Misericordia; Benito Pérez Galdós

Narrativa española del siglo XIX. Novela realista. Ambiente. Argumento y personajes. El Madrid galdosiano

  • Enviado por: Genius
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas

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......................4º ESO C

Introducción

Benito Pérez Galdós nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1843. En 1862 fue a estudiar Derecho a Madrid, ciudad en la que transcurriría el resto de su vida. Ya en sus años de estudiante se interesa por los problemas sociales, políticos e ideológicos de su época; colabora en diversos periódicos, y se define como progresista y anticlerical.

En 1867 y 1868 realiza dos viajes a París. Allí descubre a los grandes novelistas franceses; Balzac le deslumbra. Su primera novela, La Fontana de Oro, aparece en 1870. Con ella se inaugura el Renacimiento de la novela española.

Galdós comenzara enseguida a escribir los Episodios Nacionales, que alterna con otras novelas. Se dedica por completo a escribir novelas ya que escribe sin descanso. Su producción alcanza su mayor éxito en los años 80. Por entonces, Galdós entra en la política: de 1886 a 1890 es diputado por el partido de Sagasta.

A partir de 1890, se advierte en su producción un interés por los problemas espirituales. Por otro lado, a pesar de su fama, pasa apuros económicos; esa es la razón por la que Galdós lo intenta en el teatro.

A partir del 98, sus ideas políticas se radicalizan: en varias ocasiones es diputado republicano y llega a establecer contacto con los socialistas. Pero esta radicalización de sus ideas va acompañada de un espíritu cada vez más tolerante: es significativo que nunca se rompiera la entrañable amistad que le unió a Pereda y Menéndez Pelayo, tradicionalistas.

Los últimos años de su vida fueron tristes: pierde la vista, aumentan sus dificultades económicas, sus enemigos impiden que se le otorgue el Premio Nóbel... Murió en Madrid en 1920.

En la novela Misericordia, Galdós hace una especie de recorrido por Madrid en una zona muy concreta de éste. La mayoría de los lugares descritos están en el casco antiguo de la ciudad, en torno a la plaza Mayor. En el pasado esta zona era muy frecuentada por los pobres. Se podría llamar como la zona que antes era para la gente de clase baja. Estaba llena de comedores y albergues para los mendigos. En la actualidad, esto ha cambiado y esta zona es una zona normal para la gente.

Benito Pérez Galdós siente un tremendo amor y afecto al Retiro. Este parque situato en pleno centro de Madrid, significa para él prácticamente el símbolo que representa Madrid

Esta fotografía es del lago central del Retiro. En él, muchas personas reman con pequeñas barcas y dan de comer a los patos. Esto es un rasgo típico del costumbrismo que Galgós expresaba en sus obras.

Trabajo

1. Resumen

Benina, es una criada que pide limosna en la calle, junto a otros mendigos, al lado de la iglesia. Un día, un tal señor Carlos Moreno le dice que al día siguiente debía visitarle en su casa. La señora Benina, de camino a casa, se encuentra con Almudena, un ciego marroquí, al cual le pide un duro para llevarse y poder comer. Su señora no lo sabe, pero Benina pide limosna para que ella y su ama puedan subsistir, y por ello inventa la historia de que ella trabaja de criada en casa de un tal Romualdo, que supuestamente es un sacerdote que le da dinero a Benina.

Al día siguiente Benina se dirige a casa de Carlos Moreno, en la que se lleva una gran decepción al recibir únicamente un duro y una libreta para llevar los gastos mensuales. Ya en la calle, Benina se encuentra a Almudena, que en una cafetería le cuenta la historia de un rey muy poderoso que puede dar todo el dinero que se quiera. Benina consigue vender el libro de cuentas mensuales, que el señor Moreno le había dado, a una compañera de Almudena por tres pesetas.

Benina se dirige posteriormente a casa de la hija de su ama para darle dinero, la hija se llamaba Obdulia. En casa de Obdulia, Benina se entretiene hablando con Frasquito Ponte y preparando el almuerzo a él y a Obdulia.

Al día siguiente se encuentra con Almudena que le sigue contando la historia del poderoso rey, después regresa a casa y su ama le cuenta que había recibido la visita de un dependiente de una tienda, que le reclamaba diez duros.

Al siguiente día Benina se dirige a una casa de dormir propiedad de una amiga, en busca de los diez duros, en la que pregunta por Frasquito Ponte y le cuentan que estaba enfermo. Benina se dirige posteriormente a una taberna en la cual se albergaba el señor Ponte. Ya en la taberna, pregunta por Pitusa, la dueña que le muestra la habitación de Ponte. Benina aprovecha para pedir los diez duros a Pitusa, la cual le presta unas joyas con la condición de devolverlas en ocho días. Benina se marcha llevándose a Ponte a su casa, donde tras una conversación con su ama, consigue que ésta le acepte como invitado. Al otro día, Benina se encuentra a Almudena que estaba muy enfadado por tener Benina a Frasquito Ponte en su casa. Almudena llegó a pegarle con un palo en un ataque de ira, aunque después se disculpó, y le dijo que quería casarse con ella.

