Momo; Michael Ende

Literatura universal contemporánea siglo XX. Narrativa y novela infantil y juvenil. Tempus fugit. Hombres grises

  • Enviado por: Jessik
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 11 páginas
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Momo

Este libro de Michael Ende es una historia muy interesante (al principio) acerca del tiempo, también es una historia para reflexionar; de que manera ocupas tu tiempo, cómo, en donde.

Esta historia se trata de una niña llamada Momo, esta niña vive en las ruinas de un anfiteatro, era pequeña y bastante flaca, tenía el cabello muy ensortijado, tenía unos ojos muy grandes, hermosos y negros. Momo no tenía dinero y su ropa estaba gastada, ya que era ropa que le iban regalando poco a poco. Momo no tiene familia, y vivía sola.

Las personas que vivían cerca de ahí pensaban que estaba abandonado hasta que se empieza a rumorar que ahí vive alguien, de la curiosidad las personas van a las ruinas del anfiteatro y encuentran con la pequeña Momo, a la pequeña le ofrecen llevarla a un orfanato pero Momo no quiere, por que ella ya había estado allá y no le gusto, en vez de quedarse se escapo, las personas también le ofrecieron un lugar donde vivir, pero ésta lo rechaza ya que para ella, esas ruinas eran su casa.

Como lo rechazo la gente la quiso ayudar y pensaron que cuidarla entre todos era mejor, entonces empezaron a construirle una pequeña vivienda para Momo. Algunas personas iban con ella y le daban alimento, (las sobras), a veces comía mucho, otras casi no, pero lo importante es que tenía una vivienda, comida y, lo más importante, ahora tenía amigos.

Momo en verdad tenía mucha suerte de haber encontrado personas muy buenas que la estuvieran ayudando, para la gente, la pequeña niña de ojos grandes y negros se convirtió en una necesidad, la gente se preguntaba como antes pudieron vivir sin la pequeña, era como la cura de todos, se sentían bien en compañía de Momo, se podían expresar libremente y sin que nadie pudiera decirles lo que esta mal o bien, ya que Momo solo escuchaba.

Momo casi siempre tenía visitas, desde una pequeña ventana que tenia se le veía con alguien sentado a su lado, entre más tiempo pasaban con Momo, más la querían y la gente tenía miedo de que Momo se marchara. Y a se había convertido en necesidad; la gente iba con ella y si no podían ir mandaban a otra persona.

Los que ya conocían a Momo le decían a otros cuántos que no se habían dado cuenta de la presencia de la pequeña Momo que fueran a verla “Ve con Momo”, les decían. Poco a poco y con el paso del tiempo esas palabras se convirtieron en una frase, para cualquier cosa que alguien necesitaba, la frase más común de ese lugar era -Ve con Momo- repetían, a cualquier persona que necesitaba de algo o que tenía problemas, eran las mejores palabras que podías decirle a alguien, el mejor consejo para cualquier persona, la frase mas dicha en ese lugar.

Lo más extraño es que Momo no hacia nada de magia, o contaba chistes, nada fuera de lo normal, lo que tenía Momo era mucho mejor que cualquier cosa, ella era la única persona que de verdad sabía cómo escuchar a la gente, se sentaba a escuchar a la gente y ponía mucha atención en lo que cada persona le decía, en cierta forma, tenía un don, con ella podías platicar el tiempo que quieras, ya que lo que a Momo le sobraba era el tiempo. La gente cuando estaba con Momo era… otra; Momo despertaba en el fondo de las personas pensamientos que nunca creían que tenían; a los tontos se les venían ideas a la cabeza cuando platicaban con Momo, la gente indecisa sabía muy bien que hacer, los tímidos eran libres y valerosos. La gente que se creía inútil, al decirle a Momo como se sentía, de repente ya eran únicos.

La gente que estaba peleada iba con Momo, tan solo con hablar con la pequeña y que ésta solo se sentaba y ponía mucha atención en cualquier cosa de que se hablara, de pronto salían todos los problemas en flote y se arreglaban tan fácil, como lo es la facilidad en que se puede hablar con la pequeña y especial Momo. Una vez unos vecinos se pelearon y fueron a ver a Momo, los problemas fluyeron y no paraban de hablar del por que estaban tan molestos entre sí, cada problema que salía, se convertía en cada solución. De verdad Momo era muy buena escuchando y solo con eso, la gente sabía que hacer, se le venían ideas que nunca en su vida.

