Napoleón

Historia universal. Guerras Napoleónicas. Imperio napoleónico. Europa napoleónica

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INTRODUCCION

¿Sabías tu qué....

Mientras Napoleón invadía España nos dió una oportunidad para independizarnos ya que España estaba débil defendiéndose de El. Por el año 1810, un 18 de Septiembre se forma la Primera Junta de Gobierno, en este, nuestro país, lo que llamamos nosotros La Patria Vieja (1810-1814).

Fue por ese entonces que a raíz de la invasión francesa a España pudimos darnos cuenta los americanos, que la forma de defenderse España de Francia, (de Napoleón), creando una Junta que los organizaba; podíamos tener una actitud semejante. De esta manera se organizaron las colonias americanas, Juntas que gobernaban en un comienzo, nombre del rey español Fernando VII, derrocado por Napoleón.

Este fue el primer paso hacia la independencia, ya que en ellas los criollos americanos propiciaron los ideales de libertad definitiva, la que sería conseguida tras largas contiendas con los españoles.

Por mientras, España se juntaba con los prusianos, ingleses, italianos, austríacos, rusos, suecos, para derrotar a Napoleón; el rey Fernando VII se instaló nuevamente en el trono español, con poder absoluto y poco después se produjo la Reconquista española (1814), en nuestro país.

Por otra parte, es en la Revolución Francesa (1789) donde se aprueba La Declaración de los Derechos del Hombre, que establecía: la libertad del hombre; su derecho a la igualdad, a elegir a sus gobernantes y la forma de gobierno. Sin embargo surge en Francia este hombre, que sueña con una Europa sometida a su autoridad. Pretendió conquistarla, derrotando a los reyes de la época que gobernaban, instalando allí monarquías, dirigidas por sus parientes o íntimos colaboradores.

Napoleón fue un hombre de voluntad y carácter contradictorio, se convirtió en general, luego en cónsul, y por último en emperador de Francia; es uno de los hombres mas amados y más odiados de Europa, un continente que no volvería a ser el mismo después de ser atravesado, desde Nápoles hasta Danzig y desde Lisboa a Moscú, por sus terribles ejércitos y la Historia lo recuerda como el verdadero organizador de una nación, Francia.

NAPOLEON

Córcega es una de esas islas maravillosas que salpican el Mediterráneo, un bello conjunto de montañas coronadas por bosques frondosos y valles profundos donde se asientan pequeñas aldeas campesinas.

Era de dominio genovés, luego la vendieron a Francia, ante la indiferencia de los corsos que solo querían su independencia, por lo tanto les daba lo mismo un amo que otro. (1768)

Nació un año mas tarde, el 15 de agosto de 1769 en Ajáccio, la población más importante de la isla, un niño, que recibió el nombre griego de Napoleóne, antepuesto al apellido de su padre, Carlo Buonaparte, y de su madre, Letizia Ramolino. ambos miembros de la pequeña Burgesía Corso-Italia.-

Era el segundo de 13 hermanos, pero sobrevivieron ocho hijos.

Aunque simpatizaba con las ideas independentistas de la isla natal, frente a genoveses y franceses, cuando estos últimos ocuparon Córcega, prefirió colaborar con el invasor para sacar adelante su familia. Luego consiguió que el grado de nobleza de su apellido le fuera reconocido y en 1979 fue nombrado diputado por la isla ante la corte de Luis XVI.

El padre matricula a sus dos hijos mayores en el colegio seminario de Autún. Napoleón permaneció poco tiempo aquí, ya que gracias a una beca (ganada por sus habilidades para las matemáticas) y a los 10 años ingresa a la Escuela Militar de Brienne,; posteriormente a sus excelentes calificaciones pasa a la Escuela Militar de París, como artillero.

La escuela militar de París estuvo subvencionada por el propio rey Luis XVI. Terminó, sus estudios en 1785 (A los 16 años) .Sirvió en un regimiento de artillería con el grado de teniente a los 19 años.

