Museo de Arte Reina Sofía

Vanguardias artísticas. Cubismo. Surrealismo. Dadaísmo. José Gutiérrez Solana. Juan Gris. Pablo Gargallo. Picasso. Joan Miró. Dalí. Julio González

  • Enviado por: Colegiala
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 13 páginas
publicidad
publicidad

I.E.S Severo Ochoa

INDICE

  • Introducción

  • Principales movimientos

  • Recorrido

  • Apéndice de obras.

  • Bibliografía

  • Introducción:

  • El 10 de septiembre de 1992 Sus Majestades los Reyes D. Juan Carlos y Dña. Sofía inauguraron la Colección Permanente del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que hasta este momento había acogido únicamente exposiciones de carácter temporal.
    A partir de de algunas vicisitudes entonces, quedaría constituido auténtico museo, con los cometidos de custodiar, acrecentar y exhibir sus fondos artísticos.

    Sin embargo, los orígenes del edificio que alberga el MNCARS se remontan muy lejos en el tiempo. Después previas, en la segunda mitad del siglo XVIII se le encarga un proyecto de hospital al arquitecto Francisco Sabatini, quien, no obstante, no podría concluir la edificación, levantando tan sólo parte de lo que estaba previsto en los planos.

    A partir de entonces y hasta prácticamente nuestros días, el Hospital sufrió varias modificaciones y añadidos, logrando sobrevivir a las voces que exigían su demolición, por medio de un Real Decreto de 1977 que lo declaraba monumento histórico artístico.

    En el año 1980 comienza la restauración del edificio, realizada por Antonio Fernández Alba, y a finales del 1988 José Luis Iñíguez de Onzoño y Antonio Vázquez de Castro llevarían a cabo las últimas modificaciones, de entre las que cabría destacar especialmente las tres torres de ascensores, de vidrio y acero, diseñadas en colaboración con el arquitecto británico Ian Ritchie.

    Dos años antes, en 1986, tenía lugar la inauguración de algunas zonas del todavía denominado Centro de Arte Reina Sofía, dedicado entonces sólo a la celebración de actividades de carácter temporal, bajo la dirección de Carmen Giménez, en su calidad de responsable del Centro Nacional de Exposiciones del Ministerio de Cultura.

    Poco después, en 1988, un Real Decreto convertía al Centro en Museo Nacional en sustitución del hasta entonces Museo Español de Arte Contemporáneo (MEAC). Su primer director, que permanecería al frente de la institución desde el mes de junio del mencionado año 1988 a diciembre de 1990, sería Tomás Llorens.

    El 28 de diciembre de 1990 es nombrada directora María del Corral.

    En septiembre de 1994, se nombraba nuevo director a José Guirao Cabrera, quien dirigió el centro hasta mayo de 2000.

    El 7 de junio de 2000, tomaba posesión el actual director del Museo: D.Juan Manuel Bonet.

  • Principales movimientos:

  • PRIMERAS VANGUARDIAS

    La colección permanente ocupa las plantas segunda y cuarta del MNCARS. En la segunda planta se exponen las obras que representan la evolución del arte español y su situación en el panorama internacional, desde finales de la Segunda Guerra Mundial.

    La sala dedicada a las “Primeras Vanguardias” muestra cómo se introdujo en el vanguardismo en España en los primeros años del siglo. Destacan aquí las pinturas del uruguayo Joaquín Torres García, así como las obras cubistas de Jacques Lipchitz o María Blanchard. Esta última era gran amiga y seguidora de Juan Gris (José Victoriano González 1887-1927), a quien el museo dedica una sala. Le pintor madrileño entró en contacto con Picasso cuando se trasladó a París, allá por el año 1906. Sus primeras pinturas las realiza en torno a 1910, en medio de un ambiente cubista e influido por la obra de Cézanne. Poco a poco irá introduciendo la técnica del collage y a partir de la primera Guerra mundial se aprecia una tonalidad más oscura en sus cuadros. En su última etapa se interesa más por la figura humana, combinando las composiciones abstractas con otras de carácter figurativo, ejemplo de ello es “La cantante”.

    Aunque los movimientos vanguardistas no fueron conocidos en España hasta la época de la Primera Guerra, mundial, el Cubismo, y con él Juan Gris, son un punto de partido y referencia en la vanguardia internacional.

    • Cubismo: tiene sus bases en el conocimiento científico de la forma y en el pensamiento del pintor Cézanne. El punto de partida es el año 1907; cuando Pablo Picasso pinta las señoritas de Aviñón. En su obra elimina el concepto clásico de perspectiva, divide las formas de representación en planos de carácter geométrico e introduce la visión simultánea, haciendo desaparecer el punto de vista única. Junto a Picasso también destacan Juan gris y Georges Braque.

