Nietzsche y Sigmund Freud

Filósofos. Crítica de la moral. Nihilismo. Superhombre. Interpretación de los sueños. Complejo de Edipo. Psicoanálisis

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NIETZSHE

Nietzsche, como buen vitalista dota a la vida de un papel fundamental en su filosofía, la cual se caracteriza por dos etapas fundamentales:

  • Crítica de los valores establecidos en la cultura occidental.

  • El anuncio de nuevos valores y la configuración del superhombre.

Su crítica se dirige a los cuatro pilares fundamentales de la cultura

occidental: la moral, la religión, la filosofía y la ciencia; en cuanto que se asientan en la concepción metafísica tradicional, es decir, en un mundo verdadero, permanente, eterno e inmutable y otro fenoménico.

Su crítica de la moral se dirige a los rasgos de ésta afianzada en el cristianismo. Para Nietzsche esta moral es: antinatural, pues controla los impulsos naturales de tal forma que los hombres serán esclavos que defenderán valores como la modestia, humildad... para acceder a la otra, y mejor vida. Por ello, pretende instaurar la moral de los señores: activa creadora y con voluntad de poder; frente a la moral de los esclavos: instinto de venganza contra cualquier otra vida que sea superior. Así, la religión intenta favorecer y justificar la moral del esclavo, por ello, critica la religión estableciendo que provoca una alineación en los humanos y que es una exaltación de los débiles.

La crítica más dura la realiza contra la filosofía, ya que ha considerado al ser como una realidad estática e inmutable. En esta crítica hay que distinguir dos aspectos: el lógico y el epistemológico.

En el lógico, critica la concepción del ser como una realidad estática, inmutable e inmóvil, y la creencia de dos mundos: el mundo “aparente” (realidad sensible y cambiante) y el mundo “real” (equivalente al mundo de las ideas). Esta separación es debida, según Nietzsche, a prejuicios filosóficos contra la vida y, sobre todo, contra ciertas manifestaciones, y es síntoma de decadencia. El error metafísico tradicional lo expone en las 4 tesis del “Crepúsculo de los Ídolos”.

En el epistemológico, la crítica se orienta hacia la génesis de las categorías y los conceptos en la metafísica. El error está en la concepción que tiene la metafísica tradicional de intentar establecer una correspondencia entre la realidad y los conceptos, y por tanto, pretender mostrar una esencia común. No renuncia a los conceptos, ya que son necesarios para hacer frente al devenir y situarse con seguridad en el mundo. Este error es debido a la concepción de la formación del concepto, pues no sigue un proceso lógico mientras que para los anteriores filósofos esto sí ocurría. Por ello, propone que la realidad sólo puede ser captada por un comportamiento estético (creativo y efímero). Además dice que existe una estrecha relación entre el concepto y el lenguaje, relación constituyente, de tal forma que los esquemas básicos de los filósofos vienen condicionados por esquema lingüístico previo y viceversa. Como los conceptos están basados en la metafísica tradicional, el lenguaje nos están engañando.

Por último, realiza su crítica a las ciencias mecanicistas y positivistas, en cuanto que pretenden obtener un conocimiento absoluto y unas leyes basadas en las matemáticas y la lógica aplicable a toda la realidad. Frente a ellas propone una ciencia cuya base sea la inocencia y la libertad de espíritu y que permita disfrutar de la vida y crear una sociedad de espíritus libres.

Tras su crítica a los valores, inicia la anunciación de los nuevos valores para lo cual es necesario el nihilismo: proceso histórico peculiar de la corriente occidental en el siglo XIX y que Nietzsche tomó parte para su filosofía en dos vertientes:

  • Negativa: como consecuencia lógica de la decadencia occidental y por ello critica todas las instituciones.

  • Positiva: como punto de partida de una nueva época y un nuevo hombre.

El nihilismo se caracteriza por la muerte del Dios monoteísta. Muerto

éste, aparecerá un hombre poseedor de las virtudes divinas: el superhombre, cuya moral es fuerte y dominadora y posee valores ascendentes. Es el que le da sentido a la tierra.

