Mujeres fatales de la Biblia

Iconografía. Leyendas. Teología. Pintura. Salomé. Dalila. Jezabel

  • Enviado por: Zanginez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 27 páginas

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MUJERES FATALES DE LA BIBLIA:

SALOMÉ,

'Mujeres fatales de la Biblia'
DALILA

Y JEZABEL

ICONOLOGÍA

Historia del Arte

Curso 2005/2006

ÍNDICE

Introducción………………………………………………………………….

2

Salomé……………………………………………………………………………

3

Dalila……………………………………………………………………………...

14

Jezabel…………………………………………………………………………...

22

Bibliografía……………………………………………………………………...

26

INTRODUCCIÓN

El presente trabajo es un estudio sobre la iconografía referente a varias mujeres fatales “femme fatal”, del Antigüo Testamento cristiano. Estas mujeres son: Salomé, Dalila y Jezabel. En el trabajo se puede observar su representación a lo largo de la trayectoria pictórica y su influencia en otras artes.

El orden establecido para hablar de estas mujeres se ha escogido por su importancia iconográfica más que por un orden cronológico real.

SALOMÉ

Resumen de la leyenda

Herodes el tetrarca había tomado como esposa a Herodías, la mujer de su hermano Felipe. Este hecho fue denunciado por Juan el Bautista, a quien encarceló. “No te es lícito tenerla”. Herodías sentía un odio ferviente hacia el sermón del Bautista. Quería venganza. Para ello aprovechó la celebración del cumpleaños del tetrarca para que su hija bailase delante de él. Herodes, excitado, ofrece todo cuanto quisiese la joven adolescente, su hijastra. “Pídeme lo que quieras, aunque sea la mitad de mi reino”, dice. Ella: “Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista”. El rey tuvo que cumplir su promesa y la adolescente ofreció la cabeza a su madre, Herodías.

Iconografía

Salomé, la adolescente a la que hace referencia el texto bíblico, es hasta entonces una anónima. Su nombre no sería recibido hasta más tarde y proviene del griego Irene, la pacífica. Sin embargo, en muchos relatos se la conocerá como la bailarina o la danzante. Su nombre de lo da el historiador judío romano Flavius Josephus (siglo I).

Tampoco, como veremos en las representaciones artísticas más adelante, aparece en el banquete Herodías, su madre y esposa del rey, pues esto era contrario a las costumbres orientales. Así mismo, tampoco sería lógico que Salomé bailase en ellos, lugar exclusivo de las cortesanas de la época.

Salomé ha sido representada por numerosos autores a lo largo de los siglos en los que evoluciona la manera de concebir a esta mujer, sus danzas y su relación con los demás personajes de la historia. Estos son: Juan el Bautista, Herodías y Herodes. En un principio se la mostraría como mero peón del juego que realiza su madre para vengarse (la verdadera mujer fatal del relato), pero poco a poco, como veremos, ira adquiriendo personalidad propia. Es la personalización del pecado carnal.

Podemos dividir la leyenda en dos tipos de representaciones diferenciados, en principio. En primer lugar, la danza de Salomé. En ella, Salomé es observada bailando generalmente por Herodes y demás compañeros masculinos y, a veces, por su madre. En segundo lugar, la decapitación, con Salomé mostrando y exhibiendo la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja.

Con respecto a la danza, desde la Edad Media se nos muestra el baile de una sensual Salomé contorsionista, evolucionando con distintas técnicas y expresiones. Sin embargo, decae el interés por la bailarina y aumenta por el momento de la decapitación y la exhibición del premio.

'Mujeres fatales de la Biblia'

El Festín de Herodes, miniatura (Londres)

'Mujeres fatales de la Biblia'

Giovanni de Paolo, El festín de Herodes

En estas representaciones podemos ver el contorsionismo de la protagonista del relato. Su cuerpo se encuentra totalmente arqueado, llegando a tocar las manos el suelo y la cabeza con los pies. Más adelante en el tiempo, los artistas reinventarían la danza de Salomé hacia unas más convencionales.

