Niebla; Miguel de Unamuno

Literatura española contemporánea. Generación del 98. Argumento. Género literario: Nivola. Personajes

  • Enviado por: Ruben Sierra
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 12 páginas
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ANÁLISIS Y COMENTARIO DE UN TEXTO NARRATIVO

1.- Lectura comprensiva y reflexiva.

  • Vocabulario y expresiones con su contexto.

2.-La novela o cuento y su contexto.

  • Generación literaria, contexto histórico-social y literario.

  • Autor.

3.- Análisis de la historia.

  • Argumento y Tema.

4.- Análisis de los personajes.

  • Personajes principales y secundarios (caracterización con citas).

5.- Análisis del discurso.

  • El Título: sentido y función.

  • El punto de vista o narrador.

  • El tiempo: duración y orden (lineal o anacrónica)

  • El espacio y Ambiente.

6.- Recursos literarios, usos lingüísticos y funciones del lenguaje

7.- Conclusión y opinión personal

1.- Lectura comprensiva y reflexiva:

  • Vocabulario y expresiones con su contexto:

Cándida (74): Que carece de astucia.

Ramplonería (75): Incultura, sin doctrina ni enseñanza.

Mnemotécnica (88): Arte de desarrollar la memoria; Método para fijar los conocimientos en la memoria.

Conspicuo (97): Ilustre, insigne, de distinguida casa u origen.

Pindárico (104): Relativo al poeta Píndaro (518-¿438? a. C.).

Encocorar (130): Fastidiar, molestar mucho.

Haragán (131): Que huye del trabajo, de la acción; gandul.

Peculio (218): Dinero que particularmente tiene cada uno; Bienes que adquiere el hijo de familia por la milicia o con ocasión del servicio militar, por su trabajo o de su padre

Desuncidos (239): Desatados del yugo [las bestias uncidas a él]

En esta obra Unamuno utiliza muchas expresiones con significado filosófico y también muchas en latín. Estas últimas no son muy importantes a mi juicio, pero las primeras si lo son ya que son reproducciones del pensamiento de Unamuno y de su filosofía; estas frases (las más interesantes) están recogidas en el apartado de recursos estilísticos en el sexto punto de este comentario.

2.-La novela o cuento y su contexto:

  • Generación literaria, contexto histórico-social y literario:

Generación del 98

Se ha llegado a definir el término “generación” como una unidad cronológica conforme a la cual debiera computarse la historia. Se señala que debemos distinguir entre una generación que acepta su herencia de sus antecesores -generaciones acumulativas- que conserva y enriquece el legado cultural; y otra, que rechaza esa herencia y busca una respuesta espontánea, original: son generaciones eliminatorias o de combate. De este tipo es la Generación del 98.

A pesar de los numerosos cambios políticos y sociales que afectaron a España durante la primera mitad del siglo XX., la creación cultural fue testigo de un nuevo renacimiento, entró en una fase desacostumbrada de actividad creadora, surgió un esplendor que provocó que algunos estudiosos hablaran de este periodo como “La edad de plata”, que tiene sus inicios en 1898 y termina con el estallido de la guerra civil en 1936.

El primer cambio lo inicia la pérdida de las últimas colonias de España, y en general, la conclusión de un largo periodo de decadencia que tuvo su origen en el siglo XVII. Un amplio grupo de escritores reaccionó en contra de estos acontecimientos, en una búsqueda constante de las causas y las soluciones para volver a construir lo que en tiempos fue España. Se les conoce como “La Generación del 98” y en este grupo se encuentran muchas figuras importantes de la literatura española. Sin embargo, sus actividades no se limitaban únicamente a la literatura, sino que se extendían desde el campo de la ciencia, la medicina y la historia hasta la realización de ensayos.

