Nacimiento de los estados-nación

Historia de política hispanoamericana contemporánea. Políticas nacionales. Economía internacional en América Latina

  • Enviado por: Juande
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas

publicidad
cursos destacados
Iníciate con Ableton Live
Iníciate con Ableton Live
El curso da un repaso general por las órdenes y menús más básicos, para poder generar...
Ver más información

Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
El curso de Reparación de Telefonía Celular o Móvil está orientado a todas aquellas...
Ver más información


LAS POLITICAS NACIONALES Y LA CONSTRUCCION DE LOS ESTADOS NACION

Con la crisis del Antiguo Régimen en España y Portugal a principios del siglo XIX llegó a las antiguas colonias el momento de convertirse en republicas independientes. Los movimientos secesionistas tuvieron tres centros de irradiación en Buenos Aires, Caracas y México.

Se trata de procesos políticos repletos de inestabilidades y en absoluto consolidados, pero a partir de 1817 se abre la segunda fase que desembocaría en la desmembración final del imperio español. Que la causa independentista alcanzase a las elites políticas de Estados Unidos fue otra variable de consideración, sobre todo en 1822 y 1823, también aparecen nuevos hombres capaces de diseñar estrategias y discursos mas elaborados que permitían superar las visiones particularistas del problema y tácticas militares acordes con la realidad de los potenciales militares: Bolívar y San Martín. La derrota de Ayacucho en diciembre de 1824 significo la derrota definitiva de los españoles y su retirada del continente americano, ¿Qué y cuantos países iban a surgir del mosaico español? Ya durante la guerra los españoles habían entrado en confrontación con dos tendencias que proponían la idea de unión de virreinatos. El congreso de PNUMA de 1826, reunido a iniciativa de Bolívar con la pretensión de que fuera un foro abierto en el que tomara cuerpo el principio de solidaridad interamericana, acabó en fracaso. Un dato significativo: la provincias unidas del Rió de la Plata, Chile y Brasil no estaba representadas en el congreso. Las divisiones internas predominaron sobre cualquier otra opción. También influyo la estrategia de Estadio Unidos. El “América para los americanos” del presidente Monroe en 1823 fue un aprueba de la aprobación de los Estados Unidos a la fragmentación de la antigua América hispana.

La construcción política de las nuevas republicas estuvo sujeta a toda clase de tensiones, creando contextos de inestabilidad en todos los países iberoamericanos. Aumentó la influencia de las generales en la política como consecuencia de las guerras de independencia lo que motivo la oligarquizacion política. Estos actuaron como árbitros de las disputas en el seno de las elites terratenientes y exportadoras, enfrentadas por las diferentes coyunturas en las que se resolvía la economía de exportación. Desde el mundo militar surgieron la mayoría de los caudillos dirigentes. El gran numero de guerras civiles y revoluciones que surgieron responden a varios motivos: tensiones en el interior de las oligarquías, choques personalistas entre caudillos locales, la militarización de la política, las exigencias populares de democratización, las reivindicaciones de las poblaciones indígenas o el choque net re federalistas y unitarios. Todo ello lleva a un sustancioso debate político, una batalla de ideas, de la que están ausentes las capas indias, excepto en el caso de México y de algunos países centroamericanos. Desde mediados del siglo XIX se van construyendo tejidos políticos más consistentes y modernos. Y empiezan a hacerse mas cercanos e incluso reales los mundos teóricos que señalan las constituciones.

En el caso de Argentina la disgregación del antigua virreinato del Río de la Plata en cuatro entidades, Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay, estuvo a sometida a conflictos de toda clase en los que Brasil tomó parte enfrentándose las fuerzas centrifugas, concretadas en la consolidación de poderes locales y regionales, y de los intentos de Buenos Aires y de la burguesía porteña para imponer su papel rector. Fue continuo el violento y continuado debate entre las posiciones centralistas, federalistas y aquellas proclives a acentuar la fragmentación y a transformar los poderes regionales en nuevas realidades estatales. Un campo abonado por las rivalidades personales, por el papel cada vez mas activo del campo en la política y por la confrontaciones ideológicas acerca de la definición de poder entre los partidarios de formulas autoritarias y los mas favorables a opiniones mas democráticas. La llegada de Rosas al gobierno de la provincia de Buenos Aires en 1829 significo un primer paso para la estabilidad política y para la busque de formulas de equilibrio entre los caudillos provinciales. El pacto interprovincial de carácter federal de 1831 supuso un salto cualitativo en la configuración y en la modernización de la administración bajo una constitución, que Rosas aprovechó para afianzar el poder dirigente de Buenos Aires, sin que ello supusiera el fin de las confrontaciones provinciales.

