Mitología griega

Mitos Cosmogónicos. Mitos sobre el origen del hombre. Dioses olímpicos. Dioses griegos

  • Enviado por: Elena
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Índice

  1. Mitos Cosmogónicos
  1. Mitos sobre el origen del hombre
  1. Los dioses Olímpicos

Mitos Cosmogónicos
(Según la Teogonía de Hesíodo)


En un principio surgió Caos. Esta divinidad de naturaleza impersonal, representa el abismo que separa el cielo de la tierra. De Caos nació Gea, la Tierra, y ésta engendró a su vez a Urano, el cielo estrellado.

Gea y Urano se casaron, y engendraron a los siguientes hijos:

  • Seis Titanes, entre ellos Cronos, Océano e Hiperión.
  • Seis Titánides o divinidades femeninas correspondientes a los Titanes; entre ellas Rea.
  • Tres Cíclopes, gigantes con un solo ojo en la frente que se dedican a la herrería.(El cíclope Polifemo que aparece en la Odisea y se dedica a devorar a los compañeros de Ulises pertenece a otro Linaje)
  • Tres Gigantes Hecatonquiros o Centimanos, llamados así porque tenían 100 manos.

Urano, inflamado de amor por su esposa, no se apartaba de ella ni un instante, por lo que los hijos de Gea quedaron encerrados en el seno de Gea. Ésta, harta de la situación, le entregó a su hijo Cronos, el más joven de los Titanes, una hoz. Cronos castró a su padre y arrojó lejos de sí sus genitales. De las gotas de sangre que cayeron en la tierra nacieron, entre otras criaturas, las Erinias o Furias, tres seres monstruosos que atormentan a los culpables de crímenes contra sus propios familiares. El miembro mutilado de Urano cayó al mar , y de la espuma que se formó, nació la diosa Afrodita.

Cronos se convirtió en el segundo soberano de los dioses, Casado con su propia hermana Rea, engendró a Hestia, Deméter, Hera, Hades, Poseidón, y por último Zeus. Para evitar que alguno de sus hijos pudiera destronarlo, los fue devorando a la vez que nacían. Sólo se salvó Zeus: su madre, Rea, le dio a luz de noche, en secreto, y a la mañana siguiente le presentó a Cronos una piedra envuelta en pañales que él devoró sin vacilar. Zeus fue enviado a la tierra, a una gruta bajo el monte Ida, en Creta, donde se crió con la leche de la cabra Amaltea.

Cuando creció, Zeus acudió a la morada de los dioses. Allí se hizo pasar por copero y le dio a su padre una poción vomitiva. Cronos expulsó a los cinco dioses que había devorado.

Después, Zeus y sus hermanos se enfrentaron a Crono y a los demás Titanes en una guerra que duró 10 años, llamada Titanomaquia. Fue decisiva la ayuda de los Cíclopes, que forjaron armas mágicas para los dioses: para Hades, un casco que le hacía invisible; para Poseidón (Neptuno), el tridente con el que provocaba terremotos; y para Zeus, los rayos. Por fin, Zeus y sus hermanos lograron derrotar a los titanes. A la mayoría lo9s arrojaron a una especie de abismo infernal, el Tártaro, mientras que a Cronos lo desterraron.

Tras alcanzar el poder, los tres hermanos se repartieron el universo. A Hades le tocó el mundo subterráneo, donde moraron los muertos. A Poseidón, las aguas saladas. Zeus, por su parte se quedó en el cielo; y es, además, soberano de los otros dioses.

Zeus sería ya gobernante del mundo para siempre. Sin embargo, su propio reinado sufrió ataques:

  • Tifón, un monstruo de aspecto indescriptible, hijo de Gea y de Tártaro, se enfrentó con Zeus y en un primer asalto lo derrotó y le arrancó los tendones de brazos y piernas. Hermes recobró estos tendones, se los devolvió a Zeus, y en el segundo asalto Zeus logró a vencerá Tifón, al que sepultó debajo del monte Etna.
  • Los Gigantes, hijos de Gea (que nacieron de las gotas de sangre derramadas por Urano), intentaron asaltar el cielo apilando montañas para formar una inmensa escalera. Zeus, con la ayuda de Atenea y del héroe Heracles, logró derrotarlos tras una terrible batalla conocida como Gigantomaquia.

