Minerva; Francisco Sánchez de las Brozas

Literatura renacentista. Brocense. Filología Hispánica. Gramática. Teoría gramatical racional. Influencias. Antecendentes

  • Enviado por: Mazius Klein
  • Idioma: castellano
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EL BROCENSE Y LA “MINERVA

Hª de las ideas lingüísticas en el mundo hispánico

Filología Hispánica

curso 3º

Introducción

En el presente trabajo pretendo mostrar- lo mejor que he podido- qué fue, que ha sido y qué es la Minerva, obra gramatical renacentista escrita por Francisco Sánchez de las Brozas (1523-1601). Para esta tarea se necesita hacer una pasada por el panorama gramatical de la época, los antecedentes de la obra y las ideas gramaticales de cada uno de los momentos en que fue acogido.

Minerva seu de causis linguae latinae no es la única obra lingüística del Brocense: “Verae brevesque gramaticae latinae institutiones” (1562, Lyon; 1556, Salamanca), “Arte para en breve saber latín” (1576)-aquí algunas de sus obras gramaticales-, Organum dialecticum et rethoricum cunctis discipulis utilissimum et necessarium”(1579 Lyon; 1588, Salamanca), De arte dicendi” (1556)-dos ejemplos de obras de retórica-. Sus estudios se adentraron también en la literatura de la lengua castellana: “Obras del excelente poeta Garci Lasso...”(1574). Además de dedicar estudios a distintas disciplinas, todas unidas por la lengua, el Brocense fue profesor en la universidad de Salamanca, donde años antes lo fue Nebrija -muerto en 1522-, quien seguía influyendo en la manera de enseñar latín en España y en Salamanca.

Con las referencias al texto original y las correspondientes explicaciones en algunos de los textos de la bibliografía ha sido posible entender de primera mano ideas, motivos y problemas de la gramática latina del Brocense. Otros textos han permitido encuadrar adecuadamente al Brocense en la historia de las ideas lingüísticas, en los distintos lugares de ésta en los que se encuentra el Brocense.

Antecedentes e influencias de la Minerva

En la primera mitad del siglo XVI, en España, en cuanto a gramática, sólo había un nombre: Antonio de Nebrija. El Brocense conoció obviamente la obra de Nebrija ( Introductiones latinae) y se proclamó heredero suyo[Constantino García], pero el carácter racional de la gramática sanctiana va más allá del descriptivo de la de Nebrija . El título completo de la obra, Minerva seu de causis linguae latinae, ya nos dice el nombre de un autor que influyó en el Brocense: Julio César Escalígero, por su obra “De causis linguae latinae”, que trata de explicar -algo que resultaba novedoso- la lengua desde sus causas. Efectivamente, la obra se suma a una corriente que venía ya desde la baja Edad Media que se proponía explicar el latín de manera más simple y acabar con el latín bárbaro al que había llevado la degeneración de las gramáticas muy alejadas de los iniciales modelos de Donato y Prisciano. Con estas ideas trabajó Petrus Ramus(1515-1572); de quien extrajo la doctrina de los tiempos del verbo [Jesus Mª Liaño]. Luis Michelena señala la mayor influencia de un inglés: Thomas Linacre(1460-1524), de quien habría sacado la figura de la elipsis (la influencia en este concepto hace notorio el influjo de Linacre, pues el estudio de la elipsis es de lo más interesante del Brocense), la enálage y otros apartados sobre el adverbio, la interjección y la conjunción. Caló en Sánchez de las Brozas la idea de que todo se debía explicar con la razón y no porque lo hubiera dicho alguien, por muy sabio que fuera.

Visicitudes personales del Brocense

Francisco Sánchez de las Brozas tuvo problemas con sus obras y su trabajo a raíz de su pensamiento inconformista y la defensa expresa de sus ideas, que estaba por encima de cualquier cosa. Estuvo implicado en procesos inquisitoriales de los que salió absuelto, teniendo que ver en ellos su erasmismo (en el método y en la forma de pensar), motivo de persecución de muchos intelectuales españoles del pasado. Su otro gran campo de batalla fue la universidad de Salamanca, donde luchó por conseguir que se estudiara latín con su texto en vez de con el de Nebrija y donde le fue reprochado impartir las clases en castellano en vez de en latín( el pensaba que `qui latine garruint corrumpunt ipsam latinitatem')[Constantino García]. En España sufre un olvido que no desaparecerá hasta el siglo XX (al contrario que Nebrija).

