Momo; Michael Ende

Literatura universal contemporánea. Narrativa del siglo XX. Novela infantil y juvenil fantástica. Argumento. Temas. Deshumanización. Personajes

  • Enviado por: John
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 14 páginas
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Momo

-Personajes-

Momo: Pequeña niña flaca. Tiene el pelo negro, parece como si nunca hubiera utilizado peine o tijeras. Los ojos los tiene muy grandes y hermosos, también negros. Solamente lleva zapatos en invierno, y suelen ser demasiado grandes para ella. Su falda está hecha de remiendos de diferentes colores y le llega hasta los tobillos. Lleva un chaquetón de hombre, demasiado grande para ella.

Nino: El arrendatario de un pequeño establecimiento al borde de la ciudad. A menudo le lleva comida a Momo.

Nicola: Albañil. Le construyó el hogar a Momo. También le regaló un cuadro, el cual pintó él mismo.

Beppo Barrendero: Uno de los mejores amigos de Momo. Es muy callado y siempre piensa las cosas antes de decirlas. Su profesión: barrendero, como indica su nombre.

Gigi Cicerone: Es muy parlanchín y tiene mucha imaginación-siempre se está inventando historias para luego contarlas a los pocos turistas que visitan el viejo anfiteatro. Siempre está cambiando de trabajos.

Basilisco Agustina: Emperatriz de un imperio importante. Tenía un enemigo principal, los pitos y flautas, que siempre la estaban atacando. Era muy crédula, y por su credulidad, los pitos y flautas la engañaron. Viendo el engaño, Basilisca se suicidó y así los pitos y flautas se apoderaron del imperio.

Rey Xaxotraxolus: Rey de los pitos y flautas. Le engañó a Basilisca haciéndola creer que una ballena normal y corriente que le había dado era una carpa dorada. Después de que se suicidara, el rey Xaxotraxolus se apoderó del imperio de Basilisca.

Fusi: El señor Fusi es un barbero y tiene 42 años - no famoso, pero apreciado en su barrio. Su peluquería está situada en el centro de la ciudad. Es un establecimiento pequeño y sólo tiene a un ayudante. Es una persona a la que le gusta charlar con los clientes.

Agente nº XYQ/384/b: Un hombre gris. Visita al señor Fusi para engañarle y, desgraciadamente, lo consigue.

Agente BLW/553/c: Hombre gris enviado para hacer que Momo dejara en paz a sus amigos, ya que estorbaba a la caja de ahorro del Tiempo.

Claudio: El niño de la radio que estropeaba los juegos en el capítulo anterior. Por fin le ha dicho su nombre a Momo.

Casiopea: Tortuga que puede hablar mediante palabras que aparecen en su caparazón.

Presidente de la caja de ahorros: Se ve que este es el jefe de todos los hombres grises.

Oradores: Los hombres grises que dieron su opinión sobre lo que debían hacer respecto a Momo.

-Resumen-

Capítulo I

La historia comienza en una gran ciudad, en el extremo sur. Allí donde comienzan las chozas y chabolas, estaban las ruinas de un viejo anfiteatro casi olvidado.

Un día, la gente que vivía cerca encontró a una niña viviendo allí. Se llamaba Momo. Una tarde, llegaron unos cuantos hombres y mujeres. Le preguntaron a Momo todo tipo de cosas -si tenia padres, de donde venía, si quería ir a un hospicio o si se quería quedar en el anfiteatro. Dijo que no tenía padres, ni casa y tampoco quería irse a un hospicio. Decidieron, pues, que se quedaría en la cámara media derruida del anfiteatro. Empezaron en seguida, limpiaron y arreglaron la cámara. Todos contribuyeron en decorar la cueva, hicieron una mesa y sillas de cajas de madera; trajeron una cama vieja, y construyeron un hogar.

