Mineros de la montaña roja; Peter Bakewell

Historia de América. Administración española. Minas de Potosí. Producción de plata. Yanaconas

  • Enviado por: Simeón
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
publicidad

Trabajo sobre el libro:

Mineros de la montaña roja (Peter Bakewell).

1

El tema central del libro gira en torno a los sistemas de trabajo y su organización, por los agentes de la administración española, en las minas de Potosí entre 1545 y 1560. Empezaré por hacer un resumen del contenido del libro, siguiendo la misma secuenciación, para terminar con una conclusión de los aspectos de máxima relevancia y la valoración personal.

Las minas de Potosí, descubiertas en 1545, se hallan situadas en las cadenas montañosas de los Andes, próximas al macizo Kari-Kari, aspecto vital por suministrar la energía necesaria para los ingenios hidráulicos, en la actual Bolivia. Junto con las minas de Porco y La Plata pertenecían a la comarca de Charcas, y bajo la jurisdicción de la Audiencia de La Plata (1561) y a su vez bajo la del Virrey del Virreinato del Perú.

En las primeras décadas de la producción de plata en Potosí, los métodos de minería y purificación anteriores a la conquista tuvieron una continuidad amplia e importante, ya que muchos de los primeros trabajadores indígenas parecían haber venido de Porco a Potosí (Porco había sido un centro minero incaico). Se trituraba el mineral mediante un artificio al que los españoles llamaron quimbalete y se fundía empleando el horno a viento o guayras que, a partir de la década de 1570, dejaron de ser el método primordial para separar la plata del mineral, porque el método patrón para el procesamiento pasó a ser la amalgamación (mezcla con mercurio, y otros reactivos, del mineral pulverizado). Este cambio de tecnología trajo como consecuencia muchos otros: una gran expansión en la escala extractiva, un aumento de las normas y de la especialización de los trabajadores nativos en cada fase de la producción, un crecimiento rápido de la fuerza de trabajo nativa y su exclusión progresiva de los beneficios de la producción a pesar de su gran aumento.

El proceso de amalgamación se utilizaba ya en Nueva España en 1555 y su implantación en Potosí se demoró hasta 1570 por los fáciles beneficios obtenidos por los dueños de minas al dejar la producción en manos de los nativos, ya que al ser muy rico el mineral, se obtenía alta rentabilidad en guayras y por contra para la amalgamación se necesitaba construir molinos para pulverizar el mineral y otras dependencias, lo que requería una fuerte inversión de capital. Cuando el mineral rico se fue agotando no quedó otra alternativa y se adoptó el método de amalgama. El capital se obtuvo purificando el mineral que hasta entonces se había desechado.

PRINCIPALES TENDENCIAS EN LA PRODUCCIÓN DE PLATA DURANTE 1545-1650.

-Período de baja (entre 1550 y primeros años de la década de 1570): En esta 1ª etapa la producción estuvo en manos de nativos que empleaban quimbalete y guayras.

-Segunda fase (1573-1592): Con dos profundas innovaciones: la amalgamación y el sistema de mano de obra desplazada de la Mita.

-La tercera tendencia supone un giro descendente a partir del gran año de máxima producción en 1592, con interrupciones ocasionales y cortos resurgimientos. Causa: escasez del mineral de fácil acceso.

TIPOLOGÍA DE TRABAJADORES (INDIOS DE ENCOMIENDA, VARAS, MINGAS).

