Modernismo catalán

Arte contemporáneo del siglo XX. Arquitectura. Escultura. Pintura. Modernismo. Cataluña. Contexto histórico. Ramón Casas. Gaudí. Rusiñol

  • Enviado por: Patricia
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 13 páginas
publicidad

EL MODERNISMO CATALÁN

UN ENTUSIASMO

Modernismo catalán

Contexto histórico

Política. De la mano de Antonio Cánovas de Castillo, España retornó en 1875 a la forma de gobierno tradicional y a la dinastía borbónica con la figura de Alfonso XII, hijo de la destronada Isabel II. Liquidada la Tercera Guerra Carlista y obtenida la aprbación internacional para la opción restauradora, las preocupaciones de los nuevos gobernantes se centraron en olvidar las turbulencias del Sexenio Revolucionario y redactar un texto constitucional ajustado a las necesidades del momento.

La Constitución conservadora de junio de 1876, la más sólida del panorama nacional al mantenerse en vigor hasta el golpe militar de 1923, regulaba una monarquía limitada en la que la Corona se reservaba amplios privilegios gracias al control del poder ejecutivo (nombramiento y cese del gobierno) y de la vida parlamentaria (disolución de las Cámaras, sanción y promulgación de las leyes). La defensa de la soberanía conjunta (Rey-Cortes), de la que Cánovas era su principal valedor, sintonizaba con la reeditada confesionalidad del Estado, la imprecisión a la hora de regular los derechos ciudadanos, pendientes por tanto del desarrollo normativo posterior, y un sinfín de calculados silencios, que hacían de la ambigüedad la clave de su dilatada vigencia. El bipartidismo con conservadores y liberales turnándose en el poder, encontró en Cánovas y en Práxedes Mateo Sagasta a los carismáticos dirigentes de este sistema oligárquico y caciquil, que funcionó con minuciosa regularidad hasta el nuevo siglo. La desesperación de ambos líderes y el fraccionamiento de sus respectivos partidos, víctimas de ambiciones y luchas internas, acabaron con este diseño político.

El aislamiento internacional de España durante la centuria decimonónica, abstraída en la resolución de sus problemas internos, determinó una política exterior pragmática, ecléctica y pesimista (“no tienen alianza los que quieren, sino los que pueden”, líder conservador).

El año 1898 se inscribe dentro de la redistribución colonial internacional motivada por la expansión imperialista, con notas peculiares pues se trataba de una guerra con EEUU cuyo epicentro estaba en Cuba, ante la que se inhibieron las potencias occidentales. La pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas sumió al pueblo español en una profunda crisis. El impacto de esta liquidación colonial en la sociedad española suscitó una profunda autocrítica sobre las causas y posibilidades de remedio de tantas flaquezas.

Flanqueado el siglo XX, la subida al trono de Alfonso XIII en 1902 dio comienzo a un reinado donde iban a resultar fallidos los intentos de Antonio Maura y José Canalejas de desterrar el caciquismo y lograr la ansiada regeneración nacional. Acontecimientos como la Semana Trágica de 1909, que alió a los socialistas con los republicanos en contra del gobierno, o la interpretación de ataque frontal a la Iglesia y ruptura de relaciones con Roma a raíz de la Ley del Candado de 1910, evidenciaba la visceralidad con que todavía se abordaban algunos temas sin resolver y las aludidas interferencias de poderes, rasgo medular de la contemporaneidad española.

Arte y cultura. En el último tercio del siglo XIX, la vida económica alcanzó el estadio del gran capitalismo. El mundo occidental vivía inmerso en un sistema en que imperaban los valores pragmáticos y utilitarios de la sociedad burguesa.

Paralelamente, comenzaron a notarse síntomas de hastío y desintegración que conducirían a lo que se ha llamado “crisis universal de las letras y del espíritu”, que se desarrolló entre 1885 y 1914. De ella arranca, según el poeta mexicano Octavio Paz, la crisis metafísica característica de la modernidad.

Fruto y reflejo de esa crisis son las distintas manifestaciones artísticas y culturales que tuvieron lugar en la confluencia de los siglos XIX y XX.

