Niebla; Miguel de Unamuno

Literatura española del siglo XIX y XX. Generación del 98. Novela unamuniana. Nivola. Rechazo de la muerte

  • Enviado por: Pritzy
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 6 páginas
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BENEMERITA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE PUEBLA

FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS

COLEGIO DE LINGÜÍSTICA Y LITERATURA HISPÁNICA

TENDENCIAS CONTEMPORANEAS I

REPORTE DE LECTURA:

NIEBLA

OTOÑO 2008

GENERACIÓN DEL 98

La Generación del 98 es el nombre con el que se ha agrupado tradicionalmente a un grupo de escritores, ensayistas y poetas españoles que se vieron profundamente afectados por la crisis moral, política y social acarreada en España por el desastre de la pérdida de Puerto Rico, Cuba y las Filipinas en 1898. Además de la derrota ante Estados Unidos. Todos nacen entre 1864 y 1875.

Se inspiraron en la corriente de crítica del canovismo denominada regeneracionismo y ofrecieron una visión artística en conjunto en La generación del 98.

Estos autores comenzaron a escribir en una vena juvenil hipercrítica e izquierdista que más tarde se orientará a una concepción tradicional de lo viejo y lo nuevo. Pronto, sin embargo, siguió la polémica: Pío Baroja y Ramiro de Maeztu negaron la existencia de tal generación, y más tarde Pedro Salinas la afirmó, tras minucioso análisis, en sus cursos universitarios y en un breve artículo aparecido en Revista de Occidente (diciembre de 1935), siguiendo el concepto de "generación literaria" definido por Peterson; este artículo apareció luego en su Literatura española. Siglo XX, 1949.

José Ortega y Gasset distinguió dos generaciones en torno a las fechas de 1857 y 1872, una integrada por Ganivet y Unamuno y otra por los miembros más jóvenes. Su discípulo Julián Marías, utilizando el concepto de "generación histórica", y la fecha central de 1871, estableció que pertenecen a ella Miguel de Unamuno, Ángel Ganivet, Valle-Inclán, Jacinto Benavente, Carlos Arniches, Vicente Blasco Ibáñez, Gabriel y Galán, Manuel Gómez Moreno, Miguel Asín Palacios, Serafín Álvarez Quintero, Pío Baroja, Azorín, Joaquín Álvarez Quintero, Ramiro de Maeztu, Manuel Machado, Antonio Machado y Francisco Villaespesa.

La crítica al concepto de generación fue realizada inicialmente por Juan Ramón Jiménez en un curso dictado en los años 50 en la Universidad de Puerto Rico (Río Piedras), y luego por un importante grupo de críticos que va desde Federico de Onís, Ricardo Gullón, Allen W. Phillips, Yvan Shulman, y termina con las últimas aportaciones de José Carlos Mainer y Germán Gullón, entre otros. Todos ellos han puesto en duda la oposición del concepto de generación del 98 y de Modernismo.

Nacido en la calle Ronda del casco viejo de Bilbao. Hijo de Félix de Unamuno Larraza y su sobrina carnal, Salomé Jugo Unamuno. A los diez años, al acabar sus primeros estudios en el colegio de San Nicolás y a punto de entrar en el instituto, asiste como testigo al asedio de su ciudad durante la Tercera Guerra Carlista (lo que luego reflejará en su primera novela, "Paz en la guerra")

MIGUEL DE UNAMUNO

Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, obteniendo la calificación de Sobresaliente en 1883, a sus diecinueve años. Al año siguiente se doctora con una tesis sobre la lengua vasca: Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca. En ella anticipa su idea sobre el origen de los vascos, contraria a las afirmaciones del nacionalismo vasco que propugnaban una raza vasca no contaminada por otras razas.

En 1885 comienza a trabajar en un colegio como profesor de latín y psicología y publica un artículo titulado "Del elemento alienígena en el idioma vasco" y otro costumbrista, "Guernica", aumentando su colaboración en 1886 con el "Noticiero de Bilbao"

El 31 de enero de 1891 se casa con Concha Lizárraga, de la que estaba enamorado desde niño. Pasa los meses invernales dedicado a la preparación de unas oposiciones para una cátedra de Griego en la Universidad de Salamanca, la cual obtiene. Con motivo de estas oposiciones, entabla amistad con el granadino Ángel Ganivet, amistad que se irá intensificando hasta el suicidio de aquél en 1898. En 1901 es nombrado rector de la Universidad de Salamanca.

El 11 de octubre de 1894 ingresa en la Agrupación Socialista de Bilbao y colabora en el semanario "Lucha de clases" de esta ciudad, abandonando el partido socialista en 1897 y sufre una gran depresión personal.

