Movimiento Obrero

Trabajo. Empresas. Revolución Industrial. Actividad laboral. Clase obrera. Sindicatos. Antecedentes. Evolución

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Antecedentes y evolución del Movimiento obrero

MOVIMIENTO OBRERO

1.- NACIMIENTO DEL MOVIMIENTO OBRERO

Las condiciones socioeconómicas que se imponen en Europa tras el éxito de la revolución industrial, son reflejo de la nueva situación económica que marca el industrialismo. Este produjo una serie de consecuencias sociales en el seno de la masa obrera debido a diversas razones, como la intensa concentración proletaria en los núcleos industriales, las condiciones de desarrollo del trabajo tanto por los excesivos horarios como por la situación real del lugar de trabajo, el empleo generalizado de mujeres y niños, salarios bajos en relación a la actividad laboral desempeñada por la abundancia de mano de obra, desvalorización y pérdida del valor individual del obrero al verse absorbido por la maquina, hacinamiento de los obreros en suburbios y barrios periféricos de las grandes ciudades, en viviendas con total falta de higiene y salubridad, estas condiciones favorecían la aparición de enfermedades, epidemias, etc.

Estas causas son las que plantearon la cuestión social, como respuesta a ella, surge la necesidad de la unión entre los obreros en movimientos organizados, con estrategias y medidas de reivindicación y de solicitud de cambio y mejora de su situación real. La sociedad de esta época, esta definida por una contradicción: un conjunto, se enriquece: sin embargo, la mayoría de la población se empobrece, los salarios bajan y en determinados momentos se hunden. El coste de vida se eleva con más rapidez que el salario real, este hecho repercute de un modo claro en las posibilidades económicas de la clase obrera.

La progresiva expansión de la Revolución Industrial en Inglaterra como en el continente europeo, plantean condiciones socioeconómicas que producen el descrédito de la libertad económica. Por oposición, surgen corrientes de ideas que exigen una organización racional de la sociedad. Estas ideas proponen metas para transformar la sociedad; así los trabajadores, más o menos orientados por los ideólogos, lucharon por conquistar derechos en la sociedad, como el fundamental derecho de asociación, surgiendo en los distintos países europeos amplios movimientos de trabajadores que trataran de mejorar sus condiciones de vida y de transformar la sociedad clasista.

El movimiento obrero se ha expresado históricamente a través de asociaciones, uniones transitorias o permanentes, grupos, partidos, asambleas, etc. Como toda estructura representa unas líneas de fuerza, tiene elites y base, adopta decisiones. En la historia de la sociedad, las líneas de fuerza del movimiento obrero alcanzan el nivel de la conflictividad estructural o coyuntural como con manifestaciones, huelgas, plantes, negociaciones, actos reivindicativos diversos, etc.

2.- ORIGINES DEL MOVIMIENTO OBRERO EN EUROPA

La época de la Revolución Francesa había creado las condiciones decisivas para el desarrollo del movimiento obrero europeo, generó en los ciudadanos la necesidad de la democracia política y de la solidaridad en la lucha por los derechos humanos y por la propiedad capitalista de los medios de producción.

2.1. Gran Bretaña: en Inglaterra, el movimiento obrero es ante todo una reacción de la clase obrera contra la revolución industrial, un movimiento instintivo de rebeldía contra las condiciones económicas y la miseria. Como asociaciones sindicales en este país, cabe distinguir, en primer lugar, el movimiento Ludita, como consecuencia de los salarios de hambre y las condiciones infrahumanas de trabajo, los trabajadores alquilaban las máquinas a los patronos y las utilizaban en sus domicilios, la única forma de detener el trabajo consistía en inutilizarlas y hacer de esta manera una barrera de presión. En segundo y último lugar, se sitúa el Cartismo, esencialmente fue un movimiento de masas, una revuelta elemental contra la miseria, pero que se vio hundido debido a las sucesivas represiones y desunión interna. En 1824 nace una Ley que reconoce el Derecho de coalición.

2.2. Francia: El movimiento Francés fue fruto de una minoría, el más destacado quizá el compagnonnage, poseedor de sus propios ritos masónicos secretos, pero como consecuencia de sus irremediables divisiones internas no aportaron ningún auxilio a los obreros.

2.3. Alemania: El movimiento obrero alemán, aparece en torno a múltiples círculos de estudio obreros, por iniciativa de jóvenes intelectuales o burgueses comprensivos, pronto desbordados por sus oyentes bien por una decisión espontánea de los trabajadores.

3.- EL MOVIMIENTO OBRERO EN ESPAÑA

El m.o. en España, al igual que en el resto de Europa, tiene su origen en las consecuencias sociales y las políticas liberales devenidas de la revolución industrial. Tiene su cuna en Cataluña, recibirá su impulso de los núcleos industriales y mineros. Sin embargo, es preciso no olvidar, que la realidad socioeconómica en el caso español es distinta al de los países industrializados de Europa occidental, ya que la masa proletaria de nuestro país es de proletariado rural en esta época.

