Movimiento obrero, Ludismo y Sindicalismo

Ciencias sociales. Industrialización. Sindicalismo. Movimiento revolucionario. Socialismo. Anarquismo. OIT (Organización Internacional del Trabajo)

  • Enviado por: Federicoii
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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EL MOVIMIENTO OBRERO.

EL NACIMIENTO DEL MOVIMIENTO OBRERO: LUDISMO Y SINDICALISMO.

El ludismo es un movimiento que surgió en Gran Bretaña a comienzos de la industrialización, formado por grupos organizados de artesanos ingleses que durante 1811 y 1812 se amotinaron y destrozaron la maquinaria de la nueva industria textil que, consideraban, estaba acabando con su tradicional medio de vida. Los disturbios comenzaron en Nottingham a finales de 1811 y se extendieron rápidamente a Lancashire, Yorkshire, Derbyshire y Leicestershire. Los luditas actuaban de noche y ocultaban su rostro con máscaras; su nombre deriva de un hipotético líder fundador del movimiento, Ned Lud (o Ludd). No ejercían ninguna violencia contra las personas por lo que recibieron un fuerte apoyo de la población de estas comarcas. En 1812 un grupo de luditas fue tiroteado por orden de un empresario llamado Horsfell, que fue asesinado más tarde como represalia. Ante esta situación, el gobierno de Robert Banks Jenkinson, segundo conde de Liverpool, adoptó duras medidas represivas que condujeron a un proceso masivo en la ciudad de York en 1813; la mayoría de los luditas, a los que se declaró culpables, fueron deportados o condenados a la horca. En 1816 volvió a estallar una revuelta ludita a causa de la gran depresión que provocó la guerra entre Gran Bretaña y Francia. Los desórdenes no cesaron por completo hasta que comenzó una nueva etapa de prosperidad en la década de 1820. En España, el movimiento de destrucción de máquinas tuvo cierta importancia a partir de esa fecha, especialmente en Cataluña y Alcoy (Alicante).

El sindicalismo en sí, es un movimiento revolucionario que defendía que el control del gobierno y la industria debía estar en manos de los sindicatos, lo que se lograría mediante acciones directas como huelgas generales y sabotajes. Según una segunda acepción, muy común en Francia -país donde apareció este término-, el sindicalismo es sinónimo de la acción de sindicarse o de afiliarse a un sindicato, mientras que la asociación de trabajadores revolucionarios se denomina sindicalismo revolucionario.

En la práctica, se considera que los sindicatos son instrumentos que han de servir para mejorar las condiciones de los trabajadores dentro de la organización social existente. Sin embargo, el sindicalismo busca la creación de una sociedad sin Estado, donde la producción se destina a satisfacer las necesidades de la comunidad y no a obtener beneficios. Esta producción sería gestionada por sindicatos y asociaciones empresariales autogobernadas por los trabajadores. Así, el sindicalismo acepta la teoría marxista de la lucha de clases, que culminará en la propiedad colectiva de los bienes y los medios de producción, aunque rechaza el concepto marxista de una dictadura del proletariado. En este sentido, el sindicalismo acepta el concepto anarquista de que cualquier forma de gobierno centralizado es indeseable.

Las doctrinas que podrían considerarse como marxistas fueron desarrolladas en Londres en la década de 1860 por Karl Marx y presentadas en la inauguración de la Internacional, o Primera Internacional socialista, en Ginebra en 1866. El revolucionario ruso Mijaíl Alexandróvich Bakunin desarrolló estas teorías bajo sus postulados anarquistas y fue expulsado de la Internacional en 1872. Sin embargo, el verdadero sindicalismo surgió en Francia a finales de la década de 1870. Estaba muy influenciado por la obra del anarquista francés Pierre Joseph Proudhon y por la del filósofo social francés Georges Sorel, quien añadió la idea de la acción violenta. En la década de 1890, dos organizaciones sindicalistas francesas, la Confédération Générale du Travail (Confederación General del Trabajo) y la Fédération des Bourses du Travail (Federación de Intercambios Laborales), fueron ganando apoyos; terminaron fusionándose en 1902. El movimiento alcanzó su máximo esplendor antes de la IGuerra Mundial. En Inglaterra, durante este mismo periodo, existía un movimiento análogo, el socialismo corporativo, que tuvo cierta importancia.

El encarcelamiento de algunos pacifistas y sindicalistas durante la IGuerra Mundial y la posterior conversión de muchos sindicalistas al comunismo durante la década de 1920 redujo la efectividad del movimiento. Solamente en España, donde la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) logró tener afiliados a un millón de trabajadores, siguió creciendo el movimiento sindicalista. El sindicalismo español defendió la causa republicana durante la Guerra Civil, pero fue exterminado con la victoria fascista de 1939. A partir de entonces, el sindicalismo se redujo a una utopía intelectual.

La presidencia del consejo de ministros la ocupó Espartero hasta el 10 de mayo de 1841, fecha en que fué proclamado regente por las Cortes. Durante el gobierno del ministeriio de regencia, el proceso de desmantelamiento del Antiguo Régimen prosiguuó. Una reina niña parecía ser configurada por las fuerzas progresistas. La Iglesia sufrió poderosos embates.

El vicegerente de la nunciatura, José Rodriguez de Arellano, fue desterrado el 29 de diciembre de 1840, a causa de sus posturas enérgicas de protesta contra el nombramiento de gobernadores ecllesiásticos de simpatías liberales; contra la reforma de los límites parroquiales llevada a cabo en Madrid por orden de la autoridad civil, contra la ingerencia del Tribunal supremo en la concesión de gracias eclesiásticas, y el Papa Gregorio XVI denunció estas irregularidades. La protesta del Papa no impidió que el gobierno suprimiera la Congregación de Propagación de la fe, que se procediese a la desamortización de bienes de las capellanías (19 de julio de 1841), que se procediese a la subasta de los bienes colativos de la Iglesia, que se renovase la prescripción al clero de un juramento de fidelidad al gobierno, y que se presentase a las Cortes un proyecto de ley sobre jurisdicción eclesiástica (13 de diciembre de 1841).

El gobierno convocó elecciones a Cortes , y los moderados practicaron el retraimiento y la victoria progresista fue inminente: de los 91 senadores, solo 25 eran moderados. La apertura de las Cortes tuvo lugar el 19 de marzo de 1841. La primera cuestión en que se ocuparon los diputados, la del nombramiento de regente, dividió a los parlamentarios entre partidarios de que fuese una persona, tres o cinco, y el 10 de mayo juró Espartero como regente.

Otro motivo de división del partido progresista jue la formación del nuevo gabinete. Ante la fragmentación del partido mayoritario, la tendencia moderada encontró motivos de cohesión en la protesta de la reina madre contra la decisión de las Cortes de reemplazarla como tutora de su hija, y en el descontento reinante entre la clase militar.

La iniciativa moderada se sustanció en el levantamiento contra Espartero, que comenzó con el golpe de O'Donell en Pammplona el 27 de septiembree de 1841, y encontró facilidades que se derivaban del enrarecimiento de la atmósfera política y militar. El movimiento fracasó en su tentativa de restablecer como regente a Maria Cristina por la fuerza. En Madrid, el plan de apoderarse de la reina Isabel y su hermana encontró dificultades en las tropas de Espartero. El general Diego de León, detenido con documentos comprometedores, fue juzgado y fusilado en Consejo de Guerra, y el movimiento tuvo un final desafortunado en Navarra, Aragón y País Vasco. El Gabinete Gonzalez dimitió y la crisis fué larga, y el 17 de junio aceptaba la jefatura del gobierno el general Rodil, el cual tuvo que enfrentarse al alzamiento de Barcelona, cuyos factores fueron: la crisis industrial, el temor a las repercusiones que tendría el tratado comercial con Inglaterra sobre el trabajo de las fábricas, el movimiento juntista respaldado en grados y motivaciones distintos por los republicanos, organizados bajo la dirección de Abdón Terradas. El bombardeo de Barcelona y la consiguiente represión dejaron resentida a Barcelona y fomentaron la hostilidad hacia el gobierno central.

Lo que empezo el 28 de junio de 1854 en Vicalvaro siendo un pronunciamiento de un grupo de militares conservadores contra la corrupcion administrativa y los atentados ala libertad ,derivo luego hacia una alianza con las fuerzas progresistas .Lasgestiones para ganarse a Espartero y a la tendencia por el representada tienen su reflejo en el manifiesto del manzanares, en que O'donell incluye ya reivindicaciones tipicamente progresistas como por ejemplo la mejora de la ley electoral y de la de imprenta , y el establecimiento de la Milicia Nacional .Espartero llamado por la reina a Madrid para formar gobierno se avino acompartir el poder con O'donell despues de que este rechazara cargos como la Capitania General de la Habana y se obstinara en reclamar para si el Ministerio de la Guerra .

El gobierno Espartero-O'donell tomo inmediatamente medidas para hacerse efectivamente con el poder, quitando el 1 de agosto , toda autoridad a las juntas formada por los progresistas en diversas capitales de provincia , y las convirtio en juntas consultivas .Las Cortes constituyenyes ,hicieron una obra legislativa notable por su cantidad y significado.Elaboraron que quedo sin promulgar ,con criterios y resultados que anticiparon los logros de 1869 y cubrieron sectores de tanta trascendencia como la desamortizacion , los ferrocarriles , los telegrafos y las sociedades de credito.

La coalicion entre moderados y progresistas se mantuvo durante dos años en el poder , enfrentandose con grandes dificultades economicas y viendose obligada a combatir movimientos populares que no hacian mas que reclamar la realizacion de puntos del programa progresista.La linea progresista estaba asi en contradicciones consigo misma , con el consiguiente desgaste politico.

La crisis definitiva de la coalicion E spartero - O'donell vino con los alborotos de Castilla .Al enfrentamiento en el seno del gobierno entre Patricio de la Escosura ,y O'donell siguio la dimision irrebocable de Espartero.El ministro de la Gobernacion convencido de que el regimen era objeto de una amplia intriga conservadora , y de que era necesario deshacerse de O'Donell antes de que fuera demasiado tarde .La reunion del consejo de ministros comenzada el 11 de julio de1856 fue la de la ruptura definitiva .Espartero no consintio en admitir las dimisiones de Escosura y O'Donell y se obstino en que fuera admitida su propia dimision.

Una sangrienta siguio en Madrid y en Barcelona a la caida de Espartero , y en la capital catalana el aplastamiento de los partidarios de Espartero fue acompañado de medidas represivas cuya crueldad rayo a alturas dificilmente igualables.

EL SOCIALISMO: SOCIALISMO UTÓPICO Y MARXISMO.

El socialismo es un término que, desde principios del siglo XIX, designa aquellas teorías y acciones políticas que defienden un sistema económico y político basado en la socialización de los sistemas de producción y en el control estatal de los sectores económicos, lo que se oponía frontalmente a los principios del capitalismo. Aunque el objetivo final de los socialistas era establecer una sociedad comunista o sin clases, se han centrado cada vez más en reformas sociales realizadas en el seno del capitalismo. A medida que el movimiento evolucionó y creció, el concepto de socialismo fue adquiriendo diversos significados en función del lugar y la época donde arraigara.

Si bien sus inicios se remontan a la época de la Revolución Francesa y los discursos de François Nöel Babeuf, el término comenzó a ser utilizado de forma habitual en la primera mitad del siglo XIX por los intelectuales radicales, que se consideraban los verdaderos herederos de la Ilustración tras comprobar los efectos sociales que trajo consigo la Revolución Industrial. Entre sus primeros teóricos se encontraban el conde de Saint-Simon, Charles Fourier yRobert Owen. Como otros pensadores, se oponían al capitalismo por razones éticas y prácticas. Según ellos, el capitalismo constituía una injusticia: explotaba a los trabajadores, los degradaba, transformándolos en máquinas o bestias, y permitía a los ricos incrementar sus rentas y fortunas aún más mientras los trabajadores se hundían en la miseria. Mantenían también que el capitalismo era un sistema ineficaz e irracional para desarrollar las fuerzas productivas de la sociedad, que atravesaba crisis cíclicas causadas por periodos de superproducción o escasez de consumo, no proporcionaba trabajo a toda la población (con lo que permitía que los recursos humanos no fueran aprovechados ) y generaba lujos, en vez de satisfacer necesidades. El socialismo suponía una reacción al extremado valor que el liberalismo concedía a los logros individuales y a los derechos privados, a expensas del bienestar colectivo.