El superhombre no cree en la igualdad de los individuos y su moral es expresión de la recuperación de los instintos vitales, del amor a la vida por encima de todo, de su voluntad de poder , como una nueva ontología del devenir, que afirma lo múltiple frente a lo uno, la pluralidad del ser en sus múltiples manifestaciones, siendo también origen de una nueva concepción de verdad y lenguaje, así como los sustratos de nuevos valores. Cambia el lenguaje conceptual por el metafórico, ya que deja abierta y libre la imaginación para que ésta pueda representarse la realidad de múltiples formas, no de manera unívoca, como la afirmación de la vida, la alegría a la vida, el deseo de volver a vivirla indefinidamente, la vida como eterno retorno. El eterno retorno supone la culminación de la filosofía de salvación, es decir, el amor al mundo de la vida, los instintos y las pasiones. A pesar de que el eterno retorno funciona como sustituto de la moral, junto con la metafísica, la religión y la filosofía tradicional, Nietzsche tiene una teoría moral, que se caracteriza por desechar los juicios tradicionales y cambiarlos. Por un lado, acepta el egoísmo como comportamiento moral, puesto que es el punto arquimédico del equilibrio moral. Por otro lado se crean nuevos valores a partir del nuevo proyecto de hombre, valores que se distinguen por su relación con la vida.

SUPERHOMBRE

Como el ser que conoce la muerte de Dios y vuelve a la tierra, el hombre es el creador.

El tema del hombre es central en toda filosofía de Nietzche. Con la metáfora del superhombre apunta al héroe futuro, que ser{a el filosofo venidero, el que comprenderá las grandes verdades de la muerte de Dios y de la esencia de la vida “la voluntad de poder”. A través de el manifiesta la vida. S e trata de preparar al mundo para la avenida de superhombre para ello habrá que crear valores y formas de vivir que lo hagan posible. Pero antes de crear valores nuevos hay que destruir los existentes.

El superhombre es una meta del hombre y se presenta como una decisión de los mas fuertes, de los mas lúcidos que son los que han de preparar su venida.

  • El genio: La primera prefiguración del superhombre es el genio. Es el hombre caracterizado por lo sobrehumano, que posee una visión cósmica, que constituye un destino. A este genio no se le puede comprender desde la perspectiva humana, ya que su característica principal es la grandeza, que Nietzche define como un modo de la verdad, que consiste e estar abierto al imperio del juego dionisiaco y en expresarlo con la palabra, la firma y la música. Por eso es arte, la creación artística es reflejo de la vida.

  • El espíritu libre: También encontramos el sabio, el científico, como prefiguraciones del superhombre. Sus características son la audacia y el afán experimentador. Este afán abarca al sujeto, al mundo y a Dios. No respeta nada y es capaz de desenmascarar lo que se oculta tras su ideal. E l espíritu libre lo es, porque utiliza la ciencia para medio para liberarse de la esclavitudes de la existencia, los ideales, la religión la metafísica y la moral. Se descubre así mismo como el que dicta los valores.

VITALISMO

Suele Calificarse de vitalismo toda filosofía que admita un principio vital o fuerza vital irreductible a los procesos físico-químicos de los organismos. Y así pueden elaborarse bajo esa etiqueta dos sistemas de pensamientos mas dispares.

Una filosofía vitalista se opone al mecanismo, al determinismo, a todo pensamiento que entienda la realidad de modo estático. Por el contrario, valora lo racional, lo singular e irrepetible, lo vivencial, lo dinámico.

NIHILISMO

El nihilismo no es un adoctrina filosófica, sino un movimiento histórico, peculiar e la cultura occidental. No se trata de un fenómeno parcial, ni de una edad concreta sino de la esencia de todo un “destino”, el destino de los pueblos occidentales. En la meditación acerca del nihilismo se toma como objeto lo sucedido con la verdad del mundo suprasensible, junto a las relaciones de esta con la esencia del hombre.