Algunos miembros de esta Generación alcanzaron un lugar en la literatura universal, como es el caso del escritor vasco Miguel de Unamuno, autor de la obra analizada, quien en su “Sentimiento trágico de la vida”, ofrece las reflexiones y los temas básicos del Existencialismo. Otro escritor de origen vasco, Pío Baroja, gran novelista realista, crea su narración con increíble simplicidad, naturaleza y dinamismo. Azorín nos describe Castilla y su gente, la “belleza de lo ordinario”. El gallego Ramón María del Valle Inclán nos proporciona la musicalidad de su prosa, la que experimenta la primera estética modernista y el “esperpento”. El andaluz, Antonio Machado, inició su poesía contemporánea con una profunda meditación temporal.

En casi todos los escritores de la generación del Noventa y Ocho es fundamental la preocupación por España y sus problemas.

Las características de la “Generación del Noventa y Ocho” son las siguientes:

  • Pesimismo patriótico:

  • La Patria no debe ser alabada de puertas afuera.

  • España debe ser conocida en sus bellezas olvidadas.

  • .

  • La europeización: La cultura española pierde su carácter tradicional y se deja influenciar según modelos extranjeros, especialmente alemanes, ingleses y franceses.

  • El Autodidactismo: Se refiere a que los escritores de esta generación son autodidactas; llevan a la prensa y al libro sus ideas y sus doctrinas.

  • La Rebeldía: Toda la labor de la generación del Noventa y Ocho está caracterizada por un noble deseo renovador.

  • El Estilo: Los escritores del Noventa y Ocho estudian concienzudamente el lenguaje, aprovechando el origen etimológico de las palabras. Es de sobra sabido que había una gran diferencia entre los autores del 98 en cuanto al estilo se refiere, pero a la vez tenían en común una actitud crítica e interrogativa, y muchas ganas de modernizar y liberalizar España.

    • Autor:

    Unamuno, Miguel de

    (Bilbao 1864- Salamanca 1936), filósofo y escritor español, considerado por muchos como uno de los pensadores españoles más destacados de la época moderna. Nacido en Bilbao, Unamuno estudió en la Universidad de Madrid donde se doctoró en filosofía y letras con la tesis titulada Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca (1884), que anticipaba sus posturas contrarias al nacionalismo vasco de Sabino Arana. Fue catedrático de griego en la Universidad de Salamanca desde 1891 hasta 1901, en que fue nombrado rector. En 1914 fue obligado a dimitir de su cargo académico por sus ataques a la monarquía de Alfonso XIII; sin embargo, continuó enseñando griego. En 1924 su enfrentamiento con la dictadura de Miguel Primo de Rivera provocó su confinamiento en Fuerteventura (islas Canarias). Más tarde se trasladó a Francia, donde vivió en exilio voluntario hasta 1930, año en que cayó el régimen de Primo de Rivera. Unamuno regresó entonces a su cargo de rector en Salamanca, que no abandonaría hasta su muerte. Aunque al principio fue comprensivo con la sublevación del ejército español que enseguida encabezó el general Francisco Franco, pronto les censuró públicamente: en un acto celebrado en la Universidad de Salamanca, su comentario “venceréis, pero no convenceréis”, provocó la respuesta de los sublevados. Sus últimos días los pasó recluido en su domicilio de Salamanca.