Sin embargo, era también un descendiente directo de los ideales del liberalismo político y económico. Los socialistas compartían con los liberales el compromiso con la idea de progreso y la abolición de los privilegios aristocráticos aunque, a diferencia de ellos, denunciaban al liberalismo por considerarlo una fachada tras la que la avaricia capitalista podía florecer sin obstáculos.

El socialismo científico

Gracias a Karl Marx y a Friedrich Engels, el socialismo adquirió un soporte teórico y práctico a partir de una concepción materialista de la historia. El marxismo sostenía que el capitalismo era el resultado de un proceso histórico caracterizado por un conflicto continuo entre clases sociales opuestas. Al crear una gran clase de trabajadores sin propiedades, el proletariado, el capitalismo estaba sembrando las semillas de su propia muerte, y, con el tiempo, acabaría siendo sustituido por una sociedad comunista.

En 1864 se fundó en Londres la Primera Internacional, asociación que pretendía establecer la unión de todos los obreros del mundo y se fijaba como último fin la conquista del poder político por el proletariado. Sin embargo, las diferencias surgidas entre Marx y Bakunin provocaron su ruptura. Las teorías marxistas fueron adoptadas por mayoría; así, a finales del siglo XIX, el marxismo se había convertido en la ideología de casi todos los partidos que defendían la emancipación de la clase trabajadora, con la única excepción del movimiento laborista de los países anglosajones, y de diversas organizaciones anarquistas que arraigaron en España e Italia. También aparecieron partidos socialistas que fueron ampliando su capa social (en 1879 fue fundado el Partido Socialista Obrero Español). La transformación que experimentó el socialismo al pasar de una doctrina compartida por un reducido número de intelectuales y activistas, a la ideología de los partidos de masas de las clases trabajadoras coincidió con la industrialización europea y la formación de un gran proletariado.

Los socialistas o socialdemócratas eran miembros de partidos centralizados o de base nacional organizados de forma precaria bajo el estandarte de la Segunda Internacional Socialista que defendían una forma de marxismo popularizada por Engels, August Bebel y Karl Kautsky. De acuerdo con Marx, los socialistas sostenían que las relaciones capitalistas irían eliminando a los pequeños productores hasta que sólo quedasen dos clases antagónicas enfrentadas, los capitalistas y los obreros. Con el tiempo, una grave crisis económica dejaría paso al socialismo y a la propiedad colectiva de los medios de producción. Mientras tanto, los partidos socialistas, aliados con los sindicatos, lucharían por conseguir un programa mínimo de reivindicaciones laborales. Esto quedó plasmado en el manifiesto de la Segunda Internacional Socialista ,un resumen de las teorías marxistas ,e indicaba el objetivo final (el comunismo), y establecía una lista de exigencias mínimas que podrían aplicarse dentro del sistema capitalista. Estas exigencias incluían importantes reformas políticas, como el sufragio universal y la igualdad de derechos de la mujer, un sistema de protección social (seguridad social, pensiones y asistencia médica universal), la regulación del mercado de trabajo con el fin de introducir la jornada de ocho horas reclamada de forma tradicional por anarquistas y sindicalistas y la plena legalización y reconocimiento de las asociaciones y sindicatos de trabajadores.

Los socialistas creían que todas sus demandas podían realizarse en los países democráticos de forma pacífica, que la violencia revolucionaria podía quizás ser necesaria cuando prevaleciese el despotismo y descartaban su participación en los gobiernos burgueses. La mayoría pensaba que su misión era ir fortaleciendo el movimiento hasta que el futuro derrumbamiento del capitalismo permitiera el establecimiento del socialismo.

Bolcheviques y socialdemócratas

La IGuerra Mundial y la Revolución Rusa provocaron la ruptura de la Segunda Internacional entre los partidarios del bolchevismo de Lenin y los socialdemócratas reformistas, que habían respaldado en su mayoría a los gobiernos nacionales durante la guerra a pesar de las proclamaciones pacifistas de la Internacional. Los primeros fueron conocidos como comunistas y los segundos siguieron siendo, durante todo el periodo de entreguerras, la corriente dominante del movimiento socialista europeo, contando con el apoyo del electorado en general bajo una serie de nombres: Partido Laborista en Gran Bretaña, Países Bajos y Noruega, Partido Socialdemócrata en Suecia y Alemania, Partido Socialista en Francia e Italia, Partido Socialista Obrero en España, y Partido Obrero en Bélgica. En estos años, en el seno de estos partidos socialistas se produjo la escisión de grupos proclives al comunismo leninista, apareciendo así los partidos comunistas en diferentes países como Francia, Italia o España (el Partido Comunista de España fue fundado en 1921). En la Unión Soviética y, más tarde, en los países comunistas surgidos después de 1945, el término socialista hacía referencia a una fase de transición entre el capitalismo y el comunismo, la etapa correspondiente a la dictadura del proletariado marxista. En los demás países, los socialistas aceptaron todas las normas básicas de la democracia liberal: elecciones libres, derechos fundamentales y libertades públicas, pluralismo político y soberanía del Parlamento. La rivalidad existente entre socialistas y comunistas sólo se interrumpió de forma transitoria como ocurrió a mediados de la década de 1930, para unir sus fuerzas contra el fascismo en la política denominada de 'Frente Popular'.

Los socialistas pudieron formar gobiernos durante el periodo de entreguerras, por lo general en coalición o apoyados por otros partidos. De este modo pudieron permanecer en el poder, aunque de forma intermitente, en Gran Bretaña y Alemania durante la década de 1920 y en Bélgica, Francia y España durante la década de 1930 (en estos dos últimos países bajo la fórmula de Frente Popular). En Suecia, donde los socialdemócratas han tenido más éxito que en ninguna otra parte, gobernaron sin interrupción desde 1932 hasta 1976.

Después de 1945, los partidos socialistas se convirtieron, en la mayor parte de Europa occidental, en la principal alternativa frente a los partidos conservadores y democristianos, siendo Suiza y la República de Irlanda las principales excepciones. Aun manteniendo su antiguo compromiso con el socialismo como 'estado final', es decir, una sociedad en la que se anularan las diferencias sociales, desarrollaron un concepto de socialismo 'como proceso' -propuesta que había sido anticipada por el revisionista alemán Eduard Bernstein a finales del siglo XIX. En la práctica, esto significaba que, mientras sus seguidores más comprometidos se aferraban a la idea de un objetivo final, los partidos socialistas, por esta época a menudo en el poder, se concentraban en reformas socioeconómicas factibles dentro del sistema capitalista. Aunque variaban según los países, las reformas socialistas incluían, en primer lugar, la introducción de un sistema de protección social (conocido como Estado de bienestar) que, en la formulación tomada del reformista liberal británico William Beveridge, protegiera a todos los ciudadanos "desde la cuna hasta la tumba", y en segundo lugar, la consecución del pleno empleo mediante técnicas de gestión macroeconómica desarrolladas por otro liberal, John Maynard Keynes.

En Gran Bretaña estas reformas fueron llevadas a cabo por los primeros gobiernos laboristas de la posguerra. En el resto de Europa los socialistas alcanzaron algunos de sus objetivos, ya fuera en el seno de una coalición gubernamental con otros partidos (como fue el caso de Bélgica y Países Bajos, y, en la década de 1970 en Alemania) o ejerciendo una presión efectiva sobre los gobiernos no socialistas.

Socialismo y servicios públicos

Fue sobre todo después de 1945 cuando se relacionó el socialismo con la gestión de la economía por parte del Estado y con la expansión del sector público a través de las nacionalizaciones. Aunque los activistas socialistas concebían la propiedad estatal como un primer paso hacia la abolición del capitalismo, las nacionalizaciones tenían por lo general objetivos más prácticos, como rescatar empresas capitalistas débiles o ineficaces, proteger el empleo, mejorar las condiciones de trabajo o controlar las empresas de servicio público. A pesar de que las nacionalizaciones han sido relacionadas a menudo con los partidos socialistas fueron con frecuencia los gobiernos de partidos no socialistas los que recurrían a ellas, como ocurrió en Francia (1945-1947), Austria (1945-1947) e Italia (1945-1947 y en la década de 1960). Por el contrario, un partido socialista triunfante como el Partido Socialdemócrata Sueco, en el poder desde 1932 hasta 1976, entre 1982 y 1991 y de nuevo desde 1994, no recurrió a la propiedad estatal y optó en cambio por controlar el mercado del trabajo y mantener el pleno empleo, a la vez que creaba un sistema de 'salarios justos' conocido con el nombre de 'política solidaria de salarios'. Los socialdemócratas alemanes, que formaron varios gobiernos de coalición entre 1966 y 1982, se centraron en el desarrollo económico y experimentaron con formas de democracia industrial.

En el aspecto internacional, la mayoría de los partidos socialistas se alinearon junto a Occidente durante la Guerra fría, aunque importantes minorías dentro de cada partido intentaran hallar una vía intermedia entre la democracia capitalista y el comunismo soviético, denunciaron la política exterior estadounidense y expresaron su solidaridad con los países en vías de desarrollo.

En lo sustancial, el socialismo ha seguido estando limitado a Europa occidental o a países cuya población es o ha sido de origen europeo, como Australia, Nueva Zelanda, Israel o varios países latinoamericanos. La principal excepción la constituyen los Estados Unidos, donde nunca ha existido un partido socialista importante, algo que ha dejado a menudo perplejos a los teóricos socialistas, que se equivocaron al creer que la industrialización conlleva siempre el advenimiento del socialismo. En el resto del mundo se consideró al socialismo como una variante del comunismo, de ahí las frecuentes referencias que se hacen al socialismo africano y al socialismo árabe. En Latinoamérica existen partidos socialistas importantes en Chile, Ecuador, Venezuela y Uruguay; en otros países forman frentes políticos con otras organizaciones. El partido socialista más antiguo de Latinoamérica es el argentino, fundado en 1896 por socialistas alemanes e italianos. En Brasil el Partido Socialista se fundó en 1916. En Chile los movimientos socialistas se transformaron en partido político en 1915. El primer diputado socialista del Uruguay fue elegido en 1911. En Puerto Rico, Santiago Iglesias, hermano de Pablo Iglesias, dirigente socialista español, fue elegido diputado en 1917. En Cuba, el Partido Socialista fue fundado en 1910. En México muchos socialistas están incluidos en el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), así como en partidos de la oposición de izquierdas. En general, y bajo la denominación socialista, obrerista, trabalhista (Brasil), los movimientos socialistas tienen gran importancia en toda la América de habla hispana. En Asia, más que una doctrina de claro cuño anticapitalista, el socialismo era sólo una ideología que defendía la modernización por parte del Estado, liberado de cualquier presión colonial o imperialista. Aunque sólo en contadas ocasiones desembocaron en la formación de partidos independientes basados en el modelo occidental europeo, las ideas socialistas tuvieron una gran influencia en los movimientos independentistas anticoloniales, en especial sobre el Congreso Nacional Indio de la India, el Congreso Nacional Africano de Suráfrica y sobre algunos regímenes poscoloniales, como fue el caso de Zambia, Tanzania y Zimbabwe.