Paralelos Orientales

En la mitología de los hititas (pueblo que llegó a poseer un imperio en Asia Menor durante el segundo milenio antes de Cristo) se han encontrado relatos con un curioso

parecido al que nos cuenta Hesíodo en su Teogonía. En este caso, el primer dios soberano se llama Anu. Su hijo Kumarbi también lo castra, aunque en este caso lo hace de un mordisco, y se traga los genitales de Anu. El resultado es que él mismo queda embarazado y entre terribles dolores alumbra a varios dioses. El último, Teshub, dios de la tormenta, lo destronará a su vez.

Los paralelos son evidentes. Tres dioses se suceden: en un caso Urano-Cronos-Zeus y en el otro Anu-Kumarbi-Teshub. El primero (Urano o Anu) es mutilado en ambos relatos. También hay dioses encerrados en las entrañas de su padre, en el caso griego porque han sido devorados, y en el caso hitita porque lo devorado ha sido la simiente que los engendra.

Por otra parte, la lucha entre Zeus y Tifón recuerda a combates de dioses contra monstruos primigenios en mitologías diversas. Un caso claro es el de la lucha de Teshub y el dragón Illuyanka. Éste también sale victorioso en un primer asalto y le arrebata al dios el corazón y los ojos. Pero Teshub los recobra recurriendo a la traición y la astucia, y en el segundo combate aniquila al dragón.

mitos sobre El Origen Del Hombre

Existe una divinidad que aparece en diversos mitos relacionados con los orígenes de la humanidad: es el titán Prometeo. En realidad, sería un titán de segunda generación, pues no es hijo de Gea y de Urano, sino nieto suyo.

En algunas versiones de los mitos griegos, Prometeo creó a los hombres, moldeándolos a partir del barro. En cualquier caso, todas coinciden en que fue el primer benefactor de la humanidad. Dos de sus acciones le acarrearon el odio de Zeus:

  • Fue Prometeo el que llevó a cabo el primer sacrificio a los dioses. Tras matar a un buey, lo dividió en dos porciones. En la primera iba la carne y las entrañas, recubiertas con tripas de manera que no tenía un aspecto demasiado apetitoso. En la segunda puso los huesos, rodeándolos de suculenta grasa. Después le dijo a Zeus que eligiera. El rey de los dioses tomó el lote grasiento, y cuando fue a hincar el diente descubrió que allí no había más que huesos. Desde entonces, ésa fue la forma en que se realizaron los sacrificios a los dioses. Pero Zeus le guardaba rencor a Prometeo por el engaño.
  • Y también fue Prometeo el que robó el fuego del carro de Helios, el sol, y se lo entregó a los hombres.

Zeus se vengó de Prometeo encadenándolo a una roca en el Cáucaso, donde estuvo prisionero diez mil años. Las olas y el viento lo azotaban, y para colmo un águila le devoraba el hígado durante el día y durante la noche le volvía a crecer. Al final, Heracles liberó a Prometeo, y Zeus lo perdonó. Aunque, como símbolo para que pareciera seguir preso, Prometeo tuvo que llevar siempre un anillo forjado con el hierra de sus cadenas.

En cuanto a los hombres, la represalia que tomó Zeus fue crear a una mujer, Pandora (su nombre significa todos los dones). Después la envió a la tierra, a casa de Epimeteo, que era el hermano de Prometeo. Pandora llevaba con ella una caja en la que Zeus había encerrado todos los males. Llevada por su curiosidad, Pandora la abrió y los males se desparramaron por el mundo. Desde entonces, los hombres estamos tan atribulados por nuestras desgracias que no podemos rivalizar con los dioses.

También hay otro mito relativo al origen de los hombres. Zeus quería aniquilar a la humanidad, porque no respetaba las leyes de los dioses, sobre todo las de la hospitalidad (la hospitalidad era sagrada en el mundo antiguo, y Zeus era el encargado de recordarlo). Sólo encontró en el mundo a un hombre justo, Deucalión, al que decidió perdonar la vida. Zeus envió un diluvio, pero se lo advirtió a Deucalión, que se salvó junto a su mujer, Pirra, embarcando en una especie de arca. Llovió durante 9 días y 9 noches. Cuando bajaron las aguas, tan sólo quedaban vivos Deucalión y Pirra. Los dioses les dijeron que, para repoblar el mundo, debían arrojar por encima de sus hombros los huesos de sus madres. Deucalión comprendió que se refería a las piedras (los huesos de Gea, la madre común de los mortales). Empezaron a lanzar piedras a sus espaldas: de las que tiraba Deucalión, nacieron hombres; de las que soltaba Pirra, mujeres. Así se renovó la humanidad.

