Niebla; Miguel de Unamuno

Literatura española contemporánea. Generación del 98. Vida y obra. Argumento. Género literario: Nivola. Personajes

  • Enviado por: Frank Santamaria Ramos
  • Idioma: castellano
  • País: Perú Perú
  • 15 páginas
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  • ASPECTO BIO - BIBLIOGRÁFICO:

  • Vida y obra del autor:

  • Miguel de Unamuno - Una Vida

     

    Su Infancia

    Nace en Bilbao el 29 de Septiembre de 1864. Es el tercer hijo y primer varón, tras María Felisa y María Jesusa, del matrimonio de Don Félix de Unamuno, comerciante, con su sobrina carnal. Más tarde nacerán Felix, Susana y María Mercedes.

     

    Su infancia fue como la de cualquier niño de la época, cursando sus primeros estudios en el colegio San Nicolás, instalado en la buhardilla de un viejo caserón. Miguel tenía fama de serio y callado entre los maestros del colegio.

     

    A los seis años de edad muere su padre y Miguel queda a cargo de su abuela, Benita Unamuno, de quien nos dirá que recibió el coraje de la vida civil, y de su madre, de quien recibió su religiosidad. Su hermana María Jesusa había muerto en 1867 y María Mercedes, que nace en 1868, muere el año siguiente. Su casa es un hogar de mujeres, que de una manera u otra influyen en su comportamiento.

    A los nueve años celebró la primera comunión. La celebró en la parroquia de los Santos Juanes. Entre los componentes del grupo de catequesis estaba una chica llamada Concha Lizárraga, la que más tarde sería su mujer. El catequista era Don Isidoro. Miguel seguramente no pensó que años más tarde estaría ante el altar, recibiendo el sacramento del matrimonio con una de sus compañeras, Concha.

     

     

    La Guerra Carlista

     

    Hacia el año 1874, cuando Miguel tenía 10 años y acabados sus primeros estudios en el colegio de San Nicolás, se disponía a entrar en el instituto. Bilbao, su ciudad natal, se encontraba sitiada por las tropas carlistas desde hacía meses. Muchos de estos carlistas eran hijos de aquellos otros que provocaron la “guerra de los siete años”. La opinión pública se hallaba dividida entre liberales y carlistas, en el frente se defendían los ideales a tiros, mientras en la retaguardia se intercambiaban insultos, según fuera carlista o liberal quien los lanzara. Así estaban las cosas cuando se corrió la voz de que los carlistas iban a bombardear Bilbao. Mucha gente se creyó la afirmación, mientras que otros hicieron caso omiso. De todas formas, la gente prefirió irse de la ciudad por si pasara. Entre los que no abandonaron Bilbao estaba Doña Salomé; quizá no quería asustar a los niños o no se creyó la noticia que vagaba por el ambiente.

     

    Cuando llegó el día 21 de febrero, día del bombardeo, la familia Unamuno se refugió junto con los demás vecinos en los sótanos de la confitería de unos parientes. Durante la guerra, la vida pierde normalidad, el principal atractivo para Miguel era el no asistir al colegio. Doña Salomé no dejaba salir a sus pequeñuelos, aunque el espíritu explorador de Miguel lo intentara, con resultado fallido, en varias ocasiones. Hasta el 2 de mayo de 1874, cuando las tropas libertadoras entraron en Bilbao, no acabaron los bombardeos sobre la ciudad. Miguel presenció el desfile de los soldados subido a un banco del paseo del Arenal. La guerra tocaba ya a su fin, pero le marcará para siempre.

     

     

    La Universidad

     

    Tenía 16 años cuando terminó el bachillerato y marchó a Madrid a estudiar Filosofía y Letras. La pensión donde va a hospedarse, conocida por "La Casa de Astrarena", cuesta tres pesetas diarias, todo incluido y está localizada en la calle Montera. A Miguel el jaleo de sus compañeros de hospedaje no le va. El ha ido a Madrid a estudiar. Y en sus momentos libres se dedica encarecidamente al estudio. No sale por la noche, el recuerdo de Concha, su novia, le acompaña noche y día.

     

    A los diecinueve años de edad termina la carrera, obteniendo sobresaliente en Literatura y doctorándose igualmente con sobresaliente. Su tesis doctoral (1884) versó sobre "Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca" que anticipa sus posturas contrarias al nacionalismo vasco de Sabino Arana. Miguel posee una gran facilidad para las lenguas extranjeras; además del alemán domina el francés y el inglés.

     

    Un rasgo modernista que en Miguel se refleja es el cosmopolismo, curiosidad universal por todos los aspectos del arte, lo que llevará a un fenómeno de interinfluencias artísticas.

