Miguel de Cervantes

Siglo de Oro de la literatura española. Vida y obras. Contexto histórico y literario. Ambiente social. Viajes. Relación con Lope de Vega

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EL HOMBRE Y EL ESCRITOR

Vida y personalidad de Cervantes

No es del todo seguro pero se cree que Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares en 1547, probablemente el 9 de octubre (29 de septiembre en el calendario de entonces). Su infancia transcurrió entre privaciones y se supone que en diversas ciudades españolas a causa de los traslados de su padre, un modesto cirujano. Se cree que estudió con los jesuitas en Sevilla y, más tarde, en la Universidad de Salamanca. En 1569 Cervantes aparece en Roma, donde tenía un pariente cardenal y adonde había llegado formando parte de la comitiva del cardenal Acquaviva, escapando, quizá, de la condena lanzada contra “un Miguel de Cervantes” por haber herido a otra persona. Al servicio del cardenal Acquaviva, Cervantes recorre Italia y se entusiasma con la maravilla renacentista. Muy pronto, en 1570, al no encontrar un lugar en el mundo de la cultura, sueña con la gloria a través de las armas y entra en el ejército español.

Su vida heroica de soldado culmina en la batalla de Lepanto (1571) con la victoria sobre los turcos; Cervantes, enfermo, había solicitado luchar y lo hizo heroicamente en uno de los puestos más peligrosos de su galera, siendo herido en el pecho y en el brazo izquierdo, cuyo movimiento perdería. Después de curarse, intervino en otras empresas militares y, en 1575, embarcó hacia España con recomendaciones del mismo don Juan de Austria para su ascenso a capitán; pero de nuevo la desgracia se cebó en él, pues la galera “Sol”, en la que viajaba, fue apresada por naves turcas. Cervantes cayó prisionero y fue llevado a Argel, donde estuvo cinco años cautivo, y que se ve muy bien en su obra: Epístola a Mateo Vázquez, El trato de Argel, Los baños de Argel, “El capitán cautivo” del Quijote. En 1580 fue rescatado por los trinitarios mediante el pago de 500 escudos.

Una vez en Madrid, no recibe la recompensa correspondiente a sus servicios y además solicita un cargo en América y le es negado, y escribe sus primeras obras para salir adelante. Nace entonces Isabel Saavedra, su hija natural, y en 1584 Cervantes se casa en Esquivias (Toledo) con Catalina Palacios Salazar. Sin medios para mantener a su familia, en 1587 pasa a Sevilla, como alcabalero, para recaudar provisiones para la Armada Invencible; el destino vuelve a cebarse con él otra vez más en la tragedia personal de Cervantes: varias veces da con sus huesos en la cárcel debido errores en las cuentas, le vuelve a ser negado un cargo en América y es estafado por la quiebra del banquero depositario de los fondos que Cervantes había recaudado para la Tesorería Nacional. Durante alguno de estos encarcelamientos fue cuando empezó a escribir el Quijote. Después de abandonar Sevilla y de vivir algunas temporadas en Toledo, paso a Valladolid - allí se había trasladado a la Corte - en torno a 1604 y vuelve a ser encarcelado con toda su familia a causa de la misteriosa muerte de un hombre delante de su casa.

En 1606 se traslada a Madrid, de nuevo sede de la Corte. Continúa su labor literaria, pero la penuria económica - aliviada por alguna ayuda de Arzobispo de Toledo y del Conde de Lemos - no le abandonó nunca, obligándole incluso a varios cambios de domicilio. Entre 1613 y 1615 aparecen sus Novelas ejemplares, el Viaje del Parnaso, su teatro (Ocho comedias y ocho entremeses) y la segunda parte del Quijote.

Murió en Madrid, 22 de abril de 1616, tres días después de escribir la dedicatoria del Persiles al Conde de Lemos la cual decía:

Puesto ya el pie en el estribo,

Con las ansias de la muerte,

Gran Señor, ésta te escribo.

Ayer me dieron la Extremaunción y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir...

El 23 de abril fue enterrado en un convento de los trinitarios. Hoy no se sabe el lugar donde reposan sus restos.

La amarga experiencia de su captura y consiguiente cautiverio se convierte en la etapa más dramática de Cervantes, quien, a partir de entonces, cambia en su manera de pensar radicalmente, como indican estas palabras de Zamora Vicente:

La vida del escritor aparece partida en dos mitades por estos cinco años de reclusión en Argel. El Cervantes anterior al cautiverio es - todavía - el soldado de la época imperial a la europea. Es el combatiente victorioso de Lepanto, el estudioso que conoce el erasmismo, el español que anda por la ciudades de Italia, empleando su juventud en el doble juego del amor y del dominio. Es el tiempo luminoso que el licenciado Vidriera recordará con cierto tinte de nostalgia, dejando adivinar la novia florentina o romana, querida y deseada a la manera de Petrarca o de León Hebreo. En cambio, el Cervantes posterior al cautiverio es el hombre que va viendo hundirse todas las concepciones políticas y estéticas de su juventud. Frente al mundo alado e italianizante de Gracilaso ve surgir la torsión barroca de Góngora; frente a la evocación de las ciudades doradas de Italia - Génova, Florencia, Roma - los pueblos de Castilla, con su desnuda hosquedad, su desolada pobreza: Argamasilla, Pedro Muñoz, Quintanar; frente a la Alcalá erasmista, Trento; frente a Lepanto, “La Invencible”.

Su experiencia, rica en el conocimiento de lugares, gentes y situaciones diversas, refleja el proceso de un hombre entregado a sus ideales con pertinencia. La vida se lo puso muy difícil, pero mantuvo la entereza de ánimo a pesar de sus repetidos fracasos sociales; procedente de una familia humilde, nunca consiguió escapar de los apuros económicos. Aunque parece haber ciertas oscuridades que ensombrecen su conducta y la de su familia - sobre todo las mujeres - y que él se esforzó en ocultar, lo cierto es que su figura ha quedado como un ejemplo de bondad natural, de tolerancia y discreción, y de generosa comprensión de la naturaleza humana. Cervantes mantuvo una actitud que chocó frecuentemente con los prejudicios de aquella sociedad, en la que adoptó una postura, si bien ésta se manifiesta más en su obra que en su vida.

El triunfo social le fue negado, e incluso el reconocimiento literario le fue regateado, en contraste con el rápido éxito de otros escritores como Lope de Vega, Quevedo o Calderón. Participó sin rencor en las disputas y ataques entre escritores y recibió de Lope algún que otro dicho obsceno, con toda seguridad, sin razón. Seguramente, por esa falta de reconocimiento entre sus contemporáneos, Cervantes, consciente de su valor, auto reivindicó en varias obras suyas la calidad y la novedad de su literatura, que solo a partir del Quijote le empezarían a ser reconocidas. Ni siquiera respondió con agresividad a los insultos que el autor del Quijote falso le dedicaba en el prólogo llamándole “agresor de sus lectores”, “manco”, “viejo”, “murmurador”.

Aunque se siga desconociendo la identidad de Avellaneda, Gilman señaló la gran distancia que hay entre el Quijote falso - una imitación - y el irritado tono presente en el prólogo. Un tal Nicolás Marín dijo que este prologo fue escrito por el propio Lope de Vega. Supiera o no Cervantes quién era el autor de tan malintencionados insultos y calumnias, lo cierto es que su respuesta realmente serena:

“Lo que no he podido dejar de sentir es que me note de viejo y de manco, como si hubiera sido en mi mano haber detenido el tiempo, que o pasase por mí, o si mi manquedad hubiera nacido en alguna taberna, sino en la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros. [...]

He sentido también que me llame invidioso, y que como a ignorante, me describa qué cosa sea la invidia; que, en realidad de verdad, de dos que hay, yo no conozco sino la santa, a la noble y bien intencionada; y siendo esto así, como lo es, no tengo yo de perseguir a ningún sacerdote, y más si tiene por añadidura ser familiar del Santo Oficio; y si él lo dijo por quien parece que lo dijo, engañóse de todo en todo; que de tal adoro el ingenio, admiro las obras, y la ocupación continua y virtuosa. Pero, en efecto, le agradezco a este señor autor el decir que mis novelas son más satíricas que ejemplares, pero que son buenas; y no lo pudieron ser si no tuvieran todo.

