Murder in the house of Commons; Mary Agnes Hamilton

Literatura inglesa del siglo XX. Novela de misterio. Género narrativo. Argumento. Personajes

  • Enviado por: Lucia
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas
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MURDER IN THE HOUSE OF COMMONS

(ASESINATO EN LA CASA DE COMMONS)

¿Recuerdas lo que soñaste la noche pasada? ¿Era algo que viste, oíste o quizás leíste el día antes?. Nosotros a menudo soñamos con acontecimientos pasados, pero a veces, soñamos con algo que todavía no ha sucedido.

En la noche del 3 de mayo de 1812, John Williams, un banquero de Cornwall en el suroeste de Inglaterra, había soñado (un mal sueño) sobre un asesinato en Londres, a unos 370 km más lejos.

En su sueño, Williams estaba en el vestíbulo de la casa de commons, en el parlamento de Inglaterra.

“¡Un edificio magnífico!, pero, ¿por qué estoy aquí?” pensó, confundido. “yo nunca estuve en Londres”

Mucha gente entrando y saliendo del vestíbulo. Williams estaba quieto y los veía, unos minutos más tarde, vio un hombre pequeño con un abrigo azul entrar en el edificio. Todos parecían conocer al hombre y querían hablar con él. Ese hombre atraía mucho la atención, Williams pensó que quizás él era un político importante.

En ese momento, Williams vio a un hombre alto. El estaba de pié cerca de la puerta y vestía un abrigo negro con botones de oro, Williams no podía parar de verlo. “Hay demasiada gente aquí” pensó Williams “pero por que razón sólo estoy interesado en ese hombre, no entiendo porqué”

De repente el hombre alto corrió a través de la multitud de gente hasta que él estuvo de pié en frente de hombre pequeño. Williams también vio con horror al hombre alto coger una pistola de su bolsillo y disparó al hombre bajo que estaba frente a él. El hombre bajo calló al suelo con su mano en la cabeza. “por favor ayudarme” gritó él.

La casa de Commons se llenaba de gritos de “ayuda” y “asesinato”. Desde todas las esquinas la gente corría para ayudar al pobre hombre. Él estaba extendido en un charco de sangre en el suelo y no se movía. Williams también corrió y tristemente vio a la victima. “la bala hirió su corazón” pensó Williams “Él no sobrevivirá”.

Un doctor, entre la multitud, fue y examinó a la victima. “¿Quién es ese hombre?” le preguntó Williams al doctor.

“Él era Spencer Perceval, el primer ministro de Bretaña” contestó el doctor “lo siento, pero no puedo informarte de la causa de su muerte”.

Spencer Perceval nació en 1762 y fue el primer ministro de Bretaña de 1809 a 1812, era abogado pero en 1796, con 34 años, se convirtió en un miembro del parlamento. Él era un duro trabajador, un hombre popular y al rey George III realmente le gustaba. “Spencer Perceval era un hombre muy honesto” le dijo el rey a todo el mundo “yo realmente puedo contar con él”

“¿Por qué ese hombre mató a Perceval?” le preguntó Williams al doctor. “yo no lo sé” replicó al doctor “quizás por alguna razón no le gustaba Perceval o quizás el es malo”

Williams despertó de su sueño. Él estaba temblando violentamente y sentía mucho calor. También estaba aterrorizado porque el sueño parecía real. No pudo quedarse dormido durante mucho tiempo. “Soy un estupido, tan solo era un mal sueño”, finalmente pensó y pronto se quedó dormido. ¡Inmediatamente tuvo el mismo sueño otra vez! Ahora estaba muy preocupado. Decidió contárselo a su mujer.

“A veces por la noche sueño cosas que ocurren durante el día o sobre lo que pienso” le dijo a su mujer “pero yo no hablé de Perceval no pensé en él. Yo nunca escuché a nadie hablar sobre él. Además, ¿Por qué tuve dos sueños en el que lo asesinaban?”

