Necesidad de actividad y de ejercicio

Enfermería. Necesidades básicas. Movilidad. Beneficios. Paciente inmóvil o encamado

  • Enviado por: J. C. López Fontalba
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 13 páginas
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NECESIDAD DE ACTIVIDAD Y EJERCICIO.

De la relación de necesidades fundamentales del ser humano que esta­blece Virginia Henderson en orden de prioridad, la de moverse y mantener la posición conveniente (al caminar, sentarse, acostarse o cambiar de una postura a otra) ocupa el cuarto lugar. Es evidente que la respiración, la nu­trición y la evacuación son aspectos básicos e imprescindibles para el mante­nimiento de la vida; no obstante, el movimiento coordinado de todas las partes del cuerpo y la alineación corporal adecuada favorecen el funciona­miento correcto de los diferentes sistemas del organismo, encargados del mantenimiento de las funciones vitales. Poder moverse libremente es esen­cial para llevar a cabo un gran número de actividades cotidianas que cada persona realiza normalmente y que le son imprescindibles para adaptarse al medio y relacionarse con su entorno y con los demás individuos.

La necesidad de movimiento incluye no solamente el caminar, sentarse, acostarse o mantener una postura, sino también los gestos y las expresiones faciales necesarias para la comunicación.

Es frecuente que por el solo hecho de tener que permanecer inmóviles o con limitación de movimientos muchas personas se consideren enfermas. La pérdida de la movilidad, aunque sea parcial o dure poco tiempo, es suficiente para que la persona deba modificar sus hábitos y modo de vida, lo cual va a suponerle un cierto grado de dependencia de las personas que le rodean. La movilidad está determinada por el estado y correcta coordinación de los sis­temas musculoesquelético y nervioso. La alteración de cualquiera de estas estructuras puede modificar parcial o totalmente los aspectos relacionados con los mecanismos corporales, referidos a la alineación corporal, a la coor­dinación de movimientos y al equilibrio necesario para mantener la estabili­dad.

La postura o alineación corporal habitual del individuo puede influir de forma considerable en la morfología y tamaño del tórax y del abdomen, difi­cultando la respiración normal y alterando la posición y presión que se ejerce sobre diferentes órganos del cuerpo. A pesar de que la postura o la ali­neación corporal no sea la causante directa de enfermedades, sí puede favo­recer su aparición o su evolución. Algunas enfermedades o trastornos crónicos pueden mejorar considerablemente si se corrigen las posturas defectuosas que han dado lugar a deformidades o incapacidades de determi­nadas partes del cuerpo.

Del mismo modo, la alineación corporal influye en el equilibrio y la estabi­lidad, ya que la posición que adopta el individuo determina la distribución del peso y la presión que se ejerce sobre las articulaciones, modificando el centro de gravedad del cuerpo.

La coordinación de movimientos corporales depende del sistema nervioso, el cual asegura las contracciones musculares. La alteración de este sistema provocará incoordinación que podrá manifestarse por acinesia, convulsio­nes, temblores, tics, etc.

Tabla 1-1. Necesidades fundamentales según Virginia Henderson

1. Respirar normalmente

2. Comer y beber de forma adecuada

3. Eliminar por todas las vías de evacuación

4. Moverse y mantener la posición conveniente (al caminar, sentarse, acostarse o cambiar de una posición a otra)

5. Dormir y descansar

6. Elegir prendas de vestir adecuadas, ponerse y quitarse la ropa

7. Mantener la temperatura del cuerpo dentro de los límites normales, mediante el uso de prendas adecuadas y modificando las condiciones ambientales

8. Mantener la higiene y el aseo personal, y proteger el integumento

9. Evitar los peligros ambientales e impedir que perjudiquen a otros

10. Comunicarse con Otros para expresar emociones, necesidades, temores, etc.

11. Profesar su religión

12. Trabajar en alguna actividad que produzca la sensación de rendir provecho

13. Jugar o participar en diversas actividades recreativas

14. Aprender, descubrir o satisfacer la curiosidad que conduce al desarrollo y a la salud normales

FACTORES QUE INFLUYEN EN LA MOVILIDAD

Existe un gran número de factores que pueden influir en la mecánica cor­poral. Pueden ser biológicos, psicológicos o socioculturales, y todos ellos pueden afectar tanto a la postura que adopte el individuo y a su coordina­ción de movimientos como al equilibrio que le permite mantener la estabili­dad.

