Mi planta de naranja lima; José Mauro de Vasconcelos

Literatura hispanoamericana contemporánea. Narrativa (novela) juvenil y adolescente. Argumento y personajes

  • Enviado por: Alex
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
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PRIMERA PARTE

“En Navidad, a veces nace el niño Diablo”

Capítulo I

EL DESCUBRIDOR DE LAS COSAS

Zezé es un niño pobre, que vive en un barrio marginal de Río de Janeiro. Es un niño muy inteligente, y vuela con su imaginación hasta límites insospechados. Totoca es el hermano mayor de Zezé. Éste lo admira, y aspira a ser como él, Zezé cree que Totoca lo sabe todo, pero él sólo se preocupa por sobrevivir en tan difícil ambiente.

Zezé está aprendiendo a cruzar la gran carretera. Es algo peligroso, porque hay mucho tráfico, y ya hubo accidentes. Yendo ensimismado en sus ensoñaciones, sorprende a su hermano con sus incansables ansias de saber. Van hablando de su tío Edmundo, loco para algunos, pero al que Zezé admira. La admiración es mutua, puesto que el chico pasa todo el tiempo que puede con él. Un día, llega a casa y les demuestra que es capaz de leer. Ha aprendido él sólo, y su tío es el que queda sorprendido. Totoca, debido a su ignorancia, no llega más allá que a pensar en que es algo malo para su joven hermano, puesto que tendrá que entrar en la escuela antes de lo debido.

Zezé tiene su propio mundo interior, y suple loa falta de bienes materiales con una poderosa imaginación, capaz de trasladarle al mundo imaginario de sus héroes: los cow-boys del cine.

Capítulo II

UNA CIERTA PLANTA DE NARANJA-LIMA

Zezé habla de su familia. Él es el protegido de su hermana Lalá, y el responsable del pequeño del todo; Luis. Luis disfruta con Zezé, porque este le trata con cariño, y Zezé, pese a su corta edad, es capaz de entender todo lo que quiere su hermanito. Su inteligencia le permite adivinar el mundo adulto (el pretendiente de su hermana, le da caramelos con un fin que él sabe). A Zezé no le interesa que la gente le conozca de verdad, y muchas veces, finge no enterarse de las cosas.

Pero Zezé necesita emociones, y como todo niño, es travieso. Este día, cansado de imaginar junto con su hermanito, corta la cuerda de la ropa en la que la vecina había tendido. Todo el mundo sabe que ha sido él. Tiene fama de travieso, y cuando vuelve a casa, sabe que Lalá le va a pegar, cosa a la que está acostumbrado...

Cierto día, su madre llega a casa y les comunica que se van a cambiar de casa. Nadie sabe que Zezé y Totoca ya han visto la nueva casa, y disimulan. Zezé siente lástima de su madre, que trabaja de sol a sol desde que era pequeña, pero tiene la ilusión de que la Navidad (en la que nace el niño Dios) traiga soluciones para la desgracia familiar.

Cuando llegan a la nueva casa, cada uno “coge un árbol”, porque es la tradición. Gloria, coge el más grande y Antonio también coge un árbol robusto y fuerte. El pobre Zezé, se tiene que conformar con una pequeña planta de naranja-lima. Zezé llora desconsolado, pese

a que Gloria (que es la que más le aprecia) intenta consolarle. Al final, Zezé se autoconsuela y en su interior, de vida a la planta, con la que comienza a hablar. Zezé tiene un nuevo amigo (también habla con un murciélago). La autodeterminación del niño es tan fuerte, que acaba adorando a la planta, poco después de haberla repudiado. Al final llega a la conclusión de qyue su planta es la mejor.

Capítulo III

LOS FLACOS DEDOS DE LA POBREZA

Zezé está preocupado por su amigo Luciano (el murciélago). Se va a cambiar de casa y espera y desea que el animal vaya con él. Zezé le transmite la preocupación a su tío Edmundo, que lo sabe casi todo. Edmundo miente al crío con intención de olvidar el tema, pero Zezé es un niño que piensa mucho y no se deja engañar.

Zezé se entera de que al día siguiente, van a repartir juguetes entre los niños pobres. Sería la primera vez que recibiera un juguete en navidad, y está muy ilusionado. Le promete a su hermanito que le va a llevar. Pero llega el día y no tiene quien le acompañe. Intenta engañar a su hermana pero esta no les quiere llevar, por lo que decide vestir a su hermanito, y ablandarla. Al final, consigue el permiso de esta para que vayan, siempre que les lleva alguien, y este alguien es Don Pasión, el cartero, que los deja solos en cuanto Gloria desaparece.

