Movimiento obrero

Historia universal. Revolución industrial. Marxismo. Reacciones obreras. Asociacionismo. Ideologías. Lucha de clases. Internacional de trabajadores

  • Enviado por: Franciscoayora
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
publicidad
cursos destacados
Iníciate con Ableton Live
Iníciate con Ableton Live
El curso da un repaso general por las órdenes y menús más básicos, para poder generar...
Ver más información

Cómo montar un Ordenador
Cómo montar un Ordenador
En este curso te guiamos de una forma muy práctica y gráfica, para que puedas realizar el montaje de tu...
Ver más información

publicidad

  • El movimiento obrero: de los inicios hasta 1848

  • De artesanos a proletarios.

  • Fueron cambiando las condiciones de trabajo. La libertad de producción permitió la creación de nuevas manufacturas al margen de toda reglamentación gremial. Los propietarios fijaban las condiciones de la producción y de contratación laboral.

    Los trabajadores de las nuevas manufacturas eran campesinos que habían emigrado a la ciudad para conseguir trabajo y también había artesanos arruinados; se transformaron en proletarios que, carentes de toda propiedad, necesitaban trabajo y eran contratados por el propietario del taller para cumplir la jornada laboral a cambio de un salario.

    El asalariado fue configurando una nueva clase obrera al iniciarse la era de la fábrica. Las fábricas afianzaron un nuevo orden laboral: jornadas de hasta 15 horas, un ritmo de trabajo constante y sin descanso también aplicado a mujeres y niños. Además el proceso de mecanización condujo al paro a amplios sectores de trabajadores manuales. El desempleo, los bajos salarios, las jornadas agotadoras y la dura disciplina laboral generaron una creciente conflictividad.

  • Los primeros conflictos y el ludismo.

  • Empezaron a surgir asociaciones de trabajadores: primero se organizaron los trabajadores de un mismo oficio; posteriormente se fueron uniendo localidades diversas y distintos oficios y la intervención gubernamental adquirió un carácter represivo. Las asociaciones obreras acabaron siendo prohibidas tanto en Francia (Ley de Chapelier, 1791) como en Inglaterra (Combination Acts, 1799-1800).

    En paralelo se desarrollaban movimientos radicales que propugnaban reformas democráticas y reclamaban derechos y libertades (se impulsaron movilizaciones, marchas y concentraciones).

    Cerca de Nottingham, el ejército reprimió en 1811 con violencia una manifestación de trabajadores que se quejaban de la anchura de los nuevos telares para la fabricación de medias, que les obligaba a trabajar más por el mismo salario (destaca el capitán Ned Ludd). Su nombre fue utilizado para firmar las cartas de amenaza a los propietarios de máquinas; los luditas pretendían forzar a los patronos a negociar las condiciones de trabajo.

    El ludismo se extendió a las regiones industrializadas de Inglaterra y en el continente europeo, que fueron objeto de persecución gubernamental.

  • El socialismo utópico.

  • Producto de la Revolución Industrial, se alzaron voces críticas que denunciaban las injusticias del nuevo sistema. Fueron protestas innovadoras que configuraron lo que se denominaría el socialismo utópico. Destacan:

    -Babeuf y Blanqui consideraban que la igualdad social sólo podía alcanzarse por medio de la acción violenta de una minoría que impondría una dictadura revolucionario, creían en una pacífica transformación social a través de ideas, educación y el propio ejemplo.

    -Charles Fourier defendió la creación de falansterios, agrupaciones comunitarias donde la propiedad era colectiva y hombres, mujeres y niños compartían todas las tareas.

    -Robert Owen defendió la organización de los trabajadores en cooperativas sin propietarios ni salarios, y la llevó a la práctica en su fábrica.

  • El sindicalismo.

  • Las agrupaciones estables de trabajadores empezaron a formular alternativas a la sociedad capitalista: cooperativismo frente a competencia y solidaridad frente a individualismo.

    El primer tipo de organización obrera fueron las Sociedades de Socorro Mutuo, a menudo clandestinas, formadas por antiguos artesanos; ayudaban a los trabajadores en caso de enfermedad o paro y organizaron las primeras huelgas gracias al cobro de cuotas, que permitían crear cajas de resistencia. Sus acciones consiguieron la abolición en Gran Bretaña de las Combination Acts y la consolidación del derecho de asociación.

    Hubo diversos intentos de coordinar a todos los sindicatos de un país entre los cuales destaca en Inglaterra la creación de la Asociación Nacional para la Protección del Trabajo, formada por asociaciones de construcción, textiles, metalúrgicas y mineras.

