Músculos

Función muscular. Contracción. Movimiento. Clasificación. Sincronización. Fibras. Tendones

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LOS MÚSCULOS.

Todos los movimientos siguen unos principios mecánicos y el movimiento del cuerpo humano no es ninguna excepción. Al igual que las máquinas construidas por el hombre, el cuerpo está compuesto por una serie de palancas cuyos movimientos copian la geometría de la mecánica clásica. Esas palancas las accionan los músculos, los elegantes y eficientes componentes del cuerpo cuyas acciones son tan simples como complejo es su carácter. Las operaciones que realizan cada día los músculos y que damos siempre por garantizadas se basan en una división del trabajo tan elaborada que los científicos apenas han empezado a desvelarla.

Cada uno de los más de 600 músculos está inervado. Uniendo los músculos al cerebro y a la médula espinal, una red de circuitos nerviosos conducen señales que reducen el flujo e influjo de la energía muscular. Muchos músculos funcionan unidos para realizar incluso las tareas más sencillas. Gran parte de la actividad muscular ocurre fuera de la esfera de la mente consciente mientras el cuerpo, a través de la red neuromuscular, dirige su propio movimiento.

Los músculos se mueven, y con su movimiento nos movemos nosotros. Sin embargo, a pesar de la variedad de acciones que somos capaces de realizar, el músculo en sí sólo se mueve al contraerse: tira pero no empuja. Y aunque se puede ver a todos los músculos contraerse de esta manera, en realidad son millones de diminutos filamentos de proteína los que, muy ajustadamente sintonizados, funcionan a la vez en una soberbia sincronización.

Las funciones corporales exigen que los músculos lleven a cabo tareas distintas. Para esto, existen tres tipos diferentes. El músculo cardíaco, que se encuentra sólo en el corazón y que hace de bomba durante toda la vida. Los músculos lisos rodean o son una parte de los órganos internos y de los vasos sanguíneos que los alimentan. Ambos se describen como involuntarios, puesto que, por lo general, no se encuentran bajo el control consciente. Pero la palabra “músculo” nos trae algo a la mente. Lo que ponemos en acción, lo que da forma al cuerpo, lo que duele después de una caminata de 15 Km. es el músculo esquelético, músculo que lleva a cabo movimientos voluntarios o conscientes. Los músculos esqueléticos están fijados a los huesos y tiran de ellos para iniciar el movimiento. Con un peso de hasta el 23% del cuerpo de las mujeres, y el 40% del de los hombres, el músculo esquelético es el tejido más abundante del cuerpo.

La fuerza sólo es posible gracias a la disposición de músculos, huesos y articulaciones que realizan los sistemas de palancas corporales. Los huesos actúan como palancas, mientras que las articulaciones realizan el papel de fulcros vivientes, puntos de apoyo en los que actúan las fuerzas vitales. El músculo, unido a los huesos por tendones y tejido conectivo, ejerce fuerza al convertir la energía química en tensión y contracción. Cuando un músculo se contrae, se acorta y en muchos casos tira del hueso como lo hace una palanca a lo largo de su bisagra. Este movimiento depende de muchos factores, entre los que se encuentran las influencias estabilizadoras de otros músculos que se contraen al mismo tiempo.

Los músculos pueden insertarse a diferentes estructuras del cuerpo:

- A los huesos. Pueden hacerlo de forma directa o por medio de un tendón, que es una especie de cuerda fibrosa muy resistente que por un extremo se une al músculo y por el otro se inserta firmemente en el hueso.

- A las aponeurosis. Son bandas fibrosas muy anchas.

- A la piel. Por ejemplo , los denominados músculos cutáneos.

- A las mucosas. Por ejemplo los músculos de la lengua.

El tamaño del músculo puede variar en función del trabajo que deba realizar. El trabajo físico intenso origina una hipertrofia muscular, mientras que el reposo es causa de atrofia.

