Nietzsche

Filosofía vitalista y nihilista contemporánea siglo XIX. Ciencia. Contexto histórico. Contexto y filosófico. Ideas nietzchianas. Pensamiento filosófico

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Contesto histórico

Federico Guillermo Nietzsche nació en Rocken, Turingia, en 1844, pleno siglo XIX. En este siglo se extiende por Europa la revolución industrial surgida en Inglaterra. Esta revolución se ve propiciada por el desarrollo científico y el auge del colonialismo. Como consecuencia surge el proletariado.

Esta situación económica viene acompañada de una política en la que surgen otras revoluciones de tipo liberal en la primera mitad de siglo y un desarrollo del movimiento obrero y de los nacionalismos en la segunda mitad. Este liberalismo viene propiciado por diferentes revoluciones con intereses independentistas como la revolución francesa, la de las colonias inglesas de Norteamérica o las que se producen en gran parte de Europa.

Estas revoluciones liberales no son suficientes para solucionar los problemas de una gran masa de la población que vive en condiciones miserables. Surgen así organizaciones como la Primera y Segunda Internacional, el socialismo (anarquismo y socialismo utópico) que lucha en contra de las desigualdades económicas surgidas como consecuencia de este liberalismo, y el comunismo.

Por último también surgirá en este siglo el nacionalismo al que se le vinculaba Nietzsche. Surge bajo dos modelos: uno que se fundamenta en la voluntad popular de vivir juntos y otro vinculado al romanticismo alemán, nacionalidad de Nietzsche. Esto provoca la unidad alemana e italiana. Fue en Alemania donde Nietzsche cuando estaba en la plaza de Turín sufre un colapso y muere un tiempo después en 1900.

Contexto cultural

Los movimientos culturales más importantes en el siglo XIX son el romanticismo, en la primera mitad, y el realismo, en la segunda.

El romanticismo es un movimiento antiilustrado que tiene como precursores a Rousseau y Goethe en Alemania. Este movimiento se caracteriza por la exaltación de los sentimientos, revalorización del sentimiento religioso y de la tradición. Se exalta el individualismo y se tiene una concepción organicista de la naturaleza. Algunos romanticistas importantes son Bécquer, Goethe, Wagner…

El realismo por su parte es un movimiento que intenta reflejar la realidad cotidiana con total sinceridad para criticarla y denunciarla, es por tanto todo lo contrario que el romanticismo.

La ciencia también sufre un desarrollo importante en este siglo. La física de la primera mitad de siglo lleva su apogeo la mecánica clásica, mientras que en la segunda mitad una serie de problemas cuestionan la validez de este modelo y es sustituido por la mecánica cuántica. Las matemáticas también sufren cambios, se echan abajo los principios de Euclides y con esto se corrige a Descartes quien decía que no se podía. Y en tercer lugar la biología desarrolla teorías evolucionistas oponiéndose al fijismo, teoría como la de Darwin o la de Lamarck del que nietzsche es partidario.

Surgen también otras ciencias como la lingüística, la economía, la psicología experimental...

Contexto filosófico

En el siglo XIX hubo varias corrientes filosóficas y diversos personajes que influyeron en Nietzsche a la hora de elaborar su crítica y posterior propuesta filosófica.

El primer filósofo que le influye es Hegel, principal representante del Idealismo. Esta corriente filosófica sostiene que el ser de las cosas se establece en la conciencia. Hegel, que vivió en la primera mitad del siglo, es el idealista más elaborado, de una lista que empieza con Descartes y sigue con filósofos como Locke, Hume, Kant…

Hegel destruye la realidad, para él la realidad es producto de la razón que se exterioriza dando lugar a lo que observamos. La realidad es para él la forma de mostrarse de la razón. Atraviesa tres fases: la tesis (un hecho concreto), la antítesis (negación de la tesis) y la síntesis (recoge las dos anteriores y forma una nueva). La síntesis es para él un cambio a mejor, un progreso que permitirá mejorar.

