Narrativa española antes del 36

Pío Baroja. Miguel de Unamuno. Azorín. Valle-Inclán. Ramón Pérez de Ayala. Ramón Gómez de la Serna. Gabriel Miró

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  • País: España España
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TEMA 12. LA NARRATIVA ESPAÑOLA ANTERIOR AL 36

Las innovaciones novelescas de principios del s. XX fueron consecuencia de la visión pesimista de la cultura occidental del momento. Ante la imposibilidad de encontrar significado a la existencia, el mensaje fue de frustración y desesperanza.

En 1902 se publicaron en España cuatro novelas significativas: La voluntad de Azorín, Camino de perfección de Baroja, Amor y pedagogía de Unamuno y Sonata de otoño de Valle-Inclán. Estos autores ofrecieron los testimonios más tempranos de las inquietudes del hombre contemporáneo e iniciaron un camino innovador. Se alejaron del realismo y de su intento de representación mimética, en busca de una expresión profunda de la realidad interior.

Los narradores de este periodo incorporaron en sus novelas profundas innovaciones. La historia pierde relevancia en favor del discurso. La novela se centra en el mundo interior del héroe, la acción se sustituye por la percepción y la realidad externa se diluye a favor del retrato interior del personaje. La narración suele fragmentarse en estampas, producto de las percepciones del protagonista. La fragmentación, la elipsis, la vaguedad, los saltos temporales, la evocación y la alusión contribuyen a la indeterminación de los hechos narrados. Aparece de manera relevante la novela dramatizada o dialogal, por medio de la cual el narrador se diluye y los personajes hablar por sí mismos.

Los autores principales fueron:

  • Pío Baroja

Pío Baroja constituyo un caso especial, su producción no respondía a las nuevas fórmulas narrativas, pero tampoco siguió las pautas de la novela realista. Resaltó del realismo lo que creía esencial: el tipo y la acción. Sus protagonistas son personajes activos que luchan por algo concreto, aunque suelen fracasar.

En su producción se distinguen dos etapas. La primera abarca hasta 1912 y se caracteriza por la variedad temática e incluye las mejores creaciones barojianas. En las novelas de la segunda etapa, de ambientación diversa y con ingredientes de exotismo, se observa el predominio del relato de trasfondo histórico y es habitual la perspectiva irónica.

Baroja fue un escritor fecundísimo. Sólo sus novelas pasan de 60. 34 de ellas se agrupan en trilogías, cuyos títulos indican el rasgo común de las novelas que la componen.

Las trilogías más importantes son:

  • Tierra vasca: La casa de Aizgorri, El mayorazgo de Labraz y Zalacaín el aventurero. Su unidad está en el ambiente. Zalacaín es para Baroja la más pulcra y bonita de sus novelas, cuenta las andanzas de un típico hombre de acción en la última guerra carlista.

  • La vida fantástica: Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox, Camino de perfección y Paradox, rey. El protagonista de la segunda, Fernando Ossorio, encarna la angustia existencial y el anhelo de hallar un sentido a la vida, oscilando entre periodos de aburrimiento y estados de abulia. Abrumado por obsesiones místicas y eróticas, dudas e inquietudes, decide huir del ambiente decadente en que se desenvuelve. El viaje emprendido condiciona su evolución psicológica, pasando del ascetismo a la aceptación de la naturaleza y finalmente alcanza la plenitud vital en tierras levantinas. Paradox es el insólito protagonista de las otras dos.

  • La lucha por la vida: La busca, Mala hierba y Aurora roja. Ofrece un fiel reflejo de la sociedad madrileña de principios de siglo y narra la lucha de “los de abajo” por subir, de “los de fuera” por entrar en la ciudad. Las tres novelas adquieren su unidad por el tema. La busca, la más representativa del procedimiento barojiano, muestra un panorama de los barrios más míseros de Madrid con un implacable y desolado realismo. La historia se centra en la caída de Manuel en el mundo de la delincuencia y en sus andanzas por las afueras de la ciudad. Al final, Manuel decide abandonar la golfería y entrar en la ciudad por el camino del trabajo.

  • La raza: El árbol de la ciencia, La dama errante y La ciudad de la niebla.