'Mujeres fatales de la Biblia'

El festín de Herodes, miniatura (Cambridge)

'Mujeres fatales de la Biblia'

B. Gozzoli, Salomé y el festín de Herodes, 1461-1462, National Gallery, Washington

Gozzoli, en Salomé y el festín de Herodes (1461-62), deja ver a Salomé realizando una danza un poco más convencional y divide la escena en dos partes. En primer plano, Salomé bailando y un Herodes expectante y con el corazón sobrecogido agarrándoselo con una mano mientras que con la otra empuña el cuchillo a modo de arma. Ella es rubia y de aspecto adolescente, otros autores en el tiempo la mostrarán mucho mayor. En un segundo plano, el fatal desenlace del encuentro: Herodías, sentada, mientras su hija, arrodillada, le ofrece la cabeza del profeta.

El segundo instante, Salomé sosteniendo la cabeza de Juan el Bautista y el momento de ofrecérsela a la madre podemos observar varias imágenes, en la que se nos muestra al verdugo, que acaba de cometer el crimen, depositando la cabeza en la bandeja y la hija de Herodías alejando la vista del cuerpo mutilado.

'Mujeres fatales de la Biblia'

A. Solario, Salomé con la cabeza de San Juan

Los siguientes cuadros son del momento de entrega de la cabeza del profeta a Salomé y la nombrada bandeja de plata en la que es depositado. En Solario podemos ver la mirada de la joven hacia el cuerpo sacrificado y la mano del verdugo sosteniéndola.

'Mujeres fatales de la Biblia'

Luini, Salomé con la cabeza de San Juan

En este otro cuadro, de B. Luini, e influido por el anterior, nos muestra una Salomé que ya no mira directamente. Su pelo esta suelto, a diferencia de Solario, y su rostro girado, evitando mirar el crimen.

'Mujeres fatales de la Biblia'

Ticiano, Salomé

En este cuadro de Ticiano aparece un personaje que no se encuentra dentro del relato bíblico, la adolescente a la izquierda de Salomé. Esto es, siempre que entendamos que Salomé es la mujer que sujeta la bandeja de Juan el Bautista. Una reinterpretación nos diría que la mujer que sujeta la bandeja es Herodías, mientras que la joven que se encuentra a su lado sería su hija.

'Mujeres fatales de la Biblia'

Caravaggio, Salomé recibiendo la cabeza de San Juan

Otra representación de Salomé, por Caravaggio, Salomé recibiendo la cabeza de San Juan, en la que añade una mujer anciana, personaje inexistente en el relato. Un seguidor de este artista, Battista Caracciolo, realiza esta obra del mismo estilo y con los mismos personajes añadiendo la figura de Herodes en el lado izquierdo.

'Mujeres fatales de la Biblia'

Battista Caracciolo, Salomé recibiendo la cabeza de San Juan

Otros autores han interpuesto la importancia de Herodías frente a su hija y la han retratado con la cabeza del bautista, como es F. del Cairo en incluso incluyendo otros aspectos que cuentan en leyenda que Herodías se encarga de conservar la cabeza de Juan en un cofre y, además, de jugar de manera morbosa y necrofílica con la cabeza del muerto. Como en este cuadro del siglo XVI, el Altar de San Juan de Massys, en la que la madre de Salomé blande un cuchillo hacia la cabeza del difunto profeta.

'Mujeres fatales de la Biblia'

F. del Cairo, Herodías con la cabeza de San Juan Bautista

'Mujeres fatales de la Biblia'

Q. Massys, Altar de San Juan

Moreau representa a Salomé en varios cuadros. En Salomé danzante al fondo nos encontramos con el tetrarca y a la izquierda Herodías. Salomé con los ojos cerrados parece dispuesta a empezar su baile. Pero, sin embargo, más interesante y fascinante es una variante suya de este mismo cuadro, La aparición, Salomé contempla horrorizada la cabeza levitante de Juan el Bautista envuelta en un halo luminoso.

'Mujeres fatales de la Biblia'
'Mujeres fatales de la Biblia'

G. Moreau, Salomé danzante G. Moreau, La aparición

Por último, con respecto a las representaciones en pintura, nombrar a Rubens y su El festín de Herodes, donde Salomé levanta la tapa de la bandeja mostrando la cabeza ante un horrorizado Herodes, no a su madre. Herodías, mientras, levanta un tenedor a punto de clavarlo en la lengua del profeta

La historia de la hija de Herodías fue llevada a muchos terrenos, no sólo a pintura. Ha formado parte de danzas, teatros, poesías, música…

Flaubert, en 1877 pública Herodías, donde la protagonista es su madre pero en la que Salomé tiene un gran papel decisivo en su baile para Herodes. “Con los párpados medio cerrados, torcía la cintura, balanceaba el vientre con ondulaciones de ola, hacía temblar sus dos senos y su rostro permanecía inmóvil y sus pies no se detenían (…) De sus brazos, de sus pies y de sus vestidos brotaban invisibles chispas que inflamaban a los hombres (…) Sin doblar las rodillas, separando las piernas, se arquetó tanto que la barbilla le rozó el suelo. Y los nómadas acostumbrados a la abstinencia, los soldados de Roma expertos en libertinajes, lo avaros publicanos, los viejos sacerdotes agriados por las disputas, todos, dilatando las aletas de la nariz, palpitaban de deseo.”