Paréceme que me dices que ando muy limitado y que me contengo mucho en los términos de mi modestia, sabiendo que no se ha de añadir aflicción al afligido, y que la que debe de tener este señor sin duda es grande, pues no osa parecer a campo abierto y al cielo claro, encubriendo su nombre, fingiendo su patria, como si hubiera hecho alguna traición de lesa majestad.”

(Prólogo al Quijote, II)

Con respecto a la religiosidad de Cervantes, Moreno Báez afirma que, sin lugar a dudas, todo lo que de él se sabe es que “prueba que confesaba sinceramente el catolicismo”. En este sentido, Moreno Báez rechaza la explicación de A. Castro acerca de varios aspectos de la vida y de la obra de cervantina y concluye que la religiosidad de Cervantes se debe a su cautiverio y va creciendo hasta su muerte, permaneciendo fiel al magisterio de la Iglesia y creando sus obras a la luz de la espiritualidad de la contrarreforma, emanada del Concilio de Trento.

Finalmente, está superada ya la época en que se consideraba a Cervantes sumo un creador intuitivo sin mayor cultura. Ahora, nadie duda que era muy amplia y variada. Además de la formación que adquirió en sus estudios, otros factores contribuyeron a su enriquecimiento cultural procedente de su auto didactismo, tales como su natural curiosidad por saber y su basta experiencia humana, todo lo cual le había llevado al conocimiento de las principales ideas del pensamiento de su época.

Obra literaria

1.- Poesía

  • Poemas menores (por su extensión):

  • De corte italianizante: sonetos, canciones, églogas, tercetos, etc.

  • De corte tradicional: romances, quintillas, glosas, letrillas, villancicos, etc.

  • Poemas mayores:

  • Epístola a Mateo Vázquez (atribuida)

    Canto de Calíope (incluido en La Galatea, 1585)

    Viaje del Parnaso (1614).

    2.- Teatro

  • Primera época, prelopista (1580 - 1587). Sólo se conservan:

  • El trato de Argel

    La destrucción de Numancia.

  • Segunda época, algo posterior:

  • Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados (1615):

  • Comedias (todas en verso)

  • El gallardo español

    La casa de los celos y selvas de Ardenia

    Los baños de Argel

    El rufián dichoso

    La gran sultana doña Catalina de Oviedo

    El laberinto de amor

    La entretenida

    Pedro de Urdemalas.

  • Entremeses (todos en prosa, menos dos)

  • El juez de los divorcios

    El rufián viudo (verso)

    La elección de los alcaldes de Daganzo (verso)

    La guarda cuidadosa

    El vizcaíno fingido

    El retablo de las maravillas

    La cueva de Salamanca

    El viejo celoso.

    3.- Novela

  • Novela pastoril: La Galatea (1585)

  • “Novelas ejemplares” (1613):

  • El amante liberal

    La gitanilla

    Rinconete y Cortadillo

    La española inglesa

    El licenciado Vidriera

    La fuerza de la sangre

    El celoso extremeño

    La ilustre fregona

    Las dos doncellas

    La señora Cornelia

    El casamiento engañoso y

    El coloquio de los perros.

  • El Quijote:

  • El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1605, 1.ª parte)

    El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (1615, 2.ª parte)

  • Novela bizantina de aventuras:

  • Los trabajos de Persiles y Sigismunda, historia setentrional (1617).

    Cervantes, “escritor-puente”

    Miguel de Cervantes y Saavedra es el escritor puente entre los dos movimientos culturales que se dan en los siglos XVI y XVII: el Renacimiento y el Barroco.

    Al estar en dos siglos y en dos etapas diferentes se dice que es un escritor ecléctico. Por esta causa, la obra literaria de Cervantes pudo ser un tanto diferente de los otros escritores de unos años atrás o unos años adelante.

    Cabe destacar que Cervantes estuvo muy adelantado a su tiempo y por eso se ve resaltado el hecho de su obra ecléctica. Ya sólo por el hecho de vivir dos grandes movimientos que influenciaron mucho en sus composiciones. Pero Cervantes supo aprovechar esta ocasión y trabajó con lo mejor del Renacimiento - una época d e gran esplendor y de mucha brillantez literaria - con el Barroco que venia pisando fuerte para establecer los cambios que hacían que las obras, no sólo las poéticas, fuesen más recargadas y complicadas.

    Cervantes, al llegar el movimiento Barroco supo establecer una pautas que siempre cumplió y mantuvo a lo largo de su carrera un claro esquema que procuró cumplir en cuanto le fuese posible.

    Cervantes en la Ciudad Condal. ¿Historia o realidad?

    Según una arraigada tradición barcelonesa, Cervantes conoció Barcelona, donde

    residiría un tiempo (exactamente el número 2 del Paseo de Colón, que es un edificio de mediados del siglo XVI, de cinco pisos, en el tercero de los cuales, adornando las dos ventanas, hay un medallón con una cabeza masculina, que se pretenden que reproduzca la de Cervantes. Nada probable, pues, cuando fue labrado el medallón, Cervantes no había nacido). Existe un pasaje en “Las dos doncellas”, novela publicada con las Ejemplares en 1613, en el que se alude elogiosamente a la Ciudad Condal.

    “Admiróles el hermoso sitio de la ciudad, y la estimaron por flor de las bellas ciudades del mundo, honra de España, temor y espanto de circunvecinos y apartados enemigos, regalo y delicia de sus moradores, amparo de los extranjeros, escuela de la caballería, ejemplo de lealtad y satisfacción de todo aquello que de una grande, famosa, rica y bien fundada ciudad puede pedir un discreto y curioso deseo.”

    (“Las doncellas”, Cervantes)

    Cervantes insiste en el elogio en el capítulo 72 de la segunda parte del “Quijote”:

    “y así me pasé de claro a Barcelona [en lugar de ir a Zaragoza, como tenía previsto en la primera parte], archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos, y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio en belleza, única.”

    Como se pude apreciar existe un gran parecido en la alabanza en “Las doncellas” como en la incluida en el “Quijote”. Utiliza un adjetivo del que podemos sentirnos orgullosos que es belleza la cual resalta mucho. También cataloga a la Ciudad Condal como una gran patria y una ciudad muy generosa.

    La cuestión que nos planteamos es cuándo viajó Cervantes a Barcelona, si es que lo hizo, y cuál podría haber sido la razón de que residiera un tiempo en ella.

    Muchos biógrafos cervantinos sostienen que fue en 1569, después de huir de España a uña de caballo por la brutal sentencia a que lo condenaban las leyes, a consecuencia del desdichado asunto con Antonio de Sigura. Después de muchos estudios, Riquer demuestra que la estancia de Cervantes en la Ciudad Condal no corresponde a esta fecha de 1569, ya que la Barcelona que nos habla el escritor es los capítulos 60 a 65 de la segunda parte es la de unos 40 años después del de 1569 (vendría a ser sobre el año 1610) y que fue para entrevistarse con el conde de Lemos, don Fernández de Castro, quien, con una notable escuadra y un gran séquito, hizo escala en Barcelona del 5 al 10 de junio de 1610 en su viaje rumbo a Nápoles para hacerse cargo del virreinato de este reino.

    Otras referencia a Barcelona la encontramos en “La Galatea”, publicada el año 1585, lo cual explicaría en parte una posible estancia de Cervantes en Cataluña, a los 22 años de edad.

    Retratos de un genio

    Podemos encontrar retratos de muchos tipos como el pictórico - físico - moral o etopeya - literario.

    En el prologo al lector de las “Novelas ejemplares”, Cervantes, nombra a Juan de Jáuregui al que dice que le dio un retrato suyo y que quedo muy satisfecho y el deseo que algunos que querían saber como era el rostro del que escribía aquellas invenciones y se atrevía a exponerlas delante de todo el mundo. Debajo del retrato ponía el texto siguiente, archiconocido como el que más:

    “Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande ni pequeño; la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso, a imitación del de César Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí descarriadas y, quizá, sin el nombre de su dueño. Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la Guerra, Carlo quinto, de felice memoria.”

    (Cervantes: Autorretrato, Prólogo a Novelas ejemplares)

    Cervantes, crítico literario

    En el capítulo VI del “Quijote” Cervantes hace un gran elogio del “Tirant lo Blanc” de Joanot Martorell que aquí adjunto.