Los YANACONAS: Nativos que estaban aparte del gran cuerpo social, compuesto por la gente común o hatunrunas. Era una minoría configurada por personas que no pertenecían a ningún ayllu (grupo familiar constituyente básico de la estructura social) y tampoco formaban ninguno propio. Estaban unidos como personal de servicio, a las figuras dominantes de la sociedad, como nobles, jefes militares, curacas locales o al mismo Inca. Fueron peculiarmente receptivos ante los conquistadores españoles. En 1541, Carlos V decretó su libertad, y esta condición de libres, junto con la de estar cerca de los españoles fueron los rasgos distintivos de los yanaconas en los primeros años de las colonias. Estaban exentos del tributo aplicado a los hatunrunas: el precedente residía en la época incaica en la que tampoco rendían tributo. En 1545, durante la insurrección de Pizarro, se descubre el mineral de plata en Potosí y los primeros trabajadores fueron en gran medida yanaconas, enviados y conservados allí por sus amos españoles. Tenían la obligación de producir una determinada cantidad de plata para sus amos, y la restante quedaba para ellos, lo que les permitía hacer fortunas menores. Al ser derrotado y morir Pizarro en 1548, con la restitución del orden por el virrey Pedro de la Gasca, la organización de la fuerza de trabajo en Potosí se hizo más compleja; otorgó a los leales, tanto hatunrunas como yanaconas en encomienda. En 1550 la corona, atenta a las libertades ya declaradas, ordenó a Gasca cesar las distribuciones de yanaconas en encomienda, basándose en una cláusula de las Nuevas Leyes de 1542 que declaraba que nadie podía usar a los indios contra su voluntad como naborías, eran éstos unos trabajadores de las sociedades del Caribe y América Central, antes de la conquista, que tenían grandes similitudes con los yanaconas. Como Gasca desconocía esta categoría no vio ninguna objeción a seguir distribuyendo yanaconas en encomienda. A partir de 1548 y 1549, debido a la creciente demanda de trabajadores en Potosí, los yanaconas perdieron algunas de sus libertades previas, y los indios de encomienda regulares (Hatunrunas), que pagaban tributos, aparecen en escena y en gran número en Potosí a pesar de la oposición general de la legislación a poner indios de encomienda en las minas. Es posible que todavía estos indios de encomienda encontrasen aprovechable la actividad minera pues como en estos primeros años abundaba el mineral rico, poco profundo, fácil y barato de extraer podían producir más plata de la que exigía el encomendero como tributo y éste era más fácil de obtener que en otros sitios(informe de la encuesta de Polo).

Los encomenderos estaban enviando sus hombres a Potosí en tandas que eran llamadas mita por los propios indios. Barradas, sostiene que no hay una verdadera continuidad entre la mita incaica y la española, dado que aquella servía y producía para un sistema económico y una sociedad de la que la mano de obra formaba parte, mientras que bajo los españoles creaba riqueza para un sistema exterior a ella. Los indios percibieron una continuidad práctica e institucional entre los dos sistemas y ello facilitó el funcionamiento del reclutamiento español. La mita de indios de encomienda de 1550 presagia la mita organizada por el virrey Toledo para Potosí en la década de 1570, pues ambas arrastraron comunidades muy alejadas del Norte hasta Potosí.Nos encontramos pues que hacia el 1550 operaban en Potosí dos tipos fundamentales de indios trabajadores: indios yanaconas e indios de encomienda y que Gasca con la práctica de otorgar yanaconas en encomienda desdibuja las diferencias pero éstas son innegables dentro de este sistema dual de trabajo; los yanaconas no estaban obligados a un tributo regular, tampoco estaban bajo el control de ninguna autoridad nativa y además tenían la libertad para desplazarse. Los indios de encomienda eran trasladados en grupos desde sus tierras a Potosí y realizaban los peores trabajos mineros. A partir de 1572, Toledos impuso a los yanaconas el pago de tributo porque muchos indios de encomienda escapaban de sus comunidades para convertirse en yanaconas de los españoles.

Entre 1550 y 1570 los yanaconas fueron la fuerza de trabajo básico, eran el núcleo fundamental de la producción de plata. Fueron los primeros empresarios en minas, pues los común era que los españoles dejaran en arriendo parte de sus minas a indios capacitados y que además poseían la libertad necesaria para hacer funcionar una empresa minera eficaz. A estos yanaconas se los denominaba indios varas y que contrataban a otros yanaconas y también a indios de encomienda que habían permanecido en Potosí después de haber terminado su período de servicio. Los españoles que explotaban directamente sus minas lo hacían contratando mano de obra india o mediante los trabajadores que les distribuían las autoridades de Potosí.