Se casó en 1796 con Josefína Tasher para conseguir un heredero. Anulando su matrimonio con Josefína se casó con la princesa María Louisa de Hansburgo para obtener un heredero Europeo . Murió desterrado en la isla de Sta. En 1821.

Imperio Napoleonico

Las primeras campañas:

Napoleón fue nombrado comandante del ejército francés en Italia en 1796. Derrotó sucesivamente a cuatro generales austriacos cuyas tropas eran superiores en número, y obligó a Austria y sus aliados a firmar la paz. El Tratado de Campoformio estipulaba que Francia podía conservar los territorios conquistados, en los que Bonaparte fundó, en 1797, la República Cisalpina (Venecia), la República Ligur (Génova) y la República Transalpina (Lombardia), y fortaleció su posición en Francia enviando al Tesoro millones de francos. En 1798 dirigió una expedición a Egipto, que se encontraba bajo el dominio turco, para cortar la ruta británica hacia la India. Aunque conquistó este país, su flota fue destruida por el almirante británico Horatio Nelson y el militar francés quedó aislado en el norte de África tras ser derrotado en la batalla del Nilo. Bonaparte no se desanimó ante este contratiempo y se dedicó a la reforma de la administración y legislación egipcias: la servidumbre y el feudalismo fueron abolidos y los derechos básicos de los ciudadanos garantizados. Los eruditos franceses que le habían acompañado en el viaje comenzaron a estudiar la historia del antiguo Egipto y a realizar diversas excavaciones arqueológicas. No consiguió conquistar Siria en 1799, pero logró una victoria aplastante sobre los turcos en Abukir. Mientras tanto, Francia hacía frente a una nueva situación internacional: Austria, Rusia, Nápoles y Portugal se habían aliado con Gran Bretaña, configurando la Segunda Coalición.

Las guerras de conquista:

Gran Bretaña, irritada por la hostilidad de las acciones de Napoleón, reanudó la guerra naval con Francia en abril de 1803. Dos años después, Rusia y Austria se unieron a Gran Bretaña en la Tercera coalición. Napoleón descartó su plan de invadir Inglaterra y dirigió sus ejércitos contra las fuerzas austro-rusas, a las que derrotó en la batalla de Austerlitz el 2 de diciembre de 1805. Conquistó el reino de Nápoles en 1806 y nombró rey a su hermano mayor, José; se tituló rey de Italia (1805), desintegró las antiguas Provincias Unidas (hoy Países Bajos), que en 1795 había constituido como República de Batavia, y fundó el reino de Holanda, al frente del cual situó a su hermano Luis, y estableció la Confederación del Rin (que agrupaba a la mayoría de los estados alemanes) que quedó bajo su protección. Fue entonces cuando Prusia y Rusia forjaron una nueva alianza y atacaron a la confederación. Napoleón aniquiló al ejército prusiano en Jena y Auerstedt (1806) y al ruso en Friedland. En Tilsit (julio de 1807), estableció un acuerdo con el zar Alejandro I por el que se reducía enormemente el territorio de Prusia (véase Tratados de Tilsit); también incorporó nuevos estados al Imperio: el reino de Westfalia, gobernado por su hermano Jerónimo, y el ducado de Varsovia, entre otros.

Durante este tiempo Bonaparte había impuesto el Sistema Continental en Europa, que consistía en un bloqueo sobre las mercancías británicas con el propósito de arruinar el poderoso comercio de Gran Bretaña. Conquistó Portugal en 1807 y en 1808 nombró a su hermano José rey de España, tras lograr la abdicación de Fernando VII en Bayona e invadir el país, dejando Nápoles como recompensa para su cuñado, Joachim Murat. La llegada a España de José Bonaparte recrudeció la guerra de Independencia española. Napoleón se trasladó a España durante un tiempo y consiguió varias victorias, pero la lucha se reanudó tras su partida, prolongándose durante cinco años la guerra entre las tropas francesas y las españolas (apoyadas por Gran Bretaña), jugando un papel fundamental la lucha de guerrillas. Este conflicto supuso un gran desgaste humano (se ha estimado en 300.000 bajas) y económico para Francia que contribuyó al debilitamiento final del Imperio napoleónico.