En 1852 Rosas fue sustituido violentamente por una coalición heterogénea, encabezada por Urquiza, gobernador de la provincia de Entre Rios, y sostenida por Brasil y Montevideo. La primera consecuencia de esto fue la perdida de la supremacía de Buenos Aires. La Constitución Federal de 1852 estableció un poder ejecutivo fuerte para toda la nación, creo las articulaciones para la articulación mas estrecha del mercado interior, con la supresión de aduanas provinciales, en un momento en que se incrementaban las inversiones extranjeras y la prosperidad agraria tomaba un nuevo empuje con la conquista de nuevas tierras la antigua población indígena. Sin embargo, Buenos Aires renunció a integrarse en la nueva confederación hasta 1859 fecha en que Urquiza obtuvo la victoria contra los porteños. Sus sucesores en la presidencia, Mitre, Avellaneda y Roca fueron solventando los sucesivos conflictos y asentando el estado mientras el ejercito nacional iba adquiriendo mayor presencia. En 1880 Buenos Aires quedo establecida como capital federal. Se había consolidado el entramado constitucional restrictivo de naturaleza federal, en el que el presidente de la republica jugaba un papel de arbitraje entre las distintas provincias y entre los diferentes intereses oligárquicos que incluyan a los jefes del ejército. Un complejo y delicado equilibrio que se sostenía en una economía exportadora y en el flujo de inmigración europea. La constitución de la unión Cívica Radical significo la aparición del primer partido de masas en Argentina, que alcanzó el poder en 1916 de la mano de Hipólito Irigoyen.

Después de la muerte de Bolívar en 1830 las tendencias disgregacioncitas se hicieron mas patentes en el territorio de la Gran Colombia. En 1832 quedó proclamada en Bogotá la republica de Nueva Granada. Así Colombia iniciaba su transcurrir como país independiente sin poder superar a lo largo del siglo XIX un contexto de continua inestabilidad política, resuelto normalmente de manera violenta y sin asegurar unas estructuras económicas que asegurasen la exportación, como en otros países iberoamericanos. Las exportaciones de tabaco o añil no contrarrestaban los costes de los conflictos civiles, ni aliviaban del peso de la deuda exterior adquirida desde la independencia y con Gran Bretaña como principal acreedor.

El general Cipriano Mosquera emerge como uno de los caudillos reformistas más significativos de las décadas centrales del siglo. Procedente de las filas del conservadurismo, rompió con los principios de esta formación y en su primer mandato (1845-1849) llevó a cabo una serie de reformas en un intento de modernizar la administración y crear alguna infraestructura básica, como fue la construcción del ferrocarril interoceánico en el itmo de Panamá. Sin embargo, muchas de las instituciones coloniales seguían presentes. De su supresión se encargo el general José Hilario López, presidente de la republica desde 1849 a 1853. Sustituyó el antiguo receptor de rentas del mundo colonial por un nuevo sistema fiscal. La esclavitud fue suprimida, se tomaron medida secularizadoras y se estableció la libertad de cultivos que ánimo el incremento de las propiedades dedicadas al tabaco. Su sucesor, Obando, planteó sin éxito una política dedicada a la protección de la rudimentaria industria local.

La cuestión de las relaciones entre el poder central y las provincias también estuvo repleto de tensiones en Colombia. La Constitución de 1858, tendente a reforzar el poder central, provocó la guerra civil en la que salió triunfante el general Mosquera, representante de la política de las provincias frente a Bogotá. Su segundo mandato, entre el 61 y el 67 puso en marcha el ciclo de los reformistas radicales durante veinte años. Para empezar, la Constitución de Rionegro de 1863 ensanchó los cauces de la libertad y de la participación política y aumento el poder de las provincias frente al del poder central. Se intensificó una política de laicización con la libertad de cultos y la confiscación y desamortización de los bienes de la iglesia. Fue en el plano económico en el que residía la debilidad del reformismo de los liberales, cuya figura mas representativa fue el doctor Manuel Murillo Toro. La utilización de las exportaciones para el desarrollo económico no resulto debido a razones estructurales y por el declive de las propias exportaciones.