Cuando las riquezas de las primeras extracciones descendieron y fueron alejando a los indios varas de esta actividad, junto con la conversión de hatunrunas en yanaconas y que los dueños de la minas comenzaban a alejarse hacia otro tipo de trabajo, hacían que la producción minera descendiera y que algunos oficiales de la administración en Perú durante la década de 1560 comenzaran a plantear la necesidad de una intervención administrativa más activa en las ordenanzas del trabajo, la opinión se iba decantando por un sistema de trabajo indígena formal y compulsivo. La corona ante estos propósitos mostró rechazo a aprobar de forma oficial un esquema que forzara a los indios a las minas e incluso Toledo nunca recibió de sus organización de su organización de la mita, a pesar de argumentar que era esencial para la producción de plata, sobre la que la corona recaudaba ávidamente sus impuestos.

La mita de Toledo permaneció oficialmente como la fuente de mano de obra más importante para la minería de Potosí. A finales del siglo XVI aparece espontáneamente una variedad de sistema de trabajo, pago, contratado. para dar respuesta a la demanda de mano de obra. Estas nuevas modalidades se dan conjuntamente con la mita y en cierto grado, reemplazándola. Para entender esta nueva modalidad de trabajadores mingas, se debe profundizar en el funcionamiento y organización de la mita.

Desde mediados del siglo XVI, cuando la política regia tiende a sustituir encomiendas por corregimientos, aparecen una serie de oficiales relacionados con la mita. Los corregidores de indios, oficiales españoles de distrito encargados del reclutamiento de mitayos en las áreas de contribuyentes y su envío a Potosí, una vez aquí la autoridad suprema era el corregidor de esta ciudad, con amplios poderes ejecutivos; el control último estaba en manos del virrey del Perú. Los corregidores de distrito delegaban la tarea de reclutar en manos de las autoridades indias locales. Los pagos recibidos por el trabajo mitayo (estipulados por Toledo) no era suficiente para vivir, por lo que no tenían más alternativa que buscar trabajo los seis meses en los que estaban libres de mita. A finales del siglo XVI se percibe un declive en la cantidad de mitayos presentados para trabajar al disminuir la población en las áreas sometidas a estas prestaciones. Las guerras, epidemia y en general, la desorganización de su economía, sociedad y de las ideologías, junto con el abandono de las comunidades para escapar de la mita y el empleo ilícito que de su propia gente hacían los curacas, podrían ser las causas de este descenso de los indios reclutados para la minería.

La mayoría de los nativos en Potosí vivían en los principales barrios indios denominados rancherías, eran el hogar de los mingas, trabajadores contratados en la minería y el purificado, que entraron en escena en cantidades crecientes a finales del siglo XVI. Constituyeron una parte de gran importancia de la fuerza de trabajo debido a que las asignaciones de mitayos para los ingenios eran insuficientes. Se contrataban entre los mitayos que estaban de huelga y entre la población que se quedaba en Potosí después de terminado el servicio de mita; exigían pago al contado y por adelantado, bastante más elevado que el del trabajador mitayo. Andando el tiempo, la palabra minga tuvo también un segundo significado: el de un trabajador contratado para sustituir a un mitayo. Cuando un mitayo o curaca pagaba a un patrono la cantidad necesaria para que éste contratase a un reemplazante de un mitayo, este proceso se denominaba entregas en plata o indios de faltriquera. La práctica del minga sustituto tenía el efecto claro de una transferencia considerable de riqueza desde la población nativa a los propietarios españoles de ingenios. Esta mano de obra minga era asumida de forma voluntaria y no compulsiva como el servicio de mita, por lo que hay que inferir que no todo el trabajo en Potosí descansaba en el servicio obligatorio de la mita

-VIRREY TOLEDO.