Bonaparte venció a los austriacos en Wagram en 1809, convirtió los territorios conquistados en las Provincias Ilirias (en la actualidad parte de Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia y Montenegro) y conquistó los Estados Pontificios. Después de repudiar a Josefina, contrajo matrimonio en 1810 con María Luisa, archiduquesa de Austria e hija del emperador Francisco I de Austria, perteneciente a la casa de Habsburgo. Con este enlace vinculaba su dinastía a la más antigua de la casas reales de Europa, con la esperanza de que su hijo, nacido en 1811 y al que otorgó el título de rey de Roma como heredero del Imperio, fuera mejor aceptado por los monarcas reinantes. El Imperio alcanzó su máxima amplitud en 1810 con la incorporación de Bremen, Lübeck y otros territorios del norte de Alemania, así como con el reino de Holanda, después de obligar a abdicar a su hermano Luis I Bonaparte.

La Europa napoleónica:

El Código Napoleónico se implantó en todos los Estados creados por el Emperador. Se abolieron el feudalismo y la servidumbre y se estableció la libertad de culto (salvo en España). Le fue otorgada a cada Estado una constitución en la que se concedía el sufragio universal masculino y una declaración de derechos y la creación de un parlamento; fue instaurado el sistema administrativo y judicial francés; las escuelas quedaron supeditadas a una administración centralizada y se amplió el sistema educativo libre de manera que cualquier ciudadano pudiera acceder a la enseñanza secundaria sin que se tuviera en cuenta su clase social o religión. Cada Estado disponía de una academia o instituto destinado a la promoción de las artes y las ciencias, al tiempo que se financiaba el trabajo de los investigadores, principalmente el de los científicos. La creación de gobiernos constitucionales siguió siendo sólo una promesa, pero el progreso y eficacia de la gestión fueron un logro real.

Para América Latina, la figura de Napoleón Bonaparte es fundamental. Su intervención en España, las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII, la entrega del trono español a su hermano José, que reinó en España y las Indias con el título de José I; la promulgación de la Constitución de Bayona en 1808, que reconocía la autonomía de las provincias americanas del dominio español; sus pretensiones de reinar sobre aquellos inmensos territorios, cuyos habitantes nunca quisieron aceptar los planes y designios del emperador, son elementos básicos para entender los movimientos de emancipación y las guerras hispanoamericanas por su independencia.

La caida de Napoleón:

La alianza de Bonaparte con el zar Alejandro I quedó anulada en 1812 y Napoleón emprendió una campaña contra Rusia que terminó con la trágica retirada de Moscú. Después de este fracaso, toda Europa se unió para combatirle y, aunque luchó con maestría, la superioridad de sus enemigos imposibilitó su victoria. Sus mariscales se negaron a continuar combatiendo en abril de 1814. Al ser rechazada su propuesta de renunciar a sus derechos en favor de su hijo, hubo de abdicar, permitiéndole conservar el título de emperador y otorgándosele el gobierno de la isla de Elba. María Luisa y su hijo quedaron bajo la custodia del padre de ésta, el emperador de Austria Francisco I, y Napoleón no volvió a verlos nunca, a pesar de su dramática reaparición. Escapó de Elba en marzo de 1815, llegó a Francia y marchó sobre París tras vencer a las tropas enviadas para capturarle, iniciándose el periodo denominado de los Cien Días. Establecido en la capital, promulgó una nueva Constitución más democrática y los veteranos de las anteriores campañas acudieron a su llamada, comenzando de nuevo el enfrentamiento contra los aliados. El resultado fue la campaña de Bélgica, que concluyó con la derrota en la batalla de Waterloo el 18 de junio de 1815. En París las multitudes le imploraban que continuara la lucha pero los políticos le retiraron su apoyo, por lo que abdicó en favor de su hijo, Napoleón II. Marchó a Rochefort donde capituló ante el capitán del buque británico Bellerophon. Fue recluido entonces en Santa Elena, una isla en el sur del océano Atlántico. Permaneció allí hasta que falleció el 5 de mayo de 1821.

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