Narcotráfico

Drogas. Estupefacientes. Contrabando. Contexto social. Drogadicción

  • Enviado por: Fpturijan
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 22 páginas

publicidad
cursos destacados
Iníciate con Ableton Live
Iníciate con Ableton Live
El curso da un repaso general por las órdenes y menús más básicos, para poder generar...
Ver más información

Curso completo de piano - Nivel básico
Curso completo de piano - Nivel básico
Este curso de piano está pensado para todos aquellos principiantes que deseen comenzar a tocar el piano o el...
Ver más información


Marco teórico.

Para comprender el problema del narcotráfico y la relación que existe entre este y los crímenes considerados como violentos, con la política de nuestro país habrá que separar en varias partes cada uno de estos conceptos y desarrollar los diferentes enfoques que las explican.

Históricamente, la prohibición del consumo de estupefacientes provino de Estados Unidos. Ello debido al aumento del comercio con el oriente desde la segunda mitad del siglo XIX y a lo que se consideró una amenaza para las costumbres y los valores de una sociedad “puritana y conservadora”, según Benitez Manaut.

La Unión Americana promovió la realización de la conferencia de Shangai en el año de 1909 para tomar el control del opio, y posteriormente, en 1912, se llevó al cabo la Convención Internacional del opio en la Haya. Ello dio como resultado la emisión, en el año de 1914, de la Harrison Narcotic Act. México asistió a estas conferencias y firmó sus compromisos. En México se cultivaba marihuana sin ningún control y se importaba opio para fines médicos y la prohibición del cultivo y comercialización de la marihuana llegaría hasta 1920. El cultivo legal se había vuelto ilegal. El narcotráfico había nacido.

Los contrabandistas de droga se habían vinculado de manera muy estrecha con los comerciantes de armas, toda vez que en México eran necesarias para la lucha revolucionaria que se efectuaba en nuestro país. Alcohol y marihuana se intercambiaban por armas y municiones, se había descubierto un gran negocio que tenía su mayor auge en el norte de nuestro país.

“El negocio era tan lucrativo que llamó la atención de varios políticos poderosos (...) en los reportes aduaneros de Los Ángeles de 1916, enviados del departamento del tesoro mencionaban que algunos políticos daban concesiones para explotar el comercio de opio a cambio de cantidades considerables de dinero. El precio de una concesión era de 45000 dólares y la renta mensual ascendía a entre 10000 y 11000 dólares.”

Estados como Sinaloa centraron su especialización agrícola en la marihuana y pronto vieron que habían entrado en la ilegalidad. Ciudades como Tijuana y Juárez vivieron del tráfico de enervantes y de alcohol, así como el de armas, durante mucho tiempo. De esta manera apareció el vínculo entre el contrabando de drogas y la política en nuestro país o, como muchos le conocen, la narcopolítica.

Durante la segunda guerra mundial, los EU promovieron el cultivo de la amapola en Sinaloa, puesto que ésta presentaba grandes cualidades para curar las dolencias de los soldados combatientes de los frentes de guerra. Esto significa que los mismos estadounidenses eran los generadores de la demanda de un cultivo que, posteriormente declararon como ilegal. Así, el estado de Sinaloa se convirtió, a la luz de las circunstancias, en la cuna de la narcopolítica en la década de los cuarenta.

En México, el comercio ilegal de drogas, pasó de ser un problema que se daba en ciertas regiones específicas del país (como Sinaloa o Jalisco) a impactar directamente en la seguridad nacional. Poco tiempo después, se convirtió en un problema que rebasaba el ámbito nacional. Tenemos, pues, un fenómeno que impacta de manera negativa y simultánea en tres esferas: en el espacio local, en la esfera nacional y en la órbita internacional.

Para entonces, se había instrumentado en los EU la llamada guerra de baja intensidad, lo cual, implicó considerar el combate a las drogas como una guerra y militarizarlo. De este modo, se podía hablar ya de un enfrentamiento entre dos opuestos, lo que acarrearía un incremento en la violencia en la forma de operar de los mismos, así como agudizar el problema que, según el mismo país, enfrenta nuestra nación en el combate al narcotráfico: la corrupción.

Antes de comenzar la explicación habrá que observar algunos hechos que nos hablan sobre el problema de las drogas y la relación con la política, narcotraficantes y los crímenes violentos.

Lo que salta primero a la vista son los escándalos de los altos funcionarios públicos relacionados con el narcotráfico.

Podemos comenzar, por dar algún ejemplo, con el caso del general Jesús Gutiérrez Rebollo, quien trabajaba como Fiscal especializado para delitos contra la salud, al tiempo que lo hacía como uno de los informantes del cártel de Juárez, y con el que se relacionan crímenes cometidos en contra de otros funcionarios de la dependencia.

Otro de estos casos, el cual también nos hace tomar en cuenta este problema de seguridad en el ámbito nacional, ocurrió en 1993, Rocío Alvarado nos lo explica en breves palabras:

“El 24 de mayo de 1993 el Cardenal de Guadalajara fue asesinado por un grupo de pistoleros. Marco Enrique Torres García, ex militar implicado en los hechos, declaro que el asesinato fue producto de un plan orquestado por destacados políticos, quienes pretendían recuperar documentos en manos de Posadas que demostraban su relación con diversos carteles de la droga. Según Torres, primero se busco disuadirlo, después se intento robarle los documentos y, finalmente, la instrucción fue matarlo antes de que entregara las evidencias al nuncio Prigione”.

Algunos se relacionan con la detención altos funcionarios públicos como el ex gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva Madrid, quien fue acusado por un jurado del distrito sur de Nueva York, por la importación de 200 toneladas de cocaína, desde Estados Unidos, además de acusarlo de poseer cocaína con la intención de distribuirla.

