Muerte en Venecia; Thomas Mann

Literatura universal contemporánea. Siglo XX. Narrativa alemana. Novela corta. Argumento. Arte clásico

  • Enviado por: Alejandro Tobar
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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Muerte en Venecia

(Der Tod in Venedig)

Breve Introducción a la novela

El autor de esta novela, Thomas Mann, realiza una lectura de su contexto histórico interpretando la realidad contemporánea a partir de los acontecimientos acaecidos en el transcurso de la historia. Además, la forma en que está escrita y estructurada juega un papel fundamental a la hora de analizar el significado o el porqué de una novela puesto que el autor comienza abusando de los adjetivos, haciendo hincapié en una enumeración profusa, que sobrecarga la lectura, convirtiéndola en barroca y será más adelante cuando se disfrute del ambiente creado, de los pensamientos intuidos , del deseo latente, de la soledad disfrutada y del final triste pero impuesto por su propia voluntad, en esa ciudad caliente, pútrida isolada de calor, de aire irrespirable.

Uno de los motivos por los que se llega a conformar esta novela, que a la postre resultará esencial, es el viaje de aprendizaje: un viaje por voluntad propia que se emprende con ánimos de conocer otros lugares y personas, salir de la rutina, cambiar de estilo de vida... Todos ellos implican un aprendizaje, consciente o inconsciente. Estos viajes no son ni mucho menos algo nuevo dentro de la literatura, así por ejemplo son conocidos los viajes como la Odisea, en el que Ulises, camino de Itaca, debe aprender ciertas cosas antes de llegar a su hogar; el viaje de Dante en la Divina Comedia, una travesía rumbo al infierno para rescatar a su amada Beatriz; o los viajes de Gulliver, en los que el personaje explora el mundo en busca de nuevas ideas y conocimientos. En Muerte en Venecia de Thomas Mann el motivo del viaje también está presente, pero quizás visto desde otro punto de vista.

Argumento y desarrollo

Gustav Aschenbach, un escritor alemán en una época de conflictos en el continente europeo, considera los viajes como una simple “medida higiénica” a tomar de vez en cuando. Pero su visión cambia cuando repentinamente inicia un viaje a Venecia, hacia el sur, en busca de los antiguos valores clásicos como escapatoria de la sociedad en que vive así como de su propia vida. Al llegar a la ciudad, en vez de encontrar un ideal de hermosura y virtudes, y como término de un viaje iniciado por el anhelo de liberación, se enfrenta a una ciudad donde reinan el lucro y la corrupción. El trayecto, efectuado en busca de valores pasados que completen la sociedad alienada del personaje, se ve así finalizado al encontrar un nuevo ambiente utilitario y decadente, representado por una ciudad sucia y enferma, de una economía totalmente mercantil y materialista. Finalmente, Aschenbach encuentra la muerte producto de su anhelo de una vida estética según los ideales clásicos. De esta manera, el motivo del viaje es degradado en esta novela porque el refugiarse en las culturas clásicas y renacentistas no es de gran ayuda cuando la época actual está envilecida. El viaje y el aprendizaje son inútiles si no existe un esfuerzo por resolver los problemas de una sociedad tan decrépita. El personaje busca los valores antiguos y, además, persigue los ideales de la belleza clásica.

El concepto actual de belleza no es algo claramente definido. Según distintos criterios y estilos, el que algo sea bello o feo varía de manera considerable dependiendo o bien de la subjetividad de cada individuo o bien de las pautas marcadas por los gustos de la sociedad del momento. Básicamente los patrones de belleza se adecuan también a los del arte, sin por esto asegurar que todo el arte debe ser bello. Pero, en esta novela, la belleza que se busca no es lo que entendemos en la actualidad por belleza sino la concepción clásica de ésta, propia de la cultura grecorromana.