La reacción conservadora se autoproclamó regeneracionista. Elaborada por Rafael Núñez, que alcanzó la presidencia en 1880, cerraba el ciclo liberal. La constitución de 1886, de carácter unitario, sustituyó a la de Rionegro, con el concurso de las principales oligarquías y del alto clero católico dispuesto a recristianizar la enseñanza y el mundo intelectual. Las tensiones entre conservadores y liberales aumentaron hasta desembocar en desastrosas guerras civiles. Un país arruinado en 1903 no pudo evitar que Estados Unidos dirigiera una estrategia de secesión de Panamá con la construcción del canal interoceánico.

El Congreso de Valencia en 1830, sancionó la independencia de Venezuela, fuera del espacio de la Gran Colombia. No hay que olvidar la dificultad añadida del efecto devastador que las guerras tenias tanto con las perdidas humanas como materiales cercanas a un 33%.

El proceso de consolidación del estado de Venezuela alcanza su estado de madurez a partir de los años sesenta optando por la solución federal, obra de la personalidad de Guzmán Blanco. La republica censitaria de la oligarquía conservadora de terratenientes, comerciantes y jefes militares había entrado en crisis a mediados de siglo, poniéndose en marcha una época de reformas: abolición de la esclavitud, supresión de la pena de muerte por motivos políticos, abolición de la ley de 1834 que permitía el embargo de bienes por impago de deudas o de los avances de la instrucción publica. Un conjunto reformista que contaba con un ambiente repleto de contradicciones en el que se sucedían las intentonas caudillistas de perpetuación del poder.

La rebelión de 1859 abrió paso a la revolución federal en Venezuela. La guerra civil duró hasta el convenio de Cacheen 1863. Nacían los estados Unidos de Venezuela, conjunto de veinte estados soberanos con un poder central con reducidos poderes, un presidente no reelegible para cuatro años, gran autonomía municipal y la supresión de cualquier privilegio contrario a la igualdad política y civil. Después de una etapa de fuertes tensiones políticas la revolución de 1868 seguía insistiendo en el discurso federal contando como protagonista con uno de los caudillos venezolanos mas singulares de la historia venezolana: Guzmán Blanco que prácticamente monopolizó el poder desde 1870 a 1887.Años de progreso y reformas modernizadoras del país: desde la obligatoriedad de la enseñanza primaria hasta la construcción de infraestructuras , pasando por reformas hacendísticas o la acentuación del carácter laico en la sociedad. Venezuela se había convertido en un reclamo atractivo para la migración europea que vislumbraba la era del petróleo.

México fue la unidad territorial más extensa surgida de la fragmentación del Imperio Español. En su convulsa evolución política hasta las últimas décadas del siglo XIX se combinan los intereses de Estados Unidos y los conflictos derivados de su heterogénea composición social. Existen unas elites criollas aristocratizantes fomentadoras de la capacidad de rebeldía de los contingentes indígenas que aspiraban a una vida mejor, a una apertura de la sociedad y a la posibilidad de acceder a los puestos de poder basándose en un singular discurso de naturaleza reformistas que se ha denominado reformismo indígena. El enfrentamiento con Estados Unidos tuvo su primer escenario de derrota en Texas en 1836 y fue culminado en 1848 tras la firma del tratado de Guadalupe-Hidalgo, que significo la transferencia a Estados Unidos de prácticamente de la mitad del territorio mexicano.

Le revolución de 1854 trajo al poder a nuevas elites liberales de las provincias, entre las que sobresalía Benito Juárez de origen indio zapoteca. Diseñaron el plan de Ayutla, reformista y secularizador, en la Constitución de 1857. La oposición violenta de los conservadores se tradujo en una guerra civil. La negativa de Benito Juárez al pago de la deuda externa hizo internacional el conflicto. La injerencia de Napoleón III y el apoyo que recibió de los conservadores permitieron la proclamación de Maximiliano de Austria como emperador de México en 1864 que duró hasta que fue derrotado y fusilado en 1867. Por fin Juárez pudo poner en marcha su plan modernizador. Tras su muerte, una revuelta militar conservadora elevó al poder al coronel Porfirio Díaz, cuya dictadura, el porfiriato se extendió hasta 1910.