  • Impresionismo; descubrió el paisaje urbano y se centró en las impresiones súbitas y efímeras de la vida en la ciudad. Supuso la expansión de la percepción sensorial y el predominio del momento sobre la duración.

  • Esteticismo; la obra de arte se convirtió en modelo de vida. La naturaleza perdió su atractivo en favor del ideal de artificiosidad. El hastío como sentimiento predominante fue la nueva forma del dolor cósmico romántico.

  • Decadentismo; En la década de 1880, se designa como decadencia la predilección de los artistas por el hedonismo estético de la época.

Cataluña, una zona especial

Durante el último tercio del siglo XIX se asistió al resurgimiento del catalanismo político, articulado en torno a la reivindicación de la soberanía perdida en el siglo XVIII. En 1932 se consiguió el Estatuto de Autonomía y la instauración de la Generalitat republicana.

Durante el siglo XIX y hasta el final de la Guerra Civil la literatura catalana salió de su postergación secular y empezó un largo camino de recuperación .

EL MODERNISMO

Antecedentes del modernismo

Se reconocen antecedentes y concordancias en otras figuras del mismo periodo, como los cubanos José Martí y Julián del Casal, el colombiano José Asunción Silva, el mexicano Manuel Gutiérrez Nájera y el español Salvador Rueda. El modernismo coincide con un rápido y pujante desarrollo de ciertas ciudades hispanoamericanas, que se tornan cosmopolitas y generan un comercio intenso con Europa, se comparan con las urbes estadounidenses y producen un movimiento de ideas favorables a la modernización de las viejas estructuras heredadas de la colonia y las guerras civiles. A la vez, estos años son los de la confrontación entre España y Estados Unidos por la hegemonía en el Caribe, que terminó con el desastre colonial de 1898, hecho que dará nombre a la generación del 98, que tuvo importantes relaciones con el modernismo.

En América, la definitiva salida de los españoles planteaba el dilema de norteamericanizarse o reafirmarse en su carácter hispánico o, más en general, latino, para lo cual se remontan las fuentes a los clásicos de Grecia y Roma, cribados por los modelos franceses. Las ciudades copian a París y los escritores buscan nuevas referencias culturales en la contemporánea poesía francesa: Charles Baudelaire y su descubrimiento de la “horrenda belleza”, sucia y efímera, de la moderna ciudad industrial; Arthur Rimbaud, el cual, lo mismo que el estadounidense Walt Whitman, hallará que la vida industrial es un nuevo género de hermosura; Paul Verlaine y su culto al Parnaso, como el lugar donde viven y escriben los aristócratas de las letras; Stéphane Mallarmé, quien proclama la nueva poética del símbolo, es decir, de las combinaciones que el lenguaje formula a partir de su propia musicalidad y su estricta matemática, a la manera del antiguo pitagorismo.

Frente a lo moderno de la América anglosajona, Rubén Darío plantea lo modernista de la América latina, convirtiendo lo moderno en un manierismo, en una manera de decir, que convulsiona las costumbres poéticas, renovando el léxico, las metáforas, la versificación y las cadencias del verso, en buena parte por la revalorización de antiguas fuentes hispánicas olvidadas: Gonzalo de Berceo y su mester de clerecía, y, sobre todo, los barrocos Luis de Góngora y Francisco de Quevedo.

Características del modernismo

El preciosismo, el exotismo, la alusión a nobles mundos desaparecidos (la edad media caballeresca, las cortes de los Luises en Francia, los emperadores incas y aztecas, las monarquías china y japonesa), la mención de objetos preciosos, crean el paisaje modernista que se consolida con los viajes de Rubén Darío a España (desde 1892) y su instalación en Buenos Aires en 1893. El modernismo será seguido en América Latina por figuras como el argentino Leopoldo Lugones, el uruguayo Julio Herrera y Reissig, el boliviano Ricardo Jaimes Freyre y el mexicano Salvador Díaz Mirón, al tiempo que en España lo adoptan Ramón del Valle-Inclán, , Manuel Machado, Francisco Villaespesa Eduardo Marquina y ciertos aspectos del teatro “idealista” de Jacinto Benavente.