Teoría gramatical racional del siglo XVI

La decadencia mencionada arriba de las gramáticas latinas se pretendía subsanar haciendo ciencia de la gramática y para ello era necesario que se volvieran a unir gramática y lógica, renovando ésta última con la vuelta a la fuente aristotélica. Así, la gramática no sería una enumeración de ejemplos prácticos sino un conjunto de el número estrictamente necesario de reglas aplicables a todos los casos, siguiendo en primer lugar los principios de la razón y sólo después los del uso de los Autores (modelos de lengua de la antigüedad). La ciencia de la gramática, por ser ciencia regida por la razón, era, de esta manera, universal, concepto nacido de la lógica. Volviendo a Aristóteles y el uso que se hace de él: los gramáticos parten de que el conocimiento verdadero existe cuando conocemos las causas, ya sea directa o indirectamente y además las causas se dividen en intrínsecas (causa material y causa formal) y extrínsecas ( causa eficiente y causa final). Para los humanistas la gramática parte de los hechos, pero ha de exponerse por sus causas.

El Brocense en la Minerva explica las causas intrínsecas- la material, los sonidos y la formal, lo que hace que una expresión sea tal y no otra-, pero no habla de la causa eficiente del lenguaje y no trata en profundidad el acto de habla.

Los escolásticos tenían como principio la interdependencia entre la estructura de la realidad y las operaciones del intelecto, reflejada en la lengua y manifestada de la misma manera en todos los hombres, en cambio los gramáticos humanistas buscan las las causas de la estructura gramatical de la lengua latina[Feliciano Delgado]. El gran cambio consiste en pasar de la estructura de la realidad, el significado a la estructura de la lengua (latina), la forma, que se suponía universal (la estructura, es decir, las relaciones entre palabras, no las palabras). Con respecto a esto Escalígero decía que el gramático debe señalar qué es verbo, qué es nombre, pero no debe explicar el contenido.[en Feliciano Delgado]

Importantísimo concepto es el de ratio, que tendría una doble vertiente, por una parte es la relación entre causa y efecto y por otra la capacidad mental de captar la relación. Junto a la ratio y la lógica, consecuencia de éstas convive la idea de que hay rasgos comunes a todas las lenguas, pues los conceptos humanos son los mismos para todos. Por esta idea se creía por ejemplo que las partes de la oración latinas existían en todas las lenguas. El Broncense considera que no hay explicaciones racionales subyacentes bajo la diferencia exterior de las lenguas, pero defiende la existencia de muchos universales - hay que recordar que la Minerva es una gramática de una lengua concreta, apoyándose en la razón puede descubrir los rasgos universales, pero no es su cometido descubrir los universales-, por ejemplo:

-nombre verbo y partícula en la oración.

-las interjecciones, naturales, pero fuera de las partes de la oración.

-el género masculino y femenino y el neutro, negación de ambos.

-carácter temporal de futuro del imperativo.

-la conjunción sólo une oraciones, explicado mediante la elipsis cuando aparentemente no es así.

-toda oración es de sujeto y verbo.

-la elipsis. [Alicia Yllera]

Antes de hacer una valoración general de la Minerva debemos recalcar ciertos aspectos de la obra. El Brocense ilustra con ejemplos las reglas y las explicaciones; aunque la razón sea la que explique el proceso racionalmente, también se justifican las reglas con ejemplos, para entender mejor el latín y para imitarlo, sobre todo en lo que la tradición consideraba excepciones, eso sí, los ejemplos son del usus de los autores latino. Sería bueno tener en cuenta que el libro no estudia únicamente la sintaxis y que el autor es retórico a la vez que gramático, porque la obra se excede tanto de lo que hoy consideramos gramática como de lo que consideramos sintaxis.