En los músculos del cuerpo se aprecia un gran número de formas diferentes. Se pueden clasificar en varios grupos, atendiendo a dos conceptos distintos: su forma y su inserción. Atendiendo a su morfología global, podemos clasificar los músculos, al igual que los huesos, en los tres siguientes grupos:

- Músculos largos. Son alargados. Su longitud predomina mucho sobre su anchura y su espesor. Se hallan principalmente en las extremidades y originan movimientos amplios y rápidos.

- Músculos anchos. Son muy aplanados, en forma de capa y con un grosor muy escaso. Se hallan predominantemente en la pared del abdomen y del tórax. Su misión es proporcionar un revestimiento amplio y potente a las dos grandes cavidades del cuerpo: la torácica y la abdominal.

- Músculos cortos. Son pequeños músculos de formas diversas. Abundan mucho alrededor de la columna vertebral. Sus movimientos son pequeños pero de una gran potencia.

Si atendemos a la inserción de los músculos en los tendones, hallamos músculos con extremos bifurcados o trifurcados a la altura de sus respectivos tendones, músculos con un tendón central que recuerda la forma de una pluma de una ave, músculos con varios tendones transversales, músculos con una ancha lámina tendinosa, etc.

CLASIFICACIÓN DE LOS MÚSCULOS.

* MÚSCULOS DE LA CABEZA.

La mayoría de los músculos del cráneo y de la cara son del tipo cutáneo, es decir, se insertan directamente en la piel. Son músculos planos, delgados y de escasa potencia.

En la especie humana cobra una gran importancia el poder reflejar el estado de ánimo interno por medio de una serie de muecas o gestos de las diversas zonas de la cara. Este hecho tiene la finalidad de que las personas que nos rodean pueden saber en cada momento cuál es nuestro estado de ánimo. Estos movimientos mímicos pueden llegar a ser muy complejos, por este motivo se explica la gran abundancia de músculos en nuestra zona facial, especialmente en comparación con otras especies animales en las que no existen dichos movimientos.

* MÚSCULOS DEL CUELLO.

La cabeza es una parte del cuerpo que debe efectuar movimientos en todas las direcciones del espacio. Los encargados de estos movimientos son los músculos del cuello. Se unen por una parte al cuello y por otra a las diferentes zonas de la cabeza. Los músculos de la nuca tienen una unidad de funcionamiento con los músculos posteriores del tronco.

Los músculos del cuello se dividen en tres grupos:

- Músculos laterales. Gruesos y potentes.

- Músculos hioideos. Son los músculos de la cara anterior al cuello, que se insertan en el hueso hioides y le imprimen sus movimientos.

- Músculos prevertebrales. Se hallan delante de la columna vertebral y producen la flexión de la cabeza. La mayoría de ellos tienen varias porciones que se insertan en múltiples zonas de las vértebras o de las primeras costillas.

* MÚSCULOS POSTERIORES DEL TRONCO.

La misión de la musculatura del tronco es mantener erguidas la columna y la cabeza y contribuir a la movilización de los hombros. Sus principales músculos son:

- Músculo trapecio. Efectúa la elevación del hombro atrayendo la escápula hacia la columna.

- Músculo dorsal ancho. Tracciona el brazo hacia abajo cuando éste se halla elevado.

- Músculo romboides. Llevan la escápula hacia la columna.

- Músculo de los canales vertebrales. Están situados a nivel profundo, junto a la columna. Actúan de un modo conjunto produciendo la extensión de la misma. Su contracción continuada permite mantener el cuerpo plenamente resto, sin que se produzca una incorvatura hacia delante por la acción del peso de las vísceras.

* MÚSCULOS DEL TÓRAX.

Los músculos de esta zona tienen múltiples funciones:

- Actúan a modo de almohadillas, protegiendo de traumatismos a la caja torácica.

- Tienen una importante función respiratoria, que efectúan tirando de las costillas hacia arriba y aumentando así el volumen torácico.

