa zona del fondo del mar.

En conclusión, si los volcanes submarinos además de los chorros de agua hirviendo pueden ser causa del "Niño", y, siendo los Niños, periódicos, el volcanismo submarino, por simple deducción, podría ser también periódico.

Listado de fenómenos El Niño
ocurridos desde 1950 (fuente: Kevin E. Trenberth, diciembre 1997)

Fenómeno El Niño

Comienzo

Fin

Duración (meses)

Ago 1951

Feb 1952

7

Mar 1953

Nov 1953

9

Abr 1957

Ene 1958

15

Jun 1963

Feb 1964

9

May 1965

Jun 1966

14

Sep 1968

Mar 1970

19

Abr 1972

Mar 1973

12

Ago 1976

Mar 1977

8

Jul 1977

Ene 1978

7

Oct 1979

Abr 1980

7

Abr 1982

Jul 1983

16

Ago 1986

Feb 1988

19

Mar 1991

Jul 1992

17

Feb 1993

Sep 1993

8

Jun 1994

Mar 1995

10

Mar 1997

Mar 1998

12

La niña

Aparte de los ciclos determinados por la rotación de la Tierra en torno a su eje y alrededor del sol (ciclo diario y anual), las condiciones meteorológicas y climáticas en un cierto lugar cambian continuamente como resultado de la acción de diversos factores de origen atmosférico y oceánico. Existen algunas fluctuaciones relativamente lentas del comportamiento de la atmósfera, que están asociadas a cambios en las condiciones oceánicas en la región tropical del océano Pacífico. Una de ellas es la denominada Oscilación del Sur. A continuación analizaremos esta fluctuación natural y su relación con el fenómeno La Niña. También comentaremos los impactos que este fenómeno tiene a escala mundial y particularmente en Latinoamérica.

¿Qué es?

Es un fenómeno de interacción océano-atmósfera que se caracteriza por la aparición de temperaturas oceánicas superficiales inusualmente bajas en el centro y este del Océano Pacífico ecuatorial. El fenómeno La Niña es la oposición al fenómeno El Niño. Las anomalías climáticas que se producen con La Niña no son tan notables como las que se observan durante El Niño. Durante este fenómeno se origina temperaturas más frías que las normales sobre el Océano Pacífico. Además, se favorecen entre otros los siguientes procesos:

  • La corriente fría de Humboldt se desarrolla mejor sobre la costa sudamericana

  • Aumenta la turgencia de agua fría frente a las costas peruanas con un gran contenido de nutrientes que favorecen el desarrollo de los peces y, por lo tanto, se incrementa la industria pesquera de la zona.

  • La acción combinada de los alisios de ambos hemisferios favorece la turgencia de aguas frías a lo largo de la línea del Ecuador, separando dos grandes lenguas de agua caliente tropicales a ambos lados de dicha línea.

  • Los vientos alisios incrementan su intensidad y provocan mayor transporte de agua caliente superficial hacia el oeste.

  • Se produce un importante calentamiento de la temperatura del agua de mar superficial cerca de la región insular-continental de Indonesia, favoreciendo el desarrollo de mayor nubosidad y el incremento de tormentas y lluvias en la región.

  • Se incrementan los ciclones tropicales del caribe.

En Latinoamérica se pueden destacar los siguientes efectos:

  • Disminución de las precipitaciones sobre el centro y el este de Argentina, Uruguay, sur de Brasil y Paraguay. Lo que contribuye para que disminuya el nivel de altura de los ríos y, en consecuencia, se reduzca la probabilidad de inundaciones importantes.

  • Aparición de áreas con déficit de precipitación en nuestro país.

  • Aumento de las precipitaciones en el nordeste del continente americano.

  • Incremento de las precipitaciones en la región del altiplano y noroeste argentino.

Características

Como se dijo con anterioridad, el fenómeno La Niña se desarrolla cuando la fase positiva de la Oscilación del Sur alcanza niveles significativos y se prolonga por varios meses, como por ejemplo en 1973, 1988, 1998, y se caracteriza entre otras condiciones anómalas, por las siguientes, las cuales son esencialmente opuestas a las de los episodios El Niño:

A) Disminución de la presión a nivel del mar en la región de Oceanía y aumento de la misma en el Pacífico tropical y subtropical junto a las costas de América del Sur y América Central. Esto contribuye a aumentar la diferencia de presión que existe entre ambos extremos del Pacífico ecuatorial

B) El aumento de la diferencia de presión, entre la costa de América del Sur y Oceanía, hace que los vientos alisios se intensifiquen, lo cual a su vez aumenta la eficiencia del proceso de turgencia de aguas profundas relativamente más frías a lo largo del Pacífico ecuatorial.

C) Los vientos alisios anormalmente intensos ejercen un mayor efecto de arrastre sobre la superficie del océano aumentando la diferencia de nivel del mar entre ambos extremos del Pacífico ecuatorial. De este modo el nivel del mar disminuye en las costas de Colombia, Ecuador, Perú y norte de Chile y aumenta en Oceanía.