Después vino la gente con la comida, cada uno trajo lo que le sobraba. Esa noche celebraron una fiesta en honor a la instalación de Momo. Así comenzó la amistad entre Momo y la gente de los alrededores.

Lo Que Más Llama La Atención

Que la gente sea tan amable con Momo, le ayudan a reparar la cámara semi-derruida del viejo anfiteatro.

Capítulo II

Momo se hizo muy buen amiga de sus vecinos, porque sabía escuchar, simplemente eso, nada más.

Un día fueron a verla dos hombres que se habían peleado a muerte. Al principio no habían querido ir a verla, pero al final habían accedido a regañadientes.

Ahí estaban los dos, Nino a cada extremo del anfiteatro. Uno era Nicola, el albañil que le había hecho el hogar a Momo. El otro era Nino, el arrendatario de un pequeño establecimiento al borde de la ciudad. Nino y Nicola estaban entre los amigos de Momo.

Momo se dio cuenta de que estaban enfadados, y no supo con quién sentarse primero. Al final, para no ofender a ninguno se sentó en el borde de piedra a la misma distancia de uno y del otro. Miraba alternativamente a uno y a otro. Simplemente esperó. Después de un rato, empezaron a discutir y a insultarse. También salieron las razones por las cuales el uno estaba enfadado con el otro. Al final se quedaron callados avergonzados e hicieron las paces.

En otra ocasión, un niño le llevó su canario que ya no cantaba. Momo tardó varios días escuchándole hasta que volvió a cantar y a silbar.

Lo Que Más Llama La Atención

Llama mucho la atención que Momo pueda resolver las disputas con sólo escuchar.

Capítulo III

Un día pesado y bochornoso, había en el anfiteatro unos doce niños. Estaban esperando a Momo, que había salido a dar una vuelta. Mientras esperaban, intentaron jugar a un juego, pero no funcionó...así que volvieron a sentarse en las gradas. Esperaron un rato, y entonces llegó Momo.

Jugaron a un apasionante juego de barcos. Mientras jugaban, empezó la tormenta, y al final del juego todos estaban calados hasta los huesos. Hablaron durante un rato sobre la aventura y luego se tuvieron que ir todos. Todos los niños habían pasado un rato inolvidable.

Lo Que Más Llama La Atención

Me ha llamado la atención el hecho de que los niños no supieran jugar sin Momo.

Capítulo IV

Momo tenía dos amigos que apreciaba aún más que los demás, Beppo Barrendero y Gigi Cicerone.

Beppo era una persona muy callada, y siempre pensaba las cosas antes de decirlas. Trabajaba de barrendero, como bien indica su nombre. Vivía en una choza que había construido él mismo, a partir de ladrillos, latas y cartón.

Gigi era muy parlanchín-casi nunca pensaba las cosas antes de decirlas- y se inventaba unas historias espectaculares, para luego contarlas a los pocos turistas que iban a visitar el viejo anfiteatro. Siempre estaba cambiando de trabajo.

Lo Que Más Llama La Atención

Lo que más me ha llamado la atención de este capítulo es que Beppo y Gigi sean tan diferentes, pero que son los mejores amigos de Momo.

Capítulo V

Poco a poco, Momo se había vuelto imprescindible para Gigi. Antes de que hubiera venido Momo, los cuentos de Gigi eran un tanto pobres, las basaba en películas o noticias que había visto, pero después de venir Momo, se imaginación no tenía límites.

Un día llegaron unos turistas para ver las ruinas del viejo anfiteatro. Como siempre, Gigi comenzó a explicarles una historia. La historia iba así:

"Hubo, hace mucho tiempo, una emperatriz llamada Basilisca Agustina. Al imperio de Basilisca, siempre los atacaban los Pitos y Flautas. Un día, harta ya de tantas batallas, amenazó con exterminar a todos los atacantes, a menos que su rey, Xaxotraxolus, le cediera su carpa dorada.

Quería la carpa dorada porque al acabar de crecer, se convertiría en oro puro.