     

     

    Matrimonio con Concha

     

    Concha y Miguel llevan muchos años de noviazgo y están tan enamorados como el primer día. No ha conseguido las oposiciones aún, pero con el dinero que cobra por sus clases particulares y las colaboraciones en periódicos y revistas, podrán solventar los primeros problemas económicos. Miguel necesita a Concha, que le trata con suavidad y dulzura, necesita que suavice su carácter. Miguel habla con su madre y van a Guernica a pedir la mano de la joven. Desde que Concha se quedó huérfana vive con unos tíos. Fijan la fecha de la boda para el 31 de enero de 1891.

     

    Después del día feliz, el matrimonio le trae a Miguel la apacible y tan esperada felicidad. Pasa los meses invernales dedicado al estudio. Está preparando unas oposiciones para una cátedra de Griego en la Universidad de Salamanca, que obtiene ese mismo año. En Salamanca nacerán todos sus hijos, menos el primogénito que vendrá al mundo en Bilbao en 1892.

     

    Pasados cuatro años publicaría su primer libro, una novela: “Paz en la guerra” (1897). Este mismo año, su hijo sufre una enfermedad que desencadena en Miguel una profunda crisis religiosa. A partir de esta crisis comienza a escribir su diario íntimo, al que llamó mas tarde monodiálogo. Los artículos que escribía estaban cada vez mas cargados de citas evangélicas y de la imitación de Cristo. Así comenzó a cultivar el ensayo .

     

    En 1902 publica "En torno al casticismo" un ensayo y una segunda novela: “Amor y pedagogía”.

     

     

    Muerte de Raimundo Genaro

    Raimundo, el pobre hijo enfermo de Miguel, fallece durante este año (1902), lo que le provocó una profunda crisis personal. Concha busca en el llanto el desahogo por la pérdida de su querido hijo Raimundín.

     

    En 1908, la amargura llega de nuevo, ahora con su madre, que se encuentra muy mal. Cuando llega a Bilbao, Doña Salomé yace ya y decide publicar “Recuerdos de niñez y mocedad”. En 1917 publica su gran poema “El Cristo de Velázquez”, tres novelas ejemplares y un prólogo.

     

     

    El Destierro

    Unamuno vivió un constante conflicto consigo mismo y con las circunstancias de su tiempo. Esta especie de lucha interior no le impidió enfrentarse a todo y a todos, como si su personalidad y su supervivencia dependieran de la capacidad de oponerse a los otros. En 1914 fue obligado a dimitir de su cargo académico por sus ataques a la monarquía de Alfonso XII, sin embargo continuó enseñando griego. En 1921 es nombrado nuevo Rector de la Universidad de Salamanca, pero su enfrentamiento con la dictadura del gobierno de Primo de Rivera provocó su destitución y confinamiento, siendo desterrado a Fuerteventura. Doña Concha recibe de mal modo la noticia y es consolada por la cuñada. Doña Concha quería acompañarle pero Miguel no accede. Debe quedarse con los hijos, y hacer frente a la nueva vida.

     

    Hacia el mes de febrero de 1924, el invierno en Salamanca es estremecedor. Ha caído una fuerte nevada durante la noche y la nieve inunda pisos, bancos, calles, todo esta teñido de tonos blancos. Don Miguel parte hacia Cádiz, son varios días de viaje, escoltado por dos policías. Mas tarde embarca rumbo a Fuerteventura. El 10 de marzo de 1924 llega a su destino. Allí toma baños y dedica tiempo a su cotidiano paseo. El paseo tranquiliza sus nervios. Pero en julio, escapa de la isla y se marcha a París. Cuando llega a París, siente la presión de la gran ciudad, siempre le pasaba lo mismo, las ciudades que él prefiere son las pequeñas. Allí se aloja en una pensión cerca de los Campos Elíseos. Recibe la visita de algunos españoles, como el novelista Blasco Ibáñez.

     

    La soledad le agobia. Sus pensamientos resurgen y son recogidos en los sonetos llamados “De Fuerteventura a París”. Se instala en Hendaya. Es un exilio voluntario, por eso, cuando en 1930 cae la dictadura de Primo de Rivera, Unamuno vuelve a España. Después, con la 2ª República, Unamuno vuelve a ocupar su cargo como rector de la Universidad de Salamanca. Publica otro libro que tiene como base la agonía del cristianismo “San Manuel Bueno, mártir” (que se analiza al final). Posteriormente se añade al título, en otras ediciones, tres historias más.

     

     

    La Jubilación

     

    El fallecimiento de su hermana Susana, la monja, le hace sentir de nuevo la amargura de la muerte. La muerte quiso de nuevo quitarle a Concha, su novia, esposa, mujer y madre el 15 de mayo de 1934. Siente de verdad la soledad. Se encierra en su cuarto y no quiere ver a nadie, ni siquiera a sus hijos. Repasa recuerdos del pasado.

     

    Después le llega a Miguel la hora de la jubilación. Es nombrado rector vitalicio de la Universidad de Salamanca; se crea la cátedra “Miguel de Unamuno” y se le declara ciudadano de honor. En vida, Don Filberto Villalobos y más amigos le rinden un homenaje. Desde que murió su mujer nada le importa, ni vítores ni aplausos ni homenajes.