Al día siguiente, Benina, fue a visitar a Almudena que se había cambiado de casa, y ahora, vivía en un barrio gitano. Benina no logró encontrarlo y, al volver a casa, su ama le dijo que había visto a don Romualdo queriendo hablar con ella. Benina quedó muy extrañada al oír que el fruto de su invención cobraba vida.

Al día siguiente, Benina, salió camino de la Costanilla de San Andrés, donde trabajaba Frasquito, para dar parte de la enfermedad de éste. Yendo hacia allí, se encontró a un anciano el cual le dijo que conocía a un tal Romualdo, y después le pidió comida. Tanta era la bondad de Benina, que dio de comer a un montón de pobres que rondaban por allí. Después salió Benina nuevamente en busca de Almudena a quien encontró y le preparó un poco de comida.

A la mañana siguiente, Benina volvió a encontrarse con más pobres que le pedían comida, y al negársela, se disgustaron mucho. Benina siguió su camino hasta donde se alojaba Almudena, y juntos, se pusieron a comer. Mientras comían, recibieron el ataque de un grupo de vándalos y Almudena recibió un fuerte impacto con una piedra. Benina dejó a Almudena a cargo de una pareja para que lo cuidaran, a cambio de dinero.

A los dos días, se repuso el moro Almudena de sus heridas, y se volvió a la calle para pedir limosna junto a Benina. Cogieron los guardias secretos a los dos mendigos y se los llevaron a una casa de pobres. Esa noche la pasó Benina sin dormir en casa.

Al día siguiente, doña Paca, la ama de Benina, recibió la visita de Romualdo que la entregaba una gran fortuna en herencia. También recibió su parte Frasquito Ponte. Doña Paca le preguntó a Romualdo por Benina, y éste, le contestó que era una mendiga que pedía junto a un moro. Doña Paca se sobresaltó mucho al enterarse de la verdad sobre su criada.

Al ser Frasquito Ponte más rico que nunca, se compró un caballo y buenas ropas. Un día fue a sacar a Benina de la casa de pobres y la trajo a casa. En el viaje de vuelta, sufrió una caída, supuestamente sin importancia. Benina no fue admitida en casa porque doña Paca estaba presionada por Juliana, la mujer de Antonio, que era el hijo de Paca. Juliana había tomado las riendas de la casa y tenía a doña Paca hundida. Juliana engañaba a Benina con falsas esperanzas de poder volver cuando se hubiesen mudado. Incluso contrataron a otra criada recomendada anteriormente por la Juliana.

Frasquito Ponte llegó un día a la nueva casa a expresar lo que pensaba de la injusticia de Juliana, y al salir, cayó muerto por causa del traumatismo que le había causado la caída que tuvo con el caballo.

Al mes de mandar en casa de doña Paca, que estaba viviendo bajo presiones y penas por la falta de su amiga Benina, Juliana fue a visitar a Benina, que estaba viviendo con Almudena, para contarle que tenía pensamientos de que sus hijos se iban a morir. Juliana, como todo el mundo, creía que Benina era una mujer santa, y si le decía que no se preocupara por sus hijos, ese mal pensamiento se alejaría para siempre. Le dijo Benina lo que Juliana quería que le dijera y los malos pensamientos desaparecieron y dejaron a Juliana tranquila

2. Mapa del recorrido que Galdós hace por Madrid en Misericordia

He marcado en el mapa los lugares que Galdós nombra en su novela. Los nombra de tal manera que parece que está dando un paseo y describe todo tal y como lo ve él.

3. Comparación entre el Madrid descrito por Galdós y el Madrid

actual.

La mayoría de las descripciones que Galdós hace de Madrid están en lugares situados cerca o en torno a la Plaza Mayor. Esta plaza simboliza, por así decirlo, Madrid o mucho de él porque está plaza lleva más de un siglo construida y junto a la Puerta del Sol, simbolizan el Madrid antiguo y tradicional. La Plaza Mayor actual tiene este aspecto:

La parte fotografiada de la plaza no ha cambiado mucho desde que fue construida ya que siguen en pie las torres de la fotografía y la fachada del edificio central de la fotografía es la original.

Benito Pérez Galdós empieza su libro describiendo la parroquia de San Sebastián. Esta iglesia fue destruida en la Guerra Civil y ahora se conserva una reconstrucción que no es igual a la que Galdós uso para inspirarse. La localización de ésta tal como Galdós la hace es la siguiente:

“Dos caras, como algunas personas, tiene la parroquia de San Sebastián... mejor será decir la iglesia... dos caras que seguramente son más graciosas que bonitas: con la una mira a los barrios bajos, enfilándolos por la calle de Cañizares; con la otra al señorío mercantil de la plaza del Ángel.”

Galdós la describe como fea pero risueña, que en la cara sur tiene una estatua que más que parecer religiosa, parece estar bailando. En la cara Norte no hay nada ya que los ornatos están vacíos y la torre es vulgar. Esta iglesia, dice, está cercada de patios con verjas mohosas y en ellos lindos arbustos y un mercadillo de flores que recrea la vista. En resumen, Galdós la describe como una iglesia fea, vulgar y cochambrosa.

