Moda en Argentina

Industria textil. Diseño. Costumbres y hábitos sociales. Vestimenta. Vestidos tradicionales argentinos. Evolución histórica

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Significado de la palabra Moda:

Uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos.

La Moda en Argentina y sus influencias del exterior:

Buenos Aires era el emporio que irradiaba elegancia luego de recibirla de Europa y adaptarla al gusto nativo. Aquí, las grandes tiendas, provistas de lo más nuevo y hermoso, deslumbraban con sus vidrieras y mostradores, donde se desplegaban los objetos capaces de hacer soñar a las mujeres.

Las que gozaban de una sólida posición económica encargaban su ropa a Paris y las bodegas de los barcos llegaban con sus cajas de obras de arte de la aguja, cuando no las compraban directamente de sus viajes. Las otras copiaban los modelos y cosían sus vestidos, haciendo derroche de la habilidad y buen gusto, o recurrían a modestas costureras que sabían su trabajo sin hacer peligrar los bolsillos.

Existía, además, otro recurso: la ropa hecha, que ofrecían las tiendas y que estaba disponible en el interior del país gracias al sistema de catálogos enviados a cuantos pedían para hacer sus encargos. Competían así con negocios locales, que tenían competencia de mercadería y viajaban a Bs. As para proveerse de las novedades.

La moda masculina:

Sin sufrir tantos cambios como la vestimenta femenina, la de los hombres comenzó a perder el empaque del siglo anterior.

Fue desapareciendo la levita, que solo continuaron usando los señores mayores, la galerita de hongo o Bombin perdió su dominio y el chambergo se impuso en las distintas variedades. En verano continuo usándose el sombrero de paja: si era de Panamá mejor.

Fueron los jóvenes quienes adoptaron el traje a la americana y dejaron de lado los botines de caña alta, aunque las polainas tuvieron vigencia varios años más.

El deporte, sin duda, influyo en la simplificación de la ropa masculina. Había una vestimenta informal para ir al club, viajar o hacer paseos campestres. Apareció el perra mus, en realidad un nombre derivado de una marca, que fue adoptado para frió y lluvia. Al poco tiempo, también se fabricó para mujeres.

Según las posibilidades económicas, la ropa podía ser de medida o de confección, que ofrecían en sus avisos las casas de ramo, con la posibilidad de comprar a crédito. Las santerías por un lado y los sastres particulares por otro eran opciones para vestir bien. Los zapatos tenían distintas hormas. Los cuellos duros eran altos y las pecheras, almidonadas. Los tiradores, de rigor, reemplazaban a veces al cinturón o se usaban las dos prendas.

Los accesorios eran el bastón, el alfiler de corbata, el reloj de bolsillo con cadena, que se usaba con el chaleco, y los gemelos para los puños de la camisa que no faltaba en el atuendo de los elegantes. Para ocasiones importantes, teatro, comidas, cenas y ceremonias, se usaba el jacquet o el frac, cuello de palomita con corbata blanca, pantalón de fantasía o negro y, en actos oficiales, galera alta.

Las leyes de elegancia masculina se dictaban en Inglaterra. Trajes, sobretodos y sombreros ostentaban ese sello y los géneros con que eran confeccionados tenían igual procedencia. La publicidad no dejaba de señalarlos, por que el ingles era sinónimo de elegancia.

De la guerra de 1914 a la de 1939:

A partir de 1914 hubo grandes cambios en la moda femenina. Las polleras subieron un poco mas arriba de los tobillos, los corsés comenzaron a adaptarse mas a la forma del cuerpo y las grandes matas de pelo cedieron paso a las melenas suscintas.

Ya en tiempos de la primera Guerra Mundial hizo su aparición en Francia quien seria la diva de la alta costura, Coco Chanel, Mademoiselle para todos que hizo de la ropa femenina una deliciosa envoltura, simple y cómoda, adoptada por todas las mujeres del mundo.

Los años locos de la década del 20 vieron morir prejuicios y aparecer otros, también efímeros, en materia de moda, por que su característica, precisamente, es la poca durabilidad.

El hombre también abandono viejos hábitos. Su ropa sport se hizo más habitual. Empezó a dejar el sombrero para ciertas ocasiones y también el cuello duro, adoptando la moda de la camisa con cuello blando pegado, gran conquista en beneficio de la comodidad.

Las casas de modas:

En los años que siguieron a la Primera Guerra Mundial se registro la aparición de casas dedicadas a la confección de la ropa femenina. Eran en realidad modistas con clientela fija, a la que atendían en sus casas ya ala que daban a elegir los modelos que encargaban de Paris para luego reproducirlos con los géneros también importados.

Surgieron en esa época negocios, dentro de esa modalidad, que se organizaron según el estilo europeo.

En la década del 30 ya se utilizaban mannequins para mostrar los modelos a las clientas que visitaban la casa, costumbre que perduro bastante. Las esbeltas señoritas permanecían en una dependencia interior, con un guardapolvo, y, al ser requeridas, vestían la prenda indicada para que le viese una señora que, muchas veces, ni aproximadamente tenia la silueta del modelo. Como en esta materia todo se inspiraba en Paris, pronto comenzaron los desfiles de ropa.