Otro caso de la misma década fue el que se dio con el señor Guillermo González Calderoni quien:

“Fungió como comandante de la Policía Judicial Federal durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, afirmo que había informado al presidente a comienzos de los años 90 que un traficante de cocaína le había dado grandes de cantidades de dinero en efectivo a Raúl Salinas de Gortari, su hermano mayor. González fue testigo clave de la DEA en el juicio en contra de Juan García Abrego. Murió asesinado el 5 de Febrero de este año, en Texas, de un disparo en la cabeza.”

Y así podríamos seguir revisando los casos en los que grandes personajes de la política nacional se han visto envueltos. Pero creemos que esa revisión corresponde a la línea de investigación de otro proyecto, por lo cual no la llevaremos al cabo aquí.

Para poder revisar los alcances de esta investigación, comenzaremos con la revisión de los conceptos básicos. Para tal efecto, dividiremos este marco conceptual en tres grandes temas, correspondientes a las variables que se trabajarán en esta investigación. Como se ha dicho, estas son: Narcotráfico, política y crímenes violentos.

NARCOTRÁFICO.

Etimológicamente la palabra narcotráfico es la combinación de dos palabras, las cuales tienen diferentes interpretaciones:

Narcótico surge del griego narkoun y quiere decir adormecer y sedar. Este termino era aplicado hasta principios del siglo XX sin connotaciones morales a sustancias inductoras de sueño o sedación.

También está compuesto de la palabra tráfico que tiene dos sentidos: uno peyorativo y otro positivo. En el primero se le da sentido de “comercio clandestino, vergonzoso, e ilícito”; en el segundo se entiende como negociar (traficar con) que nos lleva a negocio del latín negótium (nec otium), “ausencia de ocio”

El fenómeno de narcotrafico parece ser un asunto que se ubica de manera especial en el dominio de una moral social histórica, entendida como una construcción social elaborada por la gente en una época determinada, incorporada como una segunda naturaleza e impuesta por un trabajo continuo y tenaz en forma de código ético con pretensiones universales. Plasmado particularmente en el derecho, y la utilización de la violencia legitima.

Esto quiere decir que a través del tiempo se va ubicando a los grupos de personas por medio de nuevos valores y sistemas de creencias que dicta la moral histórica. En si no existen personas malas, ni plantas malas, lo que existe son juicios éticos creados socialmente y más o menos incorporados e institucionalizados.

Al establecerse la prohibición de las sustancias narcóticas o farmacias, (cuya raíz griega quiere decir sustancia que puede ser remedio y veneno a la vez), las personas que antes eran consumidores y productores de estos se convirtieron en “traficantes”, y “viciosos”. Hay que recordar que la mayoría de las drogas se sintetizaron en el siglo XIX: morfina en 1805; cocaína 1859; heroína 1874; además esta ultima era comercializada por la marca Bayer como remedio para la tos. La formula original de la Coca Cola contenía cocaína en estado puro, y esta se consumía bajo prescripción medica en la boticas de las grandes ciudades. En San Francisco había lugares especializados donde se fumaba opio, algo parecido a los coffe shops holandeses de la actualidad.

Al ocurrir esto se crean a los especialistas encargados de combatir este tipo de crimen y a este tipo de criminales. Pero el mercado de estas sustancias no desaparece, sino que se siguen comerciando en el mercado negro. La oferta y la demanda continúan así como la diversificación de mercancías y la formación de verdaderas “corporaciones” que para sobrevivir a los agentes del orden y dominar los terrenos que controlan se enfrentan entre si y con quienes los combaten de diversas maneras:

“Acuerdos para repartición de territorios, fusión de las corporaciones, eliminación física de los adversarios mediante el uso de la violencia armada y otra más sutil pero no menos eficaz como lo es el establecimiento de relaciones orgánicas de corrupción con quienes los combaten desde la legalidad, a saber policías, jueces y políticos. se llega incluso a negociar acuerdos cupulares entre los jefes de las corporaciones y dirigentes políticos, militares y de servicios secretos a cambio de favores mutuos en situaciones particulares”

De acuerdo con lo anterior, la corrupción se puede tomar como un medio para el fin del comercio ilícito de las sustancias prohibidas o fármacos ilícitos. Según Alfredo Quintana la corrupción puede definirse como “como cualquier conducta que se aparte de los deberes comunes inherentes al bienestar publico como resultado de intereses... para obtener un beneficio personal en términos de dinero o de estatus social”

Esa corrupción y el deseo de obtener beneficios personales son factores que hacen que el narcotrafico tenga vía libre para penetrar en todos los sectores de la sociedad. Pero esta corrupción esta determinada también por factores económicos, ya que en la mayoría de los países subdesarrollados donde se da la producción de estupefacientes los sueldos que perciben los encargados del combate a los narcotraficantes no alcanzaran nunca los sobornos que ofrecen los traficantes a los policías y a los encargados de aplicar la justicia, así que es muy fácil, con dinero en mano, “curvear” la ley y disponerla a su antojo.

Otro factor importante en cuanto a economía se refiere es el poder que a alcanzado el narcotrafico para mediar en los gobiernos de los países y en las relaciones internacionales de estos. “la producción de y trafico de drogas ya es un factor económico de magnitud suficiente para condicionar, en buena medida las políticas internas y las relaciones internacionales entre los países productores y consumidores”

El fenómeno del narcotráfico tiene diferentes explicaciones, una de ellas es la que se refiere a la “anomia” la cual es explicada por Lamneck S como “el estado de desintegración social originado por el hecho de que la creciente división del trabajo obstaculiza cada vez más un contacto lo suficientemente efica,y por lo tanto una relación social satisfactoria”

De este estado de mala integración de la estructura cultural y social, resulta además del debilitamiento de las normas y valores unas formas de adaptación que son definidas por la sociedad como desviadas.

