Modernismo y Generación del 98

Literatura española. Situación histórica. Características. Autores. Rubén Darío. Unamuno. Baroja. Machado. Valle Inclán

  • Enviado por: Badwomen
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 33 páginas
publicidad

Índice.

  • Situación histórica.

  • Modernismo.

  • Características del modernismo.

  • La métrica del modernismo.

  • Los temas.

  • Autores:

  • Rubén Darío.

  • Autor español:

  • - Manuel Machado.

    • Generación del 98.

    • Características de la generación del 98.

    • Los temas.

    • Autores:

    • - Miguel de Unamuno.

      - Pío Baroja.

      - Azorín.

      - Antonio Machado.

      - Valle-Inclán.

      1. Situación histórica.

      El siglo XX nació bajo los efectos de la revolución industrial que se produjo en Europa. Los nuevos modos de producción causaron la proletarización de amplias capas de la población y el aumento de las desigualdades sociales, esto impulso el desarrollo de diversas doctrinas sociales, entre ellas el anarquismo, el socialismo y el comunismo.

      Gracias a estas ideologías tuvieron en el siglo XX el triunfo en 1917 de la revolución de octubre.

      Este proceso fue causa de alianzas políticas y enfrentamientos que, a la larga, fueron preparando el terreno para el hecho más trascendental ocurrido en Europa en las primeras décadas del siglo XX.

      En España los años finales del siglo XIX fueron tiempos de recapitulación y de critica tras uno de los siglos más convulsos de su historia. Entre los intelectuales de fin de siglo se abrió un debate sobre España como nación y las causas de lo que se entendía como una situación de decadencia. El llamado desastre del 98 supuso la perdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, ultimas colonias de Ultramar, acentuó la sensación de crisis con la que se entro en el siglo XX.

      España no se libro de conflictos bélicos:

      -La Guerra en el norte de Afrecha

      2. Modernismo.

      En líneas generales se pueden reflejar dos grandes etapas en el Modernismo. Una, de culto preciosista de la forma, de fuerte voluntad de estilo, de tendencias refinadas y aristocráticas; y otra de inclinación hacia el lirismo personal, a la indagación de los misterios de la vida y de la muerte y el afán por captar lo esencial y genuino de las tierras.

      En un caso las tierras americanas, en la mayor parte de los poetas hispanoamericanos; en otro, lo específicamente español, simbolizado en Castilla, en donde se inquiere en su espíritu histórico y lírico, y se busca su esencia intrahistórica.

      Así sucede con los hermanos Machado, Unamuno y Azorín de manera muy especial y concreta.

      En este sentido tampoco es justo olvidar que algunos americanos como Rubén Darío no desdeñan penetrar en las raíces hispánicas de su tierra y en considerar el contenido histórico y artístico de la propia España.

      Un ostensible elemento caracterizador del modernismo es el atrevido uso de un vocabulario nuevo, tomado de múltiples fuentes, que van desde las lenguas extranjeras (antiguas y modernas) hasta las nacionales de las que toman términos técnicos, de las artes y de los oficios del ambiente rural y de los orígenes etimológicos.

      2.1 Características del modernismo.

      - Cosmopolitismo: influencias de otros países.

      - Predomina el verso.

      - Su objetivo es crear belleza.

      - Interés por temas mitológicos y exóticos.

      - Estilo refinado y aristocrático.

      - Abundancia de recursos retóricos.

      - Inventa neologismos y utiliza cultismos.

      - Imprecisión y vaguedad.

      2.2 La métrica del modernismo.

      La métrica sufre una renovación que se manifiesta en:

      - La medida: Se rehabilita el alejandrino, en desuso desde la Edad Media; se introducen metros de origen francés como el eneasílabo, se cultiva el dodecasílabo o se mezclan unas medidas con otras.

      - Las estrofas: Se modifican las tradicionales o se inventan nuevas, tales como quintetos dodecasílabos o sonetos de arte menor.

      - El ritmo: Es uno de los mayores logros de la poesía modernista. Se consigue distribuyendo los acentos, la medida y las pausas según el efecto que se desee conseguir.

      Otro recurso frecuente es el encabalgamiento.

      - La rima: Utilizan rima asonante, consonante y versos libres.

      2.3 Los temas:

      La temática del Modernismo gira en torno a estos ejes:

      - El deseo de huir de la realidad cotidiana, por lo que las obras se ambientan en países exóticos y lugares idealizados: Oriente, los países perdidos, el trópico, castillos, jardines otoñales.

      - Las historias se centran en épocas remotas: la Grecia clásica, la Edad Media.

      - Muestran predilección por temas y personajes mitológicos y legendarios: ninfas, centauros, sátiros, dioses, bellas princesas y héroes.

      - El sentimentalismo y la melancolía son otras de las notas predominantes, no solo como expresión de estados de ánimo, sino reflejados en las cosas: una tarde melancólica, la vida como espuma de un mar eterno, un pobre árbol… El poeta expresa su intimidad a través de ellas.

      2.4 Autores:

      2.4.1 Rubén Darío.

      Biografía:

      Poeta modernista nicaragüense (1867-1916). Su verdadero nombre era Félix Rubén García Sarmiento.

      El gran maestro de la poesía española e hispanoamericana llevo una vida inquieta, oscilante entre el placer y el dolor, el derroche y la pobreza, el optimismo y la angustia, las mujeres y la bohemia. Sus padres se separaron poco tiempo después de nacer él, por lo que se crió con la familia de su tío el coronel Ramírez, en León. Allí siguió los estudios elementales en el colegio de los jesuitas, donde sobresalió por su precocidad y su temprana vocación poética. Fue un ávido lector, admirador de Víctor Hugo y conocedor de la poesía española, tradicional y clásica. Ya a los 14 años empezó a firmar los poemas románticos que componían con el nombre de Rubén Darío, tomando el apellido de un abuelo. Al año siguiente marchó al Salvador, donde conoció a Francisco Gavidia, quien lo orientó hacia los parnasianos franceses. El momento decisivo de su vida poética fue un viaje a Chile en 1886; allí vivió durante dos años y conoció a un grupo de jóvenes familiarizados con el simbolismo francés.