    Unamuno fue poeta, novelista, autor teatral y crítico literario. Su filosofía, que no era sistemática sino más bien una negación de cualquier sistema y una afirmación de “fe en la fe misma”, impregna toda su producción. Formado intelectualmente en el racionalismo y en el positivismo, durante su juventud simpatizó con el socialismo, escribiendo varios artículos para el periódico El Socialista, donde mostraba su preocupación por la situación de España, siendo en un primer momento favorable a su europeización, aunque posteriormente adoptaría una postura más nacionalista. Esta preocupación por España (que reflejó en su frase “¡Me duele España!”) se manifiesta en los ensayos recogidos en sus libros: En torno al casticismo (1895) y Vida de Don Quijote y Sancho (1905), donde hace del libro cervantino permanente modelo de idealismo, y Por tierras de Portugal y España (1911). También son frecuentes los poemas dedicados a exaltar las tierras de Castilla, considerada la médula de España. Más tarde, la influencia de filósofos como Arthur Schopenhaner, Adolf von Harnack o Sören Aabye Kierkegaard, entre otros, y una crisis personal (cuando contaba 33 años), debida a la fatal enfermedad de su hijo Raimundo y a las aprehensiones sobre su propia salud, contribuyeron a que rechazara el racionalismo, al que contrapuso la necesidad de una creencia voluntarista de Dios y la consideración del carácter existencial de los hechos. Sus meditaciones sobre el sentido de la vida humana, en el que juegan un papel fundamental la idea de la inmortalidad y de un dios, son un enfrentamiento entre su razón, que le lleva al escepticismo, y su corazón, que necesita desesperadamente de Dios. Aunque sus dos grandes obras sobre estos temas son Del sentimiento trágico de la vida (1913) y La agonía del cristianismo (1925), toda su producción literaria está impregnada de esas preocupaciones.

    Cultivó todos los géneros literarios. Su narrativa comienza con Paz en la guerra (1897) y continúa con Niebla (1914) —que llamó nivola, en un intento de renovar las técnicas narrativas—. La tía Tula y San Manuel Bueno, mártir (1933). Entre su obra poética destaca El Cristo de Velázquez (1920), mientras que su teatro ha tenido menos éxito; en este terreno destacan Raquel encadenada (1921), Medea (1933) o El hermano Juan (estrenada en 1954).

    3.- Análisis de la historia:

    • Argumento:

    La vida de Augusto , hombre rico, tranquilo y de mediana edad, con profundos pensamientos filosóficos, cambia tras cruzarse por la calle con Eugenia Pérez. A partir de ese momento Augusto vive en una nube e intenta conseguir la mano de Eugenia varias veces sin éxito. Cuando casi la ha olvidado con la ayuda de Rosarito, se anuncia la boda de Augusto y de Eugenia. Tras pagar la deuda que pesaba sobre Eugenia, esta le engaña y huye lejos con su novio Mauricio, burlándose del protagonista.

    Este acaecimiento destroza el alma de Augusto, quien empieza a dudar de su existencia y se siente burlado. Planea suicidarse y visita al autor para pedirle consejo. Tras discutir ambos acaloradamente y tras revelarse el personaje hacia su creador, poniéndole furioso, Augusto vuelve a casa con la pena de muerte impuesta por Unamuno, su creador.

    Tras enterarse Unamuno de la muerte de su personaje, piensa en resucitarle para que se quite la vida a si mismo, pero la aparición de Augusto en los sueños del autor le previene de tal barbaridad.

    • Tema:

    En esta obra hay dos temas principales, el más importante de los cuales es el del Amor, un amor que despierta a Augusto de su hibernación, haciéndole dudar de su propia existencia mediante la oposición de la razón hipotética a la vida real utilizando monólogos de contenido enormemente filosófico, que a mi juicio dicen solo la verdad. El otro tema que se trata en la obra es la filosofía pura de la vida en boca de Unamuno, directamente relacionada con el tema del amor de la forma que he mencionado anteriormente.

    4.- Análisis de los personajes:

    • Personajes principales y secundarios (caracterización con citas):

      • Personajes principales:

    Augusto: es el protagonista de Niebla, un hombre de mediana edad, solitario, impuntual, que fumaba habanos y que pasaba todo el día y parte de la noche dándole vueltas al coco y formulando teorías filosóficas para si mismo. En la obra a análisis Augusto despierta en su corazón el amor que siempre había permanecido aletargado, y todo ello por que se cruza por la calle con Eugenia. Desde el encuentro de gracia (o de desgracia) el amor nubla los pensamientos del protagonista, a los ojos de quien todas las mozas empiezan a parecer guapas y a enamorarle; esto sucede con Rosarito, la chica del planchado, y con algunas mozas del pueblo cuyos nombres no son mencionados en el texto.