“La Belleza es el camino del hombre sensible hacia el espíritu..., sólo el camino, un simple medio (...)” (Diálogo entre Sócrates y Fedro. Lo bello y su contemplación como liberación de la esclavitud de la voluntad). Así describe Sócrates la idea de belleza, la función que representa vinculada al arte; como el escritor Aschenbach, quien evoca constantemente las ideas clásicas. La belleza como modelo superior, según los antiguos griegos, debe cumplir con dos parámetros fundamentales: magnitud y orden. Entendiéndolo así, la grandeza y hermosura de un cuerpo debe estar organizada y proporcionada con respecto a éste. Según esta concepción, el ideal de belleza sería un individuo hombre, joven y bello. Hombre, porque sólo en la fisiología masculina la magnitud de la belleza se encuentra ordenada; joven, porque de esta forma representa la inocencia y la virtud sin haber sufrido la contaminación del mundo que le rodea; y bello, porque así el amante y artista logra llegar al espíritu, al punto máximo de divinidad.

Aschenbach llega a Venecia persiguiendo en todo momento estos principios del ideal de belleza, pero no encuentra nada más que una ciudad enferma y decadente. De la misma forma se enamora de Tadzio, un adolescente de 14 años, bello, joven y aparentemente perfecto, que lo encanta hasta más no poder por la superioridad de su hermosura. Pero Tadzio tiene un pequeño defecto: es tan débil y enfermizo que Aschenbach asegura que “no llegará a viejo”. Esta vez, la esperada belleza se halla también degradada y rebajada sin la supremacía de tiempos arcaicos. Muestra así su cara más traicionera: su condición de efímera. Al menor soplo resbala y se pierde, mostrándose muy poco segura como para fiarse de ella.

Aschenbach falla en ambos intentos de conseguir la belleza clásica puesto que, debido a estos dos factores, Venecia y Tadzio, el personaje encuentra la muerte al final de la novela: su amor por el adolescente lo hace permanecer en la ciudad que en esos momentos es víctima de una infecciosa peste, provocando así el deceso de Aschenbach. Así, Mann degrada otro importante mito, el de la antigua época de oro: volver al pasado clásico en busca de un mejor presente es algo completamente inservible, ya que los valores antiguos están ya obsoletos. El único final posible de esta búsqueda es la muerte, pero no la muerte vista como tránsito sino más bien considerada como derrota o quizá como término inexorable tras el renacer entendido como entrada a esta nueva vida de pasiones tan distante de la llevada en Munich. “La vejez no es más que un pasado hecho presente” señaló el autor en una ocasión, y es totalmente coherente con lo que plantea en Muerte en Venecia: lo viejo es considerado tal porque es algo caduco, pasado, que intenta introducirse en el presente y ser idóneo otra vez, dando como resultado la proyección de una imagen patética para quienes presencien la escena, tanto cinematográfica como dentro de la novela.

Thomas Mann escribió esta novela, basada en negaciones y degradaciones de mitos establecidos. Antes, durante y después de 1912, poco antes de estallar la Primera Guerra Mundial, Alemania pasaba por una época conflictiva y agresiva. No es de extrañar que la sociedad de ese entonces buscara la redención en la época clásica, viajando hacia el sur, a Italia. Como se dijo al principio de este ensayo, la novela es un análisis de su contexto histórico; lo que concuerda muy bien con el caso de Muerte en Venecia. La novela, entonces, satiriza la búsqueda de los ideales clásicos y, además, expone una fuerte crítica a la sociedad decadente de su época, carente de valores y de humanidad. Pero, si critica tanto a la sociedad presente como a la anterior, censurando a una por mercantil y utilitaria y a la otra por obsoleta y añeja, ¿qué esperanzas quedan para la humanidad?

La respuesta a este interrogante es sencilla pero difícil de poner en práctica: queda abierta aún una puerta al futuro. El hombre no debe buscar cobijo en los tiempos contemporáneos ni en los pasados, sino que debe luchar para infundir a la sociedad nuevos y reforzados valores que ayuden en la formación de renovadas conciencias humanas; y todo esto mediante el arte: “todo el amor a la humanidad está concentrado en el futuro; y otro tanto puede decirse del amor al arte. El arte es una esperanza”.