  • Las ciudades: César o nada, El mundo es ansí y La sensualidad pervertida. Destaca la primera por el enfrentamiento del protagonista con el ambiente muerto y desolado de una ciudad provinciana.

  • El mar: Las inquietudes de Shanti Andía, El laberinto de las sirenas, Los pilotos de altura y La estrella del capitán Chimista. Esta trilogía pertenece a su segunda etapa.

Memorias de un hombre de acción se trata de una serie narrativa histórica compuesta por 22 obras cuya unidad se logra por medio de la biografía de Eugenio de Aviraneta, conspirador del s. XIX y antepasado de Baroja. No tiene intención didáctica, le interesa porque le provee de personajes voluntariosos entregados a la pura acción.

Baroja escribió, además, numerosos cuentos y novelas cortas, varios tomos de ensayo, libros de viajes, biografías, un libro de versos e incluso varias obras dialogadas. Las obras dialogadas y su único libro de versos tienen escaso interés.

Sus Memorias, que llevan por título general Desde la última vuelta del camino, son siete volúmenes en los que Baroja va acumulando recuerdos, juicios, opiniones,… con su habitual naturalidad expresiva. El conjunto es de enorme interés como testimonio de la personalidad del autor y como panorama de toda una época.

  • Unamuno

La novela se convirtió en el medio idóneo para interpretar la realidad. En su producción novelística expresó los tremas que lo obsesionaban: la afirmación de la personalidad, la lucha contra el instinto, el afán de dominio sobre los demás, la muerte. Sus novelas se centran en el conflicto íntimo de los personajes generado por una estricta trabazón familiar.

Inició su narrativa con Paz en la guerra, novela histórica creada por el procedimiento realista de acumular datos. El resto de sus novelas son “vivíparas”, creadas por la técnica que refleja la vida. En Amor y pedagogía fusiona lo sublime y lo ridículo, constituyendo una fantasía satírica inverosímil sobre el fracaso de las teorías positivistas que elevan la ciencia a la categoría de la religión.

Niebla presenta la lucha contra el determinismo a través del enfrentamiento del protagonista y su creador. Abandonado el día de su boda Augusto piensa en el suicidio. Va a Salamanca y consulta con Unamuno, que le recuerda que es sólo un personaje de ficción y no puede tomar esa decisión. Augusto le recuerda que el también es un ente de ficción creado por Dios. El escritor, turbado, decide matarlo. Sobresale la cuestión de la metanovela: la construcción de la novela pasa a ser objeto de novelización.

Abel Sánchez es una novela sobre el cainismo hispánico. Constituye un estudio sobre la personalidad paranoica y una indagación sobre la existencia. Cobra relevancia el tema del “otro”

La tía Tula presenta una protagonista fuerte en contraste con un hombre débil, sin voluntad. La actitud de Gertrudis constituye un reto a la sociedad masculina y patriarcal e implica una protesta contra el destino adjudicado socialmente a la mujer.

San Manuel Bueno, mártir plantea la pérdida de fe de don Manuel Bueno, un cura rural que sustituye su falta de fe por la voluntad de creer. La novela está narrada por una de sus feligresas, pero al final se incorpora un nuevo narrador que relaciona este relato con otras novelas de Unamuno, apela al lector y reflexiona sobre la novela.

  • José Martínez Ruíz, Azorín

En sus novelas se anulan el movimiento y el tiempo: la narración se fragmenta en instantáneas que configuran cuadros o fotografías. En su producción novelística efectúo un profundo análisis de la percepción, en el que influyen la filosofía, la literatura y la pintura impresionista, el cine, la fotografía… que contribuyen a congelar el momento y a captar la impresión del instante.

En sus primeras obras se observa una violenta rebeldía contra los valores establecidos, una conciencia social vinculada al anarquismo y una crítica a toda preocupación espiritual subjetiva. Tras abandonar sus ideas revolucionarias, sus inquietudes se desplazan de lo social a lo subjetivo.