La valoración de la obra es difícil de hacer, principalmente porque hay muchos errores y arbitrariedades. Muchas veces no se ajusta a su doctrina, y recurre a explicaciones sacadas de otros autores. En ocasiones da palos de ciego, negando en un párrafo lo dicho en otro anterior y esto contrasta con las agudezas de algunas observaciones. Quizá las cosas se aclaren si echamos un vistazo a la edición de la Minerva de 1562, comparándola con la 1587, donde se ve que los cambios producidos de la primera edición a la segunda responden a una especie de retraemiento de ciertas ideas en favor de lo que han dicho otros autores -aunque de esto ya hay en la primera- y a veces los postulados teóricos no tienen efecto práctico. El cambio más importante en la segunda edición es el desarrollo de la elipsis, aunque la elipsis justifique lo injustificable en ocasiones.

Son muchas las cosas positivas que se pueden destacar, a pesar de lo anteriormente dicho: su afán de verdad, su método científico que consiste en la aproximación empírica a la materia desde presupuestos filosóficos, el hecho de que saque las consecuencias de sus principios y la doctrina de la elipsis.

Algo alejado del tema, pero de importancia, es la opinión sobre la norma lingüística que tiene el Brocense: no podía ser de otra manera, la razón debe mandar a la hora de fijar la norma.

Influencia de la Minerva

La obra gramatical del Brocense fue marginada y marginal en España, a pesar de la mucha fama que alcanzó en Europa -donde tuvo que publicar algunas de sus obras, como la Minerva de 1562, en Lyon-. No impidió la poca acogida editorial que tuvo en España que otros gramáticos hicieran gramáticas de carácter racional. Tres gramáticos siguieron sus pasos en el siglo XVII: Correas, Jiménez Patón y el Padre Villar. Estos autores coinciden entre sí y con el Brocense en la universalidad de algunos rasgos de la lengua, como las partes de la oración. También reccuren a la elipsis como instrumento de la razón para sus explicaciones gramaticales. En cuanto a los tipos de construcciones se distinguen tres niveles: la construcción racional (orden natural, como se presenta en Port-Royal), la construcción normal y la construcción figurada o poética.

Con todo, la influencia en España ha sido la menor y ya desde Scioppio en el siglo XVII, junto con Buonmattei y Campanella en Italia, Claude Lancelot en Francia y Hamilton en Inglaterra (quien dijo que la Minerva era más útil que los principios de Newton). Scioppio utilizó los principios sanctianos para la enseñanza del latín, un caso que no es aislado según veremos adelante. Claude Lancelot fue uno de los redactores de la “Grammaire générale et raisonnée” publicada en 1660, la cual se basó en una obra suya anterior llamada “Nouvelle méthode pour facilement et en peu de temps comprendre la langue latine”, cuyo punto de partida, nos cuenta, fue la Minerva.

Haciendo honor a la verdad Port-Royal supone una continuación de la Minerva en el desarrollo de los pensamientos concretos, no tanto en el modo de pensar. Los objetivos de ambas gramáticas son distintos: el Brocense pretende hacer una gramática de la lengua latina basándose en los principios de la razón y Port-Royal es una gramática general, que sirva para todas las lenguas, haciendo hincapié en el francés. Es la diferencia entre una gramática racional y una general.

Por último, para que se vea hasta que punto estuvo presente el Brocense, Sanctius para Europa, en todo lo concerniente a la lengua, toca hablar de la influencia en los métodos pedagógicos del Brocense, haciendo referencia a el método de un francés, Pedro Chompré(1698-1760). El método que Chompré adquirió del Brocense es sencillo, con una concepción muy pedagógica:

-utilización de la lengua vernácula.

-exclusivamente enseñanza del latín escrito.

-pocas reglas gramaticales, muy generales, que sirvan para explicar la sintaxis de modo lógico.

-ejemplos de autores latinos; lectura de buenos Autores para imitar su estilo.

Chompré usó esta fórmula para enseñar latín a niños de 6 años, a los que enseñaba a contrastar las lenguas francesa y latina, traduciendo del latín al francés, pasando por una fase en la que el la estructura era latina y las palabras francesas, para después llegar a auténtico francés; mandaba composiciones guíadas; acilitaba unas fáciles reglas de sintaxis ( cuyas dificultades se aclaraban con la elipsis) simples.