El rey Xaxotraxolus no quería darle su apreciado pez, así que la engañó. Le dio una ballena pequeñita dentro de una sopera incrustada de diamantes.

La emperatriz se quedó un poco extrañada, el pez lo había imaginado más pequeño, y también la intranquilizaba el hecho de que la ballena no era dorada, pero el emisario del rey Xaxotraxolus le dijo que no se convertiría en oro hasta acabar de crecer.

La emperatriz se quedó con la ballena y la alimentaba. Al cabo de unos años de cuidar la ballena, ya no se preocupaba por el imperio, y los Pitos y Flautas-que habían estado esperando- invadieron el imperio. Al enterarse Basilisca, se tiró a la piscina para suicidarse."

Después de la historia, los turistas se fueron contentos- y Gigi había ganado un poco de dinero.

Una noche, Momo le pidió a Gigi que le contase un cuento. El cuento era de una princesa que conoció a un príncipe a través de un espejo mágico. La princesa fue en su busca, pero mientras, el príncipe se había casado con una bruja malvada que le había engañado. La bruja le prohibió mirar a la luna, que era el espejo mágico de la princesa, porque si miraba, vería a la princesa y se daría cuento del engaño de la bruja.

Una noche, por casualidad, miró a la luna y vio a la princesa llorar. La bruja hizo que se olvidara de todo y el príncipe se fue del castillo vagabundeando por ahí. Un día, por casualidad, el príncipe y la princesa se encontraron. La princesa le hizo recobrar la memoria. El príncipe se llevó a la princesa a su país y vivieron felices paras siempre jamás.

Lo Que Más Llama La Atención

Me ha llamado la atención que Gigi tenga tanta imaginación. Y que Basilisca se creyera lo de la carpa dorada también me ha chocado mucho.

Capítulo VI

Los hombres grises son unos seres que roban el tiempo a los hombres. Para poder robarle el tiempo a un hombre, tienen que persuadirlo para que "ahorra tiempo" y, mientras la persona está "ahorrando" su tiempo, los hombres grises toman posesión de él.

Un buen ejemplo de cómo los hombres grises engañan a la gente es lo que le pasó al señor Fusi:

Un día, el señor Fusi estaba en su peluquería esperando a la clientela. Estaba pensando en lo aburrido que había sido su vida cuando un coche gris apareció. De él se apeó un hombre gris, que entró en el establecimiento. El señor Fusi le preguntó si se quería afeitar a cortar el pelo. El hombre gris no quería ni lo uno ni lo otro, pues era calvo. Lo que quería era hablar sobre la cuenta de ahorros que se suponía que quería abrir el señor Fusi. Entonces el hombre gris le explicó quién era y para quién trabajaba. Empezó el engaño diciéndole que trabajaba en una especie de banco de tiempo. Siguió explicándole que su vida duraría unos 2.207.520.000 de segundos. Luego siguió restándole el tiempo que dedicaba el señor Fusi a las diferentes actividades durante el día. al acabar de restar los segundos de todas las actividades que hacía el señor Fusi, le quedaban unos 1.324.512.000 de segundos, con lo que al señor Fusi no le quedaba nada de tiempo de sus cuarentidós años.

Después de todo eso de enseñarle lo que le quedaba al señor Fusi, el hombre gris le convenció para que empezara a "ahorrar" tiempo todo el tiempo que pudiera - pero lo que no le dijo al señor Fusi es que ni se quedaría él con el tiempo "ahorrado", sino que se lo quedarían los hombre grises.

Desde el encuentro con el hombre gris, el señor Fusi se volvió antipático, ya no salía con sus amigos ni charlaba con los clientes.

Opinión personal sobre la oferta del hombre gris

Creo que la oferta del hombre gris no está muy bien pensada, cualquiera que tuviera un poco de cerebro podría ver que era un engaño.

