Naves negras ante Troya; RoseMary Sutcliff

Literatura antigua. Mitos. Combates. Guerra. Troyanos. Aquiles. Héctor. Embajada. Mujeres guerreras. Caballo de madera. Lucha de naves. Lluvia roja. Juegos fúnebres. Caida de Troya

  • Enviado por: Xika Wapa
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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Título: Naves negras ante Troya.

Autor: RoseMary Sutcliff

Ilustrado por: Alan Lee

Editorial: Vicens Vives

Resumen:

La manzana de oro.

En la boda de Paleo ( rey de los mirmidones) y Tetis (ninfa de los mares), apareció la menos indicada, ya que siempre traía problemas, Éride (la Diosa de la discordia). Arrojó una manzana de oro en la que ponía: para la más bella. Afrodita, Hera y Atenea, se enfrentaron por conseguirla. Después de las disputas, se fueron a las montañas a preguntarle a Paris, hijo del rey Príamo. Cada una le ofreció algo bueno si la elegía. Eligió como la más bella a Afrodita. Ella redijo que conocería a una mujer muy guapa. A los oídos de Paris llegaron los rumores de Helena y se encaprichó co conocerla. Cogió su flota y partió hacia Grecia. En el castillo recién llegados, les sirvieron la cena y fue cuando Paris vio a Helena. Se enamoró de ella. Pasados unos días el rey se fue del castillo a cazar, y Paris se quedo allí. Se le declaró a Helena y Helena a él. Y fueron los dos juntos en un barco de regreso a Troya.

Reunión de la flota.

Henelao se dio cuenta de que Helena se había ido con Paris y mandó reclutar hombres en las ciudades. Uno de los hombres que debía acudir a la reunión de la flota faltó. Fue Aquiles, un guerrero a quien Tetis había bañado, de pequeño en agua sagrada para hacerlo inmortal, y además le había echado un hchizo para que se fuera a Tesalia a vivir con las hijas del rey de allí, para mantenerle alejado de la guerra. Ulises un héroe griego se disfrazó de comerciante y se fue al castillo. Llevó un regalo para cada hija del rey, y a Aquiles le llevó una espada. En ese momento desapareció el hechizo. Ulises le dio a elegir entre larga vida y poca fama o corta vida y mucha fama como soldado. Sus palabras fueron: “corta vida y larga fama para mí”.

Altercado con el rey supremo.

Los griegos raptaron a dos troyanas, Criseida y Briseida. Criseida, la más bella fue para Agamenón. Y Briseida para Aquiles. El padre de Criseida que era sacerdote de Apolo fue a reclamar a su hija, pero no se la devolvieron. A los días una enfermedad llegó al campamento griego y Agamenón pidió perdón a Apolo y devolvió a Criseida a su padre. Cuando la devolvió quiso quedarse con Briseida pero Aquiles que ya se había encariñado con ella no quiso permitirlo, pero Agamenón acabó llevándosela. Aquiles le pidió a su madre Tetis que le dijera a Zeus que hiciera que los troyanos ganaran la primera batalla, para que Agamenón se diera cuenta de que había perdido a su mejor guerrero.

Combate singular.

Cuando iba a comenzar la primera batalla Paris ofreció un trato, un duelo entre él y un griego, quien ganara se quedaría con Helena. Salió Menelao el esposo de Helena y a Paris le entró miedo. Helena estaba viendo todo lo que pasaba desde la Atalaya. En medio de la pelea Afrodita apareció y se llevo a Paris a sus aposentos. Luego fue donde Helena y también se la llevó. En la habitación Helena rechazó a Paris y Afrodita le echó un hechizo para que se fuera con él

Las troyanas

Pándaro un príncipe aliado con Troya, disparó una flecha a Menelao, y comenzó una nueva batalla. Un adivino troyano le dijo a Héctor que fuera al Palacio de su madre y que le dijera que eligiera a la mujer más bella para que acudiera al templo de Atenea y le prometiese que sacrificarían diez vacas si se mostraba piadosa con Troya. Fue a ver a su madre y le contó el plan, luego fue a ver a Helena y cuando vio a Paris con ella le pidió que volviera a la guerra. Después Héctor fue a ver a su esposa y a su hijo para despedirse por si no sobrevivía a la guerra. Ella le pidió que no volviera a la guerra pero él o le hizo caso.

