Motivos de la delincuencia

Delitos. Menores. Asesinos. Crímenes. Factores sociales. Influencia de la sociedad y de los medios de comunicación. Adolescentes en prisión. Reinserción social de los delincuentes

  • Enviado por: Victoria Marano Fernanda Miguel e Ignacio Alcaraz
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 66 páginas
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INTITUTO: ISEC

MATERIA: GENEROS RADIALES Y TELEVISIVOS

TRABAJO FINAL: ENSAYO

ACLARACIÓN:

Este trabajo se ha realizado en el marco de la materia: de la carrera::::: No tiene otros fines que los didácticos, no pudiéndo dársele ningún otro uso diferente. Los autores.

Índice

UN CASO REAL

BRIAN Y EL ASESINATO DEL INGENIERO BARRENECHEA

EL APORTE DE LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN A LA CREACIÓN DE UN IMAGINARIO SOCIAL

INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO 1. DELITO, SOCIEDAD Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN

1.1.- La cuestión social

1.2.- El delito en la sociedad y en los medios

1.3.- La construcción de la delincuencia en lo social y en los medios

1.4.- La construcción del delincuente en la sociedad y en los medios de comunicación

1.5.- Los menores delincuentes en la sociedad y en los medios de comunicación

CAPÍTULO 2

EL CASO BRIAN EN LA VIDA REAL, EN LA JUSTICIA Y EN LOS MEDIOS

2.1. Brian:

2.2 La detención de Brian

2.3.- El día en que los maestros hicieron historia

2.4.- El caso Brian, hoy

UN CASO REAL

BRIAN Y EL ASESINATO DEL INGENIERO BARRENECHEA

EL APORTE DE LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN A LA CREACIÓN DE UN IMAGINARIO SOCIAL

INTRODUCCIÓN

A partir de nuestro interés en el tema de los medios masivos de comunicación y su labor informativa, y entendiéndolos como un sector de la sociedad que goza de la detentación de un poder que logra infiltrarse en los demás sectores de la sociedad informando, y formando opinión, surge este proyecto de investigación.

Este estudio centra su análisis en la labor realizada el interior de los medios masivos de comunicación en cuanto a la selección, el tratamiento de las noticias, y la finalidad de su difusión.

En este sentido, es posible observar las aportaciones que los diversos medios masivos de comunicación hacen al anoticiar sobre determinados hechos acaecidos, y que mediante una cuidadosa selección de la información, e inclusive, un recorte interesado de la misma, conducen a la conformación de un determinado imaginario social.

Para ello, nos limitaremos al análisis de un caso real y aún vigente: El asesinato del ingeniero Barrenechea y su supuesto autor: el menor Brian B., como indicativo de la labor periodística.

El objetivo de este estudio reside en explorar y describir la diversidad de información que surge a través de los distintos medios masivos de comunicación, respecto a uno de los supuestos partícipes del asesinato del ingeniero Barrenechea, y su incidencia en la construcción social de un imaginario que, finalmente, ejercerá la suficiente presión como para direccionar la política nacional y provincial, así como las opiniones de los protagonistas mediáticos y no mediáticos que han participado en la difusión del caso.

El abordaje propuesto contempla un marco general de referencia que remite a elementos de análisis acerca de los hechos delictivos, y la producción y mediatización de la información.

Su desarrollo está, básicamente, distribuido en dos tramos. El primer tramo está referido a la relación que se establece entre la los hechos delictivos, sus interpretaciones y la difusión mediática. En el segundo, nos adentramos en el caso concreto hablando con los protagonistas para establecer las diferencias entre lo real y lo imaginario que existen en relación a la difusión mediática, recurriendo a la opinión de formadores de opinión respecto a su función profesional, en general y concretamente en este caso.

Este trabajo adopta la perspectiva del interaccionismo simbólico que parte de considerar que la acción de todo ser humano “se orienta hacia las cosas en función de lo que éstas significan para el”, y los significados no son más que “una consecuencia del modo en que se desenvuelven las relaciones entre las personas y su proceso de interpretación”. Esto es así porque los significados de los objetos no están estipulados de antemano, no son unívocos, ni estáticos, ni siempre los mismos, sino que se “negocian” en la interacción social. Y aquello que se negocia y acuerda como significado de un objeto para esa situación, es el resultado de la interpretación que los actores realizan de ese objeto en esa situación.

Se trata de un estudio cualitativo de carácter exploratorio. Dado que el interaccionismo simbólico remite sus principios al mundo real, al comportamiento de los hombres y a los grupos humanos, nuestra metodología se basa en “el examen del mundo empírico social”, a partir de numerosos artículos periodísticos correspondientes a diversos autores, a las personas que de algún modo se han involucrado en el caso, y a las opiniones de los informadores.

El análisis de datos se ha realizado sobre tres ejes: las teorías propuestas, los datos recolectados y el análisis de documentación relacionada.

El presente es un estudio que, estrecho en sus límites, no tiene un destinatario en particular. Sin embargo, podría resultar útil para promover otros estudios capaces de aportar conocimientos direccionados en pos del cumplimiento teleológico de las políticas de los multimedios que no debiera ser otra que la informar, mediante la verdad, a todos los miembros de la sociedad.

CAPÍTULO 1

DELITO, SOCIEDAD Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

La información trascendida a través de los distintos medios masivos de comunicación en relación al asesinato del ingeniero Barrenechea aparece ligada a un criterio social instaurado en la discriminación y la separación del diferente, el agravamiento de las penas y una baja de edad de imputabilidad. Circuitos de poder se entrelazan para impetrar el logro de un valor justicia diferente según para cada quien. En este sentido, es imposible intentar comprender la información mediatizada y someterla a interpretación si no se comienza por considerar la cuestión social que determina su marco de realidad.

1.1.- La cuestión social

La postmodernidad trajo aparejada una tensión entre el “orden” y la diversidad. La “aldea global” acabó con los símbolos propios de cada cultura sobre los cuales las sociedades sustentan la construcción de su identidad. La imagen social comenzó a presentar una polarización que se incrementa en forma permanente. Por un lado, surgen y se incrementan día a día, los barrios cerrados, los countries, los shoppings, los complejos cinematográficos, y los centros educativos y recreativos privados, por otro, como contratara de una misma moneda, surgen y se incrementan igualmente, las villas miserias, los espacios empobrecidos, los asentamientos, las ocupaciones de fábricas abandonadas donde vivir, las zonas liberadas de toda autoridad estatal, y los basurales avenidos en espacios recreativos.

La totalidad de los sujetos de esta sociedad de transición no resulta asimilable a lo que el imaginario colectivo asignara al “ciudadano”. La diversidad social creó y colocó al “otro” en una situación de particular vulnerabilidad.

Esta apreciación se reafirma a través de los medios, pudiendo leerse titulares que rezan: “CAYÓ EL ASESINO DEL INGENIERO BARRENECHEA” (Crónica TV; C5N; TN, 24/10/08), “EL CASO DEL ASESINATO DEL INGENIERO BARRENECHEA” (Clarín, La Nación, Crónica, Perfil); “El ASESINATO DEL INGENIERO DE SAN ISIDRO” (La Nación, Infobae), “A UN MES DEL ASESINATO DEL INGENIERO BARRENECHEA” (Perfil: 21/11/2008). “EN UNA VILLA DE LA MATANZA…” (Clarín, La Nación, Crónica); “EN LA VILLA PUERTA DE HIERRO…” (Crónica TV; C5N; TN, Perfil)

A simple vista, parece que la muerte del Sr. Barrenechea no fuera tan importante como resultó serlo la muerte del Ingeniero Barrenechea, tampoco se trata de cualquier ingeniero y esto surge reafirmado en los mismos titulares, se trata de un Ingeniero de San Isidro. Seguramente, es porque en el imaginario social, es el “ingeniero” quien más se corresponde con el “ciudadano”, y resulta merecedor de una mayor respetabilidad, cuanto más, si habita en San Isidro.

A contrario, que el delincuente haya salido de una villa permite hacer extensiva la concepción prejuiciosa de que las villas están plagadas de delincuencia, cuanto más, cuando la villa se halla inserta en La Matanza y se pretende instalar en la ideología social que es en La Matanza donde habitan los delincuentes, los que cobran los planes que se pagan con el dinero de los “ciudadanos”, los que acompañan a Luis Delía, los que protagonizan un piquete, y los utilizados por los gobiernos de turno en las elecciones.

Las mentadas diferencias pusieron de manifiesto una relación de fuerzas sociales específicas que son diferencias de poder. De poder político y poder económico, y consecuentemente, de poder cultural y discursivo.

Son “los de adentro” que comenzaron a librar una guerra formal contra “los de los márgenes”, bajo el pretexto de un clamor de justicia, porque “transgreden las normas” de un modo duradero y no solamente incidental y respecto de los cuales “hay que hacer algo”.

La nueva estructura social descubrió una crisis generalizada, no solo de la sociedad, sino también de cada uno de sus aparatos ideológicos y represivos. Los medios masivos de comunicación no resultan ajenos a este proceso, sino que por el contrario, como productores de ideología salieron a participar activamente de la conformación de un imaginario social que incremente la brecha entre los unos y los otros.

Desatada la “guerra”, el Estado se vio obligado a salir a gestionar el “caos” intentando, aunque infructuosamente, prolongar la supervivencia de sus instituciones fundamentales.

La prisión, la familia nuclear, la escuela y las profesiones se hallan atravesando un proceso agónico y las innovaciones modélicas intentadas resultaron alarmantemente estériles. Aún así, el estado insiste con la esperanza en que algunas “soluciones”, más cosméticas que fundamentales, puedan detener el cambio social. “Los ministros competentes no han dejado de anunciar reformas supuestamente necesarias. Reformar la escuela, reformar la industria, el hospital, el ejército, la prisión: pero todos saben que estas instituciones están terminadas, a más o menos corto plazo. Sólo se trata de administrar su agonía y de ocupar a la gente hasta la instalación de las nuevas fuerzas que están golpeando a la puerta. Son las sociedades de control las que están reemplazando a las sociedades disciplinarias”.

Las pautas sobre las que se sustenta el pretendido orden social se fundamentan en la exclusión. Las políticas públicas intentan restaurar la disciplina y el orden sobre la base de la articulación de medidas puntuales, que ni siquiera resisten su confrontación con el paradigma de la Constitución Nacional y el Estado de Derecho, pero que tampoco terminan de conformar a las víctimas. Las pretensiones, tanto del Estado como de los “ciudadanos”, están cargadas de una ideología discriminatoria repleta de prohibiciones y castigos, hartamente incrementada por los medios de comunicación.

Las conductas “desviadas” son reprimidas institucionalmente debido a una percepción estática de una realidad extremadamente dinámica y la recurrencia a utilizar racionalidades propias de la sociedad disciplinaria en el marco de las sociedades de control. Va de suyo, que cualquier estrategia institucional que convalide estas instancias de restauración ordenadora termina siendo necesariamente autoritaria e inútil.

Ante estas circunstancias, resulta indudable la derrota de los míticos paradigmas de resocialización y reinserción social pero, aún así, es posible que se hayan cumplido los objetivos simbólicos del encierro, ligados a la reproducción de la gobernabilidad, facilitando la identificación y cooptación de los “delincuentes” que el sistema persigue y  “demostrando” la eficiencia del mismo. 

La demanda de penas más graves -incluida la de muerte-, de una mayor dureza policial, de mayor severidad jurisdiccional, de más cárcel, son las rudas muestras de esa cultura punitiva que cada vez invade más todos los rincones de la sociedad. Mientras tanto, se entorpece la aplicación del sistema penal para aquellos comportamientos que desde estamentos estatales violan los derechos fundamentales de las personas.

Un detalle sorprendente de la información resultó en la afirmación de la autoría material sumada a la supuesta edad del “malviviente”. A escasas horas de la detención se proclamaba a través de todos los medios masivos de comunicación que el “ASESINO” se llamaba BRIANGONZALO BARRERA y tenía 19 años de edad, a pesar de que él gritara a viva voz, y sus padres le comunicaran a todos los medios que solo tenía 16 años. Como confiar en la información criminal cuando no se había constatado siquiera su certificado de nacimiento. Al respecto, narraba una periodista, que en la jornada de la detención, y luego de una nota en la villa, había llevado consigo una copia de la partida de nacimiento del menor. Al llegar a la redacción, su jefe se comunicó con el Jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Salcedo, quien confirmó que tenía 19 años. Inmediatamente después, su jefe aseveró que el detenido tenía 19 años, que la copia de la partida de nacimiento era falsa, y para rematarlo escribió en recuadro, en la misma nota, la aseveración de la edad.

Siguiendo la ideología del miedo y la supuesta necesidad de represión, la edad del supuesto involucrado autorizó a cargar las tintas sobre la importancia de disminuir la edad de imputabilidad. Solución cosmética que volvió a marcar una fractura social.

La producción social y simbólica de los “otros”, la alteridad, está apoyada en una doble lógica: la identificación atribuida entre diferencia y desigualdad; que hace inmutable la diferencia y naturaliza la desigualdad. Y la alteridad que hace que esos otros diferentes, se conviertan en extraños primero, y en enemigos, después, siendo necesario excluirlos.

Los “otros” son vistos como sujetos “peligrosos”, incorregibles, aterradores, hostiles y terriblemente violentos. “Si se les permitiera hacer las cosas a su manera, invadirían, conquistarían, esclavizarían…Por lo tanto, hay que mantenerse siempre vigilantes; mantener seca la pólvora, como se dice, armarse y modernizar las armas, ser fuertes como para que el enemigo lo note, admita su debilidad y abandone sus malas intenciones”.

No es casual que ante la noticia del asesinato del ingeniero Barrenechea desde diversos sitios mediáticos se instauraba la idea de que las villas resultaban aguantaderos de delincuentes, propulsando, aunque sutilmente, su destrucción. Hace pocos días, aún cuando Brian B. ya había sido desvinculado de la autoría del homicidio, el periodista Eduardo Feimman presentaba una avance de una nota de Klipan diciendo: “ESTE ES EL BARRIO DONDE VIVEN LOS ASESINOS”, colocando a todos los que allí viven, a todos los “otros” en una misma bolsa de gatos.

Tampoco es casual que hayan surgido comentarios pretendiendo la muerte de todos los habitantes de las villas, de esos “otros”.

Pero los “otros” son los sujetos que han fracasado en el proceso fundamental de socialización que permite que los hombres coexistan de manera ordenada en una sociedad objetivada; donde los “roles” de cada uno representan un “orden institucional” que se quiebra ante determinadas conductas desviadas. Una vez que esa institucionalidad se quebranta a partir de la infracción, queda abierta la instancia coactiva contra los transgresores. Quienes ponen en crisis con conductas inadecuadas la institucionalidad, deben ser destinatarios de la coacción social, hayan o no cometido un delito, porque son “enemigos”, a los que el estado “debe” combatir. No importa que sean limpiavidrios, cuidacoches, cartoneros, prostitutas, homosexuales, o simplemente “barderos”. Son “terroristas internos” que generan la inseguridad urbana que habilita la punición. Son los que redefinen el espacio público y el paisaje social con su presencia. Se trata de una “guerra preventiva” emprendida contra desviados que ocasionan alarma, y temor en los ciudadanos.

Curiosamente, los “otros” responden a estereotipos determinados. Siempre se trata de hombres jóvenes, provenientes de sectores sociales pauperizados, con escaso nivel de instrucción formal, desocupados o con inserción laboral precaria. Son la clientela habitual del sistema penal precisamente porque la crisis del sistema judicial se atribuye prontamente al fracaso del “tratamiento” en pos de la “resocialización” de estos sujetos “socialmente peligrosos” y porque, en definitiva, el control penal postmoderno ya no opera sobre sujetos individuales sino sobre colectivos “en riesgo”. Son los destinatarios de un retribucionismo caracterizado por el encierro.

Además, son estos “otros” los que resultan más adecuados para desgargar el sistema punitivo sobre ellos, pues al momento de ser señalados como presuntos autores de un hecho aberrante carecen de la defensa técnica pertinente y de sus debidas garantías constitucionales. En consecuencia, previa la aplicación de torturas, psíquicas y físicas, propinadas eficientemente por el personal policial, el mismo que percibe haberes para hacerse cargo de nuestra protección, se obtiene una confesión efectiva e inequívoca por parte del “elegido”.

Cuando surgió la noticia acerca del pedido de nulidad de la primer declaración indagatoria que hiciera la defensora de Brian, Dra. Florencia Arietto, en virtud de haber sido tomada por un fiscal de adultos y obtenida mediante apremio pues Brian había estado a una columna mientras era golpeado y amenazado, algunos medios, no dispuestos a arriar las banderas del castigo ejemplar, lo redujeron al grado de una estrategia defensista. Luego de que se hubiera excluido tal declaración del plexo probatorio aún insistían haciendo referencia a reconocimientos inexistentes, - Luis Majul-; aplicando el beneficio de la duda en contra del procesado -Carabajal, La Nación- ; y adjudicándole una fuga de la cual no participó, que el sujeto que nombraban era inexistente en el marco de la causa pues se debatía sobre la fuga de Jonathan Barrera, y sin considerar que si hubiera sido correcto su nombre, se trataría de un menor -Chiche Gelbrum-.

1.2.- El delito en la sociedad y en los medios

Elbert explica que cada sociedad establece sus normas cuando, mediante la convivencia, se gesta un saber común en el cual se instalan tabúes, supersticiones, mitos y prejuicios con carácter de verdades establecidas que condicionan fuertemente la vida social debido a la convicción cultural del grupo. Foucault sostiene que es el poder el que conduce al establecimiento de normas porque necesita de la existencia del delito para vigilar y castigar a toda la humanidad y se vale de redes que extiende para crear la respuesta conveniente a sus fines a través de los distintos aparatos de control social instituidos - educación, salud, religión, justicia -.

En cualquier caso, toda sociedad posee un sistema de normas, y toda acción que rompa con los valores o normas estándares socialmente definidos es considerada una desviación.

Howard Becker dice, “El que un acto sea desviado depende, entonces, de cómo reaccionan las otras personas frente al mismo”, y esa reacción puede variar conforme la época en que la conducta se perpetre y fundamentalmente atendiendo a quién cometa la infracción, el proceso de criminalización se hará operativo “desde” los grupos con capacidad para construir y obligar al acatamiento de las reglas y “hacia” los grupos que supuestamente realizan “determinadas” conductas desviadas que ponen en peligro el orden de la sociedad. El estado, entonces, combate el “peligro” de los “grupos peligrosos” o “socialmente riesgosos”. La diferencia de las intuiciones de ambos grupos son las que, en el contexto hegemónico de una lógica binaria “amigo-enemigo” legitiman la coerción institucional, fundada en el temor cuidadosamente construido de  sectores sociales particularmente sensibles e influenciables, fundamentalmente por su ubicación en la nueva estructura de la sociedad. En todo este circuito, los medios masivos de comunicación juegan un papel fundamental y determinante.

Es notable, como el caso específico del ingeniero Barrenechea ha disparado una aversión latente contra quienes habitan en los barrios más humildes. Basta leer los insultos proferidos por los lectores de La Nación on line, del día 24 de noviembre de 2008, contra la diputada Claudia Bernazza por haber solicitado la guarda de Brian en tanto dure el proceso.

Sin embargo, estos supuestos justicieros ignoran que en la trasmisión de Hora Clave del día 27 de noviembre, su conductor, el Dr. Mariano Grondona, ha llegado a afirmar que “aún no se ha probado que B. haya participado del hecho, y de comprobarse, su participación habría sido tangencial”.

Así las cosas, puede sostenerse que casos como el que aquí se presentan sirven de excusa para sacar a relucir odios ocultos y bajo la máscara de justicia, promover exterminios sectoriales. Los medios periodísticos, logran fortalecer estos sentimientos mediante una parcialización de la noticia conforme al efecto que se pretenda.

1.3.- La construcción de la delincuencia en lo social y en los medios

Cuando se habla de delincuencia dos formas interpretativas salen a la luz, casi de inmediato: una pretende adjudicar la responsabilidad al individuo y la otra al Estado. Los medios masivos de comunicación tampoco resultan ajenos a estas interpretaciones, a punto tal que según el sitio de procedencia resultará la redacción de la noticia.

Lo asombroso es que ninguna de las frases hechas que se suelen escuchar, ni tampoco las dos posturas que aquí se presentan, contemplan las causas profundas de la delincuencia. Así, quienes sostienen una posición de carácter individualista suponen que se trata de una decisión individual del agresor previo análisis de la relación coste - beneficio. La segunda posición, fuertemente arraigada, sostiene que el auge del delito se debe a una presencia débil del estado. Todos hemos oído decir en algún momento a Eduardo Feimman que “quien es bueno con los malos, es malo con los buenos”, en pos de una opción de mano durísima, sin especificar a que llama “buenos” y “malos”, pues cuando alguien clama tratando de fomentar el odio hacia sus congéneres no es lo que pueda llamarse, literalmente, bueno.

De todos modos, consideramos que ambas posturas yerran por no profundizar en el análisis de la realidad social en que se hallan insertos. Que la delincuencia pudiera ser producto de la decisión individual del delincuente es una postura del todo ideal porque supone que hay alguien que elige concientemente y además, creen saber por qué lo hace. Sin embargo, no se tiene presente, que quien elige lo hace sobre algunas pocas alternativas que se le presentan y no sobre al amplio abanico que pretenden mostrar los partidarios de esta opción.