Lo que me ha llamado la atención de este capítulo es que la gente pensara que pudieran ahorrar el tiempo, y luego hacer que su vida durase más tiempo.

Capítulo VI

Momo, Beppo y Gigi estaban en el anfiteatro un día cuando empezaron a hablar de todos los cambios recientes que había; cada vez venían más niños al anfiteatro, cada vez menos gente iba a visitar a Momo, cómo había cambiado la gente...

Al cabo de un rato, todos los niños, que estaban jugando en el centro del anfiteatro, dejaron de jugar y empezó una discusión; el niño nuevo se había traído una radio portátil y tenía el volumen a tope. Un niño le dijo que bajase el volumen, pero el niño nuevo no quería. Estuvieron a punto de pelearse, pero Beppo intervino, y Momo se sentó al lado del niño nuevo. Después de un rato, el niño nuevo apagó la radio.

Ahora que estaba todo callado, los niños le pidieron a Gigi que les contase una historia. Pero Gigi, por primera vez en su vida, no quería contarles una historia, quería q ellos le contaran porque venían todos los días al anfiteatro. Al final resultaba que sus padres ya no tenían tiempo para ellos, y, aburridos, se venían al anfiteatro.

Después de hablar con los niños, Momo iba cada día a visitar a al menos uno de sus viejos amigos para ver porque habían dejado de ir a visitarla. Resulta que todos tenían muy poco tiempo y por eso no iban a verla.

Poco tiempo después, Momo encontró una muñeca en las escaleras laterales del anfiteatro. Era una muñeca muy especial porque parecía una persona real y podía decir tres frases distintas. Momo intentó jugar con la muñeca, pero siempre que intentaba jugar, la muñeca decía una de sus tres frases y estropeaba el juego.

De repente, apareció un coche gris. De él se apeó un hombre gris. El hombre gris se acercó a Momo y le explicó cómo se tenía que jugar con una muñeca tan "especial" como la que tenía delante. Empezó a sacar vestidos, faldas, zapatos, accesorios...del maletero del coche. Habían tantas cosas que al cabo de poco tiempo se había acumulado todo un montón de vestidos en el suelo. Pero a Momo no le gustaba la muñeca y se lo dijo al hombre gris.

Al principio, Momo había intentado escucharle al hombre gris, pero no era como los demás; había como un vacío en él. Pero ahora Momo lo intentó con todas sus fuerzas, y el hombre gris finalmente le dijo todos los secretos de los hombres grises. Después se fue corriendo a su coche y desapareció.

Opinión Personal

Me ha llamado la atención que a Momo no le afectan los hombres grises. También me ha llamado la atención que Momo pensara que los juguetes no sirvieran para nada.

Capítulo VIII

Por la tarde, vinieron Gigi y Beppo. Momo aún estaba pálida por lo del hombre gris, y cuando le preguntaron que qué había pasado, les explicó que había venido un hombre gris y q ella le había sonsacado información secreta. Después del relato Gigi dijo que les había llegado la hora y que tenían que salvar la ciudad.

Decidieron hacer una gran asamblea. Los tres se separaron para informar a todos sus amigos sobre la asamblea.

Al día siguiente, vino mucha gente — todos los niños, pero no había venido ninguno de los adultos excepto los mismo Gigi y Beppo.

Gigi les explicó a los niños lo que pasaba, y por qué se habían reunido. Momo les explicó el encuentro que tuvo con el hombre gris. Después del relato, los niños tenía miedo, pero todos se apuntaron a la gran manifestación. Durante los días siguientes, prepararon pancartas y carteles.

Cuando lo tuvieron todo listo, fueron en un largo desfile por la ciudad; fueron desde una punta de la ciudad hasta la otra. Muchos niños se les unieron y, ¡¡al final del día eran más de mil!!

