Movimiento Okupa

Tribus urbanas. Ideologías. Anarquismo. Utopía. Subculturas. Contraculturas. Propiedad privada. Autogestión. Legislación

  • Enviado por: Inmaculada Navarro Martinez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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EL MOVIMIENTO OKUPA:

-Debate ¿tribu urbana, subcultura, contracultura o nuevo movimiento social?

A la hora de clasificar el movimiento okupa nos encontramos con un debate sociológico acerca de su ubicación dentro de las tribus urbanas, subcultura, contracultura o nuevo movimiento social.

Muchos son los periodistas que asignan la condición de tribu urbana a este movimiento sólo para destacar la condición de desviación con respecto a las normas dominantes. Hoy día el concepto de tribu se asocia a grupos violentos, bandas juveniles de inadaptados e inconformistas.

Sí es cierto que los okupas suelen usar la violencia como recurso frente a grupos fascistas que les atacan, frente a la policía que les desaloja y en ocasiones, de forma más simbólica que física, frente a la prensa que manipula la información sobre ellos. Sólo si nos fijamos en este recurso a la violencia (legítima) podemos aplicar la metáfora de tribu urbana(si bien lo que ocurre es que son varias las tribus que engloban el movimiento).

Por otro lado se ha identificado a la okupación como subcultura. Este concepto es usado por la sociología desde sus orígenes académicos con connotaciones despectivas. La corriente funcionalista de las ciencias sociales califica a las subculturas como comportamientos desviados, patológicos y anormales que merecen algún tipo de corrección.

Los orígenes del movimiento okupa se caracterizan por una cierta marginación, aislamiento y guettización, estas características serán las únicas que pertenezcan a la subcultura(pero esto es independiente de la voluntad e intenciones de los primeros okupas).

A diferencia del concepto de subcultura se define la contracultura por algunos pensadores como un movimiento ideológico-político frente a la cultura dominante(a la que se opone). Muchos la sitúan en el conjunto de culturas juveniles alternativas típicas de la clase media en contraposición a la subcultura que estaría compuesta por jóvenes de clase trabajadora.

El movimiento okupa sería una contracultura con carácter político (creando espacios para la autoorganización de luchas barriales y otros movimientos sociales) orientada a lograr la realización personal, promoviendo a su vez valores culturales no comerciales y críticos con la sociedad actual. Son estas actividades contraculturales, como fiestas solidarias, conciertos, reunión de otros colectivos, promoción de arte alternativo ,etc, las que van adquiriendo protagonismo dentro del movimiento.

Si nos fijamos en las teorías de Riechman y Fernández Buey observamos que el movimiento okupa cumple la mayoría de sus ocho rasgos identificatorios de los nuevos movimientos sociales: 1) su orientación emancipatoria; 2) el estar entre la orientación al poder y la identidad cultural; 3) su carácter antimodernista; 4) una composición social heterogénea; 5) con objetivos y estrategias de acción muy diferenciadas; 6) con una estructura descentralizada y antijerárquica; 7) abogan por la politización de la vida cotidiana y el ámbito privado; 8) utilizan métodos de acción no convencionales.

“El derecho a la vivienda es sólo una excusa. Okupar es una forma de pensar y actuar ante las cosas. Okupar es no estar de acuerdo con el sistema, denunciar los abusos del poder y plantear una alternativa ante lo que no te gusta. Okupar es decir no a un capitalismo que excluye al que no baila al son de la música, no querer vivir para trabajar y trabajar para vivir, no querer hipotecar toda una vida para decir que esto es mío. Okupar es decir no a las autoridades, decir no a las jerarquías, decir vales por lo que eres y no por lo que tienes. Okupar es plantar cara a los que creen que está todo controlado. Okupar es querer y necesitar espacios libres donde crecer, realizarse y crear”( Miranda, 1996).

Esta autorreflexión de un miembro del movimiento creo que deja claras todas las características de nuevo movimiento social que cumple la okupación.

-Inicios de la okupación( Historia)

El movimiento okupa tiene su origen en Gran Bretaña, entre las décadas 60 y 70, es entonces cuando nuevos grupos contraculturales se establecen en viviendas deshabitadas y no utilizadas por sus propietarios. En un principio se asocia a los “hippies”, más tarde al “punk”. Pero la ocupación de espacios en desuso o abandonados existe desde que aparece la propiedad privada. Son las necesidades más básicas las que empujan a esta ocupación. La okupación (“squatting”) tiene un precedente medieval, en una ley inglesa que otorga el derecho de habitar casas vacías a aquellos que carezcan de vivienda por un tiempo determinado por los tribunales y siempre que se haga la ocupación pacíficamente.