Los Dioses Olímpicos

Zeus y sus hermanos

Zeus (Júpiter)

Hijo de Cronos y Rea. Se le representa como un hombre maduro, con barba, a veces sentado en un trono (así apareció en la estatua que esculpió Fidias para el templo de Olimpia). El animal que se le asocia es el águila, símbolo de realeza. Su arma es el rayo, que le forjan los cíclopes y gracias al cual es invencible.

Zeus es dios, entre otras cosas, de la justicia, como señor de los reyes y jueces. También de la sagrada hospitalidad, con el epíteto de “Xenios”.

Con su nombre latino, tiene dedicado un día de la semana: jueves (Dies Iobis). En inglés, el nombre Thur-s-day hace referencia a Thor, dios del trueno que en los mitos germánicos equivale a Zeus.

Zeus interviene en casi todos los mitos griegos. La mayoría de los dioses jóvenes y buena parte de los héroes son descendientes suyos. Para justificar tantos descendientes, se le atribuyen incontables amoríos. Es un dios, por tano, que se encapricha con normalidad de mujeres mortales y de diosas. Para satisfacer sus instintos, a veces se transforma en criaturas extrañas, o son sus amadas las que sufren estas metamorfosis.

  • Para raptar a Europa, una princesa Fenicia que sería la madre del mítico rey Minos, se convirtió en toro.
  • Se transformó en cisne para unirse a Leda, de la cual tuvo Helena, que más tarde desencadenó la guerra de Troya.
  • Dánae era una princesa a la que su padre encerró en una sala subterránea de bronce para evitar que ningún hombre pudiera llegar a ella, pues se le había vaticinado que si su hija le daba un nieto, éste lo mataría. En ese caso, Zeus la fecundó convirtiéndose en lluvia de oro. Acrisio arrojó al mar a Dánae y a su hijo Perseo, dentro de un cofre.
  • También raptó al joven Ganémedes, su único amorío homosexual. Para ello se convirtió en águila y lo arrebató entre sus garras. Ya en el Olimpo, convirtió a Ganímedes en el copero de los dioses.
  • Para unirse a Alcmena, tomó la forma de su esposo Anfitrón, que estaba lejos de su hogar, en una guerra. Zeus ordenó al sol que no saliera en tres días, y así disfrutó de una larga noche nupcial. El fruto de esta unión fue el mayor de los héroes, Heracles.

Poseidón (Neptuno)

También hijo de Cronos y Rea, es el dios que reina en el mar. Tiene poder sobre las olas, pero también puede desatar tempestades e incluso terremotos con su tridente. Uno de sus epítetos en los poemas de Homero es ennosígaios, “el que sacude la tierra”. Una de sus estatuas más conocidas es un bronce que se halló en el fondo del mar y en el que aparece a punto de arrojar el tridente (aunque hay quienes opinan que esa estatua podría ser de Zeus. Con su nombre latino de Neptuno también tiene un monumento dedicado en una plaza de Madrid.

El animal consagrado a Poseidón es el caballo. Poseidón es una divinidad muy antigua, cuyo nombre aparece en las tablillas micénicas. Se le atribuye la construcción de las murallas de Troya, aunque en la guerra que enfrentó a troyanos y aqueos cambió de bando más de una vez.

La mayoría de los hijos de Poseidón eran seres monstruosos o inhumanos. Así, tuvo al cíclope con la ninfa Toosa, y de Medusa engendró al caballo alado Pegaso.

Otro mito relativo a Poseidón narra su lucha por poseer la ciudad de Atenas. Poseidón clavó su tridente en la Acrópolis e hizo brotar una fuente de agua salada como señas e su dominio. Pero Atenea plantó un olivo, que desde entonces, sería el árbol sagrado de la ciudad, y consiguió que sus habitantes votaran a su favor. De esta forma se convirtió en la patrona de Atenas.

Hades (Plutón)

Hades es el dios de los muertos, pues cuando se repartió el universo con sus hermanos Zeus y Poseidón le tocó en suerte el mundo subterráneo. No interviene en demasiados relatos, ni aparece apenas representado en el arte griego. El arma que forjaron para él los cíclopes fue un yelmo que le hacía invisible.

El nombre de Hades significa invisible, tal vez en referencia a su casco. El otro nombre, Plutón, quiere decir “rico, opulento”, por las riquezas que atesora la tierra.