- Algunos tienen también una acción movilizadora de las extremidades superiores. Los principales son:

- Músculo pectoral mayor. Es el más superficial de la cara anterior del tórax. Es muy ancho, de forma triangular, y ocupa una gran superficie. Su parte ancha, la base del triángulo, se une a la clavícula, esternón y costillas. Desde esta zona, se va estrechando paulatinamente y acaba en un tendón bastante grueso que se inserta en la cara anterior del húmero. Sus acciones son el descenso del húmero y la rotación de éste hacia dentro.

- Músculo pectoral menor. Se halla situado en un plano más profundo que el anterior. Su extremo externo tiene varios fascículos que se insertan en las primeras costillas. Desde aquí sus fibras se dirigen hacia arriba, uniéndose entre sí hasta formar un tendón conjunto que se dirige hacia la escápula, a la que se une fuertemente. Sus acciones pueden ser principalmente de dos tipos:

- respiratoria, tirando de las costillas hacia arriba cuando la escápula está fija.

- descenso de la escápula, cuando la estructura fija son las costillas.

- Músculo serrato mayor. Une las nueve primeras costillas con la escápula. Por medio del mismo mecanismo del músculo anterior, puede tener principalmente dos acciones:

- respiratoria.

- de movimiento anterior de la escápula.

- Músculos intercostales. Son tres bandas musculares aplanadas que se denominan músculos intercostales, medio e interno. Van de cada una de las costillas a sus contiguas, a lo largo de todo el espacio intercostal.

* MÚSCULOS DEL ABDOMEN.

Los músculos que forman la pares abdominal son cuatro. Tres de ellos son del tipo ancho, mientras que el cuarto es un músculo largo y con varias interposiciones tendinosas transversales a lo largo de su recorrido.

- Los músculos anchos son: oblicuo mayor, oblicuo menor y transverso. Se disponen en tres planos sucesivos, de fuera a dentro, en el orden mencionado. Todos ellos, cuando se contraen, tienen una acción de constricción abdominal, y contribuyen de esta manera a la respiración como músculos respiratorios. También actúan produciendo la flexión y la rotación de la pelvis. Por su acción tienen una especial importancia en aquellos momentos en que se necesita un notable aumento de la presión intraabdominal, como, por ejemplo, en el parto o durante el acto de la defecación.

- El músculo recto anterior. Se trata de un músculo largo fragmentado por la presencia de varios segmentos tendinosos. Recorre la parte anterior del abdomen, insertándose por su extremo superior en el esternón y las costillas, mientras que por su extremo inferior lo hace en el pubis ( hueso coxal ). Su acción principal es la flexión de la pelvis sobre el tronco o a la inversa. También es considerado un músculo respiratorio, pues puede contribuir a la respiración.

* MÚSCULOS DEL HOMBRO.

- Músculo deltoides. El más superficial. Es aplanado y abraza a todos los demás músculos de la zona. Su forma es triangular convexa: la base ancha se inserta en la clavícula y en la escápula. Se forma un tendón del músculo que se inserta en la cara externa del húmero. La función del deltoides es elevar lateralmente el brazo.

- Músculo supraespinoso. Sus inserciones son, por un lado, en la escápula y por el otro en el húmero. Su función es similar a la del deltoides, pero tiene más importancia para iniciar el movimiento de separación del brazo.

- Músculo infraespinoso. Se inserta en la escápula y en el húmero. Su función es posibilitar la rotación del brazo hacia el exterior.

- Músculos redondos ( mayor y menor ). El músculo redondo menor tiene la misma función que el infraespinoso. El redondo mayor lleva el brazo hacia dentro y atrás.

- Músculo subescapular. Se inserta en la cara anterior de la escápula. Su tendón terminal, se inserta en el tronquín del húmero. Su contracción determina la aproximación del brazo hacia el cuerpo y la rotación hacia dentro. Este músculo está situado entre la parrilla costal posterior y el omóplato, formando una especie de almohada.