Los niños tenían otra razón por la cuál deberían de ir con Momo; jugar, de la misma manera en que los adultos eran únicos al estar con Momo, los niños eran únicos al jugar, cada vez que estaban con Momo se les ocurrían juegos nuevos; únicos e interesantes, lo mejor era que también Momo jugaba con ellos, había niños que se escapaban un rato solo para ir a ver a la pequeña con quien jugaban, era fenomenal, un momento único, nunca repetían un juego, se les venían juegos a la mente que rápidamente ponían en practica.

Un día varios niños, como siempre, se sentaron en el anfiteatro, solo que esta vez esperaban a Momo, ya había pasado tiempo hasta que los niños decidieron jugar solos, sin Momo, se les vino un juego a la mente, pero de inmediato fracaso por que no se ponían de acuerdo en varios asuntos que se tenían que tratar en el juego, pues entonces, el juego se hizo un fracaso. Era así hasta que la pequeña de ojos grandes y negros apareció y jugaron otro nuevo y emocionante juego con ella, era raro, sin Momo no podían ni empezar el juego, pero cuándo ella estaba era otra cosa totalmente distinta, terminaban el juego satisfechos de haberlo jugado, era especial cuando Momo los acompañaba.

Momo, aunque tenía muchos amigos, tenía sus dos mejores; un viejo callado, pero inteligente y un joven guapo que contaba muchas historias. Dos personas totalmente opuestas pero se llevaban bien.

El viejo se llamaba Beppo Barrendero (que creo yo, tiene otro apellido y ese se lo puso el), era muy bajo en estatura, que, con esfuerzos, sobrepasa la altura de Momo, estaba un poco encorvado, y sobre la nariz lleva unos anteojos.

Cada mañana, antes del amanecer, Beppo se iba al centro de la ciudad en su bicicleta a barrer, cuando le tocaba barrer calles difíciles solo no tenía que mirar cuanto le faltaba, solo tenía que disfrutar de su trabajo y cuando terminaba era justo a tiempo para el amanecer, (y es cierto, el tiempo se te pasa volando cuando haces algo que te gusta y te diviertes), cuando todos despiertan, puedan ver una ciudad barrida y limpia.

Su otro amigo, (el joven) era Gigi Cicerone, que le encantaba contar cada historia, eran siempre nuevas, se las contaba a todos los niños, hasta el mismo tenía que estar atento porque ni el sabía que era lo que iba a suceder después, solo al poner atención se entendía todo, esas historias eran muy buenas pero le faltaba algo.

Lo único que necesitaba para hacer su “trabajo” era su gorra. Se la ponía en cuanto veía a viajantes un poco perdidos, se les acercaba y les ofrecía guiarlos y explicarles todo, por cada lugar que pasaban tenía una historia para aquel lugar. Su sueño era que algún día iba a hacer rico, o por lo menos eso quería. Gigi siempre quería estar acompañado de la pequeña Momo y contarle una historia, como todos los que estaban con Momo, Gigi, al estar con ella contaba una historia mucho más interesante que las que suele contarles a los demás, también era especial con Momo, eran historias muy diferentes a las que solía contarles a los demás, eran historias muy bellas, que trataban sobre ellos (Momo y Gigi), donde todo podía suceder.

En esta historia vale mucho el tiempo, y no vale tanto como para (aquí la historia) los hombres grises, nadie lo valora tanto como ellos, estos lo apreciaban a su manera, apreciaban todo el tiempo, nadie más que ellos sabían valorar un segundo, minuto, hora, año, etc.

Nota: Apartir de aquí la historia del libro se me hace muy aburrida, con eso de los hombres grises, saca demasiada imaginación (ya ni bob esponja) y de aquí en adelante el libro es un verdadero fracaso.

Los hombres grises, como su nombre lo indica, son hombres grises, con todo gris; portafolios, cara, sombrero, ropa, fuman cigarrillos grises. Se dedicaban a hacer planes con el tiempo de otras personas, y para esto, ellos lo conocían muy bien, obvio tomaban al tipo exacto para sus planes (a un tonto), quien estaba con ellos sentía escalofríos. Lo importante de esto era que nadie debería darse cuenta de que ocurría, que pensaran que esas eran sus actividades, ellos poco a poco iban gobernando a todas las personas, lamentablemente nadie se había dado cuenta de lo que estaba sucediendo y su plan iba a la perfección.