D) Como resultado de la intensificación de la turgencia de aguas relativamente frías a lo largo del Ecuador, la temperatura superficial del mar disminuye por debajo del valor medio climatológico. La presencia de aguas relativamente más frías en este sector constituye la evidencia más directa de la presencia del fenómeno La Niña. En general las máximas anomalías térmicas negativas son de una magnitud inferior a las que se registran durante los episodios El Niño.

E) Aguas calientes en el Pacífico ecuatorial.

EFECTOS

La niña, como ya hemos nombrado, se caracteriza por el enfriamiento de las aguas del Pacífico, causando al mismo tiempo el debilitamiento de los anticiclones marítimos y continentales, que son zonas de poca nubosidad y presiones atmosféricas que amainan las tormentas. De igual forma interfieren en la fuerza de la temporada ciclónica, la alta o baja presión en las Azores, la dirección de los vientos, las señales de lluvias en zonas como el Golfo de Guinea y las anomalías de la temperatura en el Atlántico.

Podemos decir, pues, que “La Niña” cambia el clima mundial ya que reduce las lluvias entre diciembre y febrero, dando lugar a inviernos muy secos en Cuba y zonas cercanas al impedir el desarrollo de las bandas de nublados con lluvias que anteceden la entrada de los frentes fríos. Provoca, a su vez, ciclones y huracanes que causan un efecto destructor sobre la población y la naturaleza. Lo único bueno que podemos encontrar en este devastador proceso es el aumento de la productividad marina de algas microscópicas llamadas fitoplancton, de oxígeno y macroalgas que sirven de alimentos a los peces.

LA CUBA DE LOS CICLONES Y SEQUÍAS

Según las estadísticas, Cuba ha sido afectada este siglo por unos 100 ciclones, de los cuales 10 han sido grandes huracanes. Generalmente son las provincias centrales y occidentales quienes sufren las consecuencias, pues casi todos los ciclones de octubre a noviembre se forman en el mar Caribe Occidental acercándose al norte y al nordeste del país.

A estos sucesos hay que sumarle los trastornos creados por El Niño que causa fuertes lluvias, vientos y tornados. Durante su estudio en 1999, se descubrió que en el período lluvioso, de mayo a octubre, las precipitaciones se comportaron por debajo de la media histórica y se retrasó su comienzo debido al enfriamiento de las aguas y al cambio de sentido de los vientos. La Niña fue la causante de estos contrastes y tuvo como consecuencia un agravamiento del impacto de la sequía en zonas ya afectadas por El Niño. De esta forma, Cuba se ve inmersa continuamente en una lucha contra las fuerzas de la naturaleza, unas veces a causa de los ciclones y otra de las sequías.

Ambos fenómenos atmosféricos no son exclusivos de Cuba, sino que afectan a toda la franja tropical debido a que la región del Atlántico Norte, incluidos el Golfo de México y el Mar Caribe se encuentran entre los cuatro lugares del mundo en cuanto a la formación de ciclones.

LA REÚBLICA DOMINICANA

La Niña 1998-2000 es uno de los eventos más largo registrado en la República Dominicana. Durante los meses de abril, mayo y junio las precipitaciones registradas sufrieron variaciones en las diferentes regiones del país, el período de sequía se acentuó en el sur y este y las lluvias pertenecientes al período de transición de la segunda quincena de abril se retrasaron. Esto inició una serie de lluvias convectivas en mayo y algunas ondas tropicales débiles que a su vez produjeron algunas lluvias puntuales. Se desarrollaron también cumulonimbus, que dieron lugar a descargas eléctricas y precipitaciones locales intensas. Todas estas precipitaciones disminuyeron las zonas de sequía aunque se mantuvieron algunas áreas en el sur.

La República Dominicana ha presenciado también temporadas de ciclones tropicales. Su impacto comenzó el 10 de julio del 2000, siendo la principal amenaza las crecidas de ríos y las inundaciones de zonas bajas.

“MITCH” Y” GEORGE”, ENGENDROS DE LA NIÑA

Tanto “Mitch” como “George” fueron los misioneros de La Niña. América del Sur se ve afectada por la temporada de ciclones durante cada segundo semestre y el huracán “Mitch” es una evidencia de los primeros efectos de La Niña en estos períodos. Este último efecto dejó a su paso muerte y desolación en una zona que ya había sido castigada por la sequía de El Niño y que, aún en la actualidad continúa recuperándose tanto a escala económica como al social o al natural.

Otras zonas, como es el caso de estados de Arizona, Nuevo México, Texas, Oklahoma y Florida, han estado también amenazadas por las sequías. Finalmente, provoca durante el invierno corrientes de chorro en el centro y este del océano del pacífico y fuertes monzones en Australia, el suroeste de Asia y África.

