Movimientos políticos: fascismo, nacionalismo y franquismo

Ciencias sociales. Nacionalsocialismo. Doctrinas. Relaciones. Hitler. Mussolini. Franco. Conflictividad social y política

  • Enviado por: Juannabis
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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FASCISMOS

INDICE

  • - INTRODUCCIÓN

  • 1.1. - FASCISMO

    1.2. - NACIONALSOCIALISMO

    1.3. - FRANQUISMO

    2. - RELACIONES ENTRE FASCISMO Y NACIONALSOCIALISMO

    2.1. - LAS DOCTRINAN FASCISTAS

    2.2. - ESTRATEGIAS

    2.3. - RELACIONES

    3. - PRINCIPALES ARTÍFICES

    3.1. - HITLER

    3.2. - MUSSOLINI

    3.3. - FRANCO

    4. - FASCISMO

    4.1. - NACIMIENTO

    4.2. - POLÍTICA ECONÓMICA Y POLÍTICA IMPERIALISTA

    4.3. - ESTADO FASCISTA

    4.4. - OPOSICIÓN

    5. - NACIONALSOCIALISMO

    5.1. - SURGIMIENTO Y ASCENSO

    5.2. - PRINCIPIOS POLÍTICOS DE LA IDEOLOGÍA NAZI

    5.3. - NAZISMO = RACISMO

    6. - FRANQUISMO

    6.1. - NACIMIENTO

    6.2. - POSICIÓN DURANTE LA II GUERRA MUNDIAL

    6.3. - AISLAMIENTO EXTERIOR Y DEPRESIÓN ECONÓMICA

    6.4. - EL RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL Y LA RECUPERACIÓN.

    6.5. - CONFLICTIVIDAD SOCIAL Y OPOSICIÓN POLÍTICA

    7. - DICCIONARIO DEL FASCISMO

    8. - CONCLUSIONES

    9. - BIBLIOGRAFÍA

  • - INTRODUCCIÓN

  • Racismo: “teoría o doctrina de tipo antropológico o político, en la que se afirma la inferioridad de algunos colectivos étnicos y a la vez la superioridad del colectivo propio.”

    Xenofobia: “odio, repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros.”

    Con estas dos definiciones podríamos introducir el tema que vamos a tratar, puesto que el trasfondo nos indica claramente que las ideologías fascistas se basan en estas dos definiciones.

    Por desgracia estos fascismos tuvieron lugar a mediados del siglo XX, y además gozaron de una gran presencia mientras duraron. Los tres grandes son los siguientes:

    1.1. - Fascismo:

    Movimiento político fundado por B. Mussolini en 1919, formado en un principio por unidades de combate (fasci di combattimento) y constituido como partido en 1921.

    Desde entonces se utiliza este término para referirse a todo sistema político caracterizado por tendencias autoritarias antiparlamentarias, a menudo antisemíticas, totalitarias, militaristas, nacionalistas, imperialistas y corporativistas, que se valen con frecuencia dialéctica social-revolucionaria.

    Se exige la total subordinación al servicio del Estado y una lealtad incondicional a su líder. El fascismo basa sus ideas y formas en el conservadurismo extremo. Los regímenes fascistas se parecen a menudo a dictaduras, y a veces se transforman en ellas, a gobiernos militares o a tiranías autoritarias, pero el fascismo en sí mismo se distingue de cualquiera de estos regímenes por ser de forma concentrada un movimiento político y una doctrina sustentados por partidos políticos al margen del poder.

    1.2. - Nacionalsocialismo:

    Ideología y movimiento político, forma extrema de la conciencia de nación, que expresa la creencia en la existencia de unas características comunes en una comunidad, nacional o supranacional, y el deseo de plasmarlas políticamente.

    Su máximo apogeo y con el que se le identifica normalmente por su gran impacto en Europa durante una época, ya que fue muy marcada, es con el movimiento político alemán que se constituyó en 1920 con la creación del Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo (Nationalsozialistiche Deutsche Arbeiter-Partei, o NSDAP), también denominado partido nazi. Su apogeo culminó con la proclamación del III Reich, el régimen totalitario alemán presidido entre 1933 y 1945 por Adolf Hitler.

    1.3. - Franquismo:

    Este movimiento es denominado así debido al surgimiento de un sistema político por el que se gobernó España entre 1939 y 1975. Se caracterizó por la figura de Francisco Franco, quien acumuló sobre sí todo el poder político, quien fue jefe supremo del ejército, que poseía todo el poder decisorio. Su ideología se basó en Falange española, y quedó expuesta por primera vez en el Fuero del Trabajo.

    2. - RELACIONES ENTRE FASCISMO Y NACIONALSOCIALISMO

    Los tres tipos de fascismos que surgieron en Europa tienen una estrecha relación entre sí, refiriéndonos a lo que marca la doctrina fascista, pero se podrían clasificar atendiendo al nivel de autoritarismo, siendo el nazismo el más extremista, y el franquismo el menos extremista.

    2.1. - Las doctrinas fascistas:

    Antes de la I Guerra Mundial, algunos escritores, entre ellos el famoso poeta italiano Gabriele D'Annunzio, y los pensadores franceses Georges Sorel, Maurice Barrès, Charles Maurras y el conde Joseph de Gobineau, expresaron ideas fascistas. Todos ellos se opusieron a los valores de la Ilustración de individualismo, democracia y racionalismo secular; y en conjunto, sus ideas han sido presentadas como una reacción a estos valores que fueron representados por la Revolución Francesa. El libro italiano Fascisti respondió a los ideales revolucionarios de “libertad, igualdad, fraternidad” con la exhortación “¡Creer! ¡Obedecer! ¡Combatir!”.

    En general, veneraban la fuerza: la heroica voluntad del gran líder, la fuerza vital del Estado, la mística de los uniformes y formaciones paramilitares, y la utilización no contenida de la violencia para afianzar y fomentar el poder político.

    La filosofía de Friedrich Nietzsche, manipulada de forma artera por la mayoría de los fascistas, facilitó ideas y consignas poderosas al fascismo, sobre todo `el triunfo de la voluntad' y el símbolo `del superhombre'. Algunos fascistas recurrieron al cristianismo como una fuerza conservadora, mientras otros rechazaban la moralidad cristiana por reprimir la voluntad. Muchos tomaron ideas del darwinismo social sobre la lucha competitiva en y entre los estados y sobre la obligación evolutiva que tiene el fuerte de aplastar al débil: esas ideas a menudo implicaban racismo. La mayoría de los teóricos fascistas abrazó el nacionalismo extremo que, en algunos casos (Gobineau, Barrès, Maurras) incluía el antisemitismo. Como parte de su antirracionalismo, algunos propusieron un culto místico a la tradición y al Estado.

    La “Batalla por los nacimientos” de Benito Mussolini simbolizó la visión fascista del papel de la mujer, como pilar pasivo del hogar y madres de futuros miembros de las fuerzas armadas. “La mujer —escribió el fascista italiano Ferdinando Loffredo— debe volver bajo el sometimiento del hombre, padre o esposo, y debe reconocer por lo tanto su propia inferioridad espiritual, cultural y económica”. Uniendo el feminismo militante con el marxismo y la lucha de clases, los fascistas hicieron un llamamiento a la reconciliación entre los sexos así como entre las clases sociales, pero en términos masculinos.

    Pierre Drieu La Rochelle, escritor francés que más tarde hizo apología de la ocupación nazi condenó el feminismo por ser una “doctrina perniciosa” y afirmó que las mujeres, carentes de las cualidades espirituales de los hombres, eran una fuente de decadencia. A pesar de esto, muchas mujeres han apoyado el fascismo, como Alessandra Mussolini, nieta de Mussolini, figura destacada del partido neofascista italiano Alianza Nacional.

    2.2. - Estrategias:

    La democracia y el parlamentarismo en la época del nazismo eran vistos como un sistema enemigo del pueblo, cuyas consecuencias eran su división y el enfrentamiento, que debilitaban la comunidad nacional.

    Los fascistas manipulaban a las masas de una forma única hablándoles para convencerles para que hicieran caso a Benito Mussolini.

