Niebla; Miguel de Unamuno

Literatura española contemporánea siglo XX. Narrativa y novela. Generación 98. Nivola. Argumento

  • Enviado por: Meiga
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  • País: Argentina Argentina
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NIEBLA-Miguel de Unamuno.

PRÓLOGO

De Víctor Goti, amigo de Augusto Pérez, el protagonista de la novela. Según Victor, se suicidó realmente y el final de la novela no es el que se expone por Unamuno. Respecto a la existencia inmortal del alma y de la otra vida en el más allá, ambos (Víctor, Unamuno), no creen en ella, no hay nada más allá. Por ello, la vida es un continúo conflicto entre razón-pasión, la racionalidad de la vida y el deseo perdurable de vida después de la muerte. (Libro de filosofía, más sobre conflicto razón-pasión en Unamuno).

POST-PRÓLOGO

Miguel de Unamuno es creador de Víctor Goti y le advierte de su poder para decidir su muerte al libre albedrío como hizo con Augusto Pérez en la novela.

CAPÍTULO I

Augusto Pérez sale un día a pasear y se fija en una mujer que pasaba por la calle. La sigue prudentemente hasta su casa y allí le pregunta a la portera, Margarita, por su nombre, le dice que es Eugenia del Arco, profesora de piano, huérfana, soltera y que vive con sus tíos. Augusto le da una propina y apunta su nombre y dirección.

CAPÍTULO II

Augusto es soltero y tiene riquezas heredadas de su anciana madre muerta hace poco tiempo. En su casa trabajan dos sirvientes, Domingo y su mujer, una cocinera, no tienen hijos. Nada más llegar escribe una carta a Eugenia. Al entregársela a la portera descubre que ha tenido otros pretendientes y actualmente está con uno de ellos. Acude al Casino después con Víctor.

CAPÍTULO III

Juega al ajedrez con Víctor y le dice que está enamorado de Eugenia.

CAPÍTULO IV

Juega a las cartas con Domingo y se lo cuenta, Liduvina, su mujer, también se entera.

CAPÍTULO V

Vuelve a casa de Eugenia, le da la carta anónima y Margarita le dice que ya tiene novio. Augusto no se desanima y va a pasear por la Alameda donde recuerda los consejos de su madre, momentos de la infancia, etc, además encuentra un cachorro abandonado y se lo queda, le bautiza como Orfeo.

CAPÍTULO VI

Al pasar cerca de casa de Eugenia, su tía se encontraba sacando al canario por el balcón y se le cae la jaula, Augusto la recoge y conoce a sus tíos. Son Fermín, anarquista místico que habla esperanto y Ermelinda, él les dice que es hijo de Pérez de Rovira y de Soledad. Cuando llega su sobrina le comentan la visita y el propósito de Augusto, a su tía le parece muy conveniente el posible matrimonio. Eugenia no quiere saber nada.

CAPÍTULO VII

Augusto se pregunta acerca de la vida, su sentido, su propia existencia. Si no será algo creado por otro Dios, una ilusión, un garabato de un dibujante o algo por el estilo.

CAPÍTULO VIII

Visita a Fermín y Ermelinda y espera la llegada de Eugenia. Hablan un poco y Augusto se entera del tema de la hipoteca. Ella trabaja como profesora de piano para poder pagar la hipoteca de su casa, su padre se suicidó por una desastrosa operación bursátil y les dejó en la ruina (era hermano de Ermelinda, su tía). Ella se enfada porque cree que pretende ganarla con dinero, favoritismos y sobornos.

CAPÍTULO IX

Eugenia habla con Mauricio (sobrino de Margarita), su novio, y le dice que debe encontrar trabajo cuanto antes para poder casarse con ella. Le dice todo el asunto de Augusto y de los consejos que le da su tía.

CAPÍTULO X

Augusto se dirige al Casino para ver a Víctor. En el camino empieza a ver a todas las mujeres con otros ojos, ahora todas le parecen hermosas y guapas, y sin apenas darse cuenta empieza a seguirá algunas. A medio camino se encuentra con Víctor que había salido a buscarle y vuelven a casa.

CAPÍTULO XI

Visita de nuevo a sus tíos pero sólo está Eugenia. Ella le dice que desea casarse con su novio, luego llegan los tíos y ella se marcha. Él les comenta que pronto solucionará el problema de la hipoteca y se sacrificará por la felicidad de su sobrina.

CAPÍTULO XII

Rosario, la muchacha que trae la ropa planchada de la lavandería, llega a casa de Augusto para arreglar las cuentas. Él la mira con otros ojos y le cuenta todo el dolor que le atormenta. La sienta en su regazo y le pide que ella le quiera, la muchacha asiente.

CAPÍTULO XIII

Eugenia va a buscarle a casa para pedirle explicaciones sobre el tema de la hipoteca. Augusto le explica sus intenciones y Eugenia se enfada con él y se marcha. Más tarde va a misa y encuentra a Don Avito Carrascal, que había perdido a su hijo Apolodoro en un suicidio, le recomienda que se case cuanto antes. Augusto imagina que Rosario está enamorada de ella.