La teoría de la anomia aparece como la que mejor explica, desde el enfoque sociológico, la conducta criminal, aunque se le considere como parte de la “vieja criminología” puesto que constituye el punto de vista estructural-funcionalista en la criminología y, por lo tanto, resulta una de las teorías mas adecuadas para proporcionarnos el marco teórico idóneo.

Dado que se eligió a la teoría de la anomia para la explicación del fenómeno que aquí se aborda, es prudente profundizar en ciertos aspectos que se consideran trascendentes para el entendimiento de la misma.

  • Las metas culturales y las normas institucionales.

  • Una vez que se definió, a grandes rasgos, el concepto de anomia, conviene analizar dicho concepto con la finalidad de que, posteriormente, pueda aplicarse con mayor facilidad a la investigación que habrá de llevarse a cabo.

    En primer lugar, aparecen los objetivos, propósitos e intereses culturalmente definidos y que se sustentan en cierta legitimidad; que puede estar dada por todos los individuos de la sociedad o por individuos que se hallan insertos en alguna parte de la misma. Los objetivos están más o menos unificados y ordenados en una jerarquía de valores. Los que predominan tienen cierto grado de importancia, son cosas por las que “vale la pena esforzarse”. Son algo así como los designios para la vida de grupo: el éxito u otro fin que el mismo grupo determina.

    Aunado a lo anterior, dichos objetivos son regulados, en cuanto a las formas de alcanzarlos, por la misma sociedad que “acopla sus objetivos culturales a reglas arraigadas en las costumbres o en las instituciones”.

    En segundo lugar se tiene a esta regulación y a este control de los objetivos como algo sumamente eficaz para los miembros de la sociedad (o de algún segmento de la misma) de manera que se institucionalizan (según lo dicho por Durkheim) dando lugar a lo que se conoce como la estructura social, es decir, los medios para alcanzar los fines dados por, lo que Merton llama, estructura cultural.

    Baste por lo pronto el éxito como rasgo distintivo de la estructura cultural; para poder abordar una cuestión de capital importancia para la teoría de la anomia: los modos de adaptación individual.

  • Los tipos de adaptación.

  • CONFORMIDAD. El grado e estabilidad de una sociedad permite que esta clase de adaptación aparezca toda vez que, al aceptar un individuo los medios institucionalizados, como las metas a alcanzar, el orden de la sociedad resulta más fácil de preservar, de tal suerte que no constituye el punto medular de la explicación de una conducta criminal como la que aquí se trata.

    INNOVACIÓN. Esta clase de adaptación implica el uso de medios que no se aceptan institucionalmente, pero que son con frecuencia eficaces, para alcanzar las metas o el éxito de importancia cultural. Esto significa que el individuo asimiló la importancia de las metas culturales, sin haber hecho lo mismo con los medios institucionales para alcanzarles.

    La presión para el alcance del éxito, conlleva a que, en no pocas ocasiones, se disuelva la frontera entre esfuerzos, del lado institucional, y prácticas violentas, más allá de éste; de manera que, dada la prosperidad y admiración que la sucede -obtenida por los innovadores-, se afirma en ocasiones que el fin justifica los medios.

    Este fenómeno no es, en modo alguno, algo que constituya un descubrimiento reciente de parte de Merton, puede apreciarse incluso en obras literarias como la de Dickens que se cita a continuación:

    … amor al negocio “listo”: lo cual da falso brillo a estafas y groseras violaciones a la verdad; a desfalcos, públicos y privados; y permite a bellacos, que muy bien merecen un dogal, levantar la cabeza como el que más… Los méritos de una especulación irregular, o de una quiebra, o de un bribón con suerte, no se miden por su observancia de la regla áurea: “haz a los demás lo que quieras que los demás te hagan a ti”, sino que se aprecian con referencia a su astucia… Tuve el siguiente diálogo centenares de veces:

    -¿No es una verdadera desdicha que un individuo como Fulano esté adquiriendo tanta riqueza por los medios más infames y odiosos, y que, no obstante todos los delitos de que es culpable, sea tolerado y estimulado por vuestros conciudadanos? Es un mal público, ¿no es cierto?

    - Sí señor

    - Un embustero.

    - Sí señor.

    - ¿no fue tratado a puntapiés, abofeteado y apaleado?

    - Sí señor.

    - ¿Y no está deshonrado, envilecido, no es un libertino?

    - Sí señor.

    - En nombre de todos los prodigios, ¿cuál es entonces su mérito?

    - Bueno señor, es un individuo listo.

    La cita anterior no es más que una muestra de la poca coacción con la que ciertas instituciones, no jurídicas y jurídicas según el caso, reaccionan a la transgresión de las normas; en especial, según Merton, por figuras de poder económico alto o medio dada la facilidad que tienen para innovar. Aquí es posible ubicar a figuras del poder público, como las que ocupan el centro de nuestra atención.

    RITUALISMO. No es mucho lo que se dirá en relación con este tipo de adaptación, por ser fácilmente reconocible, y por no ser de gran relevancia para la explicación teórica de nuestro trabajo. Es suficiente resaltar que la actividad del individuo se rutiniza, al renunciar el individuo a las más altas metas culturales asimilando, de cualquier manera, los medios para alanzarlas, es decir, no se siente orientado a la innovación. Opera bajo las premisas de: “juego sobre seguro”, “estoy contento con lo que tengo”, “no aspires a mucho y no tendrás desengaños” y otras por el estilo, que reflejan su miedo al fracaso y la carga de ansiedad que ello les produce, de modo que no actúan y pierden las aspiraciones.

    RETRAIMIENTO. Otra forma de adaptación -o inadaptación- es el retraimiento que, a grandes rasgos, es renunciar a las metas y comportarse de una manera que dista de la institucionalizada, es decir, se encuentran en la sociedad pero no son parte de ella; ejemplo de esto son los drogadictos, ebrios crónicos, vagos, etcétera.