Mientras en la segunda mitad de siglo surge el positivismo. Esta actitud rompe con esa teoría abstracta del idealismo y pretende recuperar el valor de la realidad tal como se ve. No hay filosofía sino ciencia, no hay teorías solo se observa como se comportan las cosas. Uno de sus más importantes representantes es Comte.

Otro filósofo que influye en Nietzsche es Schopenhauer. Pertenece a la primera mitad de siglo, es de formación kantiana y rival de Hegel. Siguiendo con la teoría de Kant, en la que hace una división de la realidad en noúmeno (parte de la realidad que no vamos a conocer nunca) y fenómeno (la realidad en sí, lo que conocemos), Shopenhauer cambia la interpretación y llama voluntad al noúmeno y representación al fenómeno. La voluntad es un deseo insaciable que quiere serlo todo, quiere cristalizarse en lo que se percibe. Pero la voluntad conlleva una visión pesimista de la vida ya que ese deseo nunca se va a acabar, siempre se va a querer más y nunca se podrá satisfacer.

El músico alemán Wagner le impactó con su música, le transmitía el modo de entender la vida y le inspiró para escribir el Nacimiento de la tragedia. Más tarde se enemista de él.

Los presocráticos con su politeísmo, la multitud de dioses llaman la atención de Nietzsche y se interesa en su forma de vida. También le influyen personajes del Renacimiento como Maquiavelo del cual observa su máxima que expresaba la consecución de un fin en la vida. Conoce además la Italia del Renacimiento, el espíritu clásico por medio del escritor Goethe.

NIETZSCHE. Introducción:

Como ya se ha visto, Shopenahuer realiza una doble dimensión de la realidad en la parte de la realidad que se nos aparece y la parte que no se llega a conocer. Nietzsche va a reinterpretar esa visión de la realidad con sus conocimientos del mundo griego.

Los presocráticos eran partidarios del pensamiento trágico, el cual decía que para que una cosa sea lo que es necesita de su contrario. Eso lo escenifican con Apolo y Dionisos. Apolo es el dios de la ciencia, la razón, la luz, la claridad, el control, el equilibrio, la armonía… Mientras que Dionisos era todo lo contrario, era el dios de la pasión, la noche, la oscuridad, el descontrol, es desequilibrio, la desmesura… Para los griegos es el mismo dios, es como una moneda de dos caras, uno no puede vivir sin el otro. Nietzsche llama por tanto a la voluntad, Dionisos, y a la representación, Apolo. Dice que el mundo se presenta de un modo pero para que sea así debe existir su contrario, es decir, que cuando hay control, es porque de fondo hay descontrol, cuando hay equilibrio es por de fondo hay desequilibrio… Al aplicarlos suprime la visión pesimista que existía con la voluntad, que era sinónimo de dolor porque nunca se iba a poder satisfacer el deseo. Ahora, con Dionisos se tiene una visión positiva ya que significa energía, exceso, que lo puede todo. Hay, por tanto, un giro de la carencia de la voluntad al exceso de Dionisos, lo cual implica que el cambio no se produce por la falta de ser, sino por el exceso de energía por el que necesita cambiar.

Pero el hombre no tiene ese poder que refleja Dionisos, todo parece más controlado. Eso habría que buscarlo en la época antigua. Dionisos y Apolo son de la época de los presocráticos como he dicho antes, pero Sócrates es el primero que por encima uno sobre el otro, es decir, ya no se hace necesaria la dependencia para existir de uno sobre el otro. Sócrates pone por encima de todo la razón, lo apolíneo. Hace así una división moral del mundo. Luego es Platón quien lo recoge y lo traslada todo a una metafísica, es decir, le da existencia. Es cuando se produce una ruptura del pensamiento trágico. Sócrates es el que suprime la dualidad y se queda con uno, la razón. Platón, por su parte, con esa visión moral adquiere una metafísica, existencia. A partir de ahí se produce el triunfo de la razón sobre la pasión, de Apolo sobre Dionisos, al que suprime, y es por eso que no se percibe la pasión, el poder de hacerlo todo.

