Mujer en la cultura islámica

Ciencias sociales. Sumisión. Inferioridad. Ámbito doméstico. Burka. Maternidad. Mutilación genital. Educación. Feminismo. Virginidad. Religión

  • Enviado por: Patry
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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INTRODUCCIÓN

En la actualidad la mujer árabe se encuentra en una situación de sumisión, la mujer es inferior al hombre por naturaleza teniendo éste la primacía total y absoluta sobre ella.

En un fragmento del Corán podemos contemplar esta dominación:

“Los hombres están por encima de las mujeres, porque Dios ha favorecido a unos respecto de otros, y porque ellos gastan parte de sus riquezas a favor de las mujeres.

A aquellas de quienes temáis la desobediencia, amonestadlas, confinadlas en sus habitaciones, golpeadlas. Si os obedecen, no busquéis pretexto para maltratarlas. Dios es altísimo, grandioso”

Pero contrariamente a lo que se cree, en sus albores, el Islam representó una mejora en la condición de la mujer e incluso llegó a hablar de ella en la “edad de oro femenina”.

Además, la situación de sumisión a la que está sometida la mujer no es exclusiva del mundo árabe, ya que el cristianismo o el periodismo también fueron protagonistas de esas prácticas.

Así la iglesia consideraba que el silencio era un papel femenino, el pensamiento, el arte o la sabiduría son espacios masculinos sólo las mujeres nobles podían tener apetencias intelectuales.

La mujer árabe está restringida al ámbito doméstico, depende económicamente de su marido, el acceso a la educación está vedado, casi el 90% de las mujeres son analfabetas; en el mundo sólo puede desempeñar sectores que son poco apreciados por el hombre, como puede ser el oficio de maestra, enfermera o comadrona.

Debido a la rivalidad entre el mundo oriental y el occidental, está prohibido adoptar costumbres occidentales ya que se consideran pecaminosas; la mujer no puede vestir ni pintarse a la manera occidental y siempre deben de salir con la burka, que es una especie de saco que cubre todo su cuerpo.

Ante todas estas injusticias, la mujer árabe comienza a revelarse y sobre todo a finales de los 80, surgen las primeras actividades literarias de mujeres que luchan contra la dominación del hombre y defienden la igualdad y libertad que merecen como cualquier ser humano.

EL CUERPO TROCEADO

La visión del cuerpo en el mundo musulmán está llena de prohibiciones, a causa de los valores religiosos y sociales.

El cuerpo humano en el pensamiento islámico, está íntimamente ligada a la psique, ya que considera el desdén por el cuerpo como una serie de preceptos muy minuciosos sobre la forma de manejar el cuerpo, fuente de legítimo placer pero también de impureza, que el más allá de las preocupaciones higiénicas y en el plano simbólico, es uno de los máximos peligros para el alma humana. Y el mundo femenino es una amenaza constante para la pureza masculina el hombre debe protegerse contra ese ser maléfico, y aparentemente débil pero capaz de arrastrarlo hacia la rebelión contra la voluntad divina. De ahí que la mujer deba ocultar su cuerpo mediante la reclusión, la sacralización y los rituales; se le practica la ablación del clítoris para que no pueda gozar del sexo y por eso se considera que es un cuerpo troceado. Así Fassi Nouzha dice: “un montón de carnes desnudas que recordaban los cuadros que representan el juicio final se peleaban para llegar al surtidor de agua y llenar los cubos de madera. Una multitud de brazo, piernas, vientres, bosques de pelos negros y cabellos hirsutos, toda una anatomía así expuesta. Esta imagen nos conduce a una consideración del cuerpo troceado como un cuerpo herido, mutilado, martirizado, estallado.

LA MUJER COMO MIRONA

La mirada de la mujer árabe tiene como prohibición el mirar francamente, debe bajar los ojos ante su padre o su marido como signo de sumisión y ocultarse para observar el mundo exterior, cuyo acceso le está vedado. La mujer constituye sobre todo el objeto pasivo de la observación, puesto que sólo los hombres tiene derecho a ésta. La mujer sólo puede ver a través del velo o de la celosía, la mirada tiene, así, el poder de desposeer a la mujer de su propio cuerpo, y, por tanto, de su identidad.

La mujer no debe dejarse ver los ojos a extraños, y el castigo es tan peligroso para el que la lanza como para la que la recibe; la mujer suele tener la que recibe, y se protege de ella a través de la clausura o del velo. Como dice Noria Allami: “el velo, en argelino, significa el hidjob, es decir, protección, y que la mujer debe velar su voz para no hacerse oír”.

Este aislamiento no está simplemente impuesto por los parientes masculinos sino que, a veces, es incluso ella misma quien lo desea, para evitar la mirada masculina.

El anonimato aportado por el velo origina asimismo un prejuicio en lo hombres, y un fantasma compensador en las mujeres: estas son capaces, con esta pantalla protectora de actuar a sus anchas e incluso de realizar actividades inmorales y prohibidas como la brujería o la infidelidad.

Así mismo los hombres no conocen a la mujer velada sólo la consideran como una criatura de sexo femenino, lo cual vuelve a los hombres menos respetuosos y puede provocar equívocos como incestos.

El velo se transforma en un distintivo de feminidad y a la vez una encarnación de la dominación patriarcal que materializa los prejuicios de los hombres sobre las mujeres.

LA MATERNIDAD

La maternidad está considerada como una consecuencia esperada pero no deseada del matrimonio, o como una obligación para las mujeres casadas, el papel de la madre está representado por la interioridad de la casa familiar y está asociada al pasado común, a la tribu, mientras que el padre domina en el espacio urbano.

La incomunicación entre los cónyuges, casi desconocidos, a causa de una unión forzada o precoz, una sexualidad que depende exclusivamente del capricho del esposo, quien impone su voluntad, una relación de poder basada en la violencia, donde el marido ejerce de tirano y la mujer de víctima sumisa, el miedo a la esterilidad que la obsesiona... Son algunas de las causas que llevan a la mujer árabe a tener hijos.

Perola madre desea que sus hijos escapen a un destino igual al suyo y por eso les anima a proseguir sus estudios y acceder a la lengua y cultura extranjeras, incluso a escondidas del padre.

LOS ESPACIOS PRIVILEGIADOS

- El espacio interior: la casa

El espacio interior está opuesto al exterior, al mundo urbano; el espacio exterior es abierto y propio de los hombres, y el espacio interior está cerrado y es propio de las mujeres. Esta situación aumenta la privación de libertad, así los sitios húmedos, sombríos y bajos de la casa son los lugares femeninos y se oponen a los sitios secos, altos, frente a la luz, reservados a los hombres.

Esta reclusión de la mujer “enterrada viva entre cuatro paredes” puede

Transformarse en aislamiento cuando no hay ningún contacto con otra mujeres.

-El hammam

Es un espacio cerrado, sombrío, húmedo y bajo, atributos que como hemos dicho pertenecen a la mujer. El hammam o baño turco es quizá la única salida permitida puesto que ningún creyente puede prohibir a su esposa ir a los baños. El cuerpo se hace visible en este ambiente desapareciendo el velo, como dice Gardien du senvil: “el hammam es, en verdad, el reino de los cuerpos, florecientes, desnudos, libres, felices”. En estos baños las mujeres mantienen conversaciones y ejercen el poder femenino hasta que vuelven a sus casas y esta liberación desaparece.

Otros lugares privilegiados son el mar, el desierto y la escuela.

LA MUTILACIÓN GENITAL EN LA MUJER ÁRABE

La mutilación genital femenina es el término utilizado para referirse a la extirpación parcial o total de los órganos genitales femeninos. Su forma más severa es la infibulación, también conocida como circuncisión faraónica. El procedimiento incluye la clitoridectomía (por la cual se extirpa total o parcialmente el clítoris), la excisión (extirpación de la totalidad o parte de los labios menores) y la ablación de los labios mayores para crear superficies de carne viva que después se cosen o se mantienen unidas con el fin del que al cicatrizar, tapen la vagina. Se deja una pequeña abertura para permitir el paso de la orina y del flujo menstrual.

En algunas ocasiones se celebra una ceremonia pero sin que tenga lugar la mutilación de los genitales. El ritual puede consistir en empuñar un cuchillo junto a los genitales, pinchar el clítoris, cortar algo de vello púbico...

Algunas mujeres sufren la mutilación genital individualmente, pero con más frecuencia se lleva a cabo en grupo.

El grado de conocimiento sobre la mutilación varía. A veces el acontecimiento se asocia con festividades y regalos.

Se exhorta a las niñas que sean valientes.

La mujer es inmovilizada generalmente por ancianas, con las piernas abiertas. La mutilación se lleva a cabo utilizando un cristal roto, la tapa de una lata, unas tijeras, la hoja de una navaja u otro instrumento cortante. Cuando se trata de una infibulación, se utilizan espinas o puntos para unir ambas partes de los labios mayores, y las piernas pueden permanecer atadas hasta 40 días.

La mutilación genital puede provocar la muerte. En el momento en que se lleva a cabo, pueden presentarse dolores, conmoción, hemorragias y daños en los órganos que lo rodean el clítoris y los labios.

El primer acto sexual sólo pude realizarse después de la dilatación gradual y dolorosa de la abertura que ha quedado tras la mutilación. En algunos casos, es necesario practicar una incisión previa. Algunas recién casadas sufren graves heridas a causa de incisiones mal realizadas por sus esposos.

En el parto normalmente es necesario practicarles un corte para permitir la salida del niño, tras el alumbramiento, a menudo a las mujeres les vuelven a practicar la infibulación.

Las mutilaciones revelan sentimientos de ansiedad, terror, humillación y traición, la mujer es especialmente vulnerable a los problemas psicológicos, al estar atrapadas en las normas sociales de su comunidad y las de la cultura mayoritaria.

La mutilación genital se practica debido a una identidad cultural, sexual y religiosa.