Nietzche acuño una frase “Dios, ha muerto”. Si Dios, como síntesis del fundamento suprasensible ha perdido toda su fuerza obligatoria y, sobre todo, “constructiva”, es obvio entonces que el hombre haya perdido totalmente la orientación en, el mundo.

En el propio pensamiento nietzscheano encontramos las tres grandes “momentos “ de tal movimiento:

  • Nihilismo como consecuencia inmediata que sigue a la destrucción de los valores que habían estado vigentes hasta ahora, es el momento de la tremenda duda, de la desorientación radical y de la perdida de sentido.

  • Nihilismo como afirmación del propio proceso nihilista en tanto que consecuencia necesario, es el momento de la reflexión, del distanciamiento con respecto a esta tradición.

  • Nihilismo como punto de inflexión hacia una nueva perspectiva del ser y del hombre, es el momento de la nueva valoración sobre la vida, la esperanza, la gran “aurora”.

  • Sigmund Freud

    La moral para Freud solo es concebida a partir de la represión de los instintos y el deseo sexual por la vida normal o consciente del hombre.

    La represión puede concebirse solo por la combinación de dos partes: una reprimida a retomar y otra represora.

  • La primera, según el psicoanálisis, esta representada por el inconsciente y esta integrada por los instintos sexuales que permanecen ocultos al surgimiento de la edad adulta del sujeto. El consciente es la parte que aparece como represora y se desarrolla durante la vida adulta.

  • Por el contrario, la parte consciente esta integrada por el orden de la realidad, la sociedad, y la vigilia, las instituciones, la moral y la cultura.

  • Lo innovador de la teoría de Freud es el reconocimiento de la relación inevitable entre ambos y la permanencia, e incluso la supremacía, del inconsciente sobre el consciente.

    Formula Freud es que el inconsciente perdura y determina la vida normal o conciente ya que el instinto esta reprimido pero no ausente.

    Encontramos dos aspectos fundamentales de la tesis freudiana de la moral como represión: la interpretación del sueño y el complejo de Edipo.

    El sueño es una forma de comunicación entre el consciente y el inconsciente es donde se manifiestan las renuncias o posibilidades desechadas q realizamos en al vida real, pero éstas se mantienen, no se destruyen y salen a flote durante el sueño casi sin censura; se manifiestan abiertamente los deseos sexuales inmorales que la mayor parte de la vida permanecen reprimidos y ocultos. De tal forma que el sueño para Freud, es una manifestación del mundo interior y, por lo tanto, la comprobación de su existencia.

    La interpretación de los sueños también significa que hay una antítesis entre moral y vida, porque, como se reconoce, la satisfacción del deseo que el sueño representa es esencialmente egoísta, es decir, se busca ante todo la satisfacción propia, mientras que la moral nos impulsa hacia otros, hacia el deber. Sueño y moral se presentan como antagónicos; el sueño es testimonio de que el mal no se elimina sino que sigue viviendo en el hombre buscando su realización.

    El Complejo de Edipo que plantea el psicoanálisis, nos muestra cuál es el origen de la moral en el hombre, ya que representa, según Freud, lo deseado y lo prohibido; asimismo, la evolución psíquica del sujeto de la edad pre-moral donde se anuncia su final, el paso esencial por el que se accede al orden de la moralidad.

     

    Lo Inconsciente

     

    El término inconsciente es el más popular del psicoanálisis, hasta el punto que identifica al psicoanálisis mismo. Los psicoanalistas prefieren explicar el inconsciente como una dimensión de lo psíquico, radicalmente diferenciada de la conciencia aunque vinculada con ella, o también con las expresiones verbales del sujeto que se infiltran a través del discurso. La idea del inconsciente llega al psicoanálisis a través de dos caminos_ : la filosofía y la psicología de la época. En síntesis, se podr4ía concebir lo inconsciente como una degradación de la conciencia. Esta idea se encuentra ilustrada en la ya famosa metáfora de la linterna : <<un haz de luz con foco de luminosidad central y zona de progresiva oscuridad hacia los bordes de esa circunferencia de luz>> . La zona central de la luz es la representación de la conciencia ; la zona de progresiva degradación de la luz se identifica con lo inconsciente.