Factores biológicos

Entre los factores biológicos que pueden influir en la mecánica corporal, y por lo tanto en los movimientos, destacan la edad, el embarazo, la nutrición, el ejercicio físico y la enfermedad.

La edad

La postura o la alineación corporal en un individuo se modifica a medida que transcurren los años. En los niños aumenta progresivamente el equili­brio y la coordinación de movimientos en tanto avanza su crecimiento y de­sarrollo. Si no se corrigen las posturas defectuosas que se adoptan durante la infancia, pueden provocar alteraciones en la edad adulta. Con el envejeci­miento, las modificaciones que sufren los cartílagos y los huesos pueden ori­ginar cifosis y otras alteraciones que dificulten el movimiento.

El embarazo

En las mujeres embarazadas se modifica la alineación corporal y el equili­brio debido al aumento del peso que hace variar el centro de gravedad del or­ganismo. Aparece normalmente una lordosis, con el consiguiente dolor de espalda. Estos trastornos pueden agravarse si la mujer embarazada utiliza calzado inadecuado.

La nutrición

La nutrición puede igualmente afectar a la mecánica corporal. En un es­tado de desnutrición, los músculos están debilitados y dificultan la correcta alineación corporal; al individuo le resulta difícil mantener el cuerpo erecto. Los casos graves de desnutrición, aunque son poco frecuentes, pueden dar lugar a una lordosis debido al esfuerzo que debe realizarse para mantener el equilibrio si el abdomen está abultado.

Por otro lado, las personas obesas presentan una modificación del centro de gravedad, que conlleva una cifosis torácica y una alteración de las articu­laciones por sobrecarga, al mismo tiempo que disminuye considerablemente su actividad, por la fatiga que supone realizar determinados ejercicios.

El ejercicio físico

El ejercicio físico practicado de forma moderada y continua influye benefi­ciosamente en la mecánica corporal. Un ejercicio físico programado mejora el tono y la fuerza muscular, mantiene la movilidad de las articulaciones y puede incluso favorecer el crecimiento. Además de las ventajas que supone para la mecánica corporal, influye también en el funcionalismo de los diver­sos órganos, debido a que el ejercicio:

  • Mejora la circulación sanguínea, especialmente el retorno venoso.

  • Asegura una mayor expansión pulmonar al tener que inhalarse el oxí­geno suplementario que el organismo necesita durante el esfuerzo.

  • Aumenta el tono muscular del tracto gastrointestinal, favoreciendo la digestión y la eliminación fecal, al mismo tiempo que aumenta el apetito.

  • Favorece la eliminación de los productos de desecho metabólico a tra­vés de la orina, al aumentar la irrigación sanguínea de los riñones.

  • Actúa sobre el metabolismo tanto en su fase anabólica como catabó­lica, con el fin de obtener energía.

  • A pesar de los efectos beneficiosos del ejercicio, hay que tener en cuenta que la fatiga extrema puede influir en la alineación corporal. Cuando el indi­viduo se siente fatigado, ya sea física o psicológicamente, los hombros bajan, el cuello se flexiona y como consecuencia se produce una cierta cifosis en la columna torácica.

    La enfermedad

    Es evidente que cualquier enfermedad que afecte al sistema nervioso o al musculoesquelético influirá en la capacidad del individuo para moverse, per­manecer activo o adoptar determinadas posturas. No obstante, hay que tener en cuenta que además de las alteraciones musculoesqueléticas o ner­viosas, cualquier enfermedad que padezca el individuo limitará en mayor o menor grado su actividad. En algunos casos será debido al miedo a moverse por el dolor que provoque el movimiento, como sería el caso de un paciente intervenido quirúrgicamente. En otros casos, la reducción de la actividad se debe a la necesidad de permanecer en reposo durante el transcurso de una enfermedad aguda, como por ejemplo tras un infarto de miocardio.

    Factores emocionales

    Cada persona manifiesta sus emociones y sus sentimientos por medio de la postura y de los gestos u otras actividades físicas. Los movimientos que realiza un individuo, ya sea de forma consciente o inconsciente, reflejan cla­ramente sus impulsos psicológicos internos o la falta de ellos. No obstante, algunas emociones, como el miedo, pueden disminuir de forma considerable los movimientos y la actividad del individuo.