La costumbre y la tradición son, con diferencia, las razones más invocadas para explicar la mutilación genital ya que define quién pertenece al grupo, se considera que es un hábito tan normal que no pueden imaginarse a una mujer que haya sido sometida a la mutilación.

También se considera necesaria la mutilación para que la niña sea plenamente considerada como mujer. Se cree que la ablación del clítoris y de los labios incrementa la feminidad, término que a menudo es sinónimo de docilidad y obediencia.

A menudo se invoca a la religión como una de sus razones.

El Corán no contiene ningún llamamiento a favor de la mutilación genital femenina pero algunos proverbios se refieren a ella.

Es escalofriante la tortura a la que están sometidas estas mujeres y podemos hacernos una idea con el siguiente testimonio:

“Me condujeron a una habitación muy oscura y me desvistieron. Me vendaron los ojos y me dejaron completamente desnuda... Cuatro mujeres fuertes me obligaron a tumbarme boca arriba; dos de ellas me sujetaron con fuerza cada pierna. Otra se sentó sobre mi pecho para impedir que moviera la parte superior de mi cuerpo. Me metieron a la fuerza un trapo en la boca para que dejara de gritar. Entonces me rasuraron. Cuando comenzó (la mutilación), opuse mucha resistencia. El dolor era terrible e insoportable. Durante este forcejeo, recibí cortes graves y perdí mucha sangre. Todos los participantes... estaban medio borrachos.”

ESTRATEGIAS PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDAS DE LAS MUJERES ISLÁMICAS

La mujer árabe está condenada al fracaso por diversos motivos. Estas mujeres suponen una población de 108 millones de personas, de las cuales 72 millones no superan los 24 años, con lo cual estamos hablando de una población mayoritariamente adolescente. Esto causa una gran presión demográfica, ya que son mujeres que están en su momento pleno de procreación. Los problemas derivados de esto serían la superpoblación, el desempleo y la emigración, por eso planteamos antes que la mujer esté condenada al fracaso.

El nivel de bienestar general del que gozan estas mujeres, fue investigado por el Population Crisis Committee, situándose las árabes a la cola de la lista de todas las mujeres del mundo (de las cuales se tuvieron en cuenta el 92% de ellas).

Hablando ya de las estrategias propias para solucionar la situación, las estructuraremos de la siguiente manera:

  • Estrategia demográfica: comenzaría por erradicar el analfabetismo femenino

y promocionar a las mujeres mediante una buena formación profesional. Este es un gran reto, ya que para alfabetizar a 10 millones de mujeres se necesitaría comenzar por la reducción de los presupuestos militares, la compra de armas o la compra de material militar porque reducen las posibilidades de crear empleo.

Está claro que la sobremilitarización del mundo árabe perjudica enormemente a la mujer, y el principal motivo es el reclutamiento militar. El armamento militar se importa, no se crea en esos países, por lo que se reduce notablemente la creación de empleo. Si el paro aumenta, las mujeres son las más perjudicadas en lo que se refiere a educación y formación profesional.

  • Estrategias culturales: los Estados del Sur se han sumado hace poco al

deseo de promocionar los derechos de la mujer como base de un Estado democrático. Aunque parezca que no esto también se relaciona con el tema de los anticonceptivos ya que la mujer los utilizará más el día que sienta que su cuerpo le pertenece y que es autónoma en sus decisiones y responsable de sus opiniones.

  • Estrategias en los medios de comunicación: este paso consistiría en que los

medios reflejaran una visión de la mujer clara y productiva, plasmando su gran hacer literario y cultural. Mediante ellos, se podría luchar contra los grandes mitos establecidos en contra de las mujeres y se cambiaría la mentalidad de toda la gente respecto a ellas, o por lo menos, ayudarían a eso. Lo ideal sería que la información que se plasmara en estos medios fuese estructurada y elaborada por mujeres árabes, y este hecho es posible y factible ya que el mundo árabe cuenta actualmente con una elite de mujeres educadas y licenciadas capaces de llevar a cabo este proyecto. A su vez, estas mujeres serían una especie de catalizador de la democratización, contribuyendo a una cultura democrática. La parte negativa es que su impacto es muy reducido por no tener acceso a los medios de comunicación e influir únicamente en su ámbito de trabajo. Para terminar recordemos que cualquier estrategia cultural que pretenda cambiar las mentalidades tiene que pasar necesariamente por la mujer, ya que por ocupar un lugar destacado en la docencia, son portadoras de un mensaje igualitario.

LA EDUCACIÓN COMO SOLUCIÓN AL PROBLEMA DE LA NATALIDAD.

Vamos a comenzar este apartado con unas líneas que reflejan la gran necesidad de alfabetización de estas mujeres que no tienen nada salvo su palabra para poder seguir viviendo en la cultura en la que pertenecen:

“Escribir es una extraordinaria posibilidad para alguien que está aislado, despreciado y excluido del poder de decisión, de crearse un pequeño espacio para dialogar consigo mismo primero y con su entorno en segundo lugar, e incluso, posiblemente, con la autoridad.

La escritura es una confesión de impotencia, pero forrada, reforzada y apuntalada por una increíble generosidad y una maravillosa fe en la humanidad y su grandeza, que viene del hecho de ser perfectible. Escribir es una de las formas más arcaicas de plegaria, es creer que la comunicación es posible, que los otros son buenos, que podéis alcanzarlos en su bondad, despertar su generosidad y su deseo de ser mejores.”

Con estas palabras no queremos sino plasmar que la escritura es una necesidad para estas mujeres, que va mucho más allá del fin meramente educativo que se le da en las instituciones europeas y norteamericanas. Para ellas es una forma de expresar sus pensamientos, sus voluntades, sus decisiones, ya que no lo pueden hacer de otra forma debido a la cultura en la que están viviendo donde se encuentran totalmente sumisas y despreciadas como “voz capaz de opinar”.

El primer problema que una alfabetización y educación adecuadas podría erradicar, o por lo menos suavizar, sería el de las tasas de natalidad existentes en estos países, ya que es de las más altas del mundo (3'9%). La pregunta es, ¿por qué procrean tanto las mujeres árabes?; ¿Por qué no utilizan ningún método anticonceptivo?. Las principales respuestas a estas dos preguntas serían: la analfabetización de las mujeres y la ausencia de democracia en estos países.

Hace años que los expertos afirman que la educación es el mejor anticonceptivo para la mujer. La relación entre escolarización y la baja de los índices de natalidad es algo demostrado en nuestro días. Como dato podemos citar que al escolarizar a una mujer el número de hijos desciende de 5 a 2.

El analfabetismo en estos países está tan extendido que las cifras numéricas que se podrían apuntar casi llegan a asustar, ya que en muchos casos supone más del 50% de la población (Argelia, 50%; Túnez, 45%; Egipto, 55%; aunque los récords los ostentan Somalia, 88%; Sudán, 85%; y Mauritania, 82%). Estas horrorosas cifras han fomentado la elaboración de programas de alfabetización, pero aún así, las mujeres que quedan sin alfabetizar llegan a los 10 millones sólo en el área del Magreb, que comprende Argelia, Marruecos y Túnez. Si a esta región unimos Egipto, la cifra aumenta hasta los 16 millones, de los cuales un 66% son mujeres.

Otra de las razones por las que fallan los programas de planificación familiar es que consideran a las mujeres como un objeto pasivo que pueden manejar a su antojo. Para ellos sólo son agentes pasivos que reciben órdenes y que están desprovistas de su derecho, que por otra parte es un derecho fundamental, a participar democráticamente en las decisiones que otros toman en su lugar. Que estas mujeres se impliquen con estos programas no consiste sólo en que recojan anticonceptivos que se les repartan en el mercado. Para disminuir la natalidad en los países árabes, se tiene que considerar a la mujer como individuo autónomo y responsable.

HISTORIA DEL FEMINISMO ÁRABE

“El feminismo no nació en los países árabes, sino que se importó de Occidente”. Esta es una afirmación que se puede escuchar de boca de dos grupos muy diferenciados. Por una parte está el grupo de los líderes religiosos conservadores, y por otro lado el de las feministas occidentales. Esta opinión trae implícito un concepto de la mujer árabe como ser infrahumano, sumiso y tonto que es feliz viviendo en la degradación y miseria institucionalizada propia de la sociedad patriarcal en la que vive.

Los líderes religiosos piensan esta visión de la mujer árabe es fácil de entender. Para los hombres contiene la clave para la supervivencia de la cultura patriarcal, que se ha visto amenazada en algunas ocasiones por ciertas féminas rebeldes.

El propio Mahoma comparaba a las mujeres con el caos social y con el mismísimo demonio, de ahí que se le niegue la toma de iniciativas. En el Corán aparecen dos conceptos que están relacionados con el poder destructivo de las mujeres: nushuzy qaid. Se refieren a la tendencia de las mujeres a ser ciudadanas poco cooperadoras y fiables. El primer término se refiere a la tendencia rebelde de la mujer con respecto al marido, aludiendo específicamente a la obediencia sexual, que es vital para ellos. Por lo tanto este término designaría la decisión de la esposa de no tener relaciones sexuales con su marido, lo cual es impensable. El segundo de los términos designaría la persecución de un apuesto profeta por parte de una esposa adúltera y poco escrupulosa.

Se comprueba con esto que la tendencia subversiva de las mujeres ya quedó plasmada en el Corán en el siglo VII. Actualmente la actitud de los líderes árabes se basa en despotricar contra las ideas feministas que pueden llegar desde Occidente y que harían replantearse la situación a más de una de estas mujeres con lo que su status patriarcal se pondría en peligro.

Así queda claro que la vida de las mujeres árabes no se parece en nada al cuento de hadas de “Las mil y una noches”, y eso lo saben los hombres árabes y todo turista que se acerque por esos parajes. La mayoría de las mujeres realizan una gran cantidad de trabajos que a menudo no son reconocidos como tejer alfombras, montar collares, trenzar cuero y coser, además de trabajar en la agricultura, en la industria ligera, en el sector servicios, sin olvidarnos de la limpieza, la cocina y el cuidado de los niños. No cabe duda de que la colonización empeoró aún más si cabe la situación de estas mujeres al devaluar más su trabajo (el trabajo manual perdió prestigio al llegar los conocimientos técnicos).