Zezé y Luis no llegan a tiempo y se quedan sin regalo. Luis llora desconsolado, y contagia la tristeza a su hermano.

Llega la cena de Nochebuena.Zezé continúa soñando con un regalo, pero al fin Totoca le explica la realidad, y le aconseja que pierda las ilusiones, porque así no tendrá que llevarse una desilusión más grande todavía. Cuando Zezé comprende y se da cuenta de que va a pasar otras navidades sin regalo, se lamenta de la desgracia que tiene por ser pobre. El padre lo oye, y lleno de tristeza abandona el lugar. Todos regañan a Zezé porque ha herido al padre, que está en el paro y no puede traer dinero a casa. Le hacen creer que es una mala persona y él acaba pensando que en realidad es malo, se llega a plantear la posiblidad de que en su navidad particular no nace el niño Dios, sino el niño Diablo.

Zezé quiere remediar el desagravio que ha cometido con su padre y sale a lustrar zapatos con la intención de ganar el suficiente dinero para comprarle un regalo. Zezé tiene un alto sentido de la responsabilidad, y es franco y honrado, pero también tiene su orgullo, y rechaza el dinero de todo aquél que duda de sus intenciones para con el dinero. Al final, reune el dinero suficiente para comprarle a su padre un paquete de tabaco. Cuando se lo da,

éste rompe a llorar de la emoción ante el detalle de su pequeño. Zezé se impresiona y llora también. Es demasiado sensible para el mundo en el que vive.

Capítulo IV

EL PAJARITO, LA ESCUELA Y LA FLOR.

La familia se traslada finalmente a la nueva casa. Zezé sigue “hablando con su planta”, pero no es suficiente. Aunque se ha propuesto ser bueno, no puede por menos que hacer una travesura, en la que pega un susto de muerte a una mujer embarazada. Esto le cuesta a Zezé una zurra.

A los pocos días, comienzan las clases. La maestra enseguida siente un gran cariño por Zezé, (y viceversa), ante un alumno tan brillante y cariñoso, pese a las dificultades que tiene que superar. Una vez más, da muestras de su honradez, cuando la maestra se presta a ayudarle económicamente, y él se niega, porque hay una chica que es más pobre que él. También, roba una flor para regalársela a su maestra, y cuando esta le descubre y le explica que esto no está bien, le crea un cargo de conciencia tal, que el niño está convencido de que es una mala persona. En realidad, la maestra, abrumada, piensa todo lo contrario.

Zezé le explica a Minguito (su planta) una nueva travesura, que hacen los mayores, pero que el se propone superar. Se trata de agarrarse a los coches cuando están en movimiento. Todos los chicos lo hacen, pero nadie ha logrado nunca realizar esta temible práctica en el mejor coche del barrio; el flamante coche del portugués.

Capítulo V

EN UNA CELDA HE DE VERTE MORIR

Zezé se salta las clases, con el fin de ir a ver a alguien a quien admira: un músico callejero cuyas canciones le fascinan. En el camino tiene algún contratiempo, pero al fin encuentra al músico, y cuando lo hace, propone al músico (Ariovaldo) que le deje ir a cantar con él, a cambio de unas canciones para su hermana. La verdadera razón es que le gustaría cantar como Ariovaldo, y quiere que este le enseñe.

Así pues,convence a su hermana, y una vez a la semana, el pequeño Zezé, se convierte en el compañero inseparable del músico, que enseguida le toma mucho cariño.

Quiere la mala suerte que en uno de estos días, cuando el niño canta su canción favorita, a la que llaman “Fanny” (y que resulta de letra un tanto fuerte para un niño de su edad), una señora acusa a Ariovaldo de explotar laboralmente al niño. Zezé lo niega, pero su palabra en este momento no vale de nada, en el fondo es sólo un niño...

Ariovaldo lo arregla y se marchan, se despiden hasta la próxima vez...

SEGUNDA PARTE

“Fue cuando apareció el Niño Dios con toda su tristeza”

Capítulo I

EL “MURCIÉLAGO”

Zezé le cuenta a Minguito su fabuloso plan; va a hacer el “murciélago” en el coche del Portugués. Cuando todos le vean llegar a la escuela, pensarán mucho mejor de él.