Respecto a la segunda argumentación cabe considerar que, posiblemente, una fuerte presencia del estado pudiere resultar efectiva en tanto que debería implicar la persecución de los señores de guantes blancos; sin embargo, la experiencia ha demostrado reiteradamente que el hilo siempre se corta por lo más delgado, con lo que se agravaría la situación de los más humildes, ampliando aún más la brecha, aunque falaz, entre buenos y malos. Nunca se castigan todos los delitos que efectivamente se cometen, y ello repercute como un factor más de desigualdad social.

Creemos que la adopción a las distintas posturas es lo que genera la existencia de una diferencia informativa tan importante al momento de tratar un hecho.

No obstante, en todo el análisis mediático del caso, existe una opción que a nadie le interesó investigar, al menos inicialmente. Se pretendió contextuar y enmarcar la delincuencia y al delincuente, pero olvidaron que para hablar del delincuente se requería una investigación que lo probase. Y en cierto modo, viene a rescatar esta omisión la edición del diario Pagina 12 del día 24 de noviembre de 2008 bajo el título: “Como resolver un caso sin investigar”

Por otra parte, cuando se trata el tema de la delincuencia se enfoca en la violencia, puesta de manifiesto en algunos hechos, como violencia unilaterilarizada. La crueldad que muestran o exhiben algunos casos delictivos es mostrada por los medios masivos de comunicación sin comparación con la crueldad que existe en la cotidianeidad de las relaciones en el seno de la sociedad. La exclusión es interpretada como consecuencia y no como inherente a la realidad social. La población en “riesgo social” es vista como la población “socialmente peligrosa”, y se legitiman estrategias de intervención social y política limitadas al mantenimiento del orden social -policía, justicia y cárcel- que re-legitiman su accionar a partir de la reproducción del fenómeno.

En esta reproducción juegan un papel estratégico los medios masivos de comunicación tanto por los datos y opiniones que proporcionan como por el modo en que lo hacen. Cuando refieren a hechos violentos los exponen como si constituyeran la regla y no la excepción. Les otorgan estado público y al circular la información se generan fuertes percepciones de alarma social, que se agrava, aún más, cuando operan como “sensores” de la opinión pública. Arfuch sostiene que los sondeos de opinión son una “trampa”. “Si el sondeo aparece como un equivalente del sufragio directo, de la voluntad popular, útil para toda circunstancia, respecto de nuestro tema, esa voluntad popular aparece encarnada en la voz de testigos, parientes, vecinos, que no solamente opinan sobre los detalles de lo ocurrido, sino, sobre todo, ejercitan una valoración moral. De este modo “dando la palabra a la gente”, el medio de prensa puede incluso reafirmar y “autentificar” sus propias afirmaciones, sin necesidad de justificarlas”. La especulación y la espectacularidad de los opinólogos acerca de algún acto aberrante o lesivo, hace que aparezca, casi instantáneamente, el instinto de venganza.

Una mirada fragmentada conduce necesariamente a la construcción de una interpretación errónea de la realidad social que instala, o alimenta, la convicción de que se debe legislar con urgencia sobre la responsabilidad penal sin un debate serio que la inserte en el marco de una política de seguridad, “en la cual la responsabilización penal juvenil tenga un eje más, pero no se reduzca a la cuestión delictual como la única que debe ser atendida, y donde la artillería de los debates no se agote en la cuestión de establecer cuál es la mejor edad a partir de la cual los adolescentes deben ser imputables.

Una mirada profunda permite percibir que la delincuencia tiene su anclaje en las condiciones estructurales de la sociedad y en las concepciones políticas y sociales, por tanto, nadie nace delincuente, sino que se construye. En algunos casos puede haber condicionamientos biológicos o componentes de la personalidad que resulten facilitadores, pero aún así, es posible que esa condición originaria haya sido detonada por los condicionamientos sociales.

En algunos medios, resultó muy significativa una de las frases pronunciadas por la preceptora de Brian, la Sra Laura Romero, que sostiene que “Los pibes no nacen chorros”, a punto tal, que quienes creen en la existencia de un proyecto solapado de exclusión social, la han tomado y resaltado para presentar sus notas, - Informe Klipan, C5N; Revista Veintitres, Noticieros de Telefé, Telenoche, Canal 9, entre otros.

Todos los delitos están relacionados con las características del poder político, la desigualdad imperante, la desproporcionada distribución del ingreso público y la riqueza que partiendo de cualquier concepción originaria del estado asemeja la realidad a un juego de suma cero en el cual para que algunos tengan más bienes de los que necesitan para su subsistencia es imprescindible que otros carezcan de lo mínimo indispensable, y esto resulta en los altos índices de pobreza, que a su vez condicionan y determinan la ausencia de oportunidades laborales, produciendo altos índices de desempleo.

El prejuicio se construye a partir de dos elementos: la presuposición de acometimiento y la convalidación de la existencia en la sociedad de sujetos “distintos”.

La producción social y simbólica de los “otros”, hace que esos otros diferentes, inicialmente extraños, sean vistos como enemigos, es decir, sujetos “peligrosos”, incorregibles, aterradores, hostiles y terriblemente violentos a los cuales es necesario excluir. Pero esos “otros” no son necesariamente delincuentes, entendiendo por ello aquellos que han cometido un delito tipificado en el Código Penal, y menos aún, autores de un delito tan aberrante como aquellos que atentan contra las personas, sino sujetos que han fracasado en el propósito social de ser convertidos en “hombres de bien”, acorde a los dispositivos que el Estado y la sociedad han puesto en marcha en su beneficio y para este fin. Se constituyen, de este modo, en “enemigos” a los que el estado “debe” combatir porque ocasionan alarma, y temor en los “ciudadanos”. En esta franja deben incluirse cartoneros, piqueteros, pordioseros, alcohólicos, homosexuales, niños de la calle y drogadictos. Becker señalaba “El que un acto sea desviado depende, entonces, de cómo reaccionan las otras personas frente al mismo”.

La enemistad, por ende la desconfianza y la agresividad contra “los otros” reconocen su origen en el prejuicio de imaginar a los extraños como portadores socialmente patológicos de todos los males y de todo lo malo, por ende carentes de toda virtud. Esos mismos prejuicios hacen que los ciudadanos convaliden respecto de los otros la adopción de medidas que jamás admitirían que les fueran aplicadas a ellos, lo que da la pauta de que en el discurso socialmente hegemónico de “ley y orden” subyace una intolerancia y un autoritarismo compatible con la demanda de restauración de la uniformidad perdida.

A titulo anecdótico cabe traer a colación un estudio realizado sobre un programa de seguridad implementado en New Jersey en la década del setenta. El programa consistía en el patrullaje de a pie de la policía, y sostenía que al propiciarse un mayor acercamiento entre la población y los “agentes del orden” se incrementaría la seguridad y disminuiría el delito. Cinco años después, se evaluaron los resultados. La seguridad había aumentado notoriamente, es decir, la gente se sentía muy segura. Sin embargo las tasas delictivas también se habían incrementado. ¿Cómo puede ser un barrio más seguro cuando el número de delitos se ha incrementado progresivamente? La mayoría de los ciudadanos teme principalmente al delito, en especial ser víctima de un delito que implique un ataque repentino y violento de un extraño y teme ser molestado por gente indisciplinada. No se trata de gente violenta, ni necesariamente delincuente, sino personas desaliñadas, revoltosas o impredecibles: mendigos, borrachos, adictos, adolescentes ruidosos, prostitutas, vagabundos, personas mentalmente perturbadas. Lo que los policías a pie hicieron fue elevar, hasta donde pudieron, el nivel de orden público en estos barrios evitando que los extraños permanecieran en el lugar.

La mirada convencional ve, respecto a los “otros”, una violación al orden establecido que podría interpretarse, en términos hobbesianos, como la guerra de todo hombre contra todo hombre (Hobbes, 1997); sin embargo, una visión profunda parte de comprender la guerra de todo hombre contra todo hombre continuada y canalizada a través de las instituciones sociales, con lo cual cabe parafrasear a Clausewitz en términos de Foucault “la política es la continuación de la guerra por otros medios” (Foucault, 2001), con lo cual los desviados no irrumpieron contra un cierto orden social libremente convenido, sino que se rebelan frente a un orden impuesto por la fuerza.

1.4.- La construcción del delincuente en la sociedad y en los medios de comunicación

El delito es, ante todo, una construcción social que delata un origen multicausal, en el cual las variables históricas, políticas, sociales y económicas no resultan inocentes. El delincuente es quien rompe el pacto social. Es quien altera el orden establecido. Pero esta ruptura no es una exclusividad del delincuente sino de todos los “otros”, es decir, los distintos.

Las posibilidades de ruptura, y en consecuencia, los desvíos y los tipos delictivos, varían conforme a las épocas y las sociedades. Desvío, Delito, delincuencia, y delincuente son construcciones sociales que se originan, fundamentalmente, en la inseguridad, los miedos, y la sospecha.

La inseguridad es el producto de la reducción de todos los miedos al miedo al otro, y consecuentemente promueve el surgimiento de la ideología de la sospecha.

La ideología de la sospecha consiste en volcar todos los miedos en el miedo al otro, y se manifiesta en una considerable tendencia a asignar culpas. “La culpa la tienen los de enfrente, los de al lado, la barra de la esquina”. La culpa no va a recaer sobre todos los seres humanos, sino sobre los que están cerca y no son conocidos, no son iguales.

Cada grupo social se construye como diferente del “otro”, y es, al distinguirse del “distinto” cuando logra dar sustento al “mito de lo igual”: lo igual es bueno, lo distinto es sospechoso.

En la construcción de los otros, juegan un importante papel dos elementos, los prejuicios y el “chivo expiatorio” o “victima propiciada”. Elbert sostiene que los prejuicios, en tanto conceptos apriorísticos y falsos, son generalizados mediante estereotipos que consisten en la adjudicación automática de características especiales o abstractas a personas o grupos.

El “Chivo expiatorio” o “víctima propiciada” es un mecanismo proyectivo, y una herramienta de ataque y de exclusión, de la psicología que se caracteriza por la tendencia a colocar en los otros, los vicios, defectos y errores que no soportamos en nosotros mismos. De este modo, se logra establecer distancias, separaciones y ordenamientos sociales en jerarquías de pertenencia o exclusión.

En la construcción del sujeto delincuente intervienen los miedos sociales que, reunidos en la inseguridad, y fundados en la ideología de la sospecha, desarrollan la exclusión del otro, del distinto. Los desviados son etiquetados como una forma de distinción, son los otros distintos a nosotros, y resultan ubicados al “margen” de la sociedad.

De este modo, dibujando un perfecto círculo vicioso, se convalida la exclusión disfrazándola de inseguridad; y una vez naturalizada resulta ser un medio idóneo para contribuir a la exclusión, y más aún, a la estigmatización. La elección, y la posterior señalización del desviado - estigmatizado, estará asentada en los miedos oportunamente construídos. El elegido, con solo su presencia activará el giro de la rueda. Es importante destacar que siempre las culpas se relacionan exclusivamente con los miedos construidos.

A tal punto se construyen los miedos que un solo delito de los llamados de “cuello blanco” ocasiona el más perjuicio económico que miles de hurtos y robos callejeros. Sin embargo, en el imaginario social de la inseguridad no se incluye el delito profesional de los poderosos (Sutherland, 1999) ni al crimen organizado, porque la sociedad entiende que afectan más al “estado de derecho” que a la vida personal.

Los miedos determinan un reacomodamiento de las distintas capas sociales dejando en los márgenes a todos los que hubieren resultado excluidos por ser “distintos”.

Este ordenamiento social es reflejado por el sistema penal en toda su extensión. Así, por ejemplo, la ley de drogas permite aprehender sujetos potencialmente peligrosos, que responden al estereotipo del delincuente tradicional: “joven, varón y pobre”, aunque no se droguen o sean simples consumidores, haciéndoles corresponder el status o la etiqueta de “peligroso”. No sucede lo mismo respecto a los adolescentes de clases media alta, y alta.

El término peligroso siempre sirve a los fines de señalar al “otro” que bien puede ser el extranjero proveniente de países limítrofes, el toxicodependiente, el pobre, el “sin familia”, el “sin trabajo”, el “sin una calificación profesional”. Las etiquetas son muchas y variadas y pueden ser colocadas en cantidades sobre una misma persona.

Dadas las circunstancias, los medios masivos de comunicación vienen a intensificar los sentimientos de exclusión, discriminación y rechazo tornándolos en sed de venganza movida por el odio.

Recorriendo las principales noticias del los días 24 y 25 de octubre de 2008, el titular “CAYÓ EL ASESINO DEL INGENIERO BARRENECHEA” y a continuación el nombre completo de Brian en letras destacadas, llevaron a la construcción social de un delincuente, por demás perverso, y a la inclusión del “individuo asesino” en el imaginario colectivo. Poco sirvió, originariamente, que en las primeras horas, los docentes de la Escuela de Brian salieran al paso dando testimonios de un concepto intachable del joven. A contrario, resultaron dilapidados los docentes mediante críticas infundadas. La instalación de una imagen negativa resultó tan exitosa como para que hoy, a pesar del conocimiento público de la inexistencia de elementos probatorios en su contra, continúa surtiendo efectos en ciertos, aunque limitados, sectores de la población.

Pues bien, el sistema penal responde a los clamores populares de justicia, y entabla una guerra contra la inseguridad haciendo uso del arma más poderosa que posee, es decir, encausando a los “peligrosos”. Los medios de comunicación abren el camino exaltando los peligros reinantes.

El sistema penal adquiere esplendor y lanza una politica represiva que solo caerá sobre jóvenes, pobres y morochos, delincuentes o no, que transitarán una buena parte de sus vidas en instituciones inadecuadas mediante un uso favorable e ilimitado de prisiones preventivas, y que luego volverá a las calles, con antecedentes penales, sin preparación intelectual, y con escasas posibilidades de conseguir trabajo pues la oferta que es baja, y requiere estudios secundarios aún para el postulante a recolector de residuos.

Y cuando delinquen, tal vez reincidiendo, tal vez por primera vez, numerosos miembros de nuestra sociedad exclaman: ¡Es el instinto! ¡Son así! ¡Lo llevan en la sangre! ¡¿El tiempo que pasó en la cárcel no le sirvió para nada?! ¡Y encima los jueces los dejan en la calle!!!!!!!!!!!

Casi de inmediato, los medios masivos de comunicación salen a reafirmar esas opiniones, y hasta organizan encuestas para reafirmar esta política de exclusión. Encuestas que, construidas según la descripción de la especialista Arfuch, no hacen más que incrementar la sed de sangre.

Llegado a este punto, el círculo de poder comienza un nuevo giro que reafirmará la única cosa segura de todo el sistema penal: la ideología de la inseguridad. Y su mayor garantía de subsistencia la constituirán los medios masivos de comunicación.

1.5.- Los menores delincuentes en la sociedad y en los medios de comunicación

El circuito se inicia con la detención policial. Matza define la “eficiencia policial”, como una práctica que permite la detención masiva de sospechosos y la incapacitación de los jóvenes producto de la reacción social negativa de la que son acreedores y que los dispara, sin más, a la construcción de verdaderas carreras desviadas. El sujeto tocado por el sistema penal, jamás sale indemne.

Un dispositivo eficiente en la “captura” de sujetos primarios resulta ser la ley de drogas. No obstante, Daroqui y Gueruneman explican que, a través de distintas investigaciones realizadas sobre la judicialización de menores, han podido establecer que la policía no detiene ni deriva menores sólo por tenencia o consumo de drogas, sino que la mayoría de los menores que ingresan en el Juzgado en virtud de este motivo, en realidad “deben” su aprehensión a otro distinto, que va desde delitos comunes a “presencia sospechosa” o a formas aggiornadas de vagancia, que con el agregado de la droga, convierte a la causa en “Federal” y no en “ordinaria”.

El tráfico y la venta de drogas es uno, tal vez el más destacado, de los mecanismos activadores que pone en marcha el sistema penal. Pero una vez que se ha puesto en marcha sus consecuencias pueden ser lo bastante lejanas al ideal originario. “Antes es miedo era que la prueba de la droga fuera fabricada, en el decir popular, que “te pongan la droga” ; hoy el temor es el contrario: “que te la saquen” , y aún expropiado de la droga, sea endilgado una causa ordinaria, como un intento de hurto o de robo, suficiente para activar la reacción social formal por parte del Estado. Si el móvil es la persecución penal de los sujetos la misma se puede lograr dejándolos “pegados” con causas mucho más “light” según su jerarquía, como vagabundeo o intento de hurto, pero suficientes para concitar la intervención de la justicia con todo su dispositivo tutelar .”.

Una tarea de inteligencia bien hecha, concluye en un procedimiento exitoso. El éxito de la misión se mide de acuerdo al material encontrado y a los sujetos implicados.

En este contexto, el dispositivo de la ley de drogas se muestra particularmente eficaz en tanto que sirve a los efectos de la “eficiencia policial” en la “producción de estadísticas” por detenciones masivas, como a los efectos de una política penal de tolerancia. La neutralización de la ley a partir de los “relativamente” pocos casos que llegan a las dependencias tribunalicias con una entidad digna de juicio, habilita a pensar en el “filtro” que implica el despliegue del accionar policial en cuanto a verdadera justicia sumaria: distribuye castigos e impunidades, de acuerdo al termostato de la opinión pública que tanto puede reclamar espectacularidad, seguridad y orden, como permanecer aplacada por la emergencia de otras cuestiones sociales tales como el desempleo, el subempleo, la precarización, o el corralito.

El perfil en los relevamientos, “apunta a la construcción de un estereotipo de sujeto peligroso que nada tiene que ver con la “narcocriminalidad”, o las figuras asociadas a la comercialización y tráfico, verdadero objeto de una ley que pretende velar por la “seguridad nacional”. Las características de los aprehendidos, luego imputados, nos dibujan una persecución penal orientada hacia los varones jóvenes, desprevenidos, y “cazados” indiscriminadamente en la vía pública. La racionalidad de estas detenciones, no apunta a la “lucha encarnizada en contra del narcotráfico” sino a la criminalización masiva.”

Lo realmente grave en estos casos es la escasa o nula posibilidad de retorno que tienen “los niños, adolescentes y jóvenes una vez que son “ tocados” por el sistema de control social formal; una vez que alguna de las agencias “ duras” de control social (me circunscribiré al sistema penal) interceptan a estos sujetos, que demás está decir, no son todos los adolescentes y jóvenes, sino que se reclutan mayoritariamente entre aquellos que configuran su población predefinida: los adolescentes y jóvenes pobres, aquellos que no engrosan las estadísticas del ministerio de educación y los registros de empleo, sino las de la agencia policial y los tribunales de justicia. (Daroqui-Guemureman, 2001)

Una vez detenidos y judicializados, pasan a integrar los depósitos carcelarios. Allí comienza el juego de las ideologías “re”: resocialización, reeducación, reinserción social, que tienen un lugar prioritario en el plano discursivo, pero carecen de entidad en la práctica pues ninguna agencia de control social intenta seriamente su concreción, sino que por el contrario operan como agentes estigmatizantes por el resto de sus fracasadas existencias.

"Por último, (cabe) reflexionar sobre el cambio que implica este tipo de políticas en términos del control social global. Es decir, parafraseando a S. Cohen (1988), si la red de control se amplía su tejido es cada vez más denso".

Una vez más, los medios masivos de comunicación ejercen un papel más que primordial. Si la inseguridad es un negocio, la explotación de noticias relacionadas con el delito puede resultar el pináculo de la excelencia.

En este trabajo conjunto, política y medios masivos de comunicación logran constituir una sociedad inalterable e inquebrantable. Podría decirse que, al tiempo que una noticia constituye un negocio para el empresario de la información, es el instrumento de excelencia para la validación social de políticas públicas.

Conforme a las diferentes etapas de inseguridad que atraviesa el imaginario social, los tipos delictivos aparecen como una cuestión de modas. Hace algunos años los medios pregonaban la comisión de robos violentos que tenían por víctimas a pobres jubilados. Haber referido con insistencia a este tipo de delitos ha conducido a una dureza legal que pocos beneficios produjo. Luego, al tiempo que desaparecían los robos a jubilados, y tal vez los jubilados, cobraron auge las noticias referentes a violaciones, en especial en espacios de empresas de subterráneos. Habiendo detenido a muy pocos, la noticia desapareció simultáneamente al incremento de la dureza de las penas.

Cualquier noticia divulgada en estos días incluye necesariamente menores en su comisión, aunque las estadísticas confeccionadas por distintos organismos gubernamentales y no gubernamentales, sostienen que no se ha incrementado el delito por parte de menores en los últimos años.

A pesar de ello, todos los robos difundidos, y en especial si han sido violentos, sindican a menores como autores. Casualmente, este cúmulo informativo aparece cuando se pretende disminuir la edad de imputabilidad.

Ante un seguimiento de la causa del asesinato del ingeniero Barrenechea, y de la situación procesal de Brian, tanto a través de los massmedios como de la causa judicial, nos sorprenderá saber que desde los primeros pasos investigativos, días 22 y 23 de octubre de 2008, es decir, antes de la detención de Brian, se sabía quienes habían sido los autores materiales del homicidio, y no son menores. La nota de la publicación de Perfil del día 22 de noviembre saca a la luz esta información, al detallar los datos de los autores prófugos.

