NacionalSocialismo

Partido Nacional Socialista Alemán. Hitler. Nazismo

  • Enviado por: Luis Catalá
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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Autor: Luis Català Oltra; Ciencias Sociales

LA CLASE MEDIA ALEMANA Y EL ASCENSO DEL NACIONAL SOCIALISMO.

Durante mucho tiempo se ha difundido la idea de la pequeña burguesía como sector mayoritario en el respaldo popular al nazismo. Hay bastante de cierto en ello; pero cada vez parece más aceptada la tesis de un apoyo menos sectario, es decir, extendido a otras capas de la población. Concretamente, se sabe que contó con firmes apoyos desde núcleos importantes de la clase media-alta y, en el otro extremo, desde el proletariado. Esto no es un hecho circunstancial, sino el resultado de una estrategia detalladamente planificada cuyo eje principal es convertir al Partido Nacional Socialista Alemán (NSDAP) en un "Volkspartei". Son, sin duda alguna, los primeros esbozos de los modernos y ampliamente difundidos "catch-all-party". No se definían como partido de clase, o de religión (como era tradicional entre los partidos de la República de Weimar) sino como partido del pueblo alemán, encaminado a formar una comunidad popular sin clases. Para ello, se buscaban apoyos en cada uno de los sectores económicos, en todos los grupos ocupacionales, en cada región... Esta estrategia fue calando en las bases del partido pese a las dificultades iniciales (sobre todo derivadas de unas estructuras mentales aferradas al sistema tradicional de partidos); de hecho, el NSDAP llegó a ser el partido de composición más diversa (en cuanto a afiliación, pero también en cuanto a electorado).

Los apoyos más estables quizá fueron los del pequeño comerciante y el artesano independiente. Éste es el electorado más leal desde 1924. Luego se irían sumando otros sectores: campesinos, funcionarios (sobre todo a partir de 1928), etc. Pero el cambio cualitativo debemos situarlo a partir de la incorporación masiva de votos del proletariado. La entrada en la clase trabajadora se haría a través de pequeños manufactureros, artesanos asalariados y jornaleros. Sin embargo, la industria y la minería, sectores más potentes y feudos comunistas y social demócratas, se le resistieron debido a la fuerte organización obrera. Pese a todo, el 40% del voto nazi venía desde el proletariado.

Así pues, podemos partir de esa premisa básica: los nazis formaron el único y genuino "Volkspartei" de la República de Weimar.

Pero para explicar la espectacular subida del NSDAP de 1928 a 1930 (de 2'6% a 18%) es necesario explicar un largo proceso que se iniciaría con un cambio de lealtades políticas (de 1919 a 1928) en la clase media que haría tambalear el sistema de partidos de la república antes de la Gran Depresión. La incapacidad de conservadores y liberales para levantar la economía en los cinco primeros años de la "era Weimar", cuya culminación sería la crisis inflacionista de 1923-24, lleva a la clase media a ir desconfiando de estos sus partidos tradicionales. La aparición de otros partidos de clase media, los llamados partidos "particularistas", será aprovechado por gran parte de este sector del electorado para cambiar de orientación. A pesar del particularismo de estas formaciones, se les puede atribuir elementos comunes, tales como su rechazo al capital financiero internacional, vinculado a su posicionamiento como alternativa a conservadores y liberales, pero también, y fruto de su situación en el continuo ideológico (no olvidemos que también defendían los intereses de la burguesía), claro alejamiento de posiciones marxistas e izquierdistas, especialmente de las internacionales obreras.

Tras la crisis inflacionista, en 1924, estos partidos de intereses grupales, doblarán sus votos, situándose en el 8'3%. En 1928, seguirá la progresión, alcanzando el 14%. La tercera parte del electorado conservador y liberal había cambiado su intención de voto decantándose por alguno de estos pequeños partidos. La fidelidad se había roto y "el campo estaba abonado para un mensaje de esperanza en tiempos de crisis".

Ese esperado mensaje sería el de Hitler y su NSDAP. La situación económica antes de la Gran Depresión ya era caótica, pero 1929 sería el colapso definitivo y la gente empieza a pensar en soluciones de peso y no pequeñas iniciativas en sectores concretos; es decir, la fidelidad con los partidos tradicionales se resquebrajaba, pero ya parecía claro que los partidos "particularistas" tampoco serían la solución, por lo que las soluciones drásticas propuestas por los nazis, empezaban a llegar al pueblo alemán. Por fin, en 1932, el NSDAP se convierte en el partido más votado con el 38% de los sufragios y habiendo conquistado a una heterogénea clase media. El aparato propagandístico jugaría un papel crucial; la propaganda nazi alcanzó una sofisticación sin precedentes hasta los años 20, y esa sería una de las claves de su éxito.