      A comienzos de 1889 fue nombrado corresponsal del periódico La Nación de Buenos Aires.

      En 1892 fue enviado por su gobierno a España para las ceremonias del cuarto centenario del descubrimiento de América.

      En París, estuvo a cargo del consulado de Nicaragua, llevo la vida de un bohemio y conoció a los poetas parnasianos y simbolistas especialmente a su admirado Verlaine.

      Obras:

      En 1888, el mismo año que publicó sus Rimas, dio a conocer en Santiago de Chile el libro que inauguro el modernismo hispanoamericano, Azul, un pequeño volumen de prosa y poesía que fue saludado por la critica por su espléndida originalidad, su fantasía y refinamiento.

      En Buenos Aires escribió dos libros que consolidaron su fama: la colección de ensayos críticos titulada Los raros (1896) y un volumen de versos llamado Prosas profanas (1896), con un prefacio decididamente modernista, en el que defendía la poesía inútil, refinada y exótica.

      En Madrid, donde se había rodeado de las figuras más importantes de la vida intelectual española, publicó su segundo volumen importante de versos modernistas: Cantos de vida y esperanza (1905), consolidando su preeminencia en el mundo hispánico.

      A continuación exponemos un fragmento de la obra Azul.

      Azul.

      En las pálidas tardes
      yerran nubes tranquilas
      en el azul; en las ardientes manos
      se posan las cabezas pensativas.
      ¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños!
      ¡Ah las tristezas íntimas!
      ¡Ah el polvo de oro que en el aire flota,
      tras cuyas ondas trémulas se miran
      los ojos tiernos y húmedos,
      las bocas inundadas de sonrisas,
      las crespas cabelleras
      y los dedos de rosa que acarician!

      En las pálidas tardes
      me cuenta un hada amiga
      las historias secretas
      llenas de poesía:
      lo que cantan los pájaros,
      lo que llevan las brisas,
      lo que vaga en las nieblas,
      lo que sueñan las niñas.

      Una vez sentí el ansia
      de una sed infinita.
      Dije al hada amorosa:
      --Quiero en el alma mía
      tener la aspiración honda, profunda,
      inmensa: luz, calor, aroma, vida.
      Ella me dijo: --¡Ven!-- con el acento
      con que hablaría un arpa. En él había
      un divino aroma de esperanza.
      ¡Oh sed del ideal!

      Sobre la cima
      de un monte, a medianoche,
      me mostró las estrellas encendidas.
      Era un jardín de oro
      con pétalos de llama que titilan.
      Exclamé: --¡Más!...

      La aurora
      vino después. La aurora sonreía,
      con la luz en la frente,
      como la joven tímida
      que abre la reja, y la sorprenden luego
      ciertas curiosas mágicas pupilas.
      Y dije: --¡Más!... Sonriendo
      la celeste hada amiga
      prorrumpió: --¡Y bien! ¡Las flores!

      Y las flores
      estaban frescas, lindas,
      empapadas de olor: la rosa virgen,
      la blanca margarita,
      la azucena gentil y las volúbiles
      que cuelgan de la rama estremecida.
      Y dije: --¡Más!...

      El viento
      arrastraba rumores, ecos, risas,
      murmullos misteriosos, aleteos,
      músicas nunca oídas.
      El hada entonces me llevó hasta el velo
      que nos cubre las ansias infinitas,
      la inspiración profunda,
      y el alma de las liras.
      Y lo rasgó. Allí todo era aurora.
      En el fondo se vía
      un bello rostro de mujer.

      ¡Oh, nunca,
      Piérides, diréis las sacras dichas
      que en el alma sintiera!
      Con su vaga sonrisa:
      --¿Más?... --dijo el hada. Yo tenía entonces
      clavadas las pupilas
      en el azul; y en mis ardientes manos
      se posó mi cabeza pensativa...

      2.4.2 Autor español.

      * Manuel Machado.

      Biografía:

      Poeta modernista español, nació en Sevilla (1874) y murió en Madrid (1947).

      Primogénito de Ana Ruiz y Manuel Machado Álvarez, dejo su tierra natal a los 9 años para instalarse con su familia en Madrid. Su formación en la Institución de Libre Enseñanza y en el Instituto Cardenal Cisneros despertó en él una notable sensibilidad artística y un gran interés por lo que se desarrollaba en Europa.

      La precaria situación económica tras la muerte de su padre, en 1895, decidió su retorno a Sevilla, dónde cursó con inusitada rapidez la carrera universitaria. Regresó a la capital en 1897 y se dio a una bohemia que incluía tanto tertulias literarias como teatros de revistas y corridas de toros. Puso punto final a esta vida disipada el 1910, al contraer matrimonio y comenzar a trabajar como archivero y bibliotecario, además de columnista fijo en El liberal y La libertad. En este cambio radical se produjo también en su ideología, expuesta con amplitud en sus crónicas políticas. Partió del liberalismo para defender más tarde los sindicatos obreros y llevar a posturas cercanas al socialismo, no se opuso a la dictadura de Primo de Rivera, a quién después criticó y apoyo el advenimiento de la república. Posteriormente en 1936, la Guerra Civil lo separo definitivamente de su hermano Antonio, que vivió la experiencia en el bando republicano, mientras que él convirtió, una vez probada su adhesión a la causa nacional, en uno de los poetas oficiales de la “Nueva España”. Como tal fue nombrado académico y recibió todos los honores.