Otro detalle interesante, y considerable teniendo en cuenta que el Ministro de Justicia, Cdor Anibal Fernandez, pretende despenalizar el consumo personal de drogas, es el haber vinculado a Brian con el consumo de sustancias.

En uno de sus números, el diario La Nación asevera que Brian roba para adquirir una nueva droga a la que es adicto: ACETO.

Tal afirmación es un verdadero disparate. En primer lugar porque el aceto, lejos de ser una droga nueva, es utilizada en otros circuitos sociales desde hace largo tiempo. En segundo término, porque en el barrio de la villa Puerta de Hierro, no se utiliza el aceto como droga masiva, sino que predominan el paco, la marihuana, la cocaína y las pastillas alópatas. Por último, y en esto reside el mayor de los absurdos, se desprende de los informes judiciales e institucionales, precedidos por las declaraciones docentes y familiares, que Brian no presenta adicciones ni ha utilizado ningún tipo de drogas.

Sin duda alguna, la repercusión periodística de los sucesos delictivos revela la complicidad de los medios con el poder político que, valiéndose de la delincuencia y sembrando incertidumbre con el tema "inseguridad", naturalizan el control judicial y policial, que bajo pretexto de proteger al ciudadano, sigue administrando la delincuencia y los ilegalismos.

La policía selecciona a los que deben pasar por la comisaría y la tutela penal, y a quienes debe dejar en libertad y a que precio. La policía puede operar independientemente de la justicia, puede atrapar con pruebas falsas, dejar en libertad a un culpable, encontrar a un inocente para que pague un delito sin resolver, o matar a quien no respete sus reglas. Esto, lejos de ser un planteo novedoso, es un saber social indiscutible. Posiblemente, que ni el poder político ni el poder judicial se muestren molestos y dispuestos a tomar represalias tiene que ver con que ambos poderes necesitan de la delincuencia porque facilita la supervivencia de los delincuentes de guantes blancos, la continuidad de los contrabandos - administrados por empresarios poderosos o políticos corruptos -, de los desarmaderos, y los narcotraficantes.

Por otra parte, la ley y la justicia aparecen con criterios teóricos de igualdad pero, en la práctica, sólo se trata de una igualdad para con los iguales, en tanto que la desigualdad predomina y tiende a acrecentar, a pasos agigantados, la brecha que separa a las clases sociales. No se ha actuado con la misma efectividad para descubrir a los asesinos del carnicero de Villa Luro, ocurrido el 20 de octubre, ni a los del joven de Moreno, acaecido el día 22 de ese mismo mes.

Numerosas investigaciones realizadas demuestran como la justicia argentina lleva adelante procesos cargados de prejuicios ideológicos, proporcionando defensas técnicas de baja intensidad y calidad, y demostrando un desprecio absoluto por la investigación de los hechos en virtud de los cuales los desposeídos comparecen ante los tribunales. En algunos medios ha aparecido la noticia de que los dos menores detenidos por el homicidio del ingeniero Barrenechea, mientras se hallaban asistidos por un defensor oficial, fueron llevados a reconocimiento en rueda junto a varones, de cabellos oscuros sin tinturas, de entre 30 y 40 años de edad, cuando públicamente se sostenía que el supuesto asesino tenía el cabello con claritos y era menor. Cabe preguntarse, entonces, cómo podrían no haber sido reconocidos. (Página 12. 24/11/08)

CAPÍTULO 2

EL CASO BRIAN EN LA VIDA REAL, EN LA JUSTICIA Y EN LOS MEDIOS

2.1. Brian:

Hasta el momento de su detención había sido un chico absolutamente común. Con sus dieciséis años, y todas las características típicas de un adolescente, Brian repartía su vida entre la escuela, y el futbol de barrio.

Brian vive junto a su mamá y sus cinco hermanos, dos mujeres de 20 y 18, y tres varones de 14,11, y 3 años de edad en el barrio de la Villa Puerta de Hierro, sita en la localidad de Isidro Casanova del partido de La Matanza.

En su barrio, como en toda villa, la delincuencia, las drogas, y las armas suelen estar naturalizadas a pesar de que la mayoría de sus habitantes son honestos trabajadores que se esfuerzan por una vida mejor. Además, es de extrema inocencia pretender suponer que ese marco pueda ser exclusivo de una villa porque drogas, armas y delincuencia hay en todos los niveles sociales. Lo que sucede en las villas es que todo está más expuesto.

La vida de Brian es la historia de uno más de los 8 millones de menores de18 años que, en la Argentina, viven en la pobreza y la marginalidad. Tres de cada diez chicos como él, según datos de Unicef, creen que no van a vivir más allá de los veintipico. Brian se crió en este escenario.

En el corazón de la villa hay un descampado con un par de autos incendiados y pibes aconsumiendo a toda hora. La misma escena, en las vías del tren. Al barrio le dicen “farmacity” o “pacolandia”. Está en una de las zonas más calientes del partido de La Matanza. Del otro lado del Camino de Cintura (conocido también como “la segunda General Paz”) es tierra de nadie, afirman muchos. Veintitres

Contraria a la resignación que caracteriza estos ámbitos, la familia de Brian siempre mantuvo una conciente expectativa de progreso, preocupándose y garantizando la escolarización de todos sus hijos, y dándoles contención y un marco afectivo suficiente para evitar que eligieran el camino incorrecto.

En la escuela, tanto Brian como sus otros tres hermanos en edad escolar, han demostrado un desempeño brillante, aunque combinado con algunas extensiones de recreos para completar un improvisado partido de futbol, y algún vidrio roto de un pelotazo. Brian estaba destinado, y aún lo está, a ser el abanderado en la fiesta de egreso del 9º año.

En el barrio, su imagen resulta inmejorable. Cualquier vecino entrevistado brinda un concepto acabado del menor asegurando que se trata de un chico tranquilo, que no se droga, y que tampoco se junta con quienes lo hacen.

“-¿De qué canal son? -pregunta un vecino-. Pongan que el pibe es un perejil, no tiene nada que ver con el crimen del ingeniero. Lo engancharon porque es de la villa. La policía necesita atrapar a alguien y la gente tiene mucho prejuicio con los que vivimos acá.” Veintitres

LA VOZ DE LA VILLA. La preceptora del detenido, junto a una compañera y la custodia de los vecinos, ingresó a la villa para y conversar con sus habitantes, quienes le aseguraron que el menor fue señalado por error y que “en Puerta de Hierro todos saben quién es el asesino”.Crítica

El periodista Tomás Eliaschev, ha pintado en su nota de la revista Veintitres un veraz relato de la historia de Brian. Lamentablemente, pocos fueron los medios que se mantuvieron fieles a la verdad, que respetaron la integridad del menor, y que evitaron difundir mentiras escandalosas.

Su detención resultó algo inexplicable para todos los que lo conocen. De hecho, y por primera vez en el ámbito público, fueron sus docentes quienes decidieron enfrentarse al poder político y plantear la inocencia de Brian, soportando presiones, difamaciones y amenazas. Al entrevistarlos, sostuvieron que, sin duda alguna, pondrían sus manos en el fuego aseverando su inocencia - Noticiero de Canal 9, 18 de noviembre de 2008.

2.2 La detención de Brian:

Corría la madrugada del viernes 24 de octubre de 2008.

El ingeniero Barrenechea había sido asesinado tres días antes y sus responsables se hallaban libres.

Los vecinos de San Isidro habían comenzado a presionar con marchas contra la inseguridad.

Todas las pistas policiales guiaban hacia la Villa Puerta de Hierro y los barrios y villas circundantes, Villegas, la Central, y San Petersburgo.

En algún momento, llegaron al barrio Villegas, y dentro de la casa donde se encontraba un menor de 14 años individualizado como el “Boliviano”, y cuyo nombre se evita a fin de resguardar sus derechos, se hallaron variadas y numerosas municiones entre las que, coincidentemente, se encontraban más de 40 similares a las utilizadas en el crimen del ingeniero.

Curiosamente también, este niño de 14 años, se convertirá en el único testigo de cargo que incriminó a Brian. El niño dice, que a él le dijeron, que quien mató al ingeniero, es el Negro Brian que vive en Puerta.

Demás está decir que en el barrio Villa Puerta de Hierro hay al menos unos 50 Brian de alrededor de 16 años. Es así que los efectivos policiales le piden que de la dirección. En la dirección que da, también casualmente, no vive ningún Brian. Pero los efectivos policiales habían llegado con una orden de detención a nombre de Brian y una de allanamiento en el otro domicilio. No se irían con las manos vacías. Así es como allanan la casa de Brian, sin disponer de la respectiva orden de allanamiento, y lo detienen.

Por su parte, el jefe de la Policía Bonaerense, superintendente Daniel Salcedo, afirmó que el detenido es un muchacho llamado Brian Barrera, “de 18 o 19 años”, y señaló que como prueba en su contra hay un reconocimiento fotográfico y otro en rueda de personas.

La detención de este muchacho se realizó tras un allanamiento en el cual participaron unos 200 efectivos de la Policía Bonaerense. Durante los procedimientos se logró la detención de este muchacho y de otros dos jóvenes, uno de ellos menor de edad.Página 12

A Brian lo detuvieron el viernes 24, a la una de la mañana, cuando estaba por bañarse. “Entraron y rompieron todo.” Los tres pequeños ambientes de la casa todavía muestran los rastros de los destrozos: durante el allanamiento, los policías arruinaron su viejo placard y tajearon sus raídos sillones. “Apenas dejaron que se ponga un pantalón largo, porque estaba en shorts -sigue-. Se lo llevaron descalzo. Nadie me explicó por qué lo detenían”, recuerda la mamá del muchacho, de enormes ojos celestes. “Es un chico buenísimo, no se merece esto, no entiendo por qué se lo llevaron”, dice, sin aguantar las lágrimas. Veintitres

Hoy, el asesinato del ingeniero Barrenechea en San Isidro suscitó una importante movilización en una de las zonas más ricas de Buenos Aires. Una vez más, la clase media salió a las calles a reclamar contra la inseguridad y el Estado respondió presuroso, les entregó un culpable: Brian Barrera, que cuenta con todas las “características” del delincuente imaginado por la clase media y recreado una y otra vez por los medios masivos de comunicación: es menor, pobre, morocho y vive en una villa”. Cuando en las calles se pide por la seguridad. Zula, Oct. 29, 2008 zula(arroba)riseup.net

Resulta sorprendente que hayan podido salir a los medios con toda la información que difundieron sosteniendo que habían capturado al asesino, dando su nombre completo y aseverando que tenía 19 años, cuando consta en la causa penal que solo tenían el dato del “boliviano” quien, además, poseía un verdadero arsenal en su domicilio.

La difusión de la noticia fue con grandes titulares y en todos los medios sin excepción. Todo el país supo que habían detenido al asesino del ingeniero Barrenechea, que tenía 19 años, que vivía en la Villa Puerta de Hierro, y que no había margen de error según expresara el propio Jefe de la Policía, el Superintendente Daniel Salcedo. Su nombre completo se repetía una y otra vez, sin considerar que se trataba de una persona sobre la cual carecían de toda probanza.

2.3.- El día en que los maestros hicieron historia

Durante la fatídica noche de la detención de Brian, muchas personas conocían a través de las noticias que se había detenido al asesino del ingeniero Barrenechea. Prácticamente se había convertido en la noticia más importante del día e invadía los medios con destacados titulares que incluían los datos del supuesto homicida.

No pocas personas dudaron de la veracidad de la información, aunque todos escuchaban atentos incentivados por la velocidad de la resolución del caso.

Y entre todos los espectadores del horario central de las 22hs., se hallaban dos docentes de la Escuela ESB Nº 141 que reconocieron un nombre, el nombre de un alumno. De inmediato, Miriam Abran, profesora de Ciencias Naturales no dudó en enviar un mensaje de texto a Laura Romero, preceptora y profesora de Construcción Ciudadana, quien a la vez estaba enviando otro mensaje de texto a la docente de la escuela EPB Nº 162 que comparte edificio con ellos, Nelly Baldano.

En escasos minutos, una considerable cantidad de docentes se habían comunicado entre sí buscando la forma de ayudar a la familia y, especialmente, a Brian.

Cuenta Laura que, tanto ella como Miriam pensaron en Nelly porque es abogada penalista, pero las posibilidades de actuar se veían reducidas porque ya era demasiado tarde y no había muchas formas de comunicarse con la familia más que yendo hasta su domicilio, y tampoco era seguro porque los papás estaban recorriendo comisarías tratando de ubicar a su hijo porque desconocían donde lo habían llevado.

La madrugada avanzaba y el tiempo que distaba hasta el lunes era demasiado. Luego de barajar varias posibilidades decidieron optar por armar y enviar un mail.

Brian es un alumno de la ESB Nº 141 de La Matanza que funciona en el edificio de la EPB Nº 162.

Yo trabajo en esa escuela y lo conozco tanto a él como a sus hermanos.

Como docentes del establecimiento estamos dolidos por su detención porque lo conocemos lo bastante como para no creer en la veracidad de esta imputación, y como para salir a brindar un testimonio positivo sobre todo lo que un docente puede apreciar durante los años de haber compartido una parte considerable de sus días.

El único fin de este e mail es dar a conocer la otra cara de esta situación para que la justicia trabaje, al menos una vez, en serio, que evite arruinar la vida de un menor innecesariamente, y que no se realicen mas detenciones al voleo porque de eso nuestro país ya tuvo bastante. 

Si a Barrenechea lo mató la sensación de inseguridad, a Brian lo está matando el sistema punitivo.

Este fue el cuerpo del mail que en la madrugada del 25 de octubre salió a recorrer el mundo. Y por si aún quedaba alguna duda, llevaba adjunto un documento que precisaba las posiciones:

“Cuando la brecha entre la justicia y la injusticia se reduce a una cuestión semántica

A través de un largo tiempo de estudios superiores en cuestiones criminales he podido observar que el sistema punitivo, con una frecuencia del todo lamentable, echa manos a recursos non sanctos para sostener una apariencia de justicia.

Es así que cuando ocurre algún crimen sangriento que impulsa a la protesta social, el sistema punitivo, ante los clamores de justicia, sale a buscar a un asesino. Y en este buscar a un asesino es donde subyace la cuestión semántica.

Lo que exigimos, como pueblo, a nuestros gobernantes es que se encuentre al asesino. Sin embargo, el sistema, presionado por los medios de comunicación, lo resuelve encontrando “a un asesino”, y no “al asesino”.

Es claro que ante una mirada superficial y genérica de la cuestión, este detalle aparece imperceptible. Pero si se profundiza, es sencillamente aterrador.

Así es que, en los últimos días, a causa del asesinato del ingeniero Barrenechea, y la consecuente presión popular y mediática, el Estado se hizo presente, allanó el barrio “Puerta de Hierro”, y se llevó “a un asesino”.

No puedo explicar mi consternación, y la de otros compañeros docentes, al enterarnos que “el asesino”, como han dado en llamarlo los medios (ignorando la cuota semántica), es un alumno de nuestra escuela, y hermano de otros alumnos de nuestra escuela. Un alumno inteligente, capaz, eficiente, confiable, que no ha exteriorizado ni más ni menos problemas de conducta que las travesuras propias y generales de su edad. Un alumno que ha transcurrido su historia educativa en un establecimiento y del cual los docentes tenemos un excelente concepto.

No existen palabras para expresar nuestra indignación y tristeza, porque no desconocemos como funcionan los sistemas en nuestro país, y porque sabemos que Brian goza de los atributos necesarios para ser estigmatizado, porque vive en una villa, porque es pobre, porque su piel no es tan blanca. Y porque sabemos que nadie está supervisando las pericias que posiblemente sirvieran para incriminarlo porque la familia no dispone de los medios económicos necesarios.

Y más aún. Esta acusación absurda no podrá ser sostenida eternamente, pero si se la puede entretener durante los tres o cuatro años necesarios para llegar al juicio oral. Y entonces, del mismo modo que cuando dijeron que se llevaron al asesino, en realidad se llevaron a un niño al que etiquetaron como asesino, nos devolverán a la sociedad, un Brian que ya no será el Brian que se llevaron y que nunca jamás podrá volver a resolver los problemas y superar los obstáculos con su amplia sonrisa y su mirada franca.

Desde cualquier postura, sea garantista, abolicionista, o represiva, todos coincidimos en que debe detenerse al asesino y no inventar un asesino para calmar clamores. Porque si a Barrenechea lo mató la sensación de inseguridad, a Brian lo convirtió en asesino la justicia.”

Es mi deseo que nuestro sistema punitivo se ilumine, disponga la inmediata libertad de Brian, y comience a trabajar con seriedad y responsabilidad de una vez por todas.

La respuesta al email fue mucho mayor a lo esperable. Al día siguiente las seguían los medios por todos lados. El Jefe de Policía continuaba aseverando la autoría y la mayoría de edad, pero sus afirmaciones habían comenzado a resultar dudosas. Casi de inmediato, Brian había dejado de ser el asesino consensuado para pasar a ser una persona de responsabilidad dudosa.

Los medios comenzaron a cruzar entre orillas sin definir claramente una posición y las noticias podían circular simultáneamente con informaciones opuestas.

Cuando Brian fue detenido por el asesinato del ingeniero, algunos medios de comunicación dijeron que tenía 18 años. “Las maestras nos indignamos: eso es mentira, tiene dieciséis. Y todos los chicos nos dicen que es inocente”, cuenta Laura Romero, preceptora de la Escuela 141, que comparte edificio con la 162, a pocos metros de la villa. A su lado está Nelly Baldano, la docente que envió una carta abierta a los medios criticándolos por buscar a “un asesino” y no “al asesino”. Baldano conoce a Brian y a tres de sus hermanos, que van a esa escuela: “Todos comen en el comedor, son chicos que se portan muy bien”, dijo.

Brian, lo cuentan sus maestros y se ve en las carpetas que su madre muestra con orgullo, es un alumno que suele sacarse nueve o diez, sobre todo en matemática y en plástica. En los últimos días estaba entusiasmado, pintando un mural con motivos gauchescos para decorar la escuela, donde se realizará una peña folclórica. Veintitres

“No me entra en la cabeza que haya sido así. A veces, vivir en un determinado lugar estigmatiza a las personas. Jamás tuvo problemas de conducta”, se sobresaltó Laura Romero, preceptora de la ESB 141, en diálogo con este diario. “Es un pibe normal: buen alumno, respetuoso, compañero, que se desvive por jugar a la pelota en los recreos”, describió.

Los maestros de la escuela, en contacto permanente con el menor, coinciden en que se lo está prejuzgando y que no hay una investigación seria que demuestre lo contrario.

Así lo sostiene la docente, abogada y socióloga Nelly Baldano en una carta abierta, que hizo llegar a sus colegas y autoridades vía mail. “Lo que exigimos como pueblo a nuestros gobernantes es que se encuentren al asesino -cita su texto-. Sin embargo, el sistema, presionado por los medios de comunicación, lo resuelve encontrando `a un asesino', y no `al asesino'”. La maestra anticipó que tanto ella como sus colegas se ofrecerán para declarar en el caso y sumar información sobre la conducta del joven. “No sabemos qué hace fuera de la escuela pero tenemos severas dudas de que haya sido el asesino -dijo Baldano-. Es muy probable que sea un perejil, como dicen sus padres.” Crítica

“Un grupo de maestros de la escuela de La Matanza donde cursa el chico acusado por el crimen del ingeniero salió en su defensa. “No tiene el perfil de un criminal. Lo detuvieron porque es pobre”, denunciaron. Scioli aseguró que no está detrás de endurecer la ley.” Página 12

Brian, además de ser el presunto “asesino”, es alumno de la ESB Nº 141 de La Matanza, que funciona en el edificio de la EPB Nº 162. Una de las docentes, Nelly Edith Baldano, que se desempeña como personal de secretaría de la EPB Nº 162, escribió un correo electrónico para brindar un “testimonio positivo” sobre Brian: “Yo trabajo en esa escuela y lo conozco tanto a él como a sus hermanos. Como docentes del establecimiento estamos dolidos por su detención porque lo conocemos lo bastante como para no creer en la veracidad de esta imputación...” La docente es abogada, licenciada en sociología con un postgrado en investigación científica del delito y derecho penal y criminología, que la califica para comprender la magnitud de la imputación.” Cuando en las calles se pide por la seguridad. Zula, Oct. 29, 2008 zula(arroba)riseup.net

La docente y sus compañeros, no afirman que Brian no sea culpable, sino que lo consideran poco probable y exigen que las pericias e investigación, sobre el caso del asesinato del ingeniero, sirvan para conseguir al culpable y no para inventar uno.” Cuando en las calles se pide por la seguridad. Zula, Oct. 29, 2008 zula(arroba)riseup.net

A cuatro días de la detención del supuesto responsable (según el fiscal Gastón Garbus) del crimen del ingeniero Barrenechea, los docentes del chico detenido salieron públicamente a denunciar que la vara de la Justicia está inclinada y no precisamente sobre la ley sino sobre el lomo del adolescente. Los maestros, además de informar que el perfil del chico no coincide en absoluto con el de un criminal, aseguraron a Página12 que “se está distorsionando su historia, se lo está culpando por su color de piel, por su pobreza y por su extracción social”. Como más dato, aseguraron que “es falso que tenga 18 años, tiene 16”. Ante la consulta de este diario, fuentes judiciales respondieron que “el fiscal tiene la convicción de que tiene 18, pero de todos modos se está investigando por otros canales para chequear lo que denuncian los maestros y los padres”. En síntesis, si los maestros no hablaban la convicción hubiera convencido.” Página 12

Brian fue detenido el día 24 de octubre, durante la jornada del 25 los docentes salieron a la luz, el día 26 ningún medio masivo de comunicación decía su nombre, si no que se limitaban a designarlo como Brian, como B., o como aquel al que defienden sus maestros.