* MÚSCULOS DEL BRAZO.

En el brazo hay cuatro músculos importantes, tres anteriores y uno posterior:

- Músculo coracobraquial. Su parte superior se inserta en la apófisis coracoides de la escápula y su parte inferior en la cara interna del húmero. Según sea la posición del brazo, puede llevarlo hacia delante o hacia atrás.

- Músculo braquial anterior. Es un músculo aplanado, ancho y grueso. Se inserta en la cara anterior del húmero y en la apófisis coronoides del cúbito. Su función es permitir la flexión del antebrazo sobre el cuerpo.

- Músculo bíceps. Es un músculo alargado. Su parte superior está dividida en dos porciones diferentes, ambas se insertan en la escápula. El extremo inferior, en forma de un resistente tendón, se inserta en una protuberancia del hueso radio. Su acción consiste en la flexión del antebrazo.

- Músculo tríceps. Consta de tres porciones, una larga que se inserta en la escápula y dos cortas que lo hacen en el húmero. Su tendón terminal se inserta en la cara posterior del olécranon del cúbito. Su función permite extender el antebrazo sobre el brazo ( al contrario que el bíceps y el braquial anterior ).

* MÚSCULO DEL ANTEBRAZO Y LA MANO.

Los músculos del antebrazo y la mano, junto con los tendones, permiten a los dedos realizar movimientos muy especializados. Todos los músculos situados en la cara anterior del antebrazo tienen una función flexora de los dedos y de la mano. Por el contrario, los situados en la cara posterior del antebrazo son extensores de la mano y de los dedos.

* MÚSCULOS DE LA PELVIS Y DE LAS EXTREMIDADES INFERIORES.

La musculatura de esta zona es la encargada de:

- mantener el cuerpo erguido sobre las extremidades inferiores,

- permitir al hombre efectuar sus movimientos de desplazamiento ( musculatura de la marcha).

Son músculos potentes y resistentes. Se dividen en cuatro zonas musculares:

- región lumbo- ilíaca

- región pélvica

- músculos del muslo

- músculos de la pierna

* Músculos de la región lumbo- ilíaca:

Músculo cuadrado lumbar. Se inserta en la cresta ilíaca, en la última costilla y en las apófisis transversas de las vértebras lumbares. Al contraerse unilateralmente inclina el tronco hacia el mismo lado y báscula la pelvis. Al contraerse ambos lados y tirar hacia abajo de la última costilla, contribuye a efectuar la espiración forzada ( músculo espirador).

Músculo psoas ilíaco. Está formado por dos porciones: músculo psoas y músculo ilíaco. Su parte inferior termina en un tendón conjunto que se inserta en el fémur. El psoas en su parte inferior se inserta en las vértebras lumbares. El músculo ilíaco se inserta en la porción ilíaca de los huesos coxales. Su función es mantener la correcta estática de la pelvis. Acerca al fémur hacia la línea media y lo hace girar hacia fuera; al contraerse bilateralmente produce una flexión de la columna sobre la pelvis, o viceversa.

* Músculos de la región pélvica:

Músculos glúteos. Son tres: mayor, mediano y menor. Forman la masa muscular de la región glútea. Por su parte superior se insertan en el hueso coxal y en el sacro. Sus tendones inferiores se insertan en la cara posterior del fémur y en su trocánter mayor. Estos músculos son importantes para mantener la estática del cuerpo.

Músculos piramidal, géminos, obturadores y cuadrado crural. Todos ellos tienen una función parecida: conseguir el giro del fémur hacia fuera. Por su parte ancha se insertan en la pelvis ósea. Sus tendones se insertan en el trocánter mayor.