    El terror lo utilizaban por los regímenes totalitarios incluso cuando ya han sido logrados sus objetivos psicológicos: su verdadero horror estriba en que reina sobre una población completamente sometida. Allí es llevado a la perfección el dominio del terror, como en los campos de concentración. La propaganda desaparece completamente, quedó incluso enteramente prohibida en Alemania nazi. La propaganda, en otras palabras es un instrumento del totalitarismo y posiblemente el más importante, en sus relaciones con el mundo no totalitario; el terror, al contrario constituye la verdadera esencia de su forma de gobierno. Toda propaganda debía ser popular. Debe adaptarse al nivel intelectual a la capacidad del más ignorante entre las personas a las que va dirigida.

    El papel que le asignaban al jefe era el de salvar a Alemania o Italia preocuparse de ganar la guerra, conseguir la comida a los ciudadanos, tener un gobierno que valga la pena que lleve el país a adelante.

    2.3. - Relaciones:

    El objetivo del fascismo era conseguir el poder absoluto, y el acceso al poder que fue tomado por la fuerza. El objetivo del nazismo era suprimir a todos los judíos y proclamar la raza aria como raza superior, la ideología nazi se articulo en torno al Partido nacionalsocialista Alemán de trabajadores ( NSDAP).

    El fascismo y el nazismo subrayaban tanto los símbolos porque ellos creían en la “religión política” y las marchas se organizaban casi como un servicio religioso y las masas las experimentaban y las vivían así.

    El papel que jugaban en la historia fue como una época de terror, miedo hambre, guerra, restricciones…

    3. - PRINCIPALES ARTÍFICES

    Cada uno de estos personajes son la imagen principal de los fascismos a los que representaron en la época que tuvieron mayor auge, al igual que actualmente se reconoce o asocia cada tipo de fascismo con cada uno de estos personajes.

    3.1. - Adolf Hitler:

    Político alemán (Braunau, Alta Austria, 1889 - Berlín 1945), nacido de una familia de la pequeña burguesía austríaca, se alistó en el ejército bávaro austríaco en 1914, después de seguir mediocres estudios en Viena y la muerte prematura de sus padres, durante los cuales recogió los principales elementos de su futura doctrina. Anteriormente entre 1909-10 vivió en asilos e instituciones benéficas, y por entonces se gestó en su ánimo el repudio de la sociedad burguesa, con particular encono contra los judíos.

    Se distinguió durante la I Guerra Mundial, tras luchar en el frente occidental, ascendió a cabo, ganó la cruz de hierro de primera clase y fue gravemente herido. Posteriormente se trasladó a Alemania, donde se afilió en 1919 al Partido Obrero Alemán, movimiento nacionalista. Pronto llegó a jefe del partido debido a sus dotes oratorias y su capacidad de agitación, rebautizado con el nombre de Partido Obrero Nacionalsocialista Alemán. En 1920 anunció en Munich los 25 puntos de su programa, que dieron al partido una orientación racista, nacional y socialista, y fundó el periódico Völkischer Beobachter para extender sus ideas. Después, y con el apoyo de las S. A. ( Fuerzas de Asalto), que creó en 1921, intentó desde 1923 hacerse con el poder en Munich.

    Durante el breve período de detención que siguió al fracaso de la tentativa, redactó “Mein Kampf” ( Mi lucha), donde expuso los grandes temas del nacionalsocialismo: superioridad de la raza aria sobre las razas “impuras” (eslavos y judíos especialmente), pargermanismo (realización de una gran nación alemana), anticomunismo, antiparlamentarismo, culto a la fuerza y a la violencia, apología de la guerra.

    A partir de 1925 reforzó su partido creando las S. S. ( Policía Militar) y numerosas organizaciones paramilitares (Juventudes Hitleranias, Asociaciones de Mujeres, etc.).

    A partir de 1929 el partido nazi logró una progresión parecida a la del partido fascista de Benito Mussolini, favorecida por la difícil situación económica, política y social surgida de la derrota de 1918 y de la crisis de 1929. Una propaganda demagógica utilizando hábilmente estas decepciones permitió a los nazis situarse entre la clase media y los obreros, mientras que el abandono del programa social inicial les aportó el apoyo de la clase dirigente y de los medios industriales. Después de rápidos éxitos electorales, el Partido nacionalsocialista se convirtió en el primer partido de Alemania ( 1932), lo que permitió a Hitler, apoyado por Von Papen, llegar a canciller (1933).

    Consolidó su poder, eliminó a sus adversarios en el seno de las S. A. y accedió a la presidencia a la muerte de Hindenburg (1934), convirtiéndose en el dueño absoluto de Alemania. Puso en marcha la temible policía del estado

    (Gestapo), y pudo llevar a cabo el programa de “Mein Kampf”: de una parte el exterminio de los judíos en campos de concentración y de otra una política de expansión destinada a abolir el Tratado de Versalles y a dotar a Alemania de un “espacio vital” que incluiría todos los territorios que en tiempos pasados fueron de Alemania. Con la alianza de Japón (pacto Antikmintern, 1936), volvió a ocupar Renania (marzo 1936) anexionó los países de habla alemana (marzo 1938), Sudetes ( después de los acuerdos de Munich de septiembre 1928), Bohemia y Moravia (marzo 1939) e inició la II Guerra Mundial invadiendo Polonia.

    No obstante, a partir de 1934 la derrota alemana fue inevitable, y el atentado de 1944 contra Hitler reveló la fuerza de la oposición interna. Tras la última derrota, se refugió en Berlín, donde se suicidó.

    3.2. - Benito Mussolini

    Político Italiano (Doria di Predappio, Forlì, 1883 - Giuliano di Mezzegra, Como, 1945, fusilado), maestro en su juventud, en 1900 ingresó en el Partido Socialista Italiano (PSI), se exilio durante algún tiempo en Suiza (1902-1904), donde frecuentó los ambientes socialistas y completó su cultura de modo autodidacto, acumulando lecturas de inspiración sobre todo anarquista, llevando a cabo una intensa labor revolucionaria, por la que fue expulsado.

    De regreso a Italia se dedicó al periodismo político. En Trento dirigió ”L´avvenire del lavoratore” (1908), donde expuso su teoría de la necesidad de la violencia para cualquier transformación social. Expulsado de Trento, fundó una nueva revista, y en 1912 fue encarcelado por su oposición a la guerra italo-turca. Se convirtió en redactor jefe de “Avanti” (Adelante) periódico del PSI (1912-14), se mostró partidario de la entrada de Italia en la I Guerra Mundial.

    En marzo de 1919 fundo los ”Fasci di combattimento” (Fascios de combate), que preconizaban un nacionalismo a ultranza, la exaltación de la violencia y el menosprecio de las formas parlamentarias y democráticas, que en el futuro sería el Partido Fascista. Ello le valió el apoyo del capital, tanto industrial como agrario, así como el de gran parte de la pequeña burguesía que sufría la crisis de la posguerra. De esta manera otorgó seguridad a la derecha y a la Iglesia por vía anticomunismo violento, Mussolini utilizó con habilidad las vías legales y la acción terrorista a fin de apropiarse del poder al amparo de la grave crisis económica, social y política que trastornaba a Italia.

    Elegido diputado por el Bloque Nacional en 1921, apoyo las acciones de represalia llevadas a cabo por los “camisas negras” contra los militantes de izquierda y contra los huelguistas, de modo que apareció como defensor frente a la anarquía. Posteriormente fundó el “Partido Nazionale Fascista”, PNF (Partido Nacional Fascista).

    La imponente demostración que constituyo la “marcha sobre Roma”, en la cuál sus partidarios iban armados, convenció al rey Víctor Manuel III de que debía entregarle el gobierno. Nombrado primer ministro (oct. 1922), se hizo otorgar plenos poderes al cabo de un mes. Tras crear el gran consejo fascista y las milicias de seguridad nacional, dictó una nueva ley electoral que le aseguró una mayoría fascista en la cámara.

    En 1924, el asesinato del socialista Matteotti, que él auspició, le supuso la primera crisis de gobierno a raíz de la cual prohibió todos los partidos políticos, persiguió a sus opositores e implantó un régimen totalitario y dictatorial (1925), que lo convirtió en el “Duce” (Caudillo).

