Miguel de Unamuno

Literatura española contemporánea. Generación del 98. Vida y obra. Pensamiento unamuniano. La tía tula

  • Enviado por: Marta Santos
  • Idioma: castellano
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LA GENERACIÓN DEL 98

La generación del 98 es tambien llamada del desastre, por la perdida de Cuba. Muchos de sus representantes estaban ligados a la Institución Libre de Enseñanza, que dirigía Francisco Giner de los Ríos. Sobresalen autores como Ángel Ganivet (1862-1898), autor de Idearium español (1897); Joaquín Costa (1846-1911); Miguel de Unamuno (1864-1937), con obras como En torno al casticismo (1895), Vida de Don Quijote y Sancho (1905) y Del sentimiento trágico de la vida (1913); Ramiro de Maetzu, quien enumeraba los engaños que dominaban a España en el campo de la prensa, la política, la oligarquía y el caciquismo, la literatura y la ciencia, las supuestas glorias históricas, y, como otros jóvenes rebeldes de su tiempo (el mismo Unamuno o Martínez Ruiz, Azorín), rechazaba la guerra colonial en todas sus manifestaciones; José Ortega y Gasset, que, en realidad, trascendió el marco de esta generación. Debe mencionarse también la obra de Azorín (El alma castellana (1900); La ruta de don Quijote (1905), Antonio Machado (Soledades y Campos de Castilla, sobre todo), Pío Baroja (La raza; La lucha por la vida, 1904), Ramón María del Valle-Inclán, Vicente Blasco Ibáñez, Gabriel Miró.

La generación del 98, a veces asociada con el modernismo literario, reflejó en gran medida las oscilaciones ideológicas de algunos de sus integrantes, según lo ha estudiado Carlos Blanco Aguinaga en su Juventud del 98 (de las posturas socialistas y anarquistas a cierto énfasis nacional de corto alcance) y en no conseguir siempre resolver el ajuste entre su preocupación por el casticismo y el problema español, y las preguntas estrictamente ligadas al ejercicio de la literatura. Este ejercicio sólo fue posible a través de búsquedas más individuales y en el tránsito hacia propuestas estéticas de las generaciones próximas en el tiempo: la del 14 y la del 27.

MIGUEL DE UNAMUNO

Nació en 1864 y murio en 1936. ), filósofo y escritor español, considerado por muchos como uno de los pensadores españoles más destacados de la época moderna y miembro de la generación del 98.

Nacido en Bilbao, Unamuno estudió en la Universidad de Madrid, donde se doctoró en Filosofía y Letras con la tesis titulada Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca (1884), que anticipaba sus posturas contrarias al nacionalismo vasco de Sabino Arana. Fue catedrático de griego en la Universidad de Salamanca desde 1891 hasta 1901, en que fue nombrado rector.

En 1914 fue obligado a dimitir de su cargo académico por sus ataques a la monarquía de Alfonso XIII; sin embargo, continuó enseñando griego. En 1924 su enfrentamiento con la dictadura de Miguel Primo de Rivera provocó su confinamiento en Fuerteventura (Islas Canarias). Más tarde se trasladó a Francia, donde vivió en exilio voluntario hasta 1930, año en que cae el régimen de Primo de Rivera. Unamuno regresó entonces a su cargo de rector en Salamanca, que no abandonaría hasta su muerte. Aunque al principio fue comprensivo con la sublevación del Ejército español que en seguida encabezó el general Francisco Franco, pronto la censuró públicamente: en un acto celebrado en la Universidad de Salamanca, su comentario “venceréis, pero no convenceréis”, provocó la respuesta del general Millán Astray, uno de los sublevados: “¡Viva la muerte y muera la inteligencia!”. Terminó sus días recluido en su domicilio de Salamanca.

Obra filosófica

Su filosofía, que no era sistemática, sino más bien una negación de cualquier sistema y una afirmación de “fe en la fe misma”, impregna toda su producción. Formado intelectualmente en el racionalismo y en el positivismo, durante su juventud simpatizó con el socialismo, escribiendo varios artículos para el periódico El Socialista, donde mostraba su preocupación por la situación de España, siendo en un primer momento favorable a su europeización, aunque posteriormente adoptaría una postura más nacionalista.

Esta preocupación por España (que reflejó en su frase “¡Me duele España!”) se manifiesta en sus ensayos recogidos en sus libros En torno al casticismo (1895), Vida de Don Quijote y Sancho (1905), donde hace del libro cervantino la expresión máxima de la escuela española y permanente modelo de idealismo, y Por tierras de Portugal y España (1911). También son frecuentes los poemas dedicados a exaltar las tierras de Castilla, considerada la médula de España.

