Náufragos; Javier Arias Artacho

Literatura contemporánea española. Novela social. Resumen por capítulos. Opinión personal. Personajes

  • Enviado por: Maes 95
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 11 páginas
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Náufragos

Javier Arias Artacho



Resumen

Capítulo 1. Este primer capítulo es la introducción de la novela que en capítulos posteriores se narrara. También incluye la crítica y opinión del autor, que dice de este relato es una historia para recordar a tantos hombres y mujeres, en concreto a los de la historia, que buscan un futuro mejor en Europa, pero que nosotros ignoramos.

William Campos, es un pesador, que salió de Bridgetown como cada mañana a faenar. Mientras faenaba, encontró un velero a la deriva. Le pareció raro encontrar un velero sin mástil por aquellas aguas, y por ello lo abordó. Allí encontró varios cuerpos en estado de putrefacción. Horrorizado alerto al comisario Tomas González Sánchez Araña, que junto con sus hombres y un forense se acercaron hasta el velero y presenciaron la escena. El forense declaró que eran once, todos ellos de origen africano (como descubrirían gracias a su documentación). Pero algo le llamo la atención en uno de ellos. Un varón tenía entre sus manos una mochila verde, y en ella había dos cuadernos que narraban su historia, la historia de aquel grupo de personas, con un cruel final.

Capítulo 2. Marcos Mbá Obama comienza a escribir en sus cuadernos varios días después de haber embarcado hacia España. En esos momentos todos sus compañeros estaban medio moribundos, por la falta de agua y alimento.

Marcos empieza a narrar como empezaron su viaje: su padre Jerónimo quería una vida mejor para sus hijos, fuera de Malabo, porque a él el régimen político lo torturaba y le hacía la vida imposible. Tras la muerte de su padre, Teresa (madre de Marcos y Gustavo), les entregó, la caja dónde Jerónimo guardaba los ahorros. Durante algún tiempo Gustavo y Marcos se instalaron en una sencilla casa de Malabo, mientras Gustavo estudiaba medicina. Pero los ahorros de su padre eran pocos, y Gustavo decidió buscar trabajo en la plantación de cacao. Dos años después, Marcos y Gustavo, buscaron al contacto de su padre para emprender el viaje hacia España, y aún teniendo poco dinero, lo consiguieron.

Era Julio del año 2.000, y los dos hermanos, montados en un Toyota Land Cruiser, se dirigían a Nuakchot. Allí les esperaba el velero que les llevaría hacia España. En el trayecto, Marcos comenzó a sentir como empezaba para él una nueva vida. Y se sentía feliz por ello, aún sabiendo que iba a emprender una travesía sin rumbo fijo, en un herrumbroso velero.

Capítulo 3. El día 3 de Agosto del 2000, Marcos y Gustavo embarcaron en el velero, junto con treinta y cinco africanos más, cada cual de un país diferente. Había sido un duro viaje hasta Nuakchot, pero tras varios días esperando la llegada del resto de pasajeros, el momento de embarcar había llegado. Marcos no estaba muy convencido de que ese velero pudiera aguantar 1.200 kilómetros hasta Fuerteventura; pero su hermano lo convenció de que había muchísima más gente, que en peores condiciones había llegado a su destino.

Cuando ya todos estaban preparados Abdallahi Ould Naha se presento. Era el tripulante del velero. Cuando se habían alejado unas cuantas millas de la costa, les dio ciertas instrucciones para el viaje:

-Solo en caso extremo debéis comer la comida de reserva que hay en el camarote. Y tan solo una vez al día podéis beber el agua común. En la embarcación hay un teléfono satélite, que nos mantendrá siempre comunicados con tierra. Y por último, debéis hacer los mínimos movimientos en la eslora, para prevenir que se vuelque el velero.

El viaje parecía duro, pero Abdallahi aproximó que en cuatro o cinco días estarían en Fuerteventura.