    Los valores que cada persona concede a la postura corporal también influ­yen de manera importante en esta necesidad. Un individuo alto, sobre todo joven, que no valore su estatura o que se sienta acomplejado por ser más alto que sus compañeros adoptará una mala postura; su alineación corporal no será la correcta, ya que intentará encorvarse para resultar más bajo. Por el contrario, una persona que conceda importancia a la alineación corporal, que considere que la postura correcta beneficia el estado de salud por su in­fluencia sobre los distintos órganos del cuerpo, mantendrá intencionada­mente una buena alineación corporal.

    Factores socioculturales

    De entre los factores socioculturales que influyen en la necesidad de movi­miento cabe destacar los patrones culturales, la actividad laboral, la vi­vienda y la política social.

    Patrones culturales

    La cultura entendida como tradiciones, costumbres y modas puede deter­minar el ritmo de la actividad diaria y la realización de deportes específicos ligados a ella. Algunas culturas conceden mayor importancia a la actividad física que otras.

    Por otra parte, los valores culturales y las creencias de un individuo pue­den motivarle a que realice ejercicio físico, con el fin de mantenerse en forma, conseguir niveles adecuados de relajación, etc. La importancia de la actividad con respecto a la salud es algo que el niño aprende muy pronto de las personas que le rodean. Mientras algunos niños practican deportes en las escuelas y sus familias les animan a que jueguen al aire libre, en otros niños las actividades que se potencian son más sedentarias, como los juegos de mesa, ver la televisión, etc.

    Actividad laboral

    La realización de ejercicio físico y el mantenimiento de determinadas pos­turas tiene una relación evidente con el trabajo o la profesión que desem­peña cada individuo.

    Las posturas incorrectas que se adoptan de forma continuada durante las horas de trabajo pueden provocar alteraciones permanentes en la alineación corporal. En este sentido, es importante que en las escuelas se enseñe a los niños a mantener una postura correcta mientras permanecen sentados.

    También deben valorarse las características de los objetos relacionados con la mecánica corporal que utiliza habitualmente el individuo durante las horas de trabajo. Las sillas, los bancos, las mesas, los escritorios, etc. deben proyectarse y seleccionarse de forma que favorezcan la buena postura del es­tudiante y del trabajador.

    La vivienda

    El tipo y la situación de la vivienda pueden influir de forma notable en la actividad que desarrolla un individuo. Una vivienda situada en un piso alto y que no disponga de ascensor puede favorecer la actividad en aquellas perso­nas que no tienen problemas de movilización en individuos con ocupaciones muy sedentarias, subir las escaleras a menudo es el único ejercicio físico que realizan. Por el contrario, en personas ancianas limita mucho sus movimien­tos, ya que presentan mayores problemas para subir y bajar escaleras, difi­cultando de esta forma la posibilidad de dar un paseo diario.

    El interior de la vivienda debe acondicionarse de manera que haya espacio suficiente para proporcionar libertad de movimientos.

    Política social

    Generalmente las grandes ciudades, y de forma especial los barrios más deprimidos, poseen una infraestructura insuficiente en cuanto a parques y jardines, iluminación adecuada de las calles, pavimentos en buen estado, etc., todo lo cual dificulta que los ancianos y los niños puedan andar y reali­zar actividades que les resultarían beneficiosas.

    Por otro lado, las Administraciones no contemplan suficientemente la ne­cesidad de modificación y adaptación de las ciudades a las necesidades parti­culares de desplazamiento que presentan aquellas personas que sufren una disminución física.

    CUIDADOS DE ENFERMERIA AL PACIENTE ENCAMADO

    La  mayor  parte de nuestras  funciones  vitales,  respiración, circulación, metabolismos, precisan movimiento.

    De  una  forma  natural, el hombre  enfermo  se  siente obligado  a reposar en cama. Esto significa que  el  reposo tiene  efectos  beneficiosos;  calma el  dolor,  limita  el sufrimiento,  favorece  el sueño,  facilita  los  cuidados, disminuye  el  consumo  de oxigeno etc.  Así  lo  entendían antiguamente los médicos y lo prescribían como medio  terapéutico  esencial  dada la escasez de  otros  recursos  mas eficaces.