Las tesis revisionistas

Hacia el final de la década de 1950, los partidos socialistas de Europa occidental empezaron a descartar el marxismo, aceptaron la economía mixta, relajaron sus vínculos con los sindicatos y abandonaron la idea de un sector nacionalizado en continua expansión. El notable desarrollo económico desde postulados capitalistas durante las décadas de 1950 y 1960 puso fin a la creencia que mantenía que la clase trabajadora sería cada vez más pobre o que la economía sufriría un colapso que favorecería la revolución social. Ya que un sector considerable de la clase trabajadora seguía votando a partidos de centro y de derecha, los partidos socialistas intentaron de forma paulatina captar votantes entre la clase media y abandonaron los símbolos y la retórica del pasado. Este revisionismo de finales de la década de 1950 proclamaba que los nuevos objetivos del socialismo eran ante todo la redistribución de la riqueza de acuerdo con los principios de igualdad y justicia social. Los socialdemócratas alemanes dejaron constancia de estos principios en el Congreso de Bad Godesberg de 1959, principios que habían sido popularizados en Gran Bretaña por Anthony Crosland (El futuro del socialismo, 1956). Los socialdemócratas creían que un crecimiento económico continuado serviría de apoyo a un floreciente sector público, aseguraría el pleno empleo y financiaría un incipiente Estado de bienestar. Estos supuestos eran a menudo compartidos por los partidos conservadores o democristianos y se ajustaban de una forma tan estrecha al desarrollo real de las sociedades europeas que el periodo comprendido entre 1945 y 1973 ha recibido a veces el nombre de 'era del consenso socialdemócrata'. Coincidía, de modo ostensible, con la edad de oro del fordismo, supuesta modalidad pura del capitalismo.

El fuerte incremento sufrido por los precios del petróleo en 1973 fue el desencadenante de la crisis económica que puso fin a esta hipotética edad de oro. Durante el final de la década de 1970 se pensó que, en general, para restaurar el crecimiento económico, patronos y gobiernos tendrían que alcanzar algún tipo de entendimiento con los sindicatos. En estas circunstancias, los partidos socialistas obtuvieron el poder en Portugal, España, Grecia y Francia, países en los que nunca o rara vez habían gobernado, y que en los tres primeros casos se produjeron después del fin de sistemas dictatoriales.

El creciente desempleo, sin embargo, debilitó a los sindicatos y, al hacer aumentar la pobreza y los problemas con ella asociados, hizo que la protección social del sistema del bienestar fuera mucho más costosa de lo que lo había sido en los días del pleno empleo. Mantener los niveles de bienestar con una tasa elevada de desempleo exigía un alto nivel de impuestos, medida que no gozó del favor de los ciudadanos. Los partidos conservadores se distanciaron del consenso político, aduciendo que era necesario "hacer retroceder al Estado", reducir el gasto público y privatizar las compañías estatales. Acusados de estatistas, burocráticos y derrochadores, los socialistas fueron poniéndose cada vez más a la defensiva. Hacia 1980 el proletariado industrial se había convertido en minoritario en toda Europa, y las nuevas tecnologías agravaban la división existente en sus filas. Los incrementos de la productividad ya no suponían la creación de nuevos empleos. Por el contrario, estas nuevas tecnologías hacían posible un mayor volumen de producción en detrimento del empleo, mientras que los sectores en proceso de expansión eran incapaces de absorber a los trabajadores despedidos por culpa de las reconversiones industriales. La prosperidad de la que gozaban los trabajadores cualificados en las empresas de éxito contrastaba con el número creciente de trabajadores temporales y no cualificados, muchos de los cuales eran inmigrantes o mujeres, empleados a tiempo parcial. Considerar, pues, a la clase obrera como una clase universal que prefiguraba un futuro poscapitalista parecía algo cada vez más anacrónico. La creciente interdependencia económica que se extendió con gran rapidez durante las décadas de 1970 y 1980 suponía que las políticas macroeconómicas tradicionales del keynesianismo ya no eran efectivas y que la reflación interna (en cuanto política que activa instrumentos monetarios y fiscales destinados a frenar el desempleo) originaba problemas con la balanza de pagos, así como medidas inflacionarias, tal y como descubrieron, a sus expensas, los gobiernos socialistas británico y francés en las décadas de 1970 y 1980.

Aunque supuso la transformación de muchos de los antiguos partidos comunistas en partidos socialistas, el derrumbamiento del comunismo en la Unión Soviética y en la Europa central y oriental no constituyó un consuelo para la izquierda europea occidental. La crisis de las economías planificadas comunistas fue interpretada en términos generales como una prueba más de que las decisiones espontáneas de millones de consumidores individuales, gracias a los mecanismos del libre mercado, distribuían mejor los recursos de lo que pudiera hacerlo cualquier forma de mediación estatal. Las ideologías neoliberales ganaban, en consecuencia, terreno en multitud de países.

El Estado de bienestar

Según se acercaba a su fin el siglo, el socialismo -tal y como se hallaba representado por los partidos socialistas- no sólo había perdido su perspectiva anticapitalista original sino que también empezaba a aceptar, aunque con dolor por su parte, que el capitalismo no podía ser controlado de un modo suficiente, y mucho menos abolido.

Debido a su inmovilidad actual, definir el concepto de socialismo al final del siglo XX presenta numerosos problemas. La mayoría de los partidos socialistas ha llevado a cabo un proceso de renovación programática cuyos contornos no son aún muy claros. Es posible, sin embargo, catalogar algunas de las características definitorias del socialismo europeo según se prepara para hacer cara a los retos del próximo milenio: 1) reconocer que la regulación estatal de las actividades capitalistas debe ir pareja al desarrollo correspondiente de las formas de regulación supranacionales (la Unión Europea, que contó en un principio con la oposición mayoritaria de los socialistas, es considerada como terreno controlador de las nuevas economías interdependientes); 2) crear un 'espacio social' europeo que sirva de precursor a un Estado de bienestar europeo armonizado; 3) reforzar el poder del consumidor y del ciudadano para compensar el poder de las grandes empresas y del sector público; 4) mejorar el puesto de la mujer en la sociedad para superar la imagen y prácticas del socialismo tradicional, en exceso centradas en el hombre, y enriquecer su antiguo compromiso a favor de la igualdad entre los sexos; 5) descubrir una estrategia destinada a asegurar el crecimiento económico y a aumentar el empleo sin dañar el medio ambiente; y 6) organizar un orden mundial orientado a reducir el desequilibrio existente entre las naciones capitalistas desarrolladas y los países en vías de desarrollo.

Esta relación no pretende en absoluto ser exhaustiva. Sin embargo, subraya algunos elementos de continuidad con el socialismo tradicional: una visión pesimista de lo que la economía podría lograr si se le permitiera seguir creciendo sin restricciones, y el optimismo en lo que se refiere a la posibilidad de que una sociedad organizada en el orden político pudiera progresar de forma consciente hacia un estado de cosas que podría aliviar el sufrimiento humano.

El marxismo es una doctrina y teoría social, económica y política basada en la obra de Karl Marx y sus seguidores, ligada a los movimientos socialistas y comunistas. La obra de Marx puede dividirse entre sus primeros escritos filosóficos, (por ejemplo, el póstumo Ökonomisch-philosophische Manuskripte aus dem Jahre 1844/Manuscritos filosóficos y económicos de 1844, Die deutsche Ideologie/La ideología alemana, 1845-1846), sus panfletos (por ejemplo, Manifest der kommunistischen Partei/Manifiesto Comunista, 1848), sus análisis de acontecimientos contemporáneos, (por ejemplo, Der Achtzehnte Brumaire des Louis Napoleon/El 18 Brumario,1852, y Der Bürgerkrieg in Frankreich/La guerra civil en Francia,1871), y los escritos fundamentales de su madurez, Zur Kritik der politischen Ökonomie (Contribución a la crítica de la Economía Política, 1859), y, sobre todo, Das Kapital (El capital, vol. 1, 1867; vols. 2 y 3 publicados póstumamente). Las ramificaciones de la doctrina marxista podemos encontrarlas en ámbitos filosóficos, económicos, históricos, políticos y de la mayoría de las ciencias sociales. Ningún otro teórico ha sido tan estudiado y tan discutido durante el siglo XX como Karl Marx. La razón de este interés está lejos de ser exclusivamente académica. Ningún otro pensador moderno ha tenido tanta influencia sobre los movimientos políticos y sociales.

Marx pretendía desvelar las leyes inherentes al desarrollo del capitalismo. Creía que cada época histórica se caracterizaba por un modo de producción específico que se correspondía con el sistema de poder establecido y, por lo tanto, con una clase dirigente en perenne conflicto con la clase oprimida. Así, la sociedad medieval estaba dominada por el modelo de producción feudal en el que la clase de los terratenientes obtenía una plusvalía de una población rural atada a la tierra. Las transiciones del sistema de esclavitud al feudalismo, y del feudalismo al capitalismo se produjeron cuando las fuerzas productivas (es decir, los grupos relacionados con el trabajo y los medios de producción como las máquinas) no podían seguir desarrollándose con las relaciones de producción existentes, entre las distintas clases sociales. Así, la crisis que afectó al feudalismo cuando el capitalismo necesitaba una creciente clase trabajadora conllevó la eliminación de las bases legales e ideológicas tradicionales que ataban a los siervos a la tierra.

La relación fundamental del capitalismo, basada en salarios, parte de un contrato entre partes jurídicamente iguales. Los propietarios del capital (capitalistas) pagan a los trabajadores (el proletariado) salarios a cambio de un número de horas de trabajo acordado. Esta relación disfraza una desigualdad real: los capitalistas se apropian de parte de lo producido por los trabajadores. Al no ser incluido en sus salarios están "engañando" a los trabajadores al apropiarse de mucho más de lo que realmente están pagando con los salarios y el resto de costes necesarios para producir. Esta apropiación, estadísticamente incuantificable, de una plusvalía, proporciona a los propietarios del capital una gran riqueza y el control sobre el desarrollo económico de la sociedad. De esta manera se están apropiando no solamente de la riqueza, sino también del poder. La compleja superestructura política, el conjunto de leyes e ideologías, regula y refuerza este tipo de relaciones sociales. En efecto, al poseer la plusvalía, los capitalistas pueden acumular riqueza y poder, determinando la dirección que seguirá la sociedad. Los bienes producidos mediante el sistema capitalista deben tener valor de uso, ya que, de no tenerlo, no se podrían encontrar compradores; pero, para el capitalista, tienen que tener valor de cambio: no se producen para el consumo del propio capitalista, sino para que éste pueda intercambiarlos por dinero. Así, la producción capitalista es esencialmente una producción dirigida al intercambio y no a la satisfacción de necesidades. La competencia hace que las empresas capitalistas ineficaces vayan a la quiebra, y se tienda a la concentración de empresas y la creación de monopolios, al tiempo que los mercados no dejan de crecer, pues las técnicas productivas y las medios de intercambio están continuamente cambiando y mejorando.

Las crisis son un fenómeno inherente al capitalismo. Los capitalistas intentan aumentar la intensidad de la jornada laboral y, en consecuencia, la productividad del trabajo. Por su parte, los trabajadores, si están organizados, resistirán. Los capitalistas intentarán ampliar los mercados, pero al mismo tiempo pagarán a sus trabajadores el mínimo posible. Si lo consiguen, tanto el consumo como la demanda de los trabajadores disminuirán, los mercados se reducirán y el capitalismo entrará en crisis. La compleja y a veces confusa obra de Marx, permitió que se produjeran interpretaciones dispares. Antes de 1914, la ortodoxia dominante era la promulgada por Karl Kautsky, que defendía la inevitabilidad del colapso del capitalismo. Tras la Revolución Rusa, Lenin añadió a la doctrina marxista una interpretación del imperialismo, una teoría del Estado, y los principios de la organización revolucionaria, constituyendo así la conocida doctrina marxista-leninista. El comunista italiano Antonio Gramsci subrayó el papel de la ideología en una sociedad civil para la construcción de una hegemonía política. El atractivo del marxismo se debió a que proporcionó un poderoso respaldo intelectual a la indignación moral que producían las importantes desigualdades del capitalismo, y a la esperanza de que un sistema condenado a la extinción terminaría por desaparecer. La teoría era lo suficientemente sofisticada para atraer a los intelectuales, al tiempo que podía simplificarse y difundirse entre las masas.

