Nacionalismos y regionalismos

Historia de España. Restauración. Reconquista. Repoblación. Nacionalismos periféricos. Nacionalismo español. Factores políticos, culturales, económicos. Nacionalismo catalán. Nacionalismo vasco. Regionalismo gallego, andaluz

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TEMA 11.- LOS NACIONALISMOS Y LOS REGIONALISMOS

INTRODUCCIÓN

I.- FACTORES

II.- EL NACIONALISMO CATALÁN

III.- EL NACIONALISMO VASCO

IV.- OTROS REGIONALISMO

 

INTRODUCCIÓN

La aparición de los regionalismos y de los nacionalismos (se diferencian en la radicalidad de sus posiciones) es uno de los hechos más característicos del período de la Restauración y, con el tiempo, uno de los fenómenos más importantes del siglo SXX español.

Los nacionalismos periféricos surgen a finales del siglo XIX en la Restauración, como reacción a los profundos cambios que estaba viviendo España  (políticos, económicos y sociales). En un principio domina el carácter cultural, posteriormente se impone el carácter político. El gran desarrollo nacionalista era indicativo de un problema que adquirió gran importancia en estos años: la identidad de España, especialmente después de la crisis del 98.

Estos nacionalismos y regionalismos van a surgir en la antigua corona de Aragón, en los territorios forales y en regiones rurales menos desarrolladas como Andalucía y Galicia. Los movimientos nacionalistas catalanes y vascos fueron los más importantes, precisamente las zonas más desarrolladas y más independientes económicamente.

LA IDENTIDAD DE ESPAÑA. EL PROBLEMA

España se formó como País en el proceso de "Reconquista" de los reinos cristianos en la Edad Media y estuvo muy condicionado por el fenómeno de la Repoblación.

Los Reyes Católicos consiguieron la unidad territorial de España a través de las conquistas (Reino de Granada) y de la política matrimonial (Castilla y Aragón). Pero este país solo tenía en común una misma religión y unos mismos reyes. Los distintos reinos conservaron su idioma, su moneda, su derecho, sus tradiciones, sus instituciones propias, etc.

Los distintos intentos de los Austrias de conseguir una mayor unificación fracasaron (el caso de Antonio Péres y la Unión de Armas del Conde duque de Olivares).

A principios del siglo XVIII la dinastía de los borbones impuso a través del decreto de Nueva Planta un estado centralista, siguiendo el modelo francés.

Pero habrá que esperar al siglo XIX para que se consolide un modelo de nación centralista (división provincial de Javier de Burgos, figura de los gobernadores civiles y militares, etc). A este proceso de unificación del liberalismo español respondieron en un primer momento el carlismo y después la aparición de los nacionalismos periféricos (con el antecedente del federalismo de la I República y del cantonalismo), que conocieron un gran auge tras la crisis del 98.

En 1917 una de las vertientes de la triple crisis: la asamblea parlamentaria demandaba una nueva estructura federal para España. En 1923, con la dictadura de Primo de Rivera, se reprimen estos nacionalismos y sus instituciones.

Será con la llegada de la segunda república cuando muchos de estos nacionalismos periféricos verán conseguidas sus aspiraciones de autonomía y estatuto. Con la guerra civil y la dictadura de Franco, una de cuyas bases ideológicas fue el nacionalismo español, se vuelve de nuevo a una estructura centralista, reprimiéndose duramente a los nacionalismos periféricos.

A la muerte de Franco con una nueva etapa democrática, se opta por un modelo autonomista. No obstante, el problema de la identidad de España sigue siendo el principal problema político de la actualidad; la prueba de ello son los conflictos con el PNV y el problema de ETA.