En el interior de la casa de moda un reducido ejercito de costureras ejecutaba las pequeñas obras de arte que eran esos vestidos , destinados a mujeres que podrían pagar su precio , o mucho mas y que talvez usarían solo una vez.

Los creadores hacen exhibiciones destinadas a estos compradores, con grandes restricciones. Gastan varios millones de pesos en cada colección, que comprende vestidos, zapatos, sombreros, ropa interior, etc. Aquí se adapta, en cada taller, para ofrecerles a las clientas. El desfile se prolongara una semana. También hay sesiones privadas, con una o dos maniquíes, para satisfacer a las clientas muy especiales . Esas mismas modistas importantes empezaron a lanzarse a la creación propia , inspirándose en los estilos foráneos , y en pocos años surgió una verdadera industria del vestido , con figuras talentosas que impusieron sus modelos y realizaron también sus desfiles para dar a conocer su tarea creativa .

Las mujeres argentinas siempre se las ingeniaron para vestir bien , y la ropa se simplifico lo suficiente como para permitirlo sin sacrificios . Desde aquellas épocas pretéritas , cuando las tiendas brindaban su ropa de confección hecha por excelentes costureras, hasta los tiempos actuales en que la fabricación y comercialización van por distintos carriles con idéntico destino , el resultado es significativo, cosa que se advierte con solo mirar en derredor.

Como ser mas bella:

La cosmética , conocida desde la mas remota antigüedad , tuvo en este siglo un notable progreso , ayudada por la ciencia y la tecnología. Desde los productos naturales hasta los mas complicados métodos , a lo largo del siglo se conoció - y se probo - todo lo que ayudara a las mujeres , y también un poco a los hombres , a ser mas atractivos.

Desde el pelo hasta el extremo de los pies , todo puede ser mejorado , rejuvenecido o enmascarado , en el peor de los casos , para que el espejo , y también ese espejo que son los ojos de otros , nos diga los hermoso que somos , aun si la naturaleza no ha sido muy generosa.

Nuestros abuelos y bisabuelos sabían de esto y tenían sus secretos . Los fabricantes se encargaban de hacer saber lo maravillosos que eran sus productos, de modo tal que nadie dejase de ser irresistible.

Habían cremas , tinturas , lociones , y otros preparados infalibles , además de afeites y varios aparatos que mejoraban el cutis , el pelo , las uñas y cuanta porción de anatomía necesitase reparación.

Estilos de Moda en la argentina:

Modas Rock , Beat , Hippie y Unisex:

La influencia del rock -principalmente de la mano de elvis Presley - y de películas protagonizadas por figuras como Marlon Brando, James Deán, Frank Sinatra, dio como resultado la aceptación generalizada de la ropa informal, confeccionada sobre la base del Jean y del cuero. Ambos materiales se extendieron rápidamente, en especial en la juventud, que las adopto como símbolo de rebeldía. Como secuela de la Segunda Guerra Mundial, en los Estados Unidos y Europa quienes se vestían de esa manera fueron nominadas la generación beat (perdida). Esta moda manifestó en la Argentina con la popularización de camisas y pantalones de Jean y camperas de cuero, con o sin tachas y flecos, pero siempre con visibles cierres relámpago.

A esa generación perdida le sucedió, en la década de 1960, la de los hippies, Estos crearon la moda super informal, pues el vestido de hombre y de la mujer no se regia por ningún canon especifico, salvo el de la informalidad. Lo mismo era de vestir de lona que de poplin, de un solo color o de mil, con o sin ropa interior. Se usaban flores estampadas y de verdad, cabellos largos, barbas hirsutas, camisas multicolores, ropas de loneta desgastadas ex profeso, al extremo de ser fabricado con desgastes y roturas en las zonas de rodillas y glúteos. Durante los años 60 y 70, la aceptación masiva que obtuvo el in formalismo dio como resultado el auge de la fabricación industrial. Los modelos dejaron de ser creaciones individuales para convertirse en producciones seriadas, prestigiadas con la marca de fábrica o el apellido de los diseñadores. Como consecuencia, en las calles se veían las mismas combinaciones de colores, el mismo largo de polleras, el mismo corte de pantalones, las mismas tachas, los mismos botones metálicos en las camperas y las mismas flores en las camisas. Esa uniformidad informal condujo a la creación de la moda unisex, que, si brindaban igualdad democrática, termino con la libertad creadora. Esta moda predomino durante la década de 1960 y 1970. Hombres y mujeres por igual se vistieron con pantalón, camisa, pulóver, manifestando la igualdad de sexos que se perseguía.

Más allá del predominio de la uniformalidad y del informalismo, unos y otras no dejaron de buscar variantes distintivas que se adecuaron a las idiosincrasias personales, como el largo de los sweaters o el uso de zuecos en las mujeres. Se mantuvo, sin embargo, el Jean como prenda útil, práctica y accesible. En los sectores de mayor poder adquisitivo, al Jean se lo reemplazo con géneros de lana, y el calzado se sofistico con las botas altas, cerradas con cremalleras para facilitar la quita y pon. También en las variaciones se introdujeron las ropas de gamuza, relegando el cuero, que perdió importancia y en muchos casos, agregándole adornos o implementos como carteras.

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