El último fenómeno La Niña ocurrió entre 1995 y 1996, siendo el primer año el más huracanado pues ocurrieron 18 fenómenos ciclónicos, que lo caracterizaron como el año más frecuente del siglo. En 1996, incluso en lugares secos como San Isidro, se superaron las normas históricas de precipitaciones en un 200 y hasta un 300 %. A pesar de los efectos destructores que caracterizan a este efecto, su comportamiento e impacto no han sido muy estudiados, contrariamente al efecto de El Niño. Actualmente grupos de estudio como el INETER (Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales) están comenzando a analizar estos casos, evaluando además sus efectos en primavera y postrera, ya que la temporada lluviosa tiene dos subperíodos con comportamientos distintos cuando ocurren estos fenómenos.

Podemos demostrar, pues, que “La Niña” está continuamente entre nosotros: los satélites muestran una pequeña línea azul de aguas frías sobre el Océano que se extiende desde Indonesia hasta las costas de América del Sur y que probablemente no tarde demasiado en mostrar de nuevo su poder.

Listado de fenómenos La Niña
ocurridos desde 1950 (fuente: Kevin E. Trenberth, diciembre 1997)

Fenómeno La Niña

Comienzo

Fin

Duración (meses)

Mar 1950

Feb 1951

12

Jun 1954

Mar 1956

22

May 1956

Nov 1956

7

May 1964

Ene 1965

9

Jul 1970

Ene 1972

19

Jun 1973

Jun 1974

13

Sep 1974

Abr 1976

20

Sep 1984

Jun 1985

10

May 1988

Jun 1989

14

Sep 1995

Mar 1996

7

Jul 1998

Jun 2000

23

Dic 2000

May 2001

5

Conclusión

Los fenómenos El Niño y La Niña están íntimamente relacionados, es decir, uno es el opuesto al otro. Los fenómenos que afectan las condiciones climáticas de ciertos sectores, pueden estar determinadas o influidas por distintas causas como son los vientos, las temperaturas, las precipitaciones, las variaciones en la presión atmosférica, etc. Pero pensamos de manera muy personal que no hay nada que afecte tanto el clima de un lugar o región como lo hace los fenómenos de El Niño y La Niña. Estos dos fenómenos afectan a una gran extensión de zonas geográficas cuando se presentan. Lo que no entendemos es como unos factores tan determinantes o importantes del clima no se estudien con mayor detenimiento dentro de los programas que rigen la carrera.

Concluimos diciendo que ambos fenómenos se vienen produciendo desde hace unos 5.000 años, sea en periodos cálidos como en periodos fríos y que están siendo afectados por el calentamiento general de la atmósfera (efecto invernadero). Si siguen aumentando las temperaturas globales, se pueden esperar fenómenos de El Niño y La Niña mucho más fuertes e intensos.

Objetivos

Objetivos generales

  • Conocer las características generales de los fenómenos de El Niño y La Niña.

  • Establecer las posibles relaciones que existen entre estos fenómenos y el debilitamiento de la capa de ozono, el efecto invernadero, la contaminación producida por el hombre, etc.

  • Conocer de que manera estos fenómenos afectan las cadenas biológicas relacionadas con las zonas afectadas.

  • Tratar de explicar los ciclos que cumple estos fenómenos y predecir sus apariciones.

  • Conocer los efectos que tiene sobre las zonas que afecta.

  • Explicar en que consiste estos fenómenos, conociendo sus causas y efectos.

  • Conocer las zonas mas afectadas por estos fenómenos.

Objetivo especifico

Estudiar el fenómeno de El Niño y La Niña en sus distintas dimensiones.

Bibliografía

Enciclopedia Microsoft Encarta 99

Enciclopedia Planeta-De-Agostini

Diccionario Enciclopédico Salvat Universal

Enciclopedia Larousse

Enciclopedia Gran Consultor

Paginas de Internet:

www.semarnap.gob.mx/indices/tematico/emergencias/lnino

serpiente.dgsca.unam.mx/cca/nino.htm

elnino.cicese.mx

www.inm.es

www.geocities.com/ocean_buoys

www.lameta.apc.org/urgencias

www.ain.cubaweb.cu/milenio/adones

www.acquweather.com/lamina

Fig. 1. Diagrama que representa la circulación atmosférica de la zonal tropical y las condiciones medias del océano Pacífico.

Fig. 2. Como en la Figura 1, pero durante condiciones de El Niño.

Fig. 2. Sistema de medición por Percepción Remota

Mapa de la ubicación de los mayores volcanes submarinos, cerca a las Islas Salomón, en el Pacífico Sur.

Mapa global esquemático, obtenido en gran parte por técnicas satelitales de Percepción Remota (Remote Sensing), donde se muestran las posiciones de los volcanes submarinos activos, placas tectónicas con sus puntos en colisión o separación.