AMERICA LATINA Y LA ECONIMIA INTERNACIONAL

A lo largo del siglo XX las economías latinoamericanas desarrollaron modelos diferentes de crecimiento y de política económica. Aunque cada país ofrece sus características, podemos hablar de unas tendencias generales que permiten establecer tres periodos económicos distintos: 1900-1930; 1930-1990; y de los noventa hasta nuestros días. A principios de siglo en la conciencia europea se tenía a países como Brasil o Argentina como poseedores de un prospero futuro y lugar apto recomendable para la emigración. Millones de europeos, sobre todo españoles e italianos, se encaminaron hacia América del sur. El dicho “hacer las americas” se convirtió en metáfora de una vida próspera que respondía a la realidad, porque las expectativas económicas de estos países, cuyas materias primas y productos alimentarios invadían el mercado mundial, eran buenas. Las economías exportadoras con baja densidad de población atraían la inmigración europea, considerados como la base para ampliar y reproducir un modelo económico que se pensaba eficaz.

Entre 1900 y 1930 los países suramericanos experimentaron un crecimiento superior al de antes de la primera Guerra Mundial. La modernización afectó a los sectores exportadores, aunque países como Argentina, México y Brasil tendieron a diversificar sus economías. Argentina amplió su producción de cereales a costa del pujante sector ganadero. El trigo y las carnes argentinas encontraban buen mercado en Europa y Estados Unidos debido a las nuevas técnicas en la conservación de alimentos. Uruguay siguió un proceso muy similar. Brasil y Colombia invadieron los mercados mundiales de café. Países como Chile, Perú o Ecuador exportaban cobre y otros productos mineros. Por su parte, Centroamérica, se especializó en la fruta cuya producción monopolizaba la multinacional norteamericana United Fruit Company.

Los sistemas económicos de exportación suelen tener los mismos puntos débiles: 1) son muy vulnerables a la coyuntura del mercado mundial ya que su éxito depende de la existencia de demanda internacional, 2) en el interior del país, toda la modernización empresarial y técnica es en pos de la exportación, marginando el desarrollo de los mercados internos. Asimismo depende de la inversión extranjera, que acaba por dominarlos principales resortes económicos, 3) basan su actividad en el intercambio de materias primas y productos alimentarios a cambio de productos manufacturados o de consumo. Esto significa que el crecimiento económico depende la relación de intercambio, es decir, que el valor de las exportaciones supere el de las importaciones.

América Latina optó por el sistema de exportación condicionada por su historia y su organización social: ausencia de clase empresarial al modo europeo, conjuntos sociales heterogéneos, dificultades geográficas y falta de capitales nacionales; estos factores entorpecían la formación de consistentes mercados interiores. Durante el primer tercio del siglo XX, estados Unidos fue sustituyendo progresivamente el control británico de la economía en un lento progreso que culminó con la segunda guerra mundial. Las empresas estadounidenses tenían una nueva estrategia dirigida al control de la producción y no solo al de la comercialización. Los primeros síntomas de los límites de las economías exportadoras iberoamericanas se vieron después de la primera guerra mundial. La disminución del mercado internacional se hizo notar en estos países gravemente. Los más poderosos, México, Brasil y Argentina, respondieron con la creación de estructuras embrionarias que fueran capaces de sostener un desarrollo autosostenido. Pero fueron las consecuencias de la crisis de 1929 las que provocaron el hundimiento de las economías de exportación. La crisis internacional tuvo los siguientes efectos: la disminución al máximo de los Estados Unidos en la zona; el cierre de los mercados y la reducción de los niveles de las exportaciones como consecuencia de los nacionalismos económicos y de las políticas proteccionistas de los países compradores.