    Desde entonces comenzó la institucionalización del régimen fascista: promulgación de la Carta del Trabajo, que impuso el sistema corporativo; aumento del control estatal sobre la economía, supresión del parlamento y creación de la cámara de los fascios, de carácter consultivo, y aceptación del nuevo régimen por la iglesia tras la firma de los acuerdos de Letrán(1929), estos acuerdos valieron al “Duce” una enorme popularidad mantenida además por la organización de un verdadero culto alrededor de su persona.

    En política exterior, se mostró vacilante, pero en 1936, con la formación del eje Berlín-Roma, se decantó del lado de Alemania. Convertido en fiel servidor de Hitler, en 1940 entró junto a Alemania en la II Guerra Mundial.

    Tras las derrotas en Grecia y África, el gran consejo fascista le retiró su confianza (1943) y fue encarcelado por orden del rey. Liberado por paracaidistas alemanes, instaló su nuevo gobierno en el norte de Italia y proclamó la “república social italiana” de Salò, que dependía totalmente de los alemanes. Poco antes de finalizar la guerra, fue apresado en su huida con su amante y fusilado sin juicio previo por los guerrilleros italianos.

    3.3. - Francisco Franco:

    Militar y estadista español (Ferrol 1892 - Madrid 1975), ingresó en la Academia de Infantería de Toledo (1907) tras suspender los exámenes en la escuela naval. Destinado a Marruecos (1912), obtuvo en 1916 el grado de comandante por antigüedad y méritos de guerra. Trasladado a Oviedo, intervino en la represión de la huelga revolucionaria asturiana (1917).

    De nuevo en África, tomó el mando de la primera bandera del Tercio de extranjeros (1920). En 1923 fue nombrado gentil-hombre de cámara de Alfonso XIII. Ascendió a teniente coronel y tomó el mando del Tercio.

    El 3-2-1926 fue nombrado general, y en 1928 se hizo cargo de la dirección de la Academia general militar de Zaragoza. Proclamada la república (1931), fue apartado del mando y quedó en situación de disponible.

    Destinado a La Coruña en 1932, y a Baleares en 1933, el ministro de Guerra lo llamó para reprimir la sublevación de octubre de 1934 en Asturias. En 1935, el nuevo ministro de Guerra, Gil Robles, lo nombró jefe del estado mayor central.

    En 1936, tras la victoria electoral del Frente Popular, fue destinado a Canarias, desde donde participó en los preparativos del alzamiento militar. El 17-7-1936 se trasladó en avión de Canarias a Tetuán, y tomó el mando del ejército sublevado de África (18-7-1936). Cuando el alzamiento se transformó en una guerra, la junta de defensa nacional, constituida en Burgos, lo eligió para ocupar el mando supremo de los ejércitos (29-9-1936), y el 1-10-1936 fue nombrado generalísimo y jefe de estado. El 19-4-1937 ocupó también jefatura de FET y de las JONS. Un decreto del 30-1-1938 lo proclamó jefe del ejército, del gobierno y del estado, y le concedió el título de Caudillo de España.

    Acabada la guerra, inició la institucionalización del régimen por medio de una serie de decretos y la organización de las cortes (1942). Franco decidió no participar en la II Guerra Mundial, tras la entrevista de Hendaya con Hitler (1940), pero envió un cuerpo de ejército (División Azul) al frente ruso. En 1945, la mayoría de los países retiraron sus embajadores de España, y Francia cerró sus fronteras, tras un acuerdo de la ONU. El inicio de la guerra fría propició que España fuese de nuevo admitida en la comunidad internacional (acuerdos con EUA, 1953, admisión en la ONU, 1955).

    Paralelamente continuó el proceso institucionalizador interno (ley de sucesión, 1947; ley orgánica del estado, 1966). En febrero de 1969, a causa de la gran agitación social, Franco decretó el estado de excepción en todo el país. Ante la ola de protestas que levantó el proceso de Burgos, se vio forzado a conmutar las penas de muerte impuestas, aunque proclamó de nuevo el estado de excepción (1970-71). En 1973 nombró presidente de gobierno a Carrero Blanco, quien fue asesinado el 20-12-1973. Este hecho, unido al precario estado de salud del general Franco, aceleraron la descomposición del régimen. A su muerte le sucedió Juan Carlos I.

    4. - FASCISMO

    4.1. - Nacimiento:

    Tras la I Guerra Mundial, una amplia capa de la población se va a encontrar en situación de paro y desarraigada con respecto a sus formas de vida civiles anteriores a la contienda. Es en estas capas sociales donde va a arraigar el nacionalismo.

    La idea de un todo nacional servirá para borrar las diferencias de la sociedad en la que operan distintas clases con distintos intereses, considerándose que lo que es bueno para la nación es bueno para todos los habitantes. Coincidirá esto con una cierta crisis del pensamiento nacionalista y una hipervaloración de conceptos, como la fuerza, la irracionalidad... que dio lugar a que Mussolini emprendiera el camino que le llevaría al poder.

    En marzo de 1919 funda los “Fasci di combattimento”. Su fundación coincide con el comienzo del auge del movimiento revolucionario en toda Italia, y la destrucción del orden burgués establecido, y para esto se propone reconstruir la sociedad y el estado sobre bases tradicionales y conservando la misma clase dominante.

    Los grandes industriales han sido inmediatamente conscientes del papel que contra el movimiento obrero podían tener estas organizaciones. El apoyo de la Confindustria llega con prontitud, y esto, unido a la inercia de las fuerzas policiales y a la complicidad del Estado liberal hace que los “fasci” adquieran rápidos éxitos en sus atentados contra los socialistas y sus razzias contra centros de reunión.

    En noviembre de 1921 Mussolini funda el Partido Nacional Fascista. Las organizaciones obreras son desmanteladas. Tras el simulacro de la marcha sobre Roma, Mussolini se encuentra al frente del Gobierno, con lo que comienza el verdadero fascismo italiano.

    4.2. - Política económica y política imperialista:

    Mussolini buscará una explosión demográfica, que le servirá de pretexto para sus aventuras imperialistas.

    Tres fases se pueden distinguir en la gestión económica:

    • A partir de 1922 a 1926 se toman medidas liberales. Se abandonó la política intervencionista. Se favorecieron las inversiones privadas.

    • A partir 1926 a 1927, el Duce pretende mantener fuertemente la moneda, y

    Comienza la época de las grandes realizaciones. Período intervencionista. Se limitan las importaciones; se aumenta la producción de trigo hasta el acero, etc. Paliaron de forma importante el paro.

    • La crisis de finales de los veinte tocó a Italia en 1932, y contribuyó a aumentar la política autárquica. Las exportaciones cayeron. Descendió la producción y los salarios; quebraron empresas industriales y financieras. El gobierno se vió obligado a subir los derechos arancelarios y a restringir los intercambios internacionales. El estado pasó a concentrar muchas industrias en sus manos y a intervenir directamente en la vida económica de la nación.

    La política imperialista respecto al exterior fue expansionista y agresiva. La guerra de Etiopía, será la expresión máxima de esta política; servirá además para intentar dar una salida a la crisis económica que se había planteado.

    Mussolini no deja de expresar la necesidad de que se revisen los tratados de paz. En 1923 la escuadra italiana ocupa Corfú sin el consenso internacional, y es obligada a abandonar la isla.

    Tras la guerra de Etiopía, la Sociedad de Naciones impondrá a Italia sanciones económicas. Intervendrá en la Guerra Civil española favoreciendo a las fuerzas de los sublevados contra el gobierno de la República.

    4.3. - Estado Fascista:

    El objetivo fundamental se funda en el engrandecimiento de la nación italiana. La primacía del estado, y del jefe, el Duce, serían las premisas que sirvan de aglutinante a un conjunto de teorías.

    El Senado estará nombrado por el rey y los senadores carecerán de poder política; la Cámara de los Diputados se elegirá por plebiscito a partir de una lista de nombres que elegirá el Gran Consejo Fascista, que a su pez los ha elegido, depurándolos, de otra propuesta hecha por las corporaciones. En 1930 se sustituirá por un organismo, denominado “Cámara de los Fascios y las Corporaciones”, compuesta únicamente por dirigentes fascistas, y que tendrá un papel puramente consultivo. El rey mantendrá su corona, pero adoptará un papel puramente representativo. El poder se ejerce directamente por el Duce, que sólo es responsable ante el rey, y que tiene facultades para nombrar y separar a sus ministros. Está asistido por el Gran Consejo Fascista.