    El fracaso de la acción política acabó con la Asociación llevó a la formación a nivel nacional, de la Great Trade Union (GTU, 1os sindicatos). Esta organización agrupó a la mayoría de sindicatos y alentó, con la influencia de Owen, la creación de cooperativas de producción como medio para avanzar hacia una nueva sociedad. La reacción del gobierno, de los empresarios y el fracaso de las cooperativas acabaron con la GTU.

    En la década de 1830. Empezó la expansión del sindicalismo, que culminó en Francia con la creación de la Unión Obrera, y en España con la del primer sindicato, la Asociación de Trabajadores de Barcelona.

  • El cartismo.

  • Fue en Gran Bretaña donde, por primera vez, el movimiento obrero se organizó alrededor de un proyecto político propio: el cartismo. Tuvo un papel importante la experiencia de los obreros de la Great Trade Union. Los dirigentes obreros tenían la necesidad de participar en política para poder cambiar las leyes y poder intervenir en las relaciones laborales.

    En 1836, un grupo de obreros fundó la asociación Working Men´s Association, que elaboró la llamada Carta del Pueblo. Los objetivos del movimiento cartista eran: el sufragio universal masculino y secreto, un sueldo para los diputados y la reunión anual del legislativo.

    Para poder presentar estas peticiones al Parlamento, los dirigentes idearon una estrategia novedosa de movilizaciones a fin de recoger firmas y al mismo tiempo mostrar el respaldo social con el que contaban. La Carta fue rechazada por el Parlamento y los cartistas no consiguieron imponer sus objetivos pero lograron que implantases una primera reducción de jornada laboral a 10 horas.

  • Las grandes corrientes ideológicas del obrerismo

  • El marxismo.

  • Karl Marx y Friedrich Engels calificaron el primer pensamiento socialista de utópico y elaboraron una teoría que era un programa de acción para cambiar la sociedad: el socialismo científico. Su corpus doctrinal tuvo un primer referente en el Manifiesto Comunista y tenían como objetivo “conocer científicamente la realidad social (capitalismo) para transformarla”. Esto llevó a la elaboración de la teoría marxista.

    El marxismo se asienta sobre tres grandes ejes:

    - El análisis del pasado a través de la lucha de clases, del antagonismo entre opresores y oprimidos considerado el motor del desarrollo histórico. Esta contradicción se originaba en las relaciones sociales de cada etapa histórica.

    - La crítica del presente en función del análisis del sistema capitalista. La explotación burguesa es condición inherente al capitalismo. Es decir, el trabajo del obrero genera un beneficio superior al salario que percibe, que permanece en manos del capitalista, quien reinvierte una parte en mejorar los medios de producción y se apropia del resto.

    La voluntad de incrementar el beneficio supone una constante innovación tecnológica para aumentar la producción pero ello lleva a constantes crisis de sobreproducción.

    - Proyecto de futuro. Situación transitoria de dictadura del proletariado para conseguir, más tarde, la desaparición de todas las clases y construir una sociedad igualitaria.

  • El anarquismo.

  • Detrás del término anarquismo se agrupan toda una serie de propuestas que responden al pensamiento individual de sus ideólogos. En general todas critican la sociedad capitalista y proponen un modelo alternativo basado en la ausencia de autoridad.

    El primer referente del anarquismo fue P.J Proudhon. Consideraba la propiedad un robo y defendió un sistema basado en el trabajo autónomo y en la expansión del mutualismo y del cooperativismo. Así, de forma gradual se superaría el capitalismo, al margen de toda organización política y de toda autoridad. La difusión de estas ideas daría fuerzas al anarquismo.

    Mijaíl Bakunin planteó que la revolución estaría protagonizada por todos los sectores oprimidos de la sociedad y sería el resultado de la lucha espontánea de las masas contra la explotación. Su objetivo era la destrucción del Estado y la creación de una sociedad igualitaria. Su influencia se extendió principalmente por Suiza, Italia, Bélgica y España.

    Con la base del pensamiento de esos dirigentes anarquistas se configuraba un ideario libertario que proponía la anarquía como modelo de sociedad, asentada en la libertad individual, la solidaridad social, la crítica a la propiedad privada, la defensa de la propiedad colectiva, y la oposición a todo tipo de organización jerarquía, a la religión, a la política y al Estado; aunque empezaron a surgir diferencias importantes entre los distintos pensadores.

  • La época de la Primera Internacional (1864-1881)

  • La Asociación Internacional de Trabajadores.

  • La Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) fue creada en Londres (1864) por delegados de asociaciones inglesas y francesas, y emigrantes políticos italianos y alemanes. Posteriormente, se incorporó sociedades obreras de distintos países y personalidades involucradas en la lucha social.