Su mito más conocido es el que narra el rapto de Perséfone. Ésta era hija de Deméter, y por tanto sobrina del propio Hades. Perséfone no había aceptado convertirse en su esposa y reinar en el mundo de las sombras y los muertos. Un día en que la joven diosa paseaba por el campo, Hades se apareció ante ella, brotando de las entrañas de la tierra con su carro infernal, y la llevó consigo a las profundidades. Deméter, al ver que su hija no volvía a casa, la buscó por todo el mundo y abandonó sus funciones como diosa de la tierra fértil. Los cultivos dejaron de crecer, los animales morían y los dioses ya no recibían sus sacrificios. Zeus tomó cartas en el asunto y ordenó a Hades que devolviera a Perséfone con su madre. Pero Hades había conseguido que la joven probase unos granos de granada; según una ley mágica, quien visitara el infierno y comiera algo en él, ya no podría volver al mundo exterior. Al final, se le ofreció a Perséfone pasar una tercera parte del año con Hades, otra con Deméter y la última con quien ella quisiera. Perséfone eligió a su madre.

  • Este mito refleja el ciclo de la vegetación y las estaciones: Perséfone está bajo tierra en invierno y sale de nuevo a la luz en primavera. Hay otros relatos similares, como el del bello Adonis, amante de Afrodita. Entre los hititas había un mito muy parecido, protagonizando por el dios de la primavera, Telepinu.

Otros seres mitológicos relacionados con Hades:

  • Caronte: barquero que cruza las almas al otro lado de las aguas infernales. (Esta agua reciben diversos nombres: Estigia, Aqueronte, Piriflegetón. La Estigia tenía una virtud: los dioses juraban por ella, y si faltaban a su palabra se veían desterrados del Olimpo y privados de comer ambrosía, el alimento de los inmortales, durante 9 años. También fue en las aguas de la Estigia donde la madre de Aquiles lo sumergió para convertirlo en invulnerable.)
  • Cerbero: perro de tres cabezas que custodia la puerta del infierno para evitar que las almas de los muertos escapen.
  • Sísifo: mortal condenado por toda la eternidad a rodar una piedra hasta coronar una empinada cuesta. Fue castigado a esta tarea por engañar a la propia muerte.
  • Tántalo: también recibió un terrible castigo. Según las diversas versiones, su crimen fue robar la ambrosía a los dioses y dársela a los mortales, o bien sacrificar a su propio hijo para ofrecérselo a los dioses. La pena fue sufrir hambre y sed eternas. Estaba sumergido en aguas hasta el cuello, pero cuando se agacha para beber el líquido baja de nivel; y sobre su cabeza colgaban ramas llenas de fruto, pero si estiraba los brazos para coger alguna, el viento las alejaba de él.

Deméter (Ceres)

Deméter significa “diosa madre”, es la diosa de la tierra cultivada, y del trigo en particular. Su nombre latino, Ceres, está relacionado con nuestra palabra “cereal”. Como suele ocurrir en la mitología, se desposó con su propio hermano, Zeus, y de esta unión nació Perséfone (Proserpina entre los latinos).

El mito más conocido de Deméter es el rapto de Perséfone. En Eleusis, un pueblo situado al noroeste de Atenas, se celebraba el ritual en el que se conmemoraba el ascenso de Perséfole desde los infiernos y vuelta con Deméter. A esta fiesta, conocida como Misterios, sólo podían asistir los iniciados. Estaba prohibido bajo pena de muerte divulgar las prácticas que se llevaban a cabo durante el ritual, por lo que no se conocen demasiados detalles concretos.

Hera (Juno)

Hera fue la tercera esposa de Zeus, según el poeta Hesíodo. Las dos primeras habían sido Metis, la Sabiduría, y Temis, la Justicia. Hay otra versión que no cuadra demasiado bien con el relato de la Teogonía, pero que no deja de ser curioso. Según ésta Hera y Zeus se amaban en secreto cuando Cronos aún reinaba en el universo, pero sus padres no les dejaba casarse. En una noche de tempestad, Zeus se convirtió en un cuclillo y cayó agotado cerca de Hera. La diosa lo recogió en su regazo, y entonces el recobró forma y la dejó embarazada, por lo que ya no hubo otro remedio que casarlos.

De Hera y Zeus nacieron, entre otro hijos, los dioses Hares y Hefesto.(Aunque según otras versiones Hefesto es hijo sólo de la propia Hera.)

Hera es la protectora del matrimonio y de las mujer casadas. En los mitos suele aparecer como celosa y vengativa de los constantes adulterios de su marido. Así, acosó a varias e sus amantes, como Sémele o Leto, y persiguió sobre todo al más importante de los héroes engendrados por Zeus: Heracles.