Políticamente, el modernismo deriva hacia destinos variables, pero siempre dentro del planteamiento inicial, que opone lo latino a lo anglosajón.

En filosofía, el modernismo reacciona contra el positivismo, interesándose por la teosofía de Annie Besant y Helena Blavatsky, así como por los estudios de Max Nordau sobre la degeneración, y las nuevas filosofías de la vida de Henri Bergson y Arthur Blondel.

En narrativa, se opone al realismo, optando por la novela histórica o la crónica de experiencias de alucinación y locura, y la descripción de ambientes de refinada bohemia, a menudo idealizados líricamente. Asimismo, introduce un elemento erótico con la aparición del personaje de la mujer fatal, que lleva a los hombres hacia el placer y la muerte.

EL MODERNISMO CATALÁN,

UN ENTUSIASMO

  • INTRODUCCIÓN

  • Esta exposición, organizada por la Fundación Santander Central Hispano, reunió unas noventa obras de arte, principalmente de pintura pero también de escultura, artes decorativas y mobiliario. La muestra pretendían ofrecer una imagen comprensiva de lo que fue este movimiento artístico en Cataluña en los últimos años del siglo XIX y los iniciales del siglo XX. Su ámbito cronológico se sitúa entre 1890 y 1910. La exposición de alguna manera viene a tener un propósito conmemorativo en el sentido de que nos remite a un período de la historia del arte español que tiene un indudable paralelismo con el actual: en ambos se puede percibir el final de un mundo estético y artístico y el comienzo de uno nuevo. Así como la conmemoración del 98 sirvió para recapitular y establecer el balance de un mundo estético procedente del siglo XIX la revisión del modernismo nos remite a los movimientos de la vanguardia en aquella porción de la geografía española en que se hizo más patente el deseo de novedad estética.

    El término "modernismo" fue utilizado desde los años ochenta del siglo pasado en Barcelona para designar una voluntad de ruptura con respecto al inmediato pasado. Esta ruptura se expresó en primer lugar a través de una temática naturalista y de una voluntad de contacto con el París de fin de siglo en donde elaboraron sus concepciones estéticas Ramón Casas y Santiago Rusiñol, a partir principalmente de 1890. Ambos se identificaron con pintores como Degas o Whistler, interesados en una temática naturalista y urbana, alejada de la visión convencional del impresionismo pero con preocupaciones semejantes. Rusiñol, además, a partir de un determinado momento, tuvo un contacto muy estrecho con la estética simbolista de la que fue principal introductor en España y que impregnó toda su obra. Lo que importa es que este mundo estético inició un proceso de cambio que supuso para el arte la introducción sucesiva de novedades y la concepción del arte como una totalidad, destinada además a transformarse en todos sus más diversos aspectos. Así la segunda generación del modernismo, aquella que se puede identificar en los términos convencionales de la Historia del Arte con el posimpresionismo, introdujo una ruptura todavía mayor, perceptible en la obra muy original y autóctona de Joaquín Mir, en la suntuosidad cosmopolita de Anglada Camarasa o en el mundo expresivo de Nonell. En este contexto se formó Picasso en la capital catalana a caballo entre dos siglos. Por otro lado el mundo del arte se vio transformado en su totalidad y no tan sólo la pintura. La escultura, por ejemplo, experimentó una destacada influencia del simbolismo. En el mobiliario se introdujo un estilo muy presente en la Europa de la época; esta caracterización vale también para la joyería. Algo muy característico del modernismo es una concepción total del arte destinada a transformar la vida y con una voluntad de transformación dinámica.