* Músculos del muslo:

Músculo cuádriceps crural. Está formado por cuatro porciones: recto anterior, vasto interno, vasto externo y crural, que se insertan en el fémur y en el coxal. Por su parte inferior se unen entre sí formando el tendón rotuliano ( en cuyo espesor está la rótula ), que se inserta en la cara anterior de la epífisis superior de la tibia. Es un músculo potente, el cual se encarga de la extensión de la pierna.

Músculos aductores. Su parte superior se inserta en la pelvis, y la inferior en el fémur. Son los músculos de la aducción del muslo ( llevarlo hacia la línea media ). Están en la cara interna del muslo.

Músculos dorsales del muslo: semimembranoso, semitendonoso y bíceps crural. Sus extremos superiores se insertan en el ísquion y en el fémur, y los extremos inferiores de la tibia y en el peroné. Su acción consiste en flexionar la pierna sobre el muslo. Están situados en la cara posterior del muslo.

* Músculos de la pierna:

Músculos anteriores. Los dos más importantes son:

- tibial anterior, que produce la elevación del pie hacia arriba ( flexión dorsal ),

- extensores de los dedos, que extienden los dedos del pie.

Músculos posteriores. Los más importantes de esta zona son los músculos gemelos, que forman el tríceps sural junto con el músculo sóleo. Los gemelos, en su extremo superior, se insertan en la epífisis inferior del fémur, y el sóleo se inserta en la cara posterior de tibia y peroné. El tendón inferior es común a los tres, y se inserta en el hueso calcáneo

( es el tendón de Aquiles ). La potencia de este músculo es notable, puesto que se encarga de la extensión del pie, levantando todo el peso corporal, en cada paso de la marcha.

MÚSCULOS Y MOVIMIENTO.

“El movimiento es el origen de toda vida” , mantenía Leonardo da Vinci. Asimismo, los movimientos del cuerpo humano y muchas de sus funciones vitales internas son dirigidas y coordinadas por músculos de diferentes formas y tamaños. Sin embargo, antes de que muevan el cuerpo, los músculos deben primero mantenerlo en su característica postura erguida en contra de la fuerza de la gravedad que tiende a derribarlo. Sólo el hecho de estar inmóvil y en pie depende de la contracción de un gran abanico de músculo diferentes.

El control de los músculos necesarios para la posición erguida y el movimiento no es algo con lo que se nace. Gradualmente, en los primeros años de vida, los bebés aprenden la coordinación y el control que, excepto en los accidentes, la enfermedad y los estragos de la ancianidad, les acompañará toda una vida. Los bebés comienzan por controlar sus músculos para sostener la cabeza: músculos del cuello, seguidos por los de los hombros y brazos, y luego el cuerpo. Sólo con el dominio de los músculos de la pelvis y de las piernas se hace posible el estar de pie y el andar.

De un modo singular los bebés corren antes de empezar a andar. Típicamente, los bebés que están a punto de caminar, se yerguen sobre unos pies muy separados, asegurándose así una amplia base de sostenimiento al cuerpo. Se inclinan hacia delante, con lo que avanzan el centro de gravedad y, en una radical aunque errática secuencia de pasos, mantienen la postura erguida durante unos segundos mientras corretean hacia una persona o mueble en busca de apoyo.

UNA SINCRONIZACIÓN FLUIDA.

Lleva su tiempo llegar a perfeccionar el aparentemente sencillo acto de andar. También implica unas acciones específicas de muchos músculos distintos. En el cuerpo humano, cada músculo posee una función particular, pero cada cual funciona en una fluida sincronización con los demás para cumplir su papel. Los músculos denominados motores principales, como el músculo deltoides del hombro, son iniciadores de fuerza. El triangular deltoides es un motor principal de los halterófilos cuando alzan una pesada carga por encima de la cabeza.

