Movimiento barroco español

Arte del Siglo XVII. Arquitectura, Escultura, Pintura barroca española. Artistas barrocos: Velázquez, Murillo, Herrera, Gregorio Fernández, Bazcardo

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El barroco es un estilo dominante en el arte y la arquitectura occidentales aproximadamente desde el año 1600 hasta el 1750. Sus características permanecieron durante la primera mitad del siglo XVIII, este periodo se denomina de estilo rococó. El barroco se da en casi todos los países europeos, así como en las colonias españolas y portuguesas de América.

Definición

Escritores como el historiador suizo Jakob Burckhardt, en el siglo XIX, lo consideraron el final del renacimiento; su alumno Heinrich Wölfflin, en “Conceptos fundamentales para la historia del arte”, afirmó que "el barroco no es ni el esplendor ni la decadencia del clasicismo, sino un arte totalmente diferente".

El arte barroco recoge muchas particularidades regionales.

Arte barroco en España

Durante el siglo XVII la pintura española atravesó uno de sus mejores momentos de su historia, pasando del “realismo tenebrista” al colorismo de influencia flamenca. En arquitectura se siguió con el mismo modelo “herreriano y escurialense”. El lujo se manifestó sobre todo en elementos decorativos como retablos dorados, frescos, fachadas, hornacinas (huecos en las paredes) o columnas salomónicas (con el fuste en espiral), que según transcurría el siglo lo iban apareciendo en todos los lugares.

Pintura barroca en España

La aparición del barroco en España estuvo motivada por la influencia de Italia y, sobre todo, por la importancia política de la Iglesia católica.

El florentino Vicente Carducho ayudó a la aparición en el centro de España del estilo antimanierista (en contra de las figuras muy exageradas). Juan Sánchez Cotán destacó por el realismo de sus bodegones. Sevilla y Madrid se convirtieron en los dos centros principales del arte barroco español. A comienzos del siglo XVII las características del barroco se pueden ver en los cuadros de Juan de las Roelas, Francisco Pacheco y Francisco de Herrera el Viejo.

Francisco de Zurbarán, fue el principal pintor de monasterios. Diego Velázquez, el pintor más importante del barroco español, trabajará con el naturalismo de la primera mitad del siglo XVII y el barroquismo de la segunda. De su etapa juvenil en Sevilla sobresalen obras como la Vieja friendo huevos y la Adoración de los Magos. En 1623 se fue a Madrid como pintor de la corte de Felipe IV. Sus series de retratos reales finalizaron con Las Meninas, retrato de las infantas, las Meninas y otros personajes de la corte, en el que aparece también el pintor. Fue pionero en la perspectiva aérea y las grandes pinceladas.

Murillo, pintor sevillano algo más joven que Velázquez. Entre sus obras destacan dos cuadros de sus últimos años de vida del hospital de la Caridad de Sevilla, escalofriantes pinturas de esqueletos y cuerpos putrefactos.

Escultura barroca en España

El arte italiano apenas tuvo influencia sobre la escultura barroca española. El realismo y la gran preocupación por el detalle, son sus características fundamentales; las figuras se suelen pintar y a veces llegan a emplearse ojos de cristal, vestidos auténticos y pelo natural. Las esculturas más importantes del barroco español son los retablos para los altares de las iglesias, algunos de ellos de gran tamaño y riqueza, realizados por grupos de escultores y arquitectos. Los principales escultores fueron Gregorio Fernández, máximo exponente de la escuela castellana, y los representantes de la escuela andaluza, en especial Juan Martínez Montañés, Pedro de Mena, Juan de Mesa y Alonso Cano. Éstos tienen sus obras repartidas entre Sevilla y Granada, Cristos crucificados, Inmaculadas, santos y otros temas típicos de los pasos procesionales.

Arquitectura barroca en España

“La sobria austeridad geométrica” aplicada por Juan de Herrera en el monasterio de El Escorial se tomó como modelo en la arquitectura barroca española de la primera mitad del siglo XVII. El gusto por formas cada vez más ricas lleva, a partir de mediados de siglo, a eliminar los recuerdos “herrerianos”, aumentando la decoración con múltiples elementos naturalistas localizados en los huecos de las fachadas. La iglesia de Santa María la Real de Montserrat, de Sebastián Herrera Barnuevo, y la fachada de la catedral de Granada, de Alonso Cano, son claras muestras de ello.

AUTORES

Diego de Silva Velázquez

Pintor español, máximo representante de la pintura barroca española.

Nació en Sevilla el 6 de junio de 1599. Procedente de una familia burguesa. Trabajó como aprendiz en el taller del que sería su futuro suegro. Durante sus años de aprendizaje, Velázquez aprendió el naturalismo tenebrista

Las obras más tempranas de Velázquez, realizadas entre los años 1617 y 1623, pueden dividirse en tres categorías: el bodegón retratos y escenas religiosas. La comida, bodegón que puede considerarse como la primera obra independiente del maestro. Para sus pinturas religiosas utilizó modelos extraídos de las calles de Sevilla. En la Adoración de los Magos las figuras bíblicas son, por ejemplo, retratos de miembros de su familia incluido su propio autorretrato.