A lo largo de la historia ha habido varios intentos de recuperar la pasión pero no fructificaron. Para ellos Nietzsche piensa que lo que hay que hacer es analizar desde el principio para ver el error y ver como ha repercutido en el hombre para así replantearse el problema.

Cricica Nietzschiana

Nietzsche se dispone, por tanto, a recuperar el pensamiento trágico que es lo que él piensa que rige la realidad. Quiere encontrar el momento en el que se ha producido el problema mediante una crítica. Una vez que lo consiga podrá dar solución a su problema. Él quiere dar a la vida el valor que verdaderamente tiene, y que ve que no se le da, por eso necesita recuperar el pensamiento trágico.

Las críticas son varias. Hace una crítica a la moral, una forma de vida que subordina esa misma vida a algo distinto de ella. De forma general se puede aplicar a cualquier situación y por tanto se puede aplicar al planteamiento socrático, que dice que lo importante es lo apolíneo, igual que para Platón lo importante son los ideales, para le cristianismo vivir esta vida para llegar a la vida eterna y para el socialismo soñar con una sociedad sin clases.

Nitzsche rechaza la moral, piensa que esos ideales están impuestos. Con Apolo y Dionisos se suprime a este último, el mal, para subordinar la vida a lo bueno, o lo que se supone que es bueno para la persona (Apolo). Pero está impuesto, no existe elección a la hora de escoger entre lo malo y lo bueno. Esto poco a poco va debilitando la voluntad, cada vez la persona decide menos en su vida, va perdiendo la capacidad de tomar decisiones. Se va pareciendo a un rebaño en el que todos hacen lo que se le impone, en este caso lo apolíneo es lo único que se ofrece.

Con Platón lo que se impone en la vida son los ideales. Cuando hay fallos no se admiten, lo único que vale en la vida es la perfección (Apolo). Todas las persona están subordinadas a conseguir los ideales perfectos, ya que saben que no lo son.

En el caso del cristianismo también se siguen unos ideales. Un cristiano debe comportarse según la doctrina cristiana, si no lo cumple no conseguirá la vida eterna.

Para evitar eso hay que entrenarse, hasta conseguir rechazarlo y no convertirse así en un esclavo sometido a esos ideales.

Nietzsche también hace una crítica a la metafísica. Platón es quien lo lleva a cabo ya que interpreta la realidad con una división de dos mundos en la que el mundo sensible, la realidad que vemos es el mundo del mal, el mundo dionisiaco y el mundo de las ideas, que es el mundo del bien, de lo apolíneo.

Cada teoría metafísica conlleva una teoría del conocimiento, por eso, Nietzsche va a dividir su crítica en dos planos: el ontológico y el gnoseológico.

La crítica al plano del ser (ontológico) la lleva a cabo porque dice que no tiene sentido decir que el mundo verdadero es la perfección, el bien, porque la realidad se presenta cambiante, con contrariedades, no tiene sentido decir que existe una mejor, porque no hay una realidad fija.

Respecto al plano gnoseológico o del conocimiento, dice que hay dos niveles para conocer la realidad. Si se conoce mediante los sentidos, lo que se observa, es un error, y lo que se conoce mediante el pensamiento es lo verdadero. Nietzsche ve la realidad de forma muy dispersa, en cada momento se presenta de un modo distinto. Tradicionalmente como reinaba la razón, lo que se elaboraba a partir de ella era cierto pero lo que se intenta ahora es dar un vuelco y conseguir la irracionalidad.