CAPÍTULO XIV

Acude al Casino donde Víctor le cuenta una nueva noticia acerca de su matrimonio. Su mejor amigo tenía de 5 a 6 años más que él y se había casado muy joven sin tener hijos hasta el momento. Víctor y Elena lo intentaron todo pero sin éxito. Incluso tuvieron un perro para remediar la soledad pero murió atragantado y no tuvieron más (ahora Elena tenía un par de muñecas). Sin embargo, ahora Elena estaba embarazada, ahora hasta les resultaba indeseable e incómodo.

CAPÍTULO XV

Eugenia y su tía discuten sobre su futuro. Ella está decidida a casarse con Mauricio y nunca lo haría con aquel que quiso comprarla. Luego llega Augusto a su casa para dejar sus intenciones claras. Eugenia ni siquiera desea verle y Augusto tiene que explicarle todo el asunto a Ermelinda. Él tan sólo desea su felicidad, nada más, está dispuesto a ser el padrino en su boda con Mauricio y a buscarle trabajo a éste. Además ya ha dejado libre la hipoteca en manos de su dueña.

CAPÍTULO XVI

Eugenia y Mauricio (apellidos Blanco Clará) hablan del futuro. A Mauricio no le gusta trabajar pero si se casan se verá obligado a hacerlo por el peso de los hijos. Se le ocurre a su novio que podría casarse ella con Augusto y aprovecharse de su dinero para luego volver con él (Mauricio) y deshacerse de Augusto entre ambos. La joven se enfada por las ideas tan crueles de su novio y se marcha. A continuación Mauricio habla con un amigo, Rogelio y le confiesa que en realidad él es un mujeriego y si ella le deja se repondrá y seguirá hacia delante.

CAPÍTULO XVII

Víctor le cuenta a Augusto la historia de Don Eloíno Rodríguez de Alburquerque y Álvarez de Castro, empleado de Hacienda que en sus últimos días de vida se había casado con una mujer (Doña Sinfo) de un hostal para dejarle la pensión de viudedad. Luego le dice que ha comenzado una novela, nivola (su novela, propia, personal) donde ha comenzado a escribir sin ninguna idea predeterminada. En ella abunda mucho el diálogo y los personajes se van forjando el carácter a medida que hablan (como en Niebla, está analizando la propia obra). Incluso, cuando comienza un monólogo porque uno de los personajes no sabe con quien hablar, se inventa un perro para que le haga compañía. Augusto entonces comienza a pensar si su vida no será eso, una nivola, si el no será también un personaje inventado de la novela de alguien, de algún dios o algo parecido, se pregunta sobre su existencia. (Éste capítulo es uno de los más importantes ya que explica el concepto de nivola de Unamuno).

CAPÍTULO XVIII

Rosario aparece otra vez. Él vuelve a ponerla sobre su regazo y le pregunta si ella podría quererle, ella le pregunta en cambio acerca de esa otra mujer. Parece que Augusto se ha enamorado de ambas.

CAPÍTULO XIX

Eugenia, tras pelearse con Mauricio, envía a Ermelinda para pedirle disculpas por su comportamiento. Ella estaba muy arrepentida de todo lo que le dijo y ahora se disponía para aceptar su generosa oferta. Augusto se irrita, acepta las disculpas pero la hipoteca ya había sido cancelada y no podría conquistarle a él de esa manera. Al conocer la respuesta Eugenia pensó que ya había encontrado otra mujer y decidió ir a por él.

CAPÍTULO XX

Eugenia le dice que lo de estar dispuesta a aceptar lo de la hipoteca era para que “firmasen la paz” y fueran amigos de nuevo. En esos momentos llega Rosario (19 años) y Eugenia se marcha, Rosario le dice que podrá contar con ella, que no le hará lo que le ha hecho la otra mujer.

CAPÍTULO XXI

Don Antonio, un amigo de Augusto, le cuenta su triste historia. Se casó joven con su primera mujer, no tuvieron hijos, y un día, inesperadamente, recibe una carta donde su mujer le dice que le deja, que ya tiene otro hombre (uno ya casado que le había robado la fortuna a su antigua mujer). Antonio visita a la pobre mujer abandonada y le ofrece ayuda económica. Luego, ambos emprenden un largo viaje a otro país para romper con su pasado. Ella se convierte en su dama de llaves y fruto de la convivencia nace el amor. Crían juntos a Rita, la hija de ella y su exmarido y tienen más hijos. Pero a pesar de todo, la tristeza todavía no ha desaparecido de sus corazones.

CAPÍTULO XXII

Víctor y Elena ya han tenido a su hijo, desde ese momento las cosas cambiaron, los insultos se transformaron en atenciones, cuidados y alegría ante la llegada del nuevo miembro de la familia.