Tales músculos se llaman agonistas porque su contracción se convierte en movimiento. Su acción es opuesta a la de los músculos denominados antagonistas: cualquier músculo que extiende un miembro actúa como antagonista de un músculo que lo flexiona o lo dobla. El tríceps en el brazo, por ejemplo, es antagonista del bíceps cuando el brazo se doble por el codo. Tales pares de músculos, como el bíceps y tríceps, alternan con sus papeles como angonistas y antagonistas en una colaboración perfecta, haciendo posible la cooperación necesaria para un esfuerzo muscular suave y eficiente. Cuando un motor principal se contrae, la tensión en su antagonista reduce y estabiliza el movimiento. Los motores auxiliares, músculos que contribuyen a un movimiento específico, a menudo ayudan al motor principal para hacer posible la expresión muscular. El músculo poplíteo del muslo es el motor principal para doblar la rodilla, el sartorio su ayudante y el cuadríceps su antagonista.

El papel del músculo fijador o estabilizador es sostener con fijeza un hueso u otra parte del cuerpo, proporcionando un firme fundamento sobre el que los músculos activos pueden estirar. Por ejemplo, en el lanzamiento de pesos, los músculos abdominales se contraen para prevenir que se hundan las caderas y el tronco y permitir transferir la inercia desde el cuerpo al peso cuando el levantador de pesas se incorpora.

HACES FIBROSOS.

La estructura de los músculos está diseñada para permitirles contraerse y relajarse, y de este modo proporcionan al cuerpo un movimiento de por vida. Todos los músculos se componen de fibras, pero uno de cada tres tipos de músculos posee una diferente estructura microscópica relacionada con su exacto papel en la máquina corporal.

En el músculo esquelético, las fibras son cilindros alargados. Cada fibra contiene varios núcleos ( los lugares donde se aloja material genético ). Originariamente, esos núcleos pertenecen al mioblasto, células más pequeñas “premusculares” que se unen entre sí antes del nacimiento. Dado que las fibras musculares esqueléticas son mucho más grandes que las cardíacas o las fibras musculares lisas, resultan identificables a simple vista. Algunas, como las del músculo sartorio del muslo, tienen más de 30 cm de longitud.

Las fibras de músculos y tendones están hechos de unos materiales completamente diferentes y no se fusionan. En vez de ello, el tejido conectivo que se extiende desde el tendón se une con el extremo de la fibra muscular. Rodeando cada fibra muscular se encuentra el endomisio, una vaina delgada de tejido conectivo. Otra vaina, el perimisio interno reúne los haces de fibras individuales, grupos de unas 12 fibras. Esos grupos se unen entre sí gracias a otra capa de tejido conectivo llamada perimisio externo o epimisio. Es a este agrupamiento final de haces a lo que nos referimos corrientemente como músculo.

El número de fibras de un músculo quede fijado al nacer; las fibras dañadas nunca se reemplazarán, ni siquiera en un cuerpo sano. Un levantador de pesos no tiene más fibras que una persona que sólo pese 50 Kg., pero posee fibras musculares más grandes y músculos con más tejido conectivo.

Los músculos se agrandan con el uso porque el ejercicio, en especial el de alzar pesos, estimula la producción de mayores cantidades de actina y miosina, las proteínas especiales que contiene el músculo, responsables de la expansión de las fibras. Con el esfuerzo tales músculos quedan bien definidos debajo de la piel. El desarrollo del músculo, o hipertrofia, no es tan pronunciado en las mujeres como en los hombres porque se halla en un parte regulado por la testosterona, una hormona sexual masculina.

El tiempo o la falta de uso provoca que el músculo se pierda o se atrofia; la fuerza muscular tiene, por lo común, su ápice a la edad de 30 años. A medida que la gente se hace mayor, las células musculares degeneran y el número y tamaño de las fibras musculares disminuye. El tejido conectivo o “de relleno” , sustituye las fibras perdidas, haciendo los músculos más rígidos y lentos en sus reacciones. Este declive disminuye la actuación muscular. Sin embargo, este proceso no es inevitable. El ejercicio continuado es un aspecto valioso de la medicina preventiva y ayuda a retrasar las pérdidas de fibras y a mantener la fuerza. Constituye un hecho demostrado que el músculo funciona mejor cuanto más se le emplea.