     

     

    La Guerra Civil

     

    El 14 de Julio de 1936 asesinan a Calvo Sotelo. El 18 del mismo mes, un grupo de militares, capitaneados por el general Franco, se levanta en armas contra el gobierno constituido. La guerra civil española comienza.

     

    La guerra para Unamuno significa dolor, destrucción y muerte, Tiene 72 años de edad. Aunque al principio fue comprensivo con la sublevación del ejercito y se declaró a favor del Alzamiento, lo que llevó a que el gobierno legítimamente constituido de la República le destituyera de todos sus cargos, pronto la censuró públicamente. Unamuno ocupa ya un lugar destacado en la vida pública como pensador, columnista y escritor, que da sus comprometidas opiniones en los difíciles asuntos políticos del país, intentando despertar a los españoles de lo que él llama la “modorra nacional”; su frase “me duele España” ha pasado a los anales como el símbolo que resume la preocupación por la nación de la llamada “generación del 98”, tras sus últimas pérdidas coloniales y sobre todo de pérdida de autoestima frente a los demás países europeos.

     

    Sus declaraciones no pasan desapercibidas. Corresponsales extranjeros le entrevistan en Salamanca y sus opiniones no son bien recibidas en Madrid. En un acto público de la Universidad de Salamanca, su comentario a los sublevados de que “venceréis, pero no convenceréis”, provocó la respuesta en Millán Astray, que diría “viva la muerte y muera la inteligencia”. Le desposeen de todos los cargos anteriores al Alzamiento. No tiene nada. En un acto literario tiene un percance, que la mujer de Franco consigue disuadir y solventar. Está enfermo y escribe en su Cancionero. Terminó sus días recluido en su domicilio de Salamanca. Vive con su hija y la muerte le llega definitivamente.

    Muere el 31 de diciembre de 1936.

     

    SUS OBRAS.

     

     

     

    Esta llena de un carácter propio. Escribe artículos periodísticos, ensayos, novelas, cuentos, poesía, teatro. Su literatura está impregnada siempre de sus preocupaciones personales, meditaciones a cerca de cuestiones existenciales, religiosas, filosóficas, políticas y sociales. Por ello lo más genuinamente unamuniano sean sus textos ensayísticos.

     

    Fue representante de la llamada “Generación del 98” *

     

     

     

    TEMA PRINCIPAL DE SUS OBRAS

     

     

    Todo ello se resume en que le interesa de manera específica la pervivencia de la conciencia. Para ello utiliza la razón. De esta agonía entre razón y sentimiento brota “El sentimiento trágico de la vida”.

     

     

    CRÓNICAS

     

    Crónicas de sus viajes:

     

    -                  “Por tierras de Portugal y España” (1911)

    -                  “Andanzas y visiones españolas” (1922), en los que interpreta sus paisajes dejándose llevar por sus sentimientos.

     

     

     

     POESIA

     

    Los temas de su poesía más frecuentes son el amor, la familia, la realidad española, el paisaje, el hombre, la política, Dios y el sentimiento religioso, la soledad del hombre, la vida como sueño o niebla.

     

    -                  “Poesía” (1907)

    -                  “Rosario de Sonetos Líricos”

    -                  “El Cristo de Velázquez” (1920)

    -                  “Teresa” (1923)

    -                  “Romancero del destierro” (1928)

    -                  “Cancionero”

     

     

     

     ENSAYO

     

    Giraron siempre sobre dos temas: la preocupación por España y el sentido de la vida humana.

     

    -                  “En torno al casticismo” (1902) donde expone su teoría sobre la intrahistoria: la vida silenciosa de millones de hombres sin historia que cada día hacen su silenciosa labor cotidiana y eterna. Unamuno vio en la vida de estas personas anónimas y humildes la sustancia del progreso, la verdadera tradición de los pueblos.

     

    -                  “Del sentimiento trágico de la vida” (1913) que responde a sus preocupaciones existenciales y religiosas.

     

    -                  “La agonía del cristianismo”(1925)

     

    -                  “Vida de Don Quijote y Sancho” sobre nuestra cultura.

     

    - “Cómo se hace una novela”

     

     

     

     

     

    NOVELA (a la que llamó nivola)

     

    Su obra novelesca es autobiográfica. Para Unamuno los protagonistas de las novelas son antagonistas del autor, sus “otros-yo”. En ella hay una sobrecarga de idealización, ya que busca desvelar el secreto profundo de la personalidad humana. Tiende también a ahorrar elementos decorativos, buscaba inquietar a sus lectores.

     

    -                  “Paz en la guerra” (1897)

    -                  “Amor y pedagogía” (1902)

    -                  “Niebla” (1914)

    -                  “Abel Sánchez”

    -                  “ La Tía Tula” (1933)

    -                  “San Manuel Bueno, Mártir” (1933)

     

     

     

    TEATRO

     

    A igual que en la novela, olvida toda exigencia escénica, por lo que la densidad de sus ideas no va acompañada de la necesaria fluidez escénica.