A pesar de todo, la creación de estados independientes ha aumentado las expectativas de estas mujeres. Esto supone un paso para mejorar, un paso hacia su liberación. Cada vez más participan en el proceso de urbanización, abandona las áreas rurales en busca de una vida mejor en las ciudades, y las migraciones femeninas están empezando a ser comparables con las masculinas (la proporción de mujeres que trabajan fuera del país es del 40%). Además, en algunas profesiones el porcentaje de mujeres empieza a ser notable. Esto aún es más positivo si pensamos que hasta la Segunda Guerra Mundial las mujeres estaban recluidas en sus casas y sólo se dedicaban a la agricultura y la casa con los hijos. En los años 40 y 50 las mujeres marroquíes aún consideraban que la casa era su único destino, pero actualmente las mujeres jóvenes quieren el derecho a acceder a la educación y el empleo. Esto todavía es muy difícil de conseguir pero ya se han dado los primeros pasos para ello. En la administración y en la industria la mujer sólo puede acceder al empleo si tiene dos años de educación secundaria o más.

En el tema de la política, y tomando datos de las elecciones de 1977, hay que destacar que tres millones de mujeres fueron a las urnas. De 906 candidatos al parlamento sólo 8 eran mujeres y ninguna de ellas salió elegida. El parlamento actual de Marruecos está compuesto exclusivamente por hombres, sin embargo, ya casi la mitad del electorado son mujeres. Por ello, los políticos en época de elecciones intentan ganarse su voto y acercarse a ellas con un lenguaje directo y que ellas puedan entender, pero casi siempre fracasan en sus intentos ya que están siempre muy presentes sus prejuicios ancestrales. Tendrían que superar los estereotipos de lo femenino/pasivo y abrir los ojos a la realidad de estas mujeres, cuyas principales preocupaciones son la igualdad de oportunidades en la educación, en el trabajo, en la promoción de sus intereses etc., no la danza del vientre, los cosméticos o el velo.

Por todo ello, para las mujeres del mundo y sobre todo para las occidentales, la mujer árabe es una esclava servil y obediente. La mujer occidental ostenta el poder y la árabe es una mera seguidora de la primera. Por eso, la solidaridad de las mujeres será global cuando se eliminen las barreras de clase y cultura.

LA MUJER COMO REPRESENTACIÓN DEL INDIVIDUALISMO

Desde siempre, el ideal islámico de la belleza femenina es la obediencia, el silencio y la quietud, o sea, inercia y pasividad. Estos tres aspectos de la belleza musulmana son las tres virtudes fundamentales del creyente ante la presencia de Dios. El creyente debe dedicar su vida a obedecer y venerar a Dios y a cumplir sus deseos, y eso es lo que tiene que hacer la mujer pero con su marido, porque la obediencia al marido no es un reglamento sin importancia sino que es un elemento central y clave para hacer viable el sistema. Fatna Sabbah dice que “en el universo sagrado, el creyente debe hacer suya la imagen de la mujer, a la cual se le niega la palabra y la voluntad propia; y que, además, debe obediencia a otro (Dios)”. La condición de la mujer y del hombre tienen la misma finalidad pero giran alrededor de polos diferentes. La vida de los varones gira entorno a la voluntad divina, mientras que la de las mujeres lo hace alrededor de la voluntad de los varones creyentes. En ambos casos el elemento humano debe ser eliminado para dejar paso a lo sagrado, lo divino y lo sobrehumano. Por todo esto, la desobediencia de las mujeres es tan temida en el mundo musulmán por todas las implicaciones que conlleva. Es una gran amenaza por ser la expresión de una psicología individualista. El individualismo, los intereses propios y las opiniones legítimas, son un sentimiento contrario al extremo sentimiento colectivo del Islam. El Islam, como cualquier teocracia, está orientado hacia el grupo y los deseos individuales se menosprecian por ser poco piadosos, caprichosos y egoístas. La mujer se identifica en el mundo musulmán como la encarnación de los deseos incontrolados, es decir, el símbolo de las tendencias individualistas fuertemente reprimidas. La sociedad ha decidido reprimir este individualismo para proteger la orientación hacia el colectivo.

La situación actual de las mujeres consta de tres factores que están implicados en la disidencia de ellas y que son: la reivindicación del cambio por parte de las mujeres; la desintegración de la sociedad tradicional; y la invasión del individualismo occidental capitalista y consumista. Es muy significativo que el árabe disponga de una palabra, el nushuz, que se refiera a la rebelión de las mujeres. Hasta ahora cada vez que las mujeres se han rebelado, la reacción de la sociedad ha sido rápida y contundente. Pero la represión de la rebelión de las mujeres no sólo las afecta a ellas, sino también a los hombres, porque si la mujer se rebela, el hombre, que tiene el doble rol de dueño y esclavo, seguramente lo que vea sea que la mujer sabe rebelarse mejor que él y que toma iniciativas y ostenta el poder. Y esto evidentemente hace tambalearse el orden jerárquico establecido.

Como ejemplos de que la igualdad entre el hombre y la mujer suponen una amenaza para el orden establecido vamos a citar los siguientes:

El concepto de pareja como relación profunda entre un hombre y una mujer, no existe en la lengua árabe. Este lapsus lingüístico no es casual, sino que constituye un mensaje simbólico inconfundible en sociedades en las cuales los estereotipos sexuales son tan importantes para el orden jerárquico. En estas sociedades las mujeres que ponen en duda el orden establecido, no solamente amenazan el poder patriarcal (su relación con el marido), sino a todo el sistema, y especialmente la obediencia a Dios. La abundancia de sinónimos para el amor es una mistificación, un intento de disimular el hecho de que no exista la pareja. La inestabilidad del matrimonio es institucionalizada por la repugnancia y la poligamia.

En los últimos años, la amenaza del nushuz ha sido activada en le islam gracias a la toma de conciencia de las mujeres en cuanto a cuestiones como la libertad sexual o la libertad de expresión que se les niega por ser mujeres. Sin embargo, el miedo al nushuz está arraigado en la comunidad musulmana (umma) desde hace siglos. Temen al individuo que s rebela para reivindicar sus propios intereses; temen el cambio y la innovación; temen que el islam se divida y se disperse; temen que se derrumbe el mito de la solidaridad del grupo y el espíritu colectivo. Este mito de la solidaridad de la comunidad musulmana nació de la lucha contra la disidencia y la heterogeneidad, comenzando por el gran problema de quien debería dirigir dicha comunidad.

En los años 80, el miedo a la umma es más profundo que nunca, porque la amenaza al consenso no sólo viene de fuera, de Occidente, sino también de dentro: el acceso cada vez mayor de los pobres a la educación, la gran movilidad social, la polarización de las clases alrededor de los intereses económicos, la emergencia de las mujeres como trabajadoras asalariadas... todo esto amenaza el concepto tradicional de la sociedad musulmana como grupo homogéneo.

El acceso al conocimiento no es un derecho sino un privilegio concedido por Dios a los creyentes. Por lo tanto es un factor clave en el orden de la sociedad. El islam es la religión del conocimiento y la inteligencia es un instrumento para conocer a Dios. Con ella uno puede entender el significado de los signos que solamente los elegidos son capaces de descifrar. Pero no todos los musulmanes son iguales, no todos los individuos son capaces de descifrar los signos de Dios, de ir más allá del sentido común y de las vulgares preocupaciones. De ahí la necesidad de poder contar con el grupo.

La sumisión y la obediencia a la ley divina es un deber de todo musulmán, sea hombre o mujer, si quiere fortalecer la umma. Los intérpretes de las leyes sagradas son una elite masculina que constituyen una jerarquía de hombres autorizados. Por lo tanto al debatir cualquier tema estamos debatiendo las opiniones de las autoridades masculinas para descubrir quien de ellos tiene razón, no lo que quieren o sienten las mujeres al respecto.

SAKINA Y AICHA: FEMINISTAS DEL PRIMER SIGLO ISLÁMICO.

El modelo ideal de feminidad sumnita es el de una mujer obediente, modesta y que no se enorgullece de su cuerpo. Por otro lado no debe cuestionar las leyes ni las órdenes. Se cubre con el velo y reserva su cuerpo para disfrute de su marido. El velo es un atributo que va muy unido a la modestia y es el símbolo de la reclusión de las mujeres a un espacio determinado. La limitación del espacio físico es una consecuencia de la exclusión de las mujeres de la esfera pública, que es la del conocimiento y la del poder.

Desde sus comienzos el islam tuvo problemas por la negativa de las mujeres a aceptar estos ideales. En todos los siglos de su existencia tuvo que hacer frente a una u otra manifestación del nushuz, desde los tiempos de Shakina (rebelde del siglo VII), hasta la actualidad, en la cual las mujeres también se rebelan como está ocurriendo en Egipto, Argelia, Marruecos, etc. las mujeres siempre se han opuesto a los modelos pasivos de feminidad pero su amenaza nunca fue tan grave como ahora, porque su desacuerdo se expresa por escrito. Antes esta resistencia era oral, se ceñía a los cuentos, proverbios o hechos.

Un buen ejemplo de estas rebeliones sería la protagonizada por la rebelde Shakina en el primer siglo. En el siglo primero, algunas mujeres se negaron a aceptar algunas leyes concernientes a la obligatoriedad del velo, la poligamia, la reclusión o la obediencia al esposo. Estas mujeres también se negaban a cumplir el principio básico del matrimonio musulmán, la autoridad del marido sobre su esposa y el derecho a la poligamia. Querían incluir condiciones para salvaguardar su libertad en el acta matrimonial y le negaban el derecho al marido de cambiar su residencia, de tener varias mujeres o de divorciarse por medio de la repudiación. Así se aseguraban los derechos que el islam le niega a la mujer, incluido el derecho a dejar al marido cuando quisieran.