    REBELIÓN. La rebelión es un caso interesante, pues implica el cambio total: de las metas y de los medios para alcanzarlas; ello supondría un grado de resentimiento social, ello no obstante, la rebelión difiere del resentimiento en que éste condena lo que anhela en secreto, mientras que aquella condena totalmente el anhelo y la vía para alcanzarlo.

    En resumen, la conducta divergente (anomia) es dada por la presión del orden social para vencer a los competidores, que a su vez potencializa la atención a los resultados por encima de la satisfacción que se le imputa a la competencia misma, lo que desemboca en los tipos de adaptación que se acaban de mencionar.

    Otro aspecto muy distinto y relevante del narcotrafico es el mencionado por Rey Huidoro, que señala que en un convenio firmado por las Naciones Unidas en Viena, se reconoce que “las partes firmantes reconocen los vínculos que existen entre el trafico ilícito de estupefacientes y otras actividades ilícitas organizadas, relacionadas con él, que socavan las economías licitas y aumentan la estabilidad, la seguridad y la soberanía de los Estados” el autor da por sentada la relación del narcotrafico con otras conductas delictivas, con base en el reconocimiento que las Naciones Unidas hicieron fue la misma. Además se aborda en otra parte del mismo libro al tema de las organizaciones y su papel en la dificultad del combate al tráfico de estupefacientes y a los otros crímenes con que se relacionan, toda vez que ellos cuentan con ciertas características con las que un individuo criminal no, como son: el uso de automóviles; armas de alto poder y otros medios; un plan de acción; jerarquías; actividades persistentes, etcétera.

    POLÍTICA.

    Este tipo de cuestiones comienza a ser visto como un problema de seguridad nacional, a partir del violento homicidio del agente de la Drug Enforcement Agency (DEA por sus siglas en inglés) Enrique Camarena, a fines de la década de los ochenta de la pasada centuria, dada la influencia y la presión ejercida por el gobierno del vecino país del norte; con lo que, formalmente, se inicia lo que se ha dado en llamar la guerra contra el narcotráfico, misma que ha tenido no pocas víctimas en ambos bandos, de este lado de la frontera, desde aquel crimen.

    Con el asesinato del cardenal, ya mencionado, tenemos el punto de partida de lo que sería una ola de crímenes violentos que se han dado a lo largo de los años: el homicidio del candidato del PRI a la presidencia de la República para las elecciones federales en 1994, Luis Donaldo Colosio M.; la muerte de José Francisco Ruiz Massieu, hermano del entonces procurador de la República; así como la muerte del llamado "señor de los cielos" Amado Carrillo, líder del cártel de Juárez entre otros. Estos, aparentemente, guardan una relación con el crimen organizado en lo general, y el narcotráfico en lo particular, al tiempo que lo hacen con la política de nuestro país.

    El ya mencionado affaire de Gutiérrez Rebollo puso en duda la honorabilidad de las instituciones encargadas de perseguir este tipo de ilícitos en el país.

    De entonces a la fecha, se han instrumentado varias políticas para eficientar tal combate, cuya finalidad es evitar el llamado proceso de colombianización, que no es otra cosa más que convertirse en el principal productor y distribuidor de estupefacientes, en el caso de Colombia, la cocaína. Lo que ha provocado distintos efectos, entre ellos los crímenes a los que hemos hecho referencia.

    De lo anterior no se desprende que el origen de este tipo de conductas, se halle en el gobierno mexicano, toda vez que algunos analistas afirman que "la postura de México de asumir casi en un 100% las políticas antidrogas de los Estados Unidos favorece la corrupción, además de que también Estados Unidos se ve infectado por este fenómeno", lo que nos lleva a pensar, como se dijo antes, que el asunto del tráfico de enervantes en México, es un asunto que trasciende nuestras fronteras, particularmente hacia el norte.

    Muestra de la adopción a la que se aludió, es que durante el gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari fueron reformadas todas las estrategias institucionales y de coordinación para el combate a las drogas. De igual forma, dio inicio una cooperación sin precedentes con el gobierno de los Estados Unidos:

    "En junio de ese año (1990) se menciona que una unidad táctica de

    los Estados Unidos había realizado detecciones de aeronaves en el

    espacio aéreo mexicano (...) en junio de 1990 se firmaron los acuerdos para autorizar la presencia de agentes de la DEA en México".

    Estos son, a grandes rasgos, los nexos potenciales que el narcotráfico tiene con la política nacional y que se pretenden verificar.

    En el transcurso de las ultimas dos décadas el narcotráfico dejo de ser una actividad marginal, acotada por las leyes penales y reprimida por secciones especializadas de policía. Hoy, la producción y trafico de drogas ya es un factor económico de magnitud suficiente para condicionar en buena medida, las políticas internas y las relaciones internacionales de los países productores y consumidores.

    La Procuraduría General de justicia (PGR) muestra en el sumario publicado en 1992 una serie de medidas que sociedad y gobierno, de manera permanente, realizarán acciones que permitan impulsar eficazmente tanto medidas preventivas al consumo indebido de drogas, como de resguardo ante la comisión de delitos asociados a estas.

    “(...) el programa nacional para el control de drogas tiene como

    objetivo general; abatir los niveles de fármaco dependencia,

    producción, procesamiento, tráfico y comercialización, ilícitos

    de psicotrópicos y estupefacientes, actuando en un enfoque

    integral del problema promoviendo la disminución de la demanda(...)”

    El crimen organizado tomó en México un nuevo giro, el del narcotráfico pero necesitamos saber que es el crimen organizado, de este sabemos las siguientes características:

    • Operan durante un periodo. No se trata de individuos que se juntan para uno o dos trabajos y luego se desbandan.