Estos van con la gente, y empiezan a tener una charla sobre el tiempo, luego les hacían ver a la gente que tienen que ahorrar mucho tiempo, que, por ejemplo, si para comer es media hora hazlo rápido así tardaras unos veinte minutos, eso es lo que hacían con cada persona, les explicaba cuánto tiempo de vida les queda en segundos, luego lo va reduciendo por el tiempo que se gasta haciendo cosas inútiles, al final , solo te dice que debes de ahorrar tiempo (por lo que yo entendí ellos te guardan tu tiempo), pero lo más raro era que después no sabes que fue lo que te paso y no recuerdas la charla, pero haces todo lo que te pidieron, haces las cosas rápidas, pensando que son tus actividades diarias, sabes que tienes que hacer esto y aquello más rápido, para ahorrar tiempo, pero nunca te preguntas, ¿Quién se queda con el tiempo, o a donde se va?, solo lo haces rápido. Incluso los que no querían “ahorrar tiempo” tenían que hacerlo, era algo así en contra de su voluntad. El poder de estos consiste en pasar desapercibidos y hacer su trabajo.

Lo cierto es que los ahorradores de tiempo eran más ricos que los que estaban en el anfiteatro, gastaban más, tenían mejor ropa, pero, ¿Acaso eso era todo para tener una vida perfecta?, lamentablemente no. Todo lo que hacían no lo disfrutaban, si antes de que aparecieran esos hombres grises eran pobres, ahora lo eran más y no me refiero a lo pobre de riqueza, si no de vida; ante todo lo que hacían lo disfrutaban, quizá lo hacían lento, pero lo disfrutaban y les gustaba, ahora todo era rápido. Definitivamente, los “ahorradores de tiempo” no conocían la frase “Ve con Momo”, quizá algunos la conocían, pero no tenían tiempo para ir al anfiteatro y ver a Momo.

Todo iba bien para estos hombres, al parecer ya tenían a muchas personas en su poder; lo raro era que solo los adultos estaban involucrados en lo de “ahorradores de tiempo”.

Nadie se daba cuenta de lo que estaba pasando más que Momo y sus amigos, pero estos no tenían información acerca del por que ya no iban a verlos, ya no iban a visitarlos como antes, ahora solo iban los niños, pero no iban a ver a Momo, o a escuchar las historias de Gigi, solo iban a refugiarse.

Los niños ya casi no jugaban con Momo, tenían muñecos muy caros, que ninguno de los amigos de Momo o incluso ella misma podían comprar, que, por cierto, en realidad no se podía jugar bien con ellos; algunos solo se movían, pero no hacían otra cosa; otros solo hablaban, pero no más de eso.

Al ver que ya casi nadie iba a visitar a Momo como antes, ésta decidió ir a verlos, y así fue. Fue a visitar a un amigo, pero éste, al no tener tiempo, no la atendió y solo le dijo que cuando tuviera tiempo la iba a ver posiblemente mañana o pasado mañana. Al pasar un par de días y al no ver a su amigo cerca del anfiteatro, Momo decidió ir a ver nuevamente a su amigo, lo convenció de que debería ir al anfiteatro con su familia (su esposa y su hijo), y así fue, efectivamente, fueron a ver a Momo para contarle todo lo que había sucedido desde que ya no iban al anfiteatro, la tarde se fue rápido, sus amigos se fueron nuevamente a su casa, no antes de haberle contado a Momo lo que sentían y por supuesto al prometer volver a ver a la pequeña Momo otra vez, como los viejos tiempos.

Poco a poco, Momo fue a ver a cada uno de sus viejos amigos, invitándolos a que fueran nuevamente al anfiteatro, la mayoría lo prometió, pero muchos de éstos no pudieron cumplir su promesa, ya que no podían o no tenían tiempo, pero otros si cumplieron su promesa y fueron a verla, a contarle todo a la pequeña. Esa tarde fue como haber regresado a los viejos tiempos donde iban a verla.

Momo, sin saberlo, se metía en el asunto de los hombres grises.

En el anfiteatro Momo se encontró a una muñeca que jamás había visto que tenían los niños que iban al anfiteatro, trato de jugar con ella, pero era inútil, Momo no sabía como jugar con ella. Después de jugar con la muñeca, Momo se asuntó, porque vio que estaba un carro gris estacionado, dentro estaba un hombre que fumaba un cigarrillo gris, llevaba un traje

gris, llevaba un portafolios gris, también su cara era medio gris.