Las hilanderas, es una obra característica de la obra de Velázquez.

En el año 1621 Velázquez realizó su primer viaje a Madrid para, conocer en persona las colecciones reales y probablemente para buscar, sin éxito en esta ocasión, un puesto como pintor de corte. En el año 1623 regresó a la capital para pintar un retrato del rey Felipe IV y el monarca le nombró su pintor de cámara. Abordó temas mitológicos como El triunfo de Baco, llamado, Los borrachos. Esta escena de bacanal en un paisaje abierto, en la que el dios del vino bebe junto a los borrachos, atestigua el interés del artista por el realismo.

En agosto de 1629 Velázquez abandonó Barcelona rumbo a Génova y pasó dos años viajando por Italia. De Génova se dirigió a Milán, Venecia, Florencia y Roma; regresó a España desde Nápoles en enero de 1631. En el transcurso de este viaje estudió de cerca el arte del renacimiento y de la pintura italiana de su tiempo. Algunas de las obras realizadas durante sus viajes dan muestra de la asimilación de estos estilos; un ejemplo representativo es su La túnica de José y La fragua de Vulcano.

Barroco
Velázquez reanudó sus encargos como retratista de corte con la obra Príncipe Baltasar Carlos con un enano. En el año 1634 Velázquez llevó a cabo el programa decorativo del Salón de Reinos en el nuevo palacio del Buen Retiro. En esta obra no sólo intervino Velázquez, sino otros artistas de prestigio. Pertenecientes a la década de los últimos años de 1630 y principios de 1640 son los famosos retratos de enanos de corte que reflejan el respeto y la simpatía con que eran tratados en palacio. Velázquez pintó pocos cuadros religiosos, entre ellos destacan el Crucificado, La coronación de la Virgen y San Antonio Abad y san Pablo primer ermitaño, todos ellos en el Museo del Prado.

Las Meninas. Obra cumbre de Velázquez y uno de los mejores cuadros de la pintura española.

Velázquez trabajó no sólo como pintor de corte sino también como responsable de la decoración de muchas de las nuevas salas de los palacios reales. En el año 1649 regresó de nuevo a Italia, para adquirir obras de arte para la colección del rey. Al poco tiempo fue admitido como miembro en la Academia de San Lucas de Roma.

Las obras clave de las dos últimas décadas de la vida de Velázquez son Las hilanderas o La fábula de Aracné y una de las obras maestras de la pintura española Las Meninas, que constituye un imponente retrato de grupo de la familia real con el propio artista incluido en la escena. Velázquez continuó trabajando para el rey Felipe IV, como pintor y fiel amigo hasta su muerte el 6 de agosto de 1660.

Bartolomé Esteban Murillo

Pintor nacido en Sevilla, tiene preferencia por una temática religiosa. A partir de sus primeras obras, representaciones de la Virgen o la Sagrada Familia, de espíritu algo distante, evolucionan hacia un tratamiento de los temas en un tono más humano y sencillo introduce escenas de la vida diaria. Sus personajes se caracterizan por esa dulzura y sentimentalidad propios de su estilo, huyendo de los arrebatos trágicos que tanto atrajeron a otros artistas del barroco. Entre 1645-1646 realizó 11 escenas de vidas de santos que le dieron la fama. En 1660 Murillo fundó y fue presidente de la Academia de Dibujo de Sevilla. Destacó en la interpretación de personajes infantiles marginados, como por ejemplo en el Niño. La Virgen y el Niño con Santa Rosalía de Palermo. De 1671 a 1674 realizó las pinturas de la Iglesia de la Caridad de Sevilla. Murillo es el que mejor define el tema de la Inmaculada Concepción. Sus representaciones de santos, corresponden al realismo imperante en el arte religioso del siglo XVII. En el siglo XIX las obras de Murillo alcanzaron gran popularidad influyendo en algunos artistas de este periodo.

Francisco de Zurbarán

Pintor español conocido por sus cuadros religiosos y escenas de la vida monástica en la época del barroco y la contrarreforma. Hijo de un comerciante vasco afincado y casado en Extremadura, Zurbarán nació en el 7 de noviembre de 1598. se traslada a Llerena, donde reside durante más de diez años realizando trabajos para varios conventos. Entre 1634 y 1635 abandona Sevilla por primera vez para desplazarse a Madrid. La década de 1640 es la más importante de su obra, realizando varias pinturas para el monarca Felipe IV, por lo que firma alguna vez "pintor del Rey". En la siguiente, en cambio, inicia su declive, pues no recibe tantos encargos como en épocas anteriores. En 1658 viaja por segunda vez a Madrid, donde reside definitivamente, aunque con dificultades económicas, hasta su muerte, el 27 de agosto de 1664, sumido en una gran pobreza.