    2. RAMÓN CASAS

    (1866-1932), pintor y dibujante español nacido en Barcelona. Comienza a estudiar con Joan Vicens en la Lonja de las Artes y más tarde, en 1881, se convierte en el dibujante e ilustrador de la revista L´Avenç donde trabaja como corresponsal en París, mientras estudia en la Academia de Durand junto a Eugène Carriére y Pierre Puvis de Chavannes. Allí participa en el Salón des Champs Elysées (1833) para trasladarse después a Barcelona. Como contertulio del café Els Quatre Gats tuvo la oportunidad de trabar amistad con el millonario americano William Deering, quien se convirtió en su mecenas y le encargó obras de arte. Impermeable a las vanguardias, su estilo se consolida en el postimpresionismo. Excelente retratista, define diferentes tipos de mujeres, como la gitana, la manola, entre otras, así como una serie de retratos al carbón de importantes intelectuales de la época; músicos como Albéniz o Granados, escritores como Unamuno o Azorín, pintores como Zuloaga o Sorolla. También expresa con sus pinceles el anonimato de interiores de cafés o de la vida en la calle, con toda la espontaneidad que emanan tanto el entorno como sus personajes. Su estilo acusa la influencia de Manet, Whistler o Degas por los colores suaves y los contornos difuminados que le harán evolucionar hasta un tipo de pintura más colorista y de marcado carácter realista donde Casas representa tipos como Cabeza de un bandolero u obras de comprometido contenido social como La carga (1902, Museo Comarcal de la Garrotxa, Olot, España). Casas es asimismo uno de los máximos representantes del modernismo catalán que refleja en los carteles publicitarios (Codorníu, Anís del mono, entre otros) que realiza para prestigiosas firmas comerciales, llenos de sensibilidad artística.

    Obras:

    “Antes del baño”. Esta obra fue concebida en 1894. La técnica utilizada es óleo sobre lienzo. La pintura muestra a una mujer en una habitación cerrada desnudándose, en el instante justo antes de meterse en el baño. Toma más importancia la pintura que el dibujo, es decir, no hay un dibujo previo. Los tonos de su paleta son suaves, al igual que el tratamiento de la luz, que no supone ningún contraste violento entre luces y sombras. Casas representa el movimiento pero de forma sosegada, nos da una impresión armónica.

    “Señora en la biblioteca”. Data de 1891 y también es un óleo sobre lienzo. La pintura muestra a una mujer observando unos libros que están en una estantería en una habitación. No existe el dibujo tampoco en este cuadro. Los tonos predominantes son los colores ocres.

    3. SANTIAGO RUSIÑOL

    (1861-1931), pintor y escritor español, introductor de las nuevas tendencias artísticas francesas en Cataluña. Junto con Hermen Anglada Camarasa y Ramón Casas constituyen el trío de pintores modernistas catalanes.

    Nació en Barcelona (Cataluña) y cursó sus primeros estudios en el Centro de Acuarelistas de su ciudad natal. En el año 1887 viajó a París junto a algunos amigos como Ramón Casas y Miguel Utrillo. En la capital francesa tuvo la oportunidad de aprender junto a Pierre Puvis de Chavannes, familiarizándose con el simbolismo, y de practicar la pintura al aire libre. Aunque fue receptivo al impresionismo, no se le puede encuadrar dentro de este movimiento como atestigua el estilo tan personal de sus paisajes.

    A su regreso a España fundó en Sitges el taller-museo del Cau, donde experimentaba sobre la luz, y solía acudir con asiduidad a la tertulia del café Els Quatre Gats. Se especializó en paisajes de los Reales Sitios, como Aranjuez y La Granja en España o Tívoli y Frascati en Italia, pues su estilo de vida, de bohemio acomodado, le permitía viajar con frecuencia.

    Aunque su temática es muy variada se especializó en el paisaje, tanto rural como urbano, donde en un principio la figura humana se integraba. Al final de su carrera sólo pintaba paisajes que embellecía por medio de árboles o de elementos arquitectónicos, como refleja en su cuadro Escaleras del Generalife. En el año 1908 recibió la medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes por su obra titulada El cenador, inspirada en los jardines de Aranjuez. Rusiñol ha quedado adscrito al paisajismo y ha sido inmortalizado como el pintor de los jardines de España.

    Como literato es autor de algunos de los manifiestos estéticos más representativos del modernismo catalán, como los poemas en prosa de Oracions (Oraciones, 1987). Entre 1892 y 1899 organizó las cinco Festes Modernistes de Sitges, una serie de celebraciones que tenían como finalidad la difusión de ese movimiento artístico y literario.