    • Poseen una estructura y jefes identificables. La estructura de la jefatura varía pero existen una jerarquía y una división del trabajo dentro del grupo. La jerarquía puede estar centralizada, con una estructura piramidal, semejante a organizaciones empresariales, privadas o del sector público, o bien las bandas operan en redes no conectadas estrechamente. En otras ocasiones los grupos suelen trabajar más o menos por su cuenta y establecer relaciones de cooperación o pactos de no agresión entre ellos.

    • Sus propósitos principales son medrar con actividades ilegales.

    • Usan la violencia y la corrupción para protegerse de las actividades o posibles rivales, así como para disciplinar a sus propios camaradas y a quienes buscan explotar.

    Esta amplia definición suele abarcar una gama de grupos y actividades que pueden ir, por ejemplo, desde pandillas callejeras de distinto tamaño y grado de agresividad o bandas de asaltantes de mercancías como las que operan en diversas en las principales ciudades y carreteras del país.

    En el caso particular del crimen organizado relacionado con el narcotráfico es justo decir que a pasar de ser un “giro” relativamente reciente este se a consolidado como uno de los mas importantes en México y en el mundo. En México el narcotráfico organizado es un negocio que históricamente a llegado a corromper a los servidores públicos encargados del resguardo de la nación y de su seguridad.

    Repetidas ocasiones el narcotráfico se ha mezclado con la política de la nación es por eso que Eduardo valle introdujo el termino de narcodemocracia para definir el modo de gobernabilidad actual.

    Pero esto es parte de una serie de relaciones históricas y a la vez actuales de asociación entre un grupo de crimen organizado un político pues en México, por ejemplificar con un caso particular, se dio cuando Hernán Cortes y su banda saqueadora de soldados españoles marcharon hacia Tenochtitlan ( la actual ciudad de México) y capturaron a la capital azteca y a su emperador, Moctezuma. A pesar del hecho de que Moctezuma ya le había ofrecido a Cortes y a su organización regalos de oro, plata y jade con la esperanza de que estos partieran, se dice que Cortes asevero que “ los españoles padecen de una enfermedad del corazón para la cual el oro es un remedio especifico”. Para nuestros propósitos no obstante esta consideración es esencial pues podría ser la génesis de las actuales organizaciones criminales y particularmente aquellas que se relacionen de manera directa o indirecta con los delitos de narcotráfico aquí en cuestión.

    Los narcotraficantes y la creciente participación de las mafias de droga mexicanas en el comercio y la producción de drogas ilegales les genera mayores riquezas y oportunidades para aprovecharse de la corrupción endémica del gobierno. Cada vez más, ellos se aprovechan del mínimamente regulado sector financiero mexicano para lavar sus ganancias ilícitas. De por sí con gran influencia, las mafias son una amenaza mayor a la seguridad nacional de México a través del fácilmente corrompible gobierno. La narcocorrupción se esta convirtiendo en un seria impedimento para limitar el flujo de narcodolares, y continua siendo el gran reto de México, en medida que el lavado de dinero todavía no constituye una ofensa criminal.

    Desde el punto de vista económico el negocio del narcotráfico siempre ha resultado ampliamente provechoso para el traficante, el cual es por este y otros motivos un ente en constante crecimiento y expansión, por este motivo, el narcotráfico también es coyuntura de diversos fenómenos sociales importantes pero despreciados temporalmente en este esfuerzo. Algunos teóricos han visto la posibilidad de disminuir el narcotráfico legalizando el uso de drogas hoy día, prohibidas.

    Las guerras contra la droga exponen a las instituciones nacionales a riesgos cada vez mayores de corrupción. Una de las más frustrantes lecciones de esas campañas realizadas por todo el mundo ha sido observar como las instituciones responsables de la ley están expuestas a ser corrompidas por los barones de la doga. El mayor contacto con los traficantes, aún en calidad de enemigos, aumenta siempre la corrupción.

    Desde 1990, la colaboración entre gobiernos y ejércitos es dada a conocer por los medios de comunicación. En junio de ese año se público que una unidad táctica del ejercito de Estados Unidos había realizado detecciones de aeronaves en espacio aéreo mexicano. Durante la segunda visita del presidente salinas a Estados Unidos, en junio de 1990, se establecieron los acuerdos para la presencia de agentes de la DEA en México y, en noviembre del mismo año, se establecieron los rangos de acción de las actividades de rastreo de aeronaves y satélites estadounidenses en la guerra contra las drogas.

    Entre las acciones más importantes llevadas a cabo durante el gobierno de salinas está la creación del centro d Planeación para el control de drogas (CenDro) en 1992, el cual tiene funciones básicas de inteligencia; el establecimiento ese año del programa nacional para el control de drogas; y, posterior al asesinato de del cardenal Posadas en Guadalajara, el 24 de mayo de 1993, la puesta en marcha del instituto nacional para el combate a las drogas (INCD), fundado el 17 de junio de 1993 para sustituir a la Coordinación General para la atención de los delitos contra la salud. Esta dependencia tenía funciones operativas y contaba con agentes de la policía Judicial Federal.

    El saldo en el combate las drogas es contradictorio. Los informes oficiales señalan un avance muy importante en la guerra; sin embargo numerosos estudios afirman que se esta perdiendo. Entre enero de 1989 y diciembre de 1992 se interceptaron 178.91 toneladas de cocaína (un promedio de 45 toneladas por año). En el periodo de gobierno s de Ernesto Zedillo se decomisaron -entre diciembre de 1994 y diciembre de 1996- 47 toneladas, esto es la mitad por año en comparación con el sexenio de Salinas. También en Estados Unidos los aseguramientos de cocaína han bajado, aunque no en la misma magnitud que en México. Por ejemplo, en 1993 se decomisaron 118 toneladas de cocaína; 120 en 1994, y 98 en 1995.

