Mural; Mario Toral

Arte contemporáneo hispanoamericano. Muralismo. Metro arte. Tradición nacional. Artes visuales

  • Enviado por: Mima
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 3 páginas
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ARTES VISUALES

ANÁLISIS CRÍTICO FORMAL

TEMA:

MURAL “MEMORIA VISUAL DE UNA NACIÓN”

(Mario Toral, Estación Universidad de Chile)

Este mural está ubicado en la estación de Metro de la Línea 1 llamada UNIVERSIDAD DE CHILE. Su principal autor es el artista chileno Mario Toral. Son 1.200 metros cuadrados de tela -sujetos por un sistema de platinas metálicas-, que dan vida a la representación histórica. Su nombre lo dice. Es una clara representación simbólica, emocional y espiritual. Consta de dos partes, una Poniente y otra de Oriente. Esta última trata sobre el “Pasado” y se subdivide en tres temas: “Antiguos pobladores”, “El encuentro” y “la Conquista”. La parte Poniente trata del “Presente” y también se subdivide: “Poesía”, “Tributo al océano” y “Grandes conflictos”. El fin de tan ilustre mural es mostrar, a través de imágenes y algunas pocas palabras, una reseña de la historia nacional. Mezcla personajes, naturaleza e incluso tragedias.

A mí me impresionó mucho la variedad de imágenes que tiene y la manera en que están superpuestas entre sí. He pasado varias veces por esa estación y nunca miré de verdad aquella obra. Algún vistazo, por supuesto, le di. Pero hoy fue la primera vez que de verdad la observé. Y me encantó lo que vi. Todo lo que se ve está relacionado con la gente.

Cada tema está bien representado por medio de imágenes y colores que se complementan. En sí, los tonos son parecidos, se combinan muy bien. Son, en general, colores oscuros u opacos, incluso los naranjos y amarillos que tanto se ven. Pero hay otras partes con colores vivos y fuertes como el azul y violeta que cumplen bien su papel de sacar a la luz lo fuerte de la historia.

El mural en sí es enorme. La variedad de imágenes es tan grande que me llevó más de una hora poder contemplarla entera. Incluso llega a marear. Me costó por momentos entender el significado de algunos dibujos, pero me salvó el haber encontrado unas reseñas donde se explicaba un poco de qué se trata el mural y de qué está compuesto. Ahí pude apreciar mejor el trasfondo de la obra.

Las imágenes que más se ven son de personas; ya sea indígenas, soldados, o simples civiles. Las formas son claras, pero abstractas a la vez. Por ejemplo, se entiende bien que son personas, pero es más una forma simbólica que descriptiva. Son siluetas desfiguradas.

Me encontré con varios sentimientos en mi observación. Hay partes que reflejan temor, sufrimiento e injusticia, como las tragedias que costaron tantas vidas; pero hay otras que reflejaban alegría y esperanza, como el precioso tributo al océano Pacífico. En él hay una especia de torre de caracoles de mar que refleja la gran riqueza acuática que tiene Chile y a la vez nos recuerda que debemos respetar un buen uso de ella.

En general, hay figuras por todos lados. Esto me llamó la atención porque los murales que suelo ver son puros juegos de colores y algún que otro dibujo. Pero aquí eran todas formas definidas como de personas, animales y de flores. Incluso algunas que parecían abstractas no lo eran. El autor de esta obra llenó las paredes de emociones y sentimientos. Yo no soy una experta en esto, pero me doy cuenta que la forma en que las figuras y los colores se mimetizan es una obra de arte. Se requiere mucha dedicación y conocimiento para hacerlo. No son puras caricaturas mezcladas, son el reflejo de una historia que identifica al pueblo chileno. Una historia que abarca a sus ancestros, sus principales personajes, poetas, catástrofes, dones de la naturaleza y sus principales acontecimientos que marcaron a un pueblo herido y lleno de cicatrices.

Todo esto me pasó por la mente al ver la obra. Me llevó a un viaje interior. Y que lo haya logrado algo que tenga que ver con el arte es muy especial para mí. De verdad admiré a Mario Toral por tener tan exquisito don de reflejar temas tan profundos como los de la tradición de una nación. Cosas así dejan bien parada al arte frente a personas indiferentes como yo. Personas que prefieren cualquier cosa antes que ver una exposición de arte. Creo que ése es el mayor mérito de la obra. Llevar el arte a esos que no la buscan. Después de todo, no puedo negar que la cultura de un país es enriquecida constantemente por ella.

Así que doy mi voto de apoyo a MetroArte para que siga haciendo estas cosas.

Son las que enriquecen a un país. Incluso a aquellos que no les gustó, si lo vemos de un punto de vista más profundo, podemos apreciar que esas personas se dieron el trabajo de observarla. Y ese es el principal objetivo de la obra, llegar a todos. El que a muchos les desagrade significa que el objetivo se cumplió. Así que no tengo nada malo que decir. Es un mural precioso y lleno de sorpresas que se lo recomiendo a cualquier visitante de las profundidades santiaguinas.

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