Los ensayos de industrialización en Iberoamerica comenzaron tímidamente a principios de siglo, se reforzaron en los años treinta y alcanzaron sus máximos logros después de la Segunda Guerra mundial. La respuesta a la disminución de los mercados internacionales fue intensificar un tipo de industrialización denominado de sustitución de importaciones, centrado en el sector de bienes de bienes de consumo.

Progresivamente, la industrialización entroncó con las teorías de la dependencia, muy de moda a partir de 1945. Estas teorías defendían que el atraso económico se debía a causas externas, es decir, a la dependencia y subordinación de estos países a las principales potencias capitalistas, que tenia la ultima palabra en cuestiones de compras o precios. De ahí, se derivaba un intercambio desigual que se traducía en el aumento de los precios de los productos industriales, en comparación con los agrarios, y de las materias primas. La única solución residía en el sostenimiento de una política industrializadota que potenciase los mercados internos e introducir el capitalismo en el campo con más fuerza. Tanto el discurso nacionalista populista como el marxista coincidían en la necesidad de una industrialización como la alternativa más real para subdesarrollo y la dependencia.

Se trataba de políticas industrializadotas promovidas por el estado, que se convirtió en su principal agente financiador junto con el capitalismo extranjero. Así se lograba una industrialización subsidiaria y de elevados aranceles, es el nacionalismo económico. A largo plazo, ningún país suramericano logró crear un tejido industrial consistente. Las exportaciones fueron muy reducidas. Solo Brasil y México encontraron alguna salida en los mercados internacionales.

Estos nacionalismos industrializados aumentaron los desequilibrios económicos al generar grandes tensones inflacionistas, debido a que el aumento de los gastos estatales se compensó con la emisión de moneda, el sector exportador tubo problemas para modernizarse e incrementaron los déficit de las balanzas de pagos. La ayuda internacional no tuvo logros significativos. El ejemplo mas claro le tenemos en el plan norteamericano Alianza para el Progreso, que puso en marcha la administración Kennedy que fue abandonado tras el asesinato de este.

Muchos círculos intelectuales de Iberoamerica se plantearon como alternativa al subdesarrollo económico el socialismo. Profundizando en las teorías de la dependencia insistían en que las salidas capitalistas del subdesarrollo habían mostrado históricamente su fracaso. Por eso, se predicaba un socialismo al que se llegaba por vía revolucionaria, a imagen y semejanza de Cuba, o a trabes de sucesivas reformas. Se materializaron tres modelos diferentes: el cubano, con una política económica basada en la planificación soviética; el proyecto de la Unidad Popular de Salvador Allende en Chile, a base de un plan de reformas sucesivas; y el frente Sandinista en Nicaragua de los años ochenta que se inclino por un sistema mixto.

La crisis económica internacional de los setenta afectó profundamente a los países americanos no productores de petróleo. Otros países productores de petróleo, como México o Venezuela, acabaron gastando lo obtenido por la venta de petróleo sin que sus estructuras económicas se modificaran de forma significativa. La corrupción de las elites políticas y económicas y la especulación complicaron el panorama. Los estados se endeudaron masivamente hasta llegar a una situación insostenible. El bloqueo económico fue total.

Los años noventa contemplan nuevas políticas económicas. Por influencia del Fondo Monetario Internacional se han generalizado las políticas de ajuste neoliberales. Estos modelos tienden a la disminución radical del gasto público y a la disminución de la presencia del estado en la vida publica. Son políticas opuestas a los nacionalismos económicos anteriores y pretende la construcción de economías mas abiertas y mas relacionadas entre sí. En esta línea el Acuerdo de Libre C omercio entre México, EEUU y Canadá, y el Mercado Común del Sur entre Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, ampliable a otros países de la zona.

Los desequilibrios sociales se extienden por toda Suramérica dando lugar a estructuras sociales muy marcadas por la dualidad. La riqueza ostentosa y la miseria más desesperante conviven en espacios físicos muy próximos.

Hasta después de la segunda guerra mundial las disparidades sociales se producían entre el campo y la ciudad. Pero el desfase entre el crecimiento económico y el demográfico complica la cosa. La presión demográfica en las zonas rurales ha provocado un flujo migratorio constante hacia las ciudades, que en consecuencia, sufren una expansión desmesurada y desequilibrada.

Vídeos relacionados