Los teólogos no pudieron evitar que estas primeras mujeres feministas trastornaran la ley porque ellas tenían mucha influencia sobre los cadís y califas encargados de mantener las leyes y el orden. Esto ocurría porque eran bellas, inteligentes y nobles y los hombres no se podían resistir a su encanto.

Sakina Bint al-Hussein, nieta de Mahoma, se hizo famosa como esposa rebelde, por las condiciones que fijó en el acta matrimonial. Estableció que él no tenía derecho a otra esposa, que no podía obligarla a hacer cosas que ella no quisiera y que nunca haría nada para contrariar sus deseos, incluso si Sakina decidía ir a vivir con una amiga suya. Cuando el marido decidió ir a visitar a sus concubinas, ella lo llevó ante un juez y le afirmó que no volvería a verla nunca más. Años más tarde esta mujer seguía siendo recordada por su gente que nunca olvidó lo que hizo en pro de su libertad y de sus derechos y numerosos historiadores la describen como “una mujer radiante como un fuego ardiente. Una belleza delicada, nunca llevaba velo y se ocupaba del Consejo de Nobles Quraishíes. En su casa se reunían poetas. Era refinada, culta y siempre dispuesta a bromear.

Con el paso del tiempo muchas mujeres imitaron la hazaña de Sakina, negándose a llevar velo y pidiendo derechos semejantes a los de los hombres. Estas mujeres pertenecientes a familias nobles, se opusieron abiertamente al modelo musulmán de humildad y obediencia femenina, y constituyeron un peligro para la autoridad religiosa. El nushuz se llegó a convertir en un problema social de la ley islámica al que los teólogos intentaron dar solución. Todo esto llevó a que algunas cláusulas de los contratos matrimoniales como la poligamia o la autoridad sobre la mujer para trasladarla de domicilio, no fueran penadas. Al final la mujer tenía que seguir haciendo lo que el hombre le mandara a pesar de existir un contrato matrimonial reclamando sus derechos.

Pero las mujeres árabes no se rinden, siguen luchando por reivindicar derechos fundamentales que se le tienen que conceder. Por ejemplo si hace unas décadas el acceso a la educación les estaba completamente vedado, ahora las mujeres están empezando a invadir la esfera pública. En la mayoría de los países árabes una cuarta parte de los profesores universitarios son mujeres, y aunque no tengan acceso a los grandes cargos de la política, cuentan con una importante representación femenina en la administración. Además, tanto en el sector privado como en el público, las mujeres cuentan cada vez con más igualdad con respecto a los hombres. Cada vez también hay más publicaciones en las que pueden formular su deseo de cambiar su situación y la sociedad que les rodea por escrito. En 1983 se comenzó a publicar una revista feminista en árabe en Marruecos y al cabo de unos mese ya vendía 20000 ejemplares. Al igual que esta otras muchas comenzaron a publicarse en Tunicia y otros países. Los conservadores se dan cuenta de que este hecho es muy peligroso porque dichas publicaciones no se dirigen a una elite de la sociedad sino a gente de la calle, son revistas populares. El feminismo ya dejó de ser un tema reservado a las mujeres de clase alta y en la actualidad muchas mujeres lo reconocen como un medio donde poder expresar aspectos de su disconformidad con la situación económica y política. Esto trajo consigo gran número de revoluciones que no hicieron sino demostrar más claramente que el mundo árabe incluso cuando tiene que hacer grandes sacrificios y adoptar cambios radicales, se resiste a la idea de sacrificar la desigualdad sexual.

Pero planteando la pregunta de qué le pasa a una mujer musulmana cuando desobedece a su marido, la respuesta es que enseguida suena una alarma mental, porque en una estructura polar, cuando un elemento está amenazado, todo el sistema está en peligro. Una mujer que se rebela contra su marido, por ejemplo, automáticamente se rebela contra la umma, la razón, el orden e incluso contra Dios. Con su rebeldía la mujer defiende el individualismo en lugar de la razón, al desorden en lugar del orden y a la anarquía en lugar de la ley.

La batalla entre hombres y mujeres simboliza la batalla de Dios contra el mal. El mundo no solamente es el escenario de la competición entre los sexos sino de la polarización de dos grandes competidores. Y la polarización implica una jerarquía. Un polo de la jerarquía, alineado con Dios, está destinado a ganar al otro, relacionado con el diablo y sus aliados.

EL BIEN

EL MAL

DIOS

DIABLO (IBLIS), SATANÁS

HOMBRES, MARIDOS

MUJERES, ESPOSAS, DESEO (AS-SAHWA)

RAZÓN

PASIÓN (AL-HAWA)

ORDEN

DESORDEN

LEY

ANARQUÍA

OBEDIENCIA, CONSENSO

REBELDÍA (NUSHUZ), DISIDENCIA

PLAN ETERNO SAGRADO PREDESTINADO

INNOVACIÓN, LIBERTAD

LOS INTERESES DEL COLECTIVO (UMMA)

INDIVIDUALISMO

Hay estudios recientes que apoyan esta visión dualista del islam sunní. El vulgar mundo material de los placeres humanos pertenece a la esfera privada. Tiene lugar en el ámbito doméstico, en el mundo de las mujeres. En este mundo, el acceso al conocimiento es limitado. La esfera privada es la más baja de la escala piramidal. Las mujeres no pueden tener autoridad ni conocimiento, que son atributos de Dios. Y esto es precisamente la esencia de lo femenino: la exclusión de la esfera del ritualizado conocimiento sagrado y colectivo; de la esfera en la cual se toman las decisiones, se pronuncian las órdenes y se promulgan las leyes según el código divino. Y, sin embargo, es imposible concebir la autoridad masculina sin la sumisión de las mujeres.

Por principio, todo en la esfera pública es masculino. En la esfera pública de los profetas, imames y califas hay un solo sexo y es un mundo homogéneo. En la esfera privada de las mujeres hay dos sexos y es un mundo heterogéneo. Su heterogeneidad nace de la existencia de las mujeres. La esfera pública se caracteriza por órdenes y leyes; la esfera privada está bajo el control del representante de la esfera pública, el marido. Él encarna los intereses de lo Divino y de la Ley. Con respecto a las mujeres, la posición del hombre es dominante, no sumisa.

Ser hombre significa, por tanto, ser a la vez obediente y sumiso en la esfera pública, hacia su Dios y sus representantes en la tierra, y ser un maestro al cual hay que someterse en la esfera privada, en la cual los hombres dominan a las mujeres. Así es la estructura piramidal de la jerarquía, y en ella el nushuz o rebelión de las mujeres es un peligro. La innovación trastorna las leyes, el orden sagrado, el privilegio y la jerarquía. El creyente solamente puede reinterpretar, no puede crear ya que la creación es un monopolio de Dios.

Actualmente el individualismo defendido por las mujeres es doblemente amenazante porque ataca desde otro flanco, desde el capitalismo basado en la rentabilidad de la innovación individualista. El capitalismo es percibido como algo terriblemente agresivo e intensamente individualista. Los países árabes se han convertido en consumidores de bienes capitalistas: armas, películas y bienes de consumo occidentales. Esta innovación es la que hace tan subversiva la rebelión de las mujeres desde el interior.

En la lucha por la supervivencia, el islamismo se encuentra encajonado entre el capitalismo occidental innovador y oposiciones políticas rebeldes dentro de la sociedad, y entre ellos, los movimientos feministas son los que más carga tienen. Tener iniciativa es tener poder, y estos grupos feministas tiene iniciativa. Las mujeres que reivindican el poder corroen e incluso destruyen los fundamentos de la jerarquía musulmana. Por esto la reacción es tan violenta e inflexible. Las mujeres tienen que luchar con todas sus fuerzas contra la feminidad como símbolo de sumisión si quieren que esta feminidad se convierta en símbolo de energía, iniciativa y crítica constructiva.

LA VIRGINIDAD EN EL MUNDO ÁRABE

La virginidad es un tema que preocupa mucho al mundo árabe. Pero lo que no es ninguna sorpresa es que la virginidad de algunas novias que en la noche de bodas es artificial. Muchas mujeres en vísperas de su boda acuden al ginecólogo para borrar las huellas de su falta y poder “volver a ser vírgenes” mediante una sencilla operación que les devuelve su bien más preciado. Pero la dificultad está en encontrar un médico benévolo que esté dispuesto a realizar la milagrosa transformación que convierte a la joven en una joya valorada, es decir, en “una virgen con el himen intacto sellando una vagina inmaculada que no ha sido tocada por ningún hombre”.

Aunque parezca contradictorio, la virginidad es un asunto de hombres, y en él las mujeres sólo participan como meras intermediarias. Al igual que el honor, la virginidad se convierte en una preocupación únicamente masculina. El honor y la virginidad son los dos conceptos de los que depende el prestigio de los hombres. La posición de los hombres no la determina su fuerza o la capacidad de dominar un animal, la determina “la entrepierna de una mujer”, el control que ejercen sobre ellas y por evitar cualquier contacto con hombres desconocidos.

En los países mediterráneos la preocupación por la virginidad está muy arraigada, y ésta constituye todo un reto para los hombres. En la cultura mediterránea, la subordinación de los hombres a las fuerzas de la naturaleza solamente es igualable a la subordinación de las mujeres a los hombres. Ambas son para el hombre, mujer y naturaleza, incontrolables a nos ser que cambie el orden natural de las cosas.

El propósito de la virginidad es por lo tanto, evitar que las mujeres tengan hijos según los dictados de la naturaleza, del placer y del deseo. Esto es semejante a lo que pasa en la religión católica. El catolicismo se opone al placer y el acto sexual es pecaminoso si no sirve a la procreación, por ello se adora a la Virgen. Otras culturas han elegido otras partes del cuerpo para simbolizar sus conflictos y sufrimientos, en algunos lugares los pies y el cuello, en otros las mejillas o el prepucio.