Oscar Wilde escribe una obra de teatro basada en este personaje y de título Salomé, con una gran repercusión para los artistas de la época y los siguientes. En este teatro de un solo acto, Wilde refleja la historia de una enamorada Salomé que actúa por amor. En ella vamos viendo como describe poco a poco todas las partes del cuerpo de San Juan mientras éste le va rechazando. También vemos a una celosa Herodías, que no recibe la misma atención que su hija por parte de su marido. Un final mucho más trágico y erótico que en las referencias bíblicas concluye la obra, con Salomé besando y pasando por todo su cuerpo la cabeza del bautista. Aubrey Beardsley ilustra la obra y para ello la representa de diferentes maneras, todas muy sádicas.

'Mujeres fatales de la Biblia'

A. Beardsley, Ilustración de la portada

'Mujeres fatales de la Biblia'

  • Beardsley, El clímax (el beso)

  • 'Mujeres fatales de la Biblia'

    A. Beardsley, El momento supremo

    Como se puede ver, en El clímax, Salomé sujeta la cabeza de Juan el Bautista aunque no sabemos si ya la ha besado o no. La gota de sangre que se desprende de la cabeza se cruza con la túnica de Salomé formando una cruz. Todo ello a la luz de la luna. Y, en El momento supremo, los mechones de Juan el Bautista se confunden con los restos de sangre. Otro de los autores que considero mejor incluir en esta parte, es Franz von Bayros que en Salomé con la cabeza de San Juan, de una forma mucho más pornográfica que los clásicos que hemos visto muestra a Salomé pasando la cabeza del profeta por sus pechos.

    'Mujeres fatales de la Biblia'

    Franz von Bayros, Salomé con la cabeza de san Juan

    En el terreno musical, R. Strauss escribió una opera basada en esta obra de Oscar Wilde y que obtuvo una gran repercusión.

    'Mujeres fatales de la Biblia'

    Franchette Verhunk en Salomé de Richard Strauss, representada en Viena en 1907

    Actualmente, la obra de Wilde se está representando en los teatros de Broadway, con Al Pacino en el papel del tetrarca Herodes.

    DALILA

    Resumen de la leyenda

    Sansón, héroe bíblico de gran fuerza proveniente de sus cabellos y semejante al Hércules griego, se enamora de una mujer llamada Dalila en el valle de Sorec. Ella, sobornada por los príncipes filisteos, pone en marcha sus dotes para sonsacar la información sobre la fuerza extraordinaria del hombre. Su recompensa, mil cien siclos de plata de cada príncipe.

    Dalila interroga a Sansón durante varios días preguntándole sobre el origen de su fuerza. Sansón miente cada vez. Sus mentiras: “Si me ataren con siete mimbres verdes que aún no estén enjutos, entonces me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres”. “Si me ataren fuertemente con cuerdas nuevas que no se hayan usado, yo me debilitaré, y seré como cualquiera de los hombres”. “Si tejieres siete guedejas de mi cabeza con la tela y las asegurares con la estaca”. A cada falsa confesión de Sansón, Dalila lo comunicaba a los filisteos, los cuales lo realizaban. Por supuesto, Sansón se liberaba y acababa con ellos.

    Sansón, agotado ya del interrogatorio al que Dalila le sometía, termina confesando a su amor el gran secreto de su fuerza. Jamás le había sido cortado el cabello porque si se hiciese, perdería su fuerza y se convertiría en un hombre como los demás. “Nunca a mi cabeza llegó navaja”. Aprovechando su sueño, Dalila llamó a los filisteos. Uno de ellos le cortó el pelo, tras lo cual, Dalila despierta a Sansón, quien es finalmente atrapado, cegado y encarcelado por los filisteos.

    Sansón pierde la gracia de Dios y la vuelve a recuperar. En su último momento, acaba con el palacio tirando el soporte de dos columnas, derribándolas y acabando con la vida de todos los que se encontraban en el interior, incluso a si mismo.