    • Surrealismo: surgió como una escisión del Dadaísmo. Fue fundado por el francés André Breton, que se enemistó con Tzara en 1922. Breton pensaba que el Dadaísmo era un movimiento puramente negativo, que no aporta nada con su crítica. En 1924, Breton publicó (junto a sus amigos los poetas Paul Eluard, Louis Aragón y Philippe Soupault) el famoso manifiesto surrealista, que da nombre a su movimiento.

    • Dadaísmo: el movimiento Dadá se creó durante la primera Guerra Mundial (1916), en la cuidad suiza de Zurich, donde se había refugiado un grupo de artistas, entre los que se encontraba el poeta rumano Tristán Tzara, autor del manifiesto Dadaísta de 1918. Representaba una reacción pacifista cosmopolita y nihilista frente al absurdo de la guerra. Tenían su origen en el “disgusto” que producía a sus miembros la sociedad contemporánea y, por ello, planteaba elementos de crítica social.

  • Recorrido:

  • SEGUNDA PLANTA
    Salas 1 a 17

    • PLANO DE LA SEGUNDA PLANTA

    La 2ª planta, donde se presenta la primera parte de la Colección Permanente, corresponde a la evolución del arte español y su contexto internacional desde finales del siglo pasado hasta los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. A lo largo de 17 salas el espectador se acerca a las denominadas "vanguardias históricas" de nuestro siglo. Destacan José Gutiérrez Solana, Juan Gris, Pablo Picasso (Guernica), Joan Miró, Julio González, Salvador Dalí...


    Sala 1: Cambio de Siglo

    La sala que abre la Colección Permanente muestra una selección de los nombres y tendencias que conformaron el panorama artístico español de comienzos de siglo y constituyeron el precedente inmediato de la vanguardia.


    Dos son los núcleos fundamentales de la actividad artística en España a finales del siglo XIX: Cataluña y el País Vasco. En el marco del Modernismo catalán se sitúan artistas como Ramón Casas, gran retratista a la vez que pintor de temas sociales y políticos de gran rigor compositivo y sobriedad cromática.


    Junto a él, los originales paisajistas Santiago Rusiñol y Joaquín Mir. Darío de Regoyos, que estuvo relacionado con el núcleo catalán, realizó una pintura de espacios abiertos y técnica divisionista. Francisco Iturrino, Juan Echevarría e Ignacio Zuloaga estuvieros ligados al foco vasco y alcanzaron gran prestigio internacional de los primeroa años del siglo. Iturrino fue además el único español que participó a fondo de los escuetos supuestos éticos del Fauvismo.

    Como reacción contra el Modernismo surgió el Noucentisme, corriente propugnada por Eugenio D'Ors, que abogaba por un nuevo clasicismo plástico y literario. La producción de Isidro Nonell -a quien normalmente se incluye en el ámbito de esta corriente- escapa, sin embargo, a las clasificaciones convencionales. Preocupado por la representación de los estratos sociales más bajos, su pintura acentúa la monumentalidad y elimina lo anecdótico.


    Ejemplo de la diversidad de orientaciones a que dio lugar el clasicismo noucentista son las respectivas obras de tres escultores: José Clará, Julio Antonio, y Mateo Inurria. El pintor Hermenegildo Anglada Camarasa sin embargo, se distancia de la tendencia noucentista y desarrolla su personal iconografía en el horizonte del Modernismo y del Simbolismo.

    Sala 2: José Gutiérrez Solana

    En comunicación con el ámbito dedicado a las Primeras Vanguardias, aunque ocupando un espacio totalmente independiente, se encuentra la sala dedicada a José Gutiérrez Solana, uno de nuestros más originales artistas, creador de un Expresionismo peculiar.

    No obstante, a pesar de la notable originalidad de sus obras, su manera de hacer se remonta a unos orígenes profundamente españoles y tradicionales: Valdés Leal, Ribera, Goya, Zurbarán e incluso EI Greco y el primer Velázquez sin olvidar una sola salvedad no española, la producción de Brueghel el Viejo.

    En su técnica destaca el empleo de unos contornos muy marcados que ribetean los motivos, junto a unas potentes pinceladas que distribuyen el color, conformando así ambos contornos y campos de color- dramáticas escenas de recia estructura compositiva.

    En la época de madurez de su pintura, que abarca la década de los años veinte, sus lienzos suelen alcanzar gran tamaño, lo que contribuye a incrementar la monumentalidad de los personajes en ellos representados. El color es aplicado con mayor armonía y riqueza que en sus primeros lienzos y, en general, su paleta se aclara y se perfecciona.