     

    -                  “Fedra”

    -                  “Soledad”

    -                  “El hermano Juan”

    -                  “El mundo es teatro”

    -                  “El otro”

    -                  “Raquel encadenada”

    -                  “Sombras de ensueño”

     

     SUS OBRAS FILOSÓFICAS

     

    Su filosofía, que no era sistemática, sino más bien una negación de cualquier sistema y una afirmación de “fe en la fe misma”, impregna toda su producción. Formado intelectualmente en el racionalismo[1] y -->[Author:PB][PB1]en el positivismo[2], durante su juventud simpatizó con el socialismo, escribiendo varios artículos para el periódico El Socialista, donde mostraba su preocupación por la situación de España. Es, en un primer momento, favorable a su europeización, aunque posteriormente adoptaría una postura más nacionalista.

     

    Esta preocupación por España (que reflejó en su frase “¡Me duele España!”) se manifiesta en sus ensayos recogidos en sus libros En torno al casticismo (1895), Vida de Don Quijote y Sancho (1905), donde hace del libro cervantino la expresión máxima de la escuela española y permanente modelo de idealismo, y Por tierras de Portugal y España (1911). También son frecuentes los poemas dedicados a exaltar las tierras de Castilla, considerada la médula de España.

     

    Más tarde, la influencia de filósofos como Arthur Schopenhauer, Adolf von Harnack o Sören Aabye Kierkegaard, entre otros, y una crisis personal (cuando contaba 33 años, la enfermedad y posterior muerte de su hijo) contribuyeron a que rechazara el racionalismo, al que contrapuso la necesidad de una creencia voluntarista de Dios y la consideración del carácter existencial de los hechos. Sus meditaciones (desde una óptica vitalista que anticipa el existencialismo 3) sobre el sentido de la vida humana, en el que juegan un papel fundamental la idea de la inmortalidad (que daría sentido a la existencia humana) y de un dios (que debe ser el sostén del hombre), son un enfrentamiento entre su razón, que le lleva al escepticismo, y su corazón, que necesita desesperadamente de Dios. Aunque sus dos grandes obras sobre estos temas son “Del sentimiento trágico de la vida” (1913) y “La agonía del cristianismo” (1925), toda su producción literaria está impregnada de esas preocupaciones

  • Época:

  • Contemporánea.

  • Corriente Literaria:

  • Generación del 98.

  • ASPECTO ESTRUCTURAL:

  • Resumen:

  • Augusto Pérez un joven que vivía entre monólogos y sumergido en un mundo donde pocos le rodeaban , disipa la “niebla” de su mente , con quien quiere contraer matrimonio y rechazado decide pagar la hipoteca de la casa de sus progenitores de la muchacha Eugenia , sin nada a cambio . Pero Eugenia , enamorada de un gran holgazán , Mauricio lo rechaza hasta que su amante le sugiere una idea .Arrebata entonces Eugenia a Augusto de los brazos de Rosario y abandonando al protagonista que viaja entonces a Salamanca para entrevistarse con Don Miguel de Unamuno , autor de quien ha leído un ensayo sobre el suicidio . El escritor trata de hacer entender a Augusto que es un “ente ficticio” y no puede suicidarse surgiendo una riña la cual termina exaltando a Don Unamuno , el cual le dice que Augusto moriría al llegar a su casa y así fue , Augusto murió comiendo en exceso.

  • Personajes:

  • Personajes principales:

  • Augusto Pérez, Personaje principal. Joven bien educado y de buena posición que no tiene más familia que sus dos sirvientes. Obsesionado con los libros, vive en un mundo fantasioso y atormentado por la falta de amor.

    Eugenia Domingo del Arco, Personaje principal. Maestra de piano que odia su profesión. Interesada en el dinero y sumamente terca.

  • Personajes secundarios:

  • Margarita , portera de la casa de Eugenia.

    Domingo , criado de Augusto.

    Víctor, Personaje secundario. Fiel amigo de Augusto. Joven, de buena posición, con lo mejores deseos para su amigo.

    Ludivina, Personaje secundario. Cocinera y criada de Augusto. Responsable de cuidar los bienes de su amo y preocupada por su felicidad

    Tiburcio , vecino de Eugenia.

    Orfeo , confidente de Augusto.

    Fermín , Esposo de la tia de Eugenia.

    Soledad Pérez Rovira , madre de Augusto aunque ya muerta influye en la vida de Augusto.

    Ermelinda, Personaje secundario. Tía de Eugenia. Interesada en el dinero de don Augusto. Amargada y muy cruel con su marido.

    Mauricio , Novio de Eugenia.

    Marta , Tía de Mauricio.

    Rosario, Personaje secundario. Joven humilde, de buenos sentimientos. Llega a sentir mucho cariño y compasión por don Augusto.