CAPÍTULO XXIII

Augusto decide escribir una obra literaria sobre el estudio de la psicología de las mujeres, en busca de consejo acude a Antonio Sánchez Paparrigópulos, erudito de la literatura que está escribiendo una obra sobre ello. Le aconseja que para hacer un estudio comparativo de las mujeres utilice 3 o 4 modelos, no más. De todos modos le dice que lo mejor es centrarse en una, porque según él, si estudias a una es como si las estudias a todas.

Augusto ha pasado por una evolución, ha ido de lo abstracto (el concepto de La Mujer), a lo concreto (Eugenia), y de esto a lo genérico (las mujeres, Rosario, Liduvina, que tiene por lo menos 50 años y está casada).

CAPÍTULO XXIV

Augusto decide hacer su estudio psicológico de la mujer con Eugenia (la cabeza, razón, inteligencia, imaginación), Rosario (el corazón, sentimientos) y Liduvina (estómago, voluntad). Al llegar a casa le espera Rosario, intenta hacer un experimento con ella, probarla, pero ve que ella se deja, que le da igual que él quiera a otra mujer. Entonces, se da cuenta que no le sirve para su obra, como mucho para un estudio fisiológico.

CAPÍTULO XXV

Augusto invita a Víctor y discuten acerca de su nivola. Víctor le aconseja que para poder experimentar la psicología de la mujer lo que tiene que hacer es casarse con una de ellas. Vuelven a discutir acerca de su existencia, lo que ÉL hacía con ellos, intentan justificar al Dios que los creó, Unamuno.

CAPÍTULO XXVI

Se decide a pedirle la mano a Eugenia y ella acepta por compasión. Enseguida le comunican a Fermín la noticia y les aconseja que no acudan a la autoridad para casarse, que ellos mismos con su palabra sería suficiente. En esos momentos, el pobre Augusto se siente como un ratón de laboratorio, han cambiado los papeles, ahora es él el probado.

CAPÍTULO XXVII

Desde entonces, Augusto estaba casi todo el tiempo en su casa. Eugenia le advirtió que debería deshacerse de Orfeo y que le buscara, por favor, trabajo a Mauricio, y así él les dejaría en paz para siempre. Augusto acepta y le encuentra una ocupación que le permite vivir y está alejada de la ciudad.

CAPÍTULO XXVIII

Mauricio le espera en casa para agradecerle su ayuda y comunicarle que ahora es novio de Rosario. Augusto se queda perplejo y Mauricio empieza a ser irónico, a sacarle burla, así que él acaba congiéndole por el cuello y arrojándolo contra el sofá. Luego se queda solo y piensa si todo aquello no será más que un sueño.

CAPÍTULO XXIX

A los 3 días de la boda recibe una carta de Eugenia donde le dice que se ha marchado con Mauricio al pueblo donde le destinaron en su empleo y que se casaría con él y con su nuevo sueldo vivirían felices, aprovechando también el asunto de la hipoteca. Después va a casa de Fermín y Ermelinada y les encuentra muy indignados, ellos no sabían nada y se lamentaban mucho. Augusto vuelve a casa e imagina que todos, incluso Rosario, se están riendo de él, pretendía ser el más listo y ahora era un cazador cazado.

CAPÍTULO XXX

Víctor visita Augusto y empiezan a hablar de la frontera entre lo real y lo ficticio. Empiezan a bromear y a burlarse de la situación, confundiéndolo todo.

CAPÍTULO XXXI

Augusto habla con Unamuno en su casa de Salamanca. Discuten sobre la existencia real de Augusto, él cree que está vivo y hace dudar a Miguel. Le dice que pretende suicidarse y al ver que su vida está en manos de Miguel, le desafía. Unamuno, al ver que hasta le pasó por la cabeza la idea de matarle a él, le dice que morirá al llegar a casa. Augusto se despide diciendo que todos somos entes de ficción, soñados por un soñador, y que cuando este Dios no sepa que hacer con nosotros, nos matará.

CAPÍTULO XXXII

Augusto llega a casa y se pone a cenar muchísimo, tenía un hambre voraz (como algunos presos la última noche en el corredor de la muerte), luego se acuesta con Domingo haciéndole compañía, velándole toda la noche. A media noche, se despierta gritando: ¡Eugenia, Eugenia!, y finalmente muere. El médico les confirma que fue fallo cardíaco, del estómago y de la cabeza. Antes de irse a dormir preparó un telegrama que decía: ¡Se salió usted con la suya! He muerto.

CAPÍTULO XXXIII

Don Miguel recibe el telegrama y se arrepiente, pensando en resucitarle. Pero, por la noche se le aparece Augusto en sueños y le dice que es imposible hacer eso y le recomienda que medite haber si resulta que él también es un ente de ficción.

ORACIÓN FÚNEBRE POR MODO DE EPÍLOGO

Sólo nos cuentan la historia de Orfeo después de la muerte de su amo, la de los otros personajes ni siquiera la mencionan. Orfeo muere a los pies de su pobre amo.