La voluntad es una novela impresionista que incluye fragmentos de vida, de sensaciones separadas entre sí. Contiene alusiones autobiográficas y detalles de escenarios reales. Es un collage de géneros y subgéneros. El protagonista, Antonio Azorín, es un ser pasivo, contemplativo, pesimista y falto de voluntad. Se retira al campo en busca de la ataraxia. Por el epílogo sabemos que se entrega a la voluntad de la mujer con la que se casa y la rutinaria vida de Yecla.

Antonio Azorín no continúa la historia de La voluntad. El protagonista, soltero, ha aprendido a convivir con la realidad y ha encontrado su fuente de energía en el ideal literario.

Con Don Juan y Doña Inés inicia un cambio en su producción. Estas obras incorporan minuciosas descripciones en el ambiente y la sensibilidad de los personajes. En ellas ocurren pocas cosas y el conflicto se centra en la personalidad de los protagonistas.

  • Valle-Inclán

Toda su obra obedece al rechazo del realismo tradicional, lo que se manifiesta de formas diferentes. Comenzó su trayectoria narrativa en el modernismo y reivindicó la ficción, la fábula y la leyenda. Progresivamente, introdujo innovaciones en su técnica novelística hasta culminar con su creación máxima, el esperpento.

Las sonatas, escritas en forma de memorias, representan una alegoría de la vida humana. El marqués de Bradomín funciona como hilo conductor de las cuatro novelas. Son Sonata de primavera, Sonata de estío, Sonata de otoño y Sonata de invierno. Constituyen una parodia de asuntos, situaciones y actitudes de la novela decadentista. El tema dominante es el amor carnal, con un trasfondo pecaminoso. Cobran relevancia la muerte y la religión. Hay dos imágenes femeninas arquetípicas: la mujer fatal, con su belleza diabólica, imperiosa y cínica y la mujer frágil, de sensualidad delicada.

La guerra carlista es una trilogía que brinda una visión de la España tradicional, los carlistas, enfrentada a la liberal, los republicanos. Las tres novelas consideran que el liberalismo es el origen de los males de España y proponen el modelo de la sociedad carlista: una sociedad patriarcal y arcaica. Los protagonistas pertenecen a distintos sectores sociales: el clero, vinculado al carlismo, la aristocracia rural y el pueblo, que actúa instintivamente.

Tirano Banderas constituye un interesante experimento en la novela histórica. Narra la caída del dictador Santos Banderas. La acción transcurre en las fiestas de Todos los Santos y de Difuntos, en Santa Fe de Tierra Firme, ciudad imaginaria de México. El tratamiento del tiempo se caracteriza por la reducción y por la simultaneidad. El dictado inspira temor, pero es objeto de burla; este tratamiento carnavalesco afecta a otros personajes poderosos en cuyos rasgos negativos se incide. Con ella, anticipa algunas direcciones de la nueva narrativa hispanoamericana.

El ruedo ibérico está constituido por una serie de novelas que pretendía abarcar un periodo de treinta años: desde finales del reinado de Isabel II hasta la guerra de Cuba. Valle diseñó el proyecto en tres trilogías, pero sólo concluyó dos novelas: La corte de los milagros y Viva mi dueño. Estaba concebida como una novela única sobre la sensibilidad de la época, con la intención del desenmascaramiento propia del esperpento. La voluntad de objetividad se expresa en el protagonismo colectivo: el protagonista es el pueblo. Incide en aspectos ridículos y dolorosos, con el estilo esperpéntico plenamente logrado. En el tratamiento del tiempo combina la reducción con un ritmo vertiginoso. En cuanto al espacio, España se configura como un ruedo taurino, donde se presenta un espectáculo eterno de violencia y muerte.

  • Ramón Pérez de Ayala

Su objetivo fue el cambio moral del individuo, que presuponía una formación estética. Creó una novela experimental, preocupada por el tema de la conciencia, en la que incluyo aspectos inconscientes y subconscientes.

En su obra narrativa empleo el dialogo teatral e historias intercaladas, y ensayó distintas maneras de plantear el perspectivismo.

En su producción se distinguen dos etapas. La primera, constituida por la tetralogía, se caracteriza por un marcado tono autobiográfico. En la segunda muestra su preocupación por temas universales como el lenguaje, el amor, la educación sexual y el honor. Entre ambas hay una fase de transición integrada por las novelas poemáticas como Prometeo.