Hera tenía bajo su patrocino la ciudad de Argos. En esta ciudad se numeraban los años tomando como referencia el nombre de las mujeres que servían como sacerdotisas en el templo de Hera. Se la identifica a menudo con Ilitía, la diosa que protege a las mujeres durante los partos. Su ave es el pavo real: el plumaje de su cola era la imagen de los ojos del gigante Argos, al que Hera había puesto como guardián de Ío, una de las amantes de Zeus.

Hestia (Vesta)

Hestia es la diosa del fuego del hogar. Junto con Atenea y Artemis, es una de las diosas vírgenes. Mientras otros dioses vagan por el mundo, Hestia permanece siempre en el Olimpo, ya que sus llamas son el centro religioso de la morada divina. Eso explica que apenas participe en mitos.

En Roma recibía el nombre de Vesta y le estaban consagradas las vírgenes vestales.

Dioses Jóvenes

La mayoría son hijos de Zeus y otras divinidades.

Afrodita (Venus)

Es una de las pocas excepciones a lo que acabamos de decir. Aunque hay versiones que dicen que es hija de Zeus y Dione, e los relatos más importantes se dice que era hija de Urano: ya hemos visto cómo nació de la espuma del mar cuando el miembro mutilado de Urano cayó entre las olas.

Apenas nacida de éntrelas aguas, Afrodita llegó a la isla de Chipre, donde las Horas (las Estaciones) la acogieron, la vistieron y la mandaron al Olimpo, con los demás dioses. Allí fue acogida con gran beneplácito, y se casó con el más feo de los dioses, Hefesto.

Afrodita es la diosa del amor y del sexo. Eso Explica que no fuera fiel a su cónyuge y tuviera numerosos amoríos. El más celebre es el que la unió con él dios de la guerra, Ares. Mientras Hefesto trabajaba en su fragua, Ares acudía a su casa y engañaba a su hermano en su propio lecho. Una mañana, el Sol sorprendió a los amantes y acudió a contárselo a Hefesto: es el momento que refleja Velázquez en “la fragua de Vulcano”. Hefesto tejió una red invisible con la que los atrapó en la cama, y luego convocó a todos los dioses varones del Olimpo para que actuaran como testigos.

Al final, todo quedó en carcajadas para los concurrentes y bochorno para los implicados en el adulterio.

Afrodita también amó a Adonis, joven de extraordinaria belleza que murió al cazar un jabalí. Afrodita se empeñó en recobrarlo de los infiernos, pero las propia Perséfone se encaprichó de él y se negó. Al final, Zeus decretó que el año se dividiera en dos partes y que Adonis pasara una en el infierno con Perséfone y otra en la tierra con Afrodita.

Esto es sólo otra versión del repto de Perséfone.

Algunos de los hijos de Afrodita son:

  • Hermafrodito, hijo de Hermes. Este joven tenía una naturaleza normal, pero cuando la ninfa Salmacis se enamoró de él, consiguió que los dioses los unieran a ambos con un abrazo inseparable. Desde entonces, Hermafrodito se convirtió en un ser que compartía ambos sexos.
  • Con el mortal Anquises tuvo a Eneas, que sería uno de los pocos supervivientes de Troya, y cuyos descendientes fundarían la ciudad de Roma.

Como diosa del amor, a veces Afrodita puede ser terrible y destructiva. Así, castigó a las mujeres de la isla de Lemnos, que no la honraban lo suficiente, con un olor tan fétido que sus maridos dejaron de acostarse con ellas y tomaron en su lugar esclavas. Las mujeres de Lemnos mataron a todos los hombres de la isla, y vivieron sin varones hasta que años después llegaron los Argonautas, con los que engendraron hijos.

Afrodita suele aparecer relacionada con su hijo Eros (Cupido para los romanos), un dios joven y alado que utiliza su arco y sus flechas para despertar el amor entre los hombres y a veces entre los propios dioses.

Hefesto (Vulcano)

Hefesto es el dios del fuego y de los herreros. En algunas versiones es hijo de Zeus y de Hera. En otras se dice que lo engendró Hera sola, ya que sentía envidia de su marido, que había hecho nacer a Atenea de su cabeza. Se presenta a Hefesto como un dios cojo. La explicación más extendida era que Zeus estaba discutiendo con Hera, y Hefesto se puso de parte de su madre. Zeus lo tomó por un pie y lo arrojó del Olimpo. Hefesto cayó durante un día entero hasta que aterrizó en la isla de Lemnos, donde se aplastó una pierna.