    El “Corporativismo Social”, que se traducía en agrupar en un único sindicato a patronos y obreros, que, en común, establecían las negociaciones colectivas que regulaban los salarios y las condiciones de trabajo. En 1934 los sindicatos fueron integrados en grandes corporaciones de las que saldrían los delegados para asistir al Consejo Nacional de Corporaciones, que tendría un papel preponderante en la vida política.

    El adoctrinamiento, en especial de la juventud, en la fidelidad y el conocimiento del régimen será una de las realizaciones esenciales.

    Para enseñar en las escuelas y universidades se exigía el carnet del partido; pero fracasaron los intentos de desarrollo de una cultura fascista. Una importante producción intelectual estuvo en contra del fascismo.

    La antigua clase dirigente siguió manteniendo sus posiciones de privilegio. Algunos elementos de las clases medias ocuparon altos puestos en la dirección del estado, pero no se benefició con ello el conjunto de estas clases. Si bien el nivel de organización y movilización para la conquista de sus derechos fue nula, y en la organización corporativa el estado siempre apoyó a los grupos patronales.

    4.4. - Oposición:

    La oposición democrática, socialista y comunista mantiene unas determinadas tácticas de lucha contra el régimen en el poder. Los luchadores antifascistas acabaron sus vidas desterrados en el sur o en lejanos presidios.

    Fuera de Italia, la oposición antifascista fue muy importante, su principal objetivo consistió en denunciar en el ámbito internacional la naturaleza y métodos del fascismo. Algunos de sus miembros se sumaron a la lucha internacional contra éste, pero la oposición, bien organizada en el exterior, con sus partidos y prensa funcionando, no tendrá verdadera importancia real dentro del país hasta la invasión de Alemania en 1943. El triunfo de la resistencia constituida y el final de la II Guerra Mundial darán paso a un régimen democrático.

    5. - NACIONALSOCIALISMO

    5.1. - Surgimiento y ascenso:

    El nacionalsocialismo (o nazismo) tenía muchos puntos en común con el fascismo. No obstante, sus raíces eran típicamente alemanas: el autoritarismo y la expansión militar propios de la herencia prusiana; la tradición romántica alemana que se oponía al racionalismo, el liberalismo y la democracia; diversas doctrinas racistas según las cuales los pueblos nórdicos —los llamados arios puros— no sólo eran físicamente superiores a otras razas, sino que también lo eran su cultura y moral; así como determinadas doctrinas filosóficas, especialmente las de Friedrich Nietzsche, que idealizaban al Estado o exaltaban el culto a los individuos superiores, a los que se eximía de acatar las limitaciones convencionales.

    Entre los teóricos y planificadores del nacionalsocialismo se encontraba el general Karl Ernst Haushofer, que ejerció una gran influencia en la política exterior de Alemania. Alfred Rosenberg, editor y líder del partido nazi, formuló las teorías raciales basándose en la obra del escritor angloalemán Houston Stewart Chamberlain. El financiero Hjalmar Schacht se encargó de elaborar y poner en práctica gran parte de la política económica y bancaria, y Albert Speer, arquitecto y uno de los principales dirigentes del partido, desempeñó una labor fundamental supervisando la situación económica en el periodo inmediatamente anterior a la II Guerra Mundial.

    5.2. - Principios Políticos de la Ideología Nazi:

    Los Principios Políticos de la Ideología Nazi fueron inspirados por Hitler. Siendo Adolf Hitler el principal inspirador y director del Partido Nazi, se logró la proclamación de estos principios políticos, que en síntesis eran los siguientes:

    1. - No existe más que una doctrina política: la de nacionalidad y patria. Tenemos que asegurar la existencia y el incremento de nuestra raza y de nuestro pueblo, para que nuestro pueblo cumpla la misión que el Supremo Creador le tiene reservada.

    2. - El Estado es el recipiente; el pueblo es el contenido. El Estado tiene su razón de ser sólo cuando abarca y protege el contenido. El Estado no es un fin en sí mismo.

    3. - El parlamentarismo democrático no tiende a constituir una asamblea de sabios, sino a reclutar más bien una multitud de nulidades intelectuales, tanto más fáciles de manejar cuanto mayor sea la limitación mental de cada uno de ellos. En oposición a este parlamentarismo democrático está la genuina democracia germánica de la libre elección del Führer, que se obliga a asumir toda la responsabilidad de sus actos. La democracia del mundo occidental de hoy (entre 1930-1940) es la precursora del marxismo, el cual sería inconcebible sin ella. Es la democracia la que en primer término proporciona a esta peste mundial el campo de nutrición de donde la epidemia se propaga después

    4. - El fuerte es más fuerte cuando está solo. Una ideología que irrumpe tiene que ser intolerante y no podrá reducirse a jugar el rol de un simple partido junto a otro. El Cristianismo no se redujo sólo a levantar su altar, sino que obligadamente tuvo que proceder a la destrucción de los altares paganos.

    5. - Pueblos de la misma sangre corresponden a una patria común. El derecho humano priva sobre el derecho político. Quien no está dispuesto a luchar por su existencia o no se siente capaz de ello es que ya está predestinado a desaparecer.

    6. - Pueden coartarse las libertades siempre que el ciudadano reconozca en estas medidas un medio hacia la grandeza nacional.

    7. - El obrero de Alemania debe ser incorporado al seno del pueblo alemán. La misión de nuestro movimiento es liberarle de su miseria social y redimirle del triste medio cultural en que vive. El Sistema Nazi practica el socialismo como un instrumento de justicia social, pero no como un instrumento de influencia judía.

    8. - La exaltación del grupo social no se logra por el descenso del nivel de los superiores, sino por el ascenso de los inferiores. El obrero atenta contra la patria al hacer demandas exageradas; Del mismo modo, no atenta menos contra la comunidad del patrón que por medio inhumanos y de explotación egoísta.

    9. - Nuestro movimiento está obligado a defender por todos los medios el respeto a la personalidad. La personalidad es irremplazable. Las minorías hacen la historia del mundo, toda vez que ellas encarnan, en su minoría numérica, una mayoría de voluntad y de entereza. Deberán colocarse cabezas por encima de las masas y hacer que éstas se subordinen a aquellas. La ideo Nazi tiene que diferenciarse fundamentalmente de la del marxismo en el hecho de reconocer la significación de la personalidad.

    10. - Establecer mejores condiciones para nuestro desarrollo. Anulación de los depravados incorregibles. En el teatro y en el fin, mediante literatura obscena y prensa inmunda vacía en el pueblo día por día veneno a borbotones.

    Y sin embargo, se sorprenden los estratos burgueses de la "falta de moral" como si de esa prensa inmunda, de esas fotografías disparatadas y de otros factores semejantes, surgiese para el ciudadano el concepto de la grandeza patria.

    11. - Supresión de la influencia extranjera en la prensa. Aquello que denominamos "opinión pública" se basa sólo mínimamente en la experiencia personal del individuo y de sus conocimientos y depende casi en su totalidad de la idea que el individuo se hace de las cosas.

    12. - La misión educadora no consiste sólo en insuflar el conocimiento del saber humano. En primer término deben formarse hombres físicamente sanos. En segundo plano está el desarrollo de las facultades mentales, y en lugar preferente, la educación del carácter, y sobre todo, el fomento de la fuerza de voluntad y de decisión, habituando al alumno a asumir gustoso la responsabilidad de sus actos.

    13. - Así como la instrucción es obligatoria, la conservación del bienestar físico debe serlo también. El entrenamiento corporal tiene que inculcar en el individuo la convicción de su superioridad física.

    14. - El Estado debe cuidar que sólo los individuos sanos tengan descendencia. Debe inculcar que existe una prohibición única: engendrar estando enfermo. No debe darse a cualquier degenerado la posibilidad de multiplicarse, lo cual supone imponer su descendencia y a los contemporáneos de estos indecibles penalidades.

    15. - Los hombres no deberán preocuparse más de la selección de perros, caballos y gatos, que de levantar el nivel racial del hombre mismo.