Había mucho sol y a pesar de eso cuándo el hombre bajo, Momo sintió mucho frío y también sintió que toda la alegría que estaba cerca del anfiteatro había desaparecido. El hombre se acerco a Momo y le dijo que con esa linda muñeca ya no hacía falta nada más, y fue sacando de su portafolios cosas para la muñeca que Momo se había encontrado en el anfiteatro; vestidos, accesorios, etc., cada cosa que iba sacando se la aventaba a Momo. El hombre le dijo a Momo que se podía quedar con todas esas cosas, pero que le daría una por una (para que no se aburriera) y le dijo que con semejante y tan perfecta muñeca no necesitaba amigos, pero Momo solo respondió: “pero, creo que a la muñeca no le puede querer”, esa era una respuesta que nunca le habían dicho al hombre, después de eso surgió una plática para convencer a Momo de que no necesitaba amigos, pero Momo le contestaba cada una de las preguntas del hombre con mucha seguridad, no la podía convencer tan fácilmente, (habrán descubierto que es un hombre gris)hasta que… “La verdad, no me encuentro gente como tu, -dijo el hombre- si hubiera más como tu, cerraríamos el negocio de ahorradores de tiempo, pero ¿De qué viviríamos? Después, hablo como si fuera en contra de su voluntad y dijo “Tenemos que permanecer desconocidos, de lo contrario no podríamos hacer nuestro trabajo, nadie nos puede retener en su memoria, de eso nos encargamos, todo el tiempo que ahorran, lo pierden, nosotros nos lo quedamos, lo necesitamos, lo ansiamos, por eso les chupamos su tiempo, no lo saben utilizar, y necesitamos cada ves más y más, porque cada día somos más”.

El hombre había enloquecido, según el todo lo que dijo eran puras tonterías decía: “¡Tienes que olvidarme, como todos lo han hecho, entonces el hombre gris salio corriendo a su carro y luego todo lo que le había dado a Momo volaron hacia el maletero y el carro se fue rápido de la escena.

Momo permaneció sentada y anonadada, poco a poco el frío que sentía se desvaneció.

Momo les comentó lo sucedido a Gigi y a Beppo, quedaron sorprendidos, Gigi propuso que anunciaran a todos cuanto antes y que reunieran en el anfiteatro, Beppo no estaba de acuerdo con el plan, porque, decía el, solo pondrían en peligro a todos, pero al ver que Momo también estaba conforme con la idea, no le quedo más que resignarse y aceptar. Los tres se separaron y anunciaron a todos, luego fueron al anfiteatro y no vieron a nadie más que niños, pero aún que solo fueran niños, Gigi les explico y luego Momo les contó lo que había vivido.

Junto con los niños, fueron a avisarles a todos los adultos de la ciudad, pero, al fracasar, Gigi tuvo otra idea: “pongamos carteles y manteletas para que los adultos vengan al anfiteatro el domingo a las seis, para hablar acerca del tiempo, su tiempo”. Después de la idea de Gigi empezaron a trabajar, y aunque Beppo no estuviera de acuerdo no le quedaba opción. Todo lo que se les ocurría lo escribían en los carteles, donde venía fecha, hora y lugar:

'Momo; Michael Ende'
'Momo; Michael Ende'

Los niños, Momo, Gigi y Beppo hicieron un desfile para que todos vieran los carteles, hacían frases y cantaban, todo para que los adultos los escuchen.

Varias veces la policía los corría de donde estaban, pero se volvían a reunir y hacían otro desfile en otro sitio.

Muchos niños que no habían escuchado de la manifestación se unieron a ella, así fueron miles los que desfilaban, todos invitaban a los adultos a la asamblea que cambiaría todo de una buena vez.

Después de haber avisado a los adultos sobre la reunión en el anfiteatro, los niños no tuvieron más que hacer y esperar.

La espera fue mucho muy larga, hasta que un niño se le acercó a Momo y le dijo que los adultos no iban a asistir en el anfiteatro, así que poco a poco todos los niños que estaban ahí se fueron, dejando a Momo con Beppo y Gigi. Los tres esperaron mucho tiempo para que alguien llegara y en eso Beppo solo dijo que tenía que irse a hacer horas extras; tirar la basura en una pequeña parte de la ciudad (como barrendero eso tenia que hacer).

Mientras Beppo estaba trabajando…

Así que se quedaron solos Momo y Gigi, hasta que Gigi dijo -bien, ya tengo que irme, tengo que estar de vigilante nocturno, uno de mis otros empleos. Así dejando a Momo sola, esperando que alguien se apareciera por ahí.