Otra crítica va dirigida al concepto, del que niega su validez. Se decía que el concepto lo elabora la razón y que expresa la claridad de la realidad. Nietzsche, sin embargo, dice que la realidad se expresa mediante metáforas. Con las metáforas no se requiere una explicación racional, ya que la persona puede interpretarlo de maneras diferentes, tal como es la realidad. Con un concepto la persona solo se imagina una forma de la realidad, la simplifica. Eso es un error ya que la realidad como se ha visto es cambiante y muy variada por lo que un simple concepto no puede identificar a la realidad. La metáfora sugiere, no dice, ni tampoco cosifica, es decir, no reduce las diferentes formas de mostrarse la realidad en una sola cosa. Nietzsche quiere expresar la realidad de tal manera que lo explique como se muestra en ese momento, no como una única cosa como si siempre fuese igual, por que no es así como se muestra.

Otra crítica es la que le hace a la matematización de la realidad que nació con Descartes. Lo critica porque no toda la realidad se puede expresar mediante las matemáticas. Los sentimientos, la pasión… No se mide en números, eso no quiere decir que no exista. Esto lo cataloga como una visión simplista de la realidad por parte de Descartes, en la que lo esencial escapa de ella.

Nietzsche también critica al valor de la verdad. Cuando queremos conocer, queremos buscar la verdad, el valor supremo del conocimiento. Pero él no está de acuerdo con eso, no acepta que sea el valor supremo en consonancia con la división del bien y el mal.

Sócrates fue quien empezó al dividir el bien y el mal. Luego Platón lo reinterpreta diciendo que lo que es auténtico, se conoce como la verdad, mientras que lo que se muestra como aparente, no da un conocimiento de verdad. La verdad para nietzsche no existe, son las personas quienes las que interpretan las cosas como verdad, pero no siempre lo son. Es, por tanto, una invención, un modo de engañar ya que se está tomando como verdadero cosas que no lo son. Toda teoría, según el filósofo, son interpretaciones, pero no son verdad, no se puede garantizar que lo sean.

El positivismo tampoco se escapa de la crítica. Esta actitud pretendía dejar las teorías abstractas a parte y atenerse a la realidad tal como se experimenta. El filósofo dice que se las da de objetivo, cuando siempre hay una teoría que influye en la persona que observa. Los científicos al observar los hechos o experimentos no lo hacen de una manera totalmente objetiva, sino que interpretan lo que ven influenciados por una teoría que actúa como prejuicio.

Por último va a criticar a idealismo, concretamente a Hegel. El idealista decía que la razón se va manifestando en las culturas a lo largo de la historia en forma de triada (tesis, antítesis y síntesis). Toda síntesis se corresponde a una tesis que se contrapone a una antítesis, a su vez, esa síntesis se contrapone a otra antítesis y se forma una nueva síntesis y así sucesivamente. Todas estas síntesis dan lugar al progreso, toda síntesis nueva es cada vez mejor, se suprime el presente y se mantiene que el futuro siempre va a ser mejor. Ese ideal que se tiene del futuro provoca que el hombre no llegue a ser feliz, ya que existe una moral por la que no vive el presente al máximo.

Una vez realizadas sus críticas Nietzsche se dispone a analizar las consecuencias que han dejado a lo largo de la historia. Quiere ver hasta donde ha llegado el estado del hombre siendo regido por esa moral y esa metafísica.

El hombre siempre ha tenido como objetivo en su vida conseguir ideales que le hicieran feliz. Con Sócrates la felicidad consistía en conocer la verdad mediante la razón, con Platón, el hombre tenía que llegar a las ideas perfectas del mundo verdadero, con el cristianismo, el hombre obtenía la felicidad con la vida eterna y con el socialismo el hombre solo sería feliz si vivía en una sociedad sin clases. Pero todos esos ideales eran pura fantasía, mentira, ya que nunca se conseguía y se llegaba entonces a la muerte de Dios. La muerte de la confianza en la razón, en le mundo verdadero, en la vida eterna, en la sociedad sin clases.