La amnistía decretada por el gobierno español después de la muerte de Fernando VII, permitió entre otros a Joaquin Abreu, exiliado liberal en Francia, volver a Cádiz y difundir el fourierismo que había conocido en contacto con los núcleos franceses seguidores de Charles Fournier. Antonio Elorza subraya la participación de Abreu como diputado a Cortes en 1823, en la elaboración de la ley de reparto de bienes comunales.

Abreu difundió las doctrinas de Fourier, a través de los artículos que publicó en un pequeño periódico (El eco de Carteya). Abreu, antes de abrirse el periodo de la regencia de Espartero, se limitó a la difusión de la doctrina fourierista frente a la mentalidad mercantil capitalista que predominaba en Cádiz.

El 28 de febrero de 1839, publicóel gobierno una real orden que dictaba a las condiciones que habían de regir la constitución de las sociedades destinadas a el auxilio mutuo de los asociados en caso de enfermedad, desgracia, etc, o a reunir en común ahorros para hacer frente a necesidades futuras. Al amparo de esta disposición legal, los obreros fundaron en Barcelona la primera sociedad clasista de resistencia antes de que Espartero accediera al poder.

Así se encuentran ya planteadas en Cataluña, en 1840, las bases para la lucha de clases, que seguirá hasta 1869 un proceso muy característico de radicalización.

La propaganda fourierista se orientó para crear las condiciones para el ensayo del sistema en España. El 9 de diciembre e 1841, Manuel Sagrario de Veloy, probablemente movido por la propaganda de Abreu, presentó una colonia societaria a instalar en Tempul. Este proyecto fué aprobado por el gobierno, pero no cuajó.

La utopía fourierista no echó raíces en Barcelona, pero se manifestó con gran actividad la "Sociedad de Protección Mutua de Tejedores de Algodón", dirigida por Juan Muns, el cual animó la formación de sociedades obreras en ellas, y logró constituir a principios de 1841 una federación de las mismas. El objetivo de establecer pactos colectivos con los patronos, sobre salarios y condiciones de trabajo, se logró también a principios de 1841, pero de forma precaria, porrque los compromisos firmados no fueron respetados por los amos, quienes, al contrario, lograron la prohibición gubernamental de este tipo de asociaciones.

Fundamentales contra los ataques de periódicos nacionales o extranjeros, y todas las cuestiones que próxima o remotamente tuvieran relación con la administración.

La oposición ,logro una cierta unidad bajo la capitanía de O'donell, Dulce, Messina ,Ros de Olano, en el pronunciamiento de Vicalvaro, el 28 de junio de 1854 .La incorporacion de Barcelona ,Zaragoza ,Valladolid ,Madrid y otras ciudades, obligo a Isabel II a llamar Espartero y a proponerle un gobireno de coalicioncon O'Donell,que se formo el 31 de Julio.

En los años posteriores a 1844 , el fourierismo se difunde en la capital del estado a traves de perriodicos como ``La Libertad ,´´La Atraccion´´ o ``La Asociacion ´´ en torno a los cuales pululaban los socialistas de la epoca , Ordax Avecilla, Sixto Camara y Fernando Garrido , que participaron en la fundacion del partido democratico en 1849 .En Barcelona , Narciso Monturiol, los hermanos Montaldo también se incorporaron luego al partido democratico

El clima general que paso sobre la clase obrera industrial durante esta etapa lo recordo Juan Alsina ante la Comision las Cortes que tenia que dictaminar el proyecto de ley sobre la industria manufacturera , presantando alas cortes el 8 de Octubre de 1855: No cesaron para las sociedades obreras las persecuciones ni los destierros .¡once años de terrible prueba para la clase obrera

Los problemas de la clase obrera industrial , la existencia de la organización obrera clandestina y ciertas particularidades de la clase obrera , quedan reflejadas ,en las mismas disposiciones que tomaron las autoridades para su represion .El gobernador civil tomo disposiciones el dia 3 de octubre del mismo año contra las represalias que llevaban acabo los obreros asociados contra los otros obreros no asociados ,cuando estos ultimos pretendian ingresar en las fabricas ; al mismo tiempo prohibia la lectura de periodicos y otros papeles publicos en los lugares de trabajo,despues de un tiempo la citada autoridad publicaba un comunicado sobre la constitucion de una junta dedicada aresolvver las diferencias que surgieran entre fabricantes y obreros .

El 23 de Febrero de1850 , el gobernador civil de Barcelona dicto una nueva orden contra las sociedades obreras ,que, en la capuital y en diversas poblaciones catalanas ,continuaban existiendo y actuando mas o menos clandestinamente .

Una nueva orden de disolucion de las sociedades obreras fue comunicada verbalmente a los directores de las sociedades obreras de Barcelona el 10 de Julio de1853 .Las razones expuestas por los afectados a la autoridad civil movieron a esta aconvocar una juunta mixta de patronos y obreros del ramo de tejidos mecanicos con el objeto de zanjar los problemas que se planteaban .Esta junta firmo un acuerdo colectivo en1853,y despues el gobernador civil ,Melchor Ordoñez , aprobaba la extension de la experiencia al ramo de tejidos de colores.Este intento de obtener la contratacion colectiva choco con la resistencia de los fabricantes .Los obreros reclamaron la liberta de seguir asociados.

El 25 de agosto de este año , una Real Orden prohibia la fundqacion de asociaciones de socorros mutuos y el capitan de Cataluña conminaba con severos castigos alos provocadores de desordenes en las fabricas.

De la huelga general iniciada en Barcelona el 23 de marzo de 1854 fue originada por el esquirolismo , la supuesta y no probada intervencion de los carlistas , finalizo el dia 3 de abril ante la promesa de las autoridades de interesarse por las cuestiones planteadas , las exigenciasobreras expuestas en el en el documento del dia 5 de abril .

El dia 31 de mayo se publicaba en Madrid una Real Orden : se trataba de las bases del jurado especial para la reglamentacion interna de los establecimientos fabriles y las asociaciones obreras . La revolucion de julio de1854 impidio que estas bases entraran realmente en juego .

Los orígenes del socialismo español son de inspiración marxista: el socialismo utópico y los movimientos societarios cuentan con una más larga historia en el siglo XIX español.

La prehistoria inmediata del socialismo español hace referencia a la Nueva Federación Madrileña, a la Asociación del Arte de Imprimir, que permitió a los cuadros de aquella acogerse a una continuidad legal en los años de clandestinidad, a las conexiones que establece José Mesa con Jules Guesde, con Lafargue, con Marx y Engels a la personalidad de Pablo Iglesias, presidente de la Asociación del Arte de Imprimir. El acto fundacional del Partido Socialista Obrero Español tiene lugar el 2 de mayo de 1879. Consecuentes con la tesis clave de la escisión del 72, se afirma el designio de formar un partido que se denominaría Socialista Obrero y cuya política se separaría completamente de la que hacen los demás partidos burgueses, por creer que ninguno de ellos representa los intereses del proletariado. Se nombra una comisión de cinco miembros, encabezada por Iglesias, encargada de redactar el programa del nuevo partido. El programa establecerá tres objetivos: abolición de clases, emancipación completa de los trabajadores, transformación de la propiedad individual en propiedad social, posesión del poder político por la clase trabajadora. La Restauración significa las reivindicaciones inmediatas del proletariado.

Siguen otras reivindicaciones que hacen referencia a la enseñanza primaria gratuita y laica, al servicio militar universal y obligatorio, a la reforma de las leyes de arrendamiento y desahucio, etc, sin que falte alguna socialista, como la que propugna la asquisición por el Estado de todos los medios de transporte y circulación, así como de las minas , bosques, etc...

En 1880 los que van a conformar y a dotar de su peculiar fisonomía al socialismo español, y ello en tres nivelles: el de su organización e implantación en el contexto de la clase trabajadora, el de su definición ideológica y difusión, y el de su práctica. En la organización, hay que señalar la constitución en 1881 del primer Comité Central del Partido, integrado por tipógrafos y sobrepuesto a las Agrupaciones Socialistas existentes. El factor desencadenante fué la agudización, en 1887, de la crisis industrial (cierre de fábricas, aumento de paro, intentos de rebaja salarial, etc), que induce al proletariado industrial a buscar el acceso a un nivel de organización tan amplio, que pudiera hacer frente a la fuerza coordinada del capital. La idea de un congreso amplio que estableciera un pacto de solidaridad entre las distintas agrupaciones obreras surgirá simultaneamente en la FTRE y en los medioos socialistas que preparan un congreso nacional obrero. Se intenta, sin éxito, aunar ambas iniciativas, y la anarquista desembocará en una Federación de Resistencia al Capital. La socialista dará lugar a la Unión General de los Trabajadores de España (UGT), cuyas características son la neutralidad ideológica y la moderación.

El PSOE requería una consolidación que tomara en cuenta su reciente desarrollo.El programa del lpartido se perfila y enriquece: el ideal del Partido Socialista Obrero es la completa emancipación de la clase trabajadora, la abolición de todas las clases sociales y su conversión en una sola de trabajadores dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes. En cuanto a la organización del Partido, queda fundamentada en las Agrupaciones locales, cuyos representantes, reunidos en Congreso establecerán la línea a seguir. El Comité Nacional no será elegido por las agrupaciones de base, sino por los afiliados de la localidad en que estableciera su residencia. La doble fundación de 1888 planteaba la definición neta y distinta entre partido de la clase obrera y organización de resistencia o sindicato orientado a defender los intereses de todos los trabajadores en sus relaciones de producción y de sus condiciones de vida.

El número de Agrupaciones del PSOE pasa de 16 en 1888, a 23 en 1890, a 37 en 1892 , a 42 en 1894, a 70 en 1899. Ell número de secciones afectas a la UGT sube en punta entre 1888 y 1893, para descender en1899. La geografía del socialismo expresa una preferencia de implantación sobre la España industrial: Madrid, por sus antecedentes históricos inmediatos y por su condición de capital.

Tienen mucha importancia las organizaciones obreras de resistencia. Centros obreros, federaciones localles, regionales y aun de nivel nacional proliferan, nacen y desaparecen, logrando su apogeo entre la última década del XIX y la primera del XX. Sus objetivos se centran en la defensa y en la resistencia obrera. La influencia anarquista sobre los jornaleros encuadrados en la Federacion Regional de Trabajadores de Andalucía, la influencia de la UGT sobre el Centro de Sociedades Obreras de Madrid o el reformismo a que apunta el Partido Socialista Oportunista.

La condición obrera de la totalidad de los dirigentes socialistas españoles de la primera etapa determinó la reducción de su actividad teórica a la difusión pedagógica y simplificada de un conjunto de principios que constituían la herencia del legado marxista. En los años ochenta había una realidad bien conocida: el influjo de Jules Guesde sobre Pablo Iglesias y sobre el PSOE. Lo europeo penetra siempre entre nosotros a través de su versión francesa: razones de vecindad, de idioma y de parentesco cultural lo imponen así.

La primera manifestación importante del incipiente marxismo español tiene lugar en 1884, al participar la Asociación del Arte de Imprimir y la Agrupación Socialista Madrileña en la información oral y escrita, abierta por la Comisión de Reformas Sociales. El informe escrito presentado por la Asociación fue redactado por Pablo Iglesias, y el informe redactado por la Agrupación Socialista Madrileña fue redactado por Jaime Vera, miembro fundador del PSOE y principal teórico del marxismo español. En 1886 se fundala "El Socialista", semanario dirigido por Pablo Iglesias.