Lleva todo planeado, y durante varios días ha estado vigilando el coche, pero cuando llega el momento, todo se viene abajo. El portugués se da cuenta, y le caza cuando se encarama en el automóvil.

Comienza la reprimenda. Zezé se siente humillado, porque el Portugués le regaña delante de todo el mundo. En un arrebato de ira, Zezé jura que cuando sea más mayor, matará a ese fanfarrón gigante.

Así de enrabietado llega a la escuela, cuando le sale al paso su hermano Totoca, que mediante engaños, le convence para que luche contra un chico más mayor, que como es natural, le propina otra paliza más al pobre Zezé. Poco a poco se desengaña un poco más.

Está aprendiendo que la vida no es como en su interior se presenta. La vida es dura, y lo está aprendiendo a golpes.

Capítulo II

LA CONQUISTA

Zezé evita al portugués siempre que puede. Se ha jurado a si mismo que algún día será lo suficientemente grande y fuerte como para matarle, sin embargo, todas las mañanas éste le saluda con dos bocinazos desde su coche.

Una mañana, tentado por la fruta de la vecina, se propone coger alguna pieza para comer, pero le ven, y en su huída, se clava un cristal en el pie. Traumatizado, piensa que aún así le pegarán, y resuelve no decir nada con el fin de salvarse de otra paliza. Sin embargo, entra en casa, y su hermana, en la que confía le cura. Zezé se plantea muchas cosas. ¿por qué todo el mundo le pega?, ¿nadie le quiere?... Logra que su hermana se apiade de él, y le guarde el secreto. Por una vez, alguien le ha ayudado, le ha entendido, no le ha pegado.

Al día siguiente Zezé no puede caminar por causa de la herida, pero es tozudo y se empeña en ir a la escuela. Cuando llega al cruce de la carretera, sucede algo inesperado: El portugués detiene su coche y se ofrece a llevarle, al ver que está cojo.

En un principio, Zezé se niega; ¿cómo va a montar en el coche con su enemigo mortal?..

Pero este, lejos de odiar a Zezé, siente lástima, y tras examinarle la fea herida, le lleva al médico, para que le cure. Después le lleva a su casa. Zezé, cambia de opinión; su enemigo mortal era la persona que ahora más quería en este mundo.

Capítulo III

CONVERSACIONES DE AQUÍ Y ALLÁ

Con el corazón del portugués ganado, Zezé no busca refugio en su planta. Gana en normalidad de sus juegos, juega a las bolas y no necesita hacer travesuras para hacerse notar. Quiere al Portugués con locura, y cuando tiene tiempo libre, queda con él. A Zezé le gusta estar con este hombre, porque aprende mucho, y además, nadie le maltrata cuando está con su amigo.

El colmo de la felicidad llega cuando el hombre le dice al niño que “son amigos” y que “el coche es de los dos”. Zezé se abre definitivamente a el Portugués, a su amigo.

Con esta amistad, cada día necesita menos a Minguito (su planta), que se “enfada con él”.

Capítulo IV

DOS PALIZAS MEMORABLES

Zezé aprende a hacer globos de papel. Con toda su ilusión y el dinero que puede conseguir compra papel y se dispone a enseñar a su hermanito Luis, pero es la hora de comer y Jandira, una de sus hermanas no tiene paciencia. Llama a comer a los hermanos, y Zezé continúa haciendo su trabajo. Jandira se lía a golpes con Zezé, y éste , incapaz de entender esta violencia sin sentido, se revela e insulta a su hermana, que lejos de calmarse, le sigue pegando y le rompe el globo. Zezé, loco de ira, sigue insultando a su hermana. Totoca se mete de lado de Jandira y entre los dos le propinan una brutal paliza, que para gracias a la intervención de Gloria, que es la única que muestra verdadero afecto por su hermano.

Zezé se recupera con los cuidados de su hermana, y está en casa para que nadie vea la brutalidad que hen cometido con el. Decide estar al lado de su padre, para no cometer ninguna barbaridad.

Lo que más hecha de menos es a su amigo el portugués. De repente, le viene a la cabeza la musiquilla de Ariovaldo, y comienza a cantar. Incomprensiblemente para él, ante la letra de la canción, su padre pierde la cabeza y le propina otra paliza, tan fuerte que apunto está de matarlo. El padre, en un momento de ira, descarga toda su frustración contra su hijo, y una vez más, Gloria salva a su hermano.

Zezé, en su dolor, se promete a sí mismo que esta será la última paliza que recibirá, aunque para ello tenga que morir. No entiende porqué le tiene que ocurrir esto a él.