EL NACIONALISMO ESPAÑOL

El modelo liberal centralista de España del siglo XIX fracasó con la crisis del 98, conociendo los nacionalismos periféricos un gran desarrollo. Como reacción a estos surgió un nacionalismo español de carácter muy conservador, tradicionalista, anti movimiento obrero y católico. Este nacionalismo español, como todos los nacionalismos, se define por el amor a lo propio y el odio al otro (en este caso los grandes enemigos eran los nacionalismos periféricos y el movimiento obrero) y la demanda de un solo estado para una sola nación, rechazando cualquier intento de autonomía de regiones o nacionalidades. El general Primo de Rivera no dudó en calificar al golpe de Estado de 1923, el que acabó de hecho con el sistema de la Restauración, como el gran desquite o revancha nacional ante la derrota de 1898. Franco, justificó el suyo como un movimiento para acabar con el ateismo, el comunismo y el separatismo. La dictadura franquista reprimió duramente a los nacionalismos periféricos e impuso un nacionalismo español muy exacerbado. Esta radicalización del nacionalismo español durante la dictadura puede explicar, en parte, la radicalización de un sector del nacionalismo periférico.

I.- FACTORES

Las causas de la aparición de estos nacionalismos periféricos son bastantes complejas. No obstante, existen una serie de factores comunes, al mismo tiempo que en cada nacionalismo, de acuerdo con sus peculiaridades, tienen más incidencia un tipo de factores. Así en las regiones que tenían lengua propia los factores culturales fueron muy importantes, en Cataluña la industrialización y la política económica jugaron un rol fundamental, en el País Vasco fueron los factores políticos los más trascendentes.

 

POLÍTICOS

Dos son los factores que vamos a considerar: la reacción ante el modelo centralista y unitario adoptado por el liberalismo español y la reacción ante el desastre del 98, en el contexto del regeneracionismo y la identidad de España.

A.- El modelo de Estado adoptado por el liberalismo español desde los años treinta, a imitación del francés, fue centralista y unitario, continuando el modelo castellanizante impuestos por los borbones en el siglo XVIII, a raíz de los decretos de Nueva Planta. Así se dividió España en provincias (Javier de Burgos) se nombraron gobernadores civiles y militares... pretendiendo desconocer y disolver las peculiaridades regionales y comarcales en un proceso de integración común. En 1715 los Decretos de Nueva Planta habían castellanizado España, salvo el País Vasco y Navarra. Ambas perderán sus fueros (excepto los derechos civiles y los conciertos económicos) a raíz de la tercera guerra carlista y el decreto de Cánovas de Castillo.  Ante este intento de uniformización van a aparecer una serie de nacionalismos periféricos que se oponen a ello y defienden sus peculiaridades como pueblos. Planteaban una nueva forma de ver España, defendían una España diversa y multinacional, a la que consideraban más acorde con la realidad social e histórica. 

B.- El problema de la identidad de España se vio agudizado tras la crisis del 98. Con "el desastre de Cuba" también se hunde ese concepto uniformista de España y aparecen una serie de regeneracionismos que critican a la España actual y proponen un modelo alternativo. Uno de esos regeneracionismos fue el nacionalismo periférico, que proponía una nueva estructura de España, una España federal, culpando de los males actuales al centralismo existente. En Cataluña y en el País Vasco ambos nacionalismos empiezan a partir de esta fecha a obtener importantes resultados electorales, terminando con la supremacía electoral de los partidos dinásticos en estas zonas.

CULTURALES

La reacción ante el modelo centralista y uniformizador del liberalismo español del siglo XIX fue encabezada siempre por una contestación de carácter cultural. Así los nacionalismo periféricos comienzan en las nacionalidades o/y regiones que tenían lengua propia, reivindicando la utilización de esta y la existencia de una historia y unas tradiciones propias y diferenciadas del resto de España. Este Renacimiento cultural va a ser seguido de un nacionalismo de carácter más político.