Lo que más llama la atención

Me ha llamado la atención el hecho que Gigi no se preocupe por los Hombres Grises; piensa que es un juego. Pero Beppo sí que se lo toma en serio. Me ha sorprendido lo que Blanco pensaba de la policía.

Capítulo IX

Llegó el domingo, el día e la asamblea. A las seis no vino nadie, excepto los niños. Llegó las ocho u aún no había venido nadie. Los niños empezaron a irse, y, al cabo de poco, sólo quedaban Momo, Gigi y Beppo. Beppo se tenía que ir, tenía que ayudar en los grandes vertederos a descargar la basura de los camiones. Gigi también se tenía que ir; tenía un trabajo nuevo: vigilante nocturno. Así, Momo se quedó sola en el gran ruedo de piedra.

Allá lejos, delante de la ciudad, estaban los grandes vertederos. Beppo estuvo ayudando, junto con sus compañeros, hasta la medianoche. Después de acabar, Beppo estaba agotado, y se fue a sentarse en una vieja bañera volcada. Sus compañeros le dijeron que se iban a casa y le preguntaron si venía, pero dijo que se quedaría un rato más para recuperar el aliento. Mientras descansaba, se durmió.

De repente le despertó un frío terrible. Descubrió que allí estaba tomando un juicio. Llamaron al mismo agente que había ido a ver a Momo y le interrogaron. Después de interrogarle, le sentenciaron a muerte y le quitaron el cigarro, haciéndole desvanecer en la nada

Ahora, Beppo Barrendero sabía por experiencia propia que los Hombres Grises existían.

Hacia la misma hora, Momo aún estaba sentada en los escalones de piedra del viejo anfiteatro.

No sabía por qué, pero sabía que tenía que esperar a algo, fuera lo que fuese el "algo".

De repente, sintió algo rozando su pie. Miró abajo y vio a una tortuga que le sonreía. Momo le preguntó quién era, y, de repente, salieron tres letras en el caparazón de la tortuga: "VEN". La tortuga quería que Momo la siguiera. Momo la siguió.

Lo que más llama la atención

Parece que Beppo tenga un problema de corazón. Me ha sorprendido que Casiopea pudiera escribir palabras en su caparazón. También me ha sorprendido que los hombre grises se mueran al quitarles el cigarro.

Capítulo X

Beppo pedaleaba a toda caña sobre su bicicleta hacia el viejo anfiteatro.

Todas las ruinas estaban iluminadas por los faros de los coches de los hombres grises que estaban registrando el viejo anfiteatro en busca de Momo. Al no encontrarla, volvieron a la central.

A esa misma hora, Momo caminaba por la gran ciudad, junto a Casiopea, con los hombres grises buscándola por todas partes.

Cuando Beppo llegó al anfiteatro, no había rastro de Momo, sólo habían quedado pruebas de que los hombres grises habían registrado el anfiteatro; las cosas estaban por el suelo o estaban rotas. Beppo se fue a la casa de Gigi. Después de que le contara a Gigi lo sucedido, Gigi por fin se dio cuenta de que los hombres grises existían de verdad. No sabían qué hacer, así que decidieron irse a dormir.

Después de mucho tiempo andando, Momo y Casiopea llegaron a un barrio en el cual había que andar de espaldas. Cuando llegaron a la casa del final, Casiopea le "dijo" a Momo que entrara. En la puerta había un cartel: Maestro Segundo Minucio Hora. Momo entró.

Lo que más ha llamado la atención

Por fin Gigi se toma lo de los hombres grises en serio, antes se pensaba que era un juego. Me ha llamado la atención que en la calle de Jamás, se tuviera que caminar de espaldas para poder avanzar.

Capítulo XI

Todos los señores del consejo de administración se habían reunido en una sesión extraordinaria.

Los demás hombres grises estaban corriendo para llegar a tiempo, y mientras iban, susurraban unos a otros lo que pensaban del asunto. Unos pensaban que se avecinaba un gran peligro, otros pensaban que habían descubierto una nueva manera de robar tiempo a los hombres.