    Cuando parece haber alcanzado su anhelo, que era la mano de Eugenia, y la boda de ambos se anuncia públicamente, una nota escrita por Eugenia desvela el engaño al que ha sido sometido el protagonista, hecho este que causa en Augusto una gran depresión y una preocupante duda sobre su existencia, que le hace incluso considerar el suicidio. Dicha duda será la causante de la muerte de Augusto tras la entrevista mantenida con Unamuno en el despacho del último, y tras el viaje de vuelta a casa.

    Es una característica fundamental de este libro la revelación del personaje principal contra su autor; el ser ficticio al principio acude al autor para pedirle consejo sobre la posibilidad de suicidarse. El autor le revela que ya ha escrito la parte del relato en que Augusto morirá y desde ese momento comienza la revelación de Augusto, que no cree que Unamuno tenga derecho de arrebatarle la vida; a esta revelación Unamuno responde indignado con la aclaración de que él era el autor y que con sus personajes podía hacer lo que le viniera en gana. El tono altisonante que utilizaba el autor y el contenido de sus palabras hicieron reflexionar a Augusto, quien asustado por la condena de muerte que se le había impuesto, rogó al autor que no acabara con su vida. El pensamiento de Augusto se vio trastocado y la duda sobre su existencia se vio aumentada potencialmente, hasta el punto de darlo todo por perdido.

    A mi juicio Augusto sufre demasiado en esta nivola y no lo merece, ya que es una bella persona y no hizo mal a nadie (excepto en cierto modo a Rosarito) en el transcurso de la historia.

    Eugenia: Era una joven de buena familia cuyo padre se suicidó tras arruinarse en la bolsa, dejando a su hija una gran deuda en forma de hipoteca sobre una casa. La joven era luchadora y se sacrificaba dando clases de piano a pesar de que odiaba la música. Era una mujer entera, libre, una mujer del futuro; Augusto opinaba que era admirable, majestuosa, heroica y toda una mujer, opinión que se veía influenciada por el sentimiento amoroso que le invadía, ya que al final de la obra se demuestra que era rastrera, embustera y aprovechada, y que no tenía escrúpulos al huir con Mauricio tras haber obtenido el dinero que debía de la hipoteca que tantos quebraderos de cabeza le había causado a la dama.

    Tenía un carácter fuerte, dominante y no se dejaba influenciar por nadie, excepto por su novio Mauricio, ya que inexplicablemente le amaba. Físicamente era una mujer muy atractiva y arrogante, de andar rítmico y bello.

    Es la primera aparición de una mujer recia en las novelas de Unamuno, pero sin embargo no es la última, ya que el personaje de Eugenia se verá reflejado en obras posteriores del autor.

    • Personajes secundarios:

    Victor: Amigo de Augusto, compañero de partidas de Ajedrez y cartas. En ciertos momentos del relato es también consejero del protagonista, en especial cuando éste está bajo de moral, y siempre en el tema de las mujeres.

    Domingo y Liduvina: Fieles criados de Augusto que le querían y se preocupaban por él. Eran marido y mujer y vivían en la misma casa que Augusto.

    Orfeo: Este pequeño cachorrillo que Augusto encontró perdido en el bosque se convirtió en su mejor amigo y confidente (o mejor dicho oyente) de los problemas y de las quejas del protagonista.

    Rosario: “La chica del planchao”, como se le denomina en el libro, era una bella joven que sentía afecto y quizá algo más por Augusto y que le avisó que Eugenia no quería más que aprovecharse de él. Ella le propuso al filósofo protagonista que se olvidara de Eugenia y que se dedicara a ella, y le daba garantías de que no le iba a abandonar jamás y que iba a cuidar de él hasta el final. Augusto sin quererlo realmente se prometió con Eugenia y esto enfadó a Rosarito, hasta el punto de que no la volvió a ver.