Lo novedoso ahora es lo artificial que puede llegar a ser la virginidad: se han agrietado los fundamentos del trato entre los sexos. Sin embargo, la mujer se ha dado cuenta de que para proteger a los hombres del disgusto, para mantener sus ilusiones, tiene que mantener las apariencias. El precio que pagan por ello es muy alto (entre 500 y 1000 dirhams), aunque no es tan alto como antes.

Esta extraña simulación de la virginidad, característica de la modernización, es un síntoma claro de la falta de comprensión que ha caracterizado las relaciones entre hombres y mujeres desde hace siglos. Es el resultado de la desigualdad que sigue existiendo en todos los sitios en los que hay estancamiento económico y en donde la corrupción de las costumbres y tradiciones se niega o no se quiere admitir.

La falta de comprensión entre los sexos también se manifiesta en el hecho de que toda la responsabilidad por el acto sexual es relegada en la mujer. Aunque a veces se piense lo contrario, para la desfloración, igual que para el embarazo hacen falta dos personas. Y aunque la moralidad del patriarcado hace responsable a la mujer, la ley no lo dice así. Legalmente, las relaciones entre dos personas de sexos diferentes que no se hayan unido es un crimen y ambas partes deben cumplir la misma condena, entre un mes y un año.

Otra explicación del éxito de la virginidad artificial sería que los hombres piden lo imposible: por un lado quieren disfrutar de las mujeres en breves relaciones sexuales anteriores al matrimonio, y por otro lado a la hora de casarse buscan una mujer virgen que no haya sido profanada por otro hombre. Lo más probable es que el hombre en su noche de bodas penetre los puntos hábilmente cosidos por un ginecólogo. Para un hombre que desea casarse con una virgen después de haber desvirgado a otras mujeres fuera del matrimonio, el sexo es una profanación, el contacto sexual una experiencia degradante que envilece a la mujer y a cualquier otro hombre relacionado con ella por lazos matrimoniales o de sangre.

Lo que está claro es que si los hombres respetaran la virginidad, deberían ser honestos consigo mismos y no deberían tener relaciones sexuales prematrimoniales o extramatrimoniales. Sin embargo, la imagen de un hombre virgen en la víspera de su boda parece totalmente absurda. En cambio, es justamente como quiere ver a la mujer. Esta es la gran tragedia del hombre patriarcal: su prestigio depende de un ser al que considera su enemigo.

La virginidad, aunque remonta del pasado más primitivo de la humanidad, es una expresión del miedo del hombre a la mujer que se puede explicar por varias causas. Este miedo surgiría, en primer lugar, por el privilegio inalcanzable de las mujeres de ser las únicas capaces de procrear. En segundo lugar nace de la sospecha de que tras el velo de la obediencia las mujeres podrían estar tramando su venganza. El patriarcado, además, separa afecto y sexualidad: los hombres hacen frígida a la esposa que respetan y para su placer acuden a mujeres inferiores, antes a esclavas y ahora a prostitutas. Esto puede traer como consecuencia la impotencia que Freud describe como “la incapacidad del hombre de realizar el acto sexual con una mujer que según sus propios criterios es ideal y a quien respeta; solamente lo consigue con una mujer a quien desprecia o a quien compra”.

Lo que está claro es que si los hombres respetaran verdaderamente la virginidad la reivindicarían como virtud en hombres y mujeres.

Con el tiempo se llega uno a preguntar si la virginidad es un concepto social, regulado únicamente por la costumbre y la tradición, o si es un fenómeno legal establecido por la ley. En el artículo 42 de la mudawana, la ley marroquí para la regulación del estado civil, se habla de la virginidad en el contexto de las formalidades administrativas que se deben cumplir antes del matrimonio. Afirma que el contrato matrimonial debe especificar si la novia es virgen o no. En el artículo 27 de la misma ley se establece que el novio no puede insistir en la consumación del matrimonio antes de pagarle a la novia la parte de la dote que le debe. Además, si el matrimonio es consumado antes de recibir el dinero de la dote, la novia ya no puede reclamarlo. La virginidad también aparece en el Código Penal, en el apartado dedicado a “crímenes y ofensas contra el orden familiar y la moralidad pública”, donde se refiere a la violación, que normalmente cuenta con condenas que van desde los 5 a los 10 años de cárcel. Si la mujer violada era virgen, se aumenta a entre 10 y 20 años de cárcel. La penalización del acoso sexual también se agrava si se produce la desfloración (artículo 488). La mudawana y el Código Penal no cuentan con cláusulas especiales para el marido de una mujer que se casa por primera vez, si en la noche de bodas descubre que no era virgen.

Sin embargo, los rituales y las costumbres son mucho menos reservados que la ley, sobre todo en lo que respecta a la costumbre de mostrar públicamente la ropa interior de la novia después de la noche de bodas, un ritual que demuestra la función esencialmente social de la virginidad. En algunas regiones además de mostrar las bragas manchadas de sangre en una bandeja, un certificado del médico oficialmente expedido es enganchado a la ropa con un imperdible, por si todavía quedaban dudas de la autenticidad de la primera prueba. En cualquier caso, la más mínima duda acerca de la virginidad de la prueba es un drama y un escándalo tanto para la familia del novio como de la novia. Esto explica porqué muchas jóvenes recurren a hímenes artificiales.

En los fundamentos ideológicos de la familia musulmana solamente se condena a la mujer a la monogamia y al control de sus impulsos sexuales. Para los hombres no existen limitaciones y pueden tener tantas parejas como quieran. Todo hombre tiene derecho a cuatro esposas legales y a tantas concubinas como quiera. Además, por medio de la repudiación puede cambiar de parejas sexuales tantas veces como quieran.

En sociedades en que solo se permite a uno de los sexos tener tantas parejas como quieran, surgen conflictos que se manifiestan en comportamientos más o menos conflictivos. La magia es uno de ellos. La gran variedad de recursos para manipular los fenómenos biológicos sexuales tienen la misma función.

La virginidad artificial no es un concepto nuevo, pero ahora hay más vírgenes falsas que antes. Los cambios sufridos por la sociedad marroquí hacen cada vez más problemático el concepto social de virginidad.

Los cambios institucionales son ante todo responsables de asignarle un espacio social a las mujeres y de acabar con la segregación sexual. Esto trastorna completamente la dinámica sexual ideal de la sociedad musulmana que regulaba hasta el último detalle y no permitía que los hombres y las mujeres ocuparan los mismos espacios sociales. Los hombres podían salir libremente, las mujeres no. Era extraño ver a una mujer fuera del hogar, y si lo hacía para visitar una tumba o un santo tenía que protegerse con el velo. Incluso en la actualidad una mujer se expone a ser humillada si sale a la playa, a tomar un café o simplemente si sale a la calle.

En el caso de que la mujer salga a la calle tiene que hacerlo protegida por un velo. Este es símbolo de fantasía colectiva de la comunidad musulmana que quiere hacer desaparecer a la mujer, evitar su participación en la vida de la comunidad y desterrarla al hogar, un territorio fácil de controlar. De esta manera no se puede mover libremente y entra en el espacio reservado para los hombres tendrá que llevar una máscara para reflejar que está fuera de su lugar. El miedo a las mujeres explica la violencia que con que se reacciona contra los derechos de la mujer y explica también la importancia que tuvo la demostración pública de Muhammad V de quitarle el velo a si hija o el impacto que tuvo la carta escrita por Allal al-Fassi en donde insistía en el derecho de la mujer en la educación y en la participación en la vida social.

Otro punto relevante de la sexualidad en el mundo árabe y que se aparta del que hasta ahora estuvimos tratando, la virginidad, es el acoso a las chicas jóvenes. Para estas mujeres y jóvenes, la pérdida de poder del padre significa que tienen que entrar en el mercado laboral y cumplir sus mandatos, que son muy duros. La separación de los padres, hecho muy frecuente, suele ser traumática para la chica que está acostumbrada a vivir desde siempre en el núcleo hermético de la familia, y al principio se sienten muy inseguras y solas. Se ven obligadas a relacionarse con gente desconocida en sus nuevos trabajos. Es raro que lleguen a tener relaciones con hombres de su edad ya que la autosuficiencia de la mujer altera profundamente las relaciones entre los sexos. Por eso los defensores de la revolución y liberación de la mujer subrayan la importancia de la integración de la mujer en la construcción y desarrollo de la sociedad.

En cambio los hombres se oponen a esa integración. Insisten en sus privilegios y persiguen a estas jóvenes mujeres que se encuentran en una situación insegura porque sus familias son pobres y no les pueden alimentar. Muchas de ellas creen que estos hombres son la solución a sus problemas: el matrimonio, que parece ser la única manera de progresar y de asegurarse el futuro. Para seducir a las muchachas los hombres utilizan todos l9os tópicos que ellas desean: dinero y un empleo seguro. En consecuencia, en Marruecos la seducción de las mujeres jóvenes por parte de los hombres maduros se produce entre determinadas clases sociales. El caso más extremo es el de la seducción de criadas por sus señores, después abandonadas al cuidado de las salas de partos de los hospitales públicos.

Otro ejemplo característico se refleja en las grandes colas de ejecutivos cuarentones y cincuentones que esperan en sus lujosos coches a la salida de los colegios y escuelas para chicas. Lo peor de todo esto es que se culpa a las chicas por su debilidad, en lugar de condenar a estos hombres adultos que se aprovechan de del desempleo y de la miseria. Las chicas se dejan seducir si su futuro económico es incierto.

La relación entre los sexos estará llena de mentiras y engaños mientras los hombres no estén dispuestos a abandonar su concepto esquizofrénico del acto sexual como una transacción entre ambos sexos que tiene consecuencias (desfloración, embarazos, etc.) de las cuales únicamente se culpa a las mujeres, a pesar de que requieren la participación de los hombres.

LA RELIGIÓN COMO ESCAPATORIA

Tras haber visto la situación en la que se encuentran las mujeres árabes, no es de extrañar que necesiten un sitio en donde desahogarse de las presiones a las que están sometidas diariamente por su cultura.