Hefesto, como herrero, era un artesano de increíble habilidad. Así, fabricaba armas para los demás dioses, auxiliado por los Cíclopes, hijos de Gea. Pero también construyó la red invisible con la que atrapó a Afrodita y a Ares en su adulterio; y creó unos autómatas maravillosos que le ayudaban en la fragua. Se dice que fue él quién modelo a Pandora, la primera mujer, del barro. Además, ayudó a Zeus en el nacimiento de Atenea, diosa de la que estuvo enamorado en vano. A pesar de su fealdad, Hefesto fue el copero de los dioses hasta que Zeus lo sustituyó por el joven Ganímedes, un príncipe troyano al que había raptado

Atenea (Minerva) Metis, la Sabiduría fue la primera esposa de Zeus. Cuando Metis estaba embarazada, un oráculo advirtió a Zeus que, si daba a luz un hijo, éste sería más poderoso que su padre y lo destronaría. La solución de Zeus fue devorar a Metis, que desde entonces pasó a morar en su cabeza. Sin embargo, el embarazo siguió adelante, aunque ahora en el cráneo de Zeus. Cuando llegó el momento, el padre ordenó a Hefesto que le abriese la cabeza de un hachazo. De la brecha salió una diosa ya crecida y armada: Atenea.

Atenea es una diosa virgen. Su personalidad es compleja y reúne diversos rasgos:

  • Diosa guerrera. Aparece armada con lanza y casco, y también con la égida, una coraza de piel de cabra que le regaló su padre Zeus. Su habilidad con las armas es superior incluso a la de Ares, dios de la guerra, al que humilló en la guerra de Troya. También ayudó a su padre en la lucha contra los Gigantes que quisieron conquistar el Olimpo.
  • Diosa de la sabiduría y la razón. Presidía las artes y la literatura. De ahí que su guerrero favorito fuera Ulises, el más astuto de los griegos, al que ayuda constantemente en la Ilíada y, sobre todo, en la Odisea.
  • Diosa de las artes femeninas. Atenea era una prodigiosa tejedora. Sólo la mortal Aracne logró derrotarla en un duelo de la habilidad, pero Atenea se enfureció tanto con ella que con la lanza le rompió el tapiz que estaba tejiendo. Desesperada, Aracne se ahorcó, pero antes de que muriera Atenea la convirtió en una araña; y por eso este animal está condenado a tejer incansable y a colgar e un hilo.

Atenea era patrona de la ciudad de Atenas. Allí tenía consagrado el Partenón, cuyo nombre deriva de la palabra parthenos, “doncella”, debido a que Atenea era virgen. En su interior había una había estatua de oro y marfil, obra del propio Fidias, hoy día perdida.

Apolo Hijo de Zeus y Leto y hermano de Ártemis. Hera obligó a todas las tierras firmes a jugar a que no permitirían a Leto dar a luz. Tras una larga peregrinación, la diosa encontró una isla que flotaba a la deriva, y allí alumbró a Apolo y a su hermana gemela Ártemis. Agradecido, el dios fijó la isla en el centro del mundo griego y le dio el nombre de Delos, “la brillante”.

Apolo es, después de Zeus, el dios más importante del panteón griego. Su personalidad es compleja y aglutina los siguientes rasgos:

  • Dios de la adivinación. Como tal, Apolo se apoderó de Delfos, un antiguo oráculo de la diosa Tierra, que estaba custodiado por una especie de dragón llamado Pitón. Apolo lo mató con sus flechas, pero en recuerdo de esta criatura, las mujeres que adivinaban el futuro en el santuario se denominaron Pitonisas o Pitias.
  • Dios de la curación. Él fue quien le enseñó el arte de la medicina a su hijo Asclepio, quien llegó a tal grado de conocimiento que logró resucitar a los muertos. Zeus lo fulminó con un rayo, celoso de que los hombres arrebataran a los dioses el don de la inmortalidad. Ante las quejas de Apolo, Zeus revivió a Asclepio, pero lo convirtió en un dios. En el Peloponeso había un gran santuario dedicado a ambas divinidades, Asclepio y su padre Apolo, al que acudían peregrinos de toda Grecia en busca de salud.
  • Dios de las artes. Suele aparecer representado con la lira que le regañó su hermano u buen amigo Hermes. El sátiro Marsias, un virtuoso de la flauta, lo desafió. Apolo aceptó, con la condición de que el ganador podía hacer con el perdedor lo que se le antojase. Después de una primera prueba en que quedaron empatados, Apolo le dio la vuelta a la lira y siguió cantando a la vez que tocaba. Como Marsias no pudo imitarlo, perdió el certamen. Apolo le colgó de un pino y le arrancó la piel.
  • Dios arquero. Apolo es llamado en los poemas de Homero “el que hiere de lejos”. Así, en la Ilíada lo vemos disparando sus flechas invisibles contra los aqueos (nombre que Homero da a los griegos), que murieron como si los abatiera una plaga.