Embajada del rey supremo.

Héctor retó a un guerrero griego en una batalla a vida o muerte. Salió Áyax, el más alto y fuerte. Cuando llegó la noche aún no habían acabado y dejaron la pelea para el día siguiente. El día siguiente pactaron una tregua pero por la noche lo troyanos invadieron a los griegos y Agamenón propuso volverse a Grecia., pero los demás querían vengar a sus camaradas. Néstor convenció a Agamenón para hacer las paces con Aquiles y así él volvería a la guerra. Él aceptó devolverle a Briseida. Cuando fueron a comunicárselo a Aquiles no quiso acepta el trato y estaba decidiendo marcharse de allí.

Los caballos del rey Reso.

Los griegos enviaron a Ulises y a Diómedes a enterarse de los planes de los troyanos. Los Troyanos hicieron lo mismo enviando a Dolón. Por el camino se encontraron los espías y Dolón les contó todo lo que tenían planeado y dónde se guardaban los mejores caballos que tenían, los del rey Reso. Mataron a Dolón y fueron a por los caballos. Cuando tenían los caballos mataron a Reso y a toda su corte. Montaron los dos caballos y se fueron de vuelta al campamento.

La lluvia roja.

Empezó a caer lluvia roja como la sangre cuando estaban luchando. Murieron y fueron heridos un montón de hombres en esa batalla. El anciano rey llamó a Patroclo cuando se iba del campamento. Le pidió que fuera a ver a Aquiles y le pidiera su armadura, sus hombres y sus caballos y así se haría pasar por él en la próxima batalla y a los troyanos les entraría miedo. Pero cuando estaba a punto de irse llegó un herido y tuvo que acompañarlo hasta las naves.

La lucha por las naves

Los troyanos acorralaron a los griegos con ayuda de Zeus, pero Poseidón se apiadó de ellos y le disparó una flecha a Héctor. Los griegos le vieron irse y recuperaron el ánimo. Zeus se enteró y curó a Héctor. Cuando Héctor volvió al campo de batalla ordenó que quemaran las Naves Negras de los griegos.

La armadura de Aquiles

Patroclo fue donde se encontraba Aquiles y le pidió su armadura, sus hombres y sus caballos. Aquiles le dio lo que le pedía y volvió a sus aposentos. Patroclo fue a pelear disfrazado de Aquiles y consiguió desalojar a los troyanos de las Naves Negras y dirigirlos a las murallas de Troya. Una vez allí, Héctor vio que el de la armadura no era Aquiles, si no Patroclo. Apolo le tiró una piedra y Héctor le clavó una lanza, entre los dos lo mataron. Cuando estaba moribundo dijo que Aquiles mataría a Héctor en ese mismo lugar. A Héctor le entró miedo ya que lo que decían que cuando estaba moribundo predecían el futuro.

La venganza de Aquiles.

Cuando le comunicaron a Aquiles que Patroclo había muerto se enfadó, y quiso vengar su muerte. Llegó su madre Tetis, la de los pies de Plata, y fue a ver a Héfesto, quien hizo la mejor armadura que los hombres habían podido ver, para Aquiles. Salió con sus caballos a buscar a Héctor. Cuando Héctor lo vio echó a correr, en la tercera vuelta a as murallas de Troya en frente de las puertas Aquiles lo mató ( tal y como había predicho Patroclo ). Sus últimas palabras fueron: “Te acordarás de mí cuando mi hermano Paris te mate ante esta misma puerta”.

Juegos fúnebres.

Cuando Aquiles dormía el espíritu de Patroclo se le apareció para pedirle que incineraran su cuerpo al día siguiente. Después de incinerarlo celebraron unos juegos fúnebres en su honor y la recompensa de cada prueba era algo del tesoro de Aquiles. Esa misma noche Aquiles cogió el cuerpo de Héctor y le dio tres vueltas a la sepultura de Patroclo. Así durante doce días y doce noches.

El rescate de Héctor.

Príamo el padre de Héctor fue a reclamar el cuerpo de su hijo a cambio de su tesoro. Aquiles aceptó el cambio. Los troyanos pidieron once días de tregua para enterrar a Héctor. Lo enterraron al décimo día y Lugo hicieron un banquete funerario en su honor.