      En su evolución literaria fueron capitales sus viajes a París. El primero lo realizó en 1899, contratado por la editorial Garnier, y durante los años que permaneció allí entró en contacto con el mundo literario: conoció a Wilde, a La Jeunesse, a Moréas, y a Courteline; convivió con Rubén Darío y Amado Nervo; leyó a parnasianos, decadentistas y simbolistas. A su regreso se convirtió en una figura importante del modernismo, cuyos principios defendió con apasionamiento.

      Obras:

      Muy joven escribió sus dos primeros poemarios, Tristes y alegres (1894) y Etcétera (1895). Bajo el influjo de decadentistas y simbolistas escribió poemas recogidos más tarde en Alma (1900).

      En Madrid tras su segundo viaje (1902), publicó Caprichos (1905) y La fiesta nacional (1906), recibidos con críticas muy duras por su tono decadente. Mejor acogida tuvieron sus volúmenes de poemas de la etapa andalucista: Apolo (1911), Cante hondo (1915) y Sevilla y otros poemas (1920).

      A partir de Ars Moriendi (1921), cultivó una poesía de orientación épica y contenidos religiosos.

      A continuación exponemos un fragmento de Alma.

      Alma.

      " Yo, soy como las gentes que a mi tierra vinieron
      -soy de la raza mora, vieja amiga del Sol-,
      que todo lo ganaron y todo, lo perdieron.
      Tengo el alma de nardo del árabe español.
      Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
      en que era muy hermoso no pensar ni querer...
      Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna...
      De cuando en cuando, un beso y un nombre de mujer,
      En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos...,
      y la rosa simbólica de mi única pasión
      es una flor que nace en tierras ignoradas
      y que no tiene aroma, ni forma, ni color.
      Besos, ¡pero no darlos! Gloria..., ¡la que me deben!
      ¡Que todo como un aura se venga para mí!
      Que las olas me traigan y las olas me lleven,
      y que jamás me obliguen el camino a elegir.
      ¡Ambición!, no la tengo, ¡Amor!, no lo he sentido.
      No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud.
      Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido.
      Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud,
      De mi alta aristocracia, dudar jamás se pudo,
      No se ganan, se heredan, elegancia y blasón...
      Pero el lema de casa, el mote del escudo,
      es una nube vaga que eclipsa un vano sol,
      Nada os pido. Ni os amo, ni os odio, con dejarme,
      lo que hago por vosotros, hacer podéis por mí...
      ¡Que la vida se tome la pena de matarme,
      ya que yo no me tomo la pena de vivir!...
      Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
      en que era muy hermoso no pensar ni querer...
      De cuando en cuando un beso, sin ilusión ninguna,
      ¡El beso generoso que no he de devolver! "

      3. Generación del 98.

      El modernismo es un movimiento literario y cultural de amplio espectro dentro del cual, como característica de uno de sus momentos y fenómenos particulares, aparece la llamada generación del 98. Esto no es un movimiento diverso y mucho menos un grupo paralelo o como todavía creen algunos, un hecho literario opuesto.

      Para referirnos al movimiento literario-cultural hablaremos siempre de Modernismo, y solo nos referiremos al 98 para especificar un hecho histórico y su trascendencia literaria ocasional.

      3.1 Características de la generación del 98.

      - Todos los autores proceden de la periferia española, pero la mayoría viven en Castilla.

      - Predominio de la prosa.

      - Su objetividad es analizar la realidad.

      - Interés por temas sociales y políticos.

      - Estilo sobrio y austero.

      - Escasez de recursos retóricos.

      - Recupera localismos y arcaísmos.

      - Precisión y exactitud.

      3.2 Los temas.

      En la producción literaria de los hombres del 98 está presente una serie de temas, que son un fiel reflejo de la personalidad de sus autores.

      * El problema de España: El rechazo de las circunstancias socioculturales, políticas y económicas y sus deseos de reforma, aunque desde un punto de vista idealista.

      * Centró sus intereses en:

      - El paisaje: Especialmente el castellano, a través del cual pretenden descubrir “el alma de España”.

      Piensan que Castilla es el núcleo de la nación.

      - La historia: No los atrae tanto los grandes hechos de armas o los personajes históricos como los hombres anónimos que, con su trabajo diario, hacen la patria.

      - La literatura: De la que admiran sobretodo, la medieval y la clásica: Berceo, el Arcipreste de Hita, la Celestina… Muestran un interés especial por el Quijote.

      - Los problemas existenciales: El sentido de la vida, las preocupaciones éticas, morales o religiosas constituyen otro foco importante de atención en la producción del 98.

      2.4 Los autores.

      * Miguel de Unamuno.

      Biografía:

      Filósofo y escritor español, considerado por muchos como uno de los pensadores españoles más destacados de la época moderna. Nacido en Bilbao, Unamuno estudió en la Universidad de Madrid donde se doctoró en filosofía y letras con la tesis titulada “Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca “(1884), que anticipaba sus posturas contrarias al nacionalismo vasco de Sabino Arana. Fue catedrático de griego en la Universidad de Salamanca desde 1891 hasta 1901, en que fue nombrado rector. En 1914 fue obligado a dimitir de su cargo académico por sus ataques a la monarquía de Alfonso XIII; sin embargo, continuó enseñando griego. En 1924 su enfrentamiento con la dictadura de Miguel Primo de Rivera provocó su confinamiento en Fuerteventura (islas Canarias). Más tarde se trasladó a Francia, donde vivió en exilio voluntario hasta 1930, año en que cae el régimen de Primo de Rivera. Unamuno regresó entonces a su cargo de rector en Salamanca, que no abandonaría hasta su muerte. Aunque al principio fue comprensivo con la sublevación del ejército español que en seguida encabezó el general, Francisco Franco, pronto les censuró públicamente: en un acto celebrado en la Universidad de Salamanca, su comentario “venceréis, pero no convenceréis”, provocó la respuesta del general Millán Astray, uno de los sublevados: "¡Viva la muerte y muera la inteligencia!". Sus últimos días los pasó recluido en su domicilio de Salamanca. Unamuno fue poeta, novelista, autor teatral y crítico literario. Su filosofía, que no era sistemática sino más bien una negación de cualquier sistema y una afirmación de “fe en la fe misma”, impregna toda su producción. Formado intelectualmente en el racionalismo y en el positivismo, durante su juventud simpatizó con el socialismo, escribiendo varios artículos para el periódico El Socialista, donde mostraba su preocupación por la situación de España, siendo en un primer momento favorable a su europeización, aunque posteriormente adoptaría una postura más nacionalista.