El movimiento tuvo gran éxito porque había gran cantidad de casas desocupadas que el ayuntamiento no podía acondicionar por falta de presupuesto, así los jóvenes y familias sin recursos (inmigrantes en su mayoría) no tuvieron dificultades en okupar las casas.

Se extiende al resto de Europa y así a finales de los años 60 se producen las primeras okupaciones en Alemania, ligadas en un principio al movimiento estudiantil del 68.

En Italia a principios de los 70 se llevan a cabo okupaciones colectivas en fábricas, talleres y barrios enteros autogestionados.

En Holanda a finales de los 70 se producen grandes enfrentamientos con las fuerzas del orden y la okupación recibe gran apoyo social, su eco llega a Norteamérica.

A partir de los 80 se produce una división dentro del colectivo okupa: por un lado los “autónomos”que pretendían la colectivización y reapropiación del patrimonio que consideraban público y que había caído en manos de los especuladores; por otro lado los “espontaneístas” que sólo querían un espacio en que vivir sin mayor motivación o fin político.

En los años 90 en Gran Bretaña muchas familias convencionales llegan a ocupar gran cantidad de viviendas y se acaba formalizando con contratos de alquiler muchos de los “squatters” hasta que el propietario decida dar uso a la vivienda.

Es en 1994 cuando se criminaliza la okupación con penas de hasta 6 meses de prisión y se aceleran los trámites para el desalojo.

En Alemania sin embargo es a partir de los 90 cuando se intenta legalizar la situación de los okupas, el desalojo sería la última medida a tomar. Se opta por ofrecer la compra del edificio como colectivo, o un bajo arrendamiento a cambio de la rehabilitación del inmueble. Esto incrementa la división entre los que están dispuestos a negociar y los que no lo están.

El caso de Holanda es excepcional, en la actualidad la administración apoya la okupación mediante una ley en la que se plasma que una casa no podrá permanecer vacía más de un año y además edita una lista de viviendas en desuso.

-La okupación en España.

En España las primeras okupaciones se llevaron a cabo con la ayuda de las Asociaciones de Vecinos(A.A.V.V.), más que nada movidos por las necesidades de vivienda de familias necesitadas en condiciones precarias. Se realizan sobre todo en viviendas de protección oficial y sociales deshabitadas cedidas a corporaciones y organismos oficiales.

Estas okupaciones fueron masivas, los vecinos se autorganizan en asambleas y cooperan con colectivos de semejantes inquietudes. La administración responde en unos casos con desalojos y en otros con contratos de negociación.

Poco a poco las A.A.V.V. van dejando atrás la okupación como objetivo y se centran más en elaborar Planes Generales para los barrios y van perdiendo fuerza. Es con la llegada de los 80 cuando la okupación cobra las características de movimiento social que tenía ya en Europa y se crea una Asamblea de Okupas en Madrid (colectivo de carácter ácrata). Más tarde aparecería Lucha Autónoma ya como coordinadora de colectivos anticapitalistas y autogestionarios.

Es en 1996 cuando entra en vigor el nuevo “Código penal de la Democracia”en el que se considera delito la okupación de inmuebles.

-Por Qué okupar. Autogetión e ideología.

Las razones que dan los miembros del movimiento para legitimar sus acciones son que la especulación del suelo y la vivienda se han convertido en uno de los negocios más rentables que impide satisfacer a mucha gente una necesidad tan básica como es el derecho a una vivienda.

Hay gente que ante esta situación de precariedad en que se encuentra opta por okupar una vivienda de forma discreta, simplemente para suplir esa necesidad.

Pero dentro de lo que llamamos el movimiento okupa, la gente se organiza desde una crítica a la sociedad actual, dándole a la okupación un carácter público para denunciar socialmente el problema de la vivienda y la especulación. Al mismo tiempo buscando alternativas a este sistema desde posiciones anticapitalistas, antidesarrollistas, antimilitaristas, feministas y antipatriarcales, desde la autoorganización, el asamblearismo y la autogestión.