Capítulo 4. Eric Lumumba era un congoleño, músico en una banda de rock&roll. Gracias a ello, o por desdicha; había recorrido muchos países africanos. Había conocido las pésimas condiciones en las que vivía la mayoría de africanos. Y así se lo dijo a Marcos: “Nosotros somos privilegiados, esto no es nada”. Entonces marcos recordó el calvario que había pasado su padre, meses atrás. La familia de Marcos pertenecía a la etnia de los bubis. El ejercito acusó a su padre (entre otros bubis) de haber estado en una revuelta, días atrás contra el gobierno; y de haber acabado con la vida de varios civiles. Durante una semana lo torturaron: le hicieron beber su propia orina, le golpearon con una barra de hierro hasta romperle varios huesos del brazo,… Cuando lo devolvieron a su hogar ya estaba derrotado, tenía heridas internas y externas. En el hospital solo le pudieron curar las externas, y las internas poco a poco (durante un mes) acabaron con su vida.

Capítulo 5. Era la primera noche que pasaban en aquel velero, rumbo a las Islas Canarias. Mientras Gustavo dormía, Eric Lumumba le contaba su historia a Marcos. Eric era guitarrista en su banda de rock&roll, contratada por la OMS para tocar en aquellos lugares donde ellos iban a concienciar a la gente de la prevención, a vacunar,… Eric había visto mucha muerte y mucho miedo en los sitios donde había ido con African Music.

Eso le recordó a Marcos, el empobrecido estado en el que estaba Inés su primer amor. Él era afortunado.

Eric prosiguió contándole que una vez, a 200 kilómetros de Jartum (Sudan), había sentido la muerte muy cerca. Se les estropeo el coche, y mientras lo arreglaban, Eric fue hacia unas chozas donde ladraban perros. No había nadie y solo los niños lo saludaban por las ventanas con miedo. Entonces aparecieron tres mujeres, con rostro triste. Eric llamo a Star, un componente del grupo que sabia sudanés; éste habló con ellas. Les condujeron hasta una choza donde se encontraba una mujer con la mirada perdida, junto a sus cuatro hijos. Las mujeres le contaron a Star que su marido había muerto, y al no tener suficiente alimento para sus hijos, había decidido darle de comer tan sólo a dos de ellos, y a los otros cuatro esconderlos para que su muerte fuera menos dolorosa. Eric se estremeció y cuando llego a Jartum contaron la historia; pero no pudieron hacer nada, allí ya lo sabían.

Capítulo 6. Ya casi hacia 24 horas que habían partido y el motor pronunció un extraño ruido, y se paró. Abdallahi empezó a desmontarlo.

Marcos tenía hambre y sed, rebuscó en su mochila y encontró un paquete de galletas. Empezó a comerlas despacio, para que su hambre saciara lentamente. Pero el resto de pasajeros lo vieron comer; Marcos fue pasando las galletas uno a uno. También empezaron a repartirse alguna lata de conserva y algún zumo.

Abdallahi seguía arreglando el motor: primero pidió ayuda a Gustavo para que le ayudara a encajar una pieza, y luego a Eric para que sujetara la linterna. Cuando terminaron de arreglarlo Abdallahi lo encendió lentamente, y este se encendió. Pero Marcos oyó un extraño ruido, y se estremeció; aunque no se lo dijo a nadie.

Capítulo 7. Eric seguía contándole historias de África a Marcos. Eric se marchaba de África porque había visto mucha sangre, mucha muerte y mucho dolor; y estaba cansado de todo aquello.

Le contó que en Nyamata se le habían terminado las fuerzas para seguir en África. En uno de los orfanatos donde African Music tocó, Eric conoció a una niña, Meffo. La quiso hacer feliz, pero Meffo solo se lo agradeció con una mirada amable, y no sonrió. Más tarde la psiquiatra del orfanato le contó a Eric la historia de Meffo, y Eric entendió porque esa niña no sonreía:

-Meffo y su familia pertenecían a la etnia tutsi, y en la primavera de 1994 los hutus acabaron con la vida de millones de tutsis. La familia de Meffo se resguardo durante una temporada en una iglesia, como otros tantos tutsis.Pero hasta en la casa de Dios hubo masacre, y los hutusentraron en la iglesia, acabando con la vida de todos los tutsisallí presentes, excepto con la vida de Meffo y su hermano de dos años. Ellos lograron camuflarse entre los muertos y después pudieron huir de allí.