Cuando Beppo termino ya eran alrededor de las 12, y se detuvo a descansar en una bañera vieja, y le dolía mucho el corazón así que se quedo dormido, luego, se despertó por un golpe al aire y entonces miro, y ahí estaban los hombres grises, donde al parecer no habían visto a Beppo. Entonces no tuvo nada más que hacer, más que esperar a que se fueran y de mientras no moverse y ver lo que estaban haciendo.

Estaban discutiendo entre ellos, con un hombre gris, al parecer estaban hablando de que una niña ya conocía su secreto, y de que los niños no debían por que saberlo, ya que era muy difícil de que ellos cayeran con lo de ahorradores de tiempo, así que hablaron con el hombre gris y discutieron acerca del porque la niña sabía su secreto, era un juicio, y por último el acusado (el hombre gris) quedó sentenciado a su castigo. Unos hombres grises le quitaron su cigarro y su portafolio al acusado y entonces se volvió de un tono transparente hasta que se convirtió en polvo y desapareció. Entonces Beppo tomo su bicicleta y fue en busca de Momo al anfiteatro.

En tanto a Momo…

La pequeña se encontró con una tortuga la cual llevaba un mensaje escrito en su caparazón… “ven” y entonces Momo la siguió.

Los hombres grises empezaron a buscar en el anfiteatro, buscaron por todos los lados a Momo, pero al parecer alguien le aviso a Momo y se la llevaron.

Cuando Beppo llego al anfiteatro solo vio varias huellas de neumáticos, y en un intento desesperado de encontrar a Momo se tropezó y se torció el tobillo, encendió un cerillo y vio que la mesa estaba tirada y en eso (por lo que vio) pensó que se habían llevado a Momo, corrió (bueno, de cojito) a la bicicleta y pedaleo hacia donde estaba cuidando Gigi, tocó la puerta y le contó a Gigi lo ocurrido.

Momo se había ido con una tortuga a un pueblo, entonces hubo un coche que vio a Momo. Al parecer se trataban de los hombres grises. Este coche aceleró, para atrapar a la pequeña y la tortuga pero el coche entre más aceleraba, más parecía que retrocedía, ambos hombres que estaban dentro del carro salieron y corrieron para atrapar a Momo, pero pasó lo mismo que con el carro, entre más corrían más retrocedían. Pero Momo ni se había dado cuenta y solo seguía tranquilamente a la tortuga, hasta que desapareció.

Todos los hombres grises se reunieron en el consejo de administración y discutieron acerca de cómo iban a atrapar a Momo. Después de varias propuestas que se hicieron del cómo se deshacían de Momo pensaron que podían hacerse amigos de Momo, así ganaríamos mas tiempo, o si no tomaban a de rehenes a los amigos de Momo (los que más quiere); Beppo y Gibi.

En tanto a Momo…

Llegó al lugar donde había muchos relojes, chicos, grandes, de todo tipo de relojes que se puede haber encontrado, de todo el mundo.

Había un señor que se llamaba Maestro Segundo Minucio Hora este hombre estaba esperando a Momo y a su amiga Casiopea (la tortuga) (Nota: Ah, que nombre, que imaginación, minucia hora y Casiopea, que original…y por cierto, aquí en la historia Casiopea sabe el futuro con treinta minutos de anticipación) Minucio le contó a Momo que los hombres grises eran muertos que necesitaban tiempo, para que pudieran vivir y cuando no tenían tiempo ni hora, desaparecían (por que se mueren).

Este hombre le contó todo a Momo sobre los hombres grises, y también le explicó que había hecho mal en decirle a toda la comunidad la existencia de éstos, le dijo que camino debía tomar para no encontrarse con los hombres grises.

Momo creía que todo lo que había sucedido era un sueño, pero no fue así. Había pasado un año, un año desde que Momo desapareció.

Gigi fue presa fácil de los hombres grises; solo pusieron un anuncio en el periódico que decía que tenían que oír las historias de Gigi, con el tiempo, fue ganando mucho dinero; lo contrataba la radio y luego la televisión, y poco a poco se hizo muy famoso y rico, hasta se cambio el nombre a Girolamo (Nota: mínimo un nombre bonito) pero aún con toda la riqueza que tenía, no podía dejar de pensar en Momo y toda la ciudad igual.