Al llegar a la reunión todos se sentaron. El presidente comenzó a hablar: dijo que era un asunto serio, y se habían reunido para discutir lo que harían respecto a la niña Momo.

Uno decía que no deberían malgastar otra vez la cantidad enorme de tiempo empleado para la búsqueda de Momo, ya que los almacenes del tiempo no eran inagotables.

Otro decía que no se debían preocupar, que Momo se había ido para siempre.

Al final decidieron tomar a los amigos de Momo como rehenes, y así, sin amigos, Momo se aburriría tanto que les enseñaría a los hombres grises el camino para llegar al Maestro Segundo Minucio Hora. Así, los hombres grises tendrían todo el tiempo que quisieran, sin tener que robarlo de una forma tan lenta como ahora, que lo robaban segundo a segundo.

Después de la reunión, los hombres grises que antes tenían un aspecto un tanto decaído, ahora tenían una sonrisa de triunfo.

Lo que más llama la atención

Que uno de los oradores se pensara que Momo se había ido para no volver. Que los hombres grises se emocionaran tanto con la idea de poder tener tiempo ilimitado.

Capítulo XII

Momo estaba en la sala más grande que había visto jamás. Casi no veía el techo, y era más amplia que la más extensa estación de ferrocarril. Inmensas columnas soportaban el techo y no había ventanas.

Había relojes por todas partes; relojes de bolsillo, de pared, despertadores de hojalata…de todas las formas y tamaños que se podía imaginar Momo estaba mirando los relojes cuando de repente oyó a alguien preguntarle a Casiopea si ya había llegado Momo. Momo se volvió y vio de pie a un anciano. Llevaba una larga casaca bordada de plata, calzones de seda azul, medias blancas y zapatos con grandes hebillas de oro. El anciano le preguntó a Casiopea si había traído a Momo. Casiopea le dijo que sí. Mientras el anciano se ponía unas gafas parecidísimas a las de Beppo, Momo le llamó la atención gritando.

El anciano se acercó a Momo con una sonrisa y las manos extendidas. Mientras se acercaba, le pareció a Momo que se volvía más joven a cada paso. Cuando llegó junto a Momo, apenas parecía mayor que ella. El "anciano se presentó. Era el Maestro Segundo Minucio Hora.

Al parecer, el maestro Hpra la había estado esperando, y según él, llegaba muy puntual. El Maestro Hora se cambió de ropa con un chasquido de dedos (hasta entonces había estado con ropa de hacía más de dos siglos). Después de cambiarse. Se llevó a Momo hasta una habitación en al cual había una mesa con sillas y un sofá. El maestro Hora la condujo a la mesa donde habían dos tazas, un jarrón, platos, cucharillas y cuchillos, todo de oro puro. En una cestita había panecillos frescos y en otra había miel que parecía oro líquido.

El maestro Hora y Momo empezaron a comer. Después de quedar satisfecha, Momo le preguntó al maestro por qué había enviado a Casiopea en su busca. La respuesta fue que los hombres grises la estaban buscando y el maestro la quería proteger. El maestro Hora le explicó qué eran los hombres grises.

Después de explicarle eso, el maestro se llevó a Momo a la gran sala para enseñarle su colección.

Después el maestro le enseñó las flores horarias, que son la esencia de los humanos. Luego le preguntó si quería eliminar a todos los hombres grises, para que todo volviera a ser como antes. Ella, está claro respondió que sí. El maestro Hora le dijo que tenía que dormir una vulta de sol entera. Así que se echó al sofá y se durmió.

Capítulo XIII

Momo despertó, estaba el anfiteatro, la tortuga desayunaba cuando Momo la vio, estaba esperando a Beppo, Gigi y los niños, no sabía que había estado fuera tanto tiempo.

Gigi Cicerone se hizo famoso explicando cuentos, le contrató una agencia de viajes, la radio y la televisión .