Se lamenta de haber nacido.

Capítulo V

SUAVE Y EXTRAÑO PEDIDO

Zezé se recupera de las palizas, y ha perdido las ilusiones. Su hermana Gloria está preocupada, pero él está ausente. Sólo una cosa le mantiene con ganas de vivir, y es su amigo el Portugués, y eso es lo que el niño hace cuando sale a la calle; ir a buscarle.

Cuando llega a la cafetería, le pide que le lleve fuera de allí; Zezé quiere hablar con su amigo. Zezé le cuenta todo a su amigo, que queda escandalizado ante tanta crueldad. Lo peor es que en el fondo, Zezé justifica la violencia para con él mismo, porque cree que es un diablo, un chico malo.

El portugués se emociona, y comienza a explicarle a Zezé cosas que, de haberlas sabido antes, le hubiesen permitido escapar de muchas palizas. Zezé está maravillado, y le pide a el portugués que lo adopte como su hijo. Este, sabe que la propuesta es imposible, pero le promete a su infantil amigo que le va a tratar como si lo fuera. Zezé vuelve a sonreir, y besa a su amigo, porque3 es alguien a quien realmente quiere.

Capítulo VI

DE PEDAZOS Y PEDAZOS SE FORMA LA TERNURA

La amistad de Zezé y el portugués se consolida. Ya no son amigos, son padre e hijo. Confían plenamente el uno en el otro. El Portugués habla de cuando era niño, y Zezé habla de lo que hará cuando sea mayor. Quiere viajar más allá de las montañas. Quiere ser como su amigo, un hombre sabio e importante.

Totoca pide dinero a Zezé para ir al cine, y este se lo deja. Zezé no tiene rencor con su hermano. Se entera de que su padre tiene trabajo, parece que las cosas van a mejorar, pero también se entera que van a ensanchar la calle, y tendrán que talar su planta de naranja-lima. Es una noticia terrible, pero Zezé se consuela llendo al cine con su amigo el Portugués. Estando él, Minguito no tiene tanta importancia.

Zezé tiene prohibida la entrada en el cine, debido a una travesura que realizó, pero no cabe en sí de orgullo cuando su amigo le invita a entrar, y no tienen más remedio que dejarle, porque se responsabiliza de él. Junto a este hombre, Zezé no tiene nada que temer, además, no hay nada imposible de realizar.

Capítulo VII

EL MANGARATIBA

Todo va viento en popa, las clases son un éxito y todos admiran a Zezé, que ya no es “malo”, sino listo e inteligente, pero algo terrible sucede.

El Mangaratiba es el tren que pasa por el barrio. Zezé se entera de que se ha llevado un coche por delante.

Cuando se entera que el coche accidentado es el de Don Manuel Valadares, es decir, su amigo del alma, no se lo quiere creer, pero entra en un estado de Shock. En su casa, a la que no quiere ir y es llevado por su hermano, insinúan que finge para llamar la atención, pero una vez más, Gloria sale en su defensa y expone la realidad: Zezé ha perdido las ilusiones por completo, está muy enfermo y se va a morir, es más, se quiere morir.

Todo es inútil, Zezé permanece en su estado depresivo, no reacciona. Ni siquiera Don Ariovaldo, el músico logra despertar el interés de Zezé.

Pero poco a poco comenzó a mejorar. Zezé no tiene ganas de vivir, pero mejora día tras día físicamente, y comienza a verlo todo desde otra perspectiva. De repente su planta ya no habla, y la selva del amazonas en la que jugaba con Luis, no son sino cuatro arbustos.... Ya no fluyen los personajes por su cabeza. Su planta ha dado su primera flor.

Capítulo VIII

SON TANTOS LOS VIEJOS ÁRBOLES

El padre de Zezé ya tiene trabajo, y consuela a su hijo. Le dice que se van a cambiar de casa y así no sentirá la pérdida de su planta. De repente, parece que todo el mundo se preocupa de Zezé y que todo el mundo le entiende.

Ya es tarde, Zezé no piensa como antaño, su planta ya ha sido cortada.

Capítulo IX

LA CONFESIÓN FINAL

Es una carta del Zezé adulto, dirigida al difunto Manuel Valadares. Se lamenta de la niñez perdida, pero no por perderla, sino por el modo de hacerlo. La escuela de la vida en esas circunstancias es demasiado dura para que un niño lo sea durante mucho tiempo.