      La influencia de filósofos como Arthur Schopenhaner, Adolf von Harnack o Sören Aabye Kierkegaard, entre otros, y una crisis personal (cuando contaba 33 años) contribuyeron a que rechazara el racionalismo, al que contrapuso la necesidad de una creencia voluntarista de Dios y la consideración del carácter existencial de los hechos. Sus meditaciones (desde una óptica vitalista que anticipa el existencialismo) sobre el sentido de la vida humana, en el que juegan un papel fundamental la idea de la inmortalidad (que daría sentido a la existencia humana) y de un dios (que debe ser el sostén del hombre) son un enfrentamiento entre su razón, que le lleva al escepticismo y su corazón, que necesita desesperadamente de Dios.

      Obras:

      En ellas se refleja una gran preocupación por España (que reflejó en su frase “¡Me duele España!”) se manifiesta en sus ensayos recogidos en sus libros En torno al casticismo (1895), Vida de Don Quijote y Sancho (1905), donde hace del libro cervantino la expresión máxima de la escuela española y permanente modelo de idealismo, y Por tierras de Portugal y España (1911). También son frecuentes los poemas dedicados a exaltar las tierras de Castilla, considerada la médula de España. Sus dos grandes obras sobre estos temas son Del sentimiento trágico de la vida (1913) y La agonía del cristianismo (1925), toda su producción literaria está impregnada de esas preocupaciones. Cultivó todos los géneros literarios. Su narrativa comienza con Paz en la guerra (1897), donde desarrolla la “intrahistoria” galdosiana, y continúa con Niebla (1914) —que llamó nivola, en un intento de renovar las técnicas narrativas—. La tía Tula y San Manuel Bueno, mártir (1933). Entre su obra poética destaca El Cristo de Velázquez (1920), mientras que su teatro ha tenido menos éxito, pues la densidad de ideas no va acompañada de la necesaria fluidez escénica; en este terreno destacan Raquel encadenada (1921), Medea (1933) o El hermano Juan (estrenada en 1954).

      A continuación exponemos un fragmento de la Tía Tula.

      La tía Tula.

      "Llegó, por fin, una mañana en que se le desprendieron a Ramiro las escamas de la vista y, purificada ésta, vio claro con el corazón. Rosa no era una hermosura cual él se había creído y antojado, sino una figura vulgar, pero con todo el más dulce encanto de la vulgaridad recogida y mansa; era como el pan de cada día, como el pan casero y cotidiano, y no un raro manjar de turbadores jugos. Su mirada, que sembraba paz, su sonrisa, su aire de vida, era encarnación de un ánimo sedante, sosegado y doméstico. Tenía su pobre mujer algo de planta en la silenciosa mansedumbre, en la callada tarea de beber y atesorar luz con los ojos y derramarla luego convertida en paz; tenía algo de planta en aquella fuerza velada y a la vez poderosa con que de continuo, momento tras momento, chupaba jugos de las entrañas de la vida común ordinaria y en la dulce naturalidad con que abría sus perfumadas corolas. ¡Qué de recuerdos! Aquellos juegos cuando la pobre se le escapaba y la perseguía él por la casa toda fingiendo un triunfo para cobrar como botín besos largos y apretados, boca a boca; aquel cogerle la cara con ambas manos y estarse en silencio mirándole al alma por los ojos y, sobre todo, cuando apoyaba el oído sobre el pecho de ella, ciñéndole con los brazos el talle, y escuchándole la marcha tranquila del corazón le decía: ¡Calla, déjale que hable! "

      * Pío Baroja.

      Biografía:

      Escritor español de la generación del 98, nació en San Sebastián (1872) y murió en Madrid (1956). De familia liberal, vivió en distintas ciudades por causa del trabajo del padre, ingeniero de minas. Fue mal estudiante, sobretodo durante los años de bachillerato en Pamplona, debido a su mal carácter, quien indisponía a menudo con los profesores y a su interés por los libros al margen de los programas académicos. Cursó medicina en Madrid y Valencia. Ejerció como médico en Cestona (Guipuzcua), apenas dos años, como él descontento de su profesión, salida por la que optó como una posibilidad cierta de abrirse al mundo literario de la capital sin descuidar el sustento. Enseguida pasó a colaborar en la prensa (El globo, El País, Germinal).

      Próximo al Partido Radical de Alejandro Lerroux, fue tentado en dos ocasiones por la política profesional: en 1909 como candidato a concejal por Madrid y en 1918 como candidato a diputado por Fraga; ninguna de las dos veces salio elegido. En 1933 reprendió sus colaboraciones periodísticas Ahora. En 1934 ingresó en la Real Academia de la Lengua. Al estallar la Guerra Civil se hallaba en su casa solariega de Itzea, en Vera de Bidasoa, desde donde cruzo la frontera y no regresó a España hasta 1940, una vez termina la contienda. En el exilio, y luego hasta 1943 colaboró con La Nación de Buenos Aires. En España vivió apartado de la vida pública, entregado a sus memorias.

      Obras:

      En 1990, publicó Vidas sombrías y La casa de Aizgorri, toda una premonición de la que fue su prolífica actividad de escritor: 75 volúmenes de novelas y narraciones, además de ensayos, poesías, obras teatrales y memorias.

      De 1944 a 1948 se dedico a escribir sus memorias, Desde la última vuelta del camino.