    Actualmente esta prescripción es menos frecuente porque se  sabe  que el reposo y la inmovilidad  comportan  un  número importante  de  complicaciones:  cutáneas,   respiratorias, cardiovasculares,  neurológicas,  musculares,  articulares, óseas, digestivas, urinarias, psicológicas y sociales.

    La  aparición de estos problemas va a depender  básicamente de:

    • LA DURACION DEL ENCAMAMIENTO

    • EL GRADO DE INMOVILIDAD, que a su vez depende de:

    • EL PROCESO PATOLOGICO

    • LA EDAD

    Esta  problemática no solo retarda la vuelta al  estado normal  sino  que  prolonga la hospitalización  y  a  veces conduce a la muerte.

    Nuestra misión es prevenir estos problemas en la medida de  nuestras  posibilidades desde el principio  del  encamamiento mediante la movilización precoz:

    • Ejercicio muscular y articular, preferentemente activo, y solo pasivo cuando sea necesario.

    • Estimular  al máximo el pronto levantamiento  y la deambulación.

    NO HAY QUE CONVERTIR AL PACIENTE ENCAMADO EN UN INVALIDO SENTADO EN UN SILLON

    PROBLEMAS RESPIRATORIOS

    En pacientes con disminución importante de la  movilidad, que permanecen en decúbito, los principales  problemas son:

    • Sobreinfecciones broncopulmonares

    • Neumonías por regurgitación o deglución.

    • Embolismo pulmonar

    SOBREINFECCIONES BRONCOPULMONARES

    Una sobreinfección broncopulmonar puede aparecer fácilmente en un paciente que presente alguna enfermedad  pulmonar  que dificulte la evacuación de las  secreciones  broncopulmonares (EPOC, enfisema, bronquiectasias).

    Otros   factores  favorecedores  de  la  retención   de secreciones y su espesamiento son:

  • Limitación de movimientos.

  • La deshidratación de las secreciones por ambiente dema­siado  seco, por la deshidratación del propio  paciente, por una ingesta inadecuada de líquidos.

  • Trastornos  de la conciencia que  disminuyen  el  acto reflejo de la tos.

  • Además  el decúbito ocasiona la ventilación  deficiente de  las  bases  pulmonares; Por todo ello no  es  raro  que aparezca  una  neumonía, complicación esta muy  grave  para algunos pacientes debilitados que puede originar la muerte.

    Podemos identificar como enfermos de alto riesgo a  dos grupos bien diferenciados:

    • Encamados graves y seniles.

    • Enfermos con dolor postoperatorio intenso.

    Estas dos causas condicionan especialmente una respiración  superficial, y con ello una mala ventilación  de  las regiones pulmonares inferiores.

    También  es frecuente la aparición de atelectasias  por obstrucción  del  árbol  traqueo-bronquial  debido  a   se­creciones retenidas.PREVENCION

  • Luchar contra la obstrucción bronquial, previniendo  la retención de secreciones.

    • Mantener  al enfermo bien hidratado,  ya  que favorece la fluidificación de las secreciones.

    • Fisioterapia  respiratoria;  clapping,   y vibración. Enseñarle a toser y expectorar  eficazmente. Si  esta inconsciente, obnubilado o en  coma,  recurrir al  aspirado naso-traqueal al final de las sesiones  de fisioterapia.

    • Proporcionar  a la habitación  el  grado  de humedad  suficiente.

  • Favorecer la ventilación pulmonar en las bases.

    • Cambios posturales frecuentes, para  ventilar a  fondo las diferentes regiones  pulmonares,  evitando así las atelectasias.

    • Posición  de Fowler, que facilita  la  respiración.

    • Enseñar  al paciente  consciente  a  respirar amplia y profundamente con el abdomen, lo que  moviliza las  bases  pulmonares.  La  respiración  ha  de   ser tranquila, relajada y lenta.

    • Renovar diariamente el aire de la  habitación, evitando que el paciente se enfríe.

    NEUMONIAS POR REGURGITACION O DEGLUCION

    Se pueden producir neumonías por  regurgitación de  liquido gástrico, solo o asociado a contenido  ali­menticio. Por el contenido ácido del jugo gástrico,  el paciente  puede presentar un cuadro de edema  pulmonar lesional, traducido en una hipoxemia severa, que  puede acabar con la vida del paciente.

    Es  fácil que se presente reflujo gástrico  en  la posición de decúbito.