    Freud a partir de un hecho simple para ilustrar lo inconsciente : cualquier representación o elemento psíquico puede estar presente en nuestra conciencia y luego desaparecer. Y, sin embargo, puede volver a reaparecer a través del recuerdo , no como otra consecuencia de la representación sensorial. Esto equivalía, para Freud, a que dicha representación o elemento había estado latente ( no explicitado a nivel consciente), y este hecho era una dimensión del inconsciente.

    Un sujeto es sometido a un estado hipnótico durante el cual se le da una orden cualquiera : por ejemplo que beba agua. Acto seguido, se le despierta y es invitado a explicar lo que recuerda. En este momento, la persona realiza la orden recibida en estado hipnótico, es decir, beber agua. Interrogado sobre el motivo de esta acción, manifiesta que no lo sabe, aunque trata de justificarla de una manera obvia ; porque tenía sed.

    Sin embargo, la explicación de la acción descrita anteriormente no está en la sed, sino en la orden de beber agua ( de la que el sujeto no tiene conciencia porque es incapaz de recordar). La conciencia sólo retiene beber agua ; la orden y la figura del hipnotizador permanecen en el inconsciente.

     

    Consciente, Preconsciente e Inconsciente

     

    De al experiencia anteriormente relatada Freud extrajo diversas conclusiones :

    • ð   La conciencia es sólo una parte de lo psíquico (parte visible), peor en ella no se pueden encontrar respuestas a muchos de nuestros actos

    • ð   - hay representaciones que, en un momento dado, no son conscientes ( no están en la conciencia), pero pueden devenir en conscientes. A este consciente Freud le dará el nombre de precosciente.

    • ð   - existe un novel inconsciente que nunca llega a la conciencia ( la acción de ordenar en el ejemplo). El inconsciente sólo se abre paso a la conciencia a través de asociaciones, como por ejemplo los sueños, los actos fallidos (equivocaciones u olvidos en la realización de cualquier acción), los lapsus y los síntomas. A este tercer nivel Freud le da el nombre de inconsciente.

    Según la teoría psicoanalítica, las representaciones del inconsciente tienen la particularidad de incidir de manera decisiva en la vida psíquica del sujeto (neurosis) ; son eficaces. Para los psicoanalistas, los síntomas propios de la neurosis o la psicosis son el efecto de algo que el sujeto no conoce, pero la suficientemente eficaz como para contrariar la misma voluntad. Piénsese en un síntoma como el insomnio, en que el propósito consciente de dormir, se ve obstaculizado por alguna preocupación inconsciente.

    En función de lo expuesto , la vida psíquica no tiene su centro emisor en la conciencia del hombre, en su racionalidad. Y como en consecuencia de ello se produce un desplazamiento del interés del estudio hacia lo inconsciente para determinar las leyes y mecanismos de su funcionamiento.

    Según Freud , el hombre a sufrido un triple descentrenamiento. En primer lugar y como consecuencia de los descubrimientos en el campo de la física y la astronomía, la Tierra dejó de ser el centro del universo ; con el Evolucionismo, el hombre mismo paso a formar parte del reino animal ; el descubrimiento del inconsciente resto a la conciencia su importancia como centro regulador de la actividad psíquica.

     

    El Desarrollo Libidinal

     

    El psicoanálisis emplea el término de pulsión ( impulso que tiene a la consecución de un fin) para el estudio del comportamiento humano. Antes de seguir adelante convendría aclarar las diferencias que existen entre la pulsión y el instinto. Los instintos tienden a una finalidad predominante biológica, mientras que la relación entre la pulsión y el instinto. Los instintos tienden a una finalidad predominante biológica , mientras que la relación entre la pulsión y el objeto que la promueve es extremadamente variable.