La palabra clave para entender el movimiento obrero es asociación. El proletariado comprende que sólo puede afirmar sus derechos mediante una acción colectiva, ya que carece de una situación económica estable y está indefenso si comparece aislado frente al empresario, por lo que la estrategia es la asociación. En los orígenes del movimiento obrero español, conviene distinguir entre las actitudes espontáneas que brotan del proletario español y el influjo de teorías y doctrinas que proceden de fuera del país, también hay que tener en cuenta el limitado número de efectivos del proletariado industrial en nuestro país. EL factor del m.o. guarda relación con la tipología de los conflictos, ya que es el órgano de formación y expresión de la conciencia colectiva, a la vez que el instrumento de practica histórica del movimiento obrero y, en general, de los trabajadores.

Las condiciones de trabajo estaban basadas en la producción a destajo, salarios mínimos de subsistencia, el ritmo de trabajo lo imponía la maquina, el trabajador perdió el control sobre el proceso productivo. En el campo de las ideas de la cuestión social, entraron en nuestro país, provenientes de la ideología de los socialistas utópicos de Europa, quines consiguen que sus ideas tengan especial arraigo en una clase media (socialista utópicos españoles), que se caracterizaba por mostrarse abiertos a las nuevas corrientes, y tener un espíritu critico de la sociedad en la que viven.

3.1. De a fase espontánea a la organizada

Se dio un gran salto, desde una época que se caracteriza por los movimientos espontáneos y destructivos, a la constitución de sociedades obreras de resistencia y a la utilización de la huelga como una nueva forma de acción, pero siempre en una situación de precariedad, por las actitudes represivas del poder político. Las primeras manifestaciones de malestar ante las nuevas maquinarias empiezan a ser visibles, especialmente en zonas industrializadas como Barcelona, Alcoy, etc., así en Barcelona se constituye la Asociación de Protección Mutua de Tejedores de Algodón bajo una fachada de carácter mutualista y benéfica al amparo de la ley de 28 de febrero de 1839 que autorizaba la fundación de asociaciones mutualistas y cooperativistas. Esta asociación era también una sociedad de resistencia (clandestina) que empezaba a plantear reformas sociales demandando la reducción de la jornada de trabajo, y reglamentos laborales para mujeres y niños.

Durante este periodo se puso de manifiesto el grado de organización y la capacidad de acción de los trabajadores asociados en Cataluña, y como resultado de ello, serían sucesivas huelgas programadas por toda Barcelona en contra de medidas legales acordadas que no beneficiaban a la clase obrera, pero la dura actuación represiva del gobierno contra estos movimientos huelguísticos culminó con la ejecución del líder sindical José Barceló. En otros puntos del país se produjeron conflictos laborales con menor intensidad y con un carácter más esporádico, por ejemplo los realizados por los albañiles y sombrereros en Madrid, o los sederos de Valencia.

3.2. Expansión del movimiento obrero español

1887-1920 Es el periodo de desarrollo de las organizaciones obreras, de la conflictividad laboral, de la intervención del Estado con instituciones como el Instituto de Reformas Sociales y con una política social definida para la legislación laboral, y del reconocimiento del derecho de asociación en 1887. Hay que distinguir tres grandes tendencias en la expansión del m.o.:

  • Orientación socialista: está marcado desde su creación, hasta las grandes crisis

  • del S.XX por las divisiones del movimiento obrero, su máximo exponente fue el tipógrafo Pablo Iglesias, hombre enérgico y de violenta palabra.

    En 1888 se creó la UGT “Unión General de Trabajadores” que encarnaba el sindicalismo y estaba muy vinculada al Partido Socialista. Pretendía buscar la mejora del trabajador por medio de la negociación colectiva dentro de la legalidad, aumento de los jornales, reducción de la jornada, garantía de higiene, etc. Era un sindicalismo reformista por lo que a los métodos se refiere, convencido de que la clase obrera debía alcanzar el poder mediante vía política, lo que contrastaba fuertemente con el sindicalismo revolucionario anarquista. Para la defensa de sus objetivos usaba una doble vía, la presión sobre los empresarios y la presión sobre los poderes públicos. El sindicalismo de gestión que exalto desde su fundación le permitió consolidar unas sólidas estructuras sindicales que combinaban la práctica de la defensa de las reivindicaciones obreras con una amplia oferta de servicios a sus afiliados.

    b) El anarquismo: más tarde anarcosindicalistas, se caracteriza por sus dificultades, tanto internas: conflictos ideológico entre radicales y moderados, como externas: por las frecuentes prohibiciones de las que fue victima. Su área de influencia fue Andalucía, pero vivió un declive rápido por nuevas persecuciones del gobierno, y por los incidentes de la mano negra, que todavía hoy no se sabe claramente de donde llegaba esta corriente, en los periodos de dura represión aparece el fenómeno del terrorismo con actos de renombre como la bomba del Liceo, etc., pero este no paso nunca de ser una doctrina minoritaria, ya que paralelamente se desarrollaba otra tradición anarquista, como educación racionalista, debates sobre cuestiones como la propiedad, abrían escuelas, como las escuelas modernas ideadas por el pedagogo Ferrer ... etc.