    Ermelinda y Fermín: Tía y tío de Eugenia respectivamente. Buscaban siempre el bienestar de su hija, quien se burló de ellos a la vez que de Augusto.

    Mauricio: Era el novio de Eugenia, el típico guaperas que se llevaba a todas las chicas de calle con solo chasquear los dedos, y que estaba profundamente enamorado de Eugenia. Era vago y holgazán, haragán y descuidado.

    • Son personajes que no tienen mucha importancia en el relato los siguientes:

    -Antolín S. Paparrigopoulos.

    -La madre de Augusto (soledad) (sobre la fecha del fenecimiento de esta mujer, Augusto comete una incongruencia cronológica al decir al principio que murió tres meses antes y después que murió dos años antes)

    -Marta ( la portera de la casa de Eugenia )

    Como personaje de excepción hemos de considerar a Unamuno, que aparece en su propia obra para llevar a cabo la entrevista con Augusto. Se presenta a si mismo como: un señor un poco raro que se dedica a decir verdades que no hacen al caso . . .

    5.- Análisis del discurso:

    • El título: sentido y función.

    Niebla es un título, que aunque a primera vista no guarde coherencia con el relato, tras reflexionar un poco se descubre, según la forma en que se utiliza el término “Niebla” en los diálogos y monólogos durante la obra, que se refiere a la confusión, a la duda, al malestar . . . que Augusto siente a lo largo de la obra. La Niebla es la tristeza, la soledad, la burla y la humillación que Augusto soporta en esta nivola de Unamuno. La Niebla es también la duda de la existencia que se plantea Augusto tras la burla de Eugenia y tras la entrevista con Unamuno.

    • El punto de vista o narrador.

    Es deducible que el narrador, ya que conoce los sentimientos, el carácter, la forma de ser y cada una de las actuaciones de todos los personajes que han sido creados por él, es omnisciente, deducción que se reafirma con el hecho de que la narración está en tercera persona.

    • El tiempo: duración y orden (lineal o anacrónica).

    Aunque el tiempo es lineal, Unamuno intercala una pequeña historia al margen del argumento principal, como ya hizo en su día Don Miguel de Cervantes Saavedra en la que fue su obra maestra y en opinión de Miguel de Unamuno “la biblia española ” “El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Sin embargo esta historia corta que ocupa solamente un capítulo de la obra, no altera el en mi opinión perfecto orden cronológico de esta obra.

    • El espacio y ambiente.

    La historia relatada en Niebla ocurre en un pueblo pequeño en algún lugar cercano a Salamanca que en la obra no se menciona. En el viaje que Augusto realiza a Salamanca se recrea el despacho de Don Miguel.

    6.- Recursos literarios, usos lingüísticos y funciones del lenguaje:

    El que es autor de esta obra, Don Miguel de Unamuno, utilizó mayormente a lo largo de toda su obra literaria Antítesis y Paradojas; en Niebla se pueden encontrar muchos recursos estilísticos, los más llamativos o correctos de los cuales recojo aquí:

    Página 88

    [ . . . Ya lo decía Don Leoncio: ¡no metáis en la cabeza lo que os quepa en el bolsillo! A lo que habría que añadir por complemento: ¡no metáis en el bolsillo lo que os quepa en la cabeza!] Paradoja.

    Página 99

    [ . . . Nihil volitum quin praecognitum1 me enseñó el P. Zaramillo, pero yo he llegado a la conclusión contraria y es que nihil cognitum quin praevolitum2 ] Paradoja

    1.- No se quiere nada que no se haya conocido antes.

    2.- No se conoce nada que no se haya querido antes.