En el santuario las mujeres se pueden olvidar de su posición subordinada en una sociedad burocrática y patriarcal en la cual las decisiones las toman los hombres. En los tribunales y en los hospitales las mujeres se sienten impotentes, condenadas a ser los sujetos. La entrada de los hospitales, por ejemplo, está custodiada por guardias mientras que el sepulcro santo está abierto a cualquier persona con problemas. Las mujeres tocan las telas colgadas sobre la tumba como prendas simbólicas del santo o cualquier otro objeto, y cuentan lo que les pasa. Para hablar con los santos no se necesita saber leer ni escribir. La comunicación en este mundo sobrenatural se lleva a cabo en los dialectos coloquiales, beréberes o árabes; los únicos que las mujeres saben hablar bien. El santo tiene que escuchar a la mujer y esta no le traerá ofrendas no le hará sacrificios hasta que no se hayan cumplido sus deseos. Los santos dan la ayuda vital que las mujeres echan en falta en cualquier otro lugar que visiten.

La insistencia con que las mujeres visitan las tumbas de los santos es una manera de reivindicar el derecho a ser activas, a decidir sus necesidades y a satisfacerlas ellas mismas. En los santuarios y ante los santos las mujeres pueden ser ellas mismas, configurar su propio mundo y su vida. Con las visitas a las tumbas las mujeres intentan conservar un último derecho a la autodeterminación; un intento colectivo y exclusivamente femenino.

En los santuarios siempre hay más mujeres que hombres. Allí hablan en voz alta como si fueran las dueñas del lugar y tienen el poder de “despreciar” a cualquier hombre que aceche el lugar por medio de miradas inquisitivas y de represión. Reunidas en torno al sepulcro, las mujeres se sienten unidas por su deseo de buscar una solución, de crear un equilibrio entre ellas y su entorno, de mejorar su vida y el sistema que las reprime. Ellas saben que son víctimas maltratadas por el sistema y que tienen que ser sus propias portavoces.

Después de haber contado sus problemas al santo ante la tumba, las mujeres se van a sentar con las demás que le piden que le den detalles de lo que pasó para así poder ayudarla mediante su propia experiencia en el sufrimiento. El santuario cumple, sin duda, una función terapéutica, allí se estimulan las energías de las mujeres para formular su descontento y además se sienten arropadas por una comunidad femenina que les ofrece consuelo, ayuda y consejos.

El santuario como “institución, es una asociación informal de mujeres. No es un espacio religioso como se cree y la mayoría de los santuarios no son mezquitas. No suelen ser lugares donde se realizan oraciones musulmanas ortodoxas oficiales. La institución de los santos, cuya sede está en el santuario, tiene un carácter antiortodoxo y antioficial, sobre el cual se han escrito multitud de tratados. Sin embargo, los estudios realizados sobre la relación entre las mujeres y el santuario suelen darle demasiada importancia al aspecto mágico. Las mujeres, que son las últimas en recibir una educación, suelen ser retratadas a menudo como criaturas simples y supersticiosas, incapaces de llevar a cabo razonamientos complejos y que optan por el misticismo esotérico. Esta opinión se ha extendido todavía más con la llegada del desarrollo industrial a la economía del Tercer Mundo. Se considera que las mujeres de los países desarrollados ya han desarrollado cierta capacidad para pensar racionalmente, sin embargo, las mujeres del Tercer Mundo todavía se ven como criaturas sumidas en el pensamiento mágico, por mucho que sus sociedades están dando el salto hacia la modernidad deslumbradas por la racionalidad, la tecnología y el dominio del medio ambiente.

Dejando a un lado el carácter mágico que se le quiere otorgar a la visita al santo, una relación continuada con una criatura sobrenatural puede constituir un intento de las mujeres por redefinir el lugar que les corresponde en el mundo material. Por lo tanto, en una sociedad inflexible y patriarcal, las mujeres intentan conseguir por medio del santo, algo más de poder o de control. Sobre todo buscan el control casi absoluto en el campo de la reproducción y de la sexualidad, que son centrales para la definición de la mujer en cualquier sistema patriarcal. En los santuarios los temas principales son la sexualidad y la fertilidad. Además, si poder se puede definir como “la probabilidad de imponer la propia voluntad, dentro de una relación social, aún contra toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esta probabilidad”, entonces la colaboración de la mujer con el santo se convierte definitivamente en una estrategia de poder.

La búsqueda de poder que se esconde tras la relación entre la mujer y los santos se evidencia si se toma en consideración el papel significativo que las santas desempeñaban tradicionalmente en los problemas de sexualidad y reproducción. Cumplen una función que Freud habría llamado fálica. Además, a diferencia de las mujeres reales que llevan una vida pasiva, las santas eran mujeres activas, asumían los papeles más variados, desde la protección maternal hasta agresiones abiertas como las violaciones de los hombres.

Estas mujeres santas no respetan la tradicional división sexual del trabajo de la religión musulmana, que no permite el acceso al poder religioso y político de la mujer. En el mundo espiritual la mujer puede rechazar su papel doméstico y asumir roles activos tanto en la religión como en la política.

Entre las santas hay dos categorías: las que son santas por derecho propio y las que lo son por ser parientes de un santo. De las primeras muchas sorprenden por sus personalidades e intereses poco femeninos. Las hay que rechazaron la vida doméstica y conyugal o las que se dedicaron por entero a la política. De estas destaca Lalla Tagurrami, que desempeñó un papel estratégico en la historia de su región. Tenía tanto poder político y tanto éxito que el rey acabó por encarcelarla: “Como era una de las muchachas más bellas del pueblo, muchos vinieron a cortejarla y a pedir su mano, pero ella no quiso aceptar a ninguno de sus pretendientes. La reputación de la joven santa creció y se extendió. El sultán quiso conocerla y le pidió que fuera a Marraquech. Ella cumplió su deseo y en la ciudad también se extendió la fama de su piedad y del bien que hacía. La tenían en mucha honra, pero llegó a tener tanta influencia que el Sultán empezó a desconfiar de ella y la hizo encarcelar. Murió envenenada”.

Su historia es cruel, pero también pudo haber sido sellada por contadores de mitos para que sirviera de escarnio a otras mujeres tentadas de seguir un camino parecido.

Por otra parte los santos varones se preocupaban mucho de cómo conseguir comer sin explotar a los demás. A pesar de ello, los tratados sobre santos se fijan mucho más en cómo volaban y andaban sobre el agua que en como se preocupaban por no explotar a los demás en beneficio propio. La mayoría de los santos renegaban de las ciudades y de la vida sofisticada urbana e intentaban sobrevivir cazando, pescando, recolectando vegetales y cocinando ellos mismos. Algunos ayunaban o aprendían a comer muy poco. Había santos que tenían mujer e hijos y otros vivían en el celibato. Igual que las mujeres que los visitan en los santuarios, los santos solían ser de origen humilde y se dedicaban a trabajos manuales o físicos. Otros ni siquiera tenían trabajo y vivían de la naturaleza. Se negaban a enseñar y convencían a los analfabetos de que su ignorancia era una virtud. Sin embargo, eran una minoría. Como las mujeres que acuden a los santuarios, muchos no sabían leer ni escribir y aunque en sus comunidades gozaban de respeto, aprovechaban cualquier ocasión para recordarle a la gente que eran ignorantes, probablemente para desmitificar el saber letrado, considerado el requisito principal para acceder a una posición con poder de decisión.

Esta oposición al saber jerárquico es una constante en las vidas y luchas de los santos, y es una de las razones por las cuales son tan populares entre los oprimidos de las nuevas economías en vías de desarrollo, o sea, de los analfabetos que en su mayoría son mujeres.

Por lo tanto no es de sorprender que en las economías rurales a las que nos estamos refiriendo, las únicas instituciones en las que las mujeres se sienten cómodas son, prácticamente, los santuarios. Ellos constituyen un lugar en el cual las personas que no saben leer ni escribir se pueden sentir dignas, como un ser humano con uso de razón y con pensamientos propios.

La experiencia emocional y psíquica de los santuarios es muy importante para las mujeres porque ofrecen un lugar en el que las mujeres se sienten libres para quejarse e incluso alentadas a despotricar contras las injusticias del sistema. En los santuarios las mujeres tienen la oportunidad de desarrollar una postura crítica con respecto a su situación, de identificar sus problemas y de buscar soluciones. A pesar de todos sus esfuerzos, todo esto no afecta en absoluto a la estructura de poder vigente, o sea, al mundo exterior. Todas las mujeres que acuden al santuario sienten el efecto terapéutico colectivo de este, pero esta solidaridad no traspasa las paredes del edificio, ni actúa sobre el sistema para ajustarlo a sus necesidades. El santo cumple la misma función que el psiquiatra en la sociedad capitalista: ayudan a la mujer a convivir con la opresión del sistema. Cuando la mujer sale del santuario, lo hace totalmente desahogada, se va con la convicción de que su comunicación con el santo ha puesto en marcha mecanismos que actuarán sobre el mundo para cambiarlo y mejorar su situación.

De esta manera, los santuarios se convierten en el escenario de sucesos en los cuales las mujeres movilizan sus energías colectivas y fuerzas combativas contra instituciones alienantes que intentan neutralizarlas.

LA MUJER Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

La racionalización de la natalidad tiene grandes posibilidades de convertirse en una práctica masiva entre las mujeres, cuando estas empiecen a participar activamente en otros ámbitos y a adquirir cierta autonomía y cierto poder en las decisiones de su cuerpo y de su vida. Todas las condiciones necesarias para este cambio están presentes: hay una elite de mujeres instruidas y decididas a cambiar la imagen y el estatuto de la mujer, y una televisión que ya casi está en todos los hogares de clase media y cada vez más en las casas pobres. Esta penetración masiva de la televisión en las familias, incluso en las más pobres, la hace surgir como un poderoso medio para promover la educación de las mujeres y para proporcionarles una imagen más positiva de ellas mismas. También puede llegar a convertirse en el mejor medio para cambiar la mentalidad del hombre árabe. Por todas estas razones hay que pensar estrategias que permitan a esta elite femenina que ya trabaja en los medios de comunicación, poder desempeñar una función más importante, sobre todo en la producción de programas destinados a mujeres. Se puede incluso imaginar que el desarrollo de una industria mediática femenina puede ser una manera de promover a las mujeres en un sector clave para el futuro.