    “-¡ Válame Dios! - dijo el cura, dando una gran voz.- ¡Que aquí esté Tirante el Blanco! Dádmele acá, compadre; que hago cuenta que he hallado en él un tesoro de contento y una mina de pasatiempos. Aquí está don Quirieleisón de Montalbán, valeroso caballero, y su hermano Tomás de Montalbán, y el caballero Fonseca, con la batalla que el valiente de Tirante hizo con el alano, y las agudezas de la doncella Placerdemivida, con los amores y embustes de la viuda Reposada, y la señora Emperatriz, enamorada de Hipólito, su escudero. Digoos verdad, señor compadre, que, por su estilo, es éste el mejor libro del mundo: aquí comen los caballeros, y duermen y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con estas cosas de que todos los demás libros deste género carecen. Con todo eso os digo que merecía el que le compuso, pues no hizo tantas necedades de industria, que le echaran a galeras por todos los días de su vida. Llevadle a casa y leedle, y veréis que es verdad cuanto dél os he dicho.”

    Parece ser que Cervantes tenia muchos aprecio a Joanot Martorell ya que hace un magnífico elogio de él y de su obra. Aunque no le conociera personalmente podemos suponer que le agradaba mucho su obra porque en el texto de el “Quijote” le pone por las nubes por decirlo de una manera bastante grafica. Las obras de Martorell eran de carácter caballeresco aunque no la cataloga de novela que pueda afectar a la salud mental de los lectores.

    Además de hablar de esta obra también trata títulos y autores tales como “Los cuatro Amadís de Gaula” al que condenan en un principio al fuego pero el barbero les dice que es el mejor libro de todos los de ese genero. El siguiente es las “Las sergas de Esplandián” de Gaula al que si condenan a la crema masiva. El postrero era “Amadís de Grecia” que también era de Amadís como todos los de la misma estantería y fueron quemados. Más tarde aparece un gran libro que resulta ser “Don Olivante de Laura”, “Florismarte de Hircania”, “El Caballero Platir”, “El Caballero de la Cruz” los cuales fueron todos al corral esperando su quema. “Espejo de caballerías” de Mateo Boyardo y todos los semblantes fueron quemados. Unas obras de procedencia francesa habían de ser llevadas a un pozo seco esperando un dictamen para ellas. “Bernardo del Carpio”, “Roncesvalles” y “Palerín de Oliva” fueron quemados inmediatamente. En cambio, “Palmerín de Inglterra” fue salvado de la quema. “Don Belianís” es guardado en casa del barbero. Cuando iban a quemar el resto de los libros se les cayó “Tirant lo Blanc” y se salva de ser quemado porque el autor, Cervantes, lo elogia y el barbero se lo lleva a su casa para leerlo. Luego aparece “La Diana”, también llamada la “Segunda del Salmantino” que no se quema ni las de su genero. L obra de Gil Polo se salva. Un libro muy bien nombrado es “Los diez libros de Fortuna de amor” de Antonio de Lofraso. “El pastor de Iberia”, “Ninfas de Henares” y “Desengaños de celos” fueron todos quemados. “El pastor de Filida”, “El cancionero” de López Maldonado y “Tesoro de varias poesías” se salvan de la quema por ser grandes obras.

    Después de estas Habla que su propia obra, “La Galatea” que es guardada en casa del barbero a la espera de la segunda parte que dicen Cervantes iba a escribir. Aquí Cervantes aprovecha para elogiarse a si mimo y dice maravillas de esta obra e incluso hace alusión a que un personaje del “Quijote” le conoce personalmente desde hace muchos años. El mismo Cervantes dice que esta obra no es buena del todo pero que con la segunda parte lo arreglara y que gustará a todo el mundo. Parece ser que Cervantes era un poco pesimista, a mi entender.

    Otros libros que se nombran son: “la Aucana” de don Alonso de Ercilla, “La Austríada” de Juan de Rufo y “El Monserrato” de Cristóbal de Virués, poeta valenciano y “Las lágrimas de Angélica”. Ninguno de ellos sufre las terribles consecuencias. Las obras que si que perecieron en el corral fueron “Los hechos de Emperador” de don Luis de Ávila, “La Carolea” y “León de España”.

    En el“Viaje al Parnaso” Cervantes ejerce la crítica literaria con mayor acierto que en el “Canto de Calíope”. Expone juicios de admiración sobre Quevedo, Góngora, Lope, ... lo cual prueba su independencia y buen gusto; pero el tono general es otro. Es una obra de madurez y en ella predominan la amargura y el desengaño, cimentados en la ironía, que es la base del poema. Cervantes no soporta el confucionismo que reina entre los poetas ni la hipocresía de las valoraciones. A ello se une el menosprecio hacia su propia poesía, prodigado por sus contemporáneos. Así, el “Viaje al parnaso” es, en el fondo una autodefensa reivindicadora de la poesía cervantina, que es incluso más importante que la crítica literaria que hay en la obra.

    V. Gaos afirma que la única crítica que Cervantes hace es la de su propia obra: no hay duda de que el autor se desahoga en esa sátira.

    Miguel de Cervantes vs. Lope de Vega

    La enemistad entre estos dos grandes escritores está presente desde casi el principio de sus carreras literarias. Parece ser que todo se inició con los celos surgidos en Lope por Cervantes y por los comentarios que este hizo a su vez aunque según él afirma en tono de alabanza y no de insulto como se le adjudicaba en un primer momento a causa de la mala interpretación de mucha gente y entre ellos el mismo Lope.

    Cervantes, que nunca supo lo que era la adulación personal llevada a los extremos del servilismo, propia de quienes en la época eran tachados de quitapelillos, chicharrones, lisonjeadores, se indigna ante las bajezas de Lope. La guerra abierta entre ambos años atrás se renueva con mayor virulencia si cabe por el año 1605. Cabe recordar el soneto de Lope al autor del “Quijote”, en el que lo trata de cornudo, y la famosa carta en la que destroza el prestigio de Cervantes como poeta y autor de la mejor novela aparecida por entonces. La epístola en cuestión, destructora donde las haya, dice entre otras muchas cosas:

    “Toledo estás claro, pero famoso, y camina con propios y extraños al paso al paso que suele. Las mujeres hablan, los hombres tratan; la Justicia busca dineros: no la respetan, como la entienden. Representa Morales; silba al gente; unos caballeros están presos porque eran la causa de esto; pregónese en el patio que no pasase tal cosa y así apretados los toledanos por no silbar, se peen, que para el alcalde mayor a sido notable descrédito, porque estaba este día sentado en el patio. Aplacó esto porque hizo La rueda de la Fortuna, comedia en que un rey aporrea a su mujer, y acuden muchos a llorar este paso, como si fuera posible. Morales no me habla porque me envió un pavo y no le quise recibir; y, a la verdad, yo no tenía puerta por donde entrase, porque está hecha a medida de carneros, vaca y conejo a la noche y si hay gallina mal para el dueño, que alguien esté enfermo en casa ... De poetas no digo; ¡buen siglo es éste!; muchos están en cierre para el año que viene; pero ninguno hay tan malo como Cervantes ni tan necio que alabe a Don Quijote. Dicen en esta ciudad que se viene la corte para ella. Mire vuesa merced por dónde me voy a vivir a Valladolid; porque si Dios me guarda el seso, no más cortes, coches, caballos, alguaciles, músicas, rameras, hombres, hidalgos, por absoluto y sin putas disoluto, sin otras sabandijas que cría el océano de perdidos Lotos de pretendientes y escuela de desvanecidos. Vuestra merced viva, cure y medre, y ande al uso; no cumpla cosa que diga ni pague, sino es forzado ni favorezca sin interés, ni guarde el rostro a la amistad ... No más por imitar a Gacilaso en aquella figura correctionis, cuando dijo: “A sátira me voy mi paso a paso”. Cosa para mí más odiosa que mis librillos a Almendárez y mis comedias a Cervantes. Si allá murmuran dellas algunos piensan que las escribo por opinión, desengáñeles vmd ... y dígales que por dinero”.