Capítulo 8. Habían pasado dos semanas y una tormenta desde que zarparon de Nuakchot. Todos estaban destrozados por el sol, y algunos no podían ni respirar. La única sombra era la del camarote, pero allí estaban los bidones de gasolina y el olor ese fatigoso. Aún así, los africanos se turnaban para estar allí dentro, lejos de los rayos del sol. Gustavo luchaba por proteger la vida de su hermano Marcos, por ello aun no había entrado en el camarote. Apenas podía respirar. Eric y Marcos lo arrastraron hasta el camarote, pero con el fétido olor a gasolina, Gustavo no podía respirar.

Estaban vagando por el océano sin rumbo desde la tormenta. Marcos recordó esa noche.

Capítulo 9.Marcos recordó la segunda noche en aquel velero. Después de que Abdallahi encendiera el motor, oyó un extraño ruido en el horizonte. Y después una lluvia inesperada empezó a caer sobre ellos. Abdallahi no podía controlar la dirección y dejó que el mar los condujera. El GPS estaba en un lugar seguro, junto al teléfono y el documento, allí no se mojaría, y lo podrían utilizar cuando cesara la tormenta. Los vientos hicieron que todos se agarraran fuertemente a algún lugar para no ser despedidos hacia el océano. Dos de los tripulantes no tuvieron tanta suerte y cayeron al mar.

Marcos se puso a pensar, en si su muerte había llegado. Recordó como hacía dos años, cuando todos los vecinos y familiares velaban a su padre muerto; él había ido a la bahía, junto con Inés y habían estado hablando de la llamada de la muerte.

Capítulo 10.Marcos estaba en el camarote, sacó su cuaderno y se puso a garabatear. Pensó en Inés, aquella joven a la que tanto quería y con la que había compartido tantas cosas. Nunca la olvidaría y cuando estuviera asentado en Europa, ellos se reunirían. Aunque Inés le decía que no se volverían a ver, porque Marcos se olvidaría de ella en Europa.

Marcos salió del camarote y fue junto a su hermana. Se zambulló en el agua y cuando volvió al velero, recostó la cabeza de Gustavo sobre sus pantalones mojados.

Weddady, y algunos más también se zambulleron en el agua. Pero de repente Weddady vio un tiburón en el horizonte.

Capítulo 11.En este capítulo se sigue narrando la noche de la tormenta. José Luis Tonka y Francisco de Dios Rupeu (dos guineanos) luchaban al borde de la barandilla, por rescatar a Irineo y a Víctor, que habían caído al agua. Fue inútil porque no los veían.

Hassan estaba furioso con Abdallahi porque no les dejaba usar el teléfono ni el GPS, para pedir ayuda, y guiarse en aquella tormenta. Entonces Hassan entró en el camarote, y salió de él con la bolsa naranja que contenía el GPS y el teléfono. Asombrado y furioso a la vez, echó en cara a Abdallahí que el teléfono no tenía batería y comenzaron el forcejeo. Hassan cayó de espaldas y con el golpe saltó la bolsa naranja. Marcos la cogió en el vuelo, antes de que cayera al mar. Con tan mala suerte que uno a uno cayeron los objetos que contenía la bolsa.

Capítulo 12.Un día más, bajo aquel sol abrasador, Marcos terminaba de escribir en uno de esos cuadernos. Se levantó, y fué hasta proa esquivando cuerpos moribundos; se paró delante de Faduma. Ésta le dijo que escribiera en su cuaderno, su nombre, Faduma Omieh, para que se acordaran de ella quien leyera aquellos cuadernos. Faduma Omieh, era una joven nigeriana, que salía de su país porque después de que soldados africanos quemaron su casa, a Faduma le ofrecieron trabajo y casa en Europa. Ella aceptó la oferta sin saber qué tipo de trabajo iba a desempeñar. Cuando Marcos se levantó de su lado para ir a popa junto a Gustavo y Eric, notó como se desfallecía, y se tendió junto a dos africanos que le hicieron un hueco. Se despertó con los gritos de los dos jóvenes, que estaban despertando a Weddady porque Faduma estaba en el agua. Ni ella ni ninguno de los africanos tenían la fuerza como para rescatarla.