    La pulsión es un impulso que se inicia con una excitación corporal (estado de tensión), y cuya finalidad última es precisamente la supresión de dicha tensión.

    Hay dos tipos de pulsiones, la pulsión sexual o de la vida y la pulsión de la muerte. Para el psicoanálisis el impulso sexual tiene unas acotaciones muy superiores a lo que habitualmente se considera como sexualidad , al tiempo que introduce la diferenciación entre sexualidad y genitalidad : si todo lo genital es sexual, no todo lo sexual es genital. La libido es la energía que pone en marcha la pulsión sexual , y puede presentar diferentes alternativas según esté dirigida a los objetos ( libido objetal), o bien se dirija al propio Yo (libido narcista).

    El psicoanálisis establece una serie de fases a través de las cuales se verifica el desarrollo del sujeto. Desde el punto de vista de dichas fases, los conflictos psíquicos - y su posibilidad de resolución- dependerán del estancamiento de una fase (fijación) o del retorno a una fase precedente (regresión). De ahí que esta teoría implique un concepto dinámico sobre lo psíquico.

     

    Fase Oral.

     

    Comprende los doce-dieciopcho primeros meses. Esta primera fase libidinosa está relacionada con el placer del bebé en el momento de la alimentación , en la que tanto labios como boca tienen un papel preponderante. La satisfacción ligada en un primer momento al acto de comer, adquirirá pronto autonomía, como en el caso del mero chupeteo, y se convertirá a su vez, en el prototipo inicial de toda satisfacción.

     

    Fase Oral-sádica

     

    Es considerada una segunda etapa de la fase oral , coincidente con la aparición de la dentición y, por tanto, ligada al acto de morder. Dado que la nueva adquisición tiene un sentido destructivo ( aunque sólo sea implícitamente), da lugar a la aparición del concepto de ambivalencia (relación de amor-odio respecto a un mismo objeto).

     

    Fase Anal

     

    Se extiende, aproximadamente, entre los dieciocho meses y los cuatro años. La actividad anal adquiere unas connotaciones libidinosas. El ano se constituye en la zona erógena ( fuente corporal de excitación) por excelencia. Otra característica de esta fase es la aparición de la polaridad actividad- pasividad, ligada a la posibilidad tanto de retener como expulsar los excrementos.

     

    Fase Fálica.

     

    En este momento, las pulsiones parciales de fases precedentes se concretan en una cierta primacía de lo genital. Es la primera organización libidinal del niño respecto al caos de las pulsiones parciales anteriores (orales-anales), que se completará en la pubertad.

    De la forma específica en que se afronten las distintas fases, dependerán las características psíquicas del sujeto. Desde un punto de vista patológico, las perturbaciones en las distintas fases darán lugar a fijaciones o regresiones, que se traducirán en el adulto en estados de neurosis o psicosis.

     

    Complejo de Edipo.

     

    Tiene lugar de manera aproximada, entre los tres y los cinco años. El complejo de Edipo es una de las concepciones mas controvertidas del sistema freudiano. Y según la forma en que el sujeto resuelve este conflicto nuclear aparecerán o no perturbaciones neuróticas posteriores.

    En cuando a su significado esencial es que el niño se halla situado en una especie de triángulo afectivo con relación a sus padres, de modo que está envuelto en una red de deseos amorosos hostiles con respecto a aquéllos. Este conflicto puede presentarse bajo dos formas :

    • ð   Complejo de Edipo positivo : el triángulo afectivo se resuelve a favor del progenitor de sexo opuesto ; la hostilidad por tanto, será dirigida hacia el progenitor del mismo sexo ( la madre en el caso de la niña y el padre en el caso del varón).

    • ð   complejo Edipo negativo : en esta forma el progenitor del mismo sexo la madre, en el casi de la niña, y el padre en el caso del varón, se convierten en los depositarios del complejo edípico.