“Todos coincidimos en una forma de funcionamiento más o menos asamblearia, porque entendemos que la autogestión va más allá de la autonomía frente a la Administración. Autogestionar un centro social significa que la toma de decisiones y el trabajo que conlleva es asumido colectivamente, desde lo que se pretende hacer, como se va a hacer, conseguir la pasta si es necesaria,...(...) En los C.S.A. se desarrollan todo tipo de actividades: talleres de aprendizaje gratuitos, debates, contrainformación, teatro y proyecciones; así también como locales de reunión para colectivos que pasan ampliamente del afán integrador del sistema. Pero si por algo se nos conoce más es por las fiestorras que montamos, fiestas solidarias en las que el dinero que se consigue se manda a presos, o sirve para financiar movimientos de lucha como la insumisión, o para la autogestión del propio centro. Fiestas que son tan necesarias como el debate o la acción directa, pues no entendemos la lucha como un sacrificio, o una entrega en aras de la victoria final, sino como la revolución más divertida que podamos imaginar y conquistar con el día a día”(Asamblea d'Okupes, 1997).

El hecho de financiar los Centros Sociales Autogestionados mediante conciertos, ya está señalando que en gran medida el uso del dinero sigue siendo prioritario. No conocemos muchas okpaciones en que además se hayan producido auténticas y totales socializaciones económicas, predomina una economía privada de cada miembro y sólo una economía colectiva para los asuntos colectivos.

La confluencia de distintas clases sociales y de jóvenes de distintas cualificaciones, hace que en las okupaciones haya gente trabajando por libre en el mercado y otra sin trabajo o estudiando, entre los cuales no hay una socialización/comunalización de ingresos.

La mayoría de “okupas” además funcionan como albergues dentro de un gran circuito por todo el Estado y parte del extranjero(es otra forma de financiarse, ofrecen un alojamiento barato).

-Okupar en el campo.

La okupación rural es aquella que se realiza en el campo, en bordas, caseríos, pueblos, fincas o tierras abandonadas por largo tiempo. En los últimos tiempos hemos asistido a un proceso de éxodo del campo a la ciudad, quedando más de 1500 pueblos abandonados y muchos más que están en proceso, dentro del estado español. Al poder económico le interesa un campo abandonado, ya que así no habrá oposición a sus pantanos, autopistas, etc.

La okupación en el campo sigue teniendo los mismos objetivos que la urbana, tratándose en principio de mejorar la calidad de vida sin tener que pagar por el derecho a la vivienda y organizarla de una manera autogestionaria y asamblearia.

Por otra parte se trata de resolver la subsistencia en el medio en el que se vive intentando depender lo menos posible de la ciudad. Además aquí los esfuerzos se centran más en la reconstrucción de la casa (que suele okuparse en ruinas) que en la resistencia al desalojo.

Okupar en el campo es criticar la sociedad industrial y dejar atrás todos los vicios y malsanas costumbres (argumentan sus defensores).Se trata de colectivos no jerarquizados gestionados por sus individuos, en los que la autosuficiencia, el aprendizaje y la práctica de la agricultura y de la ganadería son formas de negar la sociedad de consumo y el despilfarro violento y destructivo.

“No queremos crear un mundo nuevo aparte de la sociedad, aislado, esto sería más o menos un suicidio. Lo que queremos es hacer núcleos activos en su entorno y que ataquen al sistema a todos los niveles, creando formas embrionarias de una nueva sociedad, tanto en el campo como en la ciudad, en estrecha colaboración. No estar al margen de la ciudad, sino formar parte del movimiento contestatario”(Vivienda: especulación, ... & Okupacioak, 2001).

-Contradicciones.

Hay muchos obstáculos que limitan la funcionalidad de las asambleas, entre ellos está el “dirigismo” por los miembros más capacitados o motivados, la exclusión de personas con problemas de fobia social y el pasotismo de muchos otros dejando la responsabilidad de las decisiones en los “típicos cabecillas”.

Aunque en teoría la okupación debería de ser un instrumento de ideas y actividades políticas y sociales, con una supuesta variedad ideológica, lo cierto es que no hay gran heterogeneidad entre los simpatizantes de la movida okupa.

Se protesta contra el estereotipo de tribu urbana que se les asigna, pero lo cierto es que sigue habiendo un referente estético característico( una determinada forma de vestir, unos gustos musicales concretos, unas drogas determinadas, etc.). El entorno okupa continúa funcionando a manera de “guetto”, proyectando una imagen de grupo cerrado.