Capítulo 13.Era la mañana siguiente a la tormenta. Poco a poco todos despertaron, sedientos y hambrientos.

Marcos se fijó en Abdallahi. Había luchado toda la noche por el control de la nave. Era un hombre endurecido por las desgracias que había vivido en el desierto. Siempre había vivido allí con los jaimas, hasta que una vez un extranjero le ofreció ese puesto de trabajo. Había realizado dos travesías mas como aquellas, esta era la tercera.

Aquel viaje tan solo era suerte, porque al haber perdido el GPS, ya no se podrían orientar y perderían el rumbo. Pero en el horizonte divisaron algo, y todos gritaron a Abdallahi. Cuanto más se acercaban más nítidos lo veían. No sabían lo que era exactamente, pero ellos volcaron todas sus esperanzas en que aquello era su salvación.

Capítulo 14.Marcos escribía en su segundo cuaderno. Hassan divisó tiburones y cuando se aproximaron al velero, éste se puso a hablar con ellos, estaba delirando.

Gustavo le contó a Marcos, que Hassan sería uno de los primeros en morir porque se estaba secando por dentro. Hassan ya no tenía ganas de vivir su vida había sido muy duro. Era hijo de un militar, y hasta que su padre murió su vida estaba llena de lujos. Pero, cuando su padre falleció y los ahorros se terminaron, él su familia malvivían. Poco tiempo después Hassan se puso rumbo a Marruecos, donde había oído que había pateras que los conducían hasta el estrecho de Gibraltar. Durante tres años estuvo viajando hasta Marruecos; y de allí fue conducido hasta Granada. En Granada no tenía trabajo y vivía en un poblado chabolista, hasta que un día la policía lo interceptó, y junto a un grupo de mauritanos lo deportaron a Mauritania. Y cuatro años más tarde, consiguió volver a embarcar en otra patera, esa patera.

Hassan era un hombre resistente y duro, pero las injusticias y la pobreza podían con sus fuerzas.

Capítulo 15. Un pesquero liberiano se acercó a ellos. Spirit of the Wind. Los Pescadores les dijeron que ellos no los podían acoger en su barco porque: 1) No había sitio en sus bodegas; 2) Ningún puerto los dejaban amarrar levando ilegales. Después uno de los pescadores les dijo que se encontraban a cien millas de la costa sur del Sahara Occidental.

Finalmente les tiraron una cuerda que ataron a proa, y el pesquero tiraba de ellos hacia las costas de las Islas Canaria. Comieron y bebieron, lo que pudieron, estaban felices, porque por fin tenían un rumbo fijo. Todos dormían, cuando un estruendoso ruido a media noche, los despertó, la cuerda se había soltado y el pesquero ya era una luz en el horizonte. Tan sólo les dejaron una brújula.

En su tercera noche, el motor se estropeó definitivamente.

Capítulo 16.La muerte merodeaba alrededor del velero. Después de que Irineo, Víctor y Faduma, cayeran al agua, murió Hassan Ahmat. A Hassan se lo comieron los tiburones después de que el mismo se tirara al agua. En los siguientes días murieron Francisco de Dios Rupeu y Mudlala. A todos ellos los tiraron al agua, y mientras, Marcos rezaba por sus espíritus.