    Ávito Carrascal , amigo de Augusto.

    Elena , esposa de Víctor.

    Rogelio , amigo de Mauricio.

    Eloíno Rodríguez de Alburquerque y Álvarez de Castro , viejo enfermo.

    Matías , párroco.

    Sinfo , esposa de Eloíno.

    Antonio , amigo de Augusto.

    Antolín Sánchez , ( poparrigópulos ) se dedicaba al estudio de mujeres.

  • Tema:

  • La búsqueda de la explicación del porqué de la existencia del hombre, lo cual angustia y produce confusión a Augusto Pérez.

  • ASPECTO SEMÁNTICO:

  • Selección de 20 términos y significado:

  • Azarosa : Que tiene en si azar o desgracia.

  • Huición: Goce del bien que se posee.

  • Gandul: Que no le gusta el trabajo ni el estudio.

  • Desdén: Indiferencia y despego ; que denotan desprecio.

  • Conspicuo : Ilustre , sobresaliente.

  • Rótulo: Cartel que se fija en un lugar publico para dar noticia o aviso de algo.

  • Monólogo: Obra dramática en que había un solo personaje.

  • Regazo: Enfaldo de la saya desde la cintura hasta la rodilla.

  • Escudriñar: Examinar , inquirir y averiguar cuidadosamente una cosa.

  • Enjuta: Cualquiera de los cuatro espacios triangulares que en un cuadrado deja un círculo inscripto.

  • Magnanimidad: Grandeza y elevación de ánimo.

  • Enramada: Adorno o cobertizo de ramas.

  • Ceñudo: que tiene ceña.

  • Febril: Relativo a la fiebre , calenturiento.

  • Compungido: Padece de aflicción.

  • Pedagogía: Arte de enseñar y educar .

  • Displicente: Que desagrada.

  • Desliz: Acción y efecto de deslizar y deslizarse.

  • Boato: Ostentación en el porte exterior.

  • Bruma: Niebla en especial formado en el mar.

  • Sinónimos:

  • Azarosa : Arriesgado , aventurado , expuesto , peligroso.

  • Fruición: Goce, placer , deleite , delicia.

  • Gandul: Flojo , perezoso , negligente , haragán , holgazán.

  • Desdén: Desaire , menosprecio, indiferencia , desprecio.

  • e. Conspicuo : conocido , renombrado , acreditado , reputado.

  • Rótulo: Letrero , cartel, epígrafe , título, nombre.

  • Monólogo: Soliloquiar , hablar , solo.

  • Regazo: Falda , enfaldo .

  • Escudriñar: Escrutar , profundizar , ahordar , adentrarse.

  • Enjuta: Delgado , adelgazado , flaco , enflaquecido.

  • Magnanimidad: Benevolencia , benignidad , bondad, clemencia.

  • Enramada: Adorno , atavío, guarnición , embellecimiento.

  • Ceñudo: Antipático, molesto, pesado, cargante.

  • Febril: Afiebrado, escalofrío , calofrío.

  • Compungido: Triste , afligido , apenado, conmovido , dolorido.

  • Pedagogía: Enseñar , instrucción , educación, ilustración.

  • Displicente: Indiferente, flemático , apático , insensible.

  • Desliz: Falta , culpa .delito .

  • Boato: Pompa , suntuosidad , fastuosidad , lujo.

  • Bruma: Niebla , rocío , humedad , relente , escarcha.

  • Antónimos:

  • a. Azarosa : Seguro , protegido , defendido, ayudado , amparado .

  • Fruición: Sufrimiento , padecimiento , dolor , congoja , malestar.

  • Gandul: Trabajador, aplicado , estudioso, hacendoso.

  • Desdén: Aprecio , estimación , estima , consideración , miramiento

  • Conspicuo : Desconocido , ignorado , incógnito , anónimo , insignificante.

  • Rótulo: Libro , obra , volumen , tomo , ejemplar , edición , tirada.

  • Monólogo: interlocutor , colocutor , diálogo , interlocución.

  • Regazo: Amparo , cobijo, consuelo , refugio , seno .

  • Escudriñar: Descuidar, desestimar, echar en saco roto , olvidar.

  • Enjuta: Gordo , obeso , grueso , rollizo , regordete , gordiflón.

  • Magnanimidad: Malevolencia ,malignidad , maldad , inclemencia.

  • Enramada: Anteojo , lentes , gafas , antiparras, monóculo.

  • Ceñudo: Agradable, grato , placentero , amable.

  • Febril: Calmado , frío .

  • Compungido: Alegre , satisfecho , campante , gozoso , dichoso.

  • Pedagogía: Embrutecedor.

  • Displicente: Amable , agradable, trabajador, interesado.

  • Desliz: Discreción , acierto , reflexión, celo.

  • Boato: Sencillez , mesura , moderación , comedimiento.

  • Bruma: Claridad.