    Cuando Lope estaba viviendo en Madrid donde era el “secretario de amores” de duque de Sessa le llega el rumor de que existe un verso que cuestiona la producción total del Fénix de los Ingenios, se rumorea que lo escribió Góngora pero es todo Cervantes: estructura, intención y rotundidad. Dice así:

    “ Hermano Lope, bórrame el soné- ---to

    de versos de Arïosto y Garcilá- ---so

    y la Biblia no tomés en la má- ---no

    pues nunca de la Biblia dices lé- ---o

    También me borrarás La Dragonté- ---a

    y un librillo me llaman de la Arcá- ---dia

    con todo el Comediaje y Epitá- ---fio

    y por ser mora, quemarás la Angé- ---lica

    Sabe Dios mi intención con San Isí- ---dro;

    más, puesto se me va por lo devó- ---to

    bórrame en su lugar El Peregrí- ---no

    Y en cuatro lenguas no me escribas có- ---sas

    que supuesto que escribes boberí- ---as

    lo vendrán a entender cuatro nacio- ---nes

    Ni acabes de escribir la Jerusá- ---len

    bástale a la cuitada su trabá- ---jo

    Cervantes sabía que Lope escribía por entonces “La Jerusalén conquistada” y le pide que no concluya la obra por los malos resultados que espera, se deduce; se mofa de los versos de que más se enorgullece su enemigo, del Comediaje lopesco (el despectivo es característico de Cervantes), y a la respuesta del ofendido no se hace esperar. Llegará a su destino, bien en forma de “carta con un real de porte”, conteniendo el soneto infamatorio a que me refiero anteriormente, bien por diferentes medios o por “amigos” de aviesa intención.

    Cervantes, poeta

    Aunque la posterioridad lo recuerde como el incomparable novelista que fue, Cervantes dedicó sus primeras armas literarias a la poesía y al teatro, géneros que no abandonaría a lo largo de su vida creadora y en los que también destacó.

    Como poeta, la valoración de su obra ha sido perjudicada por dos motivos: de un lado, su poesía fue apareciendo en publicaciones dispersas o intercaladas en piezas dramáticas y en sus novelas; de otro lado, la celebridad de sus prosa contribuyó a que se le negasen sus méritos como poeta y llegaron a atacarlo con absoluta falta de escrúpulos.

    El mismo Cervantes contribuyó sin querer a este injusto menosprecio de su poesía con algunas confesiones presuntamente equívocas. En el famoso escrutinio del “Quijote” Cervantes se auto califica por boca del cura de 2más versado en desdichas que en versos”, y en el prólogo de “Ocho comedias y ocho entremeses” cuenta que alguien había dicho de él “que de mi prosa se podía esperar mucho, pero que del verso nada”. La piedra de toque ha sido el tan manoseado terceto del “Viaje del Parnaso”:

    “Yo, que siempre trabajo y me desvelo

    por parecer que tengo de poeta

    la gracia que no quiso darme el cielo,

    confesión creída al pie de la letra y frecuentemente mal interpretada por haber prescindido de su contexto. Los mejores estudiosos de la poesía cervantina consideran hoy esto como un desahogo irónico de intención burlesca e insisten en que Cervantes creía en la calidad de su poesía, como parecen confirmar otras auto referencias esparcidas a lo largo del “Viaje del Parnaso” “raro inventor”, “Adán de los poetas”; y, sobre todo, la claridad con que, después de referirse a su teatro y a sus novelas, pregona su amor por la poesía y el valor de algunos poemas suyos:

    “Yo soy aquel que en la invención excede

    a muchos, y al que falta esta parte,

    es fuerza de fama falta quede.

    Desde mis tiernos años amé el arte

    dulce de la agradable poesía,

    y en ella procuré siempre agradarte.

    ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

    Yo el soneto compuse que así empieza,

    por honra principal de mis escritos:

    Voto Dios, que me espanta esta grandeza.

    (Cap. IV. vv. 28-39)

    Lo que Cervantes no podía tolerar era que el Parnaso estuviese poblado por numerosos poetas arrogantes y de segundo orden, a los que se refiere como “escuadrón vulgar [...] de más de veinte mil sietemesinos” o “¡Cuerpo de mí con tanta poetambre!” y, en cambio, él, consciente de su valor, no fuese aceptado y apreciado como se merecía. Está claro que no logró en la poesía la genialidad alcanzada en la novela, pero eso no quiere decir que fuera un mal poeta. Quizá tenga razón G. Diego al afirmar que es imposible juzgar la poesía cervantina olvidando quién fue su autor; con todo, hoy es considerado como uno de los buenos poetas de nuestra literatura.

    Su obra en verso es abundante: en verso escribió la mayor parte de su teatro, algunos poemas sueltos y otros muchos intercalados en sus obras en prosa. Cultivó la poesía italianizante y la tradicional y en ambas vertientes dejó muestras valiosas.

    En la vertiente italianizante Cervantes se inició como poeta bajo la huella de Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León y Herrera. E. Rivers explica que la influencia de Gracilazo con el cual empezó compartiendo el idealismo neoplatónico y la fe en la naturaleza, perdura hasta las últimas composiciones.

    Ya en 1568, con motivo de la muerte de Isabel de Valois, esposa de Felipe II, Cervantes escribió dos sonetos y una extensa elegía en tercetos. Más tarde, en 1585, incluyó en”La Galatea” numerosas composiciones, que, junto con la “Epístola a Mateo Vázquez”, constituyen casi toda su poesía inicial. Entre las incluidas en “La Galatea”, Blecua ha ponderado la delicadeza y gracia poética de los sonetos “Si el áspero furor del mal airado” y “¿quién dejará el verde prado umbroso?”. La belleza de algunos versos de la Canción de Tirsi, de la Canción de Mireno, de la de Lauso a Larsileo, así como algunos momentos de la égloga de Tirsi Adamon y de la elegía a la muerte de Meliso. Pero los mejores aciertos son los más tardíos.

    Rondando los 40 años Cervantes dedicó a la Armada Invencible dos canciones que constituyen su último canto al heroísmo idealista; la canción primera rebosa optimismo e ilusión en la victoria, en la segunda reivindica para España la victoria moral justificando la derrota por circunstancias adversas.

    Algunos años más tarde consigue Cervantes sus mejores hallazgos como sonetista. La crítica ha destacado los siguientes, por su calidad pueden figurar entre los mejores de nuestro Siglo de Oro: “Vimos en julio otra Semana Santa” escrito con motivo de la entrada del Duque de Medinasídonia en Cádiz cuando ya los inglese se habían ido; el desilusionado Cervantes lanza aquí una sátira risueña e irreverente contra tan aparatoso y hueco triunfo. Quizá su mejor soneto, el más conocido y aquel del cual más orgullosos se sentía, es el dedicado al túmulo de Felipe II; aquí Cervantes satiriza con ironía ridiculizadora la falsedad y el vacío de aquella supuesta grandeza heroica que al final se queda en pura fanfarronería, como indica el magistral estrambote:

    “Voto a Dios que me espanta esta grandeza

    y que diera un doblón por describilla,

    porque ¿a quién no suspende y maravilla

    esta máquina insigne, esta riqueza?

    Por Jesucristo vivo, cada pieza

    vale más de un millón, y que es mancilla

    que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla,

    Roma triunfante en ánimo y nobleza!

    Apostaré que el ánima del muerto,

    por gozar este sitio, hoy ha dejado

    la gloria donde vive eternamente.

    Este oyó un valentón, y dijo: Es cierto

    cuanto dice voacé, seor soldado,

    y quien dijere lo contrario, miente.

    Y luego incontinente

    caló el chapeo, requirió la espada,

    miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.

    La “Epístola a Mateo Vázquez” de dudosa atribución a Cervantes, fue escrita probablemente durarte el cautiverio de Argel. Consta de 81 tercetos (244 versos pues el último tiene uno más). Desde su cautiverio, Cervantes se dirige, en tono emocionado, a su amigo secreto en la corte, recuerda hechos de la batalla de Lepanto y describe las calamidades del cristiano cautivo en Argel. Al final, imaginándose ya libre, pide al rey la inmediata conquista de Argel para liberar de tantos horrores a los prisioneros en aquellas mazmorras:

    “Del amarga prisión triste y oscura,

    a donde mueren veinte mil cristianos,

    tienes la llave de su cerradura.

    Todos cual yo, de allá puestas las manos,

    las rodillas por tierra, sollozando,

    cercados de tormentos inhumanos,

    valeroso señor te están rogando

    vuelvas los ojos de misericordia

    a los tuyos que están siempre llorando.