Poco antes de que se muriera Mudlala se acercó a Marcos, y como había hecho con Faduma, Marcos apuntó en su cuaderno un número de teléfono y una dirección que Mudlala le señaló. Le contó su historia. Al igual que Faduma, ella vivía en Nigeria, en la pobreza de Lagos. Y un buen día le ofrecieron un trabajo en Europa. Ella lo aceptó, porque necesitaba ayudar económicamente a su familia. Su benefactor la condujo, una noche, a una casa donde estaba reunido un grupo de gente. Allí le hicieron una ceremonia que la despojaba de su espíritu hasta que cumpliera su deuda. La hipnotizaron. A partir de entonces, Mudlala pertenecía a esa mafia.

Capítulo 17. El cuarto día en mar, fue muy duro. El motor se les había estropeado y Abdallahi lo montó y desmontó cuantas veces pudo. Marcos se derrumbó y por primera vez en el viaje, lloró. Mientras lloraba su hermano y Eric lo consolaban diciéndole que llegarían a su destino y que allí podrían terminar de estudiar. Eric le decía que aquellos hombres habían sido crueles, pero que pronto les remordería la conciencia, y que, debían de tener mucho miedo y por eso los habían dejado allí, y solo les habían dejado una brújula. La brújula cada vez apuntaba más al norte, se estaba desviando y eso les atormentaba.

Capítulo 18. Gustavo se estaba muriendo y Marcos lo iba aceptando poco a poco.

Marcos recordó a su mejor profesor. Juan le enseñaba lengua castellana, pero también le había enseñado los valores de la vida. Cada tarde ambos se sentaban en el pórtico de la escuela a charlar. En sus últimas tardes con el (antes de partir a ese viaje), Juan le explicó a Marcos que estaba creciendo, y que por eso debía afrontar las cosas con madurez. Se le iban a presentar muchas desgracias y problemas a lo largo de la vida, pero ante todo hay que afrontarlo y saber observar lo que nos está sucediendo.

Capítulo 19. Durante la cuarta noche y el quinto día, Abdallahi seguía arreglando el motor, sin resultado. Todos estaban sedientos y hambrientos, comieron y bebieron los últimos víveres. Ya no les quedaba agua, y si no caía otra tormenta, se morirían de sed. Tampoco tenían alimentos, por eso pensaron en pescar. Buscaron en el camarote algo que les sirviera de red, unas bolsas. Hicieron un invento, y lo introdujeron en el agua; sin resultado, los peces huían. También probaron a pescarlos con la mano, pero se les escurrían de las manos, en cuanto los querían capturar.

Capítulo 20. Marcos vió en el horizonte un buque mercante. Él y algunos africanos que todavía tenían fuerzas movieron sus brazos y gritaban, para llamar la atención del buque. Pero no hubo resultado. Alí aturdido por el deseo de llegar al buque, se tiró al mar, y braceó, pero pronto se cansó. Quiso llegar hasta el velero de nuevo, pero el cansancio pudo con él y se quedó allí parado. Dos africanos vaciaron uno de los bidones de gasolina, y se lo tiraron a Alí, para que se agarrara a él y pudiera volver. Pero Alí no lo consiguió, y poco a poco se fue hundiendo.

Cuando vió como se hundía Ali, Marcos miró hacia su hermano y lo vió tumbado en el suelo, con los ojos cerrado, y supo que estaba muerto. Se arrodilló ante él, pero no lloró, y un chorro de recuerdos le llegó al corazón. Eric y Weddady también se acercaron al cuerpo, y rezaron por el junto a Marcos. A la mañana siguiente, lo sumergieron en el océano.

Marcos se sentó a escribir en su cuaderno. Ya no le importaba morir.

Capítulo 21. Eric Lumumba hablo por última vez con Marcos. Estaba fatigado por el sol. Y triste por no poder regresar algún día a su tierra. Se negaba a aguantar, mientras Marcos lo animaba. Eric le recordó que él había sufrido mucho, y que su vida había terminado. Solo le quedaba el recuerdo de los suyos, de sus hermanos a la orilla del rió, pero sin Bizima, su hermano Bizima. Fue capturado por el ejército, como niño-soldado para luchar, y se fue formando como un sanguinario asesino. Eric siempre recordaría a su hermano.

Marcos descansó un poco, mientras le refrescaba la frente a Eric, con agua salada. Cuando despertó, Eric estaba muerto.