      La mayor parte de su obra se estructura en varias agrupaciones: 22 novelas quedan incluidas bajo el titulo Memorias de un hombre de acción (1913-1935), crónica de la vida de su antepasado Eugenio Aviraneta, que vivió las vicisitudes de la primera mitad del siglo XIX: otras treinta se agrupan en 10 trilogías. Acaso las más destacadas son: La lucha por la vida, integrada por La busca (1904), Mala hierba (1904) y Aurora roja (1905); Tierra vasca, integrada por La casa de Aizgorri (1900), El mayorazgo de Labraz (1903) y Zalacaín el aventurero (1909). Del resto de su obra merecen atención especial El árbol de la ciencia (1911) y La sensualidad pervertida (1920).

      A continuación exponemos un fragmento de Aurora Roja.

      Aurora Roja.

      "Sería una aurora sangrienta en donde a la luz de los incendios crujirá el viejo edificio social, sustentado en la ignominia y en el privilegio, y no quedaría de él ni ruinas, ni cenizas, y sólo un recuerdo de desprecio por la vida abyecta de nuestros miserables días. Sería el barro negro de las Injurias y de las Cambroneras, que ahogaría a los ricos, la venganza justa contra las clases directoras, que hacían del Estado una policía para salvar sus intereses, obtenidos por el robo y la explotación, que hacían del Estado un medio de calmar a tiros el hambre de los desesperados”.

      * Azorín.

      Biografía:

      Escritor español de la generación del 98, nació en Monóvar (Alicante), en el año 1873 y murió en Madrid en el año 1967. Su verdadero nombre es José Martínez Ruiz.

      De familia acomodada y conservadora, estudió bachillerato con los escolapios de Yecla, y derecho en Valencia, con poco aprovechamiento (nunca acabó los estudios, que retomó infructuosamente en Granada y Madrid años después), debido a su afición a la pintura, a los toros, al teatro, a las tertulias de café España y las librerías de viejo. Se inició como escritor en El Mercantil Valenciano y Pueblo, dirigido este por Blasco Ibáñez. En 1896 escribía en Madrid para El País y El Progreso, bajo el pseudónimo voltairiano de “Cándido”. Sus artículos traducían la influencia de Kropotkin y Fauré, y le ganaron las simpatías de Baroja y Ramiro de Maeztu, con quienes coincidió en los ideales regeneracionistas fraguados tras la caída de Cuba en 1898, fecha que dio nombre a su generación. “Azorín” nació tras el abandono tras el abandono de las ideas bohemias y revolucionarias y a través de las lecturas de Nietzsche y Schopenhauer.

      Entró en la política, como candidato del partido conservador de Antonio Maura, en 1907 salió elegido diputado por el distrito almeriense de Purchena. Repitió legislatura con De la Cierva en 1916 y ocupó el cargo de subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública en ese año y en 1919.

      En 1924 ingresó en la Real Academia de la Lengua. En los años siguientes pareció participar de la euforia republicana existente en los medios intelectuales madrileños, pero con el estallido de la guerra de adhirió al bando rebelde y se instaló en París. Regresó en 1939 como uno de los intelectuales del nuevo régimen.

      Obras:

      Escribió artículos de tono polémico y anarquizante, como sus Anarquistas literarios (1895).

      Tomó el seudónimo de su novela Antonio Azorín (1903) y lo usó por primera vez en Los pueblos (1905).

      De 1916 hasta 1919 fue su periodo más importante como escritor: El paisaje de España visto por los españoles (1917); la trilogía de mitos literarios formada por Tomás Rueda (1915), Don Juan (1922), y Doña Inés (1925).

      Estrenó por primera vez en Madrid en 1926, Old Spain.

      En 1946 publicó sus Memorias inmemoriales. La crítica coincide en que lo mejor de su obra es la trilogía formada por La voluntad (1902), el ya citado Antonio Azorín y Las confesiones de un pequeño filósofo (1904), estudio en clave modernita de la formación del intelectual y de sus luchas.

      A continuación exponemos un fragmento de la obra Los pueblos.

      Los pueblos.

      Yo quisiera expresar con palabras sencillas todo el encanto que las cosas - un palacio vetusto, una callejuela, un jardín- tienen a ciertas horas. Esta vieja ciudad cantábrica ofrece también como las ciudades de interior, como las ciudades levantinas, momentos especiales, momentos profundos, momentos fugaces, en que muestra, espontáneo y poderoso, su espíritu… Son las ocho de la mañana; si sois artistas, si sois negociantes, si queréis hacer una labor intensa, levantaos con el sol. A esta hora la Naturaleza es otra distinta a la del resto del día; la luz refleja en las paredes con claridades desconocidas; los árboles poseen tonalidades de color y de líneas que no vemos en otras horas; el horizonte se descubre con resplandores inusitados, y el aire que respiramos es más fino, más puro, más diáfano, más vivificador, más tónico. Esta es la hora de recorrer las callejas y las plazas de las ciudades para nosotros ignoradas. Estamos en Santander. ¿Hacia dónde dirigiremos nuestros pasos? Dejad los planos; dejad las guías; no preguntéis a nadie. Tal vez el vagar a la aventura por el laberinto de las calles es el mayor placer del viaje. Y ocurre que si visitáis Toledo, o Sevilla, o Burgos, o León, insensiblemente, sin daros cuenta, llegara un momento en que os hallareis frente a la catedral, ante una puerta gótica en que habrá mendigos sentados que gimotean, viejas dobladas y tullidas, hombres con redondos sombreros y capas parduscas, tal como Gustavo Doré los ha trasladado a sus dibujos. En Santander también os encontráis, tras breve caminata, en los umbrales de la vetusta portalada.