    E. Rivers nos hace una síntesis final sobre la poesía de Cervantes y su valoración nos viene dada en estas palabras:

    “Su Epístola a Mateo Vázquez, de dudosa autenticidad, es una poesía renacentista interesante, tanto por sus aspectos biográficos tanto por sus dominio en los tercetos discursivos y de la forma epistolar. Algo más huecas nos suenan ya sus dos canciones a la armada; se cierra con ellas la primera época de la poesía cervantina. La segunda empieza brillantemente con los dos sonetos burlescos. El del saco de Cádiz y el del túmulo de Felipe II; en ellos vemos reflejado el Cervantes maduro, el del Quijote; también a esta madurez pertenece el Viaje del Parnaso, poema burlesco que revela una profunda preocupación por la poesía, por la sociedad española y por la propia carrera literaria del autor.”

    Importante es el “Viaje al Parnaso”, su obra poética de mayor envergadura, compuesta en tercetos formados por más de tres mil versos (exactamente 3284). La obra está dividida en ocho capítulos, cuyo contenido es: en el capítulo I, el poeta se despide de Madrid, habla de la vanidad de los poetas y sube a la galera de Mercurio para repasar, en el capítulo II, la lista de poetas españoles elaborada por Apolo ante la llegada de muchos poetas más, Mercurio separa los buenos. En el capítulo III se inicia el viaje, pasan por Valencia, donde más poetas son recogidos, llegan a Italia y van al Parnaso, residencia de Apolo y de las Musas. El capítulo IV comienza con la noble y orgullosa autodefensa que Cervantes hace de sus escritos. Aparece luego la Poesía, se hacen comentarios acerca de algunos poetas y al final aparece una nave con una turba de poetas que critican la selección hecha por Cervantes. En el capítulo V aparece Neptuno para destruir la nave de poetas sospechosos y en ayuda de estos acude Venus para salvarlos, convirtiéndolos en odres y calabazas que serán arrastrados hasta la costa española. El capítulo VI contiene un sueño burlesco de Cervantes, aparece la Vanagloria, la Adulación y la Mentira, y el final es un discurso de Apolo. El capítulo VII muestra la batalla librada contra las fuerzas bárbaras que atacan el Parnaso, hasta que se diferencian los poetas buenos y los malos y vence el bando de Apolo. En el capítulo VIII se celebra la victoria, se reparten premios, la Poesía los despide y Morfeo los duerme. Cervantes despierta en Nápoles y luego a parece ya en Madrid, donde se critica su selección de poetas.

    Posteriormente, Cervantes añadió como epílogo en prosa la “Adjunta al Parnaso” en la que sigue refiriéndose a la poesía y ahora también al teatro.

    Dentro de el ”Quijote” se incluyen poemas tales como:

    “- Dulce esperanza mía,

    que rompiendo imposibles y maleza,

    sigues firme la vía

    que tú mesma te finges y aderezas;

    no te desmaye el verte

    a cada paso al de tu muerte.

    No alcanzan perezosos

    honrados triunfos ni vitoria alguna

    ni pueden ser dichosos

    los que, no contrastando a la fortuna

    entregan, desvalidos,

    al ocio blando todo los sentidos.

    Que amor sus glorias venda

    caras, es gran razón y es trato justo;

    pues no hay más rica prenda

    que la que se quilata por su gusto;

    y es cosa manifiesta

    que no es de estima lo que poco cuesta.

    Amorosos porfías

    tal vez alcanzan imposibles cosas;

    y ansí, aunque con las mías

    sigo de amor las más dificultosas

    no por eso recelo

    de no alcanzar desde la tierra el cielo.

    Este es solo un ejemplo de la obra poética de Cervantes incluida en el “Quijote” de las muchas que se pueden apreciar. Cerca de la mentada arriba podemos encontrar algunas escritos por el propio Cervantes y otras que son cogidas o seleccionadas de otros autores. No son pocas las poesías que aparecen dentro de esta obra, la mayoría de las cuales aparecen en la segunda parte de el “Quijote”. También podemos encontrar un buen número de sonetos.

    Cervantes, autor dramático

    Cervantes dice que antes no había tramoyas, ni desafíos de moros y cristianos, a pie ni a caballo que no había huecos en el teatro para que los actores entraran y saliesen. El teatro era se componía de unas cuantas tablas que lo levantaban del suelo. El decorado del teatro era una manta vieja, tirada con dos cordeles de una parte a otra, que hacía de vestuario, detrás de la cual estaban los músicos cantando romances. Los actores aprecian por debajo o por arriba de manera casi imposible para aquella época.

    Parece ser que Cervantes era un gran admirador de López de Rueda al que cataloga como “varón insigne en la representación y en el entendimiento” que era natural de Sevilla y batihoja de profesión. Dice que fue de los mejores en poesía pastoril. Le atribuye una gran destreza al hacer las figuras de bobo, negra, rufián y de vizcaíno. Lope de Ruede fue el que hizo la figura del rufián cobarde.

    Cervantes, en éste prologo al lector, hace referencia a autores como el ya nombrado Lope de Rueda, Luis López, Lope de Vega (su gran enemigo), Miguel Sánchez, doctor Mira de Amescua, el doctor Ramón, el canónigo Tárraga, Guillén de Castro, Aguilar, Luis Vélez de Guevara (el gran escritor de comedias), don Antonio de Galarza, Gaspar de Ávila.

    Como obras nombra algunas como “Los tratos de Argel”, “La destrucción de Numancia” y “La batalla naval”(las tres escritas por el mismo Cervantes) y las fullerías de amor (Gaspar de Ávila).

    Como se puede apreciar en el párrafo superior a Cervantes le gustaba mucho hablar de sí mismo y en el prologo al lector de los “Entremeses” deja entrever que no era muy modesto ya que saca a relucir todas sus facetas (que tuviera o no) y se pavonea de ellas deliberadamente. De sus obras cabe destacar que en la de “los tratos de Argel” destaca muy bien que las compuso él para que no quede la menor duda o ápice de equivocación. En las de “La destrucción de Numancia” y “La batalla naval” Cervantes se hace el importante diciendo que él fue el que se atrevió a reducir a tres las jornadas que anteriormente habían sido cinco. También dice que fue el primero que representó los pensamientos escondidos en el alma, sacando figuras morales al teatro y que además al público gustaban. Farda de haber escrito veinte o treinta comedia en aquel tiempo sin que fuesen mal recibidas por el público.

    Una vez que dejó la pluma y el tintero para encargarse de cosas personales apareció Lope de Vega y al llamarle monstruo de la literatura éste se enfadó y de aquí el mal entendido que desembocó en el gran odio que después se tenían. Parece ser que Cervantes al llamarle monstruo lo hace con la mejor intención aunque Lope no lo viera así.

    Cervantes, novelista

    Cervantes cree que es el mejor novelador de lengua castellana porque por eso están todas traducidas al extranjero, nada de estar imitadas o hurtadas, dice que él tiene mucho ingenio y que con él las engendró y las escribió y que van creciendo a medida que se van imprimiendo y van valiendo más y más ejemplares (cabe pensar que Cervantes era un poco creído).

    Cabe destacar las aprobaciones de estos cuatro personajes:

    Por comisión del señor doctor Gutierre de Cetina, vicario general por el ilustrísimo cardenal D. Bernardo de Sandoval y Rojas en Corte he visto y leído las doce novelas ejemplares, compuestas por Miguel de Cervantes y Saavedra; y supuesto que en sentencia llana del angélico doctor Santo Tomás, que la eutropelia es virtud, la que consiste en el entretenimiento honesto, juzgo que la verdadera eutropelia está en estas Novelas, porque entretienen con su novedad, enseñan con sus ejemplos a huir vicios y seguir virtudes, y el autor cumple con su intento, con que da honra a nuestra lengua castellana, y avisa a las repúblicas de los daños que de algunos vicios se siguen con otras muchas comodidades, y así me parece se le puede y debe dar la licencia que pide, salvo &c.

    En este convento de la Santísima Trinidad, calle de Atocha, en 9 de julio de 1612.

    El padre presentado Fr. Juan Bautista

    Por comisión, y mandado de los señores del Consejo de su majestad, he hecho ver este libro de Novelas ejemplares, y no contiene cosa contra la fe ni buenas costumbres, antes con semejantes argumentos nos pretende enseñar su autor cosas de importancia, y él como nos hemos de haber en ellas; y este fin tienen los que escriben novelas y fábulas; y ansí me parece se puede dar licencia para imprimir.

    En Madrid, a nueve de julio de mil y seiscientos y doce.”