    También  se pueden  producir  estas  neumonías debido  a la deglución de elementos líquidos o  sólidos en el transcurso de las comidas.

    Estos dos tipos de neumonías se ven favorecidos por:

    • AVC

    • Trastornos de la conciencia, que se asocian con frecuencia a trastornos de la deglución. PREVENCION

  • Alimentación blanda o triturada.

  • Alimentar con SNG a enfermos con problemas  de deglucion.

  • Vigilar a los enfermos a la hora de la comida.

  •  Mantener ligeramente incorporado  al  paciente unos  45  minutos  después  de  finalizar  la  comida, evitando así el reflujo gastro-esofagico.

  • EMBOLISMO PULMONAR

    Este  riesgo aumenta en: pacientes operados,  pacientes de edad avanzada, pacientes en estado de  coma, y pacientes con patología predisponente a las trombosis (cardiopatías, trastornos de la circulación).

    Si  el  embolo  obstruye  la  luz  de  la  arteria pulmonar,  el  cuadro  se inicia de  forma  brusca  con disnea,  sudoración  fría,  angustia  y  sensación  de extrema gravedad. Si solo se obstruye una rama colate­ral, los sintamos no son tan aparatosos.PREVENCION

    Activar  las tres bombas impelentes que  posee  el organismo;  el  corazón,  el  sistema  muscular  y   la respiración.

    Acortar al mínimo el encamamiento.

    PROBLEMAS CARDIO-CIRCULATORIOS

    La inmovilidad y el decúbito provocan una abolición del reflejo vasoconstrictor necesario para compensar el aporte sanguíneo a los órganos vitales tras los cambios de postura (decúbito a bipedestación); se ve agravado por el hecho de que al disminuir la actividad muscular no se produce el efecto de bombeo de la sangre, que se produce tras la contracción muscular y necesario para movilizarla desde los miembros inferiores.

    La  falta  de actividad muscular  causada  por  la inmovilidad y el decúbito tienen consecuencias nefastas sobre el sistema cardio-circulatorio.

    Así,  después de pasar unos días en cama es  común que  se produzca una congestión dolorosa en los pies  y piernas (edemas en zonas de declive),  vértigos e incluso desvanecimiento a la  hora de levantarse (hipotensión ortostática).

    Además del elentecimiento circulatorio que  deriva de  la  inactividad,  puede  causar  también  trombosis venosas profundas del mal pronostico.

    PREVENCION

  • Activar las bombas impelentes del organismo.

  • Encamamiento estrictamente preciso.

  • Ejercitar la musculatura de MM SS y MM II.

  • Respiraciones amplias y profundas con  diafragma  y tórax durante 10 minutos 2 o 3 veces al día.

  • Cambios posturales.

  • Elevación de los pies de la cama unos 20 cm.

  • Levantamiento precoz en el enfermo postoperado.

  •  Prevenir la hipotensión ortostatica, levantando  en dos tiempos.

  • La caída del gasto cardiaco puede llegar a ser del 20%  después de tres semanas de inmovilización, por  lo tanto  para efectuar la misma actividad que  antes,  el enfermo  encamado presenta una taquicardia creciente  y una  disnea de esfuerzo considerable. Para evitar  esto es  imprescindible  que  el  enfermo  encamado  efectúe ejercicios en los MM II al menos durante 30 a 60  minu­tos diarios.

    PROBLEMAS CUTANEOS

    La isquemia local producida por compresión cutánea persistente  puede  llegar  a  producir  una  verdadera necrosis cutánea, con perdida de sustancia que denomina ulcera por presión.

    Esto ocurre cuando la presión que soporta la  piel es  superior a la de los capilares  cutáneos,  situados entre 16 y 33 mmHg. Esta demostrado que una presión por encima  de 20 mmHg durante mas de 4 horas conduce a  la formación de una UXD.

    PROBLEMAS NUTRICIONALES.

    A  causa  de  la inmovilidad  existe  menor  gasto energético y como consecuencia se va a producir:

  • Anorexia (cambio de horario, comer en  cama,  malos olores, etc...).

  • Disminución de la capacidad digestiva.

  • Disminución de la secreción gastrointestinal.

  • Disminución de la motilidad del estomago.