Algunos días después, se produjo un hecho atroz en Fuerte Apache. Un gendarme había sido asesinado a distancia, por un disparo de arma de fuego. Algunos menores fueron detenidos. Ninguno fue designado por su nombre, y los docentes salieron a algunos medios a plantear su lucha contra la criminalización de la pobreza. A partir del caso Brian habría instaurado en el marco social un nuevo foco de poder: La palabra de los maestros.

2.4.- El caso Brian, hoy

Los días siguientes a la detención de Brian resultaron abrumadores en cuanto a la información divulgada, y contradictorios en cuanto a esa misma información. Por un lado, estaba confirmado y condenado, por otro, había comenzado a aparecer el nombre de los verdaderos asesinos, aunque todavía, a modo de secreto.

En la causa judicial este reconocimiento, informado a exactamente una semana de la detención de Brian, no existe, así como tampoco los otros reconocimientos positivos publicitados. Sin embargo, la presión docente había logrado una disminución de edad, que si bien no alcanzaba la real, fue un primer paso en un peleado camino.

“Uno de los supuestos asesinos del ingeniero Ricardo Barrenechea fue reconocido ayer por una vecina del profesional, asesinado durante un asalto en su casa de Acassuso. Se trata de un adolescente de 17 años que quedó detenido, luego de una serie de allanamientos realizados en el asentamiento conocido como “Puerta de Hierro”, de La Matanza, tras la muerte de Barrenechea. La testigo, con identidad reservada, se presentó ante el juzgado de menores de San Isidro donde, en una rueda de detenidos, lo habría reconocido como uno de los responsables por la muerte de su vecino.” Página 12

“No sólo tenía 16 años y fue tratado como un adulto, sino que la policía lo golpeó para que confesara. Era el abanderado de la escuela, tal como lo habían dicho sus maestras. El otro chico que protagonizó la fuga con sponsors, se entregó y ahora está en La Plata.” Página 12 (4/11/08)

Al día de hoy, la causa continúa su trámite, los medios aún muestran algunos vestigios ideológicos en las noticias de Brian que divulgan, aunque son pocos y se trata de periodistas aislados, y los docentes ya no están solos.

A pesar de que el fiscal Garbus ya no interviene en la causa con respecto a los menores, sigue brindando información errónea sobre Brian a todos aquellos que quieran saber. Otra presión informativa surge a través del mismísimo Ministerio de Seguridad. Aunque ninguno de los dos resultan demasiado creíbles dentro del circuito periodístico, ni el espacio social.

No existen en la causa elementos que pudieran ubicar a Brian en la escena del crimen, pero para su procesamiento el juez recurrió a una desequilibrada valoración de la prueba. Página 12, en fecha 24 de noviembre, hace una extensa enumeración de los detalles que evidencian un INDEBIDO PROCESO:

Ninguna de las huellas digitales relevadas en la casa de Barrenechea coincide con las de Brian.

La abogada defensora de Brian, Florencia Arietto, presentó un largo escrito fundamentando por qué el chico no tuvo relación alguna con el robo en casa de los Barrenechea, señalando las irregularidades del proceso y mencionando con precisión quienes actuaron en el robo. Esos jóvenes mencionados -dice Arietto- se ufanan en Puerta de Hierro de haber participado del asalto y esta semana, uno de los sospechosos, apodado Kitu, llegó al colmo de amenazar a la madre de Brian. El gobernador Daniel Scioli y el ministro de Seguridad Carlos Stornelli resolvieron personalmente ponerle una custodia a Fabiana.

En la apelación presentada esta semana, Arietto enumera una serie de notorios agujeros en la acusación contra Brian:

- Hay un testigo que dice que en el robo participó un tal Brian, alias El Negro. Nadie lo llama así en el barrio.

- Ese mismo testigo señala una dirección, Crovara No 5600, tira 21, casa 324. Pero Brian no vive allí. En esa casa habita Jonathan, quien sí aparece muy involucrado en el robo y fue reconocido por todos los integrantes de la familia Barrenechea.

- Pese a que el supuesto testigo se equivoca en el apodo y en la dirección, se apuntó a Brian. Al momento de su detención, no había ningún elemento en su contra.

- En los procedimientos se allana la vivienda de otro menor, El Boliviano. Este señala a Brian. Sin embargo, en su propia casa se encontraron 40 municiones intactas calibre 45 y entre otros hay por lo menos tres de la marca Federal y seis de la marca CBC, que coinciden con las usadas en el robo a la familia Barrenechea.

- Todos los vecinos del barrio cuentan que El Boliviano era parte de la banda que robó en casa del ingeniero, pese a lo cual no lo investigaron, no peritaron los proyectiles y le creyeron la acusación contra Brian.

- Hay varios testigos que mencionan a un joven, Chuna, Chunita o Chuma. Incluso figura en un parte policial. Sin embargo, su vivienda nunca fue allanada. La defensora de Brian se pregunta: ¿quién lo protege?

- La Policía Científica hizo un detallado relevamiento de las huellas digitales encontradas en la casa de los Barrenechea. Ninguna coincide con las de Brian.

- La defensora Arietto se pregunta cómo es posible que, de entrada, se haya convalidado una supuesta confesión de Brian después que lo tuvieron atado a un palo durante 48 horas y fue golpeado.

- La mucama de los Barrenechea fue la única que reconoció a Brian, pero el trámite resulta sugestivo. Por un lado, en su declaración, la doméstica describe a una persona completamente diferente. Y, para redondear la maniobra, cuando se hace la rueda de presos, junto a Brian se puso a personas mucho mayores que él, que carecían de claritos. Parece que todo fue hecho para que lo marquen.

- La misma mucama señala a Brian pero dice que tenía el pelo más largo. El reconocimiento se hizo una semana después del hecho, un período tan breve que es imposible que le haya crecido el pelo de esa manera.

- Todo el resto de la familia Barrenechea reconoce a Jonathan, que tiene claritos, y no a Brian. La única que en ese peculiar trámite señaló a Brian fue la mucama.

- La familia del ingeniero sostiene que a su domicilio entró un menor con claritos y uno de cabello oscuro. Jonathan tiene claritos y Brian también, por lo cual está claro que él, Brian, no fue el acompañante de Jonathan en el robo.

- Es más, todos los testimonios señalan al alias Kitu como el morocho que entró a la casa de los Barrenechea. El otro participante, según los testimonios es el tal Chuma o Chumita.

- El propio Jonathan cuenta que Kitu vestía de buzo o remera negra y pantalón largo crema, idéntica ropa descripta por la mucama cuando atestiguó sobre los asaltantes.

- Según los Barrenechea en el robo participaron tres jóvenes. Hay actualmente dos prófugos -Kitu y Chuma-, que siguen viviendo en sus casas y nadie busca en serio. Y hay dos detenidos, Jonathan y Brian. Parece obvio que sobra uno, es decir que hay un inocente detenido.

- Jonathan admite que el tal Kitu tendría un dedo de su mano lastimado por haberle rozado una bala en casa de los Barrenechea.

El juez de Menores de San Isidro, Fernando Ribeiro Cardadeiro, aceptó excluir una supuesta confesión de Brian obtenida después de tenerlo dos días completos atado a un palo y luego de darle varios cachetazos. Sin embargo, no aceptó un elemento clave, el testimonio de dos vecinas que señalaron que aquella mañana Brian estaba durmiendo en la misma pieza que su madre a la hora del asalto. Una de las vecinas cuenta que todas las mañanas al volver de trabajar pasa por la casa de Fabiana a tomar mate. Ella testifica que Brian dormía en la cucheta de arriba y la madre en la cama grande. No había actividad en la casa porque debido al paro de maestros, Brian no iba a clase. Otra vecina relata que fue a pedir un nebulizador y detalla exactamente lo mismo, que Brian estaba en la cucheta. Es conocido que las docentes de Brian, Nelly Baldano y Lauro Romero, salieron en defensa del chico y señalaron que se trata de uno de los mejores alumnos de la escuela. Los apóstoles de la mano dura señalaron que tenía antecedentes, lo que se comprobó que era falso. Que en su casa se encontraron armas, también resultó falso.

Pese a todas las evidencias, Brian terminó en el instituto de menores de Pablo Nogués y estaba allí cuando Jonathan y otros dos jóvenes protagonizaron una sonada fuga. Brian se quedó ahí. Aún está ahí esperando que, esta semana, la Cámara de Apelaciones de San Isidro resuelva si puede o no recuperar la libertad y volver al colegio.”.

Tal como puede apreciarse en este artículo, existe una identificación pública de quienes hubieran sido los verdaderos responsables de este hecho. Y en la causa aparecen señalados desde el primer día de la investigación, es decir, desde el 22 de octubre de 2008, dos días antes de que Brian hubiera sido detenido. Esta más que claro que esos apodos prefirieron ser olvidados por el sistema punitivo en cuanto se hicieron de la detención de quien hubiera podido cumplir el papel de “asesino”.

Lamentablemente, el sistema penal, cayó en una trampa debido a un error imprevisible: Que los docentes salieran a defender públicamente a un villero.

En la nota periodística realizada por Tomás Eliaschev y públicada el 31 de octubre apareció por primera vez una señalización del asesino. Demás está decir que para ese entonces, se desconocía que esos nombres ya existían en la investigación policial.

“Un rumor corre por el barrio: en realidad, la policía pretendía detener a un joven de Ciudad Evita apodado “Kitu”.”

Cada vez, con más fuerza, estos apodos han ido ganando luz, y aunque los personajes en cuestión continúan libres y los asaltos en San Isidro continúan a la orden del día, y a pesar de que algunos medios, por alguna razón desconocida han decidido mantenerlos ocultos, sus nombres ya no son anónimos.

La edición impresa de Perfil del día 23 de noviembre publica un informe detallado incluyendo los identikits.

a un mes del crimen en Acassuso

Difunden los identikits de los delincuentes que asesinaron al ingeniero Barrenechea

Los principales sospechosos están identificados, pero hasta el momento, no pudieron ser detenidos. Se trata de dos jóvenes que se siguen moviendo como antes en la villa Puerta de Hierro y que protagonizaron varios robos más. Cristian, apodado “Quitu”, sería el cabecilla del grupo. Hace diez días atacó a balazos a su primo cuando supo que lo había delatado.

'Motivos de la delincuencia'

Busqueda. Quitu tendría 18 años y sería el que mató al ingeniero y baleó a su hijo. Izq.: otro miembro de la banda, cuyo identikit se armó en base a los datos que aportó la mucama de las víctimas.

Cristian Molina, alias “Quitu”, y un menor apodado “Chuna” serían los cabecillas de la banda que asesinó al ingeniero Ricardo Barrenechea en su casa de Acassuso. Para la Justicia, los pibes que dispararon a quemarropa cuando la víctima los insultó. Los mismos que la Policía busca sin demasiado éxito desde hace más de un mes, pese a que están identificados en la causa y los identikits -a los que tuvo acceso PERFIL- tienen un margen de error muy bajo.

“Insultarlo o mirarlo mal es lo peor que se le puede hacer al Quitu. Es un chico de 18 años, muy paranoico, adicto a la pasta base desde los once años, que tira a matar porque tiene alma de asesino”, reconoce un vecino de la villa La Central, donde supuestamente vive el presunto tirador.

Los vecinos de la zona dijeron que Quitu estaría oculto en una casa de la Villa 500, en Ciudad Evita, y Chuna, en Rafael Castillo.

Según los vecinos, el acusado se mueve por la villa Puerta de Hierro con total impunidad. Sabe que la Policía lo está buscando, pero él no se muestra demasiado preocupado. En el barrio cuentan que siguió de cerca uno de los operativos que realizó la Policía. Pero un vecino lo reconoció y automáticamente llamó al 911. Quitu se enteró y le advirtió: “Antes de ir en cana me mato, pero antes te mato a vos”.

Por su parte, fuentes de la DDI de San Isidro reconocieron que “han realizado cuatro allanamientos en las villas Puerta de Hierro, San Petersburgo y Villegas”. “Trabajamos con información y todo el tiempo hay gente nuestra en el lugar porque los sospechosos están identificados”, reconoció un jefe policial consultado por PERFIL.

Mientras tanto, los vecinos del barrio siguen con miedo y sin hablar. Cuentan que Chuna y Quitu “se mueven con autos importados, compran barato y siguen robando”. Pero desde que murió el ingeniero, Quitu se cuida un poco más. “Antes tenía cuatro motos, pero ahora usa solo una. Tenemos temor porque cuando se encuentra en una situación extrema, dispara”, coinciden.

Existe para la interpretación de la labor periodística, una teoría originada en el trabajos de Walter Lippmann en Public Opinion, que empezaba con un capítulo titulado «The World Outside and the Pictures in Our Heads» [El mundo afuera y las imágenes en nuestras mentes]. Es la teoría llamada de la agenda-setting que postula que los medios de comunicación de masas tienen una gran influencia sobre el público al determinar qué historias poseen interés informativo y cuánto espacio e importancia se les da. El punto central de esta teoría es la capacidad de los mass media para graduar la importancia de la información que se va a difundir, dándole un orden de prioridad para obtener mayor audiencia, mayor impacto y una determinada conciencia sobre la noticia. Del mismo modo, deciden qué temas excluir de la agenda.

Más claramente, la teoría del "establecimiento de la agenda" dice que la agenda mediática, conformada por las noticias que difunden los medios informativos cotidianamente y a las que confieren mayor o menor relevancia, influye en la agenda del público.

Es decir, que los temas que son relevantes para los medios se convierten en temas importantes para el público. La teoría de la agenda-setting es el resultado experimental de una tesis que, a manera de metáfora, planteó Cohen: los medios (informativos) pueden no acertar al decirnos cómo pensar sobre un determinado tema, pero sí cuando nos dicen sobre qué pensar.

Existen dos niveles dentro de la agenda setting, que corresponden a dos etapas de investigación bien desarrolladas.

El primer nivel se concentra en los temas: Su hipótesis es que los medios nos dicen sobre qué pensar.

El segundo nivel investiga sobre los aspectos o atributos en los cuales enfatizan los periodistas al informar sobre los hechos: su hipótesis es que los medios nos dicen qué pensar.

Los medios informativos son una fuente fundamental de conocimiento y opinión. Lo que sabemos del mundo se basa sobre todo en lo que los medios deciden decirnos. Más específicamente, el resultado de esta visión mediada del mundo es que elementos sobresalientes de la agenda de los medios se vuelven sobresalientes en el imaginario social.

Para comprender como se trataban las noticias entrevistamos a los periodistas Tomás Eliaschev y Erica Sanchez. Nos explican que las noticias, en general, son elegidas por los periodistas, pero la decisión de publicarla o no, depende del editor.

No obstante, todos los medios tienen políticas editoriales que hacen que se sigan determinadas ideologías. Ningún medio es inocente porque todos apuntan a determinados sectores ideológicos. Sin embargo, hay tanta variedad de información que el consumidor puede elegir que leer, de acuerdo a sus propias opiniones.

No obstante consideran que los medios de comunicación masiva, además de informar suelen ser muy útiles en el reclamo de justicia por disponer de una capacidad de divulgación que termina poniendo en evidencia muchisimas cuestiones sociales. Al respecto, decía Erica, para explicar la extensa vigencia de la noticia, que el caso de Brian había dejado de ser un caso policial para convertirse en una cuestión política porque ponía en la mesa de debate un montón de cuestiones que se habían mantenido ocultas.

La presión de los docentes, lenta pero segura, ha comenzado a lograr que las cosas se acomoden. Y es que en ese aspecto, ellos tienen una ardua experiencia. ¿O acaso alguien ignora que son especialistas en invertir a largo plazo?

Los maestros comenzaron a enseñar, pero esta vez, los contenidos impartidos han sido el compromiso social, la responsabilidad, la seriedad y la eficiencia. Ayudaron a descubrir, para que con nuestros propios sentidos podamos quitar el velo que oculta a la verdad y conozcamos. Como siempre, mostraron las verdades y las mentiras para que quienes los escuchan puedan discernir. Y como es natural, luego que han enseñado han salido a evaluar y a exigir. Y si aún algo no ha sido aprendido, volverán a machacar sobre el tema, hasta que todos aprendan. Porque de eso, ellos saben mucho. Ese es su trabajo.

Y parece que lentamente, algunas cosas comenzaron a acomodarse. Algunos miembros del poder debieron guardar rápidamente la carta marcada y barajar de nuevo.

Y ellos, los maestros, están controlando el juego como cuando éramos niños, y no dudarán en poner en penitencia a quien pretenda hacer trampa, porque su mayor inversión reside, en construir una sociedad para la paz y el bien de todos.

Y como saben lo que hacen, no se han quedado solos. Muchos otros maestros salieron en su apoyo, tal es el caso, del SUTEBA y la CTA, que decidieron poner manos a la obra en medio de un desfile de guardapolvos blancos, y así lo anuncian.

El Suteba, sindicato de maestros perteneciente a la CTA, resolvió lanzar una campaña de defensa de Brian. La consigna es: “A Brian se lo pretende imputar por ser pobre, niño y vivir en un barrio humilde”. Se reclama su libertad y que en los barrios, las fuerzas de seguridad y la Justicia actúen de acuerdo con la ley.Página 12 (24/11/2008)

TODOS POR BRIAN

JORNADA SOLIDARIA EN LA MATANZA

VENÍ, PARA QUE LOS ÚNICOS PRIVILEGIADOS SEAN EFECTIVAMENTE LOS NIÑOS

PARA BRIAN Y PARA TODOS LOS PIBES RECLAMAMOS :

IRRESTRICTO CUMPLIMIENTO DE LA LEY

EFECTIVA PROMOCIÓN Y PROTECCIÓN DE DERECHOS

NOS CONCENTRAMOS EN:

I. Arieta y Av. Juan Manuel de Rosas a las 17.00 hs.

MARCHAMOS con murgas hasta

la Plaza de San Justo.

Acto y desfile murguero.

HOY, TODOS POR NUESTROS PIBES

HOY TODOS POR BRIAN.

CTA LA MATANZA

Y detrás de los maestros llegaron Organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, ciudadanos comunes y algunos políticos.

Y ahora ya no son los maestros, ahora ya son un MONTON DE GENTE.

ANEXO METODOLÓGICO

Revista Veintitres

La vida de Brian

'Motivos de la delincuencia'

Sonrisa. Brian, a los 12, con su diploma de egresado. Siempre fue un buen alumno.

30-10-2008 /  Tiene 16 años y está detenido por la muerte del ingeniero. De alumno ejemplar a sospechoso de un crimen infame. Un recorrido por la villa Puerta de Hierro que permite entender cómo las víctimas sociales pueden convertirse en victimarios. 

Por Tomás Eliaschev

En la villa Puerta de Hierro no hay Halloween. En lugar de historias de aparecidos y calabazas caladas con luces en su interior, hay policías que tumban las puertas de los ranchos haciendo su caza de brujas. Y meten miedo, más que los fantasmas. Los chicos no andan pidiendo caramelos. Si uno no es del lugar, tal vez le reclamen “una monedita”, con más o menos amabilidad según la hora, la actitud y la suerte. A veces sobrevuela un helicóptero policial y algunos se divierten mirándolo. Cuando entra la Bonaerense, mejor meterse dentro de las casas. En las vías del tren, uno de los límites del barrio, se puede ver a chicos extremadamente flacos, con la mirada vacía, a la expectativa de conseguir “algo” para seguir fumando paco. “Los pibes se están muriendo como moscas y nadie hace nada”, dice Gisela, una militante social de la zona.

En estos días, el barrio está conmocionado, como comprobó una serie de recorridas hecha por Veintitrés. Un chico al que muchos vecinos vieron crecer fue detenido en sus narices, acusado de un crimen infame: el asesinato de un hombre indefenso, en su propia casa, después de haber amenazado a su familia, lo es. En los pasillos de Puerta de Hierro no pueden creer que Brian B., de 16 años, haya participado en el asesinato.

Sus amigos y vecinos juran que es inocente. En los potreros y en las canchas, extrañan su gambeta. En la escuela, desde el portero hasta la directora, pasando por sus compañeros, afirman que es muy buen alumno, candidato a ser abanderado a fin de año. Pero Brian es uno de los tres detenidos por el homicidio de Ricardo Barrenechea, que sacudió el debate sobre la “inseguridad”. Fue señalado, según los investigadores, en una rueda de reconocimiento, como uno de los delincuentes que el 21 de octubre a las 6.30 entraron a la casa del ingeniero en San Isidro, robaron joyas y dinero y balearon a su hijo. Habrían encontrado en su poder un mapa de la zona y fotos en su celular en las que aparece con un arma en la mano. “No es ningún perejil”, dicen en la fiscalía de San Isidro, y agregan que tiene antecedentes penales en un juzgado de menores de La Matanza. Además, siempre según la versión oficial, Brian habría declarado que estuvo en la casa de Perú al 700 esa madrugada. Consultado por Veintitrés, el defensor oficial Gualberto Bastrochi no negó ni confirmó la confesión del menor.