  • Selección textual de 5 fragmentos ( interpretación ):

  • “Es una desgracia eso de tener que servirse uno de las cosas - pensó Augusto - ; tener que usarlos .El uso estropea y destruye toda belleza . La función mas noble de los objetos es lo de ser contemplados . ¡Que bella es una naranja antes de ser comida! . Esto cambiará en el cielo cuando todo nuestro oficio se reduzca , o mas bien se ensanche , a contemplar a Dios y todas las cosas en El .Aquí , en esta pobre vida no nos cuidamos sino de servirnos de Dios; pretendemos abrirlo como un paraguas para que nos proteja de toda suerte de males”.

  • Interpretación:

    Augusto en este fragmento nos da ha entender el fastidio que siente cuando las personas tienen que usar las cosas , tienen que servirse de ellos y no poder valernos nosotros mismos ya que para este personaje las cosas u objetos no son mas que cosas a las que debemos sólo de contemplar porque de lo contrario se produce toda distorsión de realidad.

  • “ Se levantó de la mecedora , fue al gabinete , tomó la pluma y se puso a escribir:

  • Señorita: Esta misma mañana bajo la dulce llovizna del cielo , cruzó Ud. , aparición fortuita , por delante de la puerta de la casa donde aun vivo y ya no tengo hogar. Cuando desperté , fui a la puerta de la suyo donde ignoro si tiene Ud. Hogar o no lo tiene. Me habían llevado allí sus ojos que son refulgentes estrellas mellizas en la nebulosa de mi mundo . Perdóneme , Eugenia , y deje que le de familiarmente este dulce nombre; perdóneme la lírica . Yo vivo en perpetua lírica infinitesimal.

    Interpretación:

    Este es el momento en que don Augusto se inspira para escribirle en lírica a su querida Eugenia aquella chica que no es de carne y hueso sino es otra Eugenia , es como el se la imagina y a la que vio pasar por su puerta deslumbrante , con unos ojos hermosos o medida parte de su belleza y que lo habían llevado a Augusto hacia ella.

    3. “ ¿ Y por qué no ha de distraerse uno del juego? -se decía Augusto - ¿ Es o no es un juego la vida?¿ y por qué no ha de servir volver atrás las jugadas? ¡esto es la lógica! Acaso esté ya la carta en manos de Eugenia. Alea ¡acta est! A lo hecho, pecho. ¿ Y mañana? ¡ mañana es de Dios! ¿ Y ayer, de quién es? ¿ D quien es ayer? ¡Oh , ayer, tesoro de los puertos ¡ ¡ Santo ayer , sustancia de la niebla cotidiana!”.

    Interpretación:

    Mediante este juego Augusto se da cuenta que la vida es como un juego el cual no vale retroceder , sino mirar siempre hacia delante , tenemos que afrontar nuestras responsabilidades, lo hecho, hecho está y lo consiguiente es ir para adelante en busca de un mañana mejor.

  • “ Pues señor - se decía al retirarse a su cuarto - todos la conocen , todos la conocen menos yo , he aquí el alma del amor . ¿ Y mañana? ¿ Qué hará mañana?. ¡ Bah! A cada día bástele su cuidado . Ahora a la cama . Y se acostó.”

  • Interpretación:

    L a actitud que tomó este personaje es muy clara y precisa al decirnos que no hay que preocuparnos por el mañana , a cada día le basta sus problemas , que no hay que preocuparnos por la comida ni por el vestido ni por nada , Dios sabe que lo necesitamos y él nos lo dará.

  • “Su madre iba y venía sin hacer ruido , como un pajarillo , siempre de negro , con una sonrisa , que era el pozo de las lágrimas de los primeros días de viudez , siempre en la boca y entorno de los ojos escudriñadores “Tengo que vivir para ti , para ti solo - le decía por las noches antes de acostarse - , Augusto” . Y esta llevaba a sus sueños nocturnos un beso húmedo aún de lágrimas”.

  • Interpretación:

    Vemos el comportamiento maravilloso que pese a todo está ahí cerca de su hijo , apoyándolo , desvelándose por él , sin duda una gran muestra de amor , la cual se manifiesta aún más cuando una madre dice al hijo que vive por el , y ésta persona seguirá adelante acompañando a su hijo en sus sueños.

  • ASPECTO VOLUNTARIO:

  • Mensaje:

    • La búsqueda encarnizada de la fe en la inmortalidad.

    • El sentimiento trágico de la vida.

  • Apreciación grupal:

  • Unamuno es monotemático, es decir, escribe sobre un sólo tema, en general, su vida y en ella, la búsqueda encarnizada de la fe en la inmortalidad. El mismo lo declaró en 1916: “desde que empecé a escribir he venido desarrollando unos pocos y mismos pensamientos cardinales”. Le obsesionó una cosa: “qué ha de ser de mi conciencia, de las del otro y de la de todos después de que cada uno de nosotros se muera”.