Su primera obra conocida es la Inmaculada Concepción. Aunque Zurbarán pinta historias e imágenes religiosas aisladas, sus obras principales son retablos y series de lienzos para conventos. En los años finales de la década de 1630, realiza el ciclo de pinturas del Monasterio de Guadalupe, únicas piezas que se conservan en el lugar de origen.

Otros temas de la obra de Zurbarán, son los retratos, históricos y sobre todo los bodegones.

Gregorio Fernández

Escultor español de la época barroca, creador de la escuela vallisoletana.

De origen gallego, se trasladó a Valladolid en 1605. Allí tuvo como maestro al escultor Francisco de Rincón (c. 1567-1608) y completó su formación en el conocimiento de las obras de Juan de Juni y Pompeyo Leoni. Trabajó para los más prestigiosos clientes de la época, como el monarca, la aristocracia y los círculos eclesiásticos y creó un importante taller, en el que formó a muchos discípulos que prolongaron la influencia de su arte durante varias décadas.

Retablos, pasos procesionales e imágenes de devoción, siempre en madera, forman su abundante producción, que él interpretó de forma sencilla y realista, buscando acercar la obra a la sensibilidad del pueblo. Entre sus retablos destacan el del Monasterio de las Huelgas Reales, el de la iglesia de San Miguel de Vitoria y el de la catedral de Plasencia.

Juan de Herrera

Arquitecto, matemático y geómetra español del siglo XVI, llamado herreriano en su honor.

Herrera nació en Mobellán (Cantabria) hacia 1530. Estudió en la Universidad de Valladolid. A la muerte del emperador Carlos V comenzó su carrera encargado por el nuevo rey de la construcción de un monasterio-palacio en El Escorial hasta su fallecimiento en 1572. Su nombramiento como inspector de monumentos de la corona propició la expansión de su estilo por toda España y le proporcionó nuevos encargos de gran envergadura, entre los que destacan los proyectos para la fachada meridional del Alcázar de Toledo, el Palacio de Aranjuez y el nuevo plano para la villa de Madrid. Su estilo, bautizado posteriormente como herreriano, dominó la arquitectura española durante casi un siglo. Entre sus características fundamentales destacan el rigor matemático de las proporciones y los motivos decorativos geométricos, especialmente pirámides y esferas o bolas.

Además de arquitecto fue inventor, fundador de la Academia de Matemáticas de Madrid. Herrera murió el 15 de enero de 1597 en Madrid.

Monasterio del Escorial, obra cumbre de Juan de Herrera.

Monasterio de El Escorial

Monasterio-palacio construido entre 1563 y 1586 por el rey Felipe II de España. Dentro de él se incluye un monasterio de la orden de los Jerónimos, una gran iglesia basilical, un colegio, una extensa biblioteca, un palacio real y el Panteón de los reyes de España. Este edificio tiene una superficie de 208 m x 162 m, cuatro plantas de altura, fábrica de sillares de granito y pronunciadas cubiertas de pizarra.

El principal motivo que impulsó al rey a ha construir este impresionante edificio fue el de disponer de un enterramiento monumental para su dinastía, que al mismo tiempo se convirtiera en símbolo de su reinado y conmemoración de la victoria de San Quintín. El arquitecto Juan Bautista de Toledo proyectó en colaboración con el monarca la llamada traza universal escurialense, una planta reticular organizada en patios simétricos respecto a la basílica, que sobresale ligeramente por la fachada oriental, asimilada en ocasiones a la parrilla donde San Lorenzo sufrió el martirio. A la muerte de Toledo en 1567, Juan de Herrera ocupó su puesto en la dirección de las obras. Rediseñó la basílica, que se convirtió en un templo centralizado bajo una enorme cúpula, de planta cuadrada y proporciones exquisitas; uniformó la fachada principal, incorporando un nuevo cuerpo presidido por una gran portada monumental que anuncia la fachada real de la iglesia; y construyó el templete del patio de los Evangelistas. El panteón es la única parte del edificio construida con posterioridad a la muerte de Felipe II, y en él descansan los restos de los reyes españoles, así como de numerosas reinas e infantes.

Entre los innumerables tesoros de El Escorial destacan la colección de manuscritos e incunables que alberga la Biblioteca de Grabados.

Carlos IV encargó en 1772 a su arquitecto Juan de Villanueva la construcción de dos pabellones de recreo en las cercanías del monasterio, la Casita del Príncipe y la Casita de Arriba, ejemplos de arquitectura neoclasicista.

Juan de Bazcardo

El único escultor que destaca en Euskadi en la época del Barroco es Juan de Bazcardo. Él es de origen navarro y no se sabe bien si nació en Caparroso o Biarro en 1616 trabajó en los sagrarios en la catedral de Santa María de la Guardia.

Juan de Bazcardo era discípulo de su suegro Gonzalo de San Pedro se puede decir que su escultura es de gran belleza pero tal vez algo basta.

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