    El doctor Cetina

    “Por comisión de vuestra alteza he visto el libro intitulado Novelas ejemplares, de Miguel de Cervantes Saavedra, y no hallo en él cosa contra la fe y buenas costumbres, por donde no se pueda imprimir, antes hallo en él cosas de mucho entretenimiento para los curiosos lectores, y avisos y sentencias de mucho provecho, y que proceden de la fecundidad del ingenio de su autor, que no lo muestra en éste menos que en los demás que ha sacado a la luz.

    En este monasterio de la Santísima Trinidad, en ocho de agosto de mil y seiscientos y doce.

    Fray Diego de Hortigosa

    “Por comisión de los señores del Supremo Consejo de Aragón vi un libro intitulado Novelas ejemplares, de honestísimo entretenimiento, su autor Miguel de Cervantes Saavedra, y no sólo [no] hallo en él cosa escrita en ofensa de la religión cristiana y perjuicio de las buenas costumbres, ates bien confirma el dueño desta obra la justa estimación que en España y fuera de ella se hace de su claro ingenio, singular en la invención y copioso en el lenguaje, que con lo uno y lo otro enseña y admira, dejando desta vez concluidos con la abundancia de sus palabras a los que, siendo émulos de la lengua española, la culpan de corta y niegan su fertilidad, y así se debe imprimir; tal es mi parecer.

    En Madrid, a treinta y uno de julio de mil seiscientos y trece.

    Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo

    El rey dice que Miguel de Cervantes Saavedra le pidió que le otorgaran la licencia para imprimir y vender el libro y el rey se la concede por que cree que Cervantes está ensalzando la lengua castellana. Le rey autoriza con su sello real impresión y venta de las “Novelas ejemplares”.

    Datt, en San Lorenzo el Real, a nueve días del mes de agosto, año del nacimiento de nuestro Señor Jesu Cristo mil y seiscientos y trece.

    YO EL REY

    “Dominus rex mandauit mihi D. Francisco Gassol, visa per Roig Vicecancellarium, Comitem generalem Thesaurarium, Guardiola, Fontanet, Martinez, &. Perez Manrique, regentes Cancellariam.

    Cervantes clasifica las doce novelas ejemplares como algunas que tienen más contenido moral y otras que no lo tienen tanto. No podemos hablar de una clara clasificación ya que tratan temas diferentes y tienen una moraleja distinta.

    Cervantes las dató de ejemplares por que el creía que de todas ellas se podía sacar algún consejo o moraleja. Él lo dijo con estas palabras:

    “Y así te digo otra vez, lector amable, que destas novelas que te ofrezco, en ningún modo podrás hacer pepitoria, porque no tienen pies, ni cabeza, ni entrañas, ni cosa que les parezca; quiero decir que los requiebros amorosos que en algunas hallarás, son tan honestos y tan medidos con la razón y el discurso cristiano, que no podrán mover a mal pensamiento al descuidado o cuidadoso que las leyere.

    Heles dado el nombre de ejemplares, y si bien lo miras, no hay ninguna de quien no se pueda sacar algún ejemplo provechoso; y si no fuera por alagar este sujeto, quizá te mostrara el sabroso y honesto fruto que se podría sacar, así de todas juntas, como de cada una de por sí.

    El “Quijote” de Cervantes

    En el otoño de 1614 aparece en las librerías de Madrid el “Quijote” de Avellaneda. Es un volumen en 8.º, en cuya portada se lee: Segundo tomo del Ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha, que contiene su tercera salida: y es la quinta parte sus aventuras. Compuesto por el licenciado Alonso Fernández de Avellaneda, natural de la Villa de Tordesillas. Al alcalde, Regidores, y hidalgos de la noble villa de Argamasilla, patria feliz del hidalgo Caballero Don Quixote de la Mancha. Hay un dibujo de un caballero armado en actitud de atacar, jinete en su montura. Debajo de éste se lee: Con licencia, En Tarragona en casa de Felipe Roberto, Año 1614.

    En el prologo de la segunda parte del “Quijote”, sin terminar aún por las fechas en que aparece el de Avellaneda, se puede apreciar que la obra apócrita tiene la finalidad de escarnecer y humillar al autor del verdadero “Quijote”. El prologo, obviamente hecho por Cervantes, informa al lector de que Alonso Fernández de Avellaneda es un pseudónimo bajo el que se oculta un enemigo de Cervantes.

    A lo largo de los años se ha venido relacionando al falso “Quijote” como aragonés y escrito por un gran admirador de Lope de Vega y no menos enemigo de Cervantes.

    Cervantes quedó muy sorprendido al ver publicada una segunda parte de su gran obra. Lo que Avellaneda pretendía era calmar su envidia porque es lo que le hizo escribir esta segunda parte.

    En 1615 (un año después de la publicación de falso “Quijote”) Cervantes saca la luz su segunda parte y la verdadera. En este prologo Cervantes avisa de que no se van a encontrar riñas ni insultos hacia el autor de la otra segunda parte del “Quijote”, porque él no le va a dar el gusto de hacerlo. A Cervantes no le molesta que le hayan insultado porque dice que a él no le afecta pero lo único que le ha extrañado es que le haya datado de manco y de viejo cuando él no puede hacer nada para impedirlo. También sintió mucho que le llamase envidioso (en este momento habla de Lope de Vega) porque él sólo tenía envidia Santa. Avellaneda le dijo que se excedía en modestia y Cervantes le dice que él no es nadie para decirle nada por que no osa decir su nombre ni su patria. Para demostrarle que no le afectan los agravios le cuenta un cuento. Las amenazas no le quitan el sueño y se despide de él con muy buenos modales. Todo el prologo es utilizado para aclarar lo de la segunda parte del “Quijote” y para decir a Avellaneda (y quien quiera que estuviese debajo de este nombre) que no esta enojado ni molesto por sus insultos.

    Cervantes, en este prologo hace una gran dedicatoria al Conde de Lemos:

    “Enviando a Vuestra Excelencia los días pasados mis comedias, antes impresas que representadas, si bien me acuerdo dije que don Quijote quedaba calzadas las espuelas para ir a besar las manos a Vuestra Excelencia; y ahora digo que se las ha calzado y se ha puesto en camino, y si él allá llega, me parece que habré hecho algún servicio a Vuestra Excelencia, porque es mucha la priesa que de infinitas partes me dan a que se le envíe para quitar el hámago y la náusea que ha causado otro don Quijote, que con nombre de segunda parte se ha disfrazado y corrido por el orbe, y el que más ha mostrdo desearle ha sido el grande emprerador de la China, pues en lengua chinesca habrá un mes que me escribió una carta con un propio pidiéndome, o, por mejor decir, suplicándome se le enviase porque quería fundar un colegio donde se leyese la lengua castellana, y quería que el libro que se leyese fuese el de la historia de don Quijote. Juntamente con esto me decía que fuese yo a ser el rector del tal colegio.

    Preguntéle al portador si Su Majestad le había dado para mí alguna ayuda de costa. Respondióme que ni por pensamiento.

    Pues, hermano - le respondí yo -, vos os podéis volver a vuestra China a las diez, o a las veinte, o a las que venís despachado; porque yo no estoy con salud para ponerme en tan largo viaje; además que, sobre estar enfermo estoy muy sin dineros, y emperador por emperador, y monarca por monarca, en Nápoles tengo el grande Conde de Lemos, que, sin tantos titulillos de colegios ni rectorías, me sustenta, me ampara y me hace más merced que lo que yo acierto a desear.

    Con esto le despedí, y con esto me despido, ofreciendo a Vuestra Excelencia los Trabajos de Persiles y Sigismunda, libros a quien daré fin dentro de cuatro meses, Deo volente; el cual a de ser o el más malo o el mejor que en nuestra lengua se haya compuesto, quiero decir de los de entretenimiento; y digo que me arrepiento de haber dicho el más malo, porque según la opinión de mis amigos a de llegar al extremo de bondad posible. Venga Vuestra Excelencia con la salud que es deseado; que ya estará Persiles para besarles las manos, y yo los pies, como criado que soy de Vuestra Excelencia. De Madrid, último de octubre de mil seiscientos y quince.