La vida de Brian es la historia de uno más de los 8 millones de menores de18 años que, en la Argentina, viven en la pobreza y la marginalidad. Tres de cada diez chicos como él, según datos de Unicef, creen que no van a vivir más allá de los veintipico. Brian se crió en este escenario.
En el corazón de la villa hay un descampado con un par de autos incendiados y pibes aconsumiendo a toda hora. La misma escena, en las vías del tren. Al barrio le dicen “farmacity” o “pacolandia”. Está en una de las zonas más calientes del partido de La Matanza. Del otro lado del Camino de Cintura (conocido también como “la segunda General Paz”) es tierra de nadie, afirman muchos.

Grupos de perros sueltos yendo de acá para allá son una parte permanente del paisaje. Si se recorren los pasillos a la tarde, se ven cientos de niños volviendo del colegio con sus blancos delantales, jóvenes y no tan jóvenes llegando del trabajo y señoras sentadas en las puertas de su casa tomando mate o tereré.

-¿De qué canal son? -pregunta un vecino-. Pongan que el pibe es un perejil, no tiene nada que ver con el crimen del ingeniero. Lo engancharon porque es de la villa. La policía necesita atrapar a alguien y la gente tiene mucho prejuicio con los que vivimos acá.


Un rumor corre por el barrio: en realidad, la policía pretendía detener a un joven de Ciudad Evita apodado “Kitu”.

Brian nació el 25 de julio de 1992. Salvo de los cuatro a los ocho años, cuando su familia se mudó al barrio El Talita de González Catán, siempre vivió en Puerta de Hierro, de Isidro Casanova, partido de La Matanza. Tiene dos hermanas más grandes y tres hermanos menores. La mayor, Mayra, de 20, vive con su hija a unas pocas casas de él. Con la que le sigue, Leyla, de 17, comparte amistades. Sergio, de 14, y Alan, de 11, son tan futboleros como Brian. El más pequeño, César, de 3, anda con su chupete y una gomera. Extraña mucho a Brian, que lo suele cuidar. Un patrullero de la Bonaerense pasa por la avenida Crovara, uno de los límites de la villa. En brazos de su mamá, Fabiana Romero -que a sus 36 años tiene un embarazo de 4 meses-, el chico señala y balbucea: “Patrullero igual al que llevó a Brian”.

En los parlantes del barrio no sólo suena cumbia: como en muchos de los barrios populares, el reggaetón se fue expandiendo hasta las villas del oeste del conurbano. A Brian le gusta esta mezcla de hip hop, reggae y otros ritmos caribeños: escucha a Daddy Yankee y Tego Calderón, pero sus favoritos son Wisin & Yandel, el dúo puertorriqueño que estuvo a fines de septiembre en el Luna Park. Brian ni soñó con ir a verlos: los 50 pesos de la entrada más barata le resultaban prohibitivos.
Pero la verdadera pasión de Brian es el fútbol. Fanático de Boca (su ídolo máximo es Diego Armando Maradona), no para de jugar en cada momento libre que tiene. Durante la semana, por las mañanas, antes de entrar al colegio, juega partiditos con sus vecinos o contra los chicos del barrio 17 de Marzo, ubicado del otro lado de la vía. Sus amigos son unánimes: Brian juega muy bien a la pelota. “El martes jugamos contra los del 17 y nos ganaron 12 a 8. Es que faltaba Brian, que es el que más corre”, se lamenta un chico de doce años con una remera de la selección y claritos rubios en su cabellera.

Los domingos, Brian se calza la diez con los colores de San Lorenzo, los que usa el Güemes Juniors de Ciudad Evita, un barrio que, visto desde el cielo, copia el perfil de la “abanderada de los humildes”. Al ras del suelo, sin embargo, nadie parece acordarse de ellos.

El Puerta de Hierro no es demasiado grande. El nombre viene de un portón ferroviario en una de las puntas de la villa y también recuerda el lugar de exilio de Juan Domingo Perón en la época en la que las tierras fueron ocupadas. Aguas servidas, basura que nadie recoge y ausencia total de espacios verdes son parte del paisaje.

Una capilla, un comedor piquetero, un puñado de iglesias evangélicas y una biblioteca popular realizan a pulmón trabajo social. Sobran las enfermedades: la tuberculosis y los problemas cutáneos causados por los arroyos tóxicos. El barrio es un triángulo comprendido por las vías del Ferrocarril Belgrano, la avenida Crovara y la calle Colonia. Atrás hay tres cementerios: el de Villegas, el Islámico y el Armenio. La muerte, al alcance de la mano. No hay cifras actualizadas, pero los vecinos calculan que en el barrio viven alrededor de 8.000 personas.

Como a casi todos los chicos de su edad, a Brian le gusta ir al cíber o ver películas en la casa de algún amigo que tenga reproductor de DVD. Elizabeth, encargada del locutorio La City, cuenta: “Es un chico muy respetuoso, jamás tuve ningún problema”. También se divierte con Tinelli. En varias oportunidades, Brian fue hasta la Feria de Mataderos a reírse con los chistes de Luís Alberto “El Chileno” Flores.

Pero la noche anterior al asesinato, afirma su mamá, Brian ni salió de la casa: “No lo dejo ni salir ni a bailar”. Como todos los adolescentes del barrio, varias veces quiso ir a La Base, una disco de San Justo. Pero su madre nunca se lo permitió.

A Brian lo detuvieron el viernes 24, a la una de la mañana, cuando estaba por bañarse. “Entraron y rompieron todo.” Los tres pequeños ambientes de la casa todavía muestran los rastros de los destrozos: durante el allanamiento, los policías arruinaron su viejo placard y tajearon sus raídos sillones. “Apenas dejaron que se ponga un pantalón largo, porque estaba en shorts -sigue-. Se lo llevaron descalzo. Nadie me explicó por qué lo detenían”, recuerda la mamá del muchacho, de enormes ojos celestes. “Es un chico buenísimo, no se merece esto, no entiendo por qué se lo llevaron”, dice, sin aguantar las lágrimas.

Y Brian tampoco para de llorar. “Mamá, los policías me recagaron a trompadas, yo no hice nada”, le dijo por teléfono desde el Centro de Recepción de Menores Pablo Nogués, donde está detenido y pasó una semana sin ver a su familia.

Brian tenía proyectos para su futuro. “De chico, quería ser médico, pero últimamente decía que iba a ser policía. Quería estudiar en la Escuela de Oficiales Ramón Falcón de la Federal. Después de la paliza que le dieron debe haber cambiado de idea”, cuenta Fabiana.

La única “mancha” en la vida de Brian que admite sucedió hace dos meses. “Estaba con algunos amigos, jugando con un perro y un hombre los terminó acusando de robo. Él no hizo nada, pero se agarran de eso para involucrarlo en el crimen del ingeniero”, dice.

Cuando Brian fue detenido por el asesinato del ingeniero, algunos medios de comunicación dijeron que tenía 18 años. “Las maestras nos indignamos: eso es mentira, tiene dieciséis. Y todos los chicos nos dicen que es inocente”, cuenta Laura Romero, preceptora de la Escuela 141, que comparte edificio con la 162, a pocos metros de la villa. A su lado está Nelly Baldano, la docente que envió una carta abierta a los medios criticándolos por buscar a “un asesino” y no “al asesino”. Baldano conoce a Brian y a tres de sus hermanos, que van a esa escuela: “Todos comen en el comedor, son chicos que se portan muy bien”, dijo.

Brian, lo cuentan sus maestros y se ve en las carpetas que su madre muestra con orgullo, es un alumno que suele sacarse nueve o diez, sobre todo en matemática y en plástica. En los últimos días estaba entusiasmado, pintando un mural con motivos gauchescos para decorar la escuela, donde se realizará una peña folclórica.

Fabiana está angustiadísima: tiene a su hijo detenido, cuatro más que mantener y uno por venir. Su vivienda está en malas condiciones. “Cuando llueve, cae más agua adentro que afuera”, se resigna la mujer. Un tirante sostiene el techo, que parece a punto de caerse. Será difícil reparar los daños que provocó el allanamiento: la mujer es empleada doméstica por horas, vendedora ambulante ocasional de productos para limpieza y “beneficiaria” de un plan Familias de 275 pesos mensuales. Su ex marido, que vive en Ciudad Evita y realiza changas de albañilería, le pasa dinero para los alimentos de sus hijos. Aun así, cuesta llegar a fin de mes.

“A mi hijo lo detuvieron porque creen que sólo por vivir en la villa es delincuente y drogadicto. Y eso no es así. Voy a ir a donde haga falta, a la tele, a todas partes. Con los vecinos que conocen a mi hijo desde que es chico pensamos en cortar Crovara para que venga la prensa y le podamos decir a todo el mundo que mi hijo es inocente”, anuncia.

En 1990, la Argentina ratificó su adhesión a la Convención de los Derechos del Niño, que plantea que el Estado debe garantizar educación, salud, vivienda y una vida digna a todos los menores. No se cumple. Y eso los convierte en víctimas. En Puerta de Hierro, como en tantos otros rincones olvidados del país, estos derechos son papel mojado. Los vecinos de la villa no quieren que la sociedad sólo se acuerde de su existencia por hechos policiales. Y piden que no se olviden de ellos. Buscan que la vida le gane la batalla a la muerte.

Adolescentes con prisión preventiva

DOS PROCESAMIENTOS POR EL ASESINATO DEL INGENIERO

Los chicos detenidos por el crimen del ingeniero Ricardo Barrenechea quedaron procesados con prisión preventiva, al ser considerados por la Justicia coautores de asesinato para ocultar el robo que estaban concretando en la casa de la víctima. La medida fue dispuesta por el juez de menores de San Isidro, Fernando Ribeiro Cardadeiro, al considerar que la declaración que había prestado apenas detenido el joven conocido como Brian no fue tomada bajo tormentos policiales.

La abogada María Cecilia Arieto, defensora del chico, sostuvo que no podía confirmar el procesamiento porque no había sido notificada y se mostró sorprendida de que la decisión del magistrado se hubiera dictado “con tan pocos elementos”. El juez firmó una resolución de más de 70 carillas, en donde repasó los detalles y las pruebas que llevaron a los investigadores a detener a Brian y a otro adolescente por considerar que participaron de un raid delictivo en la mañana del pasado 21 de octubre.

Una semana después del crimen, la policía arrestó en una villa del Partido de La Matanza a los dos jóvenes (de 15 y 17 años) que ahora quedaron procesados por el homicidio. Sin embargo, la familia y los maestros del chico de 15 años denunciaron que no había tenido nada que ver con el homicidio. Arieto argumentó que “la principal prueba contra Brian es el reconocimiento que hizo la mucama de la familia Barrenechea. Pero ni la viuda lo pudo identificar. La principal confusión es que Brian como Jonathan y otro chico prófugo tenían reflejos (en el pelo). Y la mujer está convencida de que uno de los delincuentes era rubio (con reflejos) y otro morocho. A Jonathan se lo identificó, pero aclaró que Brian no podía ser porque el otro delincuente era morocho”. Además, la abogada sostuvo que “acá hay dos prófugos, y somos los primeros que queremos que se esclarezca el crimen, no sólo porque creemos en la inocencia de Brian sino porque sabemos que el asesino está suelto”.

Pese a que la defensa ya anunció que apelará, lo cierto es que si el procesamiento se mantiene los imputados podrían llegar a juicio oral antes y ser sentenciados. El delito de homicidio “criminis causa” impone las penas más duras.

Sábado, 15 de noviembre de 2008

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-115082-2008-11-15.html

Acusados de coautores del crimen del ingeniero

Prisión preventiva para los menores

15.11.2008

Los dos chicos detenidos por el crimen del ingeniero Ricardo Barrenechea quedaron procesados ayer, al ser considerados por la Justicia coautores del asesinato para ocultar el robo que estaban concretando en su casa.
Trascendió que el juez firmó una resolución de más de 70 carillas, en donde repasó los detalles y las pruebas que llevaron a los investigadores a detener a B. y a otro adolescente identificado como J. por considerar que participaron de un raid delictivo en la mañana del 21 de octubre.
B. tiene dos reconocimientos positivos de la familia Barrenechea y fue identificado por la mucama, el mapa de San Isidro doblado en la zona y testigos de Puerta de Hierro, que lo señalan como implicado, y la declaración de “Chirola”, de 18 años. J. también tiene cuatro reconocimientos positivos de la familia y de la mucama. La defensa anunció que apelará. Pero si el procesamiento se mantiene, los imputados llegarán a juicio oral para ser sentenciados. Y aunque el delito de homicidio criminis causa impone las penas más duras del Código Penal, hay planteos ante la CIDH porque los menores no pueden ser condenados a perpetuidad.

http://www.criticadigital.com.ar/impresa/index.php?secc=nota&nid=15438

SON BRIAN Y JONATHAN, LOS CHICOS DE LA VILLA "PUERTA DE HIERRO", DE LA MATANZA

Procesan a dos adolescentes de 16 años por el asesinato del ingeniero Barrenechea

Sábado 15

Noviembre 2008

Los acusan de robo y homicidio, pero no determinaron quién le disparó a la víctima.

Por:  Horacio Aizpeolea

'Motivos de la delincuencia'

OTROS TIEMPOS. EL INGENIERO RICARDO BARRENECHEA Y SU ESPOSA, DURANTE UNAS VACACIONES EN BARILOCHE.

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'Motivos de la delincuencia'
A menos de un mes del homicidio del ingeniero Ricardo Barrenechea (46), la Justicia de Menores de San Isidro procesó ayer a dos adolescentes de 16 años como coautores del crimen, ocurrido la mañana del martes el 21 de octubre durante un asalto a la casa de la víctima, en la localidad de Acassuso. En la misma resolución, el juez Fernando Ribeiro Cardadeiro les dictó la prisión preventiva.
De esta manera, los menores Brian y Jonathan -quien se había fugado y fue recapturado- quedaron acusados por los delitos de robo doblemente calificado (por el uso de armas y por haber sido cometido en "poblado y en banda") y homicidio "criminis causa". Esta última es una de las figuras más graves del Código Penal: se castiga con prisión perpetua y significa que quien mató lo hizo para eliminar testigos y ocultar así otro delito (en este caso, el robo) para lograr la impunidad. En la resolución del juez se ubica a ambos adolescentes dentro de la casa pero no se aclara cuál disparó.
"Todavía no fuimos notificados oficialmente, pero ni bien nos llegue la cédula, apelaremos", aseguró a Clarín la abogada de Brian, Florencia Arrietto, quien sostiene que su defendido fue torturado por la Policía para que se declarara culpable. Por lo pronto, la defensora logró que esa confesión quedara relativizada ya que le fue tomada al chico como mayor y no como menor. Sin embargo, el juez le dio mucho valor a los reconocimientos hechos por los testigos.
Según trascendió la semana pasada, Brian fue reconocido por la empleada domestica de los Barrenechea como el adolescente que dentro de la casa le dijo "vamos, subí", para llevarla a la planta alta. "Pero dos de los hijos del ingeniero no lo reconocieron y el otro, Tomás, (que resultó herido) y la esposa, tampoco", agregó Arrietto.
En cuanto a Jonathan, su situación es distinta: la empleada domestica no lo reconoció pero sí lo hizo toda la familia Barrenechea.
Actualmente, Brian está alojado en un instituto de Pablo Nogués. Hasta el lunes compartía encierro con Jonathan pero éste se fugó y tras su recaptura terminó en el instituto Almafuerte, de La Plata.
Tras escapar, Jonathan se escondió en la casa de un tío, en Pontevedra. Allí fue a buscarlo la Policía luego de que su padre le revelara al capitán Claudio Vega (de la comisaría de su barrio) dónde estaba.
A partir de la resolución del juez Ribeiro Cardadeiro, ahora queda abierto el camino de las apelaciones. Si la Cámara confirma su resolución, el destino de Brian y Jonathan seguirá el rumbo que marca la ley de Menores (22.278).
De acuerdo a esta ley, los menores de entre 16 y 17 años que cometen delitos graves sólo pueden ser juzgados luego de cumplir los 18 años. El juez -luego de un periodo tutelar en el que se los evalúa- puede declarar prescripta la acción contra ellos, dictarles una pena en suspenso o condenarlos con la escala correspondiente a la "tentativa" del delito por el que se los halle culpables. Otra posibilidad, aunque inconstitucional, es que se los condene como si fueran mayores (ya ocurrió en casos anteriores, donde se dictaron perpetuas).
En el caso de Jonathan y Brian, al estar procesados por homicidio "criminis causa" la pena por la tentativa podría ser de entre 15 y 20 años. Pero si la Cámara cambia la calificación a "homicidio en ocasión de robo" (más lógica, dado que sí dejaron testigos) ésta podría ir (como tentativa) desde dos años y medio a doce años y medio.
La causa, de todos modos, no termina con ellos. La Policía busca a otros dos adolescentes (uno tiene 18 años) apodados "Kitu" y "Chuna". Todos son de la villa Puerta de Hierro (ver La supuesta...)
Además en la Justicia ordinaria de San Isidro hay una causa, a cargo del fiscal Gustavo Garbus, en la que está detenido un joven de 18 años. Este no fue reconocido por los Barrenechea pero sí por una de las víctimas de los dos robos que cometió la banda tras el crimen.
http://www.clarin.com/diario/2008/11/15/policiales/g-01803262.htm

La supuesta confesión de Jonathan

Sábado 15

Noviembre 2008

"Los policías me ataron a una columna y con una manguera me pegaban en todo el cuerpo. Al mismo tiempo me amenazaban con violarme. Entonces no me quedó otra que decir que yo había participado en el asalto y el crimen". La frase es de Brian (16), uno de los dos procesados por el crimen del ingeniero Ricardo Barrenechea. Se la dijo a sus familiares y maestros que fueron a visitarlo al instituto de menores donde está detenido.
A pedido de la defensa del chico, el juez de la causa resolvió excluir como elemento de cargo esa confesión. Pero otras pruebas lo complicaron.
Según contó el chico, en la mañana del crimen él estaba durmiendo en su casa (en la villa Puerta de Hierro, en La Matanza) y no había ido al colegio porque había paro de maestros. Además, declaró que se enteró del violento asalto porque ese mismo día Jonathan fue a verlo y se lo confesó.
"Estábamos adentro de casa con 'Kitu' y 'Chuna' (dos jóvenes que están prófugos) y en un momento 'Kitu' se empezó a pelear con el tipo (el ingeniero). Entonces 'Kitu' empezó a gritarle a 'Chuna': 'Tirale, tirale'. 'Chuna' apuntó y disparó dos tiros. Una bala le pegó en la mano a 'Kitu'. La otra, al tipo en la pierna", le contó Jonathan a Brian, según este último.
Ambos iban a la Escuela 161, que está a metros de la villa Puerta de Hierro. Las maestras contaron a Clarín que Brian no se drogaba y además era un "muy buen alumno". Sin embargo, no opinan lo mismo de Jonathan: "Terminó el primario el año pasado. Lo anotamos para que vuelva este año, pero nunca apareció. Vivía en la calle", recordó una preceptora.
En el barrio cuentan también que Jonathan fumaba paco y que la mamá de Brian le daba de comer en su casa.

http://www.clarin.com/diario/2008/11/15/policiales/g-01803262.htm

Pagina 12- 24/11/2008

La defensa de uno de los chicos detenidos por la muerte de Barrenechea apeló a la Cámara

Cómo resolver un caso sin investigar

Según los defensores de Brian, la detención del chico acusado de participar en el asalto y crimen del ingeniero fue resuelta sin pruebas. Aseguran que no se investiga a los verdaderos culpables, que no es cierto que tuviera armas en su casa. La Cámara debe decidir.

'Motivos de la delincuencia'

Ninguna de las huellas digitales relevadas en la casa de Barrenechea coincide con las de Brian.

Por Raúl Kollmann

Un testigo de identidad reservada dice que quien participó del asalto a la casa del ingeniero Daniel Barrenechea es un tal Brian, alias El Negro. En su barrio, la Villa Puerta de Hierro, nadie le dice Negro a Brian. La familia del ingeniero afirma que los asaltantes fueron un menor con claritos en el pelo y otro de pelo muy negro. El detenido Jonathan, reconocido por los Barrenechea, tiene claritos. Brian también los tiene. Eso significa que no fue el segundo participante del asalto. Un testigo de identidad reservada acusó a Brian y señaló su casa. Pero cuando la policía entró a la vivienda del testigo encontró numerosas municiones, algunas de ellas de la misma marca y calibre que los utilizados en el asesinato del ingeniero. Sin embargo, nada se hizo contra ese testigo y, en cambio, creyeron sus dichos y detuvieron a Brian. Las irregularidades del proceso contra el joven y notable alumno del ESB 141 de La Matanza, defendido por sus maestras y vecinos, son numerosísimas. Esta semana se decidiría su suerte: la Cámara de Apelaciones de San Isidro debe resolver si queda privado de la libertad, imputado de participar en el robo que terminó en el asesinato del ingeniero Ricardo Barrenechea, o si se lo deja en libertad porque -como opinan todos los que lo conocen- no tiene relación alguna con el delito.

El Suteba, sindicato de maestros perteneciente a la CTA, resolvió lanzar una campaña de defensa de Brian. La consigna es: “A Brian se lo pretende imputar por ser pobre, niño y vivir en un barrio humilde”. Se reclama su libertad y que en los barrios, las fuerzas de seguridad y la Justicia actúen de acuerdo con la ley.