    Obras:

    “Retrato de Ramón Casas con bicicleta”. Es una obra de 1889 en la que, como el propio título indica, Rusiñol representa a su amigo, Ramón Casas, sentado en un banco en la calle con una bicicleta a su lado. Le representa en una posición relajada, natural. Los colores predominantes son los marrones en distintas gamas, aunque también se observan colores más claros como el azul o el blanco en la representación del cielo. Es también óleo sobre lienzo.

    “Interior con figura femenina”. Es una obra de grandísimas dimensiones (199X120 cm.). La fecha de elaboración es 1890-91, en óleo sobre lienzo. Los colores utilizados esta vez son los de tono pastel. Se trata de la figura de una joven mujer.

    4. JOAQUIN MIR

    (1873-1940) Pintor catalán que, junto con Rusiñol y Aureliano de Beruete representa la corriente española del paisajismo de fuerte influencia francesa. Sus cuadros, de vivos colores, son por sus características muy próximos al impresionismo. Entre sus obras se cuentan numerosos paisajes de Mallorca y Cataluña.

    Obras:

    “L'arbre gran. Sa Calobra”. Es un paisaje sobre lienzo que el autor realizó en 1903.Predominan los colores verdes y marrones, y tonos más claros para representar la luz.

    5. HERMENEGILDO ANGLADA CAMARASA

    (1871-1959), pintor español, principal representante de la corriente simbolista y una de las figuras más populares de las primeras décadas del siglo XX en España.

    Nació en Barcelona. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de La Lonja de su ciudad natal, fue alumno de Modesto Urgell y estudió en París en las prestigiosas academias Julian y Coralossi. En esos años abandonó el tema paisajístico de sus primeros cuadros y comenzó a retratar escenas de París (calles, teatros, cabarés) en un estilo decorativo cercano al simbolismo, de colores intensos y formas fluidas. A partir de primeros de siglo comenzó a pintar escenas costumbristas españolas cambiando después el tema hispano por el ruso tras conocer los Ballets Rusos de Sergei Diáguilev. Fue autor de excelentes retratos, como el de Sonia Klamer, condesa de Pradère (1913) que forma parte del fondo del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

    En 1914 viajó a Mallorca y se instaló en Pollença, donde se retiraría en 1948. Allí realizó gran número de cuadros inspirados en el paisaje de la isla, siempre en un estilo luminoso y de brillantes colores.

    Obras:

    “Mur Ceramique”. Obra pintada en 1909 con la técnica de óleo sobre tabla. Representa a cuatro mujeres al lado de una ventana y en él predominan los tonos verdes, ocres, blancos y negros.

    6. ISIDRO NONELL

    (1873-1911), Pintor catalán considerado uno de los más originales artístas de su época por su temática y depurada técnica. Sus obras tienen una gran fuerza expresiva y una extraordinaria riqueza de color. Entre sus obras son muy apreciadas sus gitanas y bodegones.

    Obras:

    “Natura mozcla de les fructes”. Óleo sobre lienzo pintado por Nonell en 1910 en la que predominan los tonos oscuros. En ella se representan varias piezas de fruta sin fondo, realizadas mediante pinceladas gruesas.

    7. “LA PRIMERA COMUNIÓN”

    (1897), Obra escultórica de gran expresionismo de Josep Llimona realizada en pasta policromada. Representa, en un lenguaje plástico de carácter simbolista, dos bustos de una joven en dos momentos de su comunión: mientras reza y tras la comunión.

    8. “MUCHACHA TENDIDA EN EL SUELO”

    Dibujo de Joan Llimona realizado con carboncillo y lápiz de color sobre papel. En esta obra se muestra un desnudo femenino idealizado realizado con técnica de clara inspiración naturalista.

    9. “BROCHE-COLGANTE CON MUJER INSECTO”

    (1912) Obra modernista de joyería realizada por Lluis Masriera, uno de los prestigiosos artistas del modernismo que contribuyó a la difusión de esta corriente y a su expansión a otros campos. Está realizada en oro, diamantes, rubíes, perlas y esmalte y en ella destaca especialmente la figura de una mujer con alas de mariposa.