Ante el miedo de que le abandosa la fama empezó a contar de nuevos los cuentos pero son otros nombres y algunos cambios.

Un día quiso contar la verdad de los hombres grises. Ellos reaccionaron diciéndole que su fama tal como había venido se podía ir.

Beppo avisó a la policía pero le tomaron por loco y fue encarcelado. En la celda un día apareció un hombre gris que le dijo que le devolvía a Momo si él no decía ni una palabra de su actividad y con el pago de un rescate cien mil horas de tiempo ahorrado.

Le dejaron salir de la celda, se puso a trabajar no iba a casa ni casi dormía.

Momo estaba sola nadie iba a verla, su habitación estaba llena de polvo, telarañas, etc., En el escritorio había una carta de Gigi, podía ir a casa de Nino para comer.

Capítulo XIV

Momo decidió ir a casa de Nino con la tortuga. Por la calle pasaban mucho coches, delante de la puerta habían coches aparcados, el local era como una caja grande de hormigón. Habían grandes ventanales y un cartel que decía “Restaurante Autoservicio de Nino”.

Después de coger la comida, Momo quería hablar con Nino que estaba en la caja pero no Nino no podía dejar de trabajar y las personas de la cola empezaron a impacientarse, y Nino le dijo a Momo que sería mejor que dejaran de hablar, ya que entorpecía su trabajo. Al acabar la comida que cogió la primera vez, Momo decidió ir a por más ya que aun tenía hambre y de paso podría intentar hablar a Nino de nuevo. Pero como la otra vez, no se pudieron decir mucho, y Momo se fue.

Capítulo XVI

Momo fue a casa de Gigi con la tortuga , que vivía en una barrio de prestigio. Estaba lejos y tardaron en llegar.

Un criado le llamó la atención pero ella preguntó por Gigi Cicerone, y el criado no sabía quién era, se había cambiado de nombre a Girolamo su casa estaba al final de la calle.

Llegaron pero se tuvieron que esperar, de repente salió un coche a toda velocidad que casi atropelló a Momo, pero ella saltó justo a tiempo. Era Gigi que iba al aeropuerto muy deprisa.

Mientras iban de camino al aeropuerto, Gigi le preguntó a Momo que si quería vivir con él, pero ella no aceptó ya que no le podía ayudar.

Capítulo XVII

El chófer de Gigi llevó a Momo a recoger a Casiopea, que había perdido mientras estaba con Gigi.

Momo no llegó al anfiteatro hasta la noche. Se pasó las siguientes semanas buscando a los niños que antes siempre la iban a ver en el anfiteatro. También buscaba a Beppo, del que no sabía dónde estaba.

Después de muchas semanas buscando por toda la ciudad, un día mientras estaba sentada en iuna barandilla, creyó ver a Beppo y echó a correr. Pero cuando llegó no había nadie. Pensó que debía ser su imaginación.

Estuvo en el anfiteatro días enteros cantando y hablando sola.

Un día encontró a Paolo, Blanco y a María con su hermano pequeño. Iban vestidos con uniforme gris y sus caras estaban muy rígidas, ya no eran como antes. Momo les encontraba raros, ellos le explicaron que estaban en la clase de juegos, ya que allí no jugaban a juegos de verdad y que jugar con ella era mucho más emocionante y divertido.

De repente, algo los arratstró hacia dentro de la casa, y Momo llamó a la puerta varias veces. Después de un rato de llamar en la puerta, apareció un hombre gris a su lado. El hombre gris le dijo que tenían que verse, pero no dijo dónde.