    16. - El matrimonio deberá hacerse posible a una más temprana edad y han de crearse los medios económicos necesarios para que una numerosa prole no se reciba como una desventura.

    17. - El Partido permitirá al niño más pobre la pretensión de elevarse a las más altas funciones si tiene talento para ello. Nadie debe tener automáticamente derecho a un ascenso

    18. - La mezcla de sangre extraña es nociva a la nacionalidad. Su primer resultado desfavorable se manifiesta en el superindividualismo de muchos.

    19. - Los partidos políticos nada tienen que ver con las cuestiones religiosas mientras éstas no socaven la moral de la raza; del mismo modo, es impropio inmiscuir la religión en manejos de política partidista.

    20. - Quien ama a su patria prueba ese amor sólo mediante el sacrificio que por ella está dispuesto a hacer. Un patriotismo que no aspira sino al beneficio personal, no es patriotismo. Solamente puede uno sentirse orgulloso de su pueblo cuando ya no tenga que avergonzarse de ninguna de las clases sociales que lo forman.

    21. - Luchar contra la orientación peligrosa en el arte y en la literatura.

    22. - Es cuestión de principio que el hombre no vive pendiente únicamente del goce de bienes materiales. Es posible que el oro se haya convertido hoy en el soberano exclusivo de la vida, pero no cabe duda de que un día el hombre volverá a conciliarse ante dioses superiores.

    - Deducciones de la ideología política:

    Estos eran los principios básicos del movimiento Nazi. Este movimiento propugnaba el socialismo como instrumento de justicia para el pueblo, pero lo condenaba como instrumento internacional de influencia política. El movimiento de Hitler coincidía con la aparente finalidad del socialismo teórico en el milenario y justo anhelo de barrer el abuso de las minorías y llevar la justicia social a las masas del pueblo, pero proclamaba enfáticamente que esto debería hacerlo cada nación en forma soberana, según sus costumbres, tradiciones, su religión y su idiosincrasia, sin atender consignas internacionales. Viendo estos principios se refleja por qué el pueblo estaba a favor de esa política, les beneficiaba en principio. Por eso el movimiento de Hitler se llamó nacionalsocialismo, término que se condensó en la palabra "Nazi".

    5.3. - Nazismo = Racismo:

    La doctrina de Hitler, se puede resumir de la siguiente manera:

    • Las razas son desiguales. La raza superior es la de los grandes arios rubios doliocófalios (indo-europeos), mejor preservada en Alemania que en cualquier parte del mundo.

    • El pueblo Alemán, es pues, superior. Puesto que el pueblo superior ha sido humillado por los pueblos "inferiores ", hay que romper la argolla de desigualdad del Tratado de Versalles.

    • Esta doctrina que trata de gobernar Europa y aqueja a las razas "inferiores" lo único que ocasiona es muerte para la gente indefensa.

    • Este tipo de manifestación, comienza cuando Hitler estudia artes y no puede sobresalir, sabiendo de antemano que los judíos son los que más sobresalen en este tipo de actitudes.

    Este tipo de gobierno tiene varios puntos de vista, los cuales se reflejan en las personas, que hablan sin miedo; Los judíos son de la idea de ligar el nazismo con racismo y piensan que ya no pueden continuar con estas acciones por la muerte que provocan, para la gente trabajadora y que trata de sobresalir, esto es la oposición de las personas nacistas, los cuales promueven esta doctrina para hacer la raza superior sin importar cuanta gente tenga que matar, los aliados reprochan estas acciones, y piensan que la solución es tratar de acabar este movimiento para parar la guerra y el sufrimiento de estas personas que pueden quedar marcadas para el resto de la vida.

    6. - FRANQUISMO

    6.1. - Nacimiento:

    Comprende un dilatado proceso que entremezcla continuismo y cambios durante casi cuatro décadas. Desde el Alzamiento (denominación que los sublevados dieron al inicio de su rebelión con la que comenzó la Guerra Civil), nadie dudó que, en caso de vencer, el régimen previsto sería una ruptura respecto del pasado republicano. Así lo fueron las primeras instituciones gubernamentales creadas para la España nacional (nombre con el que los sublevados reconocían el territorio sobre el que ejercían su control) en plena Guerra Civil: Junta de Defensa Nacional, Junta Técnica del Estado y primer gobierno presidido por Franco, que serían el germen de la dictadura. Los apoyos recibidos desde el principio permitían presumir el futuro político del Nuevo Estado que, por su larga duración, pasó, sucesivamente por las fases de dictadura personal, totalitarismo autoritario de 'pluralismo limitado', tecnocrático o, como gustó repetir su creador, de democracia orgánica.

    En cualquier caso, se trató de un régimen sin ningún carácter democrático, no sólo por su origen (sedición generadora de una guerra civil) sino por su posterior desarrollo, caracterizado por el mando personal del caudillo, la inexistencia de partidos políticos, de la división de poderes, de las libertades y el fuerte control ejercido desde el poder, cuya naturaleza coincidía con la ideología franquista: antiliberalismo, anticomunismo, antirrepublicanismo, nacionalismo, concepción jerárquico-autoritaria y nacionalcatolicismo. En su última fase, sin abandonar el trauma de la Guerra Civil y la despolitización como recursos, se incorporaron otros factores: ideología desarrollista, nuevo sistema educativo y europeísmo, junto con el evidente cambio de la estructura social que tuvo efecto desde la década de 1960.

    Con todo, y hasta el final, el franquismo defendió a ultranza la trama ideológica de los llamados principios del Movimiento: unidad e integridad de la patria, confesionalidad del Estado, la monarquía tradicional como forma de gobierno (aunque no apareció la figura del monarca) y el corporativismo, que definía la representatividad a través del municipio, sindicato vertical (nacionalsindicalismo) y la familia. Este fue, en efecto, el proceso institucionalizador del Nuevo Estado, no consumado hasta 1966 con la promulgación de la Ley Orgánica del Estado que culminaba las denominadas siete Leyes Fundamentales (Fuero del Trabajo, Ley de Cortes (orgánicas), Fuero de los Españoles, Referéndum, Ley de Sucesión, Principios del Movimiento y Ley Orgánica del Estado). Quedaba como resquicio de cara al futuro la proclamación en 1969, como sucesor a título de rey, del príncipe de España, en una monarquía instaurada, que no restaurada. Franco en 1975, propició la monarquía democrática de Juan Carlos I, poniendo de manifiesto la inviabilidad del 'franquismo sin Franco'.

    Todo este proceso de lento y tímido aperturismo demandado por el desarrollo económico de la década de 1960 y que según cabía esperar debía conllevar un desarrollo político, tropezó con las tensiones entre inmovilistas (falangistas ortodoxos) y aperturistas en cuestiones tales como la sucesión, apertura al Este, asociacionismo, atención de las demandas expresadas por la conflictividad, en definitiva: el camino hacia la democracia.

    Si, como se ha dicho, un amplio sector del pueblo aceptó el franquismo, al menos en los dos primeros decenios, y siempre como un mal menor tras una cruentísima guerra civil, tampoco faltó la presencia de una oposición. En los primeros años bajo la forma de guerrillas internas y también por parte de la oposición democrática llevada a cabo desde el exilio (republicanos, monárquicos —Don Juan de Borbón, conde de Barcelona—, socialistas y comunistas), cuyo punto álgido fue el Congreso de 1962, que la prensa oficial descalificó como 'contubernio de Munich'. A todo ello deben unirse las huelgas y conflictos laborales (el recién nacido sindicato de Comisiones Obreras consiguió infiltrarse en las instituciones autorizadas, mientras que la Unión General de Trabajadores (UGT) socialista mantuvo la lucha clandestina), estudiantiles (contrarios al oficial, Sindicato Español Universitario o SEU) y, en el último tramo, de grupos ligados a la Iglesia que marcaron distancias con el régimen después del Concilio Vaticano II, sin olvidar la actuación de grupos terroristas como ETA. Sin embargo, este abanico opositor fue a la postre débil y no logró sus propósitos de vencer al régimen.