    El anarquismo catalán es más temible porque es menos impulsivo, está más organizado, y es más intelectual que el andaluz, nace la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

    c) Sindicalismo católico: los objetivos eran remediar la deserción, crear cajas de ahorro, de socorro mutuo, cooperativas de consumo, bolsas de trabajo, ... a fin de aliviar con todo ello al obrero en su enfermedad y penalidades. Esta corriente no se convirtió en sindicatos católicos, sino que degeneraron en sociedades amistosas, en clubes que mantenían a los trabajadores alejados de la taberna y de los socialistas, estas sociedades, estaban más preocupadas por eliminar la blasfemia que mejorar las condiciones de vida de los trabajadores.

    Con el transcurso del tiempo, la conflictividad laborar se hacía insostenible, las huelgas se sucedían, las persecuciones contra las asociaciones de los obreros se recrudecían, en especial a la de los partidos anarquistas. Por todo ello aparece la primera legislación social que emana de la mano de la Comisión de Reformas Sociales, cuyo fin era el estudio de los problemas obreros para mejorarlos y todo lo que incidiese entre el capital y el trabajo, así aparece en 1900 las primeras leyes sociales, como la ley de accidentes de trabajo, la ley de protección del trabajo de mujeres y niños, decretos para favorecer la instrucción obrera. En el periodo 1903-1920 se caracteriza porque aparece una legislación destinada a proteger a las clases más débiles frente a la relación capital-trabajo, se legisla sobre la regulación de la jornada de trabajo, salarios, descanso, seguridad e higiene, pactos colectivos, huelgas.

    4.- EL SINDICATO EN ESPAÑA Y LA DICTADURA FRANQUISTA

    El sistema sindical que estableció la dictadura de Franco fue cuidadosamente adaptado a los intereses de los grupos capitalistas, convirtiéndose en un instrumento burocrático, jerárquico y organizado para controlar a la clase obrera. Se configuran a los sindicatos verticales en cada sector de la producción, reuniendo a empresarios, directivos, empleados y obreros bajo el mismo techo institucional, otro aspecto es que las listas de los jefes de los sindicatos las confeccionaba la falange.

    Todo el entramado de la Organización Nacional Sindical giraba en torno al concepto de unidad sindical, es decir, un solo organismo oficial con competencias sindicales que tenía facultad para representar simultáneamente a empresarios y trabajadores, impedía el pluralismo sindical, siendo un sistema coactivo unitario y totalizador. Así se multiplican las huelgas ilegales al margen de la organización sindical corporativa, como respuesta del malestar laboral, de la escasez de productos de primera necesidad, de la caída de los salarios, y las cartillas de racionamiento. En 1955 tubo lugar el III Congreso Nacional de Trabajadores, en el que se aprueba un salario mínimo vital, la jornada efectiva de ocho horas y el seguro del paro.

    Con todos esos conflictos y para seguir manteniendo el control de las relaciones laborales se adoptaron reformas como la Ley de convenios colectivos, que introducía la mediación, el arbitraje, la negociación colectiva, eso si, siempre bajo el control del ministerio de Trabajo. Las elecciones sirvieron para que cientos de militantes obreros ocupasen cargos representativos, lo que puso al aparato sindical oficial en una situación de claro riesgo que llevo a unas iniciativas legislativas de ultima hora para intentar maquillar la realidad sindical.

    Durante los años cincuenta y sesenta, nace un nuevo sindicato, Comisiones Obreras CC.OO., que logrará una importante implantación en las principales zonas industriales del país, estratégicamente CC.OO. interrelaciona medidas legales con otras ilegales. Legales, porque aprovechaba las estructuras del sindicalismo vertical, se presentaba a las elecciones, aprovechaba sus recursos y la posibilidad del derecho de reunión en las empresas. Ilegales, porque allí donde el sindicato tenía suficiente fuerza representativa, recurría a la negociación directa con los empresarios al margen del sindicato vertical. CC.OO. representaba una nueva forma de organización dentro del movimiento sindical español, ya que desvinculada de las antiguas centrales sindicales (UGT y CNT) atraía a una nueva generación de trabajadores, más adelante los miembros de los sindicatos clandestinos de UGT, CNT ... se fueron distanciando de CC.OO., dado que sus directivas era no colaborar con un movimiento donde estuvieran activos los militantes del PCE.