    En el caso de otras drogas, como la marihuana, en el sexenio de Salinas la intercepción fue en promedio de 5000 toneladas anuales, mientras que durante el gobierno de Zedillo, de septiembre de 1994 a agosto de 1995, asendio a 600 y, de septiembre de 1995 a agosto de 1996, a 878 toneladas. La intercepción de heroína también fue en asenso durante el gobierno de Zedillo, pasando de un promedio de 160 kilos al año durante el gobierno de Salinas a 166 kilos en 1994-1995 y 215 en 1995-1996.

    La guerra contra las drogas durante el gobierno de Zedillo esta dirigida por el Programa Nacional para el Control de las Drogas 1995-2000. En este periodo se estrechan las relaciones de cooperación con Estados Unidos, a partir del establecimiento del grupo de contacto de Alto Nivel México-Estados Unidos para en combate a las drogas en marzo de 1996. Esta cooperación se refuerza con la visita del presidente Clinton a México en mayo de 1997 durante la cual ambos mandatarios firmaron la “Declaración de la alianza México-Estados Unidos contra las drogas”, que señala la responsabilidad compartida en la lucha a través de un enfoque integral y el establecimiento de acuerdos de extradición. El documento expresa que “mejorarán sus capacidades para interrumpir los flujos terrestres, aéreos y marítimos de las drogas” (es evidente en este aspecto la participación de fuerzas armadas de ambos países), se establecerán programas de cooperación técnica y capacitación, y se desarrollaran sistemas institucionales de intercambio de información ( o sea, inteligencia).

    En la estrategia de los Estados Unidos para contener el flujo de narcóticos a su territorio, México es la principal prioridad en lo que respecta a la intercepción (esto es beneficioso para México), y Colombia para eliminar la producción. Según el general Barry McCaffrey, zar de la guerra contra las drogas en Estados Unidos, el 70 % de toda la cocaína que ingresa a ese país pasa por México, y la PGR asegura que en México las ganancias de los narcos ascienden a 30 mil millones de dólares. Igualmente, 80 % de la marihuana y de 20 % a 30 % de la heroína se introduce a través de México.

    En México la guerra contra las drogas en sus distintas modalidades (destrucción de plantíos de marihuana, amapola e intercepción de cocaína) crecientement6e se concentra en las fuerzas armadas. Incluso equipo perteneciente a la PGR fue transferido al ejercito.

    De acuerdo con el observatorio geopolítico de las drogas en París, México es uno de los ejes de la “continentalización” de la actividad del narcotráfico, con seis grandes cárteles en 1996; el del golfo, que opera en Veracruz y Tamaulipas; el de Sinaloa, que opera en Sinaloa y Guerrero; el de Tijuana, que opera en baja California y Sinaloa; el de Juárez, con radio de acción en Chihuahua, Tamaulipas y Chiapas; el de Clemente Coto, que opera en Sonora, y el de Emiliano Quintero, que opera en Jalisco. También opina que el éxito de estos cárteles se debe a sus vínculos con la política y los negocios, siendo éste el principal obstáculo para que la guerra contra las drogas sea ganada.

    El narcotráfico es uno de los problemas que atenta contra los sistemas de impartición y procuración de justicia en México, debido a su capacidad económica para intentar corromper a los funcionarios encargados de esas tareas. Además, el narcotráfico tiene consecuencias para el orden publico y plantea una clara amenaza para la seguridad nacional; asimismo genera corrupción al buscar incorporar a servidores públicos en esas actividades. Recientemente se descubrió la corrupción relacionada con las drogas en los niveles más altos de la principal dependencia antinarcóticos mexicana. Los cargos de corrupción presentados por el gobierno de México contra altos funcionarios, incluyendo al ex director del INCD, son extremadamente graves. Estos funcionarios han sido acusados de estar implicados en una importante organización transnacional de narcotraficantes que operan en los Estados Unidos y México. Estos casos, sumados al despido de1200 agentes de policía, por parte del Procurador General de Justicia de la República durante1996, indican que la corrupción se ha extendido a los sistemas de impartición y procuración de justicia. Este problema tiende a socavar la eficacia de los esfuerzos por hacer cumplir la ley, y disminuye la confianza de las sociedades y la credibilidad en las organizaciones encargadas de proteger la seguridad pública y el cumplimiento de la ley.

    CRÍMENES.

    Ya se ha dicho que el tráfico de drogas es un asunto de seguridad nacional, pero es conveniente abundar sobre este punto, ya que sólo se ha supuesto el grado en que este delito representa un peligro para la misma.

    Una encuesta que fue realizada en el año 2001 a nivel nacional, mostró que, al preguntar a la gente sobre cuál era el que consideraba el mayor de sus problemas, 41 por ciento respondió que era la seguridad, dejando muy atrás a otros problemas como el desempleo, que, con el 7% de la frecuencia, quedó en segundo lugar.

    En la misma encuesta, de forma un tanto extraña, sólo el 4% de la población entrevistada considera a la drogadicción como un problema para su comunidad, lo que pareciera indicar que la gente no percibe una relación entre el narcotráfico y la seguridad.

    Al tener capacidad para penetrar y distorsionar las estructuras, haciéndolo de inicio con las instituciones, "el narcotráfico tiene a la par capacidad para trastornar la cohesión social (...) por el estrecho vínculo que tiene su consumo (de drogas) y comercio con el crimen organizado la delincuencia y la violencia"

    Por lo anterior, las ciudades y los estados del país donde se lleva a cabo el cultivo de droga, así como su fabricación, y el narcotráfico, coinciden con la mayor incidencia de violencia y crimen. Ejemplos de esto son las ciudades de Tijuana y Culiacán, que registran los más altos índices, seguidas de los estados de Tamaulipas, Jalisco, y Guerrero.