ECONÓMICOS

La importancia de los factores económicos viene dada por la aparición de la industrialización, pero las características de estas industrialización van a marcar la aparición de los nacionalismos periféricos. La industrialización de España fue muy dispersa (Cataluña y País Vasco se industrializaron y el resto de España continuó agraria), muy sectorializada (básicamente textil y siderúrgica) y muy dependiente de la política económica de los gobiernos (necesidad del proteccionismo, frente al librecambismo que pedía la oligarquía agraria). Así la burguesía catalana y vasca demandan políticas proteccionistas y estas reivindicaciones se unen y se funden a las de carácter político. O el nacionalismo gallego y andaluz de carácter más agrario se basa en los agravios económicos con respecto a regiones o nacionalidades más avanzadas.

II.- EL NACIONALISMO CATALÁN

Se caracteriza por su moderación y su "compromiso con España", destaca por su importancia e influencia sobre todos los demás (vasco, gallego, valenciano, andaluz...)

A.-LOS COMIENZOS (1875-1898)

Como en los otros nacionalismos, el inicio tuvo un carácter cultural. Este movimiento se denominó la Renaixença, que abarcaba los más diversos campos de la actividad intelectual -Historia, Literatura, Artes- que tuvieran relación con Cataluña y siempre utilizando su propia lengua.

A principio de la década de los años ochenta este carácter cultural deriva en movimientos políticos. Presentándose dos alternativas; la más radical de Almirall, que provenía de las filas de los federeales de Pi i Margall y la más conservadora de la Lliga de Catalunya. La primera se apoyaba en burguesía media y baja, reivindicando leyes de carácter proteccionista, tenía un carácter liberal y laico. La Lliga de Catalunya era de carácter más conservador y católico, apoyada por la media y alta burguesía, se va a hacer a medio plazo con la representación del nacionalismo catalán. Este nacionalismo va a estar basado en los principios de orden, tradición, religión y propiedad. La Lliga va a estar liderada por Prat de la Riba, que presenta su programa político en las bases de Manresa (vuelta a la situación anterior al Decreto de Nueva Planta, oficialidad del catalán y una organización federal de España).

B.- PRIMER TERCIO DEL SIGLO XX

A raíz del desastre del 98, los nacionalismos y el catalán a la cabeza, van a conocer una gran expansión. La burguesía catalana dejó de apoyar a los partidos dinásticos y pasó a defender el catalanismo moderado. El Desastre favoreció la unión entre el movimiento catalanista y la burguesía catalana, que había resultado especialmente perjudicada por la pérdida de los mercados cubanos. La Lliga regionalista venció en Cataluña en las elecciones de 1901, a partir de aquí los partidos dinásticos perdieron peso en Cataluña y provocó la crisis de la política caciquil. Representaba una nueva opción conservadora moderna, de las clases medias, autonomista pero no independentista y que no se oponía, como en el caso de una facción del nacionalismo vasco, al modelo social existente.

Este cambio electoral se explica en el contexto de la pérdida del mercado colonial cubano y la crisis del 98. Ante el problema de la identidad de España surgido, el regeneracionismo catalán planteaba un modelo federal y un cambio de España hacia posiciones parecidas a la suya. El gran líder de este movimiento fue Francisco Cambó.

III.- EL NACIONALISMO VASCO

CARACTERÍSTICAS GENERALES

El nacionalismo vasco va a ser más radical y racista que el catalán. En su formación inciden tres factores: un movimiento cultural para la recuperación de su cultura, los efectos de la revolución industrial y la inmigración y, sobre todo, la derrota del carlismo y la anulación por Cánovas de sus fueros . 

Ante estos hechos aparecen dos tendencias bien diferenciadas. Un nacionalismo radicalizado que defendía la recuperación íntegra de los fueros. Eran los que se aferraban al mundo tradicional y agrario, que no se adaptaban a los cambios que la revolución industrial conllevaba; para ellos la defensa de su fueros equivalía a defender la esencia de lo vasco, su raza, su historia, su tradición, su lengua... La abolición de los fueros se convirtió en el agravio más importante del gobierno central y la petición de independencia, su reivindicación fundamental. Por otra parte, apareció un nacionalismo de carácter más burgués y urbano. Estos aceptaron la abolición de los fueros y supieron rentabilizar la situación para transformar la pérdida en conciertos económicos con Madrid en provecho propio y presionar en pro de una legislación proteccionista. Ambas tendencias se concretizan y se relacionan en la figura de Sabino Arana y el PNV