      * Antonio Machado:

      Biografía:

      Nació en Sevilla en 1875. En 1883, su familia se trasladaba a Madrid, donde estudiará en la Institución Libre de Enseñanza. Sus primeros años literarios están marcados por sus viajes a París (donde conoció a Pío Baroja entre otros), el primero de los cuales fue en 1849, y la aparición de artículos y poemas en revistas. En 1907 consigue la cátedra de francés en el Instituto de Soria; allí se casará con Leonor Izquierdo, que moriría en 1912. Por estos años es becado para estudiar en París, donde asiste a las clases del filósofo Henri Bergson. Los años de 1912 a 1919 transcurren en Baeza, como profesor de su Instituto; y de 1919 a 1931 en Segovia. Durante su estancia en esta última ciudad, conoce a Guiomar, personaje femenino que aparece en sus últimas obras; por esta época también ser dedica al teatro con obras escritas en colaboración con su hermano Manuel. En 1927 fue elegido académico de la Lengua. Al proclamarse la República en 1931, se traslada a Madrid, donde vivirá hasta el final de la Guerra Civil. En 1939 se exilia y muere poco después en Collioure (Francia).

      Obras:

      Su obra poética, una de las más grandes de la literatura española del siglo XX por su calidad e influencia posterior, se inicia en 1903 con Soledades. En 1907 publicó Soledades, galerías y otros poemas (cuya segunda edición ampliada publicaría en 1919), y en 1912 su obra más conocida, Campos de Castilla. En estos tres libros de poemas se ve la evolución de sus temas y estilo: algunos inicios influidos por el Modernismo, sucede un intimismo y una expresión madura, así como la preocupación por el paisaje y por los temas nacionales.

      En 1917 apareció la primera edición de sus Poesías completas, que irían ampliándose con libros posteriores: Campos de Castilla (1912), Páginas escogidas (1917), Nuevas canciones (1924) y De un cancionero apócrifo (1924-1936).

      La obra en prosa de Machado está íntimamente relacionada con las ideas que expresó en su poesía; los dos “filósofos” que inventa (Abel Martín y Juan de Mairena) en De un cancionero apócrifo van exponiendo las opiniones del poeta sobre el hombre y la poesía.

      Escribió y estrenó con cierto éxito algunas obras de teatro, escritas en colaboración con su hermano Manuel: Desdichas de la fortuna o Jualianillo Valcárcel (1926), Juan de Mañara (1927), Las adelfas (1928), La Lola se va a los puertos (1929) y La prima Luisa Fernanda (1930), las cinco escritas en verso. Verso y prosa se combinan en La duquesa de Benamejí (1931). El hombre que murió en la guerra no se estrenó hasta 1941: los dos hermanos la había comenzado hacia 1932 y fue Manuel quien la terminó y estrenó, muerto ya su hermano en el exilio.

      A continuación exponemos un fragmento de su obra Campos de Castilla.

      XCVII. Retrato.

      Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,

      y un huerto claro donde madura el limonero;

      mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;

      mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

      Ni un seductor Mañara, ni un Bradonim es ido

      -ya conoceis mi torpe aliño indumentario-,

      más recibir la flecha que me asignó Cupido,

      llamé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

      Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,

      Pero mi verso brota de manantial sereno;

      y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,

      soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

      Adoro la hermosura y en la moderna estética

      corté las viejas rosas de huerto de Ronsard;

      más no amo los aceites de la cual cosmética,

      ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

      Desdeñó las romanzas de los tenores huecos

      y el coro de los grillos que cantan a la luna.

      A distinguir me paro las voces de los secos

      y escucho solamente, entre las voces, una.

      ¿Soy clásico o romántico? No se. Dejar siquiera

      mi verso, como deja el capitán su espada:

      famosa por la mano viril que la blandiera,

      no por el docto oficio del forjador preciada.

      Convexo con el hombre que siempre va conmigo

      -quien habla solo espera hablar a Dios un día-;

      mi soliloquio es plática con este buen amigo

      que me enseñó el secreto de la filantropía.

      Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.

      A mi trabajo acudo, con mi dinero pago

      el traje que me cubre y la mansión que habito,

      el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

      Y cuando llegué el día del último viaje,

      y este al partir la nave que nunca a de tomar,

      me encontrareis a bordo ligero de equipaje,

      * Ramón María del Valle-Inclán.

      Nació en Villanueva de Arosa (Pontevedra) en el año 1866 y murió en Santiago de Compostela en el año 1936. Se llamaba Ramón del Valle y Peña. Comenzó a estudiar derecho, que abandonó por problemas familiares; vivió en México (1892-1893), dónde fue soldado. A su regreso se estableció en Pontevedra y comenzó a escribir en periódicos. Valle-Inclán añadió elementos fantásticos a su propia biografía: de alguna manera invento literariamente parte de su vida. A partir de 1895 se instaló en Madrid, donde mantuvo relaciones con algunos de los escritores del 98.

      En 1899 perdió un brazo, tras una riña con el escritor Manuel Bueno. Realizó otros dos viajes a América, en 1910 (con la compañía teatral de María Guerrero) y en 1922. En 1929 fue encarcelado por Primo de Rivera. En 1931 fue nombrado director de a Academia Española de Roma.

      Después de la guerra Carlista (1908-1909) la narrativa de Valle-Inclán se dirige hacia soluciones similares a las del esperpento teatral.

      Valle-Inclán cultivó todos los géneros literarios, pero seguramente es su teatro el que mayor trascendencia ha tenido.

      El esperpento de Valle-Inclán es una deformación de la realidad contemporánea, presentada de forma humorística y cruel, que contiene una crítica dura contra la organización de la sociedad española.

      Obras:

      Sus primeras obras dramáticas fueron: El marqués de Bradomín (1906), Cuentos de abril (1912), La cabeza del dragón (1912), Voces de gesta (1912), La marquesa Rosalinda (1913), El embrujado (1913).

