Miedos

Fobias. Situaciones atemorizantes. Miedo infantil, en la adolescencia, adultos, en la vejez

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LOS MIEDOS

Miedo infantil: La clase social puede modificar la presentación de determinados miedos madurativos debido fundamentalmente a la actitud diferenciadora de los padres. Las madres de clase media destinan más tiempo a interactuar con sus bebés que las madres trabajadoras. Esto conduce a un desarrollo cognitivo más precoz en los niños de clase media produciendo una aparición precoz de ciertos miedos madurativos. Suelen llorar mucho más ante gente extraña, separación o ciertos objetos poco familiares como máscaras.

 

Sin embargo existe una pequeña porción de miedos infantiles que persisten y continúan durante mucho tiempo, llegando incluso hasta la edad adulta. Estos miedos son los denominados trastornos de ansiedad, es decir cuando la respuesta de miedo es desproporcionada, exagerada, y acaba convirtiéndose en un problema para la familia y el propio niño.

Los niños, a lo largo de su desarrollo, padecen y experimentan numerosos miedos. La mayoría son pasajeros. El miedo a la separación, a personas extrañas, a la oscuridad, a la escuela y un largo etcétera, irán apareciendo y desapareciendo en determinadas edades y estadios evolutivos. Estos miedos les ayudarán a enfrentarse de forma adecuada a situaciones difíciles y amenazantes con las que se encontrarán a lo largo de su crecimiento.

La función del miedo en estos casos es proteger a la infancia de posibles daños. Los miedos son reacciones emocionales que forman parte del desarrollo y son constantes en la naturaleza humana. Es normal que los niños presenten miedos específicos.

EDAD

SITUACIONES ATEMORIZANTES

0-6 meses

Ruidos fuertes, perdida súbita de apoyo y soporte.

7-12 meses

Miedo a extraños, a la separación de los padres, a objetos que surgen bruscamente.

1 año

Personas extrañas , separación de la padres, heridas.

2 años

Ruidos fuertes, animales, separación de los padres.

3 años

Mascaras ,oscuridad separación de los padres, animales.

4 años

Ruidos, oscuridad, separación de los padres, animales.

5 años

Lesiones corporales ,ruidos, oscuridad, separación de los padres, animales.

6 años

Oscuridad, seres sobrenaturales, lesiones corporales, separación de los padres, ruidos fuertes.

7-8 años

Estar solo, seres sobrenaturales, oscuridad, lesiones físicas, hacer el ridículo.

9-12 años

Exámenes escolares, lesiones corporales, aspecto físico, truenos y relámpagos, muerte, oscuridad.

Miedos en la adolescencia: Si pensamos en la adolescencia como un proceso universal de cambio en busca de una identidad adulta, lo que solo es posible si se hace un duelo por la identidad infantil, debemos pensar la adolescencia como un período de generación de profundos temores.
Ante cualquier cambio o situación nueva el ser humano de cualquier edad experimenta una sensación de temor (cambio de empleo, cambio de estado civil, cambio de nivel educativo, etc.).
Recordemos entonces los miedos que nos provocaron cambios tan bruscos y radicales como el cambio de voz, cambios corporales, cambios en el núcleo familiar en la búsqueda por diferenciarse, cambio de nivel de enseñanza y el cambio psicológico fundamental que significa la búsqueda de una identidad adulta y su primera experiencia sexual.
Con respecto al duelo por la pérdida de su identidad infantil, la idea de la muerte aunque sea simbólica es siempre el lugar común de todos los miedos y angustias. Es la generadora real de todos los miedos que el ser humano deposita en distintas situaciones.
Hay en esta etapa una cargada estadística de suicidios o conductas suicidas cuyas causas abarcan motivaciones tan disímiles como la confrontación con el riesgo y el peligro hasta el no deseo de vivir.

En la "normalidad" del proceso de la adolescencia surgen conflictos de índole emocional que ponen de manifiesto los desequilibrios sufridos por el individuo que busca establecer su identidad adulta.
Una parte de los adolescentes ve como problema prioritario y preocupante su temor al futuro

Cuando negamos el miedo, disminuyen las señales de peligro y aumentan los riesgos, situación frecuente en muchos adolescentes que para demostrar su "incipiente madurez", desoyen sus alarmas internas; ejemplo: los accidentes en motos.

Miedos adultos: Muchos adultos presentan miedos a las tormentas, a las alturas, a las agujas de los hospitales, etc.

La proximidad física con ese objeto o situación provoca casi de manera invariable una respuesta inmediata de ansiedad. Sudores, pulso acelerado, nudo en el estómago, temblor de manos y piernas son de los síntomas más frecuentes cuando la persona que tiene una fobia específica ha de acercarse a ese objeto o situación temidos.

Si este miedo, pasa a ser extremo, interfiere en su vida diaria i es irracional son fobias. Fobias a las alturas, a los animales, a las propias fobias, son unas pocas del gran número de fobias que existen.

Generalmente los adultos transmiten sus miedos a los niños cercanos (hijos, nietos) y proyectan su propio miedo al niño.

Miedo de la vejez: La vejez despierta miedo. Se asocia a ella la idea del deterioro y la muerte. Este temor carente de "función realista" (2), opera en el sentido de negar - y por lo tanto mantener en el desconocimiento - el proceso evolutivo natural del sujeto humano.

No obstante la muerte, sigue silenciada en el discurso, y el tema - a nuestro parecer - es tratado por la filosofía, la religión y el arte, más que por la psicología y el psicoanálisis.

Ser bellos, exitosos y siempre jóvenes es casi el paradigma de felicidad en nuestra vida cotidiana.

Otros miedos de la vejez son: Nueva percepción del tiempo, mayor consciencia de la muerte, trato social y sensación de inutilidad, aceptación de las limitaciones, búsqueda del sentido de la vida. Lo que está en nuestra memoria sigue vivo, pero se modifica.