    Otro tanto ocurrió con las relaciones exteriores. El franquismo logró superar el aislamiento internacional a que estuvo sometido el régimen durante la década de 1940 por haber mantenido, bajo capa de neutralidad en la II Guerra Mundial, la amistad con las potencias del Eje. España, en un primer momento, quedó fuera de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Pero la Guerra fría modificó el panorama y obligó a aceptar la situación española. Los pilares de este reconocimiento internacional se plantaron en 1953 con la firma del Concordato con la Santa Sede y los Acuerdos con Estados Unidos (convenio de Amistad y Cooperación). Ambos hicieron saltar el cerco impuesto hasta entonces a Franco. En 1955 España ingresaba en la ONU, antes lo había hecho en otras organizaciones internacionales: OMS, UNESCO, OIT. El presidente estadounidense, Dwight Eisenhower, visitó Madrid en diciembre de 1959. Desde finales de 1969 la diplomacia española iniciaba una apertura hacia los países del entorno soviético, primero con carácter comercial, luego en forma de relaciones diplomáticas plenas.

    De cara a América Latina la política cabalgó sobre las conveniencias de cada momento. Los gobiernos latinoamericanos se dividieron al iniciarse la guerra civil y aunque México mantuvo siempre una política de firme defensa de las instituciones republicanas, que se prolongó hasta la muerte de Franco y la celebración de las primeras elecciones democráticas en 1977, los demás países fueron reconociendo al dictador y su régimen, sin excepción. Franco, por otra parte, encontró apoyo y simpatía en los dictadores latinoamericanos de todas las épocas: Perón, Trujillo, Pinochet, etc.

    Y las tan traídas y llevadas relaciones con los países árabes (visitas de los jefes de Arabia, Jordania, Irak, Irán, Egipto), no permiten olvidar la independencia de Marruecos (1957), reconocimiento de los derechos de este país sobre Ifni (1969) o la independencia de Guinea (1968). En el ocaso del franquismo (noviembre 1975), el rey marroquí Hasan II organizó la 'Marcha Verde' sobre el territorio del Sahara, lo que supuso abandonar éste en manos de Marruecos y Mauritania.

    Sin quebrar el monolitismo del sistema los principales grupos colaboradores en los gobiernos franquistas fueron militares, falangistas, monárquicos, católicos políticos y tecnócratas. Salvo en los dos últimos (Luis Carrero Blanco y Carlos Arias Navarro), todos tuvieron como presidente a Franco, responsable único de los equipos ministeriales, sujetos en la duración y composición a su exclusiva voluntad. Según la coyuntura (cierre o liberalización) se mantuvieron o fueron sustituidos, siempre al compás de la astucia del general que tuvo especial empeño en mezclar las distintas familias del régimen dando la impresión de un falso pluralismo, por cuanto no se reconocía la existencia de partidos políticos.

    En otro orden de cosas, la economía y la política económica evolucionó a lo largo de estos cuarenta años. El primer periodo (1939-1951) fue de autarquía, que acusó los efectos de las guerras civil y mundial y España experimentó una auténtica depresión, que contrastaba con la recuperación europea, en parte por el Plan Marshall del que no disfrutó el país. La década de 1950 actuó como bisagra en la que se produjo un crecimiento debido a la liberalización, la mejora de las relaciones exteriores y los ingresos procedentes del turismo y los numerosos emigrantes. Los años sesenta fueron de expansión. Comenzaron con el Plan de Estabilización (1959) y continuaron hasta 1973, respondiendo en cierto modo al esquema de la OCDE: energía barata, precios favorables en alimentos y materias primas, reservas de mano de obra barata procedente del sector primario, aumento de la población activa y expansión del mercado internacional.

    6.2. - Posición durante la II Guerra Mundial.

    Una vez comenzada en septiembre la II Guerra Mundial, España se declara oficialmente su neutralidad, pero, naturalmente favoreció a las potencias del eje, Alemania e Italia, que habían apoyado la rebelión militar contra la república española. Es la posición que más convenía al país, debido a su grave crisis alimentaria y la necesidad de importaciones francesas e inglesas.

    En mayo de 1940, tras la ocupación de Francia por parte de Alemania, el Estado español pasa a declararse estado no beligerante, acercándose aún más a las potencias del eje. Se ocupa la zona internacional de Tánger y se llevan a cabo actividades a favor del Eje, identificándose ideológicamente con él. Franco mantiene una entrevista en octubre de 1940 con Hitler en Hendaya y en febrero del año siguiente con Mussolini en Bordighera. Franco prometió a Hitler la entrada en la guerra, pero esto se aplazó, y no llegó a realizarse. A cambio, Franco envió tropas voluntarias (la División Azul) para luchar junto a las tropas alemanas en el frente de Stalingrado.

    La incorporación de EE.UU. al bando aliado, a finales de 1941, y los primeros fracasos del Eje en el año siguiente, aleja la posibilidad de entrada de España en una guerra que se adivinaba larga y costosa. Más todavía cuando, en noviembre de 1942, los aliados desembarcan en el norte de África y el presidente de EE.UU., F.D. Roosevelt, asegura a Franco que la neutralidad de España sería respetada.

    Las amenazas de supresión del suministro de petróleo por parte de EE.UU., llevan al gobierno de Franco a la declaración de neutralidad vigente en octubre de 1943. Esto supone la disolución de la División Azul en noviembre del mismo año, aunque permanece en el frente, durante unos meses más, una parte de la división denominada Legión Azul.

    Aunque continuó exteriormente la política de amistad a Hitler, el gobierno español se acercó a Inglaterra y EE.UU.

    6.3. - Aislamiento exterior y depresión económica.

    Cuando terminó la guerra, la Unión Soviética consiguió que las potencias aliadas condenaran el régimen español. España no fue aceptada en la ONU y todos los países retiraron sus embajadores de territorio español. Se decidió también un bloqueo de suministros. Este aislamiento político y económico no fue completo. El régimen autoritario de Salazar en Portugal firmó con España el Pacto Ibérico de amistad y colaboración. Por su parte, el dictador Perón de Argentina proporcionó a España trigo y carne, que aliviaron la miseria y el hambre del país.

    En estas condiciones, España tuvo que abastecerse con sus propios medios. El régimen decidió una política de autarquía y de intervención del estado en la economía. Se protegió la industria nacional y se aplicó un severo sistema de racionamiento de los principales alimentos. Esta situación fue cada vez más insostenible.

    Mientras el régimen tenía que luchar contra grupos de guerrilleros republicanos (los maquis), que intentaban provocar un levantamiento popular, hasta que fueron exterminados en 1950.

    6.4. - El reconocimiento internacional y la recuperación.

    A partir de 1950, la separación creciente de la URSS de las otras potencias aliadas y la creación de dos grandes bloques políticos mundiales favorecieron el acercamiento de

    EE.UU. a España, para aprovechar su valor estratégico. Ambos países firmaron un convenio en 1953: España recibía ayuda económica y militar y permitía, a cambio, que EE.UU. instalara en territorio español bases militares aéreas y marítimas.

    EELUU. Prometió también apoyar a España en el ámbito diplomático. España ingresó en la ONU en 1955 y, posteriormente, fue incluida en otros organismos internacionales políticos y económicos.

    En el año 1953 el régimen de Franco firmó un acuerdo con el Vaticano (Concordato con la Santa Sede). La Iglesia recibía muchos privilegios legales y económicos. A cambio, permitía la intervención del estado en el nombramiento de los obispos.

    Gracias a la ayuda americana, España comenzó una etapa de desarrollo económico en agricultura, industria y comercio. Pero este desarrollo, sin control, estuvo acompañado desde 1955 de una creciente inflación.

    La oposición política, silenciada y perseguida en los años de la postguerra, comenzó a organizarse con las primeras huelgas y movimientos estudiantiles.

    En 1959 comenzó un Plan de Estabilización, que procuró sanear la economía: se limitó el gasto público, la moneda fue devaluada, se frenó la subida de los precios y se favorecieron las inversiones extranjeras. Muchos miles de españoles encontraron trabajo en los países del Mercado Común europeo, creado en 1957. Sus ahorros aumentaron las reservas de divisas de España.

    El saneamiento de la economía permitió comenzar un programa de reactivación económica con los llamados Planes de Desarrollo (1964-67, 1968-71 y 1972-75) para mejorar la agricultura y desarrollar la industria. No cumplieron todos sus objetivos, pero, al menos, España se convirtió en la décima potencia industrial del mundo. También se potenció el turismo, que se convirtió en la principal fuente de divisas.