Capítulo XVIII

Momo tenía miedo y no quería volver al anfiteatro por lo del hombre gris. Iba vagando por la ciudad medio dormida. Después de un rato se montó en un triciclo, y mientras sestaba en el triciclo soñó que Beppo tiraba de una cuerda que parecía interminable y Gigi casi se estaba ahogando por culpa de una cinta, ella quería ayudarles pero no podía. Despertó del sueño no sabiendo dónde estaba, llegó a una plaza dónde no había nada, ni bancos, ni árboles… oyó sonar campanas, sería media noche pensó, al acabar de tocar la última campanada, salieron de las callejuelas de alrededor de la plaza un montón de coches que la rodearon ella se asustó muchísimo. Un hombre gris le preguntó como se iba a “La Casa de Ninguna Parte”, pero Momo no lo sabía; sólo lo sabía la tortuga. Todos los hombres grises se pusieron a buscar a Casiopea.

Momo estaba helada y no se podía mover.

Capítulo XIX

Casiopea encontró a Momo después de haberla estado buscando durante mucho tiempo, ella observó por si había algún hombre gris, pero no vio a ninguno.

La tortuga guió a Momo a la “Casa de Ninguna Parte”, pero los hombres grises las estaban siguiendo, sin que se enterasen ellas. Cuando Casiopea y Momo llegaron a la casa, Momo se estiró en el sofá y se tapó la cara con un cojín para no ver ni oír nada.

Capítulo XX

Cuando Momo se despertaó, el Maestro Hora estaba enfadado con Casiopea.

Los hombres grises estaban fuera de la casa. El Maestro Hora le dejó sus gafas a Momo, así ella podría verlos. Los hombres grises roban las flores horarias y las congelan con su propio frío y las esconden y éstas se vuelven grises y duras y así ellos hacen sus cigarros.

Si los hombres grises consiguen que el Maestro Hora se quedara dormido dejaría de adjudicar a los hombres el tiempo, y así podrían robar todo el tiempo que quisieran.

Momo y el Maestro Hora trazaron un plan para que los hombres grises no pudieran robarle el tiempo a nadie. Después el Maestro Hora se marchó y Momo cogió a Casiopea y la apretó contra su cuerpo, empezando su mayor aventura.

Capítulo XXI

Los hombres grises entraron en la casa, dándose cuenta que se había parado el tiempo, fueron al almacén del tiempo y Momo les siguió.

De camino a los almacenes, se quitaban los cigarrillos de la boca unos a otros, para poder tener más tiempo, y cada vez eran menos hombres grises.

Momo corría por la ciudad y vio a Beppo barriendo con la cara pálida y hundida y encorvado.

Momo ya no veía a los hombres grises, en el caparazón de la tortuga apareció: los encuentras, sigue.

Cuando Momo ya había perdido el ánimo vio volver la esquino a un hombre gris que en su boca tenía una colilla que aun humeaba, ella le siguió hasta que encontró una valla con una puerta entreabierta por la que se coló el último hombre gris.

Capítulo XXII

Momo entró en la puerta, los hombres grises estaban reunidos con todas la previsiones de tiempo que habían robado, estaban en una sala grande, como querían ahorrar el tiempo, un señor gris a los otros les hizo numerar, éste era el presidente sacó una moneda la tiró al aire la cara eran los pares y si salía cruz se quedaban los impares.

Salió cara y los pares quitaron los cigarros a los impares y estos se disolvieron. Esto lo repitieron varias veces, hasta quedar sólo dos hobres grises.

Descubrieron a Momo y la persiguieron por los túneles, hasta que llegó dónde tenían almacenado todo lo que habían robado.

Con la flor horaria que el maestro hora le había dado, abrió las grandes puertas de metal de los almacenes y así empezó una tempestad de flores y todas las flores horarias volvieron a sus dueños. Momo encontró a sus amigos y se juntaron para hacer una fiesta en el anfiteatro.

El Maestro Hora estaba en la “Casa de Ninguna Parte” que había despertado de su primer y único sueño, estando la tortuga a sus pies.

Al final la tortuga se fue a un rincón y en su caparazón le salieron las letras “ENDE”.

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© John Fisher