Se representaba a Apolo como un dios muy hermoso. De ahí el adjetivo “apolíneo”, sinónimo de “bello, elegante, esbelto”. La planta que le estaba consagrada era el laurel, Dafne en griego, debido a que la joven ninfa Dafne, de la que estaba enamorado, se había convertido en un árbol de laurel por huir de él.

A menudo se identifica a Apolo con el Sol. De hecho, uno de sus epítetos es Febo, que significa “resplandeciente”.

Ártemis (Diana)

Hija de Zeus y Leto, y hermana de Apolo. Es una de las dioses vírgenes, junto con Hestia y Atenea.

Al igual que su hermano Apolo, Ártemis utiliza como arma el arco. Es una diosa cazadora, que pasa la mayor parte del tiempo en los bosques, junto con su cortejo de ninfas. Su mito más conocido es el de Acteón. Era éste un joven cazador que recorría el bosque con su jauría de perros, cuando llegó a un estanque en el que se estaba bañando Ártemis con sus ninfas. La diosa se dio cuenta de que un mortal la espiaba y, enojada, lo convirtió en un ciervo. Al verlo, sus propios perros lo despedazaron.

Solía identificarse a Ártemis con la Luna del mismo modo que se relacionaba a su hermano Apolo con el Sol.

Ares (Marte) Hijo de Zeus y Hera. Es el dios de la guerra, el propio espíritu de la batalla y la violencia, que disfruta con la sangre y la matanza. No tuvo demasiada popularidad entre los griegos, que lo veían como un dios brutal. Aparece en la Ilíada, donde lucha a menudo en el bando de los troyanos. Pero es derrotado en un par de veces: una, por el héroe griego Diomedes; y otra, por su propia hermana Atenea.

Su mito más atrayente es el de su adulterio con Afrodita. De este amorío tuo a dos criaturas espantosas, Deimos y Fobos (el Espanto y el Terror), que forman parte de su cortejo, y a la bellísima Harmonía

Deimos y Fobos son, precisamente, los satélites del planeta Marte. Los romanos sentían una gran devoción por este dios, al que consagraron el mes de marzo, pues lo consideraban padre de sus míticos fundadores, Rómulo y Remo.

Hermes (Mercurio)

Hijo de Zeus y Maya. Era Hermes un dios muy inquieto, pues ya su primer día de vida fue muy agitado. Aunque su madre lo envolvió con bandas apretadas, como se solía hacer con los recién nacidos, Hermes logró desatarse y escapó. Llegó hasta Tesalia y allí le robó a su hermano Apolo buena parte de su ganado; doce vacas, cien terneras y un toro. Luego ocultó a los animales en una cueva y sacrificó a dos de ellos, dividiendo su carne en doce porciones, por cada uno de los dioses olímpicos. Ese mismo día mató a una tortuga, vació de carne su caparazón, y con éste y con las tripas de las reses que había sacrificado construyó su primera lira. Después volvió a su cuna, con cara de no haber roto un plato en su vida.

Sin embargo, sus fechorías fueron descubiertas por Apolo. Hermes tuvo que devolver el ganado, pero faltaban dos animales. Para compensar esta pérdida, le regaló a su hermano Apolo la lira que acababa de inventar, y desde entonces ambos dioses fueron grandes amigos.

Hermes es el mensajero de los dioses. Por eso se le representa con el caduceo (una vara alargada rodeada por dos serpientes, que era el símbolo de los heraldos), alitas en los pies y un sombrero de ala ancha, el pétassos, característico de los viajeros. También se dedica a escoltar las almas de los muertos para que no se pierdan en su camino al infierno.

En general, Hermes es el dios del ingenio, el engaño y la ocultación. Ya hemos visto cómo fue su primer día, pero también realizó otros hechos similares:

  • En la gigantomaquia se puso el casco de Hades, se convirtió en invisible y de esta forma acabó con el gigante Hipólito.
  • A Argos el de los cien ojos, lo adormeció con su incesante charla y luego le cortó la cabeza.
  • Cuando Tifón le quitó los tendones a Zeus, los guardó dentro de una piel de oso y dejó ésta bajo la custodia de un dragón. Fue Hermes quien los recuperó, ocultándose a la vista del dragón.