    Criado de Vuestra Excelencia,

    Miguel de Cervantes Saavedra

    En el prólogo de falseo “Quijote”, Avellaneda, promulga hacia Cervantes diversos insultos e impertinencias a las que éste responde en su prologo de su segunda parte con una gran serenidad. Algunos de los insultos son: llama a las novela satíricas más que ejemplares. Se ceba en que Cervantes sólo tiene una mano y lo cacarea. También la llama viejo y que tiene una lengua muy larga y que habla más que escribe. Le dice que va a tener envidia de que sacase mucho dinero de la segunda parte de ese libro pero que no podrá quitárselo. Se respalda en que ya hay otras obras que han sido escritas por varios autores y que no les ha de extrañar. Le hecha en cara que no tiene amigos y que tiene que recurrir a extranjeros para que pongan poemas al principio de sus obras.

    A todo esto, Cervantes responde en su segunda parte del ”Quijote” con un serenidad nunca vista y de ningún modo comportándose tan egoístamente como Avellaneda en su “segunda parte”.

    El capítulo XXXVIII de la primera parte del “Quijote” titulado “Que trata del curioso discurso que hizo don Quijote de las armas y las letras” .

    Cervantes se haya es una venta cenando y todos le escuchan con la boca abierta mientras él les explica la poca diferencia que hay entre un soldado y un estudiante. Pero a la hora de desempeñar sus trabajos tienen peligro de morir de diferentes maneras. El estudiante podría morir de locura tratando de salvar las tierras de las personas que les pagan y los soldados morir en los campos de batalla también defendiendo las mismas tierras de los mismos señores. Pero no todo es igual ya que a la hora de cobrar sus servicios es más fácil pagar a dos mil letrados que a treinta mil soldados.

    Además, para ser un buen letrado cuesta tiempo, vigilia, hambre, desnudez y muchas otras cosa igualmente que para ser un buen soldado le cuesta lo mismo que al letrado pero en mayor grado porque a cada paso puede perder la vida.

    Esto nos hace ver que sin las leyes y las armas no se pueden defender los reinos.

    Cervantes, en el capítulo LIX de la segunda parte del libro pone en boca del Quijote una palabras que hace alusión a que este no tiene que ir a Aragón y en cambio que debe ir a Barcelona donde encontrara honra y donde se le serán reconocidos todos sus triunfos.

    Podemos suponer que Cervantes dice esto por la gran admiración que siente por la Ciudad Condal y yo no hallo otro motivo por el cual pueda decir esto.

    En la entrevista del Quijote con Roque Guinart el caballero alaba excesivamente a Roque y este deduce que padece de locura. Estando estos dos hablando aparece Claudia Jerónima que cuenta a Roque que ha sido violada por Vicente Torrellas y se iban a casar pero él rompió su palabra y se casaba con otra. Ella quería que su padre la vengara pero al no estar fue ella misma la que le mató. En resumen viene a pedir a Roque que la pase a Francia y que defienda a su padre de los allegados de Vicente Torrellas. Roque quiere ver si esta vivo o muerto y luego ayudar a la mujer, en oír esto don Quijote dice que va a ir él y que le harà cumplir su palabra; Sancho lo reafirma. Claudia y Roque se dirigen al lugar y sólo hayan sangre derramada pero a lo lejos ven las figuras de Vicente y sus criados. Vicente está vivo y explica a Claudia que no se iba a casar con Leonora. Claudia se desmaya y Vicente muere. Ella al enterarse quiere con su tía abadesa y aquí acaban sus amores. Roque vuelve a donde don Quijote y allí hace la repartición del dinero que habían robado entre sus colegas. Llegan de Barcelona unos que quieren apresar y van a por ellos. Entre tanto Roque habla con don Quijote y con Sancho.

    Llegan a una playa de Barcelona la víspera de San Juan en la noche y don Quijote espera a caballo a que se haga de día para ver la espléndida ciudad ante sus ojos. Vieron las galeras a la orilla del mar que empezaban a moverse.

    La alabanza a la ciudad de Barcelona no tiene ningún desperdicio ya que se ve muy bien reflejado el amor que Cervantes sentía por esta tierra:

    “- Yo - dijo don Quijote - no sé si soy bueno; pero sé decir que no soy el malo; para prueba de lo cual quiero que sepa vuestra merced, mi señor do Álvaro Tarfe, que en todos los días de mi vida no he estado en Zaragoza; antes por haberme dicho que ese don Quijote fantástico se había hallado en las justas desa ciudad, no quise yo entrar en ella por sacar a las barbas del mundo su mentira; y así, me pasé de claro a Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades y en sitio y en belleza, única. Y aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto, sino de mucha pesadumbre, los llevo sin ella, sólo por haberla visto. Finalmente, señor don Álvaro Tarfe, yo soy don Quijote de la Mancha, el mismo que dice la fama, y no ese desventurado que ha querido usurpar mi nombre y honrarse con mis pensamientos. A vuestra merced suplico, por lo que debe a ser caballero, se ha servido de hacer una declaración ante el alcalde de este lugar, de que vuestra merced no me ha visto en todos los días de su vida hasta agora, y de que yo no soy el don Quijote impreso en la segunda parte, ni este Sancho Panza mi escudero es aquel que vuestra merced conoció.

    Don Quijote y Sancho quedan totalmente maravillados cuando llegan a Barcelona y ven amanecer desde el puerto. Cuando ven las galeras quedan impresionados y Sancho cree que las galeras tienen pies y por ello andan sobre el mar. Tal asombro pude ser porque en Castilla no hay mar y por lo tanto, tampoco galeras y les resulta extraño y fascinante ver aquellas inmensas embarcaciones flotando en aquella masa infinita de líquido.

    Regreso del protagonista y fin de la novela: don Quiote y Sancho regresan a su aldea y en el camino ocurre alguna aventura más: encuentro con Tosilos, proyectos de vida pastoril, la piara de cerdos, con los duques - resurrección de Altisidora, el falso “Quijote” en los infiernos - arbóreos azotes de Sancho, don Álvaro Tarfe y la falsedad del “Quijote” apócrifo, llegada a la aldea: don Quijote recobra el juicio y muere, ante la desesperación de su leal Sancho Panza. Igual que al final del “Quijote” de 1605, el protagonista regresa obligado.

    “Sanchización” y “Quijotización”

    En los últimos capítulos de esta obra se produce un cambio de papeles por decirlo de alguna manera.

    Esto ocurre cuando don Quijote cae enfermo y a causa de esta enfermedad empieza a recobrar la cordura. Mientras el hidalgo va mejorando Sancho Panza se pone bastante poco cuerdo. Empieza a creerse todas las historias que a ellos dos les habían pasado por las tierras que fueron.

    Cuando don Quijote está en la cama Sancho Panza insiste en volver a salir a buscar más aventuras pero don Quijote no quiere y tampoco sabe bien que es lo que le está diciendo porque Sancho se está volviendo loco. Parece que va a ser verdad el refrán de que “todo se pega menos la hermosura” y a Sancho parece haberle pasado esto.

    Probablemente se volvió loco por haber viajado y vivido supuestas aventuras que don Quijote le hacía creer y al final se las acabó creyendo.

    Cuando al final parecía que don Quijote se pondría bien y estaría con Sancho y todo acabaría bien es entonces cuando el otro empieza a perder la cordura y por fin don Quijote muere.

    Final del “Quijote”

    Al final Cervantes cae enfermo de una calentura y está en cama seis días donde la gente y sus amigos (barbero, cura, bachiller) y sobre todo Sancho Panza.

    Don Quijote es animado por todos y por el bachiller el que más que le dice que vaya con él a hacer de pastor que ya lo tiene todo preparado pero don Quijote está muy triste y no quiere.

    Llega el médico y les dice que están muy mal. Don Quijote se duerme unas seis horas y después se despierta gritando cosas con cordura y la sobrina se queda bastante asombrada y éste hace llamar a todos sus buenos amigos para que estén con él porque a parte de no estar ya loco quiere estar con ellos porque sabe que está a punto de morir y quiere hacer testamento.

    Sus amigos creen que se está volviendo más loco y le dicen que vuelva en sí y él replica que no dice tonterías y quiere un confesor y un escribano para hacer testamento.

    Al final le creen aunque les cuesta un poco y el cura hace salir a toda la gente y le confiesa.

    El bachiller fue a por el escribano y volvió con él y con Sancho Panza el cual cuando vio a la ama y a la sobrino llorando se echó él también a llorar.

    El cura les dice que se muere y que sí está cuerdo. Los de antes lloran más aún y entran a que Alonso Quijano haga su testamento.