    Entre los temas solanescos se destacan especialmente tres bloques: los relacionados con los tipos, las calles y las fiestas populares madrileñas, los que inciden en la representación de los usos y costumbres de la España negra, y finalmente, los retratos.

    • La tertulia del café de Pombo

    Sala 3: Primeras Vanguardias

    La vanguardia internacional tuvo en el Cubismo su punto de partida, y en París uno de sus centros. Aunque algunos de sus protagonistas fueran artistas españoles, como Picasso y Juan Gris, los movimientos vanguardistas no fueron conocidos en España hasta los años de la Primera Guerra Mundial, momento en el que visitan la península artistas como Sonia y Robert Delaunay, Francis Picabia o Rafael Barradas.

    La evolución desde el clasicismo noucentista inicial hacia una pintura que, preocupada por la representación del dinamismo de la urbe moderna, se sirve de los recursos del Cubismo y el Futurismo, está presente en la obra del uruguayo Joaquín Torres García. La producción del también uruguayo Rafael Barradas, creador de la corriente conocida como Vibracionismo, tiene muchos puntos en común con la de Torres García, quien, además, formó parte en París del grupo Abstraction-Création y reunió su pensamiento en el volumen UniversaIismo constructivo, publicado en 1941.

    Sonia y Robert Delaunay y Francis Picabia visitaron España durante la Primera Guerra Mundial. Los Delaunay estuvieron ligados a dos corrientes de vanguardia: el Simultaneísmo y el Orfismo. Picabia evoluciona desde el Cubismo hacia una pintura enigmática, preocupada por las máquinas y el mecanicismo, y casi siempre provocadora en su simbología sexual.

    Jacques Lipchitz y Henri Laurens son un ejemplo del alcance y las limitaciones de la escultura cubista. El primero mezcla en algunas de sus obras elementos del Cubismo con rasgos del totemismo primitivo. Laurens derivó progresivamente el análisis cubista hacia una figuración que reunía clasicismo y primitivismo.

    María Blanchard, gran amiga y fiel seguidora de los principios estéticos de Juan Gris, permite e incluso alienta la visión del Cubismo como un nuevo clasicismo, que defendieron autores como Josep María Junoy Eugenio D'Ors.

    • María Blanchard

    Sala 4: Juan Gris

    La segunda sala monográfica de la Colección Permanente está dedicada Juan Gris, quien comenzó su andadura artística como ilustrador gráfico entrando en contacto con Pablo Picasso al trasladarse a París, en 1906. Pronto desarrolla una peculiar modalidad de Cubismo, que cristaliza hacia 1913. Las obras realizadas en esta época permiten apreciar con claridad el cambio que experimenta el artista con respecto a sus primeras creaciones. El aspecto volumétrico que caracterizaba a los objetos incluidos en los cuadros iniciales va desapareciendo y la fragmentación del espacio se lleva a cabo por medio de una retícula conseguida a base de líneas horizontales y verticales.

    Al fructífero período comprendido entre 1915 y 1925 pertenecen la mayor parto de las obras expuestas en; esta sala. En todas ellas la complejidad inicial de los motivos ha dado paso a una más acusada voluntad de síntesis, quedando despojados los objetos de cualquier elemento anecdótico.

    En sus últimos años, la pintura de Juan Gris experimenta cambios importantes. Aumenta su interés por la figura humana y las posibilidades de su composición sintética. Los óleos mantienen un rico diálogo con los dibujos, en los que nunca se prescinde de un fuerte componente figurativo y de una concepción de carácter clásico. Este clasicismo es, quizá, la aportación más personal de Gris al Cubismo.

    Sala 5: Pablo Gargallo

    Pablo Gargallo es, junto con Julio González, el más importante escultor español de vanguardia, si se exceptúa la labor realizada en, este sentido por Pablo Picasso. Ambos -González y Gargallo- son grandes artífices del trabajo en metal no fundido, que es la gran aportación de la escultura de vanguardia.

    Esta sala monográfica que se le dedica a Pablo Gargallo en la Colección Permanente muestra algunas de las piezas fundamentales del período de entreguerras, que son, a la vez, obras culminantes de su carrera, y en las que se pone de manifiesto la maestría del artista para; "modelar" el vacío, consiguiendo que éste forme parte de la obra tanto como la propia materia.