Gigi (o como sea el otro nombre) estaba decidido a contarle al público lo de los hombres grises, y que lo ayudaran a buscar a Momo, por que, como ya no tenía tiempo para eso, no la podía buscar, ese era su plan, hasta que lo llamaron por teléfono (como sabían su teléfono?, quien sabe, esta es una historia demasiado ficticia, asi que todo puede pasar) era un hombre gris, amenazándolo con que dejara todo como estaba, por que si no lo dejarían como era antes el viejo Gigi, pobre y con su gorra para pedir dinero, al final de la conversación Gigi no tuvo más remedio que dejar su plan, o de lo contrario dejaría de ser rico y famoso.

Beppo, por el contrario fue a la policía y le explicó al oficial, que se había perdido una niña llamada Momo y le contó todo lo sucedido con los hombres grises, pero como era de esperarse, no le creyó, el oficial no le hizo caso y echó de la comisaría. Y así fue el pobre de Beppo a todas las comisarías posibles, y de todas lo echaban, hasta que un oficial de una lo tomo de loco, lo echaron a una celda y espero como en medio día hasta que dos oficiales lo metieron en un carro hasta que llegaron a un edificio blanco y grande con barrotes parecido a la celda, pero éste parecía un centro psiquiátrico.

Ahí se encontró con un hombre gris (Nota: cómo sabían que Beppo estaba ahí?, no lo sabemos, pero, que más podemos esperar de una historia con mucha imaginación?, nosotras solo escribimos lo más importante y notas) y empezó a hablar, le dijo a Beppo que no debía hablar del asunto de los hombres grises y que tenía que ahorrar mil horas de su tiempo, a cambio de su silencio y de las horas le iban a devolver a Momo y obvio por no decir nada de los hombres grises lo iban a sacar de ahí.

Los niños, aunque Momo no estuviera, iban al anfiteatro, siempre a jugar, nuevos y divertidos juegos. Los hombres grises también tenían que controlarlos, así que se inventaron los “depósitos de niños” donde si a los niños se les encontraba jugando en la calle o algún otro sitio los metían ahí y se les castigaba a los padres con multas severas.

Cuando Momo fue a visitar a todos, nadie estaba, todos tenían que ahorrar tiempo, Momo estaba en el anfiteatro y todo estaba ordenado (Nota: según esto Beppo ordenó todo), entro en la casa y en la cocina encontró una lata, dentro, una carta, era de Gigi, la carta era para Momo; decía que Gigi se había mudado y que cuando ella volviera fuera con Nino, que el le explicaría todo y que comiera ahí (con Nino) Gigi pagaría todo.

Al día siguiente Momo salió y fue a ver si podía encontrar el local de Nino y al ver una casa muy grande con estacionamiento pensó que se había equivocado, pero entro y vio a mucha gente haciendo una gran fila, luego vio a Nino y lo saludo pero se tubo que formar para que las personas no se quejaran, y así le iba preguntando poco a poco por que la sacaban de la fila, total , se formo como 3 veces para preguntarle a Nino que había pasado con todos, y este le contó donde estaBA Gigi pero de Beppo tenía dudas, desde que fue a ese hospital no lo había vuelto a ver, pero Momo nunca le dijo donde había estado, al final Momo se cansó de formarse y se fue.

(Nota: suponemos que Momo durmió en su casa, anfiteatro, por que en la calle la hubieran mandado al la cosa esa de niños) Momo fue a ver si podía encontrar la casa de Gigi, llegó a una zona muy distinta a las otras (muy lujosa) pero se canso y se sentó en una bardita (y de la nada) había un guardia que le dijo que se largara (bueno, después de una charla de, a quien buscas?, y todo eso) y Momo le preguntó al guardia donde se encontraba la casa de Gigi, el guardia no entendió (por el nombre) y le pregunto -¿Te refieres a Girolamo?, Momo dijo que si, que, según ella, el la estaba esperando, y el guardia le dijo que era la última casa de arriba. Estaba la casa al final de la manzana que era una casa muy grande. Pero Momo no podía ver nada por la puesta de hierro y se preguntó si esa podía ser la casa de Gigi, Casiopera (con su caparazón “mágico” que puede escribir) le dijo que esperara y Momo se sentó al lado de la puerta a esperar y se abrió de repente un coche lujoso, y salió Gigi gritando -Momo!- ésta se levantó y corrio hacia él y se abrazaron. De inmediato Gigi comenzó a preguntarle muchas cosas, y no dejaba responder a Momo. Pero había unas personas que querían hacer que Momo saliera en el periódico con Gigi, pero este les dijo que no. Gigi le ofreció que se fuese con él.