La mayoría de los partidos "burgueses" basaron su propaganda en la ocupación como clave para la formación social de la clase media; sus discursos se concretaban en función de la ocupación de los oyentes (o los lectores). Y, realmente, funcionó muy bien esta estrategia corporativista; además se llegó a un alto nivel oratorio en la transmisión del interés particular. Pero, naturalmente, el sistema haría aguas cuando se trató de captar el interés general; a conservadores y liberales se les hizo muy difícil confeccionar un discurso consistente entre tanta diversidad, más aún cuando ya se habían consolidado los partidos "particularistas".

Los nazis, por su parte, al no haber tenido responsabilidades de gobierno (que hubieran perjudicado a unos y favorecido a otros) pudieron mantener el discurso ocupacional sin pillarse los dedos, y, además, transmitían un novedoso y efectivo discurso nacional que llamaba a la solidaridad racial y a la superación de los problemas económicos a través de la unión de todos los alemanes (interés general). El mensaje quedaba completo con el despertar de la "memoria a corto plazo": la humillación de Versalles, que alimentaría un espíritu revanchista entre muchos alemanes.

También hay quien habla de una mentalidad de la clase media anclada en valores "pre-capitalistas" o tradicionales, que conectarían con la parte nacional-romántica del discurso nazi (que formaría, asimismo, no un discurso anti-moderno o anticapitalista, sino anti-gran capitalista y anti-marxista). Aunque no se debe olvidar que el proyecto del Nacional Socialismo, al margen de consideraciones morales, no era todo escenarios idílicos y recursos románticos; básicamente, era un "proyecto racionalista y bien estructurado, con vocación europea y germanizante".

Después de ser primera fuerza en julio de 1932, el NSDAP bajaría precipitadamente en las elecciones de noviembre y diciembre (al "Reichstag" y regionales). En un análisis secreto de la derrota, Goebbels, responsable de la campaña, concluyó que se había llegado al límite del respaldo potencial de la clase media en aquel mes de julio. La estrategia "catch-all" encontraba dificultades. Según Goebbels, la búsqueda de apoyos entre la clase obrera había desviado muchos votos de la clase media; también la extrema violencia de los radicales del partido (las S.A., que era el sector más estatalista, ya que en gran parte provenían de partidos obreros; querían acabar con el capital, y por eso no fueron muy bien vistos por el conjunto de la clase media) durante el verano. Se concluía, en dicho análisis, que ya no se podía alcanzar grandes progresos a través de elecciones libres, que debían tomarse otros caminos; se había llegado al límite como partido "catch-all" de protesta. Pero la historia tomó un rumbo quizá inesperado: Hitler fue nombrado Canciller de la República por el presidente Hindemburg. En ese preciso momento, más de dos, de cada tres alemanes, no respaldaba a Hitler...

Luego, los empresarios tuvieron que claudicar en muchos aspectos; no tuvieron, ni mucho menos, el control de la situación. El mantenimiento del orden y el control de la clase trabajadora tenían un precio, y éste era someterse a ciertas disposiciones de Hitler: mejorar las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera (porque eran alemanes y se les debía un respeto; esto tuvo también sus repercusiones en la identificación masiva con el Estado), controlar la industria armamentística desde el Estado y volver a entrar en guerra (pese a los efectos dinamizadores de la guerra, no estaba claro si ésta era rentable o no)... De todos modos, la destrucción y pánico causados por Hitler y el nazismo no fueron incompatibles con el funcionamiento normal y óptimo del Estado alemán.

[Realizado a partir de: BLACKBOURN, David & EVANS Richard J. (eds.), "The German Bourgeoisie", Routledge, London, 1991. Especialmente, los capítulos:

- CHILDERS, Thomas, "The middle classes and National Socialism", pgs. 318-337.

- BLACKBOURN, David, "The German bourgeoisie: an introduction", pgs. 1-45

También han sido utilizados los apuntes de las clases del seminario, particularmente los de los días: 24/I/1997 y 7/II/1997].

Alumno: Luis Català Oltra.

Empleo el término burguesía como sinónimo de "bourgeoisie", que es, por suerte o por desgracia, la acepción más usual actualmente y la que, efectivamente, utilizó el marxismo de modo peyorativo, como no podía ser de otra manera. Descartaré, pues, en este texto, el sinónimo de "habitante del burgo o de la ciudad", ya que ha caído en desuso, por suerte o por desgracia

Llamados así porque defendían intereses concretos, que bien podían ser los de la burguesía de una determinada región, o un determinado sector.

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