Más tarde, la influencia de filósofos como Arthur Schopenhauer, Adolf von Harnack o Sören Aabye Kierkegaard, entre otros, y una crisis personal (cuando contaba 33 años) contribuyeron a que rechazara el racionalismo, al que contrapuso la necesidad de una creencia voluntarista de Dios y la consideración del carácter existencial de los hechos. Sus meditaciones (desde una óptica vitalista que anticipa el existencialismo) sobre el sentido de la vida humana, en el que juegan un papel fundamental la idea de la inmortalidad (que daría sentido a la existencia humana) y de un dios (que debe ser el sostén del hombre), son un enfrentamiento entre su razón, que le lleva al escepticismo, y su corazón, que necesita desesperadamente de Dios. Aunque sus dos grandes obras sobre estos temas son Del sentimiento trágico de la vida (1913) y La agonía del cristianismo (1925), toda su producción literaria está impregnada de esas preocupaciones.

Obra literaria

Cultivó todos los géneros literarios: fue poeta, novelista, autor teatral y crítico literario. Su narrativa comienza con Paz en la guerra (1897), donde desarrolla la “intrahistoria” galdosiana, y continúa con Niebla (1914) —que llamó nivola, en un intento de renovar las técnicas narrativas—, La tía Tula, y San Manuel Bueno, mártir (ambas de 1933).

Entre su obra poética destaca El Cristo de Velázquez (1920), mientras que su teatro ha tenido menos éxito, pues la densidad de ideas no va acompañada de la necesaria fluidez escénica; en este terreno destacan Raquel encadenada (1921), Medea (1933) o El hermano Juan (estrenada en 1954). Yo entre todas sus nivolas he escogido la Tía Tula.

LA TIA TULA

La nivola de la Tía Tula trata de dos hermanas, Rosa y Gertrudis (a la que llaman Tula ), Rosa se casa con Ramiro y tienen tres hijos: Ramiro, Elvira y Rosa. Rosa muere al poco tiempo de dar a luz a la ultima de sus hijas y en el lecho de muerte le pide a Tula que se case con Ramiro para que sus hijos no tuvieran una madrastra. Tula no se lleveba muy bien con Ramiro, pero cuidaba todos los dias a los niños, como lo habia hecho desde que nacio el primero. Ramiro la pidio que se casara con el, insistio tanto que Tula dijo que se lo pensaria, pero no le gustaba estar a solas con el, ni que los niños la llamaran mamá Tula, como les decia Ramiro

Miguel de Unamuno escribio la Tia Tula en 1920, cuando tenia cincuenta y seis años y una figura severa, apasionada y seca, cuya madurez empezaba a anunciar una vejez temprana y energica. Unamuno dejo esta novela tan reducida a un relato intimo y estremecido, que apenas hay huellas de un lugar y un tiempo determinado, aunque puede parecer que que se desenvuelve en una provincia española, como puede ser Salamanca.

La casa de Tula, donde conviven ella y Rosa, muy hermosa “flor de carne que se abria a flor de cielo a toda luz y todo viento”, con su tio Don Primitivo, el cura sencillo y silencioso; luego la casa de Rosa y Ramiro, y los hijos que iban naciendo, y el viudo con los niños y la tia Tula, que mantiene unida al familia, este es el tema de la novela de la tía Tula.

Pero la casa esta llena de relaciones personales, Unamuno lo que escribio fue una historia de amor, de amor y muerte.

La novela no trata solamente de Tula, sin Rosa no era sido la misma novela. Rosa, tan bella; Gertrudis, Tula, con los ojos de luto , como los de su madre y su abuela.Mientras Rosa se abre, ella se cierra como un cofre.

La historia esta determinada por las dos hermanas, siempre juntas, pero no por eso unidas; y el amor de Ramiro.

Por ser una historia de amor, de amor personal, en la Tia Tula se debate el tema de la realidad, de la verdad de las personas, y es lo que llamamos autenticidad. El dramatismo del conflicto se revela con eficacia el La tia Tula, y Unamuno sabe que no hay nada claro hasta el final. En la Tia Tula vemos la posibilidad del amor en distintos niveles, distintas fases. Sin duda La Tia Tula es una nivola, que no habla de una persona solamente, si no de un grupo de personas, tres, no más; pero la historia de amor que se realta, las muertes, los nacimientos, y el no saber hasta el final como acaba la historia, son algunas de las características que me han llamado la atención, y por las que he decidido escoger esta novela, entre tantas, a pesar de que a la hora de leer, me gusta mas el teatro que la novela, pero se la recomiendo a todo el mundo que quiera pasar un buen rato.

La nivola de la Tía Tula trata de dos hermanas, Rosa y Gertrudis (a la que llaman Tula ), Rosa se casa con Ramiro y tienen tres hijos: Ramiro, Elvira y Rosa. Rosa muere al poco tiempo de dar a luz a la ultima de sus hijas y en el lecho de muerte le pide a Tula que se case con Ramiro para que sus hijos no tuvieran una madrastra. Tula no se lleveba muy bien con Ramiro, pero cuidaba todos los dias a los niños, como lo habia hecho desde que nacio el primero. Ramiro la pidio que se casara con el, insistio tanto que Tula dijo que se lo pensaria, pero no le gustaba estar a solas con el, ni que los niños la llamaran mamá Tula, como les decia Ramiro