La historicidad de los sistemas económicos y sociales , la consideración de la lucha de clases como motor de la historia misma, son los principios marxistas que aparecen como fundamentales en los textos españoles de la época. La creencia de que la revolución estaba ligada a la agudización de los conflictos entre las clases, la creencia de que la burguesía no podría mantener su predominio antre el paro y la extensión de la crisis, son motivos clave para explicar la actitud de Pablo Iglesias y de los socialistas españoles en los años que conducen al bienio, años en los que la crisis económica se convirtió en un preanuncio del estallido revolucionario. En los años siguientes, la insistencia en la proximidad de la revolución desapareció de los escritos de Iglesias y de sus seguidores, mientras su interés se desplazaba hacia tareas organizativas y reivindicativas. No faltaron en el PSOE intelectuales importantes, como Jaime Vera, José Verdes Montenegro, acuya aportación doctrinal vendrá a sumarse la frecuente colaboración de intelectuales de diversas orientaciones ideológicas en periódicos y revistas socialistas. Tendrá una incidencia más inmediata, en el plano político, el muy debatido tema de la actitud a tomar hacia el republicanismo y hacia los partidos burgueses de izquierda: podían ser considerados comoo aliados circunstanciales frente a los adversarios en la conquista de objetivos inmediatos (sufragio universal, libertades formales, etc...).

ANARQUISMO

El anarquismo es una doctrina política que se opone a cualquier clase de jerarquía, tanto si se ha consolidado por la tradición o el consenso como si se ha impuesto de forma coactiva. Los anarquistas creen que el mayor logro de la humanidad es la libertad del individuo para poder expresarse y actuar sin que se lo impida ninguna forma de poder, sea terrena o sobrenatural, por lo que es básico abatir todo tipo de gobierno, luchar contra toda religión o secta organizada, en cuanto que éstas representan el desprecio por la autonomía de los hombres y la esclavitud económica. Combatir al Estado como entidad que reprime la auténtica libertad económica y personal de todos los ciudadanos se convierte en una necesidad inmediata y la desaparición del Estado se considera un objetivo revolucionario a corto plazo. La doctrina anarquista impone para su acción una sola limitación: la prohibición de causar perjuicio a otros seres humanos, y de esta limitación nace otro presupuesto ideológico básico: si cualquier humano intenta hacer daño a otros, todos los individuos bienintencionados tienen derecho a organizarse contra él.

Pierre Joseph Proudhon, escritor francés del siglo XIX, ha sido considerado desde una perspectiva histórica el padre del sistema denominado anarquismo filosófico. Según Proudhon y sus partidarios, el anarquismo excluiría la autoridad como criterio rector de la sociedad, estableciendo el individualismo en su grado máximo. Los anarquistas filosóficos, sin embargo, repudian los métodos violentos y esperaban que la sociedad evolucionara hacia una organización anárquica. Los anarquistas que rechazan las teorías de Proudhon mantienen que el desarrollo humano progresa mediante la cooperación social, y que ésta no puede ser nunca voluntaria por entero.

Otra escuela del anarquismo, basada en la acción organizada e incluso en actos de terrorismo para conseguir sus propósitos, se escindió del movimiento socialista y apareció hacia finales del siglo XIX.

La tendencia anarquista que propugnaba la acción directa fue la más conocida. Por otro lado, las ideas colectivistas de Bakunin fraguaron el desarrollo del anarcosindicalismo, en especial en Italia. Las actividades de dirigentes como Enrico Malatesta o Giusseppe Fanelli, permitieron la formación de sindicatos, en especial en las ciudades más industrializadas, y la difusión de sus ideas en América o en España.

En el primero de los casos, la llegada de inmigrantes de origen italiano estimuló la formación de organizaciones anarcosindicalistas reprimidas con gran dureza en Estados Unidos, donde fueron ejecutados anarquistas de origen italiano (como Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti) de forma arbitraria, ante las protestas internacionales.

En Latinoamérica emigrantes anarquistas de origen italiano y español contribuyeron a la formación de centrales sindicales como la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) fundada en 1901. En México la labor de Ricardo Flores Majón y de sus hermanos Jesús y Enrique contribuyó a la expansión de las ideas anarcosindicalistas que coincidieron en algunos puntos con el movimiento revolucionario campesino de Emiliano Zapata.

El anarquismo en el siglo XX

Es probable que el anarquismo no hubiera pasado de ser una simple especulación teórica de no haber existido una serie de activistas que lo impulsaran creando organizaciones vinculadas al movimiento obrero con la pretensión de destruir la sociedad capitalista y el Estado, y cuya fuerza se manifestó desde la segunda mitad del siglo XIX.

Durante el periodo de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) o I Internacional las posturas anarquistas estuvieron representadas por los seguidores del revolucionario ruso Mijaíl Bakunin. Sin embargo, sus posturas chocaron con las expuestas por los socialistas seguidores de Karl Marx y, tras sucesivas derrotas en varios congresos, en el V Congreso de la AIT celebrado en La Haya en 1872 los anarquistas fueron expulsados de la Internacional. Desde entonces el socialismo y el anarquismo han divergido de un modo frontal, aunque ambas ideologías partan de su radical negación del capitalismo. Los anarquistas filosóficos continúan en desacuerdo con los socialistas por la importancia que le conceden a la libertad del individuo por encima de cualquier limitación, sobre todo, por parte del Estado.

Esta situación y la muerte de Bakunin en 1876 provocaron una dispersión de los grupos anarquistas y una radicalización de sus posturas, que pasaron a defender la "propaganda por la acción", también llamada "propaganda por el hecho". Ello provocó una oleada de atentados terroristas de carácter individual que pretendían movilizar una sociedad aletargada. Magnicidios como los de Humberto I, rey de Italia, William McKinley, presidente de Estados Unidos, Jorge I, rey de Grecia y del presidente de Francia Marie François Sadi Carnot, así como otros atentados indiscriminados como en el teatro del Liceo de Barcelona (1893) o en la calle Cambios Nuevos de la misma ciudad, cuando una bomba lanzada en plena procesión del Corpus ocasionó seis muertos en 1896 -todos cometidos por anarquistas- fueron expresión de esta orientación estratégica y generaron entre la opinión pública la identificación entre anarquismo y terrorismo.

España fue uno de los países donde esos magnicidios fueron más relevantes. Tres presidentes de Gobierno fueron asesinados: Antonio Cánovas del Castillo en 1897 por el italiano Michele Angiolillo; José Canalejas, en 1912, por Manuel Pardiñas y Eduardo Dato que en 1921 fue asesinado por tres anarcosindicalistas. El propio rey Alfonso XIII sufrió varios atentados; el más importante se produjo el día de su boda con Victoria Eugenia de Battenberg, en mayo de 1906, cuando una bomba lanzada por Mateo Morral, en plena calle Mayor de Madrid no alcanzó su objetivo, pero provocó varios muertos entre el público asistente (un monolito recuerda en la actualidad dicho atentado). En 1923 Buenaventura Durruti y Francisco Ascaso dieron muerte al cardenal Soldevila, arzobispo de Zaragoza, y al parecer un año después trataron de matar en París a Alfonso XIII.

Desde una perspectiva histórica España fue el otro punto donde el anarquismo -en sus distintas vertientes- arraigó con más fuerza e intensidad. La llegada en 1868 del italiano Fanelli permitió la creación en Madrid de un núcleo provincial de la AIT. En 1870 quedó constituida inicialmente la Federación Regional Española (FRE) de la AIT, y la prensa obrera empezó a difundirse a través de La Federación de Barcelona o La Solidaridad de Madrid, aunque aún eran organizaciones clandestinas. El triunfo de los anarcosindicalistas frente a los partidarios de "la propaganda por la acción" se manifestó en la creación, en 1881, de la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE) que acabó disolviéndose tras la dura represión que sufrió después de las actividades de grupos como Los Desheredados o la llamada Mano Negra, descalificados incluso por la propia FTRE.

A comienzos de siglo en Cataluña se crea Solidaridad Obrera, de carácter anarcosindicalista, que sería el núcleo de la creación, en 1910, de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), fundada por 114 sociedades obreras de toda España. Su actividad vino marcada por los intentos de los anarquistas partidarios de la lucha armada por controlar sus actividades (en 1927 crearon la Federación Anarquista Ibérica), como respuesta a los atentados que sufrieron por parte de pistoleros de la patronal catalana en la década de 1920, dirigidos por el general Martínez Anido y la fuerte represión durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930), lo que no impidió el fuerte crecimiento del sindicato, en especial en Aragón y Cataluña.

En 1927 y en una reunión secreta celebrada en Valencia se constituyó la Federación Anarquista Ibérica (FAI) como vanguardia revolucionaria del movimiento anarquista. Pero nunca fue una organización centralizada en el seno de la CNT sino una serie de grupos que actuaban sin cohesión.

Un destacado anarquista español, Juan García Oliver, declaró al comienzo de la década de 1930 que pretendía "eliminar a la bestia que hay en el hombre".

Por aquella época, y según la opinión del historiador Hugh Thomas, casi millón y medio de trabajadores españoles eran anarquistas pero los afiliados a las organizaciones no pasaban de 200.000. Durante la Guerra Civil española (1936-1939) los anarquistas participaron en los gobiernos central y catalán (en este último caso junto a Lluís Companys y Francesc Macià. Sus experiencias colectivistas agrarias, sobre todo en Aragón, sucumbieron ante la oposición de otras fuerzas políticas de la II República, como el Partido Comunista, partidario de un gobierno fuerte y centralizado que permitiera ganar la guerra.

Evolución teórica

Entre los autores que pretendieron crear una concepción científica del mundo y de la evolución social desde una perspectiva anarquista destacan Piotr Alexéievich, príncipe Kropotkin, que se autodefinía como un comunista anarquista, y la estadounidense Emma Goldman.

A partir de la década de 1940 los anarquistas sufrieron una dura persecucion por parte de los grupos políticos de izquierda internacionalista radical vinculados a los partidarios de Stalin y sus aliados. No obstante, y más en un plano de lucha y militancia activa que en el ámbito teórico, los anarquistas lograron adeptos y una admiración general por su coraje y sentido de fraternidad en todos los combates abiertos y librados en los frentes de Europa y del resto del mundo frente a toda manifestación de autoritarismo y tiranía. Un autor como Manuel Leguineche, estudioso de los avatares de la Resistencia francesa, ha estimado en El precio del paraíso, después de recabar multitud de informaciones y testimonios directos, que tras la derrota de la II República española, los defensores de la Francia Libre capitaneada por el general De Gaulle eran anarquistas españoles, hasta conformar casi el 60% de la organización que luchó contra los invasores nazis. Un carro de combate tripulado por anarquistas españoles (el 'Guadalajara') fue el primero en entrar en 1945 en el París liberado de la Ocupación alemana, como Ernest Hemingway atestiguó en sus crónicas.

Es sin embargo en el plano doctrinal donde se registra un renacimiento del anarquismo, acaso algo abstracto o en exceso teórico en contraste con su trayectoria histórica, muy nutrida de acontecimientos épicos, a finales de la década de 1960, con motivo de los levantamientos estudiantiles y obreros que se produjeron en París, Berlín, México D. F. y Berkeley (California). Una síntesis de 'socialismo real', como se denominaba a la política mantenida entonces por la Unión Soviética, y de sincretismo utópico que integraba las posturas ideológicas más radicales, originaba el llamado 'sesentayochismo' (1968), de marcado cuño libertario anarquista. De este modo, líderes estudiantiles como los hermanos Cohn-Bendit, jóvenes sindicalistas procedentes del marxismo-leninismo como Rudi Dutschke, filósofos de la Escuela de Frankfurt que lograron huir del nazismo (Herbert Marcuse, Theodor W. Adorno, Max Horkheimer, entre otros), existencialistas como Jean-Paul Sartre, Albert Camus, Simone de Beauvoir y heterodoxos en la órbita del comunismo como Louis Althusser, Nicos Poulantzas y los trotskistas Alain Krivine y Ernest Mandel, además de intelectuales críticos como Noam Chomsky, Angela Carter, Norman O. Brown o Kurt Vonnegut configuraron un espacio ideológico amplio que revitalizó el ansia irrenunciable de los defensores de la anarquía, entendida ésta como sinónimo del 'orden más perfecto posible' para la humanidad.