    Página 135

    [ . . . Pues eso es, querido Augusto, que tu repuesto de amor dormía inerte en el fondo de tu alma, sin tener donde meterse; llegó Eugenia, la pianista, te sacudió y remejió con sus ojos esa charca en que tu amor dormía: se despertó este, brotó de ella, y como es tan grande se extiende a todas partes. Cuando uno como tú se enamora de veras de una mujer se enamora a la vez de todas las demás.] Alegoría y personificación

    Página 146

    [ . . . Esa mujer que tú dices que es mala, sin conocerla, me ha vuelto ciego al darme la vista. Yo no vivía y ahora vivo; pero ahora que vivo es cuando siento lo que es morir.] Antítesis

    Página 152

    [ . . . Porque la ilusión, la esperanza, engendra el desengaño, el recuerdo, y el desengaño, el recuerdo, engendra a su vez la ilusión, la esperanza.] Paralelismo

    Página 207

    [ . . . La ley es siempre triste, don Augusto. Y es más triste un amor que nace y se cría sobre la tumba de otro, y como una planta que se alimenta, como de mantillo, de la podredumbre de otra planta.] Metáfora

    Página 216

    [ . . . “Todo lo que en extensión parece ganarse, piérdese en intensidad”; tal era su lema. Sabía Paparrigópulos que en un trabajo, el más especificado, en la más concreta monografía puede verterse una filosofía entera, y creía, sobre todo, en las maravillas de la diferenciación del trabajo y en el enorme progreso aportado a las ciencias por la abnegada legión de los pincha-ranas, caza-vocablos, barrunta-flechas y cuenta-gotas de toda laya.] Composición de palabras, recurso frecuentemente utilizado por el autor.

    Página 278

    [ . . . - Si a un ente de ficción, como a uno de carne y hueso, a lo que llama usted hombre de carne y hueso y no de ficción de carne y de ficción de hueso, puede uno engendrarlo y lo puede matar; pero una vez que lo mató no puede ¡no!, no puede resucitarlo. Hacer un hombre mortal y carnal, de carne y hueso, que respire aire, es cosa fácil, muy fácil, demasiado fácil por desgracia . . . matar a un hombre mortal y carnal, de carne y hueso, que respire aire, es cosa fácil, muy fácil demasiado fácil por desgracia . . . pero ¿resucitarlo?, ¡resucitarlo es imposible!

    -¡en efecto -le dije-, es imposible!

    -Pues lo mismo -me contestó-, exactamente lo mismo sucede con eso que usted llama entes de ficción; es fácil darnos ser, acaso demasiado fácil, y es fácil, facilísimo, matarnos, acaso demasiadamente demasiado fácil, pero ¿resucitarnos?, no hay quien haya resucitado de veras a un ente de ficción . . . ]

    • Juego de palabras.

      • Paralelismo.

        • Hipérbole.

    Con respecto a las funciones del lenguaje, en Niebla predomina la función expresiva en los monólogos filosóficos de Augusto, aunque podemos encontrar las distintas funciones del lenguaje a lo largo de las 212 páginas que tiene este libro, exceptuando la función Metalingüística que prácticamente no aparece a lo largo del relato.

    7.- Conclusión y opinión personal:

    He de confesar que teniendo noticia de las características de Niebla pensaba que iba a ser un hueso duro de roer y que me costaría mucho leerlo; en cierto modo es verdad que me costó mucho leerlo, pero no por que fuera aburrido, sino por los amplios monólogos filosóficos que Augusto se plantea y que a mí personalmente me han encantado, hasta el punto de releer varias veces alguno de estos monólogos. La historia de niebla es en si muy simple y no contiene ninguna complicación en lo que al argumento se refiere; lo difícil de veras es entender completamente al protagonista, cuyos soliloquios de contenido filosófico y metafísico a veces no son sino reflejos de las bases del pensamiento de Miguel de Unamuno.

    La lectura de este clásico de la generación del 98 es amena divertida y profundamente filosófica, y por lo tanto didáctica, además de reconfortante. Influye también saber que ésta es la primera novela en la que un personaje se revela contra su autor ante la decisión del creador de darle muerte.

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