“Son sueños malos” contestó su mujer “no te preocupes, vuélvete a dormir”

“Pero vive lejos de nosotros” insistió Williams. “Yo nunca lo he conocido o hablado de él”

“Yo a menudo leo sobre él en los periódicos” dijo la señora Williams “eso es probablemente el por lo que has soñado con él”.

“Quizás los sueños signifiquen que algo malo le ocurrirá a Perceval” dijo Williams, “quizás viaje a Londres y se lo cuento a Perceval”

“No seas estúpido, nada de eso le ocurrirá a Perceval” dijo la señora Williams enfadada “estoy cansada, vámonos a dormir ahora”

A la mañana siguiente, Williams todavía estaba preocupado. Él no podía olvidar sus sueños. Williams trabajaba en un banco. Él fue al banco y les contó a sus colegas el sueño.

“No seas ridículo. Nadie planea matar al primer ministro de Bretaña” dijo un colega “nada parecido ha ocurrido antes, no te preocupes por tus sueños”

“Spencer Perceval no te creerá” dijo otro “Él pensará que estás loco si le cuentas por lo que estás preocupado acerca de él”.

Williams escuchó a su mujer y a sus colegas. Él estaba en Cornwall y no hizo nada a cerca de sus sueños.

En la noche del 10 de mayo, exactamente una semana después de que Williams tuviera sus sueños Spencer Perceval también tuvo un sueño. Soñó que estaba en la casa de Commons, andando a través del vestíbulo cuando un hombre con un abrigo negro con botones de oro corrió hasta que estuvo frente a él, cogió una pistola de su bolsillo y le disparó.

A la mañana siguiente, en el desayuno, Perceval habló con su mujer de su sueño.

“Quizás tu sueño significa algo” dijo ella “quizás algo malo ocurrirá, estoy preocupada, por favor, no vallas hoy a la casa de Commons”.

“Yo debo hacer mi trabajo. Hay un debate importante esta tarde en la casa de Commons y soy un participante en él” respondió Perceval.

“Papá, yo también estoy aterrorizado” gritó su hijo mayor “tu vida podría estar en peligro”.

“Por favor, quédate en casa papá” añadió su hijo pequeño

“Estáis siendo ridículos” dijo Perceval “ ¡Nadie quiere dispararme, es sólo un sueño! ¡No podéis creer en los sueños! ” Él se puso su abrigo azul y fue a la casa de Commons. Perceval no lo sabe, pero está cometiendo el error más grande de su vida.

A las cinco de esta tarde, Spencer Perceval salió de una de las habitaciones de la casa de Commons y fue dentro del vestíbulo. Había mucha gente en el vestíbulo y él no vió al hombre alto con el abrigo negro de botones de oro. El hombre estaba esperando detrás de la puerta y viendo cuidadosamente a Perceval. Su nombre era John Bellingham. De repente Bellingham corrió hasta el primer ministro, cogió una pistola de su bolsillo, apuntó al corazón del primer ministro y le disparó.

“ ¡Crimen!, ayudarme por favor” gritó Perceval. Como él dijo, puso su mano derecha en la cabeza y cayó al suelo.

Mucha gente en el edificio corría hacia Perceval. Ellos intentaban ayudarle pero murió antes que lo ayudaran.

“Cerrar la puerta, que no salga nadie” gritó alguien.

“¿Quién lo hizo?” se preguntaba la gente.

Bellingham no intentó escapar. “Lo hice yo. Soy un hombre desafortunado” respondió él. Él todavía sostenía el arma y no se resistió cuando un guardia lo arrestó. “El gobierno de Gran Bretaña me ha tratado terriblemente” continuó con una voz calmada “yo cogí la justicia por mi mano”

John Bellingham era un hombre inglés de la ciudad de Liverpool. Cuando él era joven y casado decidió abrir un negocio de exportación en Rusia. Desafortunadamente su negocio fracasó y consecuentemente él debía al gobierno de Rusia mucho dinero. Bellingham no pudo pagar el dinero y fue para la cárcel. El embajador británico intentó ayudar a Bellingham pero no pudo persuadir a los rusos de que lo liberaran y Bellingham pasó muchos meses en una prisión rusa.