  • Todo  ello conduce a reducir la ingestión de  ali­mentos,  provocando  un  estado  de  desnutrición   importante. Pero  el  encamamiento  de un  enfermo  critico  y sometido  a  los efectos del estrés físico  y  psíquico (politraumatizados, shock, infartos, fiebre, etc.) puede aumentar el catabolismo, aumentando así las necesidades energéticas del organismo.

    A este tipo de enfermos esta indicado  la  alimentación parenteral  o  enteral  para satisfacer sus necesidades energéticas.

    PREVENCION

  • Ejercicio físico (aumento del apetito)

  • Excitar al máximo el apetito del enfermo  ofreciendo antes  de  las  comidas zumos de  frutas  o  verduras naturales que estimulen la producción de jugos gastricos.

  • Ofrecer una alimentación variada.

  • Respetar los gustos del paciente y complacerle en lo posible.

  • Estimular al paciente a comer levantado.

  • PROBLEMAS OSEOS MUSCULARES Y ARTICULARES

    Una larga inmovilización puede producir importante osteoporosis,   ya  que  al  disminuir   el   ejercicio muscular,  disminuye el riego sanguíneo del  músculo  y por tanto de huesos y articulaciones.

    La  masa  muscular pierde su  propiedad  elástica, peso, volumen, fuerza y termina por atrofiarse.

    La inmovilidad de una articulación puede  producir anquilosamiento de la misma y posteriores problemas  de artritis y artrosis.

    PREVENCION

    Movilización precoz con ejercicios de fisioterapia activa y pasiva.

    PROBLEMAS DE ELIMINACION INTESTINAL Y URINARIA

    La postura del paciente dificulta la  satisfacción de  las necesidades de eliminación intestinal y  urina­ria.

    También existen otros inconvenientes:

    El  hecho  de tener que emplear  el  orinal  o cuña.

    Pedir el orinal o cuña significa que hay  que esperar  un  rato para poder  evacuar.

    Otras veces  la  espera es para que  se  lleven  el orinal con la molestia que conlleva la postu­ra, además de los malos olores.

    No atreverse a pedirlo por no molestar o  por vergüenza.

    Ante  estos  inconvenientes el enfermo  acaba  por retener  la micción o defecación, lo que ocasiona  distensión  de  la vejiga o  recto,  produciendo  dolores abdominales. Pero poco a poco la sensibilidad de  estos receptores disminuye y el paciente es capaz de  retener mas  tiempo  y  mayor cantidad de materia  fecal  y  de orina,  y como consecuencia se produce estreñimiento  o constipación   que  frecuentemente  llegan  a   formar fecalomas.

    La debilidad de la musculatura abdominal, pélvica y del detrusor de la vejiga hace que las micciones sean incompletas lo que ocasiona retención urinaria, que favorece la infección.

    La calciuria producida por la pérdida de calcio de los huesos, junto con la retención urinaria y el estancamiento de la orina en la pelvis renal, ya que esta no caería por gravedad hasta vejiga, facilita la aparición de litiasis renal.

    PREVENCION

    Ejercicio físico, levantamiento precoz, dieta rica en frutas, verduras ensaladas y agua suficiente.

    Procurar  intimidad en el momento de defecar;  que utilice el retrete si puede y si no poner la cuña levantando la cabecera de la cama y las rodillas del pacien­te.

    Controlar y anotar el número de defecaciones al día.

    Proporcionar alimentos que acidifiquen la orina para evitar la producción de cálculos, como son: zumo de naranja, cereales, pescado, carne, ave, evitando como es lógico la ingesta de alimentos ricos en calcio y oxalatos.

    PROBLEMAS PSIQUICOS Y SOCIALES

     El  enfermo hospitalizado y encamado pierde  todos sus  puntos  de referencia habituales, que se  ven  in­crementados si este ingreso es en unidades de  cuidados intensivos,  donde junto al estrés,  ansiedad,  insegu­ridad,  se introduce en un mundo sin fecha, sin día  ni noche etc...

    Hay  que  procurar distraer al  paciente  mediante visitas, medios de comunicación, prensa, etc.

    También  no ignorar que gestos tan sencillos  como el  darle los buenos días, llamarlo por su nombre,  etc. tienen verdaderamente virtudes terapéuticas.

    Valoración del paciente encamado.

    Realizar de froma sistemática, precisa y completa.

    Recoger tanto datos normales como alterados para analizar cambios y progresos.

    Hacer incapié en 4 aspectos:

    • situación basal.

    • Identificar cualquier alteración previa.