En la actualidad, la iglesia se nos presenta así:

Vemos que el aspecto es el de una iglesia moderna, no muy ostentosa, con fachadas hechas de ladrillo y no de piedra como es lo tradicional. No ha cambiado mucho desde que Galdós la describió salvo en que la calle Cañizares ya no da a los barrios bajos de Madrid, sino a barrios normales y corrientes. No hay vidrieras en la iglesia, los tejados están hechos de tejas, las fachadas no están demasiado limpias...

La siguiente parada que Galdós hace es en la calle Imperial, lugar al que se muda Doña Paca al ir perdiendo su “fortuna”. Esta calle era considerada de peor clase que las anteriores en las que doña Paca había vivido porque esta calle estaba más en la periferia madrileña.

El aspecto que la calle presenta en la actualidad no ni mucho menos barriobajero. Se trata de una típica calle del Madrid antiguo, con la calzada estrecha, por poco todavía con adoquines, con fachadas de edificios de ladrillo viejo, gastado. Con unos balcones de hierro forjado que dan a la calle, unos cerca de los otros. La placa del nombre de la calle vemos que esta hecho de baldosas lo que nos prueba que esta calle tiene cierta antigüedad y tradición.

El siguiente lugar descrito por Galdós es la calle del mediodía Grande. Esta calle es nombrada en el libro porque Benina le dice a doña Paca que su yerno duerme en las “casas de dormir” cuando tiene los tres reales que cuesta la cama

Esta calle del Mediodía Grande era muy conocida en su época porque había en ella muchos hostales humildes y casas de dormir frecuentadas por matones y humildes. En la actualidad, esta calle ha cambiado verdaderamente ya que no encontré ningún comedor o albergue para los pobres en ella. Ahora es una calle tranquila donde la mayoría de la gente ni siquiera sabía que hace poco más de un siglo está calle era tan conocida.

Otro lugar significativo para Benito Pérez Galdós es el café de la Cruz del Rastro. Su descripción en el libro es:

“El local era una taberna retocada, con ridículas elegancias entre pueblo y señorío; dorados chillones; las paredes pintorreadas de marinas y paisajes; ambiente fétido, y parroquia mixta de pobretería y vendedores del Rastro, locuaces, indolentes, algunos agarrados a los periódicos, y otros oyendo la lectura, todos muy a gusto en aquel vagar bullicioso, entre salivazos, humo de mal tabaco y olores de aguardiente.”

Aquí podemos apreciar la crítica que Galdós hace del café. Lo critica por la decoración, por la clientela y por el ambiente que se respira. Cuando fui a l café para ver si había cambiado y su estado acutal, el dueño me dijo que sí sabía que elcafé había sido descrito por Galdós y que otros chicos habían ido preguntando por lo mismo. La decoración había cambiado completamente ya que ni hay dorados chillones ni hay paisajes pintados.

El siguiente lugar que quiero describir es la calle de San Millán. Esta pequeña calle que comienza en la calle Duque de Alba y termina en la calle de Toledo es también descrita por Galdós porque como hemos visto en el mapa, está en torno a las otras descritas y debió de llamarle la atención. Es otra calle más que, de no ser porque fue descrita por Galdós, no tiene nada de especial. En la foto de abajo, podemos ver que las fachadas de las casas están hechas de ladrillo y recubiertas de piedra. Hay muchos balcones que es otro rasgo que indica que la calle es antigua ya que en la antigüedad en cada ventana se construía un balcon.

El último lugar del que me gustaría hablar es la calle Orellana. Me llama la atención esta calle porque es la calle en la que vivió Antoñito, el hijo de doña Paca. En esta calle estuvo ubicada la última casa de Antoñito ya que como murió tan joven no pudo tener otras casas. Es una calle de estilo tradicional como podemos ver en el edificio o en el letrero de la pastelería que en lugar de ser, como son ahora, con neones y demás, es de madera, con letras imitando a la antigüedad... Los marcos de las ventanas todos tienen molduras de escayola, que es algo no muy moderno sino tradicionalmente antiguo. Otra vez podemos ver que hay muchos balcones por la causa anteriormente descrita.

Conclusión

Es una obra bastante entretenida por la forma en que Galdós la plantea. En ella, Galdós utiliza técnicas narrativas modernas, y estas técnicas nos hacen más fácil la lectura de la obra. Encuentro que Misericordia tiene un carácter triste por el tema tratado: la miseria y la pobreza de la época, aunque Galdós es realista y nos expone este tema que afecta al Madrid en el que él vive.

En resumen, es una obra muy entretenida y que me ha gustado mucho en la que Don Benito Pérez Galdós destaca sus dotes de buen escritor, porque es una obra que incita a leer, es decir, no es de esas obras en que uno se cansa de leer en el segundo capítulo, sino que es una gran obra que intriga e invita a seguirla y continuarla hasta el final.