    Tenía un Consejo General dirigido por Marx, que redactó los estatutos y el manifiesto inaugural donde se establecían sus principios básicos: la emancipación de la clase obrera debía ser obra de los trabajadores mismo, que conquistarían el poder político para acabar con la sociedad burguesa e implantar el socialismo.

    Los primeros congresos de la AIT se celebraron en Ginebra, Lausana y Bruselas. Se adoptaron acuerdos para impulsar las movilizaciones obreras en cada país; medidas: reducción de la jornada laboral, supresión del trabajo infantil, mejora de las condiciones laborales de la mujer, desaparición del ejército permanente, socialización de los medios de producción, y el recurso a la huelga como el medio más eficaz para conseguir estos objetos.

    Hubo discrepancias internas entre Marx y Bakunin. Marx controlaba la AIT a través del Consejo General y gran parte de los acuerdos de la AIT reflejaban sus posiciones. Bakunin defendía la abolición del Estado y no su conquista, y se mostraba hostil a cualquier autoridad política. Acusaba a Marx de dictatorial y propugnaba la autonomía de las secciones y la pérdida del poder del Consejo General. Los países más industrializados apoyaban las ideas de Marx y de los países más agrícolas daban el apoyo a los bakuninistas.

  • La Comuna de París.

  • Hubo un vacío de poder, y para organizar la defensa frente a los alemanes, se realizaron unas elecciones que llevaron a la constitución de la Comuna de París: un gobierno popular que correspondía al ideal de una república democrática y social. La Comuna organizó la resistencia de París y emprendió un conjunto de reformas que se convirtieron en el referente para el movimiento obrero y democrático: nacionalización de los bienes del clero, reforma de la justicia…

    En mayo, las tropas de Versalles y los prusianos consiguieron tomar París. La represión fue durísima, con miles de fusilamientos, detenciones y deportaciones. El obrerismo francés quedó desarticulado y tardaría años en recuperarse.

  • Crisis y disolución de la Internacional.

  • El enfrentamiento ideológico entre Bakunin y Marx estaba incubando una crisis en la AIT, que la guerra franco-prusiana y la derrota de la Comuna precipitaron de forma irreversible. La AIT fue ilegalizada en la mayoría de países y sus miembros resultaron perseguidos.

    La ruptura entre los dos sectores se formalizó en el Congreso de La Haya, cuando la mayoría marxista ratificó la decisión de proceder a la formación de partidos obreros nacionales como nueva forma de organización propia del proletariado. Los bakuninistas no aceptaron la resolución, fueron expulsados y formaron una nueva organización: la Internacional Antiautoritaria.

    La AIT oficial, muy debilitada, se trasladó a Nueva York, donde languideció hasta 1876, año en que se disolvió. La AIT ejerció esencialmente una influencia moral, y además puso las bases para la creación futura de los partidos socialdemócratas.

  • Sindicatos de masas y partidos obreros (1881-1914)

  • Los avances del sindicalismo.

  • El crecimiento del capitalismo produjo un extraordinario aumento del proletariado industrial. La difusión del socialismo favoreció la constitución de un nuevo sindicalismo mucho más masivo. Así en Inglaterra había más de cuatro millones de trabajadores adheridos a los sindicatos, y más de dos millones en Alemania.

    Muchos sindicalistas empezaron a exigir la intervención del Estado para arbitrar los conflictos, frenar los abusos patronales y garantizar una legislación laboral. Como resultado, las primeras legislaciones laborales:

    - Trabajo de niños y mujeres. El 1819, el gobierno británico exigió una edad mínima de nueve años para trabajar, y en Francia, en 1841, en ocho. En la última década del siglo XIX se prohibió el trabajo nocturno femenino y se estableció un reposo obligatorio después del parto.

    - Seguros obligatorios. Alemania fue el Estado pionero en crear seguros obligatorios para los trabajadores; Francia e Inglaterra establecieron legislaciones similares. En 1908, una ley inglesa aseguraba, por primera vez, una indemnización a los parados.

    - Jornada laboral. En gran parte de los países industrializados se estableció, a finales de siglo, la jornada de diez horas en los talleres y de ocho en las minas.

  • Partidos y sindicatos socialistas.

  • Se empezaron a crear partidos políticos obreros. El primero y más importante, que sería el punto de referencia del socialismo europeo, fue el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD).

    A largo plazo, el SPD pretendía conquistar el poder político a través de la acción revolucionaria no violenta para implantar una sociedad socialista. A corto plazo, definió lo que serían las líneas esenciales de la socialdemocracia europea.