    Iconografía

    Se puede clasificar tres tipos de escenas que se representan con este relato bíblico: el rapado o corte de pelo, la captura de Sansón y el cegado. Es el primero de ellos en el que ocuparé la mayor parte por estar implicada la protagonista de esta historia, Dalila.

    Rapado

    La mayor parte de los artistas han representado esta parte del relato. Sansón en el regazo de Dalila, dormido, probablemente por embriaguez o por alguna sustancia (la Biblia no especifica cuales han sido las artimañas de la mujer para conseguir dejar semiinconsciente a Sansón); Dalila vestida -representaciones más antiguas y con relación a la moda existente de cada época como es natural- y desnuda -más modernas- con las tijeras en la mano o avisando a uno de los sicarios filisteos para que realice tal acto de rapado.

    El hecho de que fuese representada cortando ella los cabellos, al contrario que explica el texto, agudiza el momento de intimidad de los dos, la traición y el papel malvado de Dalila.

    En representaciones de la Edad Media se puede observar como es Dalila la que decidida corta el cabello de su enamorado con unas tijeras que bien podrían ser las que usaban los pastores para esquilar ovejas. Mientras, Sansón duerme plácidamente sobre su regazo. Inmediatamente después, nos encontramos la escena del cegado, le arrancan los ojos, y Sansón, atado de pies y manos, continúa durmiendo.

    'Mujeres fatales de la Biblia'

    Sansón y Dalila, miniatura

    En el siglo XV, estos valores misóginos representados por Dalila, lo encontramos también en un relieve en mármol de Andrea Mantegna (1495, National Gallery, Londres) .

    'Mujeres fatales de la Biblia'

    Andrea Mantegna, Sansón y Dalila, 1495

    En él vemos a una Dalila serena, dulce, y un Sansón dormido al que le cortan los cabellos. No aparecen los filisteos por ninguna parte, no hay ningún tipo de amenaza visible. Sobre ellos, las parras, que se convierte en una explicación del motivo por el cual Sansón se encuentra en ese estado, por la embriaguez. En todo caso, a Sansón, como nazareno que era, le estaba prohibido beber alcohol y ello será usado para representaciones posteriores. Pero la inscripción del tronco del árbol puede convertirse en lo más importante de este relieve: “Una mujer mala es tres veces peor que el diablo”. Clara alusión misógina que si no se desprendía del texto ahora también lo tenemos en forma de imagen.

    Los autores del siglo XVII-XVIII enfatizan aún más la relación carnal que mantienen estos dos personajes. Los representan desnudos aludiendo a la relación sexual que probablemente acaban de mantener y contrastando los dos cuerpos como si de opuestos se tratase.

    'Mujeres fatales de la Biblia'

    A. van der Werff, Sansón y Dalila

    Como en esta imagen de Werff, ella blanca y fría, decidida y calculadora, él más calido y apaciblemente dormido. También nos encontramos con la obra de Guercino en el que vemos una Dalila como si de una amazona se tratase, con una cinta que le cruza el pecho y sujetando una las tijeras aparentemente como arma, mientras entran en la habitación los filisteos.

    'Mujeres fatales de la Biblia'

    Guercino, Sansón y Dalila

    Como se ha visto en todas estas imágenes, las expresiones de Dalila son diferentes. Ello es porque es representada con temor, compasión e incluso se puede llegar a pensar, enamorada. Pero, sin embargo, como es comúnmente representada es con indiferencia.

    Otros autores se toman un poco más de libertad a la hora de establecer el origen de Dalila. Esto es, que clase de mujer era ella. En el texto, como he resumido, sólo deja deducir que se trataba de una mujer que comerciaba con su cuerpo, una prostituta.

    Rubens, Sansón y Dalila, 1610-1612, National Gallery, Londres

    Rubens que fue uno de los primeros en representar la escena en un interior, nos muestra a cuatro personajes: Sansón, Dalila, la anciana y el barbero, en el lado izquierdo. La anciana aguanta una vela mientras el barbero hace su papel. Sansón duerme y Dalila, compasiva, acariciando la espalda del hombre al cual traiciona. Su mirada deja entrever si es compasión solamente o algo más. Sobre ellos se encuentra una imagen de Venus y Cupido. Al fondo, los soldados filisteos dispuestos a entrar para apresar a Sansón. Es el intento del autor de mostrarnos a una Dalila prostituta, e incluso, situada en una especie de burdel.