Momo había perdido a Casiopea, pero ya estaba en el taxi, así que pidió que la llevara a casa de Gigi fue, pero cómo el taxi no se tenía que mover, solo la bajo y entonces Momo comenzó a buscar a Casiopea por los alrededores, y al taxista le pareció una estupidez. Pero no la encontró y se fue a buscarla al anfiteatro, y al entrar la noche también trató de buscar a Casiopea, pero no la encontró, era imposible que la tortuga llegara más rápido que Momo, así que ésta entro su casa, estaba sola y se durmió.

Después Momo solo empezó a buscar por donde pasaba a Beppo (Nota: nos encanta, por que, perdio a la tortuga y solo busca a Beppo) pero era imposible que lo encontrara, después no solo buscaba a Beppo (que era imposible que se le encontrara) también buscaba a sus otros amigos que siempre iban al anfiteatro, los niños, pero no vio a ninguno por la calle. Desde ese momento solo iba a comer con Nino, pero nunca platicaban por que Nino jamás tenía tiempo para atenderla.

Desde eso, ya habían pasado meses, y Momo seguía sola. No se volvió a encontrar con Casiopea, Beppo, los niños, ni con Gigi. Un día Momo iba caminando y vio a sus amigos (tres niños) y le dijeron que no tenían tiempo para ella. Cuando se acercó a tocar a la puerta en la que los niños entraran para que la dejaran jugar apareció un hombre gris, el hombre le dijo que no valía la pena que entrara, en eso, pasaba mucha gente y Momo trató de gritar y señalando al hombre gris pero no puedo gritar, además de que la gente tenía mucha prisa, el hombre le dijo -No te voy a hacer nada, por que ya te hemos perdonado, -Porque?- contestó Momo -solo queremos un favor, puedes ganar mucho para ti y tus amigos, te parece?- dijo el hombre gris, y Momo solo respondió un poco atónita -Si-. Después de eso acordaron verse a media noche en el anfiteatro.

A media noche Momo se encontraba en el anfiteatro, donde empezaron a llegar muchos carros grises y se bajaron de ellos los hombres grises, empezaron a tener una charla y le preguntaron a Momo si conocía al maestro Hora y Momo solo dijo que si, y quedaron que si Momo les diría donde estaba Hora no les iban a hacer nada ni a ella ni a sus amigos, mientras los hombres grises acabarían con el tiempo de los demás con ayuda de Hora y gobernarían el mundo (si, aja, pero bueno, es muy ficticio) pero Momo dijo que jamás les diría donde estaba hora, y que aún así ella no sabía llegar más que la tortuga Casiopea (como se llama la tortuga que, mágicamente sabe el futuro con media hora de anticipación) de modo que se pusieron a buscarla.

Luego, en lo que los hombres grises buscaban a la tortuga, Momo la encontró (mágicamente y de la nada, que tan posible puede ser eso?, y de repente se encontraron por que como puede leer el futuro, se encontraron, aja). Después de una charla con Casiopea (charla, que, por cierto, nadie notó) y se fueron a la casa del maestro hora, los hombres grises los estaban espiando (no que Casiopea puede leer el futuro con media hora?, que casualidad que no se dio cuenta) pero en lugar de que los hombres grises capturaran a Casiopea y a Momo, solo los iban siguiendo, iban más lentos que la tortuga, así que, según esto iban más rápido (tan obvio, entre más lento, más rápido.

Llegaron a la parte donde tenían que caminar al revés y Momo vio a los hombres grises y se asustó, pero cuando ellos llegaron a la parte donde tenían que caminar hacía atrás y no lo hicieron se iban desvaneciendo (esto si nos gusta) en pocas palabras se iban desmembrando, y los que quedaron decidieron ya no seguirlos. (Más o menos así quedaron, solo que siendo hombres grises y no esa niña, no sabemos si con sangre, pero es algo parecido, es opinión de cómo quedaron los hombres grises, solo es una pequeña opinión, un punto de vista que queríamos compartir, que trauma, pobre Momo)

'Momo; Michael Ende'
'Momo; Michael Ende'

'Momo; Michael Ende'
'Momo; Michael Ende'