La abogada defensora de Brian, Florencia Arietto, presentó un largo escrito fundamentando por qué el chico no tuvo relación alguna con el robo en casa de los Barrenechea, señalando las irregularidades del proceso y mencionando con precisión quienes actuaron en el robo. Esos jóvenes mencionados -dice Arietto- se ufanan en Puerta de Hierro de haber participado del asalto y esta semana, uno de los sospechosos, apodado Kitu, llegó al colmo de amenazar a la madre de Brian. El gobernador Daniel Scioli y el ministro de Seguridad Carlos Stornelli resolvieron personalmente ponerle una custodia a Fabiana.

En la apelación presentada esta semana, Arietto enumera una serie de notorios agujeros en la acusación contra Brian:

- Hay un testigo que dice que en el robo participó un tal Brian, alias El Negro. Nadie lo llama así en el barrio.

- Ese mismo testigo señala una dirección, Crovara No 5600, tira 21, casa 324. Pero Brian no vive allí. En esa casa habita Jonathan, quien sí aparece muy involucrado en el robo y fue reconocido por todos los integrantes de la familia Barrenechea.

- Pese a que el supuesto testigo se equivoca en el apodo y en la dirección, se apuntó a Brian. Al momento de su detención, no había ningún elemento en su contra.

- En los procedimientos se allana la vivienda de otro menor, El Boliviano. Este señala a Brian. Sin embargo, en su propia casa se encontraron 40 municiones intactas calibre 45 y entre otros hay por lo menos tres de la marca Federal y seis de la marca CBC, que coinciden con las usadas en el robo a la familia Barrenechea.

- Todos los vecinos del barrio cuentan que El Boliviano era parte de la banda que robó en casa del ingeniero, pese a lo cual no lo investigaron, no peritaron los proyectiles y le creyeron la acusación contra Brian.

- Hay varios testigos que mencionan a un joven, Chuna, Chunita o Chuma. Incluso figura en un parte policial. Sin embargo, su vivienda nunca fue allanada. La defensora de Brian se pregunta: ¿quién lo protege?

- La Policía Científica hizo un detallado relevamiento de las huellas digitales encontradas en la casa de los Barrenechea. Ninguna coincide con las de Brian.

- La defensora Arietto se pregunta cómo es posible que, de entrada, se haya convalidado una supuesta confesión de Brian después que lo tuvieron atado a un palo durante 48 horas y fue golpeado.

- La mucama de los Barrenechea fue la única que reconoció a Brian, pero el trámite resulta sugestivo. Por un lado, en su declaración, la doméstica describe a una persona completamente diferente. Y, para redondear la maniobra, cuando se hace la rueda de presos, junto a Brian se puso a personas mucho mayores que él, que carecían de claritos. Parece que todo fue hecho para que lo marquen.

- La misma mucama señala a Brian pero dice que tenía el pelo más largo. El reconocimiento se hizo una semana después del hecho, un período tan breve que es imposible que le haya crecido el pelo de esa manera.

- Todo el resto de la familia Barrenechea reconoce a Jonathan, que tiene claritos, y no a Brian. La única que en ese peculiar trámite señaló a Brian fue la mucama.

- La familia del ingeniero sostiene que a su domicilio entró un menor con claritos y uno de cabello oscuro. Jonathan tiene claritos y Brian también, por lo cual está claro que él, Brian, no fue el acompañante de Jonathan en el robo.

- Es más, todos los testimonios señalan al alias Kitu como el morocho que entró a la casa de los Barrenechea. El otro participante, según los testimonios es el tal Chuma o Chumita.

- El propio Jonathan cuenta que Kitu vestía de buzo o remera negra y pantalón largo crema, idéntica ropa descripta por la mucama cuando atestiguó sobre los asaltantes.

- Según los Barrenechea en el robo participaron tres jóvenes. Hay actualmente dos prófugos -Kitu y Chuma-, que siguen viviendo en sus casas y nadie busca en serio. Y hay dos detenidos, Jonathan y Brian. Parece obvio que sobra uno, es decir que hay un inocente detenido.

- Jonathan admite que el tal Kitu tendría un dedo de su mano lastimado por haberle rozado una bala en casa de los Barrenechea.

El juez de Menores de San Isidro, Fernando Ribeiro Cardadeiro, aceptó excluir una supuesta confesión de Brian obtenida después de tenerlo dos días completos atado a un palo y luego de darle varios cachetazos. Sin embargo, no aceptó un elemento clave, el testimonio de dos vecinas que señalaron que aquella mañana Brian estaba durmiendo en la misma pieza que su madre a la hora del asalto. Una de las vecinas cuenta que todas las mañanas al volver de trabajar pasa por la casa de Fabiana a tomar mate. Ella testifica que Brian dormía en la cucheta de arriba y la madre en la cama grande. No había actividad en la casa porque debido al paro de maestros, Brian no iba a clase. Otra vecina relata que fue a pedir un nebulizador y detalla exactamente lo mismo, que Brian estaba en la cucheta. Es conocido que las docentes de Brian, Nelly Baldano y Lauro Romero, salieron en defensa del chico y señalaron que se trata de uno de los mejores alumnos de la escuela. Los apóstoles de la mano dura señalaron que tenía antecedentes, lo que se comprobó que era falso. Que en su casa se encontraron armas, también resultó falso.

Pese a todas las evidencias, Brian terminó en el instituto de menores de Pablo Nogués y estaba allí cuando Jonathan y otros dos jóvenes protagonizaron una sonada fuga. Brian se quedó ahí. Aún está ahí esperando que, esta semana, la Cámara de Apelaciones de San Isidro resuelva si puede o no recuperar la libertad y volver al colegio.

Perfil.com

'Motivos de la delincuencia'

Edición Impresa

Domingo 23 de Noviembre de 2008
Año III Nº 0315
Buenos Aires, Argentina

sociedad

a un mes del crimen en Acassuso

Difunden los identikits de los delincuentes que asesinaron al ingeniero Barrenechea

Los principales sospechosos están identificados, pero hasta el momento, no pudieron ser detenidos. Se trata de dos jóvenes que se siguen moviendo como antes en la villa Puerta de Hierro y que protagonizaron varios robos más. Cristian, apodado “Quitu”, sería el cabecilla del grupo. Hace diez días atacó a balazos a su primo cuando supo que lo había delatado.

Por Erica Sanchez.

'Motivos de la delincuencia'

Busqueda. Quitu tendría 18 años y sería el que mató al ingeniero y baleó a su hijo. Izq.: otro miembro de la banda, cuyo identikit se armó en base a los datos que aportó la mucama de las víctimas.

Crecieron en un ambiente hostil, rodeados de armas, drogas, violencia y miseria. Sin demasiadas alternativas, y siguiendo el legado de algún delincuente con “chapa”, hicieron “carrera” en el mundo del delito. Cristian Molina, alias “Quitu”, y un menor apodado “Chuna” serían los cabecillas de la banda que asesinó al ingeniero Ricardo Barrenechea en su casa de Acassuso. Para la Justicia, los pibes que dispararon a quemarropa cuando la víctima los insultó. Los mismos que la Policía busca sin demasiado éxito desde hace más de un mes, pese a que están identificados en la causa y los identikits -a los que tuvo acceso PERFIL- tienen un margen de error muy bajo.

“Insultarlo o mirarlo mal es lo peor que se le puede hacer al Quitu. Es un chico de 18 años, muy paranoico, adicto a la pasta base desde los once años, que tira a matar porque tiene alma de asesino”, reconoce un vecino de la villa La Central, donde supuestamente vive el presunto tirador.

Otra persona, que también por miedo prefirió preservar su identidad, agregó: “Ahora se fugó, pero siempre pasa por el barrio para amenazar. Sabemos que es el líder de la banda que mató al ingeniero. Lo peor es que te amenaza. Es una persona violenta. Te mata, no tiene vueltas para disparar, y lo peor de todo es que muchas veces mata porque sí. Se siente impune y tiene alma de líder. La semana pasada pasó por la villa Puerta de Hierro a toda velocidad en un Mini Cooper blanco, y el jueves en un Volkswagen Cross Fox, desde donde amenazó a la madre de B.”, el chico de 16 años que está detenido y supuestamente formaba parte del mismo grupo que el 21 de octubre pasado entró a robar a la casa de la familia Barrenechea.

“A la noche vengo y te liquido a vos y a toda tu familia por haberme delatado”, cuentan en el barrio que le dijo a la mujer.

Fabiana Romero se asustó. Y su reclamo llegó a oídos del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, quien inmediatamente se puso a disposición para protegerla y brindarle apoyo para que pueda abandonar la villa.

Los vecinos de la zona dijeron que Quitu estaría oculto en una casa de la Villa 500, en Ciudad Evita, y Chuna, en Rafael Castillo.

Tirador. Fuentes policiales confirmaron que hace diez días Quitu baleó a su primo y a su tío cuando supo que ellos contaron que él había sido uno de los delincuentes que asaltó al ingeniero.

Según los vecinos, el acusado se mueve por la villa Puerta de Hierro con total impunidad. Sabe que la Policía lo está buscando, pero él no se muestra demasiado preocupado. En el barrio cuentan que siguió de cerca uno de los operativos que realizó la Policía. Pero un vecino lo reconoció y automáticamente llamó al 911. Quitu se enteró y le advirtió: “Antes de ir en cana me mato, pero antes te mato a vos”.

Las pruebas. J., el otro menor que está detenido en la causa, mencionó a Quitu y Chuna en el pormenorizado relato que hizo acerca del robo.

“Chuna, Quitu y un tal Pecas fueron a la casa del ingeniero. Estaban vestidos con ropa deportiva. Quitu llegó ese día con el dedo lastimado; todos ingresaron a una pieza, y después de media hora salieron y le empezaron a contar a la madre de Quitu, de nombre Patricia, lo que había pasado. Escuché que Quitu le decía a la madre que le había rozado un tiro y le dijo: `Este gil, en vez de tirarle al chabón, me tiró a mí', refiriéndose a Chuna. Me parece que lo mató porque le tiró un montón de tiros y el chabón cayó y el hijo también.” J. también declaró que “el Quitu es medio loco”. “Se droga y lo he visto armado algunas veces”, reconoció.

Por su parte, fuentes de la DDI de San Isidro reconocieron que “han realizado cuatro allanamientos en las villas Puerta de Hierro, San Petersburgo y Villegas”. “Trabajamos con información y todo el tiempo hay gente nuestra en el lugar porque los sospechosos están identificados”, reconoció un jefe policial consultado por PERFIL.

Mientras tanto, los vecinos del barrio siguen con miedo y sin hablar. Cuentan que Chuna y Quitu “se mueven con autos importados, compran barato y siguen robando”. Pero desde que murió el ingeniero, Quitu se cuida un poco mas. “Antes tenía cuatro motos, pero ahora usa solo una. Tenemos temor porque cuando se encuentra en una situación extrema, dispara”, coinciden.

La mucama se hizo humo

Mary Estela Vera es una mujer de nacionalidad paraguaya que trabajaba como empleada doméstica en la casa del ingeniero Barrenechea. La última vez que fue citada a declarar no apareció. En ella los investigadores del caso sembraron algunas sospechas, ya que en su relato aparecen puntos que no terminan de quedar claros.

El día del crimen la mujer reconoció haber escuchado un ruido de llaves, mientras que la versión oficial indica que los delincuentes habrían violado la cerradura entrando con una tarjeta. ¿Los asesinos tenían una copia o ella no dice la verdad?

Otro punto que también llama la atención es que Vera hacía dos meses que trabajaba en la casa y nunca dijo dónde vivía, ya que primero se domicilió en Flores y luego en Quilmes. Además, al momento del hecho no se mostró shockeada como el resto de la familia y, según su declaración, la esposa del ingeniero le ordenó, mientras la Policía trabajaba y recogía pruebas, que limpiara la sangre de la escalera. Sangre que no sólo era del ingeniero. Ella lo hizo pero la duda radica en si la limpió por cuenta propia o por orden de la dueña de casa.

Diario Perfil (1/11/08)

presionado por los intendentes

En un momento caliente, Scioli dice que no puede sentirse conforme "mientras haya delitos y muertes"

Con la inimputabilidad de los menores de nuevo en escena, el gobernador sostiene que es "absolutamente exigente" con el tema de la inseguridad.

01.11.2008 | 12:20

'Motivos de la delincuencia'

Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires | Foto: Cedoc

El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, admitió hoy que no puede sentirse "conforme" con la política de seguridad de su administración "mientras haya delitos y muertes", y reconoció que el "gran esfuerzo" que realizan las autoridades del área y de la Policía provincial " no cumple con las expectativas que tiene la ciudadanía", según declaró a la agencia DyN.

 "Yo no puedo responder con estadísticas ni diciendo que estoy conforme cuando han matado a una persona hace dos días en Florencio Varela o los otros episodios que son de conocimiento público", aceptó, pero defendió la tarea "titánica" que realizan el ministro de Seguridad, Carlos Stornelli, y el jefe de la Policía bonaerense, Daniel Salcedo, en la lucha contra la violencia.

En declaraciones a radio Del Plata, Scioli insistió en que no se puede declarar "conforme con la política de seguridad mientras haya delitos, muertes y la situación que generan (estos episodios)" y remarcó que frente a esta problemática es " absolutamente exigente".

La política bonaerense está ahora dividida por el debate en torno de la inimputabilidad de los menores, cuyo precursor es el intendente de San Isidro, Gustavo Posse y al que Scioli se sumó dividiendo las aguas en el oficialismo.

10/11/08

SIN LUGAR PARA CUESTIONAMIENTOS

Scioli echó a la funcionaria que criticó su idea de bajar la edad de imputabilidad

Martha Arriola, subsecretaria en Desarrollo Social, osó marcar sus diferencias con la política contra la inseguridad y pagó un caro precio.

10.11.2008 | 11:50

'Motivos de la delincuencia'

Martha Arriola, la funcionaria que se animó a cuestionar su política contra la inseguridad. | Foto: Cedoc

El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, echó a Martha Arriola, la funcionaria del ministerio de Desarrollo Social que lanzó duras críticas contra la política oficial de Minoridad y que llegó a calificar de "catastrófica" la situación del área.

Voceros oficiales de la cartera confirmaron a la agencia de noticias  DyN que la subsecretaria de Niñez y Adolescencia de ese ministerio "ya no forma parte del equipo de trabajo desde el viernes, día en se decidió su separación del cargo".  

"No estaba conforme con la política oficial con respecto a temas de minoridad, que no sólo tienen que ver con los proyectos de baja en la edad de imputabilidad", fue la explicación oficial que trazó el Gobierno de Scioli, que intentó desvincular el tema a las duras declaraciones de la funcionario en torno al polémico proyecto bonaerense.

¿Cuales fueron las declaraciones que hicieron que Arriolla sea despedida? Además de criticar sin tapujos los desempeños de los ministros de Seguridad, Carlos Stornelli, y de Salud, Claudio Zin, la ahora ex funcionaria se animó a decir que "la inseguridad que vivimos no se resuelve criminalizando a los chicos". También había pedido "dictar la emergencia en materia de niñez y adolescencia, y crear un ente autárquico que dependa directamente del gobernador, además de triplicar el presupuesto del área".

"Por esas y otras declaraciones formuladas en privado y que llegaron a oídos del gobernador, es que se decidió el viernes pasado su separación", explicaron voceros oficiales. En rigor, detallaron, la separación de Arriola se había decidido el viernes, "aunque se postergó por unos días para mantenerla a resguardo y tratar de tener una salida decorosa".

Desde el gabinete de Scioli explicaron que las las palabras de Arriola publicadas hoy por los diarios, "no hacen más que confirmar la situación por la que se decidió separarla", negando que su despido responda al hecho de haber hecho pública su crítica al gobernador bonaerense

10/11/08

La "sensación de inseguridad"

Escapó el presunto asesino del ingeniero Barrenechea

Lo habían alojado "con las mayores medidas de seguridad" en un instituto de Menores en Pablo Nogués. Amplio operativo para tratar de recapturarlo.

10.11.2008 | 22:44

'Motivos de la delincuencia'

El ingeniero Barrenechea fue asesinado a sangre fría en su casa. | Foto: Cedoc

Un adolescente de 16 años, sospechoso del crimen del ingeniero Ricardo Barrenechea, se fugó hoy de un instituto de menores de la localidad bonaerense de Pablo Nogués (partido de Malvinas Argentinas) donde estaba alojado, informaron fuentes del caso. Se trata del adolescente identificado por cuatro familiares de Barrenechea como el supuesto responsable de haber asesinado al ingeniero de 48 años hace 20 días, cuando un grupo de asaltantes ingresó a robar en su vivienda de la localidad de Acassuso, partido de San Isidro.

A raíz de la fuga las máximas autoridades de la Policía Bonaerense se reunieron esta noche y ordenaron desplegar un amplio operativo para recapturar al sospechoso.

Según informó el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense, del que depende el instituto donde estaba alojado el acusado, el hecho ocurrió alrededor de las 17 cuando el sospechoso huyó del lugar junto con otros dos menores con causas penales de la Justicia de Morón, luego de romper unas rejas.

El adolescente fue derivado a ese instituto por orden del titular del juzgado de Menores 1 de San Isidro, Fernando Manuel Ribeiro Cardadeiro, quien había dispuesto concentrar las mayores medidas de seguridad dada la peligrosidad del sospechoso.
Tras enterarse de la fuga, el magistrado se comunicó inmediatamente con el titular de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro, el comisionado Carlos Figueroa, para solicitarle la implementación de un dispositivo que permita atrapar al imputado.

El director del Instituto, a su vez, realizó la denuncia policial y avisó a los jueces de las causas en las que estaban involucrados los tres menores. Mientras, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, ordenó "que se inicie una investigación sumaria interna y se sigan los procedimientos de rigor para cumplir con las actuaciones administrativas correspondientes" para determinar responsabilidades, se informó oficialmente.

El adolescente había sido detenido el 4 de noviembre pasado durante un gigantesco operativo montado en la villa "Puerta de Hierro" en el partido de La Matanza, con la participación de unos 300 efectivos de la Policía Bonaerense. El hecho en que participó ocurrió el 21 de octubre último, cuando los asaltantes ingresaron a la vivienda del ingeniero, situada en la calle Perú al 700 de Acassuso, luego de saltar la reja de entrada.

Una vez en el interior sorprendieron a Barrenechea, quien se encontraba con su esposa, sus cuatro hijos y la empleada doméstica.
Pese a que el ingeniero les dio una importante suma de dinero, los ladrones no se conformaron y reclamaron más, hasta que antes de irse le efectuaron cinco disparos que le provocaron la muerte e hirieron a uno de sus hijos, un adolescente de 17 años.
La banda había llegado al lugar en un desvencijado Renault 12 sin papeles que había comprado por 500 pesos. Además, en ese mismo lapso cometió otros cuatro asaltos en la zona.

La fuga de estos adolescentes se da justo en momentos en que levantó temperatura el debate por los menores que cometen delitos, al punto que el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, desplazó a una funcionaria que no estaba de acuerdo con su postura. La funcionaria echada fue la subsecretaria de Niñez y Adolescencia del Ministerio de Desarrollo Social, Martha Arriola, quien cuestionó el proyecto oficial de baja de la edad para imputar a los menores y criticó una presunta falta de recursos del área donde actuaba.

9/11/08

La policía no los dejó acercar a la Quinta Presidencial

Reclamaron en Olivos por mayor seguridad

Hubo una columna liderada por Castells y se le sumaron vecinos de la zona. Se quejaron de la "indiferencia" del gobierno de Cristina frente a crímenes y asaltos.

09.11.2008 | 21:48


Dos mujeres en el reclamo de esta tarde frente a Olivos. | Foto: DYN

Unas 300 personas se concentraron esta tarde frente a la Quinta de Olivos para reclamarle a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner la aplicación de medidas de seguridad contra el delito en el conurbano bonaerense.

Uno grupo llegó liderado por el piquetero Raúl Castells, rodeado por manifestantes que exhibían carteles de protesta no sólo por la inseguridad, sino tambièn por demandas sociales. Junto a ellos ellos, un grupo de vecinos de la zona se sumó con carteles vinculados especificamente a la inseguridad en la zona norte. Sin embargo, ni unmos ni otros pudieron llegar hasta la puerta de entrada de la quinta, debido a un vallado colocado por la policía.

"Crishtina (sic), la inseguridad nos deja en bolas", rezaba una leyenda pintada en la bandera más grande que llevaron habitantes de la zona y de otras localidades donde se registraron víctimas de delitos.

En la convocatoria, los manifestantes aseguraron que la marcha no tendría "fines políticos ni banderas partidarias", pero criticaron la supuesta "indeferencia del gobierno nacional" frente a crímenes y asaltos.

Semanas atrás, los vecinos agrupados en una denominada "mesa de enlace Mejor Seguridad" presentaron un petitorio en la Casa Rosada en el que pidieron a la presidenta Fernández de Kirchner que implemente políticas públicas para reducir los delitos.

Las movilizaciones por mayor vigilancia se iniciaron luego de que el 14 de octubre, en la localidad de Acassuso, una banda integrada en su mayoría por jóvenes asesinó al ingeniero Ricardo Barrenechea e hirió a uno de sus hijos durante un robo.