    5.- EL SINDICATO EN ESPAÑA Y LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA

    Con el fin del franquismo y el establecimiento de un régimen democrático en España, se inicio la separación de las estructuras políticas del país y se abrió el camino hacia una nueva dinámica social. Por un lado se camina hacia una sociedad moderna, y por otro, las organizaciones políticas y sindicales consiguen recuperar su capacidad de acción. Se registraron avances en la reivindicaciones obreras y en la negociación de los convenios colectivos. Estos resultados deben contemplarse como concesiones del capital a los asalariados y al movimiento sindical, pues con ello se pretendía evitar la inestabilidad política y los conflictos sociales, en un momento de grave crisis política, económica y social. En este contexto, CC.OO. modificó su estrategia para favorecer el acceso a la democratización del país, abandonando con ello sus posiciones más duras que buscaban la desestabilización del posfranquismo, sustituyéndolos por posturas de carácter reivindicativo laboral.

    Las subidas salariales logradas por CC.OO. en los convenios colectivos otorgaron gran credibilidad a este sindicato y por lo tanto, un poder considerable entre los trabajadores. Los convenios colectivos del campo confirmaron este poderío de la central. La UGT, más inexperta no estaba en condiciones de actuar con contundencia y de lograr imponerse en las negociaciones colectivas, además tenía que separarse de la influencia de CC.OO. si quería representar una alternativa a ese modelo sindical, para ello adoptó posiciones de máximas reivindicaciones y de crítica a CC.OO. y USO por su participación en las estructuras del sindicalismo vertical. UGT acepto modificar su estrategia cuando se vio obligada por el giro moderado que adoptó CC.OO., aunque mantuvo un aire de radicalidad con su crítica a los Pactos de la Moncloa (políticas de ajuste económico para estabilizar la economía española que atravesaba una crisis en esta época),también incluso en las primeras elecciones sindicales libres de 1978.

    Una vez establecida la libertad sindical en 1977 con la Ley de asociación sindical, se observó una avalancha de afiliación a los sindicatos legalizados y salidas masivas de los sindicatos verticales, de tal manera que en un breve espacio de tiempo los sindicatos democráticos alcanzaron un alto nivel de organización de los trabajadores.

    La cercanía de UGT al PSOE y de CC.OO. al PCE supuso una ventaja sobre los que como CNT y USO no estaban ligados a ninguno. De esta manera se configuraba un panorama sindical marcado por la fragmentación ideológica, y la pluralidad de opciones, muy al estilo de lo que sucedía en algunos países europeos próximos (Italia o Francia). Las relaciones con los partidos correspondientes fue utilizada de manera diferente; UGT realzó la relación con el PSOE para poder aprovechar tácticamente el gran potencial electoral socialista; CC.OO. destacaba más su independencia y no quería que se le identificase como el sindicato del PCE, hecho que no resultaba difícil de demostrar dado que la mayor parte de su comisión ejecutiva estaba formada por miembros destacados de este partido.

    La USO no consiguió despegar el número de afiliados a pesar de los largos años de actividad ilegal bajo la dictadura. Desde el principio esta organización, que también se definía como socialista, tuvo que disputarse el espacio con UGT, lo que dificultó su consolidación. CNT se mantuvo durante la transición entre los cuatro sindicatos más importantes, después de su legalización registró un cierto crecimiento en el número de afiliados, pero una postura política agresiva de los poderes públicos contra ella, por miedo a que lograra su antigua fuerza provocaron su asilamiento y perdida de afiliación. En 1978 tuvieron lugar las primeras elecciones sindicales libres cuyos resultados reflejaban el predomino claro de CC.OO., seguida a distancia por UGT, y a la cola USO y los disgregados de Comisiones, CSUT y SU. CNT de acuerdo con sus posturas radicales decidió no participar en estos comicios.

    Las sucesivas elecciones sindicales han creado un nuevo mapa sindical del país que pone de manifiesto, por un lado, el desmantelamiento del sindicalismo vertical, por otro, la ausencia de CNT en los procesos electorales, y por ultimo, el predominio de dos centrales sindicales mayoritarias UGT y CC.OO. Las huelgas fueron disminuyendo en número e intensidad, mientras los mecanismos de negociación iban ocupando el primer plano en las relaciones laborales. La negociación colectiva fue regulada en 1980 por el Estatuto de los Trabajadores, que estableció un modelo basado en la autonomía colectiva.

    En 1982 el mapa político dio un giro, ya que UGT reemplazaría a CC.OO. como sindicato más fuerte y esta posición se mantuvo hasta 1986, con una mayor diferencia para el sindicato socialista. El proceso de concentración del voto se produjo a costa de los independientes y de los otros sindicatos (USO y sindicatos sectoriales).

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