LOS FILAMENTOS DE LOS MÚSCULOS.

La dinámica del músculo se encierra en su componente básico: la fibra. Cada fibra individual está rodeada por una delgada membrana plasmática, el sarcolema. Un 80% del volumen de las fibras está lleno de delgadas fibrillas o miofibrillas, desde varios centenares a varios millares, según la anchura de la fibra muscular. El resto de la fibra está rellena de un sarcoplasma intercelular gelatinoso, los numerosos núcleos y otros constituyentes de cualquier típica célula corporal, como las mitocondrias, en las que tienen lugar las reacciones productoras de energía.

El músculo esquelético recibe a menudo el nombre de estriado, por la sencilla razón de que aparecen con bandas o rayas cuando se le mira a través de un microscopio. Las estrías no surgen de la superficie de la fibra sino de sus numerosas miofibrillas. La disposición en paralelo de las miofibrillas en el interior de la fibra le proporciona su característica apariencia.

Delgadas bandas oscuras, llamadas membranas Z, separan las miofibrillas en compartimientos cilíndricos denominados sarcómeros, las unidades básicas de una contracción muscular. Una prominente barra oscura, la banda A, ocupa el centro de cada sarcómero; el espacio entre cada banda A es ocupado por una más pálida banda I. Este patrón exacto se repite a lo largo de cada miofibrilla. De la misma manera que cada fibra contiene muchas miofibrillas, cada miofibrilla alberga muchos filamentos más pequeños dispuestos en un dibujo repetido a lo largo de la longitud de la fibrilla. Existen filamentos gruesos compuestos de miosina y filamentos delgados compuestos por actina. La disposición de los filamentos es la que origina las estriaciones. Los filamentos gruesos forman las regiones oscuras del sarcómero; los filamentos delgados las zonas claras. Así, la oscura banda A en el centro del sarcómero está formada sobre todo por filamentos de miosina anclados en la línea M, en el centro de la banda A. Estos delgados filamentos de actina, ligados a las membranas Z, forman las bandas claras I : Las estriaciones más oscuras se presentan donde se solapan los filamentos de miosina y de actina. La banda A es más oscura porque, por lo general, incluye ambos tipos de filamentos. Sin embargo, los filamentos de actina no se extienden totalmente hasta el centro del sarcómero, y ésta es la causa de que la zona H aparezca más clara.

MOVIMIENTO Y CEREBRO.

De todas las partes del cuerpo, los elementos nerviosos conocidos como neuronas sensoriales transmiten impulsos al cerebro o a la médula espinal,llevando mensajes acerca del estado de las cosas en cada parte del cuerpo, incluyendo los músculos. De forma viceversa, las neuronas motoras transmiten impulsos a los músculos, a veces a través de conexiones intermedias en la médula espinal. Los impulsos motores viajan hasta las fibras musculares donde estimulan la liberación de una sustancia neurotransmisora, la acetilcolina. Esta cruza la hendidura o sinapsis en la unión entre el nervio y el músculo, poniendo en marcha una cadena de reacciones que acaban en contracción. En un segundo, millones de impulsos alcanzan las neurones motoras, algunos enviados desde diversas partes del cerebro y de la médula espinal, y otros desde diversas partes del cerebro y de la médula espinal, y otros desde unos órganos sensoriales especiales localizados en las articulaciones, ligamentos, tendones y en los propios músculos.

Sin embargo, la orden del movimiento proviene del cerebro, y más concretamente de su corteza primaria, una región en la arrugada superficial cerebral que separa ambos hemisferios. Esta corteza motora se encuentra en una prominencia exactamente delante del surco central, una ranura que discurre verticalmente a lo largo de cada uno de los hemisferios cerebrales.

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