LA AIT(ASOCIACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO).

La AIT, también conocida como la Internacional, es el nombre común de varias asociaciones creadas para unir a las organizaciones socialistas y comunistas de todo el mundo.

La Primera Internacional

En 1864 representantes de los obreros fabriles ingleses y franceses fundaron, en Londres, la Asociación Internacional de Trabajadores, que aspiraba a acabar con el sistema capitalista. Karl Marx, que vivía en Londres por esos años, fue elegido miembro del Consejo General provisional de la Internacional y se convirtió en la figura predominante en el seno de la Internacional, redactó sus estatutos y un discurso inaugural muy cuidado concebido para salvaguardar la unidad de los objetivos.

Sin embargo, desde el principio, los anarquistas de Pierre Joseph Proudhon y Mijaíl Bakunin se opusieron al modelo de Marx de un Estado centralizado dominado por los trabajadores. Bakunin precipitó una crisis en la organización al denunciar la actitud despótica de Marx y hacer un llamamiento para crear una Internacional "antiautoritaria". En el Congreso de la Haya de 1872, Marx salió victorioso y Bakunin fue expulsado de la Internacional. Tras la ruptura entre marxistas y anarquistas, sin embargo, se tomó la decisión de trasladar el Consejo General a los Estados Unidos, donde tuvo una existencia gris hasta que fue formalmente disuelto en 1876. A pesar de que la Primera Internacional provocó inquietud en los círculos políticos de la derecha europea, nunca contó con más de 25.000 miembros.

La Segunda Internacional

En 1889, centenario del comienzo de la Revolución Francesa, se celebraron dos congresos socialistas en París. Uno, inspirado en el Manifiesto Comunista de Marx, creó la que más tarde se conocería como la Segunda Internacional. La nueva organización, una vaga federación de partidos de masas, creó en 1900 un centro de coordinación, la Oficina Internacional Socialista (Bruselas). Hasta la I Guerra Mundial, la Segunda Internacional se reunió nueve veces en intervalos irregulares. En el Congreso de Londres de 1896, fueron expulsados los anarquistas, dejando a los marxistas, "sobre todo a los alemanes", en una posición de liderazgo incontestable. Éstos, a pesar de que seguían proclamando las teorías revolucionarias de Marx, buscaban la reforma dentro del marco legal alemán.

Numerosos marxistas franceses adoptaron el mismo acercamiento. En 1899 el socialista francés Alexandre Millerand aceptó la cartera de Comercio en el gabinete no socialista de René Waldeck-Rousseau. Ese mismo año, el líder socialista alemán Eduard Bernstein publicó su Socialismo Evolutivo, una revisión de la doctrina marxista donde rechazaba la inevitabilidad de la revolución y proponía la colaboración con los partidos no marxistas para alcanzar las metas socialistas. Karl Kautsky, líder de los marxistas ortodoxos alemanes, se opuso a los planteamientos de Bernstein.

Un conflicto paralelo minó los esfuerzos de la Internacional para evitar una guerra en Europa. Comprometidos ideológicamente con la paz y el internacionalismo, los socialistas europeos no podían aceptar la derrota militar de sus propias naciones, dentro de las cuales constituían subculturas reconocidas. Cuando la I Guerra Mundial estalló en 1914, las lealtades nacionales demostraron ser más fuertes que los compromisos de clase y la mayoría de los socialistas respaldó los esfuerzos de guerra de sus respectivos gobiernos. Esto supuso el fin de la Segunda Internacional, a pesar de que hasta 1920 los esfuerzos para revivir la organización no se abandonaron.

La Tercera Internacional

En marzo de 1919, tras la Revolución Rusa, Lenin, el líder bolchevique del nuevo gobierno soviético, organizó otra Internacional, popularmente conocida como la Internacional Comunista, o Komintern, para impulsar la revolución mundial según el modelo comunista ruso. El Congreso Fundacional eligió como presidente a Grígori Zinóviev, uno de los lugartenientes de Lenin, y designó una comisión ejecutiva para asegurar la continuidad entre congresos. El Segundo Congreso, de 1920, adoptó 21 condiciones para el ingreso que reflejaban la insistencia de Lenin en la obediencia total y su desprecio por el socialismo reformista de la Segunda Internacional.

Cuando Lenin murió en 1924, la corriente revolucionaria había retrocedido en Europa y los sueños de una revolución socialista mundial dejaron paso a las ideas más nacionalistas de su sucesor, Iósiv Stalin. Para Stalin, el Komintern era poco más que un medio de proteger su poder absoluto en el interior y de aumentar cada vez más la influencia soviética en el exterior. Los radicales y aparentemente inexplicables cambios en la política del Komintern, especialmente en lo relacionado con la cooperación con los no comunistas, eran dictados por las intrigas intestinas y las estrategias de política exterior de Stalin. Como concesión a sus aliados estadounidenses y británicos durante la II Guerra Mundial, Stalin no dudó en disolver el Komintern en mayo de 1943.

La Cuarta Internacional

La Cuarta Internacional, de menor importancia en comparación, fue fundada en 1938 por Trotski y sus seguidores en la oposición a Stalin. Tras el asesinato de Trotski, en 1940, estuvo controlada por los comunistas belgas, cuyos profundos desacuerdos la llevaron a disgregarse en 1953.

La Oficina de Información Comunista (Kominform)

En octubre de 1947 la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) organizó en Polonia una reunión de los partidos comunistas de nueve países: la URSS, Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Rumania, Yugoslavia, Francia e Italia. En esa cita se creó la Kominform, aparentemente como una agencia de información sobre asuntos comunes, pero en la realidad como un instrumento de la política de Stalin, especialmente en Yugoslavia, donde el líder comunista Tito estaba adoptando líneas de actuación independientes. A pesar de que la sede de la Kominform se instaló inicialmente en Belgrado, la determinación de Tito de mantener la independencia de Yugoslavia provocó la expulsión de su partido en junio de 1948. El 17 de abril de 1956, se divolvió la Kominform como parte de los esfuerzos de Nikita Kruschev para hacer posible una reconciliación soviético-yugoslava.

El fracaso de las Internacionales se debe en gran medida a las inherentes contradicciones entre la teoría de la solidaridad universal de la clase trabajadora y la realidad de la rivalidad nacional dentro del movimiento socialista. Después de la II Guerra Mundial, socialistas y comunistas intentaron identificarse, en la teoría y en la práctica, con las tradiciones y aspiraciones nacionales propias.

EL MOVIMIENTO OBRERO DURANTE EL SEXENIO.

Desde los sectores más cercanos a los intereses del pueblo, el contrapunto a la lucha que se desarrolla en la esfera del poder lo marca el partido republicano.

En Cataluña desde Junio de 1856 consta que el triunfo del partido republicano se había presentado a los ojos de los dirigentes obreros como el paso indipensable para alcanzar las aspiraciones de la clase obrera.

La resonancia popular que alcanzaron estas posiciones hay que convenir en que no fue masiva en el sexenio en la vista de los resultados electorales obtenidos por el partido republicano. Pero no por esto tienen menos importancia las posiciones adoptadas por las minorías más concienzadas, cuya evolución anticipa movimientos que repercutiran sobre capas más amplias de la poblaciíon y pesaran en el desarrollo de la historia.

El estudio de los origenes del anarquismo en Barcelona hizo ver, la unanimidad con que las organizaciones obreras de aquella capital adoptaron, en Diciembre de 1868, la resolución de apoyar al partido republicano, y por otra la militancia que dentro del mismo partido desarrollaron los principales dirigentes obreros. El contacto con Bakunin y el círculo de sus seguidores, y el fracaso del alzamiento republicano de Septiembre-Octubre de 1869, orientó a un sector importante de las organizaciones obreras hacia posiciones de desengaño respecto toda política burguesa, que quedaron formuladas en el apoliticismo y en las otras resoluciones "solidarias" aprobadas en el primer congreso obrero español.

La Comunne de París hizo que se desencadenara sobre las asociaciones obreras una notable represión, después del debate sobre la Internacional en Las Cortes y el decreto de Sagasta disolviendo las secciones de la Internacional. No obstante, la organización obrera se difundió ampliamente por Cataluña, Andalucía, Castilla y País Valenciano, entre 1870 y 1873.

En esta época, Cataluña con casi los dos tercios de las organizaciones internacionalistas.

Frente a la tendencia internacionalista existieron, las secciones obreras "societarias", inclinadas a la lucha reivindicativa, a la difusión del cooperativismo y a la aplicación de las leyes sociales dictadas por el poder público. Por otra parte, la escisión que se produjo entre Marx y Bakunin en el interior de la AIT tuvo sus repercusiones en España a partir de la conferencia de Londres , de septiembre de1871. La correspondencia entre Engels y Mora ,y la llegada fortuita de Lafargue a España , y su viaje posterior a Madrid , alimentaron al nucleo marxista de la capital , que con todo tuvo vida limitada y precaria.

Los movimientos insurreccionales que brotaron durante la primera República ,promovidos por los republicanos obtuvieron en ciertos casos la colaboracion de determinados internacionalistas.

La represión consecutiva al golpe de estado del general Pavía llegó a desarticular la organización internacionalista, que todavía organizó el IV Congreso Federal en Madrid (21-27 de Junio de 1874, y de legó al Congreso Internacional de Bruselas (7-13 de septiembre) a Rafael Farga y Pellicer.

Para entender el panorama de la decada ,es necesario prestar atencion al desarrollo del movimiento obrero y a los crecientes signos de movilizacion politica que se advierten entre las clases trabajadoras del país .La radical disparidad de planteamientos entre una clase política que cree alcanzado el techo de su misión con el establecimiento de un estado liberal y de unas libertades formales que en nada afectan a la situacion económica real de una inmensa mayoría de españoles, y unas clases trabajadoras que han de ver en el estado liberal , la instancia de poder que garantiza precisamente su inddefensión frente a los titulares del poder económico :frente a los dueños de la tierra ,de las máquinas o del dinero.

En relación con la vivienda urbana madrileña , y con referencia a las casas alquiladas en diciembre de1900 ,sobre un total de 101077habitaciones ,62491 pagaban de alquiler mensual entre 2 y 30 pts .Este 60% de la vivienda alquilada madrileña -en el que , evidentemente, se aloja la inmensa mayoría de las clases populares y proletarias madrileñas , sin excepción que los afortunados poseyeran vivienda propia -se descompone así:

Alquiler mensual Número de viviendas

De 2 a 5 ptas . inclusive_______________________________________1356

De 5 a 10 ptas "__________________________________________15767

De 10 a 15 ptas "__________________________________________23202

De 15 a 20 ptas "__________________________________________10565

De 20 a 30 ptas "__________________________________________11601

Tanto la distribución de las cifras que anteceden como las que suelen figurar en los presupuestos más corrientes propuestos por una familia trabajadora, apuntan hacia la vivienda de 15 pesetas de alquiler mensual como la típica del obrero relativamente afortunado, a la que se accede tras subir 80 escalones y su ventilación se reduce a la puerta de la escalera. En cuanto a la alimentación, Damián Isern, sobre la base de reiteradas observaciones propias y de la Información , se llega a la división de lso obreros madrileños en tres grandes grupos: los que ganan menos de 6 reales diarios, los que ganan entre 6 y 10, y el de los que ganan más de 10.

Hay que tener en cuenta, que hay movimiento de precios y de salarios, atención especial a los jornales agrícolas que, salvo en tiempo de cosecha, no suelen rebasar el tope de los seis reales, niveles de paro, y en particular asolador paro estacional de los jornaleros del sur, jornada de trabajo que oscila entre diez y doce horas, y en ocasiones de dieciséis horas; condiciones higiénicas del trabajo y accidentes laborales, trabajoo de mujeres y niños, etc...