    Van Dyck nos muestra a una Dalila fría y blanca, sujetando una vela mientras el barbero corta los cabellos de Sansón. Detrás, una mujer anciana observa todo, muy probablemente la alcahueta y añade a otra mujer a la escena. Aquí también se puede comprobar el contraste que se desea dar a los dos protagonistas de la historia, dos lados opuestos: él de piel más oscura y pelo negro, ella rubia y blanca. Al fondo se puede observar un jarrón rodeado de racimos de uvas, volviendo a establecer en la embriaguez el estado de Sansón.

    'Mujeres fatales de la Biblia'

    Rembrandt, Sansón y Dalila, 1628, Staaliche Musesum, Berlín

    'Mujeres fatales de la Biblia'

    J. Steen, Sansón y Dalila, 1668; col. particular, Holanda

    J. Steen, Los filisteos burlándose de Sansón, 1668, Wallraf-Richartz Museum, Colonia

    En el primero de los cuadros se exponen los tres personajes principales del relato bíblico: Sansón, Dalila y el barbero, a la derecha unos niños jugando con un perro y al fondo multitud de personajes, filisteos, esperando el trágico momento. En otra de sus obras, Los filisteos burlándose de Sansón (1668), más rica en personajes y representación, observamos multitud de personajes riendo de la desgracia del nazareno. Sansón es mostrado despojado de su fuerza y de la nobleza que le caracteriza. En el suelo de la estancia, los mechones cortados extendidos a lo largo de la alfombra. Dalila, descarada dejándose tocar un pecho, recibe la mirada iracunda del nazareno.

    'Mujeres fatales de la Biblia'

    Van Dyck, La captura de Sansón, 1626-1632, Kunsthistorisches Museum, Viena

    Por último, con respecto a la captura y posterior cegado de Sansón me detendré en dos magníficas obras que mejor representan la iconografía. Van Dyck, en La captura de Sansón (1626-32), vemos la última mirada de súplica del hombre a Dalila, mientras es llevado por los soldados filisteos. En el cuadro también vemos un momento de complicidad entre el hombre y la mujer, ella alarga su mano y se miran mientras el mantiene la suya en la pierna de Dalila. En el fondo, tras Dalila, un mujer anciana observa todo lo que está ocurriendo. En el lado izquierdo podemos ver las tijeras con las que rapó a Sansón.

    Y al contrario de esta Dalila enamorada nos encontramos Sansón cegado por los filisteos (Rembrandt, 1639). Aquí, Dalila se nos presenta huyendo de la escenas, triunfante, con las tijeras y el mechón de pelo en las manos. Sansón en el suelo, apresado por los soldados filisteos, mientras le clavan un puñal en su ojo.

    'Mujeres fatales de la Biblia'

    Rembrandt, Sansón cegado por los filisteos, 1639, Städelsches Kunstinstitut, Fráncfort

    Fuera del contenido de la pintura, la historia de Sansón y Dalila ha sido llevada a diferentes medios. Se han escritos libretos para ópera, como el de Voltaire o de Saint-Saëns, obras de teatro e incluso una película clásica del tema de Cecil B. De Mille, protagonizada por Hedy Lamarr y Vitor Nature aportando nuevas visiones sobre la leyenda sobre todo en el tipo de relación que mantenían los dos protagonistas y la verdadera naturaleza de la mujer.

    'Mujeres fatales de la Biblia'

    Cartel de la película

    JEZABEL

    Resumen de la leyenda

    A principios del siglo IX a.C nació una princesa fenicia llamada Jezabel. Su padre el rey Etbaal, fue un tirano que consiguió llegar al trono de Sidón asesinando a sus hermanos. Etbaal se había erigido como sumo sacerdote del dios pagano Baal. Se casa con Ajab, rey de Israel. Mientras que el rey estaba inmerso en los asuntos de Estado, Jezabel se ocupaba de adorar a sus dioses fenicios, construyendo templos para estas deidades. Este hecho, hizo convertir a Jezabel en una enemiga para los líderes religiosos de Israel, quienes veían como influía negativamente en Ajab. Israel iba convirtiéndose poco a poco en un país pagano.