La tetralogía, formada por Tinieblas en las cumbres, A.M.D.G., La pata de la raposa y Troteras y danzaderas, narra la crisis del protagonista, sus causas y su evolución.

Belarmino y Apolonio desarrolla la idea de la armonía como principio ordenador del universo de contrarios y, derivada de ella, la necesidad de comunicación entre personas. Sus dos protagonistas terminan integrando sus posturas: la meditación y abstracción de Berlamino y la exteriorización y representación de Apolonio.

Luna de miel, Luna de hiel y Los trabajos de Urbano y Simona plantean, mediante una técnica caricaturesca, las consecuencias de la ausencia de educación sexual a través de la historia de dos jóvenes que se casan sin saber nada de sexo.

Tigre Juan y El curandero de su honra tiene como tema la búsqueda de la perfección en la experiencia del amor fecundo. Haciendo uso relevante de lo grotesco, se condenan los defectos fundamentales del comportamiento amoroso hispánico: el donjuanismo y el sentimiento del honor calderoniano.

  • Ramón Gómez de la Serna

Las más tempranas manifestaciones de la vanguardia española se deben a este autor, que ejerció una importante labor creadora y de divulgación de los movimientos de vanguardia a principios de siglo. Su literatura muestra coincidencias con las distintas vanguardias europeas, pero su marcado individualismo lo llevó a fundar un ismo propio: el ramonismo.

Cultivó diversos géneros, entre los que destacan las greguerías, revelando una concepción del arte como juego. Las greguerías son textos breves en los que, partiendo de objetos o circunstancias cotidianas, se ofrecen asociaciones que no responden a la lógica de la realidad y que producen un efecto de sorpresa. Él mismo las definió como metáforas más humor. Con ellas expresa una visión fragmentaria de la realidad: transmiten sensaciones, ideas, juicios, enunciados muchas veces a modo de sentencias.

Las técnicas para transmitir esa visión son variadas: metáforas y comparaciones, a veces hiperbólicas, asociaciones ingeniosas, seudoetimologías, paronomasias, dilogías y desautomatización de frases hechas y refranes.

Sus novelas están inspiradas por su biografía y reflejan el mundo de su época. Concede relevancia a los temas prohibidos, en especial los relacionados con los imperativos carnales, y a la obsesión con la muerte. Incorpora con crudeza elementos sexuales, pero oculta los detalles.

En La viuda blanca y negra, la experiencia erótica equivale al conocimiento de la inmoralidad, el momento en el que se unen la vida y la muerte. La viuda, Cristina, representa para el protagonista, Rodrigo, las dos caras del mundo: lo vital y lo mortal. A diferencia de otras obras ramonianas, la historia se centra en una única relación erótica. Hay un tercer protagonista, el difunto marido de Cristina, que sin aparecer directamente su presencia llega a dominar la novela.

Otras novelas del autor son: El Gran Hotel, El secreto del acueducto, El novelista, La mujer de ámbar, La Nardo,…

  • Gabriel Miró

Creó una novela de poderoso lirismo. Su obra ha causado tantos detractores que lo acusan de excesos como de defensores que lo elogian como artífice del castellano. En la novela de Miro, aunque no falta la acción, prima la emoción: los hechos narrados se diluyen en impresiones que producen la fragmentación del texto. Con pocas excepciones, sus obras tienen el paisaje levantino como fondo, marco y atmósfera.

En una primera etapa predominan los elementos modernistas, pero evolucionó hacia una escritura más crítica. La técnica de Miró, basada en la insinuación, requiere un lector activo que le otorgue sentido.

Las cerezas del cementerio contiene elementos decadentistas, con su canto a la belleza y a la sensibilidad. Se centra en la vida sentimental de un joven extremadamente sensible y desarrolla el tema de la lucha trágica entre el ser humano y la realidad hostil que lo rodea.

Nuestro padre San Daniel y El obispo leproso constituyen una sola novela centrada en la vida de Oleza, un lugar imaginario, y su tema fundamental es el paso del tiempo.