  • Autor y obras ( apreciación ):

  • VISIÓN GENERAL

    Unamuno usó en su obra de todos los géneros literarios: la poesía, el teatro, la novela y el cuento, y el ensayo (en la más amplia acepción del término). Además de abordar tantos géneros, sintió preocupación por ellos, sobre los que le interesó proyectarse personal e innovadoramente. Es decir, su teatro debía ser la expresión dramática más adecuada a su tiempo; su “nivola” una forma superior a la novela tradicional; su poesía se despegaba ventajosamente de sus con temporáneos; el ensayo lo más personal y elevado en un ambiente cultural y filosóficamente estéril. Claro que una cosa son los intentos y otra los resultados. No queremos decir, ni mucho menos, que fueran infructuosos sus propósitos. Sucede que en la época en que escribe todos los géneros estaban sufriendo un resquebrajamiento de las firmes barreras que los separaban. Todos los intentos de renovación tendían a incorporar a la obra de creación la justificación de sus presupuestos críticos. Y estos intentos, en el caso de Unamuno, dieron resultados brillantísimos unas veces, y otras...

    Aunque, como decíamos, Unamuno “experimentó” con los géneros más diversos, ha pasado durante mucho tiempo por ser ante todo ensayista. Los derroteros seguidos por la poesía española a lo largo de todo este siglo han ayudado a que se apreciara en lo justo el valor de su obra poética. Ya en su época, el mismísimo Rubén Darío lo consideraba ante todo poeta. Y otros poetas y críticos de generaciones posteriores (fundamentalmente Luis Cernuda y Luis Felipe Vivanco) fueron decisivos a la hora de que se valorase su obra poética, tan menospreciada por muchos coetáneos suyos.

    Algo similar habría que decir con respecto a su obra narrativa. Lo que ocurre es que su figura, el hombre Unamuno, excedió con mucho en personalidad y fama a sus obras. Las “nivolas” de Unamuno son novelas, pero novelas de Unamuno: personales, innovadoras... aunque, precisamente por eso inimitables, incapaces de crear un nuevo rumbo.

    Porque toda la obra de Unamuno puede ser vista como la sucesión por entregas de una autobiografía profundamente literaturizada, donde sus obsesiones, que repite sistemáticamente, apuntan a la llamada crisis de la conciencia burguesa de finales del siglo pasado y comienzos de éste; por lo que difícilmente pueden proyectarse hacia nuestro presente cultural, por innovadores y aprovechables que fueran en su tiempo. Y, sin embargo, en lo más personal y definido de Unamuno es donde hallamos lo más actual, o mejor, universal de su obra.

    En una breve consideración estilística, digamos que Unamuno parte del idioma hablado, huyendo de la hinchazón retórica precedente. Su sintaxis es rica y compleja. El vocabulario ofrece una mezcla de cotidianeidad y rebuscamiento culto, de reivindicación de vocablos tradicionales ya desusados y de uso de las palabras en su sentido culto etimológico. Ortega y Gasset en el artículo que citábamos al principio de este trabajo escribe certeramente:

    Fue un gran escritor. Pero conviene decir que era vasco, y que su castellano era aprendido. Él lo reconocía y lo declaraba con orgullo, mas acaso no se daba cuenta de lo que esto traía consigo. Aun siendo espléndido su castellano, tiene siempre ese carácter de aprendido, y si se me quiere entender bien, todo idioma aprendido, el carácter de lengua muerta. De aquí muchas particularidades de su estilo. [...] De aquí la frecuencia con que Unamuno da espantadas ante los vocablos y ve en ellos más de lo que en su uso corriente —en que desaparecen transparentes— suelen significar. A su valor usual prefiere su sentido etimológico, y esto le induce a darle mil vueltas ya sacar del vientre semántico de cada vocablo serpentinas de retruécanos y otros juegos de palabras.

  • Obra leída:

  • Niebla (1914) , escrita dos años después de la publicación de Del sentimiento trágico de la vida,  supone el más abierto enfrentamiento desde el campo de la novela con el problema central del autor y del hombre Miguel de Unamuno: el de la realidad del ser hombre, el de la mortalidad o inmortalidad del alma individual. Es «la novela del absurdo existencial, del hombre perdido en la angustia de una vida sin finalidad. La vida es niebla» (Stevens y Gullón op. cit. ). Para Eugenio García de Nora (La novela española contemporánea, Madrid, Gredos 1973), «el personaje mismo, el fantasmal Augusto Pérez, empieza siendo ya un personaje un ente dudoso y nebuloso... un personaje inventado para “presentar” , más bien que para “encarnar” , la precariedad, la nihilidad de la existencia humana». De hecho, el personaje sólo adquirirá una identidad personal (la existencia precede a la esencia) cuando conoce a Eugenia y se enamora. Cuando ésta se fuga con otro, será consciente del problema de su auténtica existencia y piensa en el suicidio.