Una de las mayores lastras que tiene que cargar el movimiento a lo largo de su historia es la de la droga. En ciudades gallegas por ejemplo se ha llegado a la ruptura entre colectivos okupas precisamente a raíz de que algunos se dedicaban al tráfico y consumo de heroína y otras drogas duras, lo cual otros rechazaban(los que mayor proyección política conferían al proyecto). Se han promovido campañas de despenalización de las drogas pero no se han realizado debates sobre la relación de estas con la salud, etc.

Además se corre el riesgo de ofrecer la okupación como una nueva alternativa de diversión sin interacción respecto a los contenidos promovidos desde los CSA.

Por último cabe destacar la escasa documentación teórica propia, la mayoría de estudios reflexivos sobre le movimiento okupa provienen de otros movimientos sociales y otras luchas políticas.

-Aspecto legal de la okupación.

Desde 1870 la ocupación no violenta de inmuebles no constituía un delito, y la legislación vigente desde 1973 hasta 1995 mantenía esta tipificación, considerando también que no sería delito cuando se ejerciese sin intimidación a las personas.

El gobierno socialdemócrata aprobará un nuevo código penal que entra en vigor en 1996 y que penaliza duramente las actividades de los movimientos sociales más importantes de la juventud: la insumisión al Servicio Militar Obligatorio y la Okupación .

A partir de aquí, la okupación podía comportar penas de prisión, cuando en la situación jurídica anterior el único riesgo era la resolución judicial por vía civil (lenta) con la única obligatoriedad del desalojo y el pago de multas económicas en casos de daños materiales. Aunque entonces también se llevaban a cabo desalojos ilegales por orden directa de la Gobernación Civil y de la Policía.

Es bien sabido que existe un conflicto entre la especulación y la necesidad de vivienda, pero este se oculta , haciendo emerger como problema central la okupación. Esto es posible gracias a la inviolabilidad del derecho de propiedad considerado como fundamental frente al de vivienda que esta situado en la Constitución a un nivel inferior como derecho social.

En el año 96, en el XI Congreso de Jueces para la Democracia se aprobó una resolución en la que se solicitaba al Parlamento la despenalización de la okupación. Como es de esperar no se consiguen cambios con esta propuesta y hoy día la okupación sigue considerándose delito a nivel penal en España.

-Represión y distorsionada imagen mediática.

El repertorio de acción del movimiento okupa es fundamentalmente no-violento y no-institucional, si bien es cierto que se tiende a cierta autodefensa ante los desalojos y se realizan esporádicamente sabotajes, pero casi nunca con violencia sobre personas. Se trata más bien de daños materiales, lanzando piedras a bancos o inmobiliarias, aunque se han dado casos de lanzar piedras desde lejos a policías o más extraordinariamente cócteles molotov. Pero se trata sin duda de situaciones puntuales en la historia del movimiento y no una dinámica general.

A pesar de ello, los medios de comunicación se encargan de demonizar al movimiento okupa, insistiendo en la criminalización iniciada en 1996. Se les relaciona con grupos terroristas como E.T.A. o el GRAPO, cuando el movimiento ha declarado públicamente su no justificación de los atentados para conseguir fines políticos sean cuales sean.

Gracias a esta distorsionada imagen que fomentan los medios de comunicación se ha ido generando una impresión global de grupo violento, de dogmatismo ideológico, de tribalismo y hasta de “moda”.

Si nos centramos en la represión observaremos como la Administración deja en manos de la Policía Nacional y las fuerzas antidisturbios el desalojo de las casas. En principio deben de ir acompañados de representantes judiciales y una orden para llevar a cabo el desalojo, pero en más de 20 casos se ha denunciado la ilegalidad en los procedimientos al ejecutarlo.

También se conocen casos de infiltraciones secretas en asambleas, en las actividades de los centros y en las manifestaciones. Detenciones arbitrarias de gente que en muchos casos no tiene que ver con la okupación, sólo por estar presente en la calle mientras ocurría algún acto de reivindicación o algún desalojo. Todo ello muchas veces acompañado de golpes indiscriminados, humillaciones y privación de derechos para la defensa y sobre la salud de los detenidos en las comisarías(constatado esto en denuncias al defensor del pueblo).

Muchas veces lo que ocurre es que el propietario encarga a alguna empresa el derribo de la casa okupada , sin orden judicial ni aviso previo a los ocupantes.

En definitiva, el movimiento okupa sufre la represión del Estado en forma de desalojos y abusos policiales y a su vez la manipulación mediática que distorsiona la verdadera pretensión y actuación de sus miembros.