      La denominación de “esperpentos” para sus obras aparecen por primera vez en Luces de bohemia (1920), obra que con las tres agrupadas en Martes de carnaval (1930: Las galas del difunto, Los cuernos de don Friolera y La hija del capitán) son las que él consideraba como tales esperpentos. Pero elementos parecidos aparecen en todas sus obras posteriores a 1920: Divinas palabras (1920), La rosa de papel (1923), La cabeza del bautista (1924), Sacrilegio (1924) o Ligazón.

      Aromas de leyenda (1907) y El pasajero (1920) son dos libros de versos modernistas que, junto a La pipa de kif (1919), sus obras más personales se publicaron en 1930 con el título de Claves líricas. Sus primeras obras en prosa fueron: Femeninas (1895), la Sonata de otoño (1902) y Jardín umbrío (1903). Las cuatro Sonatas (de Otoño, Primavera, Estío e Invierno, 1902-1905) están dentro del mundo decadente y esteticista propio del Modernismo. Se desarrolla cada una en un mundo diferente: Italia, México, Galicia y la corte carlista de Estella. Lo más destacado es su lenguaje, cuidado y refinado, próximo a la prosa poética.

      Sus obras más interesantes fueron las novelas La corte de los milagros, Viva mi dueño y Baza de espadas, integrantes de una proyectada serie histórica titulada El ruedo Ibérico y publicadas entre 1927 y 1932; y sobretodo con Tirano Banderas (1926), sátira de un dictador imaginario americano, de rico lenguaje y que ha influido en gran medida en novelas de autores hispanoamericanos posteriores.

      A continuación exponemos un fragmento de la sonata de otoño.

      Sonata de otoño (fragmento)
      " Llegué hasta su alcoba, que estaba abierta. Allí la oscuridad era misteriosa, perfumada y tibia, como si guardase el secreto galante de nuestras citas. ¡Qué trágico secreto debía guardar entonces! Cauteloso y prudente dejé el cuerpo de Concha tendido en su lecho y me alejé sin ruido, En la puerta quedé irresoluto y suspirante. Dudaba sí volver atrás para poner en aquellos labios helados el beso postrero: resistí la tentación. Fue como el escrúpulo de un místico. Temí que hubiese algo de sacrílego en aquella melancolía que entonces me embargaba. La tibia fragancia de su alcoba encendía en mí, como una tortura, la voluptuosa memoria de los sentidos. "

      4. Bibliografía.

      - Página web www.epdlp.com.

      - Libro de texto de Lengua y Literatura castellana de 4º de e.s.o de la editorial Editex.

      - Libro “El Modernismo y la Generación del 98” de la editorial Playor, del autor Enrique Rull Fernández.

      - Libro “Antología de la generación del 98”, de la editorial Santillana, autor Agustín Muñoz-Alonso López.

      - Guía escolar Vox, editorial Credsa.

      Modernismo y Generación del 98

      4. Resúmenes de libros leídos.

      Titulo del libro: Castilla.

      Autor: Azorín.

      Resumen:

      En este libro, Azorín habla del paisaje de Castilla. Va narrando en sus distintos capítulos la evolución del pueblo, y las distintas cosas que componen el paisaje castellano, aunque también va hablando del transcurro del tiempo.

      En el capítulo “Los ferrocarriles” habla de la evolución que sufrieron las vías férreas. Habla de las distintas líneas que había en esa época. En éste capítulo nombra a muchos personajes y artículos de periódicos y revistas de este tiempo.

      Azorín escribe en esta obra la experiencia de personajes famosos de esta época como por ejemplo Guillermo Lobé (cónsul de España en los países Bajos), este personaje aparece en el capítulo “El primer ferrocarril castellano”.

      En el capítulo “ventas, posadas y fondas” escribe de una forma muy detallada. En este capítulo nombra algunas ventas, posadas y fondas del paisaje español, en cada una de ellas detalla su forma y su estructura. Aquí también cita a personajes como Benito Pérez Galdós y a alguna novela suya.

      En este libro hay un capítulo que habla de la fiesta nacional de España, titulado “Los toros”, aquí expone los pros y los contras de los toros. Cita algunos personajes que sienten una gran admiración por esta fiesta y a otras personas a las cuales disgustan las corridas de toros. En este fragmento Azorín pone en manifiesto el sentimiento de un toro al estar en una plaza.

      En “Una ciudad y un balcón” explica de forma muy detallada la ciudad que ve con un catalejo desde lo alto de una torre.

      Hay un fragmento en el cual habla de la construcción de una catedral, de constructores de esta época y de reyes y reinas que mandan a construir esta catedral. Pone en manifiesto todos los años que pueden pasar hasta finalizar la construcción de un edificio tan grande y tan especial; dicho fragmento se llama “La catedral”.

      “El mar” comienza con la frase: Castilla no puede ver el mar, (que es un himno iberico). Aquí se cita a Rodrigo Díaz de Vivar (el Cid), el autor describe el mar de una forma muy bella y también la “añoranza” de Castilla pro no poder ver el mar.

      “Las nubes” redacta como ve las nubes la hija de Calisto y Melibea (personajes de la obra Celestina) , llamada Alisa, en el cual habla de los jardines por donde pasea Alisa y las nubes que ella ve.

      “Lo fatal” describe la vida de un hombre rico que va perdiendo dinero y posición hasta quedarse solo, ciego y sin nada. Con este fragmento quiere referirse al hombre ciego de la obra del Lazarillo de Tormes.

      “La fragancia del vaso”, este expresa el paso del tiempo. Cuenta la vida de una muchacha que vivía en un mesón, esta conoce a un hombre y se casa, los cuales se fueron a otro lugar a vivir. Tras el paso del tiempo el capítulo nos cuenta que tienen dos hijos y describe la forma que tiene la mujer de trabajar. Después de muchos años cuando esta iba a Madrid a ver a uno de sus hijos pasó por el mesón en el que vivía y preguntó por sus antiguos compañeros, aquí se encontró con una antigua amiga la cual estaba sorda y ciega que iba al mesón a pedir. Tras charlar con ella siguió su camino.