EL MOVIMIENTO OBRERO: ANARQUISMO, SOCIALISMO Y SINDICALISMO CATÓLICO A FINALES DE SIGLO (LA RESTAURACIÓN).

La Restauración en España, fue la etapa que, en puridad, abarcó el reinado de Alfonso XII (1874-1885) y la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena (1885-1902). A partir de 1902, con la mayoría de edad de Alfonso XIII, se puede considerar el comienzo de un nuevo periodo, de carácter regeneracionista, truncado por la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930), que desembocaría en el comienzo de la II República (1931-1936)

En un sentido mucho más amplio, el periodo conocido historiográficamente como de la Restauración, duraría los reinados completos de Alfonso XII y de Alfonso XIII, incluyendo, por supuesto, los periodos de regencia y la propia dictadura de Primo de Rivera, esto es, desde diciembre de 1874 hasta el 14 de abril de 1931, fecha de proclamación de la II República.

La Restauración nació de un pronunciamiento militar llevado a cabo por Arsenio Martínez Campos el 29 de diciembre de 1874, pero fue encauzada por la vía civilista por Antonio Cánovas del Castillo, el cual durante el primer quinquenio actuó de forma autoritaria. En este periodo se elaboró la nueva Constitución (1876) y se pacificó el país: fin de la tercera Guerra Carlista (1876) y Paz de Zanjón en Cuba (1878).

Régimen político

Los dos pilares básicos del nuevo régimen fueron la Constitución y un sistema político turnista (alternancia en el poder de los dos principales partidos). La Constitución, de carácter moderado, no impidió el sufragio universal (1890) y prohibió la censura previa en los medios de comunicación. Tenía, sin embargo, dos aspectos que conviene destacar: las prerrogativas que se le otorgaban al monarca eran muchas, el rey además de reinar podía gobernar (lo que aprovechará el futuro Alfonso XIII) y, en esta misma línea, las Fuerzas Armadas pasaban a depender directamente del monarca, postergando a un secundario papel al respectivo gobierno de turno. Aspecto que llevará a la larga a vincular directamente las Fuerzas Armadas al monarca, por encima del poder civil, lo que se demostró como muy perturbador para el civilismo (poder político) en España. La Constitución de 1876 tuvo, hasta el presente, la vigencia más larga de la historia de España; teóricamente hasta la llegada de la II República (1931), aunque en la práctica, se convirtió en 'letra muerta' con la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930).

En cuanto al sistema político (canovismo) se trató de un bipartidismo turnista, pese a la existencia de otra serie de partidos comparsas. Dos fueron los partidos alternantes: el Conservador, liderado por Cánovas, y el Liberal (fusión de grupos constitucionales) por Práxedes Mateo Sagasta. Junto a ambos partidos se encontraban, por la derecha, el carlismo y, por la izquierda, los diversos grupos republicanismos, el socialismo (Partido Socialista Obrero Español, PSOE, y la Unión General de Trabajadores, UGT) y el anarquismo.

La alternancia entre conservadores y liberales, casi con igual duración, resultaba perfecta. Sin embargo, tal regularidad escondía la presencia real de un sistema parlamentario viciado por el caciquismo, que al pervertir los resultados electorales imponía gobiernos desde arriba, de acuerdo con los intereses de una minoría oligárquica. Fueron las familias políticas (amigos políticos) las que, a través del juego de la confianza real, se turnaban en el usufructo del poder. La corrupción del sistema se denunció desde muy pronto, pero en la práctica resultó imposible de eliminar.

Economía

Podemos distinguir dos momentos de signo bien distinto con un epílogo desastroso: la década de 1880, que resultó claramente positiva (prosperidad), y la de 1890, de signo bien distinto, que desembocó en las guerras de Cuba e Hispano-estadounidense (1895-1898) y en la pérdida colonial (1898). Los motores socio-económicos giraron especialmente, dentro de una economía fundamentalmente rural, sobre las burguesías: textil (catalana), harinera (castellana), ferretera (vasca), vinatera (andaluza y manchega y la de las cuencas del Ebro y del Duero) y comerciante (mediterránea). La pérdida de las colonias perjudicó especialmente a los grupos catalanes y castellanos.

Sociedad

Los denominados 'años bobos' recibieron su denominación de la nueva clase burguesa, nuevos ricos que se hicieron presentes de forma ostentosa en la sociedad del fin de siglo. Su impronta se dejó sentir en la creación de nuevos escenarios como teatros, casinos o ateneos; en el marco urbano, aprovechando el espacio vacío que las desamortizaciones habían liberado, se fue diseñando una nueva red de intereses: apertura de calles, transporte, electricidad (avanzada la década de 1880) y otra serie de servicios. Una burguesía que en algunos casos consiguió incluso títulos nobiliarios.

Mientras, a su lado, se fue desarrollando, especialmente en las zonas más industrializadas (Cataluña o Madrid), un obrerismo cada vez más numeroso, organizado y reivindicativo. Sobresalía especialmente el anarquismo, casi siempre ilegalizado, por su cuantía y grado de agresividad, que en situaciones críticas recurrió a la propaganda 'por el hecho', o sea, a actos terroristas. También el socialismo -cuya principal figura era Pablo Iglesias-, a partir de 1879 consiguió establecer su primer núcleo organizativo, especialmente en el área madrileña.

Dinámica política

Pasado el primer quinquenio, se entró en la dinámica turnista. De las últimas dos décadas del siglo conviene destacar la inesperada muerte de Alfonso XII (1885), lo que llevará a los dos líderes (Cánovas y Sagasta) a aunar esfuerzos (Pacto de El Pardo) para alejar tanto el peligro carlista como el republicano. Este último, a través del general Villacampa (1888), intentó apoderarse del poder por el trasnochado procedimiento del pronunciamiento. En el campo legislativo destacó la labor liberal del llamado Parlamento Largo (1885-1890): aprobación del sufragio universal (masculino) y otra serie de importantes leyes. En la década de 1890, el problema principal fue el colonial y en especial Cuba. Ante el fracaso de las medidas autonomistas, a partir de 1895 se inició en Cuba la guerra que desembocó en 1898 en la pérdida de todas las colonias, lo que provocaría el nacimiento del llamado regeneracionismo.

Desde el dia 8 de agosto aparece en el movimiento obrero una linea mas transaccional qu se va imponiendo .

La linea transaccional que adoptan las asociaciones obreras tiene su manifestacion mas caracteristica , en los contratos colectivos que se establecen entre patronos y obreros : acuerdo entre el ramo de tejidos mecanicos , constitucion de una comision mixta en el de tejidos de estampados , acuerdo en el ramo de la hilatura,etc....

La opcion negociadora quedo potenciada con la constitucion , el 24 de enero de 1855 de la Junta Central de Directores de la Clase Obrera , cuyos objetivos eran la coordinacion de lasdiferentes sociedades obreras, la relacion en nombre de estas con las autoridades y la tarea de mediacion en casos conflictivos entre patronos y obreros .La extension de la linea negociadora de los pueblos industriales de Cataluña entre Enero y marzo de 1855 , creo tensiones que la Junta Central no siempre logro encauzar debidamente..Una huelga generall fue sostenida desde el 2 al 11 de julio , como protesta a las medidas de la autoridad militar y reivindicacion del derecho de asociacion obrera .El gobierno de Madrid puso en marcha los dispositivos de la administracion para presentar a las Cortes un oproyecto de ley reguladora de las relaciones laborales en la industria , absolutamente insatisfactorio para la clase obrera .En Madrid se fundo el primer semanario obroro ,``èl eco de la clase obrera ´´ , que promovio por toda España una campaña de recogida de firmas para avalar un documento dirigido a las Cortes en demanda del reconocimiento del derecho de libre asociacion obrera .

Esparterocayo en julio de 1856 , inaguro otra etapa de represion que no so,lo afecto a los dirigentes qu se distinguieron en la defensa de los intereses obreros , sino que tomo como objeto principal a las mismas asociaciones obreras :disolucion de las sociedades obreras de carácter reivindicativo , imposicion de la cartilla obrera, disolucion de las hermandades de socorros mutuos del ramo de la hilatursa y prohibicion de toda clase de asociaciones obreras .

Las manifestaciones ideológicas de la lucha de clases tienen su principal exponente , en este periodo, en Pi y Margall. Sus articulos revelan un pensamiento en el cual se destaca laimportancia de las asociaciones obreras como instrumento indispensable de defensa de los asalariados.La articulacion de estas asociaciones en el plano del conjunto del pais llega avislumbrarse como una alternativa al sistema capitalista .Pero la atencion de Pi no se centra sobre esta utopia sino en los benefecios que reporta a la clase obrera el hecho asociativo.

El movimiento obrero industrial quedó fuertemente mermado en sus efectivos por la represión que siguió a la caída de Espartero, y las asociaciones obreras que lograron sustituir tuvieron que hacerlo en la clandestinidad.

En las regiones no industrializadas las grandes hambres y los trastornos políticos provocaron en las masas campesinas movimientos de rebeldía. Fueron reacciones primarias carentes de plan de conjunto facilmente reprimidas por la autaridad.

Entre las sociedades obreras que pudieron sobrevivir a la represión , Termes menciona LA Sociedad de Tejedores de Algodón, de Igualada, y la de Peones de Estampados, de Barcelona. Entre 1864 y 1866, gracias al régimen tolerante establecido en Barcelona por el general Dulce, funcionaron de hecho en la capital catalana a asociaciones obreras, como la sociedade de picapedreros, la de tejedores de velos, la de tejedores de algodón...etc.

Antonio Gusart organizó en la misma ciudad de Barcelona un Congreso obrero al que asistieron unos 300 delegados de unas 22 asociaciones de obreros.El Congreso decidió, entre otras cosas la creación de un órgano coordinador de las sociedades obreras de Cataluña, y dio impulso al movimiento cooperativo.

El 10 de enero de 1874, un decreto del Gobierno provisional establecido tras el golpe de Estado del general Pavía había venido a disolver la Internacional. Entre la fecha indicada y febrero de 1881, en que el acceso al poder de Sagasta y de los fusionistas devuelve la libertad a asociaciones y partidos, el movimiento obrero español atraviesa una etapa de clandestinidad, siendo solo segal la Federación de las Tres Clases del Vapor de Barcelona, o la Asociación del Arte de Imprimir de Madrid, que revisten un carácter sindical , y su importancia política será más grande cuando el movimiento obrero entre en su etapa de reorganización al recobrar la libertad. La clandestinidad había afectado de lleno a la Federación Regional Española, afecta a la AIT y de orientación resueltamente anarquista.

La adaptación de la FRE a la clandestinidad puede ser seguida tanto en el plano táctico como en el organizativo. En todo caso, para entender su actuación durante los siete años que dura, es necesario tener en cuenta tanto la dureza de la represión desde 1873, como el imperio de un ambiente adverso muy sensibilizado frente al internacionalismo obrero: en este contexto, la Defensa de la Sociedad es la expresión del temor obsesivo de las clases acomodadas.

Pero el arraigo del anarquismo entre los trabajadores españoles hará renacer rápidamente de sus cenizas la vieja organización, ahora con el nombre de Federación de Trabajadores de la Región Española ( Congreso de Barcelona, 24 de septiembre de 1881).

En esta nueva organización predomina la fachada levantina y meridional de la Península en la geografía del anarquismo. Llama la atención en mayor medida la ausencia de organización en Extremadura, así como en Asturias y en Navarra. Las cifras resultantes que anteceden deben su volumen al gran número de campesinos y viticultores andaluces, y al téxtil catalán.

En 1888 todo anuncia un profundo viraje en la trayectoria del movimiento obrero español, y en el movimiento libertario. La discrepancia entre anarco-colectivistas y anarco-comunistas se pondrá de manifiesto en ocasión del Congreso celebrado en mayo en Barcelona, del que saldrá el pacto de la Unión y Solidaridad de sociedades de resistencia. En octubre, el Congreso de Valencia registrará la desaparición de la Federación de Trabajadores de la Región Española y su sustitución por la Organización Anarquista de la Región Española.