Dionisio (Baco)

Hijo de Zeus y Sémele. Ésta era una mujer mortal. Sin embargo, Dionisio fue dios desde el primer momento. Esto constituye una excepción a la regla dios+diosa=dios, dios/a+mortal=semidiós... pero mortal.

Convencida por Hera, Sémele le pidió a Zeus que se uniese a ella en todo su esplendor divino. Zeus lo hizo por complacerla, y todo el aparato eléctrico que lo rodeaba como dios del rayo fulminó a su pobre amante. Dionisio estaba entonces en el sexto mes de gestación. Zeus lo extrajo del seno de Sémele y se lo cosió en el muslo. Tres meses después nació, ya sin problemas.

Al igual que a otros hijos adulterinos de Zeus, Hera acosó a Dionisio desde su nacimiento. Para evitarlo, Zeus envió al muchacho lejos de Grecia, a un país llamado Nisa, y lo entregó a unas ninfas para que lo cuidaran.

Ya adulto, Dionisio descubrió la vis. Hera lo hizo enloquecer, y en estado de locura vagó por tierras de Egipto y Siria, hasta llegar a Asia Menor. Allí, en Frigia, lo recibió la diosa Cibeles, que lo curó de la locura y lo inició en los rituales de su culto. Dionisio viajaba ya desde entonces con el cortejo que lo acompañó siempre: un carro tirado por panteras, adornado con pámpanos, y escoltado por sátiros y ménades.

En Grecia, el primer lugar que visitó fue Tebas. Allí reinaba Penteo, que era pariente suyo. Dionisio introdujo el cultivo de la vid y la fabricación de vino, pero también los rituales de su culto, sobre todo entre las mujeres. Éstas eran presa del delirio místico y recorrían los campos entre saltos y gritos rituales, en las celebraciones conocidas como orgías. El rey Penteo tastó de prohibir estos ritos, pero las bacantes (las mujeres que celebraban la fiesta de Baco) lo despedazaron.

Dionisio es el dios del vino y de la inspiración, y sus fiestas se celebraban con procesiones desenfrenadas en las que abundaban los elementos extáticos y obscenos. De estas procesiones y cortejos se desarrollaron, con el tiempo, las representaciones teatrales: la tragedia, la comedia y el drama satírico. Los misterios llegaron más tarde a Roma, pero los excesos que se cometían eran tales que en el año 186 a.C. fueron prohibidos por el Senado. Sin embargo, aún seguirían celebrándose en secreto durante muchos siglos.

Hasta aquí la lista de los dioses olímpicos. Son catorce, cuando normalmente se habla de doce olímpicos. La dificultad se solventa al considerar que Hades y Poseidón, aunque son grandes divinidades, no habitan el Olimpo, sino que poseen sus propias moradas en el mundo subterráneo y en el mar. Otros seres y dioses de la mitología son:

  • Pan: Dios de los pastores y los rebaños. Se lo representa como un genio, mitad hombre y mitad cabra. Estos rasgos caprinos (pezuñas, patas peludas, cuernecillos) los heredó más tarde el Diablo de la religión cristiana. En Roma se lo identificó con el dios Fauno. Los sátiros, que en un principio tenían rasgos caballunos, acabaron identificándose con el aspecto del propio Pan.
  • Hécate: Diosa de las encrucijadas, que en la Antigüedad se consideraban lugares mágicos por excelencia. Es la diosa de la magia y de la hechicería, y se aparece a las brujas con una antorcha en la mano o en forma de diversos animales.
  • Helios, el Sol: Hijo del titán Hiperión. Recorre el cielo montado en un carro arrastrado por caballos de fuego. Todas las mañanas, precedido por el carro de Eos, la Aurora, Helios se levanta desde Etiopía o desde la India y recorre el cielo por un estrecho sendero que atraviesa su centro. Entonces, las llamas de su carro prenden el éter, la capa superior de la atmósfera, que es inflamable. Al atardecer, se hunde en el Océano, y reposa en un palacio de oro hasta la madrugada.

En una ocasión, Helios le dejó el carro a su hijo Faetón. Éste trató de guiarlo por el cielo, pero los caballos eran demasiado fogosos para él y se le desmandaron. Al perder el control del carro, éste bajó demasiado y amenazó con incendiar la Tierra. Zeus, para evitarlo, fulminó a Faetón con un rayo.

  • Selena, la Luna: Hija también de Hiperión. Se la representa como una hermosa joven que recorre el cielo en un carro de plata tirado por dos caballos. Fue amante de Zeus y Pan, pero, sobre todo, del pastor Endimión, con el que tuvo cincuenta hijos.