    Por un lado, realizar reformas democráticas y sociales: sufragio universal extendido a las mujeres, representación proporcional, igualdad de derechos, tributación directa y sanidad y educación públicas. Por otro, mejorar las condiciones de la clase obrera: reducción de jornadas laborales, mejoras salariales, prohibición del trabajo infantil, seguros sociales, etc. Con casi un millón de militantes era la fuerza más importante y el modelo de referencia de los otros partidos obreros.

    El SPD potenció la creación de sindicatos nacionales. Se establecía así una clara distribución de las funciones entre el partido, que concentraba los objetivos políticos, y el sindicato, dedicado a la acción reivindicativa y subordinado a la estrategia política del partido. Así, en Alemania, surgió la Unión General de Sindicatos Alemanes, la Unión General de Trabajadores en España y el Partido Laborista en Inglaterra.

  • Las prácticas del anarquismo.

  • El anarquismo arraigó principalmente en España, Italia y Francia. En el Congreso de Londres se aprobó el uso de la violencia individual para divulgar el ideario anarquista e inducir a las masas a la revolución. La práctica de la propaganda por el hecho, más allá de la oral y la escrita, suponía atentados contra los representantes del Estado, considerados responsables de la miseria de los trabajadores. La represión, el aislamiento y la impotencia ante una burguesía cada vez más poderosa explicarían unos actos terroristas que comportaron el asesinato, entre otros, de la emperatriz de Austria y de los presidentes de la República Francesa.

    Vinculados o no a actos terroristas, el anarcocomunismo, se oponían a la formación de sindicatos y defendían una sociedad sin clases y la propiedad colectiva de los medios de producción y de los bienes de consumo. Se oponían al llamado darwinismo social, que sancionaba el dominio de los más fuertes, y defendían el valor de la libertad, la igualdad y la ausencia de jerarquías. Defendían la educación como factor decisivo para el cambio social, el antimilitarismo, el anticlericalismo y los ideales internacionalistas.

  • La Segunda Internacional

  • Fundación y objetivos.

  • La Segunda Internacional se fundó en París en 1889. Se configuró como una organización homogénea ideológicamente ya que sólo incorporó partidos socialistas. Se creó un Buró Socialista Internacional para dar continuidad a los trabajos que debían realizarse en el transcurso de los tres años entre los congresos.

    Las resoluciones adoptadas en el Congreso fundacional reclamaban leyes para la protección de los trabajadores, la jornada laboral de 8 horas y la abolición del trabajo infantil. A partir de aquí, la Internacional estableció una serie de principios que se mantendrían a lo largo del siglo: la extensión de la democracia, la evolución pacífica hacia la toma del poder político, la regulación del mercado laboral, el fin de la discriminación sexual.

    La Segunda Internacional creó algunos de los símbolos del movimiento obrero como el himno y la celebración del 1º de Mayo, Día de los Trabajadores.

  • Los grandes debates.

  • El revisionismo fue condenado; el colonialismo, un sector lo denunciaba como una forma más de la explotación capitalista y defendía la obligación de combatirlo y potenciar en las colonias la revolución socialista; pero otro grupo se limitaba a criticar la barbarie de los colonizadores sin cuestionar el sistema, y defendían la colonización como factor positivo de civilización.

    Ante la espiral belicista se rechazó la guerra considerada como un producto del enfrentamiento entre los Estados capitalistas, se debía impedir. La euforia patriótica les llevó a votar los créditos de guerra y a ponerse al lado de los respectivos gobiernos en lo que se llamo “la unión sagrada” de socialistas y los burgueses frente al enemigo de la nación.

  • Crisis y división del movimiento socialista.

  • Las divergencias anteriores cristalizaron en dos concepciones opuestas sobre lo que debía ser el movimiento socialista: revolucionario o reformista.

    Por una parte estaban los patriotas, partidarios de la guerra al asumir los criterios de defensa nacional preconizada por los partidos burgueses; por otra, los pacifistas moderados, contrarios a la guerra y que defendían la neutralidad; y finalmente, los revolucionarios que, como Lenin, pretendían la conversión de la guerra en revolución proletaria.

    Las tesis revolucionarias fueron materializadas por los bolcheviques dirigidos por Lenin. Se rompió definitivamente la unidad del movimiento socialista. La Revolución rusa se convirtió en el nuevo punto de referencia que obligó a las diversas tendencias socialistas a tomar posición. Se formalizaba así la escisión comunista y la decisión soviética de organizar una nueva Internacional incidió en todos los grupos socialistas.

    Vídeos relacionados