    Hacia el final de la década de los veinte, y tras abandonar las connotaciones modernistas de sus realizaciones anteriores, Gargallo se adentra en un nuevo lenguaje del que forman parte sustancial primero la forma cóncava, y, luego, el hueco como elemento plástico o volumen positivo, siendo posible todo ello gracias al trabajo del metal forjado y recortado.

    Excelente ejemplo de expresividad son las obras que realiza en torno al tema del profeta, del que ya venía ocupándose desde 1904. Además de haber llevado a cabo esculturas, dibujos y bocetos alusivos, lo plasma de forma definitiva en la pieza titulada. El gran profeta (1933), su obra de mayores proporciones.

    “Máscara de Greta Garbo”

    Sala 6: Pablo Picasso

    La sala dedicada a la obra de Pablo Picasso está integrada por varios ámbitos correspondientes a las diferentes etapas del pintor, instalados siguiendo un recorrido cronológico. Esta sala constituye el eje fundamental de la Colección Permanente, tanto por la importancia de Picasso en la historia del arte de nuestro siglo, como por la calidad de las obras expuestas.

    Mujer en azul (1901) inicia el recorrido, situándonos en el comienzo del siglo XX. El carácter innovador de esta pintura, en especial su concepción cromática y la expresividad de la modelo, no nos impide evocar también en ella la huella del Simbolismo naturalista, orientación en la que el artista malagueño era consumado maestro.

    En el ámbito centrall se encuentra la obra titulada Guernica, reflejo fiel de una época y de unas luctuosas y dramáticas circunstancias. Este cuadro surge como resultado del encargo que en enero de 1937 le hiciera a Picasso el gobierno de la República española, con destino al Pabellón Español de la Exposición Internationale des Arts el Techniques dans la vie moderne, conocida popularmente como Exposición Internacional de París de 1937.

    Conmovido por la noticia de los bombardeos efectuados sobre la villa vasca que da nombre a la obra, el pintor realizo este enorme lienzo cuyos temas principales son el caballo y el toro, tomados de uno de los lances de la corrida de toros, y la madre que huye con el hijo muerto en los brazos. Ni en Guernica ni en sus bocetos se advierte nada identificable con la situación bélica existente en aquel/os momentos en España: ni armas, ni bombardeos, ni soldados, ni aviones. Los motivos elegidos proceden de la iconografía de las realizaciones anteriores de su autor, siempre en estrecha relación con los acontecimientos sucedidos en su vida privada. Esta es una de las razones por las que Guernica ha suscitado numerosas y, polémicas interpretaciones.

    Además del lienzo Guernica y sus bocetos, se muestran en esta sala un conjunto de obras realizadas entre 1 912 y 1 963, de las que destacan Naturaleza muerta (los pájaros muertos) (1912), las esculturas Mujer en el jardín (1929-30), La dama oferente (1933) y El hombre del cordero(1943), y los cuadros Figuras al borde del mar(1932), Mujer sentada acodada(1939) y Mujer sentada en un sillón gris (1939), que completan el recorrido por los distintos períodos creativos del artista.
    "Naturaleza muerta (los pájaros muertos)"
    "Mujer en el jardín"
    "Guernica"
    "Naturaleza muerta"
    "El pintor y la modelo"
    "Cabeza de mujer llorando con pañuelo"

    Sala 7: Joan Miró

    Esta sala, dedicada a la producción mironiana, especialmente la pictórica, se inicia con un conjunto de óleos pertenecientes a la época de mayor contacto del pintor con el grupo surrealista, que tiene lugar entre 1923 y 1929, si bien Miró siempre mantuvo su condición de independiente con respecto a grupos e ideologías. En este momento realiza algunos cuadros automatistas y hacia 1929-30 inicia sus collages. Con esta práctica, Miró comienza a interesarse por el objeto en sí, lo que desembocará en la creación de sus famosas esculturas surrealistas. En 1934 hacen aparición sus atormentados monstruos, que dan paso en 1938 a la consolidación de su vocabulario plástico.

    Su último período se extiende aproximadamente desde 1967 hasta el año de su muerte, 1983. Se caracteriza por el gran tamaño, la gestualidad y las frescura con que están ejecutados sus lienzos, así como por la especial atención dedicada al material y la impronta recibida del Informalismo.

    El repertorio iconográfico del último Miró no presenta variaciones sustanciales en comparación con las épocas anteriores. Los motivos son los mismos (la mujer, los pájaros, las estrellas, las constelaciones, el sol, la luna...), pero la importancia que se le concede en este momento al tema en sí es relativa, porque lo que verdaderamente centra el interés del pintor es el signo y, sobre todo, la manera en que ese signo se plasma sobre el lienzo.