LOS MOVIMIENTOS OBREROS EN EL PAIS VALENCIANO ( L'ALCOIÁ-COMTAT).

movimiento obrero en el siglo XIX tuvo importantes repercusiones en las comarcas de l'Alcoiá y el Comtat. Tras la etapa ludita, los trabajadores protestan por la insuficiencia de jornales dignos. Los motines contra la carestía o el alza de las subsistencias se intensificarán y están motivados por la subida de los precios de los alimentos, al tiempo que coexistirán con las huelgas. primeras asociaciones se remontan hasta 1840. Los tejedores de Alcoy se declaran en huelga el 11 de noviembre, tras fracasar una mediación del alcalde con los fabricantes, que pagaban a los jornaleros un salario miserable, con el que casi no podían mantener a sus familias.paro se extendió a los hiladores, y cesó unos dias despues, cuando los fabricantes se comprometieron a aceptar un aumento salarial.dificultades para subsistir serán el principal desencadenante de los primeros conflictos obreros. El impuesto de consumos gravaba los artículos que entraban en la ciudad, y se reivindicará la supresión, exigida a los progresistas cada vez que se hagan con el poder.julio de 1854 un motín acabó en Alcoy con la destrucción de la oficina que recaudaba este impuesto, y con su supresión. En 1856 se intentará otro tumulto (con la Milicia Nacional) , y se obligará a su anulación. Otros hechos similares se producirán durante el Sexenio Revolucionario (1868-1873) en l'Alcoiá, el Comtat y la Foia de Castalla. La protesta se dirige también hacia las quintas, por privar a la familia obrera de unos ingresos mientras duraba el serviciioo militar, cosa que no ocurría con la burguesía, cuyos hijos se libraban con la redención de dinero. Estas protestas populares no se deben considerar como una reacción espontanea frente a una situación injusta contra el hambre, ya que serán un reflejo entre las diferencias entre obreros y burguesía.el Bienio Progresista (1854-1856), tienen lugar disturbios contra los cinsumos y conflictos obreros en Alcoy. En 1855 los trabajadores de la fábrica de Terol abandonaron el trabajo en demanda de aumento de jornall y los de la fábrica de Romualdo Boronat, por no estar de acuerdo con la dimensión de los moldes de los pliegues de papel. En febrero de 1856 hubo un paro parcial de tejedores, y en mayo se declaró una huelga de los obreros del papel y del textil. Muchos de ellos se concentraron el día 23 en el Planet Botí en demanda de mayores salarios, ante la carestía de los alimentos. El 24 hubo enfrentamientos entre fuerzas de caballería e infantería, dirigidos por el tercer alcalde, Agustín Albors. Unos 2500 papeleros se mantuvieron en huelga hasta finales de junio.huelgas fueron las de los papeleros, en 1864, por la alteración de las medidas de los moldes, sin que repercutiera en el salario, y la de 1867, por la costumbre inmemorial de percibir los salarios los días festivos, pero tuvieron que ceder los trabajadores. Los obreros se plantearon la asociación para poder organizar cajas de resistencia con que afrontar huelgas de mayor magnitud. Asimismo, los trabajadores hicieron pública en 1855 una Exposición presentada por la clase obrera de las Cortes Constituyentes, redactada por Pi y Margall. Se recogieron 33000 firmas entre trabajadores asociados: 1280 pertenecían a Alcoy.ó la Revolución de 1868, y se reconoció el derecho de asociación. En 1869 se fundaba en Alcoy la Sociedad de Tejedores de la Lana, y en 1870 asistiría representada por Antonio Valls Vilaplana, al congreso obrero convocado por la Internacional, en Barcelona, con 216 miembros y un capital de 130774 reales.Congreso de Barcelona intensificó los contactos entre los trabajadores alcoyanos y la Federación Regional Española (FRE) de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), fundada en Londres en 1864. En 1872 se iniciaron las actividades para constituir la federación local de Alcoy, que se inaguró en septiembre de 1872. La federación alcoyana contaba con las asociaciones de papeleros, obreros del hierro, tejedores y oficios variios, y a la vez se estaban organizando las de tintoreros, carpinteros y albañiles. En noviembre se habían afiliado 1694 trabajadores, y en diciembre, 2591. La federación alcoyana empezaba a ser una de las más importantes del estado y la Internacional había extendido su presencia a Cocentaina y Muro.abril de 1872 había tenido lugar en Zaragoza el II Congreso de la AIT: baukinistas y marxistas fueron separados de la organización. La separación de los dos sectores se reflejó en el Congreso de la Haya, que supuso la expulsión de Baukinin. Sus partidarios celebraron otro congreso en Saint-Imier, y se ratificaron en su apoliticismo, y en la necesidad de una pronta revolución social. Casi todas las federaciones locales españolas se sumaron a los acuerdos de Saint-Imier y el Consejo Federal decidió organizar un congreso en Córdoba, del 24-XII-1872 al 3-I-1873, en el que se aprobó disolver el Consejo Federal y crear una Comisión Federal de Estadística y Correspondencia con sede en Alcoy. Asistieron seis delegados de Alcoy, y uno por cocentaina y Muro. En Benilloba se había creado ya en estas fechas la federación local, y en los primeros meses de 1873, lo harán las de Ibi y Tibi. Las huelgas se incrementarán entrre 1871 y julio de 1873, siendo muchas las ganadas por los trabajadores, y sus reivindicaciones abarcarán condiciones laborales y la reducción de la jornada de trabajo. Incluso se realizaron colectas para sostener a huelguistas. Empezaba a cuestionarse es propio sistema capitalista, y no quedaba claro cómo luchar contra él. Francisco Tomás creía que no había llegado el momento: la AIT era muy débil. Por el contrario Severino Albarracín era de la opinión que una huelga general en un lugar concreto se extendería rápidamente por las demás federaciones del estado. El lugar concreto era Alcoy: sus trabajadores habían estado duramente explotados.7 de julio de 1873, en una asamblea de trabajadores celebrada en la plaza de toros de Alcoy, se acordó declarar la huelga general en señal de solidaridad con los papeleros de Els Algars (Cocentaina), que mantenían un paro desde el mes de abril en demanda de la jornada de ocho horas y un aumento de salario. Seis mil trabajadores asistieron a la reunión, formándose varias comisiones que se encargarían de extender la huelga a los municipios cercanos y unaa que trasladaría al alcalde (Agustín Albors) dichas peticiones con el fin de que hiciera de intermediario con los patronos. No hubo acuerdo, y el día 8 la huelga fué secundada por 10000 trabajadores de Alcoy y Cocentaina. En Muro, las autoridades dispusieron retenes en el ayuntamiento y en las salidas de la población.se reunió con los mayores contribuyentes y acordaron resistir las pretensiones huelguistas. El día 9 se decidió pedir la destitución del ayuntamiento y su sustitución por una junta de destacados internacionalistas. Siete mil obreros se concentraron en la Plaza de San Agustín frente a la casa consistorial, pero Albors se negó a ello. La Guardia Civil disparó contra la multitud, por orden de Albors, y murieron dos trabajadores, sin contar los muchos heridos. Se fabricaron barricadas y tomaron como rehenes a fabricantes y propietarios. Ante la resistencia de las cuarenta personas reunidas en el interior, se prendió fuego a la manzana. Estos hechos se conocen popularmente como "El Petrolio". El 10 se rendían los guardias municipales, y al mediodía se consiguió entrar en el ayuntamiento y Albors fué asesinado, y la ciudad quedó a manos de la Junta internacionalista.tropas comandadas por Velarde estaban a las afueras de Alcoy el día 11. El día 13, fuerzas de artillería, 8 cañones de infantería, guardia civil y voluntarios( 4000 hombres) ocuparon la ciudad sin ninguna oposición. Alcoy quedó en manos de la Internacional, y la Comisión Federal había huido el 12 por la noche.septiembre, 200 guardias civiles tomaban Alcoy: la insurrección había terminado.Octubre se declararon el huelga los papeleros de Cocentaina, y en diciembre los obreros del hierro, los de la lana y los papeleros de Alcoy.enero de 1874, fué disuelta la Internacional, y la represión contra los internacionalisas de Alcoy ya había comenzado. En octubre de ese año, la Internacional denunciaba el gran número de obreros encarcelados en Alcoy y el trato que recibían. A principios de ese año, había 315 procesados, y 100 estaban en la cárcel. Fueron encausados entre 500 y 700 trabajadores, los cuales residían en Alcoy, Cocentaina, Bocairent, Benilloba, Bañeres, Beniarrés y Penáguila, y trabajaban en el téxtil, el papel, la construcción, actividades artesanas y labores agrícolas. Entre ellos, había tres mujeres. En 1876, una amnistía alcanzó a la mitad de estos, y la absolución total llegó en 1887.junio de 1874 la FRE celebraba su IV Congreso, y asistieron 48 federaciones locales. En el País Valenciano continuaban en activo la federación local de Alcoy, la de Valéncia y la de Grau. La maniobra de la Internacional se reducía a la clandestinidad. Las conferencias comarcales valencianas se sucedieron desde julio de 1876, y en 1880 asistieron las federaciones locales de Cocentaina, Muro y Benilloba. 1881 se constituía la Federación de Trabajadores de la Región española (FTRE) en sustitución de la FRE, cuyo sector anarcosindicalista abogaba por esta fórmula para poder abandonar la clandestinidad, y las federaciones de Alcoy, Cocentaina, Muro y Benilloba permanecieron en la nueva organización. Alcoy contaba con cinco secciones y 524 federados, y Cocentaina tenía una sección y 50 afiliados.situación por la que atravesaban los trabajadores, agravada por la crisis de 1883 era de miseria, y no podían permitirse la asociación sin el riesgo de no conseguir trabajo. En Alcoy, los obreros estaban mejor organizados, destacando la Unión papelera, el Centro de Tejedores a mano y el Centro Instructivo de obreros Manufactureros, que protagonizaron huelgas en 1899.1890 se celebró por primera vez el Primero de Mayo, y desde el 27 de abril, la guardia civil de Alicante se concentró en Alcoy. El domingo 4 se solicitó permiso para celebrar una manifestación el día sigguiente, y asistieron 1600 obreros. Se reivindicó la jornada de ocho horas, el aumento de salarios, la igualdad de éstos para hombres y mujeres, y el fin de las horas extraordinarias. Ninguna fué aceptada, declarándose una huelga general que duró hasta el día 13, y los trabajadores no consiguieron ninguna reivindicación. movimiento obrero seguía vivo, y entre las autoridades se temía al anarquismo, y se alarmaron ante el rumor de los anarquistas de Alcoy y Cocentaina pretendían, en febrero de 1893, llevar a cabo un golpe de mano para quemar los archivos y las casas consistoriales de ambas localidades y para volar con dinamita edificios públicos y casas particulares. tejedores fueron el oficio que más se destacó, protagonizando diversas huelgas, como la de los tejedores a mano el 20 de julio de 1891, y el día 27 se aceptaron las nuevas tarifas, pero en septiembre tuvo lugar una nueva manifestación porque los patronos no habían firmado el acuerdo.1894 hubo dos huelgas más: una por demanda de aumento salarial, y otra de tejedores, que dieron paso a un importante paro en el verano de casi dos meses, ya que los tejedores a mano se negaron a entrar en las fábricas, y se les sumaron los tejedores mecánicos. Se demandaba aumento de salario y rebaja en la jornada laboral. La Sociedad de Tejedores fué clausurada, y las fábricas pararon, al tiempo que los obreros se reincorporaron al trabajo.arraigo de anarquismo entre la clase obrera subsistía orientándose a la práctica sindical y manteniéndose alejado de los partidos políticos.otra parte, emergía el socialismo, y fué a principios de siglo cuando se iniciaron los primeros contactos con los socialistas, ya que contaban con presencia en Alicante y Elche.