Infobae 23/11/08

Una diputada quiso cobijar al menor asesino del ingeniero pero no la dejaron

Se trata de la funcionaria nacional del Frente para la Victoria, Claudia Bernazza. La Justicia rechazó su solicitud para tener a cargo al joven de 16 años implicado en el asesinato de Barrenechea

'Motivos de la delincuencia'

La diputada nacional del Frente para la victoria, Claudia Bernazza, le pidió formalmente a la Justicia para que la autoricen a resguardar en su casa al menor de 16 años que esta acusado por el crimen de Barrenechea.

"La iniciativa tomada junto a mi esposo, Enrique Spinetta, tiene que ver con generar un gesto para resolver una situación muy concreta y generar un gesto frente a la Justicia, para mostrar que existen alternativas frente al encierro en los institutos de menores", argumentó la funcionaria ante un semanario.

De todas maneras, la Justicia denegó ese pedido, aunque Bernazza y su marido anunciaron que apelarán la medida porque quieren resguardar al adolescente y colaborar con él y su familia.

"Hay una amplia red de espacios alternativos para chicos con causas penales y problemas serios. En nuestra casa (el adolescente) podría fortalecerse, seguir estudiando y estar en contacto permanente con su familia", dijeron Bernazza y su marido.

11/11/08

Las Madres de Plaza de Mayo marchan para que no bajen la edad de imputabilidad

Se movilizan a la Casa de la Provincia de Buenos Aires. Rechazan que los menores acusados de asesinatos, violaciones y robos a mano armada sean juzgados como mayores. Participá de la encuesta de Infobae.com


Alrededor de un centenar de personas, con niños portando globos, protestaba este mediodía frente a la Casa de la Provincia de Buenos Aires, en contra del proyecto del gobernador Daniel Scioli de bajar la edad de imputabilidad de los menores.

También participan de la manifestación frente a Callao 235 activistas de organizaciones sociales, entre ellos, las Abuelas de Plaza de Mayo, y partidos de izquierda.

La movilización de las Madres se contrapone al pedido de miles de vecinos, abogados y especialistas en derecho que exigen bajar la edad de responsabilidad penal de menores, en momentos en que existe un incremento de hechos delictivos donde participan.
 
Hace un par de semanas, vecinos de San Isidro realizaron una marcha hasta la sede comunal para pedir mayor seguridad y bajar la edad de imputabilidad de los menores. El pedido fue respaldado por el intendente de esa localidad, Gustavo Posse, y hasta por el gobernador Daniel Scioli.
 
Este último envió un proyecto a la Legislatura provincial y al Congreso Nacional para que puedan ser penados los mayores de 16 años que participan o son autores de delitos graves.
 
El malestar llegó a un punto cúlmine tras el terrible asesinato del ingeniero Ricardo Barrenechea, en su vivienda de Acassuso. Una banda de adolescentes ingresó a su hogar y baleó a él y a un hijo, que debió ser internado.    
 
Tras el homicio, los jóvenes delincuentes continuaron con un raid delictivo por el barrio. Justamente, uno de ellos -sindicado como el autor material del crimen- fue recapturado esta madrugada, luego de que huyera del instituto donde había sido enviado por un juez de menores.
 
Temiendo que vuelva a intentar escapar, un fiscal lo envió a un instituto de máxima seguridad, donde hay alojados unos 40 internos por robo calificado y homicidio.
 
Por su parte, Hebe de Bonafini admitió que se dio un incremento de los hechos violentos que involucran a menores, pero lo justificó en que “muchas veces la única solución de un chico es la droga, y la droga vuelve loca a la gente”.

11/11/08

Afirman que el delito juvenil se enfrenta dando "un horizonte a los pibes"

 

El ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández, destacó hoy que los investigadores policiales y judiciales "reaccionaron lo suficientemente rápido" como para recapturar al adolescente de 16 años acusado del crimen del ingeniero Ricardo Barrenechea, ocurrido hace tres semanas.

"Yo no comulgo con eso de que la pobreza está emparentada con el robo. Sí me parece que la falta de expectativas tiene muchísimo que ver con conclusiones de estas características", expresó el ministro.

Admitió el funcionario que es "irreparable" el daño causado en la familia de la víctima y dijo que "lo que viene por delante es todo un trabajo que tendrá que darse entre quienes tienen la responsabilidad de tenerlo, de alojarlo y de intentar recuperarlo" (al implicado).

"La Argentina se debe toda una tarea al respecto, porque lo ha pregonado desde la ley muchísimos años, pero nunca lo ha llevado a la práctica, esto de trabajar fuertemente para que no suceda", puntualizó en declaraciones radiales.

Fernández acotó que "es más necesario trabajar fuertemente para que no lleguen a existir otras muertes como las del ingeniero, actuando con la causa, buscando que los pibes tengan un horizonte".

"Hay que atacar la causa fuertemente y buscar que la mayoría de los pibes en esas condiciones tengan expectativas que les permitan transitar un camino honesto y decente, y no concluir en situaciones de estas características con la muerte de nadie", completó.

"Lo importante es que reaccionaron lo suficientemente rápido como para detenerlo", resaltó al ser consultado sobre la detención del adolescente que ayer se había fugado del Instituto Correccional de Menores de la localidad bonaerense de Pablo Podestá.

Agregó el ministro que "en definitiva, cuando se sanciona el Código Penal, lo que se busca es que aquel que cometiera un delito cualquiera fuera penado, sacado de la sociedad como para que se reconvierta o encuentre un lugar, una punta en donde resolver sus conductas".

"Y es inevitable ver a esa familia hecha pedazos por el accionar de este pibe", manifestó.

28/10/08

La polémica defensa de la maestra de un acusado por el crimen del ingeniero

Nelly Edith Baldano escribió una carta en la que dice que Brian Barrera "goza de los atributos necesarios para ser estigmatizado". Pero nada refiere a que el adolescente confesó que participó del robo

En una carta que recibió la agencia DyN, Nelly Edith Baldano, docente de la escuela 162 de La Matanza a la que asistía Brian Barrera, declaró: "No puedo explicar mi consternación, y la de otros compañeros docentes, al enterarnos que 'el asesino' (de Ricardo Barrenechea), como han dado en llamarlo los medios, es un alumno de nuestra escuela y hermano de otros alumnos de nuestra escuela".

A su vez, además de destacar que todos los docentes tienen un excelente concepto del sospechoso del crimen, dijo que es un joven "inteligente, capaz, eficiente, confiable, que no ha exteriorizado ni más ni menos problemas de conducta que las travesuras propias y generales de su edad".

"Esta acusación absurda no podrá ser sostenida eternamente, pero sí se la puede entretener durante los tres o cuatro años necesarios para llegar al juicio oral (…) Entonces, del mismo modo que cuando dijeron que se llevaron al asesino, en realidad se llevaron a un niño al que etiquetaron como asesino, nos devolverán a la sociedad, un Brian que ya no será el Brian que se llevaron y que nunca jamás podrá volver a resolver los problemas y superar los obstáculos con su amplia sonrisa y su mirada franca", agregó.

Baldano también opinó que Barrera fue detenido porque "goza de los atributos necesarios para ser estigmatizado, porque vive en una villa, porque es pobre, porque su piel no es tan blanca".
 
Luego, tras señalar que nadie supervisa las pericias que podrían servir para incriminar al acusado, dijo que su deseo es que "nuestro sistema punitivo se ilumine, disponga la inmediata libertad de Brian y comience a trabajar con seriedad y responsabilidad de una vez por todas".

"Lo que exigimos, como pueblo, a nuestros gobernantes es que se encuentre al asesino. Sin embargo, el sistema, presionado por los medios de comunicación, lo resuelve encontrando 'a un asesino', y no 'al asesino'", concluyó, según publicó el diario Clarín.

23/10/08

"Mi hijo es un perejil"

Así lo aseguran los padres del menor que está detenido como imputado por el crimen del ingeniero Ricardo Barrenechea. Alegaron a C5N que no tiene antecedentes, asiste a una escuela en forma regular y tiene notas excelentes

“Mi hijo no es un asesino. Todas las personas que mataron a ese señor están sueltas, andan con armas, pero mi hijo no fue”, asegura la madre de Brian, el adolescente que fue detenido en su casa de la villa de emergencia “Puerta de Hierro”, en La Matanza.

El padre, a su lado, reclama saber al menos donde se encuentra su hijo de 18 años. “Quiero que alguien me responda donde está mi hijo, que es menor y se lo llevaron descalzo. Fui al Juzgado de San Isidro, a la Fiscalía y a la DDI de San Isidro, pero nadie me responde”, señaló a C5N.

“Entraron sin ninguna orden o papel, lo sacaron a mi hijo descalzo cuando estaba esperando a la hermana que terminara de bañarse y también a mi hija, le tiraron una remera porque estaba desnuda y se la llevaron mojada, la tuvieron hasta las 8 de la mañana y la largaron”, explicó.

“Yo lo que quiero es que llamen a todos los vecinos, que convoquen a las maestras porque mi hijo no tiene nada que ver con la delincuencia. No tiene antecedentes”, agregó el padre.

El joven detenido es sindicado como uno de los responsables del crimen cometido en San Isidro durante un asalto a la casa de la familia Barrenechea. Fuentes policiales indicaron que se busca a un cómplice, que está identificado, pero aún se mantiene prófugo

(en la página está el video http://www.infobae.com/contenidos/411329-0-0-Mi-hijo-es-un-perejil )

27/10/08

Escalofriante relato de los adolescentes que mataron en su casa a Barrenechea

Un miembro de la banda confesó cómo fue el robo que terminó en el crimen del ingeniero en su casa de Acassuso. Los detenidos son tres y tienen entre 15 y 18 años. Gustaban de fotografiarse con armas (foto)

'Motivos de la delincuencia'

Dos de los sospechosos. Les gustaba fotografiarse con su celular portando armas

"Después de apretar a la gente que estaba arriba, uno de mis compañeros le gritaba al señor que le diera la plata. Como no se la daba, agarró un control remoto y se lo rompió en la cabeza. En ese momento, el ingeniero se enojó y forcejeó para sacarle el arma al otro chico. Entonces se metió el hijo. Primero, mi compañero le disparó al hijo. Después le tiró al padre."

Esta declaración fue hecha por uno de los tres sospechosos y detenidos por el aesinato del ingenerio Ricardo Barrenechea que ocurrió el martes pasado en su casa de Perú 725, en la localidad de Acassuso.

"Callate si no querés morir. ¿Dónde está tu patrona?", le dijeron los delincuentes a la empleada doméstica de la casa. Mientras la interrogaban, le apuntaban a la cabeza con la pistola calibre 45 plateada.

Una vez en la planta alta, inmovilizaron a Barrenechea, su esposa y sus cuatro hijos. En una mochila negra de corderoy gastado, guardaron objetos de valor y uno de los delincuentes le gritó a Barrenechea: "Dame más guita o secuestro a tu hijo".

"Ya te di todo lo que tengo, llevate todo lo que quieras, no le hagas nada a mi familia", respondió el ingeniero, mientras intentó proteger a uno de sus hijos, poniéndose delante de él.

Fue entonces cuando comenzó un forcejeo entre el ingeniero y los delincuentes. Se produjeron cinco disparos, de los cuales cuatro fueron dirgidos a Barrenechea, a quemarropa. El quinto, terminó hiriendo en el hombro a Tomás, uno de sus hijos, que quedó tendido en el descanso de la escalera.

"Después de que uno de los chicos mató al ingeniero, salimos de la casa, subimos al Gol, dimos la vuelta, volvimos a pasar frente a la casa y fuimos a robar en tres casas más de la zona. Lo único que hice fue bajar en la casa del ingeniero que murió. Pero en los demás hechos me quedé arriba del auto. En la casa del ingeniero yo tenía una pistola calibre 22. Mis compañeros tenían dos pistolas: calibre 45 y una 9 milímetros", relató uno de los imputados.

Los imputados son tres adolescentes de entre 15 y 18 años. Fueron capturados después de que se realizaran 50 allanamientos en la villa de emergencia Puerta de Hierro, en Ciudad Evita. El fuerte operativo estuvo a cargo de un equipo de fiscales de San Isidro, liderado por Julio Novo.

 
Según consigna el diario La Nación, los investigadores del caso pudieron establecer que luego de asaltar y asesinar a Barrenechea, los delicuentes hicieron un raid delitivo que en menos de una hora y media le permitió robar otras tres casa de la zona. 

También se supo que a los jóvenes delicuentes les gustaba fotografiarse con armas para luego mandarse por celular entre ellos las imágenes. 

Clarín 15/11/08

SON BRIAN Y JONATHAN, LOS CHICOS DE LA VILLA "PUERTA DE HIERRO", DE LA MATANZA

Procesan a dos adolescentes de 16 años por el asesinato del ingeniero Barrenechea

Los acusan de robo y homicidio, pero no determinaron quién le disparó a la víctima.

Por:  Horacio Aizpeolea

OTROS TIEMPOS. EL INGENIERO RICARDO BARRENECHEA Y SU ESPOSA, DURANTE UNAS VACACIONES EN BARILOCHE.

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'Motivos de la delincuencia'
A menos de un mes del homicidio del ingeniero Ricardo Barrenechea (46), la Justicia de Menores de San Isidro procesó ayer a dos adolescentes de 16 años como coautores del crimen, ocurrido la mañana del martes el 21 de octubre durante un asalto a la casa de la víctima, en la localidad de Acassuso. En la misma resolución, el juez Fernando Ribeiro Cardadeiro les dictó la prisión preventiva.

De esta manera, los menores Brian y Jonathan -quien se había fugado y fue recapturado- quedaron acusados por los delitos de robo doblemente calificado (por el uso de armas y por haber sido cometido en "poblado y en banda") y homicidio "criminis causa". Esta última es una de las figuras más graves del Código Penal: se castiga con prisión perpetua y significa que quien mató lo hizo para eliminar testigos y ocultar así otro delito (en este caso, el robo) para lograr la impunidad. En la resolución del juez se ubica a ambos adolescentes dentro de la casa pero no se aclara cuál disparó.

"Todavía no fuimos notificados oficialmente, pero ni bien nos llegue la cédula, apelaremos", aseguró a Clarín la abogada de Brian, Florencia Arrietto, quien sostiene que su defendido fue torturado por la Policía para que se declarara culpable. Por lo pronto, la defensora logró que esa confesión quedara relativizada ya que le fue tomada al chico como mayor y no como menor. Sin embargo, el juez le dio mucho valor a los reconocimientos hechos por los testigos.

Segun trascendió la semana pasada, Brian fue reconocido por la empleada domestica de los Barrenechea como el adolescente que dentro de la casa le dijo "vamos, subí", para llevarla a la planta alta. "Pero dos de los hijos del ingeniero no lo reconocieron y el otro, Tomás, (que resultó herido) y la esposa, tampoco", agregó Arrietto.

En cuanto a Jonathan, su situación es distinta: la empleada domestica no lo reconoció pero sí lo hizo toda la familia Barrenechea.

Actualmente, Brian está alojado en un instituto de Pablo Nogués. Hasta el lunes compartía encierro con Jonathan pero éste se fugó y tras su recaptura terminó en el instituto Almafuerte, de La Plata.

Tras escapar, Jonathan se escondió en la casa de un tío, en Pontevedra. Allí fue a buscarlo la Policía luego de que su padre le revelara al capitán Claudio Vega (de la comisaría de su barrio) dónde estaba.

A partir de la resolución del juez Ribeiro Cardadeiro, ahora queda abierto el camino de las apelaciones. Si la Cámara confirma su resolución, el destino de Brian y Jonathan seguirá el rumbo que marca la ley de Menores (22.278).

De acuerdo a esta ley, los menores de entre 16 y 17 años que cometen delitos graves sólo pueden ser juzgados luego de cumplir los 18 años. El juez -luego de un periodo tutelar en el que se los evalúa- puede declarar prescripta la acción contra ellos, dictarles una pena en suspenso o condenarlos con la escala correspondiente a la "tentativa" del delito por el que se los halle culpables. Otra posibilidad, aunque inconstitucional, es que se los condene como si fueran mayores (ya ocurrió en casos anteriores, donde se dictaron perpetuas).

En el caso de Jonathan y Brian, al estar procesados por homicidio "criminis causa" la pena por la tentativa podría ser de entre 15 y 20 años. Pero si la Cámara cambia la calificación a "homicidio en ocasión de robo" (más lógica, dado que sí dejaron testigos) ésta podría ir (como tentativa) desde dos años y medio a doce años y medio.

La causa, de todos modos, no termina con ellos. La Policía busca a otros dos adolescentes (uno tiene 18 años) apodados "Kitu" y "Chuna". Todos son de la villa Puerta de Hierro ( ver La supuesta...)

Además en la Justicia ordinaria de San Isidro hay una causa, a cargo del fiscal Gustavo Garbus, en la que está detenido un joven de 18 años. Este no fue reconocido por los Barrenechea pero sí por una de las víctimas de los dos robos que cometió la banda tras el crimen.

27/10/08

EL MARTES FUE ASESINADO EL INGENIERO BARRENECHEA

Una seguidilla de hechos que colmó la paciencia de todos

El martes pasado fue un día negro para los vecinos de San Isidro. En medio de reclamos públicos y judiciales del municipio al Gobierno Nacional para que no retirara a la Gendarmería, a cargo de la vigilancia de la villa La Cava, un grupo de ladrones asesinó al ingeniero Ricardo Barrenechea e hirió a uno de sus hijos; otro vecino que resistió un robo también fue baleado; y una recorrida de Clarín en la zona detectó otros tres asaltos el mismo día.

El crimen de Barrenechea fue lo que movilizó a la gente esta semana, pero no fue un hecho aislado. Los antecedentes inmediatos fueron los asesinatos del comerciante Ernesto Mata el 11 de junio (en Martínez) y el de Carlos Regis, el 17 de julio (en Beccar).

El ingeniero Barrenechea (46) vivía con su familia en un chalé de dos plantas en Perú al 700, en Acassuso. A las 6.30 del martes ladrones entraron a su casa y luego de robarle hirieron a su hijo Tomás de un tiro en el hombro y lo mataron a él. El crimen motivó al intendente de San Isidro a declarar 48 horas de duelo en su partido y el estado de emergencia en materia de seguridad. Por el caso hubo cuatro detenidos y, según la Policía, uno es el autor material del hecho.

Ese mismo día pero una hora después, tres ladrones entraron a la casa de Las Lomas en la que Germán García (71) vive con su esposa. García resistió el robo a los tiros y fue herido. Sus disparos hirieron a su empleada doméstica. Los dos terminaron en el Hospital de San Isidro y los ladrones escaparon sin robar nada.

A las 8.10, dos ladrones entraron a una casa de Panamá y Entre Ríos. Alejandra Bajek, su dueña, dijo a Clarín que "por las características son los mismos que mataron al ingeniero. A cuatro cuadras de la casa de Bajek, una banda robó dos dúplex en Bogotá al 800.

También cerca de las 8, tres ladrones robaron la casa de Neuquén 45, a tres cuadras de lo de Germán García. Los ladrones forzaron la puerta de entrada y adentro amenazaron a los dueños y a las empleadas. Luego de robar escaparon en la camioneta familiar.

Ese día Posse dio una conferencia de prensa y cargó contra el ministro de Justicia y Seguridad Aníbal Fernández, por haber levantado la Gendarmería en La Cava. Un día después los gendarmes volvieron a vigilar La Cava

La Nación 15/11/08

Hábitos y códigos de la banda que asesinó al ingeniero

Se sacan fotos con sus armas y las envían por celular; consumen una nueva droga: "aceto"

Dos semanas antes de asesinar al ingeniero Ricardo Barrenechea, B. había sido detenido por asaltar una casa en Santos Lugares. Como era menor y no se trataba de un delito grave, la Justicia lo liberó.

La investigación del asesinato de Barrenechea, ocurrido el 21 de octubre pasado en su casa de Acassuso, es la radiografía de una banda de menores delincuentes formada por no menos de siete adolescentes que vivían en la villa de emergencia Puerta de Hierro, en Ciudad Evita, y asaltaban casas de las zonas de San Isidro, San Martín y San Justo.

Según fuentes policiales y judiciales, los chicos admitieron que consumen "paco" y una droga que ellos denominan "aceto", especie de cocaína rebajada que compran a 14 pesos. Para entrar en las casas, como lo hicieron en la del ingeniero Barrenechea, utilizaron tarjetas de plástico fabricadas con envases de gaseosas, y automóviles que alquilaban por 500 pesos.

Les gustaba exhibir sus armas. Se sacan fotos con sus teléfonos celulares posando con ametralladoras UZI, pistolas calibre 45 y revólveres calibre 22.

Una vez que concretaban los asaltos regresaban a Puerta de Hierro, donde vendían a los vecinos las computadoras, los relojes, los televisores LCD y las cámaras fotográficas que obtenían en los robos.

Ayer, la Justicia de San Isidro procesó con prisión preventiva a dos sospechosos, que, por tratarse de menores -de 16 y 17 años-, sólo serán identificados con las iniciales de sus nombre B. y J., como presuntos partícipes primarios en el asesinato del ingeniero.

En su resolución, el juez Fernando Ribeiro consideró que en la investigación realizada por el equipo de fiscales supervisado por el fiscal general de San Isidro, Julio Novo, se recogieron suficientes pruebas para fundar los procesamientos contra los menores imputados.

Además, en el fallo, el magistrado ordenó que ambos adolescentes sean derivados a un instituto de menores de máxima seguridad, teniendo que uno de ellos se había escapado del centro de detención juvenil de Pablo Nogués.