    Por otro lado la política exterior del régimen estrechó los lazos de amistad con los países de Iberoamérica (excepto Méjico, donde se encontraba el gobierno republicano en el exilio) y con los países árabes. En 1956 España renunció al protectorado de Marruecos.

    6.5. - Conflictividad social y oposición política

    Tras los acontecimientos de 1956 aparece una oposición, en parte nueva, en el interior del país, con pocas conexiones con la del exilio, y formada por nuevas generaciones no implicadas directamente en la guerra civil. Esta oposición que aparece en múltiples frentes, se vuelve más activa a partir de 1960 y aumenta lenta pero constantemente a lo largo del decenio. Aunque es débil y frágil, preocupa al régimen, y hace que algunos franquistas se planteen seriamente la necesidad de reformas. La división es uno de sus rasgos más característicos; el Congreso de Munich de 1962 representa una esperanza momentánea de unión que pronto desaparece.

    Las manifestaciones estudiantiles en la universidad, con su origen en las movilizaciones ocurridas en febrero de 1956 en la Universidad de Madrid, se convierten en algo habitual a partir del curso 1963-1964. Luchan por un sindicato democrático de estudiantes que sustituya al oficial, SEU, pero también por un sistema político democrático. Los movimientos se extienden a otras universidades, con frecuencia se suspenden las clases; el gobierno los trata como un problema de orden público.

    Los cambios sociales y económicos tienen pronto reflejo en el movimiento obrero. A finales de los años cincuenta hay algunas huelgas en Asturias, pero es a lo largo de la década, sobre todo en la segunda mitad, cuando se produce una gran expansión del movimiento obrero y de sus manifestaciones reivindicativas. Al principio, las causas de las huelgas son fundamentalmente económicas, pero después se politizan, sobre todo cuando actúa el sindicato clandestino Comisiones Obreras, organizado entre otros por comunistas y activistas católicos.

    A lo largo de la década de los sesenta aparecen grupos de la ultraderecha que expresan de forma violenta su oposición al arrinconamiento de la Fuerza Nueva, grupo creado en 1967 por Blas Piñar.

    También a principios de este período hay un resurgimiento del nacionalismo tanto en Cataluña como en el País Vasco. En Cataluña, católicos catalanistas protagonizaron una serie de incidentes como la campaña contra el director de La Vanguardia, en junio de 1959, por sus manifestaciones anticatalanistas, o la campaña de protesta con motivo de la visita de Franco a Barcelona en abril de 1966; entonces detienen a Jordi Pujol, autor de las octavillas de protesta. En el País Vasco, un grupo de jóvenes nacionalistas radicales se aleja del Partido Nacionalista Vasco en 1959. Piensan que el PNV es muy pasivo, y funda ETA, Euzkadi Ta Askatasuna (Euzkadi y Libertad), que al principio no es una organización terrorista. La represión contra ellos les d apoyo popular y provoca la revitalización del nacionalismo. En la primavera de 1964 optan por la lucha terrorista.

    En este período se organiza una serie de grupos democráticos: monárquicos, democratacristianos y socialdemócratas. Son grupos reducidos, pero causan más preocupación en los medios oficiales que los clásicos, porque temen que puedan recibir apoyos de fuerzas del régimen. Respecto a los clásicos partidos de izquierda, el PSOE pasa por un período difícil, aparecen discrepancias entre los dirigentes del exilio y los del interior; en el interior, sus acciones clandestinas están muy reducidas, y UGT es pronto superada por CC OO. El PCE en septiembre de 1957 relanza su política de reconciliación y huelgas y prepara para el 5 de mayo de 1958 una jornada de huelga general en la que quiere que participen todos los grupos opositores al régimen, pero es un fracaso. En abril de 1963 es ejecutado el líder comunista Julián Grimau por supuestos delitos en la guerra civil. Los anarquistas tienen escasa actividad, realizan varios atentados y algunos son condenados a muerte.

    El gobierno comenzó unas tímidas medidas de liberalización con la aprobación en 1966 de la Ley Orgánica del Estado. Como consecuencia de esta ley, en 1969, Juan Carlos de Borbón, nieto del último rey de España, Alfonso XIII, fue reconocido oficialmente rey y sucesor de Franco.

    Pero continuó la oposición política y la conflictividad social, agravada desde 1970 por la crisis económica mundial. Las revueltas estudiantiles, los conflictos obreros, la acción coordinada de las fuerzas políticas de la oposición, los movimientos nacionalistas de Catalauña y el País Vasco y el desarrollo del terrorismo (asesinato del presidente del gobierno Carrero Blanco en 1973) endurecieron las medidas de represión del régimen, agobiado por los muchos problemas políticos y sociales del país.

    Estos problemas eran extremadamente graves cuando murió Franco en 1975.

    7. - DICCIONARIO DEL FASCISMO

    A continuación vemos representada una amplia gama de términos fascistas, los cuales hacen referencia a símbolos, ideas, partidos políticos, y un largo etcétera, que tuvieron gran presencia durante la II Guerra Mundial.

    Afrenta la raza: en el Tercer Reich estaban prohibidos el matrimonio y el comercio sexual extraconyugal entre judíos y miembros de “sangre alemana o afín”.

    Auschwitz: campo de exterminio de los nazis tristemente célebre en la II Guerra Mundial. En

    él tuvo lugar el exterminio masivo, sobre todo de judíos. Hoy simboliza las crueldades

    del régimen hitleriano.

    Bandera de la cruz gamada: bandera del nacionalsocialismo. La cruz gamada fue colocada

    en un círculo blanco situado en el centro sobre fondo rojo, como símbolo contra el

    comunismo y el socialismo, cuyo color es asimismo rojo.

    Cruz gamada: cruz con cuatro brazos de la misma longitud doblados hacia la derecha, de

    forma que parece una rueda en movimiento. Es un símbolo muy difundido en Europa

    y Asia. Desde comienzos del siglo XX se convierte en el símbolo de agrupaciones

    antisemitas; para Hitler fue el símbolo de la lucha del NSDAP (Partido

    Nacionalsocialista Obrero Alemán). Prohibida en la actualidad en Alemania, vuelve a

    ser reivindicada por los neonazis. Se conoce vulgarmente como esvástica, y su

    significado es que Hitler se consideraba la cruzada del presente.

    El águila imperial: tiene su origen en la antigua Roma que querían que la URSS fuera

    famosa o grande como Roma.

    Fachas/fascistas: los fascistas son los seguidores del fascismo, un movimiento de

    ultraderecha nacionalista, antidemocráctico y anticomunista organizado según el

    principio del caudillismo.

    Fascio: tiene su origen en Roma y su significado es el del poder.

    Guardianes del orden: partido actual de extrema derecha.

    ¡Heil Hitler!: saludo hitleriano. Gesto de levantar el brazo derecho y saludar con la fórmula

    “¡Viva Hitler!”.

    Hess, Rudolf (1894-1987): uno de los principales seguidores de Hitler en la época del Tercer

    Reich. Hess era totalmente leal a su líder. Ya en 1923 participó en la intentona

    golpista de Hitler. También le ayudó en la redacción de Mi lucha. De 1941 a 1945

    estuvo preso en Gran Bretaña, y de 1946 a 1987 en Spandau, la cárcel aliada para

    criminales de guerra situada en Berlín. Allí murió a la edad de 91 años. Su lealtad y su

    sacrificio por la causa hitleriana ha hecho que hoy los círculos de ultraderecha le

    reivindiquen como mártir del nacionalsocialismo.

    Holocausto: literalmente significa exterminio de masas, sobre todo mediante el fuego.

    Simboliza el extermino masivo de los judíos por el nacionalsocialismo.

    Informe Leuchter: llamado así por el americano Fred Leuchter. Intento grotesco de probar

    científicamente la falacia de Auschwitz. El informe Leuchter pone en duda la

    utilización de gas venenoso que negaba los delitos y el genocidio cometido con los

    judíos en los campos de concentración. No es sostenible ni científica ni

    históricamente.