    9. ANTONI GAUDÍ

    (1852-1926), Arquitecto catalán considerado el principal representante del modernismo y pionero de las vanguardias artísticas del siglo XX. Gaudí nació el 25 de junio de 1852 en la ciudad tarraconense de Reus. Se graduó en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona en 1878. Su primer encargo como arquitecto fue la casa Vicens (1883-1888), un edificio neogótico en el que ya se aprecia su fuerte personalidad. El empresario textil catalán Eusebio Güell sería su principal mecenas y por encargo suyo realizó algunas de sus obras más importantes, como el palacio Güell de Barcelona (1889), un edificio pleno de espacios y formas innovadoras.

    En su primera etapa, de carácter historicista, construyó algunas obras fuera de Cataluña, entre las que cabe reseñar el palacio episcopal de Astorga y la casa de los Botines en León.

    Su figura es una de las más sorprendentes de la historia de la arquitectura, tanto por sus innovaciones como por su técnica, al margen de las corrientes internacionales y con frecuencia basada en el mero trabajo artesanal.

    En 1883 Gaudí se hizo cargo de la continuación en Barcelona del templo expiatorio de la Sagrada Familia, una catedral neogótica cuyo diseño modificó totalmente. En 1891 concluyó las trazas generales de la iglesia, compuesta por cinco naves y tres fachadas monumentales, y en 1893 comenzó la construcción de la fachada del Nacimiento, que no llegó a concluir. En 1908 publicó la primera imagen definitiva del templo, que se representaba como una especie de bosque ascendente de elevadas torres.

    A comienzos del siglo XX levantó otras tres obras no menos originales en la capital catalana: el Parque Güell, obra paisajística salpicada de elementos arquitectónicos (plaza principal, banco ondulado, soportales inclinados); la casa Batlló (1904-1906), edificio de clara inspiración modernista en el que destacan sus balconadas y su cubierta en forma de dragón; y la casa Milá, en la que llama la atención su carácter monolítico, que supone un hito de la historia de la arquitectura por su capacidad expresiva y las numerosas innovaciones introducidas.

    Gaudí también fue un destacado diseñador. Realizó forjas de gran originalidad para sus balcones y cancelas y diseño una excepcional colección de mobiliario, fabricada para distintos encargos privados.

    Entre sus piezas más relevantes destacan la silla de la casa Calvet (1904), realizada en madera de roble tallada y la silla de la casa Batlló (1907), tallada en madera de fresno, en las que se refleja su exuberante genio que produce piezas de una armonía insólita.

    La obra de Gaudí tuvo una gran influencia sobre el modernismo catalán y las vanguardias históricas, entre las que destacan los paralelismos con el expresionismo alemán y la herencia recogida por Salvador Dalí y otros artistas del surrealismo.

    En la historia de la arquitectura la desconcertante originalidad de Gaudí inspiró el camino estructuralista de arquitectos como Pier Luigi Nervi o de Félix Candela, o el denominado brutalismo expresionista de las últimas obras de Le Corbusier.

    A pesar de su gran influencia, su obra fue poco apreciada por sus compatriotas contemporáneos, ya que tenían mayor proximidad con un modelo de catalanismo racionalista.

    En sus últimos años Gaudí se recluyó en la construcción de la Sagrada Familia y falleció en Barcelona el 10 de junio de 1926, atropellado por un tranvía frente a su inacabada obra maestra.

    10. OPINIÓN PERSONAL

    La exposición sobre el modernismo catalán nos ha parecido muy interesante y nos ha permitido conocer en detalle una corriente artística poco conocida pero cuyas obras han tenido una gran relevancia en el arte contemporáneo español.

    De las obras que hemos podido observar, las que más nos han gustado son las de Casas y Rusiñol en las que se aprecia la amistad entre ambos. Las obras de estos artistas expresan el realismo y naturalismo de su elaboración, mostrando una atractiva armonía de colores, pinceladas compactas y definidas que ofrecen un conjunto en general muy armonioso.

    Lo que nos ha parecido menos atractivo han sido las obras de Anglada Camarasa, pues se trata de una pintura más abstracta y por ello más difícil de comprender.

    Otro aspecto que nos pareció muy interesante es que la exposición no se limitase solo a la pintura, lo que nos permitió apreciar otras obras interesantes en los carteles y obras gráficas, dibujos, joyas, esculturas y mobiliario.

    .

    1

    8