Para el magistrado, ambos imputados habrían sido autores del homicidio criminis causae del ingeniero. Esto significa que, de acuerdo con la valoración de las pruebas realizadas por el juez, los dos adolescentes habrían matado a Barrenechea mientras estaba en estado de indefensión, cuando intentó defender a su familia, y para encubrir el robo.

Después de asesinar a Barrenechea, ambos menores salieron de la casa, situada en Perú al 700, abordaron un Volkswagen gris en el que los esperaba un cómplice y huyeron. Luego asaltaron otras cuatro viviendas más en la zona y en uno de esos hechos se enfrentaron a tiros con un jubilado.

Armados

"Acostumbraban andar armados y se paseaban por la villa Puerta de Hierro a bordo de automóviles muy lujosos, que robaban en otros barrios y abandonaban cerca del barrio", expresó uno de los testigos.

A partir del cruce de información entre los fiscales de San Isidro se determinó que por lo menos tres de esos automóviles habían sido robados en San Isidro por ladrones cuyas descripciones coincidían con las de los asesinos de Barrenechea.

Así, los investigadores policiales y judiciales comenzaron a recorrer la villa Puerta de Hierro y encontraron un testigo que les dijo: "Yo escuché cuando se comentaba lo que hicieron Kitu, B., Chuna y los pibes: mataron al ingeniero".

Tres días después del asesinato, la policía realizó una serie de allanamientos en Puerta de Hierro y detuvo a B. y a J.

Hace diez días, ambos fueron llevados a la Delegación Departamental de Investigaciones de San Isidro, donde participaron de una rueda de reconocimiento de detenidos.

Todos los testigos identificaron a B. y J. como los dos menores delincuentes que entraron en la casa, tomaron como rehén a la empleada doméstica y sorprendieron a los integrantes de la familia Barrenechea mientras dormían en la planta alta de la casa.

"Los pibes entraban en las casas a robar con una tarjeta plástica que fabricaban con botellas de gaseosas. Hace dos meses, B. empezó a juntarse con Kitu, Chunita, Gula y Pequita, que viven en otra parte del barrio, y salió a robar con ellos. Consumen ?paco´ y ?aceto´, un polvo que se toma por la boca y sale 14 pesos", dijo uno de los menores que declaró como testigo y que había sido detenido con B. dos meses antes del homicidio de Barrenechea.

Antes de dictar la presión preventiva de ambos imputados, el juez Ribeiro había rechazado el planteo de nulidad presentado por las abogadas de B., quienes habían denunciado que la policía lo habría sometido a una golpiza para que confesara y dejó firme la investigación realizada por los fiscales.

"Dame toda la plata o te quemo a un chico", gritó uno de los delincuentes. Entonces, el ingeniero comenzó a desesperarse y se le tiró encima a uno de los dos ladrones. Tomás, el hijo mayor de Barrenechea, intentó salvar a su padre. Entonces, comenzaron a dispararle al ingeniero, que, herido de muerte, cayó al pie de escalera.

Claves

Ostentación: a los integrantes de la banda que mató al ingeniero Ricardo Barrenechea les gustaba circular por el barrio Puerta de Hierro a bordo de los automóviles lujosos que robaban en la zona de San Isidro y en San Martín.

Drogas: según declaró un testigo, los menores que mataron al ingeniero consumen "paco" y "aceto", una especie de cocaína rebajada que compran por 14 pesos.

Antecedente: quince días antes del homicidio de Barrenechea, el menor identificado como B. fue apresado cuando robaba en una casa con un cómplice. Un juez de San Martín lo liberó.

Tarjeta: los menores usaban una tarjeta plástica fabricada con envases de gaseosas para abrir las puertas de las viviendas en las que irrumpían.

Esta noticia se la puede poner en como los medios influyen en la sociedad

1/11/08

Inseguridad: aumentan las consultas psicológicas

Crece el número de personas que teme ser víctima de un delito; especialistas consultados por lanacion.com aseguran que el estrés provocado por la situación puede desencadenar diversos trastornos de ansiedad

por Ricardo Quesada
De la Redacción de lanacion.com
rquesada@lanacion.com.ar

El temor a ser víctima de un delito y la sensación constante de estar amenazado son algunos de los efectos que la ola de inseguridad puede provocar en la gente.

"Todas las situaciones de imprevisibilidad generan estrés en la población. En este momento, con la crisis de la seguridad, estamos recibiendo más llamados en los que se pide ayuda", indicó Enzo Cascardo, del Centro de Investigaciones Médicas en Ansiedad (CIMA).

Según el especialista, en momentos como estos muchas personas desencadenan trastornos de ansiedad. Esto genera una mayor demanda de atención sobre todo entre aquellos que son más vulnerables.

Entre los problemas psicológicos que pueden llegar a producirse se encuentran los ataques de pánico, el agravamiento de fobias específicas y el estrés por sobrecarga. El más frecuente de todos es el trastorno de ansiedad generalizada.

"Esto es independiente de que se haya sufrido un hecho de inseguridad. Los que sí fueron víctimas pueden llegar hasta la depresión, producto del síndrome de estrés postraumático", agregó Cascardo.

Este trastorno lo pueden sufrir tanto quienes fueron protagonistas de un hecho violento como sus familiares.

Consulta. "En los últimos meses vemos que los pacientes suelen referirse a los hechos de violencia durante la consulta", manifestó

De acuerdo con Cascardo, la situación de inseguridad afecta especialmente a quienes sobreestiman lo negativo, porque aunque no les haya pasado nada a ellos, están esperando que les pase.

Además, el especialista considera que a la situación de inseguridad hay que sumarles la incertidumbre causada por la crisis financiera mundial, y el estrés propio de fin de año, en el que la gente está cansada y esperando las vacaciones.

"Todos estos factores juntos hacen una tremenda ensalada de frutas que puede afectar a mucha gente", indicó.

Por su parte, Daniel Mosca, de la Sociedad Argentina de Psicotrauma, aseguró que aunque en los cuatro últimos años subieron los porcentajes de la cantidad de pacientes, el último semestre no se notó un incremente.

Preocupación. Sin embargo, expresó que nota una mayor preocupación por el tema, especialmente por el impacto de casos como los asesinatos del ingeniero Ricardo Barrenechea y del gendarme Roberto Centeno.

"No todo el mundo va a padecer estos trastornos de ansiedad. Verse afectado o no depende en gran medida de aspectos pretraumáticos que influyen, así como de determinados rasgos de personalidad", aseguró Mosca.

En su opinión, a raíz de la ola de inseguridad hay muchas personas que tienen temores específicos, como ser víctimas de un robo violento, pero para otros el miedo es más vago y generalizado. Tienen miedo de que les pase "algo", pero no pueden decir qué.

"Lo que está pasando ahora es que la inseguridad se generalizó. Ya no se la ve sólo en las noticias, sino que cada vez más gente conocida fue víctima de algún tipo de delito", expresó.

Esto genera que en muchas personas se desarrolle un "estado de hiperalerta", en el que todo el tiempo están esperando que algo malo suceda.

"Estar alerta está bien, pero si se está en hiperalerta constante, si uno ve enemigos en todos lados, no va a poder reconocer al enemigo real cuando lo tenga frente a la vista. Y así se aumenta la posibilidad de ser víctima", destacó Mosca.

ENTREVISTAS

ENTREVISTA

Entrevista a Erica Sánchez, de la sección policiales del diario PERFIL 'Motivos de la delincuencia'
'Motivos de la delincuencia'
'Motivos de la delincuencia'

  • Cuál es el fin de los medios de comunicación al “informar”?

  • Estoy convencida de que el fin de los medios además de formar opinión es la de ser una herramienta útil para los ciudadanos, en los casos en los que desean reclamar justicia y denunciar situaciones. Usan al medio como un modo de escudo, que les ayuda a sentirse protegidos, porque en ciertos casos la justicia no lo hace por ellos.

  • Quienes y como eligen las noticias a mediatizar?

  • Los temas a tratar, que luego se convierten en noticia, son elegidos por los periodistas que presentan propuestas de idea. La decisión final la tiene el editor que puede elegir no publicar un tema o incluso proponer uno nuevo, que será el que finalmente se publicará. Es importante resaltar que hay que aprovechar los casos en los que la noticia a tratar sale del periodista y utilizar el “entrelíneas” si es posible, para que el mensaje llegue claro. Los medios tienen políticas editoriales, determinadas ideologías que siguen y muchas veces por esto, no le prestan importancia a ciertos casos.

  • Crees que los medios de comunicación tienen la intención de determinar una posición ideológica en los informados?

  • Creo que hoy en día existe la posibilidad de elegir lo que se lee y por ende, uno mismo puede determinar su propia ideología e intentar comprender cuándo se dice la verdad y cuando se opera para cierto político de turno. De todos modos, haciendo un análisis a grandes rasgos creo que los medios forman opinión y la gente no tiene ganas de informarse por su cuenta, sino que más bien, se deja influenciar por aquello que lee. No hay que olvidar que los medios de comunicación han sido siempre el nexo entre la realidad, la política y el ciudadano y en presidencias, como la de la dictadura militar argentina, no existía libertad de expresión alguna. En nuestro país el caso de Rodolfo Walsh es un claro ejemplo de un periodista que luchó y entregó su vida por un ferviente amor y pasión hacia la verdad.

  • Cómo justificarías que en distintos medios la información difiera y hasta llegue a ser opuesta a la que brindan otros medios?

  • Esto, como decía antes, tiene que ver con la política editorial que el medio maneja. Hoy por hoy son pocos los que se animan a enfrentar al gobierno y es un tema para analizar en profundidad.

  • Si nos centramos en el caso de la muerte del ingeniero Barrenechea, la información entre los distintos medios ha resultado sumamente variada y contradictoria. Por qué pensás que sucedió esto?

  • Porque la información que se nos brindó a los periodistas desde un primer momento fue confusa y variada y porque la negativa de hablar de la familia, ayudó aún más al desconocimiento público. Por otra parte, desde diversos sectores se intentó criminalizar la pobreza y se armaron causas que no estoy del todo segura que se ajusten a las leyes.

  • Un detalle que llama la atención es el titular que refiere a la profesión de la víctima. Que el Sr. Barrenechea fuera ingeniero marca alguna diferencia en la noticia?

  • Lamentablemente creo que sí. El público de PERFIL por ejemplo es un target abc1 por lo que, se deduce, profesionales interesados en la muerte de un ingeniero, no así en la de una persona de pocos recursos. Esto ocurrió con otros medios que llevaron el caso a extremos que rozan lo político, recordando tal vez que, la misma clase media alta que se preocupa por el ingeniero, fue la que salió con las cacerolas el 19 y 20 de diciembre de 2001 a pedir la renuncia de un presidente.

  • Durante los mismos días se produjo la muerte de un joven en la localidad de Moreno, también en ocasión de robo; y la muerte de un cartonero en manos de “otro tipo de delincuentes”.Prácticamente no hubo noticias al respecto salvo una escueta referencia. Qué es lo que determina la diferencia en el tratamiento de las diversas noticias?

  • Esta respuesta tiene su justificativo en la pregunta anterior, en la que te explico que los medios tienen hechos estudios de mercado en la que el target determina el perfil de la noticia a tratar.

  • Por qué crees que a un mes de sucedido el robo en la casa del ingeniero Barrenechea, todavía continúa siendo noticia el tema?

  • Tengo la sensación de que dejó de ser una anécdota policial para pasar a ser un tema político y a instalar en el debate el problema de la inseguridad que venía siendo dejado de lado.

  • Alguna anécdota para comentar…

  • Lo paradójico del hecho que, entrevistar a la madre de un acusado, teniendo que entrar a una de las villas más peligrosas de La Matanza, sea más simple, que conseguir una entrevista con la familia del ingeniero, que son quienes se supone deben aclarar lo sucedido y viven en una de las zonas más exclusivas del país.

    Entrevista a Nelly Baldano, docente de la escuela de Brian. 'Motivos de la delincuencia'

  • ¿Vos sos la autora del email que se difundió inmediatamente después de la detención de Brian?

  • Si. En realidad yo fui la cara visible. Fui quien lo redactó, y quien propuso la idea de enviar un mail, pero junto a mi había otras dos docentes muy preocupadas, que compartían mi posición.

  • ¿Por qué un email?

  • Laura Romero, preceptora y profesora de la Escuela, me envío un mensaje para que viese el canal en donde se estaba difundiendo la detención de Brian. Mientras contestaba el mensaje me llamó la profesora Miriam Abrán. Las tres estábamos consternadas, más aún ellas por cuanto tiene trato directo con Brian. A mi me costó más darme cuenta quien era. Mi trato con los pibes, aunque cotidiano, es bastante superficial y en muchos casos conozco sus caras, o sus nombres, o su “fama”, pero me cuesta asociar esos datos entre si.

    La idea de ellas, pienso, aunque luego no se habló, fue que como abogada tomara la defensa. Pero era viernes de madrugada, y pesaban dos imposibilidades: tener que trasladarse hasta el barrio de la villa para contactar a los padres, y que hasta el lunes se interrumpía cualquier posible acción.

    Nos seguimos llamando durante horas, y en un momento pensé que un mail podría ayudarnos a cambiar un poquito la opinión de los otros, y forzar alguna intervención judicial. Jamás imaginamos la fuerza del email. Una anécdota graciosa, dentro de esta tragedia es que durante la discusión de posibles estrategias, yo propuse el mail, Laura respondió: “Y bue…”, y Miriam acotó: “Nos lo mandamos entre nosotros, seguramente alguien más se va a enterar”. Al día siguiente habíamos comenzado a escondernos de los medios. Ya ni dormíamos!!!!!!!!!!!! Nunca tuvimos la dimensión de lo que podía ocurrir.

  • ¿Por qué reaccionaron?

  • Primero te indignas porque es un alumno de la escuela que hasta el día anterior concurrió a clases, y no parece compatible esto de cursar y salir a robar. Luego, porque no nos pareció que se hubiera investigado cuando ni siquiera habían constatado la edad. Aparte era indignante ver como lo denominaban ASESINO, y daban su nombre completo. Reaccionamos sin saber bien si era inocente, lo creiamos, pero no lo sabíamos, pero si sabíamos que teníamos el derecho a exigir una investigación justa, y eso haríamos. Por eso es que a medida que avanzaron los hechos, modificamos nuestro discurso volcándonos más hacia la inocencia.

  • Como fueron los momentos posteriores al mail?

  • Cuando vimos la repercusión mediatica, nos sorprendimos, y también nos asustamos, un poco. Recien el lunes Laura visitó la villa y supimos que todo el barrio sabía de la inocencia de Brian y los nombres de los verdaderos autores del hecho. Recién entonces pudimos recuperar fuerzas para mantener la lucha. Pero había otro problema que resolver más urgentemente. Brian seguía sin abogado. Por razones éticas yo no podía hacerme cargo de la causa y tampoco podíamos bajarnos de los medios porque surgieron muchos intereses creados, especialmente políticos. Me toco a mi elegir el abogado dentro de una numerosa oferta de voluntarios. No fue fácil, mi más mínimo error lo pagaría Brian con su libertad. Finalmente hablamos con Florencia Arietto, e inmediatamente después de la comunicación supe que ella debía ser la abogada de Brian. Hay una segunda abogada que prefiere permanecer en el anonimato. Hoy somos un equipo de trabajo.

    Despues de haber visto la causa, podemos asegurar que Brian es inocente.

    Entrevista a Laura Romero'Motivos de la delincuencia'

  • ¿Cómo es que te involucras en esta causa?

  • Conozco a los pibes, conozco a mis pibes y se como actúan. Imaginate cuando vi que Brian estaba acusado de un asesinato. Brian no es así. Yo no lo podía creer. Si Brian era culpable pretendía que me lo demuestren. No sabía que hacer. Entonces decidí llamar a Nelly, porque ella es abogada y tal vez supiera que podíamos hacer. También me había comunicado con Miriam. Y compartimos nuestra desesperación, y ambas llamamos a Nelly.

  • ¿Siempre creiste en la inocencia de Brian?

  • Lo cierto es que creia en su inocencia, pero tampoco podía estar segura. Lo que si sabía es que quienes lo estaban tildando de asesino, sabían de él mucho menos que yo. Ni siquiera se habían tomado la molestia de averiguar su edad.! Ese lunes, cuando llegué a la escuela, decidimos ir a la villa con el director. Alli nos enteramos quienes habían actuado en el hecho y confirmamos la inocencia de Brian. Para nuestra sorpresa, cuando comenzamos a conocer detalles de la causa, los detalles que se encuentran en el juzgado y no en los medios, supimos que la policía y los jueces sabían desde antes de detener a Brian quienes eran los asaltantes, y hasta quien había disparado. Brian había sido un recurso político para dar respuesta a la marcha. Brian entonces pasó a ser el símbolo de la criminalización de la pobreza.

  • ¿Existe una criminalización de la pobreza?

  • Por supuesto! Estos chicos estan reabandonados en las políticas públicas pero cuando hace falta un chivo expiatorio, en la villa se puede conseguir alguno. Ellos no tienen con que defenderse. Con Brian se equivocaron, pero no solo por elegir a cualquiera, sino porque a este cualquiera lo iban a defender los maestros a capa y espada.

    Aparte todo el mundo comienza a mirar a las villas como si fuera la cueva de Ali Baba. Delincuencia, drogas y armas, hay en todos los niveles sociales. Y si los pibes de la villa viven como lo hacen será porque las políticas los han desprotegido. Los pibes no nacen chorros.

    Entrevista a Florencia Arietto'Motivos de la delincuencia'

  • ¿Como te involucraste en esta causa?

  • Lei el mail que mandó Nelly, y ya sabía de otros muchos casos similares. Lo reenvíe, e inmediatamente me puse a su disposición. En menos de una semana me había convertido en la defensora de Brian.

    Yo trabajo con menores en riesgo. Presido una ONG que se llama Arde Buenos Aires.

  • Creías en su inocencia?

  • Creí en los maestros, y especialmente en maestros que ponen el cuerpo todos los días para que algo cambie. Luego de ver la causa supe inequívocamente que Brian es inocente.

  • ¿Como juzgarías la actividad policial y judicial?

  • Creo que el apuro primo por sobre la eficiencia. Salieron a buscar a un culpable para acallar a las masas. Lo sorprendente es que la investigación inicial sabe quienes son los responsables, pero algo les falla en los operativos porque a pesar de que se pasean por delante de ellos nunca logran atraparlos. Creo que se cometieron muchos errores y que los sucesivos robos en San Isidro lo ponen en evidencia. Creo que hay una voluntad política que si logra racionalizar su acción por sobre las presiones, podrá llegar al fin correcto, es decir, a la condena de los culpables. Para el caso del fiscal Garbus no hay margen de error. El sabe que actúo contrariamente a lo que dispone la ley, el permitió y encubrió apremios, y aún sigue dando a los medios información que no tiene, no le compete, y no es veraz.

    El juez de menores, al momento de resolver, nos sorprendió. Hace una valoración bastante cuestionable de la prueba, y no del todo legal. En la apelación se lo recusó. Ahora es la cámara la que debe resolver, y confío en que finalmente se sobreseerá a Brian porque es inocente, y porque la verdad, es hija del tiempo, sino de la justicia.

    Entrevista a Tomás Eliaschev 'Motivos de la delincuencia'

  • ¿Como periodista, como sentís el hecho informativo?

  • Ninguna información es inocente. Toda información responde a una lectura determinada por quien informa y del sector que brinda la información.

    Ahora está de moda hablar del compromiso de menores en hechos delictivos violentos con el objetivo de conseguir el quórum social necesario para dictar una ley de baja en la edad de imputabilidad.

    Veintitrés tuvo una lectura más lúcida del caso porque trató de ir más allá de lo evidente, mostrando la realidad que padecen los menores en determinados contextos, quisimos mostrar quien es Brian y cual es su contexto.

    Si vos te adentras en sus historias, en su vida, en su medio, la pregunta ya no sería: “por que hacen lo que hacen?”, si no: “por qué no lo harían?”

    Hay una deuda del periodismo para con la sociedad en la que debiera responderse como y para que se utiliza la información.

  • ¿Que información crees necesario brindar?

  • No se investiga ni se difunde cuales son los problemas de los niños y la juventud, el colapso de la instituciones, la ausencia de políticas de prevención.

    Nadie averigua como llegan las drogas y las armas a insertarse en el núcleo social, pues es en las villas donde se producen.

    Vos fijate que si tenés poder y plata, el principio de inocencia funciona a tu favor, pero si vivís en una villa no hay principio de inocencia sino de culpabilidad.

  • ¿Por que la revista Veintitrés, y vos como periodista, tomaron esa postura frente al caso?

  • La revista tiene una postura progresista, plantea las garantías de las libertades individuales.

    Yo, como periodista me comprometo con los sectores más necesitados, porque como profesional del medio creo que tengo la responsabilidad de reflejar la verdad. Y no tuvimos ningún obstáculo para mostrar quien era Brian y la situación real de su medio. Una de las cosas que mas nos intereso, fue ver que las personas que comparten todos los días con el salieran a defenderlo, que son los que viven esta realidad social a diario, y casi desde un lugar de héroes y heroínas, tratan de ayudar, no solo a Brian, sino a todos los que habitan ese contexto.

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    EL VIERNES 5

    DE DICIEMBRE A LAS 17 HS.