    Jezabel, ignorando el hecho, traía sacerdotes para iniciar su culto a Baal. Ante la reprenda de los profetas, que clamaron públicamente contra ella, mando asesinarlos a todos. De la masacre sólo pudo escapar Elías. Éste, guiado por Yahvé, profetiza una gran sequía y finalmente la muerte de Jezabel. Tras un enfrentamiento contra los sacerdotes de Baal (a quienes mata), Jezabel condena a muerte al profeta Elías, que escapa de lugar.

    Tiempo más tarde, Ajab deseaba las tierras que poseía Nabot. Éste se niega a entregarlas, lo que hace entrar en juego a la esposa del rey. Escribe una carta en su nombre a todos los ancianos pidiendo la humillación pública de Nabot y la posterior lapidación. Ocurre todo como había previsto. Esta situación hace volver a Elías, que había contactado con un general del ejército de Ajab, Jehú, para que se rebelase.

    Aprovechando una revuelta, Jehú entró en el territorio, Jezabel se maquilló para morir dignamente, sabía de su futuro. Jehú mandó a unos eunucos que la tiraran desde su ventana y “quedó salpicada la pared con la sangre y pisárosla los pies de los caballos” “y habiendo ido a enterrarla, no hallaron sino su calavera, y los pies, y la extremidad de las manos”

    Iconografía

    Con respecto a la iconografía relevante a Jezabel, nos encontramos un único tema artístico: su muerte. Jezabel es arrojada por la ventana de su palacio a la calle, donde los perros devoran su cadáver y lamen su sangre.

    La información bibliográfica es prácticamente inexistente sobre el desarrollo de la historia de esta mujer, que fue, a mi parecer, de las más malvadas entre las que ocupan este estudio. Su relato legendario quizás no ha parecido totalmente atractivo para los autores, a pesar de la gran maldad y destreza perpetrados por esta mujer para el control de cualquier situación que se le antepusiese.

    'Mujeres fatales de la Biblia'

    En esta representación antigua podemos observar la iconografía referente a este relato bíblico. En ella, una Jezabel ya en el suelo tras haber caído de la ventana, aparece muerta acompañada de unos perros, tal como nos explica la Biblia, que lamerán sus heridas a la manera que lamieron las heridas de Nabot.

    'Mujeres fatales de la Biblia'

    Gustave Doré, Muerte de Jezabel

    En esta imagen de Gustave Doré, Muerte de Jezabel, se puede observar el gran dramatismo presente en la escena. Los eunucos ya están lanzando el cuerpo de Jezabel al vacío de la calle mientras una multitud, con lanzas en las manos, esperan impacientes el fatal desenlace. En medio de ellos, se pueden ver los perros que pronto lamerán las heridas y la sangre de la reina y un caballo que probablemente pisoteará el cuerpo muerto de la mujer.

    Como las anteriores mujeres, Jezabel también tiene sus representaciones en otras manifestaciones artísticas, aunque la que voy a citar es quizás la menos fiel. No es fiel a la historia, no es un drama histórico, pero el personaje principal, Bette Davis, interpreta a Jezabel, una mujer malva que guía a un hombre hasta su muerte.

    Como hemos visto, Jezabel es de las mujeres de este estudio quizás la menos representa pero que tiene una historia muy interesante en la Biblia. Un trasfondo histórico a descubrir (fue ella quien acabó con el culto a Yahvé y con todos los profetas excepto uno). Fue en su reinado donde no hubo ninguna razón de enorgullecerse.

    Algunos autores y estudiosos del tema interpretan a Jezabel de una manera contraria a como la ven los estudiosos de la Biblia. En ella, Jezabel es sólo una mujer fuerte, decidida y capaz, tras crecer en un ambiente fenicio solo reproduce lo que debe ser un reino ideal para ella. Una patriota fenicia que intentó instaurar su cultura (sus dioses) en un territorio extranjero. Lucho hasta el final por sus creencias sin importarle sus consecuencias. A diferencia de Dalila y Salomé, que actuaron egoístamente, Jezabel reinó en bases a sus ideales.

    BIBLIOGRAFÍA

    Bibliografía consultada

    • BORNAY, ERIKA (1994): La cabellera femenina, Ed. Cátedra, Madrid

    • BORNAY, ERIKA (1990): Las hijas de Lilith, Ed. Cátedra, Madrid

    • BORNAY, ERIKA (1998): Mujeres de la Biblia en la pintura del barroco, Ed. Cátedra, Madrid

    • RÉAU, LOUIS (1996): Iconografía del arte cristiano. Iconografía de la Biblia, Antiguo Testamento, Ediciones del Serbal, Barcelona.

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