    Es entonces cuando Unamuno introduce un recurso entonces novedoso: le hace ir a Salamanca para entrevistarse y pedir consejo al escritor Miguel de Unamuno. Cuando Unamuno le contesta que él, Augusto, no puede tomar ninguna decisión sobre suicidarse o seguir viviendo, ya que es un ente de ficción creado por el propio Unamuno, que tiene decidido que no se suicide. Augusto le contesta con palabras que tiene escritas y publicadas Unamuno, quien había escrito en su Vida de Don Quijote y Sancho que en cierto sentido los personajes de las novelas están más vivos que sus propios autores, que (como Don Quijote respecto a Cervantes) los personajes crean en cierto sentido a sus autores. Ahora es el personaje el que quiere seguir viviendo y el autor, enojado por la osadía de su personaje de querer decidir sobre su destino, le dice que lo “matará”, que esa misma noche ha de morir:

    —¡Bueno, basta!, ¡basta!, ¡basta! ¡Esto no se puede tolerar! Vienes a consultarme, a mí, y tú empiezas por discutirme mi propia existencia, después el derecho que tengo a hacer de ti lo que me dé la real gana, sí, así como suena, lo que me dé la real gana, lo que me salga de...

    —No sea usted tan español, don Miguel.

    —¡Y eso más, mentecato! ¡Pues sí, soy español! Español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo, y el españolismo es mi religión, y el cielo en que quiero creer es una España celestial y eterna, y mi Dios, un Dios español, el de Nuestro Señor Don Quijote, un Dios que piensa en español y en español dijo: «¡Sea la luz!», y su verbo fue verbo español...

    —Bien, ¿y qué? —me interrumpió, volviéndome a la realidad.

    —Y luego has insinuado la idea de matarme. ¿Matarme? , ¿a mí?, ¿tú? ¡Morir yo a manos de una de mis criaturas! No tolero más. y para castigar tu osadía y esas doctrinas disolventes, extravagantes, anárquicas, con que te me has venido, resuelvo y fallo que te mueras. En cuanto llegues a tu casa te morirás. ¡Te morirás, te lo digo, te morirás!

     —Pero... por Dios...

    —No hay pero ni Dios que valgan. ¡Vete!

    —¿Conque no, eh? —me dijo—, ¿conque no? No quiere usted dejarme ser yo, salir de la niebla, vivir, vivir, vivir, verme, oírme, tocarme, sentirme, dolerme, serme: ¿conque no lo quiere?, ¿conque he de morir ente de ficción? Pues bien, mi señor creador don Miguel, ¡también usted se morirá, también usted, y se volverá ala nada de que salió...! ¡Dios dejará de soñarle! ¡Se morirá usted, sí, se morirá, aunque no lo quiera; se morirá usted y se morirán todos los que lean mi historia, todos, todos, todos, sin quedar uno! ¡Entes de ficción como yo; lo mismo que yo! Se morirán todos, todos, todos. Os lo digo yo, Augusto Pérez, ente ficticio como vosotros, nivolesco lo mismo que vosotros. Porque usted, mi creador, mi don Miguel, no es usted más que otro ente nivolesco, y entes nivolescos sus lectores, lo mismo que yo, que Augusto Pérez, que su víctima...

    —¿ Víctima? —exclamé.

    —¡Víctima, sí! ¡Crearme para dejarme morir! ¡Usted también se morirá! El que crea se crea y el que se crea se muere. ¡Morirá usted, don Miguel, morirá usted, y morirán todos los que me piensen! ¡A morir, pues!

    Este supremo esfuerzo de pasión de vida, de ansia de inmortalidad, le dejó extenuado al pobre Augusto.

    Y le empujé a la puerta, por la cual salió cabizbajo. Luego se tanteó, como si dudase ya de su propia existencia. Yo me enjugué una lágrima furtiva.

    En efecto, Augusto Pérez vuelve a su casa, se dispone a morir, y muere

    Niebla reitera la ética vital que emanaba de Del sentimiento trágico de la vida: los humanos deben luchar y rebelarse contra su creador, si existe; sólo esta actitud devolverá a la existencia humana una cierta dignidad... tenemos que vivir «como si» lo que necesitamos creer fuera verdadero, puesto que, de este modo, y como mínimo, convertiremos en una injusticia monstruosa el arbitrario aniquilamiento.

    Esta novela supone también una innovación en el género, directamente referida a la posición del autor ante la “realidad” novelada. Como narrador, con absoluta modernidad, replantea la jerarquía autor-personaje, adelantándose a posturas de gran trascendencia en el arte actual; Niebla debe ser recordada forzosamente también por el uso del monólogo interior. Augusto Pérez monologa a imitación de la vida, dejándose llevar de un tema a otro por la corriente del pensamiento, recogiendo, como en tantos casos, la vocación por experimentar los nuevos caminos del realismo de Galdós —Miau, El amigo Manso , y anticipándose a Bloon —es decir, Joyce— o a Benjy —es decir, Faulkner—.