La suerte de Troya.

Los troyanos guardaban en el templo de Atenea una especie de piedra a la que llamaban la Suerte de Troya. Ulises se hizo pasar por un mendigo y se coló en el campamento griego pero al no reconocerlo lo echaron. Se fue a Troya a ver a Helena. Ella le dio comida y ropa nueva, pero él siguió con los harapos de mendigo. Se fue al templo de Atenea, donde por la noche duermen muchos mendigos. Dejó una cápsula, con una droga del sueño, abierta, empezó a brillar y una sacerdotisa del templo lo vio y lo probó. Cayó dormida. Ulises cogió la Suerte y puso una réplica que él mismo había hecho. A la mañana siguiente salió de Troya, y se fue hacia el campamento griego ya vestido con buena ropa. Lo recibieron con una gran cena. Él les enseñó la Suerte y les dio ánimo para las siguientes batallas.

Las mujeres guerreras.

Paris condujo a las amazonas ( hijas del rey de la guerra ) hacia Troya . En la batalla, Pentesilea, la jefa, ocupó el puesto de Héctor. Después de la batalla todas sus doncellas estaban muertas y al final Aquiles mató también a Pentesilea. Cuando supieron quien era sintieron pena por haberla matado. Llevó su cuerpo junto con el de sus doncellas al rey Príamo para que fueran enterradas dignamente.

La muerte de Aquiles

En una batalla llegó el rey Memnón con su tropa. Pelearon mucho rato y Aquiles lo mató. Después de haberlo matado Paris disparó una flecha que Apolo hizo que le cayera a Aquiles en el talón por el cual Tetis al bañarlo de pequeño en el río lo había agarrado y no había llegado a mojarlo. Ése era su punto débil, su talón. Al final lo mató delante de las murallas de Troya tal y como había dicho Héctor antes de morir. Quemaron su cuerpo y sus cenizas las pusieron con las de Patroclo. Se realizaron los juegos fúnebres. La última prueba era para conseguir la armadura de Aquiles, la que le había regalado Héfesto. Se enfrenaron Áyax y Ulises. Ganó Ulises. Por la noche Dionisios ( el Dios del vino ) hizo que Áyax quisiera matar a Ulises. Cuando iba camino de sus aposentos para matarle, confundió a unas cabras con Ulises, y las descuartizó. Cuando se dio cuenta de lo que había hecho se suicidó.

La flecha envenenada.

Ulises y Diómedes fueron a buscar a Filotectes, un griego al que habían dejado abandonado en una isla por una picadura de serpiente venenosa. Se lo llevaron al campamento. En la batalla envenenada y le rozó a Paris. Éste moribundo, pidió que lo llevaran a ver a Enone, y le pidió perdón haberla abandonado por Helena. También le pidió ayuda con la herida pero ella se negó a dársela. Al rato recapacitó y salió a ayudarlo, pero ya se había muerto. Se fue donde le estaban incinerando y se quemó con él. Las ninfas amigas de Enone plantaron dos rosas, una por ella y otra por Paris. Las rosas crecieron entrelazadas.

El caballo de madera.

Calcante tuvo la idea de hacerles un regalo a los troyanos, quemar el campamento e irse con la flota a una isla próxima. Los troyanos vieron que el regalo era un gran caballo de madera, pero no sabían que ocultos se encontraban un gran número de soldados griegos. Laocoonte dijo que no lo metieran en la cuidad. Pero apareció Sinón, un griego, y le dijo que ya se habían ido todos los griegos y que el regalo era para Atenea. Al rato aparecieron dos serpientes marinas y estrangularon a Laocoonte y a sus hijos. Metieron el caballo en la ciudad y festejaron el regalo hasta por la noche.

La caída de Troya.

Esa misma noche la flota griega regresó al campamento quemado Sinón ordenó a los soldados griegos bajar del caballo. Quemaron y saquearon toda la ciudad durante la noche. Mataron a su rey, Príamo y a todo el que se pusiera en su camino. Raptaron a muchas mujeres para usarlas de esclavas. Por fin Helena volvió con Melenao.