    Para puntualizar sobe lo anterior, los siguientes datos resultan de utilidad:

    "En México, los índices delictivos asociados a las drogas han aumentado

    exponencialmente.

    Son delitos tipificados contra la salud, y son los que registran la gran

    mayoría de los delitos federales.

    Entre 1995 y 1999, de un total de 294457 delitos federales, 95888

    fueron contra la salud y 60466

    por portación de arma de fuego, también estrechamente vinculado al

    narcotráfico".

    Esto podría ser interpretado como si una tercera parte de la actividad criminal, que se tiene registrada, en México se asocia directamente con drogas y la convivencia social se ve afectada en consecuencia o, para adecuarlo a los términos de la teoría que hemos decidido adoptar, puede hablarse de la anomia social, que ya fue expuesta con anterioridad.

    Como evidencia del poder o de la capacidad que los criminales organizados tienen, reproducimos una conversación que fue grabada y que sostuvieron un militar que se encargó de la captura de uno de los operadores del cártel de los hermanos Arellano Félix, y, aparentemente, uno de los hermanos que encabezan dicha organización:

    -Como hombres, ¿lo tienen vivo o muerto?

    -Sí, está vivo.

    -Entonces, como hombres, ¿cuánto para que lo entreguen?, como se

    encuentre.

    Esta conversación, fue grabada el día miércoles 2 de mayo de 2000, al capturar al narcotraficante conocido como "el Mayel", cuyo nombre es Ismael Higuera, cuando se trataba de negociar la liberación de éste. Va de más decir que se trataba de corromper al militar, pero no era la primera vez que se intentaba; de hecho, esto es una pequeña muestra de lo que ya se había dado en llamar el dilema de la plata o plomo, cosa que, desde luego, no hace más que poner de manifiesto en un caso concreto, la relación existente entre los tres factores sobre los que se basa nuestra investigación.

    Con todo lo anterior, podría entenderse que:

    La amenaza más seria a la seguridad nacional de México hoy día, es el

    narcotráfico (...) los

    Cárteles han logrado penetrar el Estado mexicano y la estructura social

    del país, así como a otras

    Instituciones. Nombrar cualquier institución es encontrar rastros de

    corrupción: el congreso, las cortes,

    etcétera (...) hay miembros del gobierno que tienen estrechos contactos

    con los cárteles.

    Una vez expuesto lo relativo a las instituciones o a su mal funcionamiento, según nuestra perspectiva teórica, podemos dar paso a lo que se ha hecho desde una de ellas, el gobierno, para combatir la infiltración del narcotráfico en el resto de ellas: la militarización.

    Toda vez que las grandes mafias de la droga, es decir, los cárteles, han ido afectando al ámbito político y social de las naciones, y se han convertido en una amenaza para su seguridad, la función de la prevención y la acción policíaca han ido dejando su lugar al ejército a partir de los años noventa, de tal suerte que se convierten en la fuerza estratégica del Estado para cerrar filas ante la corrupción.

    Como ejemplo de ello, tenemos que los militares que se entrenaron para el combate al narco en 1983 eran 293 y, para 1998 hablamos de más de 3000 militares entrenados para el programa de los Grupos aeromóviles de fuerzas especiales, cuya especialidad es, precisamente, el combate al tráfico de drogas.

    El fenómeno de la militarización es evidente si se observan los porcentajes por distribución institucional. Durante los cinco primeros años del gobierno del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, la droga fue confiscada de la siguiente manera: 42.3% por parte de la PGR; 18.9% de decomisos por parte de la SEDENA; 30.3% SEMAR; 8.1% Policía Federal de Caminos; y uno por ciento de la policía fiscal de la federación. Pero para el año de 1999 donde el decomiso, de cocaína solamente, fue de 32294 kilogramos (donde, por cierto, sólo Colombia nos superó en América en este rubro) el 75% del mismo, fue efectuado únicamente por la Secretaría de Marina Armada de México, como producto de la llamada Operación sellamiento; aunque en materia de marihuana, fue la PGR quien decomisó la mayor cantidad con un 49.8%, seguida de la Secretaría de la Defensa Nacional que decomisó el 42.3% mientras que SEMAR contribuyó con el 3% de los decomisos de dicha droga.

    Según el observatorio geopolítico de las drogas, el éxito de los cárteles "se debe a sus vínculos con la política y con los negocios, siendo este el principal obstáculo para que la guerra contra las drogas pueda ser ganada".

    Finalmente, cabe hacer mención de que el ejército destina entre 15000 y 30000 efectivos durante todos los años a los programas de erradicación de cultivos, y la Armada y la Fuerza Aérea Mexicana se dedican a la intercepción de cargamentos provenientes de América del sur.

    La cooperación con los Estados Unidos y otros países, se vuelve de gran trascendencia para las fuerzas armadas de nuestro país, ya que el intercambio de información es crucial para la detección del contrabando de estupefacientes y erradicar, en consecuencia, el problema que ambos países padecen. De tal suerte que las instituciones militares no parecen ser reemplazables, al menos en el corto plazo, por las de carácter policíaco que, en apariencia, resultan un mejor ambiente para que aparezca la conducta criminal y la anomia social.

    Se ha visto que el Estado mexicano ha sido incapaz de evitar este fenómeno y la empresa privada legal no tiene capacidades para ofrecer las actividades económicas que sean alternativas al narcotráfico. Son numerosos los sectores sociales, como los campesinos de Sinaloa, Guerrero, Michoacán, Chiapas, Oaxaca y Tamaulipas, los que le rinden lealtad al narcotráfico (al grado de hacerlo objeto de culto, como el caso de "San" Jesús Malverde, quien es el patrono de los que se dedican a este tipo de ilícito, y que nos proporciona un cierto panorama del grado en el que incide la cultura en este fenómeno, aunque no sea precisamente el objeto de nuestro estudio). Cosa que, para no perder de vista el ámbito de predicación de la teoría que habremos de utilizar como guía, va muy relacionada con la marcada división de lo que sería la estructura social y la estructura cultural y, como se ha venido diciendo, provoca un comportamiento social desviado.