    Juventudes hitlerianas: su abreviatura es HJ. Sección del Partido Nacionalsocialista Alemán

    para adoctrinar y unificar las ideas de todos los adolescentes desde los 10 a los 18

    años. Fundadas en 1926 como una organización dependiente de las SA. Tuvieron al

    principio pocos seguidores. Sin embargo, tras la toma del poder por Hitler, las

    posibles represalias (los no miembros salían perjudicados tanto en la escuela como en

    la vida profesional) provocaron un brusco aumento de la cifra de miembros. Fueron

    declaradas, por ley, en 1936, la única organización juvenil del Estado. A partir de

    1939 la afiliación fue obligatoria. Su objetivo era la educación del joven alemán:

    entrenado en el deporte, apto para el servicio militar, combativo, de obediencia ciega

    y de ideología fanáticamente nacionalsocialista (“Duro como el acero Krupp, correoso

    como el cuero, rápido como el galgo”). Las Juventudes Hitlerianas fueron asumiendo

    paulatinamente la misión de la familia y de la escuela en la educación de los jóvenes.

    Kaïser: título de algunos emperadores de Alemania.

    Mi lucha: libro en el que Adolf Hitler expuso su programa político. Apareció en 1925/26. A

    partir de 1945 fue prohibido en Alemania, aunque en el extranjero ha conocido varias

    reediciones.

    Nacionalsocialismo: ideología centrada en el nacionalismo, la lucha constante contra un

    mundo hostil compuesto por judíos y comunistas, el caudillismo, las armas y la

    violencia. El nacionalsocialismo es una forma extrema de fascismo. La época del

    nacionalsocialismo hitleriano abarca el período 1933-1945.

    Nazi: abreviatura de nacionalsocialista. Miembro del NS-DAP (Partido Nacionalsocialista

    Obrero Alemán).

    NSKK: cuerpo motorizado nazi, unidad de las SA.

    Partidos:

    KPD: Partido Comunista Alemán.

    SPD: Partido Socialdemócrata Alemán.

    CDU: Unión Demócrata-Cristiana Alemana.

    CSU: Unión Social-Cristiana (Bávaro).

    FPD: Partido Liberal Alemán.

    Racismo: conciencia exagerada de la raza, persecución de la raza.

    Raza superior: la etnología nacionalsocialista considera a la raza germánica (arios: rubios,

    de ojos azules) la raza superior, y a los individuos, seres superiores. Las otras razas eran consideradas inferiores. La etnología era una asignatura en las escuelas, en la que se explicaban las diferencias y valores “científicamente demostrados” de las razas.

    Reparaciones: según el derecho internacional, el responsable vencido de una guerra tiene

    que reparar las pérdidas originadas al vencedor.

    Republikaner: republicanos. Miembros del partido derechista alemán del mismo nombre.

    Rúnicos: caracteres ríunicos: de la escritura de los antiguos escandinavos.

    SA: sección de asalto. Organización de combate del NSDAP (Partido Nacionalsocialista

    Alemán de los Trabajadores).

    Servicio social: servicio social del Reich (RAD). Los chicos y chicas de edades

    comprendidas entre los 18 y los 25 años tenían que trabajar durante seis meses para el estado y la sociedad. El RAD fue obligatorio desde 1935 hasta 1945 y sirvió de manera creciente a la formación militar.

    Skins, Skinheads: el movimiento skin surge a finales de las años sesenta en Gran Bretaña.

    La penuria social es la base para el nacimiento de esta subcultura juvenil. A comienzos de los años ochenta se traslada a Alemania; esto explica también los anglicismos del lenguaje de los skins, a pesar de su base ideológica nacionalsocialista. En la República Federal Alemana el movimiento skin se convierte cada vez con más fuerza en un movimiento de protesta contra las situaciones de precariedad social. Actualmente hay que distinguir tres corrientes básicas:

    • Oi-skins: el concepto se deriva de la organización de tiempo libre nacionalsocialista “Fuerza mediante la alegría”. Pretenden demostrar que la diversión, y no la política, es lo primero. Mantienen una actitud de gran reserva frente a los extranjeros.

    • Skins fachas: Skins con objetivos de carácter marcadamente ultraderechista.

    • Skins de partido: tienen contactos con organizaciones de ultraderecha, conocen superficialmente el nacionalismo. Su orientación está marcada por el racismo, el antisemitismo y una desmesurada conciencia nacionalista. Rechazan todo lo extranjero.

    SS: Escuadras de Defensa. Asociación de combate de carácter militar del NSDAP (Partido

    Alemán Nacionalsocialista de los Trabajadores). Junto con la Gestapo (Policía Secreta del Estado), y las SS fueron el pilar esencial del terrorismo político en el Tercer Reich, basado en la detención, la tortura y el asesinato de innumerables opositores.

    Tercer Reich: época del nacionalsocialismo en Alemania (1933-1945).

    Wiesenthal, Simon: periodista austríaco. Nacido en 1908, detenido en 1941 y recluido en

    diversos campos de concentración. De 1947 a 1945 dirigió, junto con su mujer, un Centro de Documentación sobre los judíos y sus perseguidores. Desde 1961 es director del Centro de Documentación Judío de Viena.

    8. - CONCLUSIONES

    Todo lo que conlleve consigo una pequeña relación, por muy pequeña que sea, del fascismo, o en su defecto, del nazismo, tiene tras de sí una amplia gama de sinónimos tan detestables como lo son la violencia, el racismo, la xenofobia, la intolerancia, el machismo, el odio y un largo sinfín de términos semejantes a éstos.

    Cabe concluir que todo tipo de gobierno o forma de estado con ideologías fascistas, nacistas o franquistas representa la exaltación de la violencia como medio de poder, vinculado también con unas ideas tan retrógradas y medievales como son el imperialismo y el colonialismo de otros países por medio de la fuerza, haciendo creer que existe una raza superior, que es la suya, y declarando a las demás razas inferiores tanto física, intelectual y moralmente, y que por eso se deben someter a los seres superiores y postrarse como esclavos ante ellos.

    Todos ellos promueven el antiparlamentarismo, la anti-democrácia y la formación de gobiernos políticos con personas con una inteligencia inferior, para así poder dominarles y poder gobernar estos dictadores sin escrúpulos de forma que no tengan opositores dentro de sus gobiernos, y para que éstos les apoyen de forma sumisa, mostrando obediencia sin límites.

    Tenemos la suerte que las personas creadoras de estas ideologías totalitarias y fuera de toda libertad individual hayan desaparecido, pero cabe lamentar que aun sigue habiendo gente que consiente y apoyan ideas como éstas, sin lamentar todo lo que sucedió en Europa durante la mitad del siglo XX, pareciéndoles insignificante toda la miseria, muerte y hambre que asoló a estos países y a todas aquellas personas que fueron muertas por culpa de las ideologías psicópatas de ciertos exaltados, creyéndose con el derecho de jugar con la vida de las personas como si fueran animales.

    Todo fascismo lleva consigo guerra, destrucción y violencia desmedida, como se pudo ver y sentir en España durante la Guerra Civil y su posterior dictadura, sufriendo una de las épocas más hambrientas, o más tarde la proclamación de la II Guerra Mundial por el afán de reconquista de la Alemania nazi, y la Italia fascista, todo ello basado en la violencia extrema.

    Como conclusión definitiva he de decir que toda violencia desmedida no lleva a ningún lado, y que la prohibición de la libertad de las personas es una de las peores cosas que le puede pasar al hombre, renunciando así a todo lo que implica cualquier ideología fascista, nazista o franquista, apoyando a la igualdad de las personas humanas, y a la libertad de expresión que estos fascismos prohiben tajantemente, visto está por la historia sucedida años atrás.

    ¡¡¡¡¡¡¡STOP A TODO TIPO DE FASCISMO Y NAZISMO!!!!!!!

    9. - BIBLIOGRAFÍA

    • Enciclopedia “Nuevo Logos 2000”,

    • “Historia de España”, J.M. Roldán, ed. EDELSE Grupo Didascalia, S.A (1989),

    • “Historia”, ed. Editex (1996),

    • “Lobo negro, un skin”, Marie Hagemann, Círculo de Lectores (1993),

    • Enciclopedia interactiva “Encarta 99”,

    • World Wide Web.

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