Francisco de Toledo, quinto virrey del Perú -1569-. Usualmente se le tiene por responsable de la creación de la mita pero lo cierto es que se asienta sobre sólidos precedentes (la provincia de Chucuíto). Cambió la mita por un sistema totalmente oficial, que funcionaba bajo la supervisión de los administradores centrales. Expandió, normalizó y dio forma oficial a un sistema de trabajo basado en el reclutamiento, venía ya desarrollándose en un grado considerable, como respuesta a la demanda de trabajadores en las minas; sostuvo haber triplicado la fuerza de trabajo disponible; reemplazó la organización en gran medida privada de las mitas anteriores a 1570, por otra regulada mediante varias ordenanza y estableció el principio de que el gobierno colonial era responsable del funcionamiento de estas remesas oficiales. La primera mita organizada por él se separaba en dos mitades, una para el trabajo y otra de descanso (Huelga). En las posteriores, se hicieron tres divisiones, con dos tercios de descanso que se denominaba mita ordinaria y la mita gruesa era el número total de trabajadores que se asignaban para Potosí por todo el año.Toledo tuvo que cargar con la responsabilidad y el oprobio de la mita pues Felipe II es un compendio de ambigüedades en sus instrucciones y nunca dio aprobación oficial a las actuaciones del virrey. Toledo pensó que los indios podrían construir sus propias riquezas guayrando en los períodos de huelga, pero la baja calidad del mineral lo hizo inviable y quedaron relegados al papel de miles de desplazados para ser trabajadores manuales.

-CONDICIONES DE TRABAJO Y ASISTENCIA.

Las ordenanzas de servicios y seguridad fueron escasas y estuvieron lejos de tener total y efectiva aplicación pero está fuera de toda duda que sin ellas y sin los oficiales que intentaron ponerlas en práctica (protector de indios, alcaldes mayores, veedores...), la vida de los indios en las minas de Potosí hubiera empeorado más de lo que estaba.

-PRINCIPALES CONCLUSIONES.

- En la década de 1570, el virrey Toledo llevó a cabo el control por parte del Estado sobre la mita, mano de obra compulsiva, a través de oficiales creados a este fin.

- La mita de Toledo debe ser vista como la culminación formal de muchas prácticas y concepciones preexistentes y no como una creación nueva.

- Desde el comienzo de las actividades mineras en Potosí existe un número económicamente significativo de trabajadores indios voluntarios, que no estaban obligados a trabajar aquí por ninguna estructura compulsiva impuesta por el gobierno colonial español. También iban a aparecer trabajadores involuntarios. Se da pues una estructura dual de trabajadores desde sus albores.

- El grupo más libre de trabajadores, con orígenes incaicos, eran los yanaconas, que se convirtieron en indios varas en las décadas anteriores a 1570, por contra, el sector más coaccionado de la fuerza de trabajo descendía de la mita anterior a la conquista.

- Al introducirse la amalgamación, los indios varas perdieron su lugar de pequeños empresarios en la industria de la plata.

- A finales del XVI aparece de forma espontánea una nueva modalidad de trabajo voluntario, los mingas, mediante pago, contrato. La razón está en el descenso de la mita gruesa.

- La conclusión más relevante radica en romper el tópico de que toda la producción de plata descansaba sobre la mano de obra forzada, sino que lo que se estaba dando en Potosí era un sistema dual, con un poco más de la mitad de la mano de obra de carácter voluntario.

- VALORACIÓN PERSONAL.

Obra de síntesis que presenta conceptos totalmente novedosos, en contra de los habituales estereotipos que podemos leer en muchos manuales: por un lado la producción de plata no se basó exclusivamente en la mano de obra forzada, y por otra parte, no fue el virrey Toledo el único responsable del sistema compulsivo de trabajo, la mita.