    El problema de la violencia, según se ha visto, ha ido creciendo en los últimos diez años y va de la mano con el crimen organizado, lo que puede devenir en un límite a la funcionalidad individual y social, según lo indicado por la Organización Mundial de la Salud, y constituye para muchos, un problema alarmante en nuestro país.

    La OMS define el concepto de violencia como "el uso o la amenaza de uso de la fuerza física o el poder en contra de otra persona, o de uno mismo, o de un grupo o comunidad, que resulten en heridas, daño a la salud, o la muerte de las personas afectadas". Por lo tanto, la comunidad científica ha adoptado al homicidio como el indicador principal de violencia existente en los países pues se trata de la manifestación más extrema de la misma.

    En el contexto mexicano, nos encontramos, según los lineamientos anteriormente expuestos, en una situación que podría calificarse de alarmante, toda vez que nuestra tasa de homicidios es de 17.6 y se encuentra dentro de las diez más altas del continente, lo que, aunado al hecho de que supera la tasa de 10 que es el máximo aceptable, se presenta como todo un problema para la cohesión social y el buen funcionamiento de las estructuras de la sociedad.

    BIBLIOGRAFÍA.

    ALVARADO Aznar, Rocío, “El jefe de Jefes” en REVISTA CONOZCA MÁS, numero 159, año XIII, México, Editorial Televisa, pag. 51

    ASTORGA Almanza, Luis, Mitología del narcotraficante en México, 1° edición, México, coedición Plaza y Valdés - UNAM, 1995, pag. 28.

    BAILEY John (eds.) Crimen organizado y gobernabilidad democrática. México. Grijalbo. 2001

    DE MARÍA Y CAMPOS Mauricio y Georgina Sánchez. ¿Estamos unidos mexicanos?, los límites de la cohesión social en México. México. Temas de hoy. 2001

    ESCOHOTADO, Antonio, Historia de las drogas, vol. 1, Madrid, Alianza Editorial, 1989, pag. 19.

    FERNÁNDEZ Menéndez Jorge. El otro poder. México. Aguilar nuevo siglo. 2001

    F IGUEROA Yolanda. El capo del golfo. México. Grijalbo. 1997

    GÜNTER, Amendt, El gran negocio del narcotráfico. Buenos Aires. Ediciones del pensamiento nacional. 1989

    LAMNECK, S, teorías de la criminalidad. México. Siglo XXI editores. 1976

    Programa nacional para el control de drogas 1989-1994, Procuraduría General de la República, Sumario, México, 1992

    QUINTANA Garay, Alfredo, “Quién es quién en el negocio de las drogas” en Revista Conozca Más

    VALLE Eduardo, El segundo disparo, la narcodemocracia Mexicana, ed. Océano de México, México,1995

    UNAM- FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES

    METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN.

    TÍTULO: MARCO TEÓRICO DEL TEMA NARCOTRÁFICO, POLÍTICA Y CRÍMENES.

    JUNIO 2003

    Astorga Luis “Crimen organizado y organización del crimen” en Crimen Organizado y gobernabilidad democrática. Bailey John. 2000

    ALVARADO Aznar, Rocío, “El jefe de Jefes” en REVISTA CONOZCA MÁS, numero 159, año XIII, México, Editorial Televisa, pag. 51

    Ídem.

    ESCOHOTADO, Antonio, Historia de las drogas, vol. 1, Madrid, Alianza Editorial, 1989, pag. 19.

    Ibid pag. 20.

    ASTORGA Almanza, Luis, Mitología del narcotraficante en México, 1° edición, México, coedición Plaza y Valdés - UNAM, 1995, pag. 28.

    QUINTANA Garay, Alfredo, “Quién es quién en el negocio de las drogas” en Revista Conozca Más, Op cit.

    GÜNTER, Amendt, El gran negocio del narcotráfico. Buenos Aires. Ediciones del pensamiento nacional. 1989

    LAMNECK, S, teorías de la criminalidad. México. Siglo XXI editores. 1976

    Robert K. Merton. Teoría y estructura sociales. México. FCE. 1984 p. 210

    Charles Dickens. American Notes. NY. Boston Book. 1941

    Benítez Manaut Raúl. "El cáncer del narcotráfico hacia el siglo XXI" en ¿Estamos Unidos Mexicanos?. De María y Campos Mauricio y Georgina Sánchez (eds.) p.406

    Op. cit. p. 407

    Programa nacional para el control de drogas 1989-1994, Procuraduría General de la República, Sumario, México, 1992

    Idem. , 22.

    Valle Eduardo, El segundo disparo, la narcodemocracia Mexicana, ed. Océano de México, México,1995

    Figueroa Yolanda, El capo del golfo, México, Grijalbo, 1997

    Ídem.

    12 Idem.

    13 Fernández Menéndez J. El otro poder. México. Aguilar nuevo siglo. 2001, p75

    13 Op. cit, p 206.

    14 Benitez Manaut R. "Crimen organizado y organización del crimen" en Crimen organizado y gobernabilidad democrática. México. Grijalbo. 2001 p. 107

    15 Fernández Menéndez. Op cit, p.41

    16 Benítez Manaut R. "El cáncer del narcotráfico hacia el siglo XXI" en ¿Estamos Unidos Mexicanos?. De María y Campos M y Georgina Sánchez (eds.) México. Temas de hoy. 2001 p 415

    17 Cervantes Arturo. "El papel de la cohesión social en la prevención de la violencia". Op cit p. 489