En 1914 el ministro de Instrucción Pública lo destituye del rectorado por razones políticas, convirtiéndose Unamuno en mártir de la oposición liberal. En 1920 es elegido por sus compañeros decano de la Facultad de Filosofía y Letras. Es condenado a dieciséis años de prisión por injurias al Rey, pero la sentencia no llegó a cumplirse. En 1921 es nombrado vicerrector. Sus constantes ataques al rey y al dictador Primo de Rivera hacen que éste lo destituya nuevamente y lo destierre a Fuerteventura en febrero de 1924. El 9 de julio es indultado, pero él se destierra voluntariamente a Francia.

Miguel de Unamuno se presenta candidato a concejal por la conjunción republicano-socialista para las elecciones del 12 de abril de 1931, resultando elegido. Unamuno proclama el 14 de abril la República en Salamanca. Desde el balcón del ayuntamiento, el filósofo declara que comienza "una nueva era y termina una dinastía que nos ha empobrecido, envilecido y entontecido". La República le repone en el cargo de Rector de la Universidad salmantina. Se presenta a las elecciones a Cortes y es elegido diputado como independiente por la candidatura de la conjunción republicano-socialista en Salamanca. Sin embargo, el escritor e intelectual, que en 1931 había dicho que él había contribuido más que ningún otro español —con su pluma, con su oposición al rey y al dictador, con su exilio...— al advenimiento de la República, empieza a desencantarse. En 1933 decide no presentarse a la reelección. Al año siguiente se jubila de su actividad docente y es nombrado Rector vitalicio, a título honorífico, de la Universidad de Salamanca, que crea una cátedra con su nombre. En 1935 es nombrado ciudadano de honor de la República. Fruto de su desencanto, expresa públicamente sus críticas a la reforma agraria, la política religiosa, la clase política, el gobierno, Azaña.

Al iniciarse la guerra civil, apoyó inicialmente a los rebeldes. Unamuno quiso ver en los militares alzados a un conjunto de regeneracionistas autoritarios dispuestos a encauzar la deriva del país. Cuando el 19 de julio la práctica totalidad del consistorio salmantino es destituida por las nuevas autoridades y sustituida por personas adictas, Unamuno acepta el acta de concejal que le ofrece el nuevo alcalde, el comandante del Valle. En el verano de 1936 hace un llamamiento a los intelectuales europeos para que apoyen a los sublevados, declarando que representaban la defensa de la civilización occidental y de la tradición cristiana, lo que causa tristeza y horror en el mundo, según el historiador Fernando García de Cortázar. Azaña lo destituye, pero el gobierno de Burgos le repone de nuevo en el cargo. Sin embargo, el entusiasmo por la sublevación pronto se torna en desengaño, especialmente ante el cariz que toma la represión en Salamanca. En sus bolsillos se amontonan las cartas de mujeres de amigos, conocidos y desconocidos, que le piden que interceda por sus maridos encarcelados, torturados y fusilados. A finales de julio, sus amigos salmantinos, Prieto Carrasco, alcalde republicano de Salamanca y José Andrés y Manso, diputado socialista, habían sido asesinados, así como su alumno predilecto y rector de la Universidad de Granada, Salvador Vila. En la cárcel se hallaban recluidos sus íntimos amigos el doctor Filiberto Villalobos y el periodista José Sánchez Gómez, éste a la espera de ser fusilado. Su también amigo, el pastor de la Iglesia anglicana y masón Atilano Coco, estaba amenazado de muerte y de hecho fue fusilado en diciembre de 1936. A principios de octubre, Unamuno visitó a Franco en el palacio episcopal para suplicar inútilmente clemencia para sus amigos presos.

Los últimos días de vida (de octubre a diciembre de 1936) los pasó bajo arresto domiciliario en su casa, en un estado, en palabras de Fernando García de Cortázar, de resignada desolación, desesperación y soledad.[1] A los pocos días, el 20 ó 21 de octubre, en una entrevista mantenida con el periodista francés Jérôme Tharaud (común y erróneamente atribuida al escritor Nikos Kazantzakis):

NIEBLA

Descripción

Niebla es una novela en la que están involucrados, esencialmente los intereses del autor, principalmente el rechazar la muerte ya que ésta marca el final de la existencia de un hombre. Así mismo con el patrón de novela que en ese momento había, a saber la novela realista.

Es preciso detenernos en la escena, de lás más importantes de la nívola -como la llama el mismo Unamuno- dónde existe la confrontación entre Augusto Pérez (protagonista) con el propio autor, Miguel de Unamuno, trayendo a primer plano que la inmortalidad no existe y el desgaste innecesario del hombre por su lucha contra su destino final (capítulo XXI).