De esta manera se activa la democratización y se desactiva la amenaza integrista. Esta amenaza tiene tanto eco porque reproduce el discurso oficial del Estado, y dar a las mujeres la posibilidad de transmitir otros mensajes y contribuir produciendo otra cultura diferente tendría ya este efecto plural que es la esencia de la democracia.

Es ilógico esperar que una mujer que está sometida en todos los aspectos de su vida, desarrolle una iniciativa sólo en el ámbito de la fecundidad. La autonomía de una persona no es concebible sino cuando es global y no parcelaria. El descenso de la natalidad en Occidente está vinculado a la democratización creciente de las relaciones sociales. Democratización y participación que se inscriben en su vida individual como un acceso más igualitario a la educación y al empleo. El índice de natalidad no puede gestionarse o reducirse racionalmente si la mujer no es copartícipe o, al menos, está interesada en el proceso de racionalización. Nada es más irracional que la idea de exclusión y, sin embargo, ese es el problema del Estado árabe con las mujeres.

El mundo árabe no es el único que tiene esta actitud, pero sí el único que no hace nada para ponerle fin a esta situación. No es una cuestión biológica, es un problema técnico que puede superarse en menos de una década si se planifica una verdadera voluntad política de medios de comunicación. Y en esto, la exploración del patrimonio musulmán por medio de películas, libros, lecturas femeninas, etc., siguen siendo algunos de los medios más racionales y eficaces de hacer frente al integrismo, y desplazar así la atención hacia los problemas importantes: los de la creación de una igualdad de oportunidades en el entorno.

El interés por desarrollar producciones audiovisuales o libros, novelas para jóvenes..., que hablen de la autonomía de la mujer y la identifiquen con un fenómeno endógeno, permanecen como una de las estrategias futuras más prometedoras. No solamente para desbloquear la autonomía necesaria a las mujeres para gestionar su propio cuerpo, sino para participar en una convivencia planetaria que requiere el aprendizaje de toda una nueva manera de concebir la vida y la muerte y sobre todo, el planeta, los astros y todo lo demás.

SITUACIÓN DE LAS MUJERES MUSULMANAS EN DIFERENTES PAÍSES ISLÁMICOS.

A continuación intentaremos mostrar las diferencias que existen en los diferentes países de cultura islámica, centrándonos principalmente, en los aspectos relacionados con mujeres.

  • ESCOLARIZACIÓN: en Arabia Saudita, de 6 a 11 años están escolarizadas un 24% de las niñas y un 46% de los niños, es decir, tan solo la mitad de las niñas que de niños, y en 1982, sólo el 25% de los estudiantes de la Universidad de Riad eran mujeres. En Irán el Gobierno de Jomeini abolió las escuelas mixtas, y en algunas escuelas para niñas, éstas deben estar separadas de sus enseñantes varones por una cortina. En Kuwait la diferencia entre niños y niñas es mucho menor que en otros países islámicos, estando escolarizados de los 6 a los 11 años el 62% de las niñas y el 67% de los niños; mientras que en la universidad, el 58% de los estudiantes son mujeres, lo que supone más de la mitad. El Líbano tiene unos de los índices de escolarización más altos, en relación con otros países islámicos, estando escolarizados de los 6 a los 11 años el 85% de las niñas y el 93% de los niños, y de 12 a 17 años el 55% de las niñas y el 70% de los niños. En Libia sería importante destacar que de los 6 a los 11 años están escolarizados el100% de los niños y el 72% de las niñas. Además, en este país las mujeres pueden acceder a la universidad igual que los hombres, y existen becas del gobierno para ambos sexos, aunque las de las mujeres se enfocan hacia los “campos tradicionalmente femeninos”, como la enseñanza y los servicios sociales.

  • SUFRAGIO: el sufragio femenino existe en todos los países islámicos, excepto en Kuwait, dónde solo votan hombres, y en Arabia Saudita porque no existen elecciones.

  • MATRIMONIO: en Arabia Saudita el hombre puede casarse hasta con 4 mujeres, y los matrimonios normalmente son concertados entre primos hermanos. La dote de la novia es pagada por el novio a la familia de la novia y puede llegar a los 6 millones de pesetas. Normalmente las chicas son presionadas para casarse antes de cumplir los 16 años. En Irán las mujeres suelen casarse a los 18 años y la dote forma parte del contrato de matrimonio, que se basa en la virginidad de la novia. El hombre también puede tener hasta 4 mujeres, y el Código Penal le permite matar a su esposa si la descubre manteniendo relaciones sexuales con otro hombre; aunque esta práctica en Kuwait es ilegal. En Marruecos, una mujer puede estipular en el contrato de matrimonio que el esposo no puede tomar una 2ª esposa, y éste debe cumplirlo.

  • FAMILIA: en Arabia Saudita el padre es la máxima autoridad en la familia, y las áreas de habitabilidad de la casa para hombres y mujeres deben estar separadas. Los hijos son más apreciados que las hijas, y una mujer que no tenga hijos varones es considerada una fracasada. En Irán a los trabajadores con 2 o más hijos se les da un salario familiar. Las mujeres empleadas tienen prohibido trabajar seis semanas antes y cuatro después del parto, y durante su permiso por maternidad tienen derecho al salario y a la seguridad del trabajo. En Marruecos el esposo ejerce la autoridad en el hogar, y la esposa debe tener su autorización para salir de casa o trabajar fuera. La propiedad familiar está dividida, y el hijo siempre recibe el doble que la hija. En Palestina la Unión General de Mujeres ha creado 15 guarderías y escuelas infantiles en los campos de refugiados para las madres empleadas. En Paquistán la segregación de las mujeres es mayor que en otros países, teniendo que estar recluidas en la casa, llevar siempre el velo en público y no tener ningún contacto social con los hombres que no formen parte de su familia o de la de su marido.

  • CONTROL DE NATALIDAD: En Arabia Saudita se prohibieron los anticonceptivos por Real Decreto en abril de 1975. Importar píldoras o anticonceptivos está condenado con 6 meses de prisión. La esterilización es legal bajo condiciones restrictivas muy extremas. En Argelia el Gobierno apoya la planificación familiar, aunque la distribución de anticonceptivos está restringida a áreas urbanas. En Kuwait el control de natalidad es legal, aunque el gobierno está en favor del aumento de la natalidad. En Marruecos también es legal, siendo los métodos más comúnmente utilizados la píldora y el DIU.

  • ABORTO: en Arabia Saudita, Argelia, Líbano, Libia, Marruecos, Paquistán y Sudán el aborto sólo es legal en el caso de peligrar la vida de la mujer. En Irán es ilegal bajo cualquier circunstancia, con pena de 1 a 3 años para la mujer y de 3 a 10 para el médico o matrona que intervenga. Kuwait fue el primer país del Golfo en legalizar el aborto en 1982.

  • HOMOSEXUALIDAD: en Arabia Saudita es ilegal pues representa “una ofensa en contra de la naturaleza” de acuerdo con el Chari´a. En Argelia existen rumores de que mujeres lesbianas fueron castigadas con la pena de muerte. En algunas comunidades rurales, los hombres y las mujeres aún viven en zonas separadas, haciendo que la homosexualidad masculina sea más visible en la esfera pública. En el Líbano, es ilegal, siendo castigada con una multa de 10 libras libanesas y de 1 mes a 1 año de cárcel; además existen tabúes culturales muy fuertes contra la homosexualidad en casi todas las comunidades religiosas. En Marruecos, al contrario que en el resto de los países islámicos, existe aceptación del lesbianismo y de la homosexualidad masculinas.

  • VIOLACIÓN: en Irán es ilegal y se castiga con penas de 3 a 10 años de trabajo forzado. La violación de una mujer menor de 18 años se castiga con 7 años de cárcel. En Marruecos la violación es ilegal pues se considera “un crimen y una ofensa contra el orden familiar y la moralidad pública”. Se castiga con penas de 5 a 10 años de cárcel; si la víctima es virgen, la pena es de 10 a 20 años.

  • MALTRATO: en Arabia Saudita, un esposo tiene permiso para disciplinar a su esposa con la mano, pero no para emplear objetos que pudieran causarle un grave daño. En la región central de este país, pegar a una mujer se considera un signo de debilidad. En Argelia una mujer puede llevar ante la justicia a su marido si éste la maltrata, pero pierde su dote si le conceden el divorcio. En Sudán, según la interpretación local del derecho islámico, el hombre está autorizado a azotar a su esposa con una varilla.

  • USOS TRADICIONALES Y CULTURALES: en Arabia Saudita, la mujer está obligada a usar el abaya desde que comienza la pubertad, y no puede conducir, viajar sin un familiar masculino o comer sola en un restaurante. En Libia una pareja que no tenga un hijo varón puede pedir prestado uno a un hermano o hermana a cambio de ganado. En Irán las mujeres que van sin velo pueden ser atacadas, arrestadas y azotadas públicamente. El velo es obligatorio para identificar a la mujer con una presencia satánica, capaz de hacer peligrar la devoción religiosa del hombre. Las características de la vestimenta son:

  • Una túnica y pantalones sencillos y amplios, largos, de tela preferiblemente monocolor ( azul marino, gris, negro o marrón ).

  • Zapatos y calcetines oscuros, sin tacón.

  • Se prohíbe utilizar adornos y abalorios, así como el uso de cualquier maquillaje. Si una mujer es detenida por estar maquillada, los labios le serán desmaquillados con cristales rotos. Tener flequillo está penado con 1 año de cárcel, después de ponerle la cabeza en una bañera llena de bichos, se le rapa el pelo.