    En su última etapa, Freud planteó que ambas formas podían darse de forma concomitante en todo sujeto, lo que pasó a denominar con el nombre de complejo de Edipo completo.

    Según Freud, el Edipo se resuelve por el temor ( la fantasía del varón a ser castrado por su padre ). Evidentemente, este postulado es radicalmente abstracto. Una manera de explicarlo, lo más sencillamente posible, sería ésta : el padre se interpone en una suerte de <<idilio>> entre madre e hijo. Sin embargo el niño percibe que el padre es el sujeto amoroso de la madre (es su rival). Por otro lado también participa del afecto de su padre, del que se siente corresponsable. Este conflicto ira perdiendo fuerza ( es decir, el niño renunciará a poseer a la madre), en la medida que el niño se sienta ligado al padre por un fuerte afecto, y por el temor de ser castigado por el.

    De esta manera, la madre deja de ser el todo para el niño, el cual realizara un desplazamiento de sus sentimientos amorosos hacia otros objetos.

    Freud desatendió los mecanismo de Edipo en el caos de las niñas, para limitarse a afirmar que el complejo de castración ( es decir, el resentimiento por la ausencia del pene) promueve su entrada al complejo de Edipo. Ciertamente ni siquiera a un nivel simbólico es aceptable este postulado, el cual implica que la fisiología distinta de la niña , con respecto al varón, es el núcleo del problema. El mito bíblico de la creación de Eva de una costilla de Adán, parece estar implícito en esta concepción , a la que no poca psicoanalistas consideran portadora de resabios machistas.

     

    Resolución del conflicto edípico.

     

    Siguiendo a Freud, la formas de encarar el Edipo tendrá mucha importancia en la elección del objeto sexual del adulto ( es decir puede condicionar tanto la heterosexualidad como la homosexualidad).

    El heredero del complejo del Edipo es el Super Yo que representa la conciencia moral ( en parte consciente y en parte inconsciente) del sujeto, así como sus ideales. El Superyó se estructura en oposición al Yó (que se identifica con la conciencia, con el sentido de la realidad). Otra instancia del mundo psíquico freudiano es el Ello, que constituye el mundo inconsciente de las pulsaciones del sujeto , y por tanto abiertamente opuesto al superyo que, como vimos, representa la sublimación positiva y creadora de los instintos inconscientes.

    Muy sonoramente, podríamos concluir que toda la teoría psicoanalítica freudiana se basa sobre la supremacía de los instintos o, para ser mas exactos con su terminología, las pulsiones del sujeto, y por tanto abiertamente opuesto al superyo que, como vimos, representa la sublimación positiva y creadora de los instintos inconscientes.

    Muy someramente , podríamos concluir que toda la teoría psicoanalítica freudiana se basa sobre la supremacía de los instintos o, para ser mas exactos con su terminología , las pulsiones de naturaleza libidinosa. Éstas constituyen el motor que pone en marcha la formación de la personalidad del individuo. Éste debe superar las distintas fases de evolución pulsional hasta acceder al estado de madurez, en que los instintos primigenios son sacrificados en aras de un desarrollo armonioso de las potencialidades creadoras humanas..

    Sin desestimar el papel importantísimo de la sexualidad, muchos psicoanalistas posteriores han reprochado a Freud el determinismo que concede a todo lo sexual en la elaboración de su teoría. Si el hombree, al igual que el resto de los animales , es portador de instintos, tampoco es menos cierto que tienen unas necesidades específicamente humanas derivadas de su propia situación ante la naturaleza. Y una de ellas es ella afecto , que le ayuda a afrontar situaciones nuevas en un mundo en el que constantemente ha de asumir nuevas situaciones y renunciar a seguridades pasadas .

    La necesidad física que el niño pequeño siente hacia su madre- a esta edad sería prematuro hablar de afecto- se justifica porque ésta es su único asidero frente a un mundo en el que se siente perdido. Es esta necesidad ña que puede justificar, en última estancia el complejo de Edipo, y no un impulso exclusivamente biológico.