    Sala 8: Julio González / David Smith

    Considerado por David Smith, el más importante escultor americano de la qeneración del Expresionismo abstracto, como el "padre de toda la escultura en hierro de este siglo", Julio González es el creador de una obra cuya importancia radica en dos factores fundamentales: la utilización del hierro como material artístico y la equiparación del vacío y el pleno, como elementos plásticos que conforman la obra tridimensional.

    Su trabajo como escultor comienza en los primeros años del siglo, con la realización de máscaras, cabezas y algunos desnudos en cobre repujado, cercanos al Modernismo y al Noucentisme. La colaboración con Pablo Picasso, iniciada en los años 1928-29, proporciona un nuevo impulso a su producción escultórica. En esta época comienza a aplicar la técnica que aportaría un cambio revolucionario a sus creaciones, el hierro forjado, cortado, curvado y soldado. La relevancia concedida al vacío como elemento integrante de la propia escultura se aprecia también en este mismo periodo. Algunas de las más importantes obras expuestas en esta sala pertenecen a la última época de la producción del artista o periodo de madurez. Su característica más destacada es una cierta tendencia al estatismo, frente a otras realizaciones de estos mismos años, que insisten más en la delicadeza de las formas.

    Uno de los espacios que integran esta sala se ha dedicado al escultor norteamericano David Smith, citado al comienzo de este texto y cuya producción se inspira directamente en las propuestas de Julio González.

    Cabeza llamada el conejo”

    Sala 10: Salvador Dalí

    Salvador Dalí realiza sus primeras pinturas en torno a los años 1917 y 1918, dejándose influir durante esta época inicial por diverasas tendencias. Entre 1922 y 1923, y aproximadamente hasta 1928, tiene lugar la denominada etapa cubista, en la que la influencia de este movimiento, el Cubismo, se entremezcla con al evocación de motivos procedentes de la Pintura metafísica.

    En esta etapa hay un año especialmente interesante. Se trata de 1925, del que arranca lo que se ha denominado período lorquiano, debido al estrecho contacto existente entre Federico García Lorca y Dalí.

    También en 1925 el pintor realizará hermosos lienzos de herencia clásica, recuperada por movimientos como La Nueva Objetividad o Valori Plastici.

    En 1927 resurge con fuerza su interés por el Cubismo, un Cubismo suigéneris, adaptado a las leyes de su propia personalidad.

    Más tarde, en 1928, se instala en París, y en su universo plástico se produce un cambio notable. En la capital francesa entra en contacto con los surrealistas. En un principio, pinta algunos óleos casi abstractos. En 1929, se entrega a lo que será su más difundida producción surrealista, en la que los motivos abstractos dejan paso a una elaborada figuración. Lo verdaderamente renovador viene dado, sin embargo, por la invención de un nuevo sistema que posibilitará el acceso a las imágenes del subconsciente, el método paranoico-crítico.

    La selección de obras expuestas en la sala dedicada a Salvador Dalí ilustra los principales períodos creativos de la producción del pintor.

    "Muchacha en la ventana" (la hermana del artista)

    Escultura

    El MNCARS reúne obras de prestigiosos escultores que han hecho su creación desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. En este apartado hay que destacar la figura de Pablo Gallardo y Julio González (los dos escultores más importantes de la vanguardia), Picasso, Alberto Sánchez y, más reciente en el tiempo, Eduardo Chillida.

    En el caso del escultor aragonés Pablo gallardo la maestría reside en conseguir que el vacío forme parte de la obra igual que la materia. Su obra cumbre es “El gran profeta” (1933), en la que combinó principios propios de la vanguardia con técnicas tradicionales de la escultura, como el modelo de escayola y la fundición en metal. La obra del catalán julio González está representada en obras tan significantes como “mujer sentada I” o “Cabeza llamada conejo”. De su colaboración con Pablo Picasso surgió “La mujer en el jardín”. Picasso comenzó a esculpir en el garaje de un palacete que había comprado a las afueras de París. Allí creó algunas de sus obras más importantes, como “La dama oferente”.

    Alberto Sánchez desarrolló la mayor parte de su trabajo en la llamada “Escuela de Vallecas”, esculpiendo obras que incorporan el lenguaje de la vanguardia pero sin olvidar el paisaje y la tradición castellana.

    “El gran profeta”, Pablo Gallardo

    “El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella”, Alberto Sánchez

    “Maternidad”, Alberto Sánchez

  • Apéndice de obras

  • Bibliografía

    • Página web del museo: www.museoreinasofía.mcu.es

    • Apuntes de la visita al museo

    • Libro editado por ABC: Museos de Madrid. Editado por Prensa Española S.A

    Vídeos relacionados