LOGROS DE LA MUJER MUSULMANA A LO LARGO DE LA HISTORIA.

En Irán, en 1934 el sha Reza Khan ordenó que las mujeres enseñantes y estudiantes fueran sin velo. En 1936 el chador fue declarado ilegal; algunos hombres arrancaron los velos de las mujeres en apoyo de la decisión, pero la mayoría de los hombres estuvo en contra de la medida; la reina y las princesas aparecieron públicamente sin velo. Durante los años 40 y 50, la Organización de Mujeres Revolucionarias luchó por la igualdad de derechos. El Gobierno de Jomeini, que asumió el poder en febrero de 1979 mediante un golpe de Estado, prácticamente abolió toda la legislación a favor de los derechos de la mujer. En junio de 1982 el Gobierno prohibió la participación femenina en la mayoría de los acontecimientos deportivos, y en abril de 1983 se impuso obligatoriamente el uso del velo. El Movimiento Nacional de la Resistencia, una organización antijomeinista, ha incorporado los derechos de la mujer como parte de su plataforma. La Organización Mujaidín del Pueblo de Irán cuenta entre sus seguidores a la Alianza Nacional de Mujeres, la Asociación de Mujeres Musulmanas en el sur de Teherán, los Grupos de Mujeres Trabajadoras y la Sociedad de Estudiantes Misulmanes Iraníes, todos opuestos al régimen de Jomeini.

En Argelia en 1962 más de doce mil mujeres se manifestaron en Harcha y Orán. Las feministas argelinas habían luchado para abolir la exigencia de la dote y la poligamia y por mejores leyes de divorcio, por la mayoría de edad legal a los 18 años, control de natalidad e igual salario a igual trabajo. En enero de 1982, las mujeres presentaron una petición con diez mil firmas a la Asamblea Nacional y realizaron masivas manifestaciones contra una propuesta de un nuevo Código de Familia que representaba el mayor retroceso en la consideración de la mujer. La propuesta fue rechazada.

En Kuwait en 1937 se abrió una escuela elemental para niñas. En 1960 recibieron sus diplomas las primeras 6 mujeres graduadas universitarias (en la Universidad del Cairo); en 1970 se gradúa la primera mujer física nuclear. El Ministro de Asuntos Exteriores permitió que en su ministerio las mujeres trabajaran sin velo, lo que ocasionó que otros ministerios siguieran esta política. En 1970, el 90% de las graduadas estaban empleadas; el 50% tenía cargos en el ministerio de educación como enseñantes. Al-Qattami, pionera de los derechos de la mujer, fundó en 1963 lo que aún hoy es la organización de mujeres más importante de Kuwait. En 1972, tuvo lugar en Kuwait la conferencia de mujeres árabes; haciendo un llamamiento para que los 16 años fuera la edad mínima para el matrimonio, por la igualdad de derechos, el voto y la abolición de la riqueza que la novia debía aportar al matrimonio.

En Libia, en la actualidad las organizaciones de mujeres son la Federación General de Mujeres ( en Trípoli ), cuya campaña se centra en la alfabetización y formación en actividades domésticas, y la Unión General de Asociaciones de Mujeres, creada en 1972, cuyas campañas de concienciación apuntan a problemas como el de la dote. En 1982 había registradas 34 organizaciones de mujeres; la Unión General de Mujeres Libias, formada por mujeres libias que viven en el extranjero, opuestas a la represión del régimen, es un intento de llamar la atención mundial sobre la violación de los derechos humanos en este país.

En 1921 las mujeres árabes se manifestaron contra la creciente inmigración europea en Palestina. El 26 de Octubre de 1929, trescientas mujeres musulmanas y cristianas participaron en el primer congreso de la Mujer Árabe Palestina, que tuvo lugar en Jerusalén. Con anterioridad a 1958, era muy alta la participación femenina en la fuerza laboral, trabajaban fundamentalmente en textiles, procesamientos de alimentos y agricultura. En 1969 se creó la Unión General de Mujeres Palestinas, como foro para promocionar la causa nacional palestina. Durante el período 1970 - 1980, muchas jóvenes se incorporaron a las fuerzas guerrilleras de la OLP y lucharon activamente contra las fuerzas israelíes.

En 1937 se formó en Paquistán la Sección de Mujeres de la Liga Musulmana, cuyo objetivo era elevar la conciencia social y política de las mujeres recluidas en sus hogares. El 16 de Junio de 1940, por primera vez, un pequeño grupo de mujeres musulmanas, organizaron una marcha por la libertad; se unieron bajo el liderazgo de Saeeda Bano, de 11 años de edad, que las inspiró con la fuerza de su elocuencia. En 1972 algunas mujeres fueron elegidas para participar en el comité redactor de la nueva Constitución, pero en 1973 el mismo comité excluía a las mujeres del proceso, argumentando que el Islam prohibe su participación. De todos modos, la Constitución de 1973 exigía que se garantizara la igualdad de la mujer, previendo que una mujer por lo menos debía participar en el consejo Ideológico Islámico, y reservaba 10 escaños para las mujeres en la Asamblea Nacional.

VALORACIÓN PERSONAL

(Patricia Iglesias Vilacoba)

En este apartado de valoración personal voy a plantear mi opinión sobre el trabajo y sobre todo lo que le rodea en cuanto a aspectos teóricos que me impactaron, anécdotas, etc.

Con relación al trabajo, tengo que decir que estoy muy contenta con el resultado final porque no creo que hayamos presentado simplemente un trabajo sobre aspectos teóricos sino que también hemos incluido bastante parte práctica si tenemos en cuenta la exposición y lo que hicimos por nuestra cuenta para mejorar la calidad del mismo.

El hecho que nos llevó a elegir a la mujer islámica como punto de referencia y como parte central del trabajo fue, por lo menos por mi parte, el gran interés que se está gestando últimamente sobre ellas. De unos años para aquí creo que se han convertido en un tema muy polémico por distintos aspectos de su vida y el hecho de que se nos presentase la oportunidad de poder examinar más profundamente su situación nos pareció muy interesante a todas las componentes del grupo. Por unanimidad todas aceptamos el reto que suponía meternos de lleno en la elaboración de un trabajo como este que, por otra parte, presentaba dificultades en cuanto a la búsqueda de bibliografía y material para la exposición. Cuando nos enteramos de que había una exposición sobre las mujeres afganas en la Sala de Durán Loriga, no dudamos ni un momento en ir hasta allí para ver de primera mano como era la vida de aquellas mujeres. Además, la visita resultó muy fructífera ya que además de las fotos había láminas en las que se presentaban las formas de vida de esas mujeres, los decretos y normas de los talibanes, etc., todo ello material muy interesante para adjuntar en el trabajo y para completar la información que íbamos a conseguir en los libros. Aquella experiencia fue muy interesante ya que como digo también conseguimos información “teórica” además de quedar fascinadas con aquellas fotos.

Por otra parte queríamos que el trabajo estuviera lo más completo posible y decidimos presentar en la parte teórica la mayor cantidad de información relevante sobre el tema que pudiéramos. El problema es que aunque existe bibliografía, esta tampoco es muy abundante y la colección que encontramos era interesante pero tampoco se centraba mucho en la mujer sino en el Islam como cultura y en aspectos que no nos parecían muy importantes. Además, no tenía sentido incluirlos porque era trabajo que iban a realizar los otros grupos de clase.

A mí personalmente me tocó una parte muy interesante sobre todo en el tema que se refiere al valor que se le otorga a la virginidad. Yo sabía que era una parte importante de su cultura pero no pensé que llegaran a casos tan extremos. A veces, algunos datos que leí me llegaron a parecer escalofriantes, pero hay que respetarlos como cultura aunque no compartamos la misma opinión sobre ello.

También me pareció interesante, dentro de mi parte, el apartado en el que se habla de los santuarios como escapatoria a la sumisión a la que están sometidas. Nunca me paré a pensar que prácticas realizaban los árabes en sus santuarios y mi preconcepción era que los santuarios equivalían a las mezquitas, y nada más lejos de la realidad, porque leyendo los libros me enteré de que un santuario es simplemente un lugar que refleja un momento representativo de la vida de un santo, santo al que las mujeres le piden que arregle su situación, y eso de gritar, llorar y ser consoladas por las demás incluso con la ayuda de un masaje me pareció realmente interesante e inverosímil.

De las otras partes que se trataron en el trabajo me impactaron la mayoría porque eran desconocidas para mí y difíciles de asimilar, como por ejemplo la mutilación genital, que es un tema muy polémico y controvertido o las “normas” para pegar bien a las esposas. Son temas que me impresionaron bastante.

Con respecto a la exposición, sin duda para mí fue la parte más dura del trabajo no en cuanto a esfuerzo intelectual porque la información ya estaba preparada pero sí me daba mucho miedo y mucha vergüenza exponer en público, es algo a lo que la mayoría no estamos acostumbrados pero que supongo que hay que superar.

Para terminar solo quiero decir que aunque el trabajo fue voluntario, vistos los resultados creo que todos los grupos trabajamos bien, aunque hubo la parte negativa de la exposición al pensar que el debate pertenecía solo al último grupo, y no era así ya que por falta de tiempo decidimos en común acuerdo presentar ese tema porque nos parecía uno de los más polémicos y que podían suscitar mayor debate. Pero bueno algún fallo teníamos que tener y en general estoy muy contenta con los resultados y muy impactada por los contenidos.

BIBLIOGRAFÍA

  • ROQUE, MARIA-ANGELS. (1996): “LAS CULTURAS DEL MAGREB”. EDIT. ICARIA & ANTRAZYT.

  • SEGARRA, MARTA. (1998): “MUJERES MAGREBÍES”. EDIT. ICARIA & ANTRAZYT.

  • MERNISSI, FÁTIMA. (199X): “EL PODER OLVIDADO”. EDIT. ICARIA & ANTRAZYT.

  • MORGAN, ROBIN. (1984): “ATLAS DE LA SITUACIÓN DE LA MUJER EN EL MUNDO”.

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