      “Cerrara, cerrara” trata sobre un estudiante que se dedicaba a escribir en vez de estudiar. Conoció a una mujer y al poco tiempo se casaron, pero ella murió. Este hombre vivía en una casa que se encontraba en una calle sombría y en calma. El hombre cerró su casa, se fue y ya nadie supo nada más de él.

      “Una flauta en la noche” en este fragmento Azorín narra el paso del tiempo. Habla de un niño que tocaba la flauta en la por la noche en su casa, cuando el tren pasaba. Tras el paso de los años se oyó en el mismo lugar una flauta. Esta vez había un anciano y dos niños, el cual uno de ellos tocaba la flauta. Ese niño se había convertido en un anciano y se fue a otra ciudad donde añoraba su casa y su flauta, el anciano regresó a su casa y volvió a tocar su flauta en la noche.

      “Una lucecita roja” trata de una familia que salía a ver una lucecita roja que aparecía en el horizonte y después desaparecía. Esa luz era la del tren que en el nadie viajaba. Un día la mujer y la niña subieron a ese tren vestidas de luto. Aquí Azorín cuenta de una forma indirecta la muerte de un familiar.

      “La casa cerrada” Azorín expresa en este fragmento la vida de un hombre que pierde la vista y tras un largo tiempo lejos de su casa vuelve y empieza a recordar las cosas que el hacía antes de perder la vista.

      Titulo del libro: Luces de bohemia.

      Autor: Ramón del Valle-Inclán.

      Resumen:

      La historia narra la vida de un poeta madrileño que está ciego desde hacía un año, este poeta es anarquista y él mismo se define como el primer poeta de España. Este personaje llamado Max odia la vida que lleva y durante toda la obra comenta que sería mejor morir antes que llevar la vida que él llevaba. Max, además de vender cupones, escribe poemas que son escritos por su mujer Madama Collet y vendidos a las librerías por su fiel amigo Don Latino de Hispalis.

      Un buen día cuando el ciego deliraba diciéndole a su mujer que había recuperado la vista, apareció Don Latino que venía de vender los poemas de Max en la librería de Zaratustra , este, le había dado tres pesetas por los poemas, y Max junto con Don Latino decidieron ir a reclamar más dinero a Zaratustra, aunque al final lo que consiguen es acabar en una taberna. En la taberna de Pica Lagartos le dicen que va buscando a Max la Marquesa del Tango, que resulta se una florista y muy golfa. Esta aparece reclamando un boleto de lotería con el número 5775, que parece ser que la madre de la Marquesa del Tango. Max lo saca y esta se lo arrebata de las manos. Cuando Max y Don Latino llevan unas cuantas copas encima, deciden ir en busca del boleto de lotería porque piensan que al ser un número tan especial tocaría.

      Cuando van en busca de la Marquesa del Tango y la encuentran esta les devuelve el boleto a cambio de que se lo paguen, ellos aceptan.

      Por una calle de Madrid se topan con un grupo de modernistas y estos comienzan a vocear por la calle, con tal ruido se acerca una patrulla de soldados que se llevan a Max al calabozo por haber dejado en ridículo al Capitán.

      Ya en el calabozo Max se encuentra con un anarquista procedente de Barcelona que lo llevan a fusilar, y al poeta ciego le propinan unas palizas, le escupen e insultan. Don Latino y los modernistas van en busca de ayuda para que saquen a su amigo Max del calabozo, y consiguen que un periodista del periódico El Popular hable con el Ministerio de la Gobernación y suelten a Max del calabozo.

      Sale Max del calabozo y va a dar parte de lo mal que a sido tratado allí, al ministro del Ministerio, este es un viejo amigo suyo que hacía tiempo que no veía. Charlan juntos y Max le comenta al Ministro que está en la pobreza y que vive mal, este, decide ayudarle y darle una pequeña paga al mes. Al salir del despacho del Ministro se encuentra con Don Latino que hace de su Lazarillo y se van a un café donde encuentran a Rubén Darío y los tres personajes comienzan a charlar sobre poesía.

      Max y Don Latino pasan la noche fuera de sus casas, los dos observan el amanecer, sentados en el portal de la casa de Max. Max comienza a tener frío porque tuvo que empeñar su capa para poder pagar en la posada de Zaratustra. El ciego le dice a Don Latino que le deje su Carrik y este reusa a dejárselo, al ver la cara de Max Don Latino llama a la puerta de la casa y deja allí al poeta tirado en el suelo como si de un vagabundo se tratase, los encuentran las vecinas de Max que se asustan al ver que el poeta ciego está muerto, estas llaman a la mujer de Max que al verle rompe en llanto.

      En el velatorio del difunto Max se encuentran el grupo de modernistas y Don Latino que lleno de pena decide “ahogar” sus penas bebiendo y se va a la taberna con uno de los modernistas. La mujer de Max y su hija están muy apenadas por la muerte del primer poeta de España.

      En el cementerio donde el difunto es enterrado, aparecen Rubén Darío y el Marqués de Bradomín y dialogan sobre la perdida del poeta ciego y sobre la muerte que les espera.

      La última escena transcurre en la taberna donde está Don Latino bebiendo, le a tocado el boleto que compraron entre él y Max a la Marquesa del Tango, la cual aparece por la puerta para pedirle las diez mil pesetas que habían acordado si el boleto premiaba. Se oye la voz de un periodista que porta un periódico en sus manos, en el periodico resalta una trágica noticia, una mujer y su hija han fallecido asfixiadas por el tufo de un brasero, Don Latino empieza a dudar y cree podrían ser la mujer y la hija de Max que se han suicidado porque no soportaban la pérdida del pobre poeta ciego que vivía en la miseria.