    • Detectar cualquier factor presente que pudiese estar implicado en la inmovilización.

    • Ayudas que utiliza para la movilización.

    Objetivos: Mantener confort, prevenir complicaciones y educar al paciente.

    • Mantener integridad de piel.

    • Mantener movilidad completa.

    • Conseguir función respiratoria completa.

    • Promover y variar estímulos ambientales.

    • Prevenir aparición de infecciones.

    • Mantener parámetros de eliminación adecuados.

    • Aporte adecuado de nutrientes.

    • Disminuir la ansiedad.

    • Detectar alteraciones de autoestima.

    • Favorecer relaciones sociales.

    Mantenimiento de la movilidad:

    Objetivos:

    • Evitar anquilosamiento.

    • Mantener fuerza muscular.

    Actuación:

    • Alineamiento corporal.

    • Movimientos corporales.

    Alineamiento corporal.

    Consiste en colocar al paciente en posición funcional, es decir en una posición que impida la aparición de deformidades articulares y facilite la rápida recuperación del paciente.

    Decúbito supino:

    Tobillo en 90º

    Rodillas y caderas en extensión, evitando la rotación externa.

    Brazos separados unos 45º del cuerpo.

    Codo alternando flexión con extensión.

    Muñeca alineada con el antebrazo o en ligera flexión dorsal.

    Dedos en extensión o flexión de unos 30º.

    Primer dedo opuesto al resto.

    Cabeza con almohada baja.

    Tronco y abdomen alineados.

    Decúbito lateral:

    Los miembros inferiores se colocarán: la pierna sobre la que se apoya el paciente en extensión completa, con la articulación del tobillo en 90º, la otra pierna se colocrá en flexión de 45º la rodilla y el tobillo a 90º con la pierna, con el fin de evitar la rotación interna de esa pierna y la aducción de la cadera se colorará una almohada debajo de la pierna.

    Los miembros superiores, el brazo sobre el que se apoya el paciente se pondrá en abducción y a 45º la articulación del codo se pondrá en ligera flexión y la mano igual que en decúbito supino. El brazo superior se colocará en ligera abdución ya un ángulo de 45º el codo se flexiona 90º y muñeca y dedos como en decúbito supino. Tronco y abdomen alineados.

    Movilización:

    Objetivos:

    • Recuperación de movimientos abolidos y/o limitados.

    • Prevenir dolores con anquilosamiento muscular.

    • Mantener tono muscular.

    Tipos de movilización:

    Pasiva: se raliza sin participación del enfermo siguiendo movimientos propios de cada articulación de forma progresiva y lenta.

    Activa:

    Sin oposición:

    • Sigue a la pasiva.

    • Aumenta la masa muscular.

    • Interviene el enfermero y el enfermo.

    Con oposición:

    • sigue a la anterior.

    • Se ofrece una resistencia bien manual o bien con pesas, poleas, muelles....

    Tipos:

    Tronco:

    Cambios posicionales frecuentes.

    MMSS: Brazos: Separación y aproximación.

    Flexión extensión antebrazo.

    Elevar y bajar brazo.

    Manos: flexión palmar y dorsal.

    Circunducción ambos sentidos

    Abrir y cerrar manos.

    Contar con los dedos.

    MMII: Piernas: Separación y aproximación.

    Flexión y extensión.

    Pie. Flexión plantar y dorsal.

    Circunducción.

    Diagnósticos de enfermería.

    Existe un diagnóstico que engloba la situación del paciente encamado.

    ALTO RIESGO DE SINDROME DE DESUSO.

    Estado en el que un indivíduo tiene alto riesgo de deterioro de sistemas corporales o de funcionamiento alterado como resultado de la inactividad musculoesquelética.

    Lleva agrupados 11 diagnósticos.

    • Alto riesgo de deterioro de la integridad cutánea.

    • Alto riesgo de estreñimiento.

    • Alto riesgo de alteraciones de la función respiratoria.

    • Alto riesgo de alteraciones en la perfusión tisular.

    • Alto riesgo de infección.

    • Alto riesgo de intolerancia a la actividad.

    • Alto riesgo de deterioro de la movilidad física.

    • Alto riesgo de lesión.

    • Alto riesgo de alteraciones en la percepción y del sensorio.

    • Impotencia.

    • Alteraciones de la imagen corporal.

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