Momo y Casiopea llegaron a casa de Hora y Momo le contó lo sucedido con los hombres grises, pero Hora solo dijo que no iba a ayudarlos con nada. Momo pudo ver que los hombres grises se acercaban con unos anteojos (mágicos) de Hora. Tenían que acabar con ellos para que todo volviera a ser como antes y la única solución era que Hora parara el tiempo, pero, los hombres grises podían envenenar el tiempo, con sus cigarros y solo podían vivir si los tenían, pero eso solo cuando el tiempo se parara (esta bien que los cigarros dañan el organismo, pero que no inventen). Sí, Hora podía parar el tiempo (por que según lo controla) para que los hombres grises se quedaran sin tiempo y se difuminaran (desmembraran). Momo tenía que abrir el depósito de tiempo para que volviera a sus propietarios en solo una hora, (por magia así se hizo, o sorpresa, lo han logrado, Momo lo consiguió) El Maestro paró el tiempo, bueno, eso parecía y los hombres grises corrieron hacia sus depósitos para poder sobrevivir.

Primero, Momo cargo a Casiopea con una mano, pero Momo no se había dado cuenta de que traía una flor horaria (si, y nosotras no nos damos cuenta de que estamos escribiendo, tan obvio), hasta después reacciono de que llevaba en la mano una flor horaria muy bonita, (cómo la vio?, no sabemos, porque según la historia, no se detuvo a verla).

Momo perseguía a los hombres grises (porque?, no lo sabemos, por que, aquí en historia, los hombres se mataban mutuamente), se aniquilaron todos y al final solo quedo uno, pero eso si, Momo los iba siguiendo, el último fue al barrio donde todas las casas eran iguales, por un momento Momo se había perdido, por que todas las casas y calles eran las mismas, pero luego vio al hombre gris, éste se fue donde estaba una puerta entreabierta, en la puerta había un cartel:

“¡Atención!

PELIGRO DE MUERTE

PROHIBIDA LA ENTRADA

A TODA PERSONA EXTRAÑA

PROHIBIDO

(Dentro de la casa había una fosa), Momo, al no saber donde se había metido el hombre gris se metió en la fosa, dentro vio a alguien que señalaba un tubo grande y entró ahí, luego de un rato llegó hasta abajo y se fue corriendo siguiendo al hombre gris (se escuchaban sus pisadas. Momo llego hasta una pequeña sala donde había solo los hombres grises que habían sobrevivido, todos tenían un cigarrillo en la boca y humeaban con ellos, uno dijo que se debían de aniquilar a la mitad (lo hicieron al azar) y entonces relucieron el grupo a solo la mitad de hombres grises que había antes, (no falta otro, que quiso que fueran menos, el más “inteligente”, aja) cuando solo quedaban pocos, Momo se paro y fue a la salida de la sala, y entonces dijeron -¡Es Momo! Y se puede mover por su flor-, entonces, empezaron a correr tras Momo, pero no faltó los tontos que se les cayeron sus cigarros y se disolvieron (se desmembraron) y entonces solo quedaban 2 hombres y Momo, acorralaron a Momo y en eso, uno estiro la mano para quitarle la flor a Momo, pero el otro lo jalo - La flor es mía- dijo el otro, se empezaron a pelear, pero uno le quito el cigarro a otro y se disolvió (se volvió a desmembrar).

El último se iba acercando a Momo para quitarle la flor, pero algo paso (no sabemos, por que, por más que leemos no entendemos)de repente solo dijo el hombre gris -Dame la flor, por favor, dámela-, pero Momo no se la dio y luego dijo el hombre gris -Está bien… que todo…, haya terminado…- y así sin mas se esfumo (ya, para que lo digo, todos sabemos, que se murió), Momo se quedo lela, hasta que Casiopea le dijo que abriera el depósito y ésta lo hizo, abrió los depósitos , al abrirlo habían muchas flores de tiempo y Casiopea dijo (o bueno escribió en su caparazón) - vuela a casa, pequeña-, mágicamente la tempestad de flores se acrecentó de modo indescriptible, y (o sorpresa) Momo voló con las flores, como una nube y los pétalos empezaron a bajar lentamente, dando el tiempo a los hombres.

Todo era otra vez lindo y tierno y solo los amigos de Momo creyeron esto y lo supieron.

Hora miraba desde su ventana a Momo y sus amigos 8con los anteojos mágicos), debajo de el apareció Casiopea, al parecer estaba resfriada (por lo del frío al estar con los hombres grises) y en el caparazón de Casiopea, solo apareció “gracias”, y ésta fue arrastrándose hasta un rincón tranquilo y oscuro y en su caparazón solo apareció “ENOE” (o es lo que nosotras entendemos) , nos imaginamos que todo volvió a ser como antes y Momo tubo a todos sus amigos de vuelta.

FIN.