Como lo mencionamos anteriormente, Unamuno llama a su obra Nívola, éste es un género de su propia autoría y pretende constituirse como una novela alternativa al realismo de finales del siglo XIX.

Argumento

Niebla cuenta la vida de Augusto Pérez. Ha perdido a su madre y con ello se encuentra perdido en una densa niebla, la cual no le permite encontrar su identidad. Todo le parece confuso, sin embrago la niebla empieza a disiparse cuando conoce a Eugenia, mujer de la que se enamora.

Hacia el final de la novela Augusto se enfrenta a un gran problema existencial, ya que al descubrirse engañado por Eugenia y querer suicidarse visita a Miguel de Unamuno, el autor de la novela. Éste le explica que no puede suicidarse ya que es un ente de ficción y, por lo tanto, no tiene vida fuera de su autor -en algún momento Unamuno considera su posición de dios respecto del personaje- y por tanto él no puede suicidarse si Unamuno no lo quiere.

Augusto se revela contra su no-existencia. Finalmente muere y manda un telegrama a Unamuno en el que le dice "Enhorabuena, se ha salido usted con la suya".

La novela termina con una oración fúnebre a cargo de Orfeo, el perro de Augusto.

Toda la novela es una extensa confesión metafísica. Unamuno se desfragmenta a sí mismo, se convierte en ficción, se reinventa. Por ello su personaje acaba cobrando vida: la pretensión de la obra es cohesionar de tal forma ficción y realidad para que el lector se sienta confuso, cierre las páginas del libro preguntándose qué es verdad y qué lo novelesco (o nivolesco) en él. De esta manera podemos identificar en Unamuno un periodo de crisis, de pregunta y de vacíos espirituales.

Por otra parte, Niebla es la rebeldía hecha prosa, ya que es la primera obra del género "nivola". Augusto es también un rebelde (frágil al final, pero rebelde). La visita a casa del propio Unamuno es prueba de ello. El personaje no se conforma con una vida de títere, no manejada a su antojo.

Es importante mencionar que para Unamuno la inmortalidad es posible siempre y cuando quede alguien en el mundo material que nos piense, que nos recuerde. Por ello en Niebla se leen referencias tales como:

"¡Dios dejará de soñarle!"

"-No se sueña dos veces el mismo sueño. Ese que usted vuelva a soñar y crea soy yo será otro. Y ahora, ahora que está usted dormido y soñando y que reconoce usted estarlo y que yo soy un sueño y reconozco serlo, ahora vuelvo a decirle a usted lo que tanto... "

En resumen, el libro es una excusa para preguntarnos sobre nuestra existencia, tanto física como espiritual.

Estructura

Podemos dividir la novela de la siguiente manera:

  • Capítulo 1 a 6: Es la primera parte, hasta que Augusto entra en casa de Eugenia.

  • Capítulo 7: Pausa reflexiva. Es un soliloquio de Augusto con Orfeo en el que se pregunta qué es la vida y qué es lo que le da sentido.

  • Capítulo 8 a 26: Se desarrolla la trama central de la novela

  • Capítulo 27: Desenlace.

Tiempo y Espacio

Hay indicadores que nos dan la pauta de la temporalidad, sin embargo éste no tiene mucha trascendencia. Con el espacio sucede lo mismo, sabemos que la acción se desarrolla en provincia, pero nunca sabemos qué ciudad es. Esto se debe a que: Unamuno no persigue que el lector se centre en el entorno contextual, sino en la historia en sí. Es necesario recordar de que se trataba de una nivola, de un nuevo género, donde lo espacio-temporal pierde vigencia como norma de estilo.

Niebla fue la obra que gozó de un mayor éxito entre el público, llegando a publicarse en, al menos, doce idiomas.

La obra de Unamuno se desmarcaba de todo el encorsetamiento estilístico de la época, y no fue pasado por alto por los críticos de entonces. A ello se unió la rebeldía política de Miguel y las antipatías que despertaba, configurando un caldo de cultivo que le valió la indiferencia y desdén de muchos dedicados a la materia. No obstante, ocurrió todo lo contrario entre el público, que congenió con la manera fresca y metafísicamente natural propia del autor bilbaíno. De hecho, Niebla es el estandarte de Unamuno. A Miguel no le importaron estas críticas referentes a los patrones de estilo, etc., porque para ello se había decidido a crear ese nuevo género, la nivola, donde sentirse cómodo y poder escribir con libertad y sin dar explicaciones a nadie. De alguna manera, esta novela era el correlato material rebelde del autor, que lanzaba una enorme bola de nieve para despertar a los hibernantes autores noveles de la época. De una vez por todas, los escritores eran libres.