Bellingham estaba enfadado. “El embajador británico no hizo suficiente para ayudarme” pensó él “¿por qué no hizo más?”.

Tan rápido como Bellingham salió de la prisión, el volvió a Inglaterra. Escribió cartas y habló con mucha gente en el gobierno sobre el terrible tiempo en la prisión rusa. “el gobierno tendrá que compensarme” él se lo dijo a ellos. Pero nadie quería ayudar a Bellingham y se puso más triste. “¿Cómo es posible?” les dijo a sus amigos “yo soy un leal ciudadano británico. ¿Por qué a nadie del gobierno le importa lo que me ha sucedido?” Bellingham decidió escribir al primer ministro Spencer Perceval. “Perceval entenderá mi situación y me compensará” pensó él. Sin embargo ni siquiera el primer ministro le prestó nada de atención a su demanda de justicia.

La mujer de Bellingham vió a su marido convertirse en un hombre triste y amargado. “Por favor, para de escribir esas cartas” le suplicó su mujer “ el gobierno no te da su compensación ¿Por qué no intentas empezar un nuevo negocio?”

Sin embargo, Bellingham no quería parar de escribir cartas y hablarle a la gente importante. Un día, en el que él llevaba a su mujer y a otra mujer detrás de él a la secretaría de la oficina del estado. “Este atrajo la atención de la gente y ellos sabrán cuál es mi problema” pensó él.

Un hombre vió el extraño espectáculo. “Este hombre, Bellingham está completamente loco” dijo él.

Pero nadie entendió como el loco estaba convirtiendose. “Conseguiré justicia” pensó él “me aseguraré de que el gobierno me presta atención”. Este mismo día compró un arma y munición. Él empezó a planear su venganza.

Bellingham empezó a pasar sus noches el la casa de Commons. Él estaba tranquilo en el vestíbulo y observó como los ministros entraban en el edificio. Nadie parecía saber que él estaba allí.

En la noche del 11 de mayo de 1812, Bellingham decidió que era hora de su venganza. Él se puso su abrigo negro con los botones de oro, puso el arma en el bolsillo de su abrigo y fue a la casa de Commons. Ahí, él disparó al primer ministro. La bala fue al corazón de Perceval.

La policía siguió investigando. Durante la investigación Bellingham estaba calmado. “Yo he sufrido durante muchos años y ahora, finalmente, mi país oirá la verdad en un tribunal de justicia” le dijo a la policía.

El juicio tuvo lugar el viernes 15 de mayo de 1812, apenas cuatro días después del asesinato. Mucha gente fue al juicio porque sentían curiosidad por ver al asesino y oír su defensa. “Lo siento por la muerte del señor Perceval” dijo Bellingham al tribunal. “Miren, yo no tenía nada en contra de ese hombre, Spencer Perceval, pero yo estaba muy enfadado con el gobierno porque ellos no me ayudaron cuando mi negocio en Rusia fracasó. Yo no maté al hombre, Spencer Perceval. Yo maté a Spencer Perceval, el primer ministro”.

Debido a esas palabras, mucha gente que estaba en el juicio opinaba que Bellingham estaba loco. Sin embargo, en la opinión del juez, Bellingham no estaba loco. “Este hombre, Bellingham, sabe lo que hizo” le dijo el juez al tribunal al final del juicio “Él sabe la diferencia entre lo bueno y lo malo. Mi veredicto es que es culpable. John Bellingham morirá ahorcado”.

Exactamente una semana después del asesinato, John Bellingham estaba colgado

Cuándo John Williams, el banquero de Cornwall leyó sobre el asesinato en los periódicos, estaba horrorizado. Él viajó a Londres y compró un cuadro del asesinato del primer ministro, incluyendo la localización de la herida y los aspectos físicos de Perceval y Bellingham, que eran iguales que en sus sueños.

John Williams nunca entendió porque vió el futuro en sus sueños y porque no soñó con el futuro otra vez.