SABINO ARANA Y EL PNV

Sabino Arana fue el fundador del nacionalismo vasco creando el P.N.V., recogiendo la tradición foralista del carlismo. Su programa político, en un principio, se basa en la diferencia con el resto del estado español (fundamentada en la lengua y la raza), en el gran amor a lo propio y en el odio al otro, al enemigo (Madrid, maketos y movimiento obrero). La afirmación de la raza vasca, el catolicismo y la reivindicación de la independencia para Euskalerría. Este territorio era un ámbito étnico o cultural a la manera del mundo céltico, que no había constituido jamás un estado. Euskadi, el nombre que le asignó, contendría las tres provincias vascas, Navarra y el denominado país vasco francés. Su lema fue "Dios y Antiguas Leyes".  Recuperar los fueros totales significaba recuperar la plena soberanía, lo cual implicaba la independencia. Alcanzar esta no era sino volver a la libertad originaria, a la esencia histórica del pueblo vasco, a la Ley Vieja (los fueros). 

En una segunda etapa de su pensamiento Sabino Arana moderó sus planteamientos y viró hacia un nacionalismo similar al modelo catalán, en el que se pedía autonomía pero no independencia. Planteamiento que correspondía a la tendencia más moderada, urbana y burguesa del nacionalismo vasco.

El PNV asumió e integró estas dos tendencias, predominando una u otra en distintas etapas. Aunque siempre predominó su carácter conservador y católico. Desde entonces convivieron y conviven las dos tendencias, no sin enfrentamientos, disputas y escisiones. Una tendencia más pragmática que pedía la reforma del Estado y la autonomía; y otra, más fiel a los planteamientos independentistas de Arana. A finales de siglo el PNV obtuvo sus primeros escaños, aglutinando el voto de las clases medias urbanas y rurales, preocupadas por el creciente peso de los trabajadores inmigrantes, generalmente identificados con el socialismo.

En 1911 se creó un sindicato nacionalista controlado por el PNV: Solidaridad de los Trabajadores Vascos (ELA-STV) que todavía perdura y es el sindicato nacionalista más importante.

III.- OTROS REGIONALISMOS

REGIONALISMO  GALLEGO

Fueron más tardíos y con menor importancia. En Galicia surgió un movimiento regionalista que reivindicaba su cultura y tradición , liderado por Alfredo Brañas. Recogiendo esa tradición en el siglo XX aparece un nacionalismo gallego con una visión más progresista y combativa.  La figura más importante de este nacionalismo fue Castelao.

REGIONALISMO ANDALUZ

En Andalucía, Blas Infante expone su doctrina en el Ideal Andaluz (1915), con afirmaciones como "la tierra para quien la trabaja" o peticiones de autonomía para la zona, pero siempre desde el respeto a la madre patria. Todos estos nacionalismos van a tener más incidencia en la II República.

EL PROBLEMA DE LA ESTRUCTURA DE ESPAÑA EN LA ACTUALIDAD

La Constitución de 1978 proclamaba que España era un estado autonomista. Es decir, reconoce la autonomía, estatutos e instituciones propias para las nacionalidades históricas y los regionalismos. Pero si con la consolidación democrática la mayoría de los problemas que quedaban pendientes se han solucionado en este caso no ha ocurrido igual. ETA sigue matando, los conflictos del gobierno español con el PNV son frecuentes y las reivindicaciones nacionalistas catalanas y  gallegas son muy frecuentes. A principios del siglo XXI el mapa del nacionalismo español presenta la mismas características del de finales del siglo XIX. Dos grandes nacionalismos periféricos, el catalán - pedigüeño y moderado- y el vasco - más radical y próximo al independentismo- y otra serie de regionalismos con menor importancia como el gallego, el andaluz, el valenciano, el aragonés, el canario, etc.

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