Concepción de arte clásico

En la historia del arte occidental, el arte clásico por definición es el arte griego, que floreció hacia el siglo V antes de nuestra era, bajo la sombra del estadista Pericles. Un siglo después, mientras duró el imperio de Alejandro Magno, se llevó a cabo una fusión del arte griego y la cultura oriental y surgió el arte del helenismo. Finalmente, desde el siglo II de nuestra era los romanos se apropiaron de las formas artísticas griegas y del helenismo y mediante el arte romano les imprimieron un aire imperial. Los valores del arte clásico del pasado se han reconocido durante más de 2000 años como fundamento de la tradición artística europea y de sus herederos culturales.

El clasicismo recupera los principios básicos del arte clásico pues entiende la belleza en la armonía de todas las partes y en la planeación racional de las formas.

En la novela, el protagonista Gustav Von Aschembach se niega a perder la concepción de clasicismo como un canon artístico universal.

Conclusiones generales sobre la obra

  • Inquietante sensación de que algo misterioso ha quedado en el texto fuera del alcance incluso de la lectura más atenta.

  • La historia de Gustav von Aschenbach nos muestra que ni siquiera esos soberbios ejemplares de sanidad ciudadana cuya inteligencia y disciplina moral creen haber domesticado todas las fuerzas destructivas de la personalidad están a salvo de sucumbir una mañana cualquiera a la tentación del abismo.

  • Muerte en Venecia ilumina los distintos temas siempre con una soberbia luz crepuscular. Fondo oscuro y violento.

  • El adolescente polaco Tadzio revolucionará toda la vida de Aschenbach (escritor para Mann y músico para Visconti, inspirado en Gustav Mahler), destruyendo en pocos días el orden racional y ético que la sustentaba.

  • Decir que el escritor se enamora o que se incendia de deseo por el bello muchacho sería insuficiente. Le ocurre algo todavía mas profundo: cambia su visión de la vida y del hombre, de la cultura y del arte. De pronto las ideas pasan a un segundo plano, desplazadas por las sensaciones y los sentimientos, y el cuerpo aparece como una realidad avasalladora a la que el espíritu no debe someter sino servir.

  • La belleza del muchacho es apenas un estímulo que pone en movimiento el mecanismo destructor, ese deseo que la imaginación de Von Aschembach encandila hasta abrasarse en ella. Tanto puede verse como una búsqueda de la belleza como un deseo irrefenable.

  • La peste representa las fuerzas irracionales del sexo y la fantasía puesta a su servicio, ese libertinaje al que el escritor “sucumbe”. Liberadas de todo freno, ellas harían imposible la vida social pues la convertirían en una jungla de bestias hambrientas y por otro lado encarna al mundo primitivo.

  • La idea propuesta es eminentemente romántica disfrazada de clásica, en que la pasión de los sentidos, la euforia del sexo, es una suprema exaltación que el hombre debe vivir, consciente, sin embargo, de que ello lo precipitará en la decadencia y la muerte.

  • La coexistencia social renace periódicamente para exigir que la vida sea no sólo razón, paz, disciplina, sino también locura, violencia y caos.

  • Tres términos fundamentales que planean sobre la obra son: Deseo, Muerte y Juventud (Belleza).

  • Continua alusión a metáforas mitológicas con personajes como Eros, Jacinto, Poseidón... También son frecuentes las alusiones a pensamientos filosóficos griegos.

  • Muerte en Venecia es en definitiva -en la novela y la película- el relato de una crisis y un conflicto donde la fuerza de algo que rebasa todo intento de mantenerse dentro de los marcos del bienestar, la estabilidad o el equilibrio termina por imponerse con todo su poderío creador y destructor. Se puede decir que la película presenta la historia de un renacer: nacer de nuevo a la vida para encontrar en ese renacimiento la muerte.

Bibliografía:

  • Muerte en Venecia. Thomas Mann. Editorial Pocket Edhasa. 2ªEdición 1986

  • Prólogo adjunto de Francisco Ayala

  • Artículo “El llamado del abismo” de Vargas Llosa en "La verdad de las mentiras". Editorial Suma de Letras 2003. Madrid

  • Artículo “La belleza como límite” Daniel Gerber, psicoanalista y docente de la U.N.A.M (México)

  • Enciclopedia Microsoft Encarta Online 2005

  • Artículo “El heroísmo de la debilidad” de Rufo Caballero en la revista Cubaliteraria.

  • Historia de la literatura alemana. Ed. Cátedra S.A. 1991.