    Alonso Quijano deja todo su dinero a Sancho Panza y éste le dice que no quiere que se vaya y quiere ir a por más aventuras porque se ha vuelto loco y se cree todas las aventuras de don Quijote y de Dulcinea y todo.

    Deja en herencia la hacienda a Antonia Quijana, su sobrina pero si se casa con un hombre que sepa de novelas de caballerías que lo pierda todo, y el salario a su ama y un vestido también para ella. Las albaceas las deja al señor cura y al señor bachiller Sansón Carrasco.

    Al acabar se desmayó pero no murió hasta tres días más tarde y después de recibir todos los sacramentos. El cura pide al escribano que de fe de la muerte de Alonso Quijano.

    Así acabó el Ingenioso Hidalgo de la Mancha que no fue puesto el Cide Hamete para que los pueblos no se peleasen por él y su procedencia.

    Y aquí acaba la obra con el entierro de Alonso Quijano y con los epitafios escritos por sus amigos. Cabe destacar el del bachiller Sansón Carrasco.

    Cronología. Cervantes en su época

    Año

    Acontecimientos: Cervantes y su alrededor

    1547

    Nace en Alcalá de Henares.- Fallecen Hernán Cortés, Francisco I de Francia y Enrique VIII de Inglaterra.- Victoria de Carlos Quinto sobre el elector de Sajonia, en Mühlberg. Retrato ecuestre del Emperador por Tiziano.

    1549

    Edicto de Nantes.- Expedición a la Florida.

    1552

    Se inicia la guerra entre Enrique II de Francia y el Emperador Carlos.

    1554

    Éste cede al príncipe Felipe los Países Bajos, cuyo gobierno se confía a Manuel Filiberto de Saboya.- Fallece en Tordesillas doña Juana la Loca, madre del Emperador.

    1556

    Carlos Quinto abdica en su hijo Felipe los reinos de España y las Indias, y en su hermano Fernando I el título imperial y los reinos alemanes.- El Emperador se retira al monasterio de Yuste.

    1557

    Cervantes cumple diez años.- Felipe II derrota a los franceses en la batalla de San Quintín.

    1558

    Fallecimiento de Carlos Quinto en Yuste.- Fallecimiento de María Tudor, segunda esposa de Felipe II, sin descendencia.- Se gestiona la paz entre Francia y España en Cateau-Cambresis.

    1560

    Traslado de la corte a Madrid.- Fallecimiento de Francisco I de Francia y advenimiento de Carlos IX, su hermano, bajo la regencia de Catalina de Médicis.

    1562

    Se inician en Francia las guerras de religión.- Santa Teresa empieza la reforma del Carmelo.

    1563

    Pío IV clausura la última sesión del concilio de Trento, iniciado en 1545.- Felipe II inicia las obras del monasterio de El Escorial.- Asesinato de Francisco de Guisa en Orleáns y paz de Amboise.

    1564

    Mueren Miguel Ángel y Calvino.

    1566

    Compromiso de Breda.

    1567

    Cervantes cumple veinte años.- Sublevación general de los Países Bajos. Guillermo de Orange se declara públicamente calvinista.

    1568

    Fallecimiento de la reina Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II. La reclusión de don Carlos.- Ejecución de los condes de Horn y de Egmont y comienzo de la guerra contra los Países Bajos.- Rebelión de los moriscos.- Primeros versos de Cervantes en la obra de su maestro, Juan López de Hoyos.

    1571

    Cervantes tiene 24 años.- Batalla de Lepanto.

    1575

    Cuando regresa a España con su hermano Rodrigo, la galera Sol es apresada cerca de Marsella por los turcos.

    1575- 1580

    Cautiverio en Argel. Rodrigo es liberado en 1577. Miguel lo será en 1580.- Mientras dura el cautiverio empiezan las navegaciones y actos de piratería de Drake (1577) y desaparece el rey don Sebastián en la batalla de Alcazarquivir (1578). En 1580 se proclama Felipe II rey de Portugal.

    1582

    Fallecimiento de Santa Teresa de Jesús.- Reforma gregoriana.

    1584

    El 12 de diciembre, Cervantes se casa con doña Catalina de Palacios.- Se introduce la imprenta en Perú.

    1585

    Publicación de La Galatea.- Cervantes se traslada a Sevilla al servicio de la Real Hacienda.- Muere Ronsard.- Drake y Forbisher saquean las costas de la Florida, la isla de Santo Domingo y la ciudad de Cartagena de Indias.

    1587

    Cervantes, comisario para la provisión de la Armada Invencible.- Saqueo de Cádiz por el pirata Drake.- Muere ajusticiada la reina católica de Escocia, María Estuardo.

    1588

    Destrucción de la gran armada española llamada La Invencible.

    1595

    Enrique IV de Francia declara la guerra a Felipe II.- Fallece el poeta Torcuato Tasso.

    1596

    Muere Drake.- Saqueo de Cádiz por el conde de Essex.- Shakespeare estrena en Londres Hamlet.

    1598

    Paz de Vervins.- Felipe II cede a su hija Isabel Clara Eugenia el Franco Condado y los Países Bajos. El 13 de septiembre fallece el monarca Felipe II, en el Escorial . Le sucede Felipe III, que escoge como valido al duque de Lerma.- Edicto de Nantes.

    1600

    Batalla de Newport o de las Dunas: el archiduque Alberto es derrotado por Mauricio de Nassau.- En esta batalla muere Rodrigo, hermano de Cervantes.

    1603

    Cervantes pasa a Valladolid, donde reside la Corte. Quiebra de la Real Hacienda Española.- El 3 de abril muere Isabel de Inglaterra.- Jacobo VI, hijo de María Estuardo y rey de Escocia, une esta corona con la de Inglaterra y reina con el nombre de Jacobo I de Inglaterra.

    1605

    En el mes de enero publica en Madrid la primera parte del Quijote.

    1606

    La corte se traslada de Valladolid a Madrid.

    1608

    Cervantes tiene 61 años.- Se inicia la Conferencia de la Haya.- Hudson navega con los holandeses por el río que lleva su nombre: fundación de los nuevos Países Bajos y nacimiento de Nueva York.

    1609

    Tregua de los Doce Años.- Nacimiento del futuro Felipe IV en Valladolid.- Expulsión de los moriscos.

    1615

    Publicación de la segunda parte del Quijote.- Enlaces matrimoniales entre los príncipes herederos de Francia y España.

    1616

    El 22 de abril fallece en Madrid Cervantes. Es enterrado el 23, en el convento de las Trinitarias. Cervantes muere a los 68 años, en la misma fecha que Shakespeare.

    Bibliografía

        • “Entremeses” de Miguel de Cervantes Edición de Nicholas Spadaccini CATEDRA Letras Hispánicas.

        • “Novelas ejemplares” de Miguel de Cervantes Edición de Harry Sieber CATEDRA Letras Hispánicas.

        • “Cuadernos de estudio 7. Serie literatura Cervantes; Angel Basanta Editorial Cincel.

        • Biblioteca Mondadori; Cristóbal Zaragoza, “Cervantes vida y semblanza”.

        • “Don Quijote de la Mancha” Edición y notas de Martín de Riquer; Miguel de Cervantes; CLÁSICOS, Editorial Juventud.

        • “Llengua castellana i Literatura; Literatura, Batxillerat. Editorial BAULA.

        • Fotocopias cedidas por el Departamento de Lengua y Literatura Española; Honorato Zamora.

    Opinión personal

    Éste trabajo me ha parecido bastante entretenido. Tengo que reconocer que al principio no sabía ni por dónde empezar pero todo era cuestión de ponerse y recorrer una cuantas bibliotecas a la caza de información.

    En un principio me parecía difícil pero una vez acabado lo veo de otra manera. Además, me ha servido para saber muchas cosas (no sólo de Cervantes) haciéndolo.

    Creo que al final ha valido la pena hacerlo aunque al principio me parecía muy aburrido pero creo que es porque tenemos la idea de que el “Quijote” es una obra aburrida, que siempre es lo mismo pero la verdad es que no es tan aburrido y aunque muchos digan que es aburrido es porque no se lo han leído y si no te lees una obra es imposible opinar sobre ella sólo por lo que te digan o por lo que hayas intuido.

    Creo que no hay que despreciar una obra sólo por ser vieja ya que creo que hay muchas obras antiguas muy buenas y mejores que algunas contemporáneas.