Capítulo 22. Marcos ya había perdido la noción del tiempo. Quizá habían pasado 25 días desde que habían embarcado. Él, Weddady y Abdallahi, fueron los últimos en morir. Marcos dejó escrito que lo había venido a buscar su padre, había guardado su documentación en la mochila y ya estaba listo para irse. Acurrucó la mochila y se tumbo en cubierta, mientras dejaba una vida atrás.

Opinión personal

Mi opinión sobre este libro es negativa; porque el libro no es de mi especial agrado, porque no es un tema que a mí me interese. Es verdad que el tema de la migración, es un tema de actualidad, pero una novela sobre ello no capta el interés del lector. Otro punto que no me ha gustado sobre la obra, es que el autor, Javier Arias Artacho, ha elegido una historia real, y a la hora de redactarla, ha tomado su propio punto de vista y no en el de Marcos, el escritor real de la obra. La estructura del libro no me ha gustado porque los capítulos no van seguidos en la línea del tiempo, sino que van salteados. Y eso hace que sea más fácil perder el hilo de la historia.

Pero por otra parte el libro merece ser leído, para poder comprender la injusta situación de algunas personas.

Análisis de los principales personajes

Para mí los principales personajes son Marcos, Gustavo, Eric y Abdallahi.

Marcos.Marcos es el protagonista de esta historia, porque es el escritor de los cuadernos de los que Javier Arias Artacho se ha basado para escribir esta novela. Tiene bastante miedo durante el viaje, y se intenta calmar con los recuerdo de su país y de su gente. Es muy buena persona, porque cuando las nigerianas le piden que las recuerde en sus cuadernos, el obediente las ayuda.

Gustavo.Gustavo es el hermano mayor de Marcos. Tiene mucho valor al emprender ese viaje, y como le prometió a su padre, siempre cuidaría a su hermano. Eso es lo que caracteriza a este personaje, la protección de su hermano: pospone su vida para que la de su hermano sea mejor, y pongo como ejemplo cuando, cada cierto tiempo los africanos se turnaban para estar a la sombra del camarote, y Gustavo siempre le cedía su tiempo a Marcos, hasta que llego a un punto donde ya no podía respirar, del tiempo que había estado expuesto al sol.

Eric. Eric es un gran luchador africano, que huye de África porque le resulta repugnante lo que sucede en ese continente. Ha vivido muchas momentos de tensión, y ha pasado mucho miedo; y con todo ello intenta calmar a Marcos y a Gustavo, que se asombran de las historias de Eric.

Abdallahi. Abdallahi es el que dirige la embarcación. Es un hombre duro, que se atiene a ciertas reglas y es el dominante en la embarcación. También sufre por la dura travesía, pero no lo expresa al resto de tripulantes, como hacen la mayoría; e intenta redimir sus necesidades.

La migración actual (África-España)

Desde la Antigüedad, la Península Ibérica en general ha sido un foco de inmigrantes. Pero desde hace unos años, son millones los inmigrantes que pasan la frontera ilegalmente. Y en su mayoría son africanos los que llegan a nuestras costas.

Las historias de los africanos que emigran de sus países son muy variadas, y nunca emigran de allí por placer; en ocasiones es porque están amenazados por el gobierno, porque la pobreza es superior a sus recursos, o por fantásticas ofertas de benefactores crueles. Ellos embarcan en pateras hacia un viaje que les hacen creer que es fácil, pero llegan a situaciones de extrema necesidad y en las que muchos mueren. Después en España pueden ser deportados nuevamente a su país, y si con suerte se quedan aquí, tienen muchos problemas con el Gobierno, con los papeles y para poder encontrar un trabajo. Uno de los grandes negocios de los jefes de mafias es el tráfico de mujeres nigerianas con fines de explotación sexual.

Uno de los debates que actualmente azota nuestro país es si es justa o no la nueva Ley de Extranjería, y si en realidad, es necesaria una ley que haga más difícil a los extranjeros llegar a nuestro país.