El hombre poco a poco va debilitando su voluntad, va perdiendo su capacidad de querer porque se da cuenta que esa felicidad no llega, que todo su esfuerzo no le sirve para nada, todo es mentira y no ha hecho lo que quería en su vida. Esa situación se agrava hasta el punto en el que el hombre no quiere nada, ha perdido todos sus valores, se llega al nihilismo.

Pero para Nietzsche nada es bueno ni malo, solo necesario. Si se eligió suprimir la pasión y se llegó al nihilismo es porque tenía que pasar. Pero para él no todo es malo en el nihilismo, tiene también un aspecto positivo. Solo a partir de esa situación, el hombre es capaz de salir adelante, darse cuenta de lo que ha ocurrido y replantearse la vida. Eso es muy difícil dice Nietzsche, porque el hombre no quiere absolutamente nada.

Para el filósofo alemán todo esto que ha ocurrido a lo largo de la historia es como una enfermedad de la humanidad que ido dejándola cada vez más debilitada. Pero, ¿quién ha contribuido para debilitar al hombre? Según Nietzsche el verdadero culpable ha sido el cristianismo.

La verdadera división se produce con el cristianismo y critica fuertemente a la figura del sacerdote. Este personaje procedía de la clase de los señores, tiene ansia de poder y de dominio, pero no pertenece a una clase privilegiada. Por eso, para dominar a los demás se sirve de una artimaña, el poder espiritual. Se muestra como el vehículo para llegar a la felicidad. Lo hace echando en cara a los ciudadanos que sus deseos son malos, crea una relación de dependencia para llegar a Dios. Así va contribuyendo al debilitamiento de la voluntad de la persona, a la que le va quitando lo que de verdad quiere. El origen de todo esto, dice Nietzsche que está en el señor, un señor resentido porque no puede ostentar el poder y para ello se vale del hombre.

La propuesta de Nietzsche

Una vez que Nietzsche ha localizado el error y ha visto las consecuencias que ha sufrido el hombre, elabora una propuesta con la que se pueda solucionar el problema.

Parte del nihilismo, cuando el hombre no desea nada y es una marioneta. Piensa que este estado de nihilismo es necesario para poder darse un replanteamiento de los valores. Lo primero que hay que hacer es recuperar el pensamiento trágico, que es la única forma de volver a vivir correctamente. Pero todo esto es muy difícil, replantearse toda una vida en esa situación de total apatía requiere de una fuerza de voluntad tremenda. Pero no es imposible y solo quien lo consiga será el superhombre que propone Nietzsche.

El superhombre es aquel que en las peores situaciones consigue vivir con pasión y razón, sin ponerse ideales, solo poniendo por encima de todo lo que realmente quiere. No hay nada por encima de su propia vida.

En definitiva, el superhombre de Nietzsche es el que consigue una inversión de los valores tradicionales y pone por encima de todo su propia vida, lo que él quiere pero no de acuerdo con un modelo. Es capaz de no subordinar su vida a nada exterior, es capaz de apasionarse.

Recordando a Shopenhauer que afirmaba la existencia de una fuerza oculta que se exteriorizaba y actuaba como un deseo incesante, Nietzsche dio una visión positiva al respecto. Esa fuerza actuaba no debido a la falta que tenía, sino al exceso de energía que poseía. Esa energía es la que llama Nietzsche voluntad de poder. Es una fuerza equivalente al puro poder, poder de hacerlo todo. Es la esencia de todo lo real. Lo que ha pasado es que esa voluntad ha desaparecido y es ese superhombre el único capaz de recuperarla y conseguir todo lo que se proponga. Esto lo identifica en diversos personajes históricos como Alejandro Magno, Napoleón o César Borgia. Personajes que lucharon en su vida por lo que querían, les daba igual cómo lo consiguieran o si nadie se lo reconocía, lo único importante es que tenían una pasión y debían llevarla cabo.

Pero esa energía donde mejor se muestra es en las personas que se dedican a la creatividad, personas como Wagner. Creando es como se exteriorizan los sentimientos, la energía que llevan dentro, y lo plasman en una obra de arte.